POR QUÉ SI RECIBIMOS UN MENSAJE EXTRATERRESTRE LO MÁS PRUDENTE ES DESTRUIRLO SIN SIQUIERA LEERLO

CARLOS ZAHUMENSZKY  Para unos, la idea de una inteligencia extraterrestre poniéndose en contacto con los seres humanos es un sueño. Para otros es una pesadilla. Un nuevo estudio analiza los supuestos en caso de que ese contacto se hiciera realidad y su recomendación es extraña: no deberíamos ni leer el mensaje.
El estudio en cuestión lleva por título Comunicación Interestelar: Descontaminar el mensaje es imposible y es obra del astrónomo Michael Hipke, del Observatorio Sonneberg en Alemania, y de John G. Learned, profesor del Grupo de Física de Alta Energía en la Universidad de Hawai.
Hipke y Learned han estudiado los intentos del SETI de captar señales de supuestas civilizaciones extraterrestres y ponen el acento en un detalle: nadie, ni siquiera los científicos del SETI, están convencidos de que una inteligencia extraterrestre tenga buenas intenciones solo por el hecho de ser más avanzada. Learned explica a Universe Today:

No hay ninguna razón lógica para asumir que una civilización alienígena será benevolente sabia y amable solo por su dilatada experiencia como civilización.
De hecho, creo que es mucho más ilustrativa la analogía de nuestra propia historia. ¿Hay alguna civilización a la que le haya ido bien después de encontrarse con otra civilización tecnológicamente avanzada? Siempre hay una primera vez, pero a menudo pienso en la saga Alien como una noción mucho más creíble.

¿Y si nos envían el ADN codificado de esto?

Cuando el mensaje es el arma

La idea de que nuestro encuentro con una civilización avanzada sea fatal para la especie humana no es nueva, pero de ahí a temer el propio mensaje hay un trecho. ¿Por qué Hipke y Learned recomiendan no escuchar ninguna transmisión o incluso destruirla sin ni siquiera tratar de entenderla?
La razón está en la teoría de la relatividad especial. Según nuestra concepción del universo (la única que tenemos con base científica por ahora) es imposible viajar más rápido que la luz. Si a ello añadimos el increíble tamaño del cosmos, sencillamente es absurdo montar una flota estelar para conquistar la Tierra. Costaría demasiado y se tardaría demasiado en llegar.
Es mucho más práctico destruir la humanidad con un mensaje…
La naturaleza de este mensaje solo puede imaginarse, pero si lo pensamos bien cualquier cosa puede ser dañina. Un simple aviso (aunque sea mentira) que diga “Vuestro Sol va a explotar dentro de una semana” desataría una explosión de pánico global tan espectacular que tendríamos suerte si no destruimos nuestra propia civilización antes de que se cumpla el plazo.
La idea de un concepto filosófico o cultural destruyendo una civilización no es tan descabellada. Los historiadores siguen debatiendo si la aparición de la Biblia fue a la postre la causa de la destrucción del imperio romano.
Si nos vamos a supuestos menos filosóficos, una transmisión puede usarse para codificar información que sea letal en sí misma. Datos que se reconstruyan formando un virus informático o una inteligencia artificial capaz de crecer en nuestras redes de información, instrucciones para crear un arma biológica disfrazadas de regalo. El guión de películas como Species no es ninguna locura si consideramos el uso de un mensaje como arma.

El problema de la contención

El problema de fondo es que hoy en día es imposible que un mensaje de ese tipo sea acallado o destruido. Sí, pese a lo que puedan creer los conspiranoicos, si el SETI recibe un mensaje extraterrestre es imposible ocultarlo a la población. La Declaración de Principios Concernientes a Actividades de Detección de Inteligencia Extraterrestre es un documento aprobado, revisado y suscrito por la Academia Internacional de Astronáutica. Ese documento establece que si alguien descubre una comunicación de índole extraterrestre debe almacenar el contenido de esa comunicación y transmitirlo a otros científicos por cualquier medio a su alcance. En realidad bastaría con que lo suba a Reddit y espere a que los usuarios lo descarguen.
Es una buena noticia si trabajamos con la hipótesis de que el mensaje es benevolente, pero si el mensaje es un arma sencillamente no podremos contenerla. Estamos acabados antes de empezar.
Hipke y Learned no tienen una solución a este problema de contención. Incluso aunque el mensaje estuviera cifrado, sería imposible encerrarlo en un entorno controlado. Las redes descentralizadas se encargarían de descifrar el código (y desencadenar sus hipotéticas consecuencias) tan rápido como un superordenador. Sobre todo teniendo en cuenta la naturaleza del mensaje. Si algún día recibimos una transmisión de origen extraterrestre va a ser un día histórico. Simplemente aún nos sabemos si para bien o para mal. [Arxiv vía Universe TodayGIZMODO

Anuncios

LA MARAVILLOSA HISTORIA DE LAS ISLAS FANTASMA QUE TUVIERON QUE SER BORRADAS DEL MAPA

“The Un-Discovered Islands”, de Malachy Tallack e ilustraciones de Katie Scott; publicado por Polygon.

DALIA VENTURA   “Cuando miramos al cielo imaginamos dioses. Cuando miramos al océano imaginamos islas“.

Así empieza el autor Malachy Tallack su maravilloso libro “The Un-Discovered Islands” o “Islas des-conocidas“, ilustrado por Katie Scott, en el que habla de dos docenas de islas que alguna vez se creyó que eran reales.

Y es que, según Tallack, “desde que la gente empezó a crear historias, ha estado inventando islas“.

Algunas son parte de leyendas, como Avalón, donde yace sepultado el Rey Arturo, aquel de la mesa redonda, pero otras son sorprendentemente más “reales”, tanto que alcanzaron a aparecer en mapas digitales.

Tallack dividió su archipiélago de islas ‘des-cubiertas’ en seis grupos y le pedimos que escogiera una de cada grupo y que nos contara por qué lo cautivó especialmente.

Ilustración de Katie Scott; cortesía de la editorial Polygon.

Las islas de vida y muerte

En este grupo, el autor habla de lugares míticos, confinados al mundo de los relatos, aunque no por ello dejen de ser reales.

“Estas islas míticas existieron en todo el mundo como parte de diferentes culturas, pero Hufaidh me llamó la atención particularmente porque es una isla que fue parte de la cultura de un pueblo hasta hace poco; la gente seguía hablando y pensando en ella hasta la segunda mitad del siglo XX“, dijo Tallack.

Efectivamente, uno de los árabes de las marismas le dijo al explorador Wilfred Thesiger —en una de sus visitas en los años 50— que “Hufaidh es una isla que está allá, en algún lugar. En ella hay palacios y palmeras y jardines de granadas, y los búfalos son más grandes que los nuestros. Pero nadie sabe exactamente dónde es”.

Ese “allá” es la confluencia de los ríos Tigris y Éufrates, la cuna de la civilización moderna, donde alguna vez estuvo el humedal más grande de Euroasia occidental.

Solía ser parte de Mesopotamia, ahora el sur de Irak.

“¿Nadie la ha visto?”, preguntó Thesiger.

“Sí, pero quienquiera que vea Hufaidh queda embrujado y después nadie puede entender sus palabras”, le respondieron sus anfitriones, los habitantes de las marismas, y explicaron que aunque buscara, no podría encontrar la isla pues los jinn (seres sobrenaturales) la podían hacer desaparecer.

No obstante, no había duda alguna de que existía. Pero ya no.

Desde finales de 1980 se aceleró el drenaje de los pantanos. Inicialmente había empezado para ganar tierras para la agricultura y explotación de petróleo, pero durante la presidencia de Saddam Hussein la razón fue otra: desalojar a los árabes de las marismas, por ser musulmanes chiitas.

Para 2003 solo quedaba el 10% de su tamaño original.

“Es fascinante la manera en la que Hufaidh se vio enredada en la política, pues dependía de la existencia de las marismas de Mesopotamia pero cuando Saddam Hussein los secó, de cierta manera le puso fin a esa cultura”, apunta Tallack.

Ilustración de Katie Scott; cortesía de la editorial Polygon.

Los pioneros

Cuando pocos conocían el mundo más allá de sus costas, los primeros navegantes del Atlántico y el Pacífico, hallaron islas que a veces no estaban ahí.

Una de ellas le es tremendamente familiar a Tallack.

“Thule es la isla que he conocido por más tiempo, por su conexión con las Islas Shetland, donde crecí. Además tiene un vínculo muy específico con la obra de Tácito, que está mencionado en una placa a la entrada de mi escuela”.

En la placa decía: “Dispecta est Thule“, que significa “Thule fue vista” y fueron unas palabras escritas por el historiador romano Tácito, cuyo suegro, Agrícola, fue gobernador de Gran Bretaña a finales del siglo I.

Cuando navegó en dirección norte desde Escocia, vio en el horizonte las islas Shetland —el extremo septentrional del mar del Norte— y creyó que había visto Thule, una isla que había mencionado el explorador griego Piteas tras sus viajes en 330 a.C., cuando para los mediterráneos Gran Bretaña “era una tierra oscura y potencialmente peligrosa, al borde del mundo de los humanos”.

Nadie sabía dónde quedaba exactamente, pues aunque Piteas dijo que la había encontrado tras navegar seis días, no especificó en qué dirección.

Sin embargo, se instaló en la mente colectiva no solo como un lugar físico en las aguas heladas cercanas al polo del planeta.

“El legado de su viaje (el de Piteas) no ha sido el descubrimiento de una isla —escribe Tallack en el libro—, ha sido la creación de un espacio: un hueco misterioso e insondable en el que, por dos milenios o más, se han vertido los sueños del norte”.

“Me gusta Thule porque es un lugar que se convirtió en una idea: la idea de norteño, del sitio más lejano, y ese desarrollo es fascinante”, le dijo a BBC Mundo.

Volviendo al libro: “Aunque el deseo de borrar la incertidumbre la ha borrado del mapa, Thule sigue existiendo en la cartografía de la mente“.

Ilustración de Katie Scott; cortesía de la editorial Polygon.

La era de la exploración

Lo que le llama la atención a Tallack de Las Auroras, tres islas ubicadas entre las Falklands/Malvinas y Georgia del Sur o Isla San Pedro, es que “la mayoría de las islas des-cubiertas fueron resultado de errores de un capitán o la tripulación de un barco que creyó haber visto algo —por mal tiempo o algo así—. La isla entonces se marcaba en un mapa del que luego hubo que borrarla”.

“Sin embargo, en el caso de Las Auroras su misterio permanece“.

Esto porque “mucha gente vio Las Auroras, varios buques, incluso barcos que contaban con sistemas avanzados de navegación y de cartografía náutica de la época”.

El primer registro conocido de su ubicación data de 1762, por un buque ballenero llamado Aurora, de donde viene su nombre. El mismo buque reportó haberlas visto una década más tarde y en medio de sus dos avistamientos, el San Miguel confirmó su existencia en 1767.

Las vieron una cuarta vez en 1779, dos veces en 1790, y en 1796 el barco español de investigación La Atrevida, que contaba con los mejores marineros y científicos y los equipos más avanzados, fue enviado especialmente a localizarlas e inspeccionarlas… y cumplió su cometido.

La bitácora de La Atrevida describe físicamente cada una de las tres islas y sus ubicaciones fueron chequeadas usando cronómetros probados.

No extraña entonces que desde finales del siglo XVIII las cartas náuticas las mostraran y que los marineros evitaran el área para evitar chocarse con ellas.

Pero desde un momento en el siglo XIX, nadie más las volvió a ver, por más que fueron a buscarlas.

Hasta el día de hoy “nadie ha podido dar una explicación satisfactoria de la aparición ni de la desaparición de Las Auroras… unas de las islas fantasma más inexplicables“, subraya Tallack.

“¿Por qué tanta gente se equivocó?, porque parece que sí se equivocaron, pues nunca existieron”.

Ilustración de Katie Scott; cortesía de la editorial Polygon.

Las islas sumergidas

Aunque Atlantis no es estrictamente una isla que fue descubierta —precisa Tallack—, no slo la incluyó en su libro sino que la escogió entre las del grupo de las que supuestamente existían en las profundidades.

“Atlantis es la isla de este tipo que todo el mundo conoce y, de cierta manera, se convirtió en el modelo de otras islas misteriosas”, le explicó a BBC Mundo.

“Además sigue siendo una isla de la cual se habla y se piensa, a pesar del hecho de que es una isla ficticia inventada por Platón“.

“Todavía hoy hay gente que rechaza esa explicación y cree que fue real en algún momento”, agregó.

Y, por eso, nos explicó “Atlantis realmente ejemplifica el hecho de que estas islas realmente cautivan la imaginación”.

Ilustración de Katie Scott

Las islas fraudulentas

Entre las islas inventadas por bromistas y embusteros, Tallack resaltó la Isla Phelipeaux.

“Como Hufaidh, la Isla Phelipeaux terminó envuelta en eventos políticos”.

Está nombrada en el Tratado de París como parte de la frontera de un nuevo país llamado Estados Unidos“.

El mapa usado para trazar las fronteras entre las colonias británicas en Canadá y el nuevo país después de la guerra de Independencia que terminó en 1783, conocido como el Mapa de Mitchell, era lo mejor que se tenía en la época.

Pero tenía unos errores. Y cuando Reino Unido y EE.UU. se volvieron a enfrentar 30 años más tarde, se hizo evidente que había que trazar las fronteras con más claridad.

Cuando los peritos fueron al área más complicada en el norte, encontraron varios problemas, y uno de los más desconcertantes fue que no hallaron la isla Phelipeaux por ningún lado.

Pero, ¿quién y por qué se la había inventado?

El culpable de ese fraude cartográfico había dejado huellas: al explorar el área encontraron que no era una sino cuatro las islas inventadas, y sus nombres lo delataron.

Phelipeaux (o Phelypeaux) era el apellido de Jean-Frédéric, el secretario de Estado de Asuntos Marítimos de Francia de la década de 1720 a la de 1740. Era además conde de Pontchartrain y Maurepas (nombres de dos de las otras de las islas falsas) y el santo patrón de su familia era Ana (la cuarta isla se llamaba Santa Ana).

“Era un invento de un sacerdote explorador y estaba tratando de conseguir dinero de un rico patrocinador”, señaló Tallack, en conversación con BBC Mundo.

No era raro que se usaran nombres de patrocinadores en sitios geográficos para adularlos y el inventor de islas, Pierre François Xavier de Charlevoiz, un sacerdote jesuita, ciertamente no dejó que el detalle de su inexistencia se convirtiera en un obstáculo.

El 22 de noviembre de 2012, la página web de la BBC tenía una noticia anunciando que se había comprobado que la isla Sandy del Pacífico Sur no existía: “Los cartógrafos de todo el mundo se apresuran a borrar a la isla Sandy para siempre”, comentaba.

Los des-conocimientos recientes

Entre los des-descubrimientos realizados durante los siglos XX y XXI, a Malachy Tallack le gusta especialmente uno, pues alberga la esperanza de que la tecnología no haya terminado para siempre con la posibilidad de que sigamos descubriendo islas inexistentes.

“La isla Sandy es la más reciente y, en algunos aspectos, la más extraordinaria de todas estas islas porque sobrevivió a la digitalización de la cartografía.

Estuvo en Google Maps, Google Earth y todos los otros sistemas que usamos para navegar alrededor del mundo.

Para mí es enormemente atractiva la idea de que un error pueda pasar por ese proceso y pueda sobrevivir todo ese tiempo.

Potencialmente, todavía hay lugar para un poco de ese misterio en nuestros mapas“.

“The Un-Discovered Islands” o “Islas des-conocidas”, de Malachy Tallack e ilustraciones de Katie Scott; publicado por Polygon en inglés y la Editorial GeoPlaneta en español.

DALIA VENTURA    BBCMundo

Y EL ALGORITMO GOBERNARÁ NUESTRAS VIDAS

MARTA PEIRANO Toda utopía lleva dentro la semilla de su propia perversión. Y las revoluciones industriales son siempre utópicas, incluyendo la de la Información.

Toda revolución industrial sueña con la paz en el mundo. Para conseguirla se toman medidas de sentido común: gestión ordenada de recursos, control de las enfermedades, prevención del crimen, optimización de los métodos de producción y eliminación de residuos, sobras y todo aquello que no sea efectivo para la consecución de todo lo demás. La llamada cuarta revolución industrial es capitalista, como todas las anteriores, pero tiene una particularidad. Ha concentrado sus esfuerzos en la producción de imágenes. Concretamente, en construir una interfaz que facilite esa “gestión ordenada de recursos”. En la era del Big Data, el recurso eres tú. Y la interfaz es tu droga y tu credo.

Una interfaz es un conjunto de metáforas que facilita la interacción con un sistema más complejo. Por ejemplo, el “escritorio” de “iconos” y “ventanas” que encontramos por defecto al encender el ordenador. Se llama Interfaz gráfico de usuario. Cada uno de esos objetos representa una orden en un lenguaje que el usuario supuestamente no domina. Paradójicamente, los interfaces más comunes son tan viejos que muchos de los objetos a los que alude han dejado de existir, como el disco de 3.5″ que representa guardar, o las carpetas de manila de los directorios. La última generación de usuarios usa objetos que no ha visto nunca para comunicarse con el sistema en un lenguaje que desconoce. La interfaz que está tejiendo el technocapitalismo aleja todavía más al usuario de la realidad, hasta el punto de representar exactamente lo contrario de lo que hace.

El reverso oscuro de la nube

Por ejemplo, la nube. Ese algo vaporoso, intangible, esa pura liviandad que flota en un universo infinito y galáctico llamado Internet. Solo que nuestros datos no flotan, son ceros y unos grabados en una unidad de almacenamiento gestionada por un sistema y alojada en un ordenador y el vapor es en realidad millones de ordenadores haciendo 3.785 transacciones por segundo, intercambiando miles de millones de gigabytes y consumiendo más del 3% de la energía mundial y produciendo más del 2% de los gases. La blanca y liviana nube es un sucio país pequeño, negro de quemar carbón. Por no hablar de “La nube personal”, referencia de datos personales e íntimos alojados en el ordenador de una empresa desconocida gestionada por extraños en un país donde no nos protege ninguna ley.

En general, la persistente intangibilidad de los servicios de la era de la información esconde siempre su reverso: a la blanca delicadeza minimalista del iPhone, la brutalidad colonial de las minas de coltán donde se arrancan los materiales que lo alimentan. Bajo la promesa de la vida eterna, encarnada en tecnócratas como Sergey Brin y filósofos como Aubrey de Grey, están nuestras vidas banalmente consumidas por vídeos de gatitos, reviews de Amazon y la búsqueda interminable del zapato perfecto (Yoox), la receta perfecta (Food.com), la casa perfecta (Pinterest) o el polvo perfecto (Tinder). A la carrera para colonizar Marte, pilotada por Elon Musk, la urgente realidad de un planeta que agoniza, y que sigue siendo el único sitio donde los humanos y el resto de las especies podemos sobrevivir.

Toda utopía lleva dentro la semilla de su propia perversión: las metáforas del 2017 son los ingredientes de la distopía de 2030. La interfaz es necesaria para mantenernos calmados mientras alimentamos obedientemente la máquina que nos gestiona. La vigilancia no es maliciosa sino la herramienta principal de la optimización de recursos. Los datos de producción en tiempo real permiten recalcular cada poco tiempo los procesos para poder optimizarlos. Para que el proceso sea limpio y objetivo, es un algoritmo el que se ocupa de evaluarlo y determina qué sirve, qué sobra, qué necesita reprogramarse, y qué interrumpe el proceso y debe desaparecer.

Como decía Yogi Berra, es muy difícil hacer predicciones, sobre todo sobre el futuro. Pero podemos reconocer las tendencias más estables y proyectar hacia el futuro más cercano. Según las Naciones Unidas, en 2030 seremos 8.500 millones de personas. La población necesitará un 50% más de recursos, incluyendo agua, comida y energía para sobrevivir.

Las condiciones habrán empeorado mucho; habremos superado los dos grados de temperatura. Las sequías, inundaciones e incendios habrán destruido gran parte de la producción mundial de grano. Los monocultivos serán pasto de las enfermedades, los animales también. No es lo mismo hacer gestión de recursos cuando sobran que cuando faltan.

En 2030, todos nuestros movimientos han sido monitorizados durante décadas. La seguridad social sabrá cuándo vas a morirte antes de verte nacer. Tu seguro sabe cuánto azúcar hay en tu sangre, cuántas cervezas hay en tu nevera, cómo interaccionan tus medicamentos con la radiación de tu barrio, de qué se murió tu padre y el padre de tu padre.

La empresa que te contrata ha calculado tu productividad a medio plazo incluyendo tus futuras bajas, tu divorcio y las enfermedades de tus futuros hijos contra tu potencial de mercado. Un algoritmo “a prueba de prejuicios” ha escrito el contrato. Si no lo firmas, quizá te tengas que mudar.

Tu nacionalidad adulta estará determinada por una combinación de factores que incluye pero no se limita al lugar en el que naces, la empresa para la que trabajas, tu poder adquisitivo, tu ideología, la calidad de tu material genético y tu elección de pareja, seguros y paquetes vacacionales. Eso, y cada pequeño detalle de tu vida, calculado en función de tu productividad. Tu derecho a tener hijos será calculado en contraste a la media de natalidad nacional, a la calidad de tu herencia genética y el valor añadido de la criatura en cada contexto. Quizá tengas que mudarte para poder tener hijos. Quizá tengas que mudarte para no hacerlo. Eso, si puedes. Todo el dinero será digital.

Tu acceso a tratamiento médico estará supeditado a tu valor de mercado y a tu capacidad de recuperación. Tu historial se cruzará con tus hábitos alimenticios, tus estado físico, tus relaciones sexuales y las de todos los que están a tu alrededor. La resistencia a los antibióticos nos habrá devuelto las enfermedades victorianas; el aumento de las temperaturas favorecerá la expansión de violentos virus tropicales. El algoritmo calculará qué personas son lo suficientemente útiles para ser salvadas y a quién tendrá que “despedir”.

El algoritmo, como la máquina que trabaja silenciosa mientras soñamos con el éxito, con la vida eterna, la expansión a otros planetas o, simplemente, con 15 followers más, no se presentará como la red de superordenadores que actualizan bases de datos a toda velocidad para cinco superentidades globales. Cuando venga, lo hará vestido de su opuesto exacto: un ente benévolo y justo cuyas decisiones obedecen a un conocimiento total de todos los universos posibles y que unos cuantos millones de seres hechos de carne no podrían juzgar ni comprender.

MARTA PEIRANO         eldiario.es

ENCUENTRO CON VALLÉE: DE LOS OVNIS A LAS MANIS (Manifestaciones Alquímicas No Identificadas)

RED PILL JUNKIE    La semana pasada mis amigos Darren y Graham, anfitriones del podcast Grimerica Show, me regalaron lo que es probablemente el mayor honor que un aficionado OVNI puede recibir: una oportunidad para entrevistar al Dr. Jacques Vallée, el investigador más renombrado en el campo.

De hecho tuve la oportunidad de conocer al Dr. Vallée en persona el año pasado, y conversé con él en compañía de mi buen amigo y colega Greg Bishop -puedes leer sobre ello aquí-, pero esta nueva oportunidad fue claramente diferente. Para empezar, en aquella ocasión dejé que Greg hablara la mayor del tiempo, ya que la principal excusa que tuvimos para reunirnos con el honorable astrónomo y científico informático fue entregarle una copia del libro de mi amigo, ¡It Defies Language! Estaba demasiado “deslumbrado” e intimidado por estar en presencia de tal leyenda. Además, esa había sido una conversación privada alejada de cualquier escrutinio público; como sabía que Vallée rara vez aceptaba entrevistas en estos días debido a su apretada agenda, tuve que prepararme una lista de buenas preguntas para él -el tipo de preguntas que rara vez se hacen en programas como Coast to Coast, si sabes a lo que me refiero-, que consulté con unas pocas personas cuya opinión sobre el tema OVNI valoro enormemente.

Hice mi tarea con diligencia, pero sin embargo la noche anterior a la entrevista estaba comprensiblemente nervioso, y no pude dormir hasta pasadas las 3 de la mañana. Traté de calmarme viendo Star Trek Generations, que había sido lanzado recientemente en Netflix, y la película me recordó mi amor olvidado por la serie de los 90’s ST: TNG y mis años universitarios; de cómo al mismo tiempo estaba empezando a hacer uso de los ordenadores en mi universidad para acceder a la Internet temprana con el fin de leer los foros monocromáticos de Ovnis, volvería a casa y trataría de no perderme las aventuras del Capitán Jean Luc Picard y la tripulación del USS Enterprise en la televisión por cable; de cómo me uniría a ellos en sus viajes en mi imaginación, y soñaría con la Frontera Final …

Es justo decir que por aquel entonces todavía estaba profundamente atrincherado en la Hipótesis Extraterrestre como la “mejor” solución para el dilema de los ovnis, y aunque mis pensamientos sobre el fenómeno han evolucionado dramáticamente en los últimos veintitantos años, decidí esa noche, por puro capricho, que empezaría a volver a ver toda la serie de The Next Generation, disponible en su totalidad en la plataforma de Netflix.

(Menciono esta anécdota aparentemente trivial por razones que resultarán claras más adelante, queridos colegas…)

Llegó la noche de la entrevista, y mis amigos de Grimerican tuvieron la amabilidad de permitirme ‘estar al frente’ de la discusión durante la mayor parte del tiempo que tuvimos el Dr. Vallée (pueden escuchar el episodio aquí). Grimerica Show se enorgullece de no tratar de copiar el anticuado modelo de radio, por lo tanto, no tiene patrocinadores o interrupciones comerciales, y los chicos han aprendido la delicadeza de dejar que sus invitados hablen y tratan de cortar lo menos posible. Este formato informal de podcast tiene sus pros y sus contras: las desventajas son que de la larga lista de preguntas que había preparado, creo que solo logro cubrir menos del 15% de lo que quería preguntarle a Vallée; los pros son que la conversación entró en avenidas que no había esperado ni anticipado. En absoluto.

Hay muchas cosas que cubrimos en la hora y media aproximada en la que tuvimos al Dr. Vallée en línea, pero el verdadero meollo de la conversación ocurrió cuando comenzamos a discutir lo que él llama ‘muestras físicas’, y la investigación que ha estado tratando de hacer con ellas. En primer lugar, hizo la distinción entre dos tipos diferentes de muestras relacionadas con la pregunta OVNI: existen los llamados “implantes extraterrestres” que se popularizaron a finales de los 90 gracias al trabajo del fallecido doctor Roger Leir; fue sorprendente escuchar al Dr. Vallée admitir cómo, después de ser muy escéptico inicialmente sobre la naturaleza de los objetos extraños que se extraen de los cuerpos de presuntos abducidos, justificadamente, dado que los dermatólogos están familiarizados con todo tipo de cuerpos extraños que se alojan inofensivamente bajo de la piel, de los que los pacientes no tendrán ningún recuerdo de cómo llegaron allí si tuvieron un incidente a una edad temprana; ahora está convencido de que algunos de estos implantes merecen un mayor escrutinio.Tal vez fue Jeremy Corbell y el trabajo que hizo con Leir justo antes de morir lo que provocara que Vallée cambiara su opinión, pero en cualquier caso fue refrescante una vez más corroborar que la razón por la que el Dr. Vallée es excepcional en este campo es porque no tiene miedo a reinventarse a sí mismo y cambiar de opinión sobre el fenómeno de vez en cuando; a diferencia de la mayoría de los investigadores que pueden comenzar presentando una teoría o caso interesante, y luego pasan el resto de su carrera DEFENDIENDO su posición frente a cualquier tipo de desacuerdo y crítica; pero una vez más, eso es lo que hacen los buenos científicos cuando se les presentan nuevos datos.

Las otras muestras que le interesan al Dr. Vallée, y en las que ha estado centrándose más recientemente, son lo que él llama Ejecta: trozos de escoria de metal supuestamente expulsados ​​por un OVNI en circunstancias inusuales, -como si el objeto sufriera algún tipo de ‘mal funcionamiento’ o pasara por algún tipo de problema-, y ​​luego el material ‘goteara’ hacia el suelo a temperaturas muy altas, que luego será recogido por el desconcertado testigo después de que se enfríe para guardarlo como un recuerdo curioso.

El Dr. Vallée mencionó el famoso caso Ubatuba de Brasil, que salió a la luz en 1957, pero para el campo OVNI de habla inglesa tal vez un ejemplo más reconocible sería el controvertido caso de Maury Island, que fue investigado por Kenneth Arnold y finalmente llevó a la muerte de dos miembros de la Fuerza Aérea mientras recuperaban una caja que contenía muestras de la escoria expulsada por un platillo volante.

Ese tipo de muestras habían sido analizadas hace décadas, tanto por la Fuerza Aérea como por investigadores independientes como el Prof. Sturrock de la Universidad de Stanford, y en varios laboratorios en Francia. En el caso de las muestras de Ubatuba, los investigadores descubrieron que estaban compuestas de magnesio de un nivel muy alto de pureza, lo que las hacía inusuales … pero no necesariamente convincentes si lo que estaban buscando era un elemento químico nuevo, -algo no es de este Tierra-, lo que probaría que los ovnis serían naves interplanetarias. Con el tiempo, tanto los fanáticos de los ovnis como los escépticos se olvidaron del material de eyección, que permaneció oculto en los cajones o armarios de los testigos aún desconcertados.

El tipo de equipo de espectrómetro que el Prof. Sturrock usó en su análisis es muy costoso y los investigadores universitarios lo utilizan constantemente. Lo que el Dr. Vallée ha estado haciendo pacientemente es recoger muestras que se le han proporcionado de casos de ovnis menos publicitados, y acudir a sus asociados en Silicon Valley, donde tienen espectrómetros más nuevos, más pequeños y asequibles.

“Encontramos algo muy curioso”, nos dijo. Al analizar las proporciones de isótopos de estas muestras de minerales, descubrieron que no se ajustaban a las proporciones terrestres esperadas, ni a las extraterrestres exhibidas por objetos meteóricos. En otras palabras, casi parecía como si los isótopos hubieran sido rediseñados, separándolos y otorgándoles una proporción exótica solo para reintroducirlos en la aleación de metal por alguna razón desconocida.

La separación de isótopos del uranio se realizó por primera vez en el proyecto Manhattan, pero separando los isótopos de metales “ordinarios” como el magnesio. Eso aún costaría millones de dólares, según Vallée. Pero incluso si pudieras hacerlo, ¿POR QUÉ lo harías, de todos modos?

Recientemente Vallée ha estado haciendo presentaciones en conferencias, y también ha dado entrevistas de radio en las que ha tratado de explicar este divertido negocio de isótopos, pero supongo que nadie realmente le ha prestado la atención necesaria. Quizás sea de esperar; después de todo, la mayoría de las personas interesadas en el fenómeno OVNI no son científicos o metalúrgicos, ¡incluyéndome a mí! Así que hablar de razones químicas se vuelve enseguida demasiado seco y técnico, y no es realmente lo que quieres escuchar de un hombre como el Dr. Vallée, ¿verdad? Quieren hablar de casos extraños, clásicos, el lamentable estado del campo de los ovnis en el siglo XXI -¡Tom DeLonge! – o sobre el tipo de actividad reportada dentro del famoso rancho Skinwalker, ¿no? En otras palabras, ¡la “actualidad” que mis buenos amigos a los que Ben y Aaron les encanta discutir en su podcast de Mysterious Universe!

Pero entonces me golpeó.

Esperé a que el Dr. Vallée terminara de hablar sobre cómo él y sus colegas están dispuestos a compartir sus muestras con quien quiera llevar a cabo sus propios experimentos, y yo salté con entusiasmo a preguntarle: “¿Estás diciendo que estos resultados sugieren que estamos tratando con una agencia no solo capaz de manipular el continuo espacio-tiempo -como tú y otros investigadores han documentado en muchos casos- sino TAMBIÉN capaz de transformar la energía en materia , ¿y viceversa?”

Casi salté de mi silla cuando me respondió con un resonante “¡Oh, sí!”

Y fue aún más lejos, especulando sobre cómo esto tiene más que ver con el supuesto ‘encubrimiento’ de la realidad OVNI por parte del gobierno de EE. UU., que con cualquier plan nefasto de la supuesta ‘civilización disidente’ o nuestros señores supremos ‘Illuminati’. Si asumimos que de hecho el gobierno recuperó platillos estrellados ​​u otro tipo de material a lo largo de los años, el encubrimiento podría haber tenido sentido en los años 50 si lo que intentaban era encontrar el secreto del ‘sistema de propulsión alienígena’ antes que los soviéticos. El Dr. Vallée cree firmemente que, como contribuyentes, el pueblo estadounidense tendría derecho a exigir una respuesta a aquellos que podrían haber mantenido estos objetos recuperados en secreto durante tanto tiempo.

Pero … ¿y si ellos aún no tienen una respuesta?

Imaginemos que los poderes fácticos han logrado recuperar 10, 50 o incluso 100 platillos estrellados. Descubren cómo abrirlos, solo para encontrarlos … vacíos. Sin sala de control, sin sistema de guía. Ni siquiera un motor o una fuente de poder discernible. Para nosotros, eso no tendría ningún sentido, de la misma manera que alguien que viviera en el siglo XVIII encontraría uno de nuestros automóviles igualmente absurdo; ¡abrirían el capó tratando de encontrar dónde está escondido el caballo!

No solo eso, sino que tampoco pueden aprender nada del hardware ‘alienígena’, porque tarde o temprano descubren lo que Vallée y sus colegas están descubriendo: que está compuesto de ‘materiales mundanos’. No hay Unobtanium o Vibranium para replicar para su I + D militar, y en ninguna parte para conocer el propósito detrás de esta reingeniería “absurda”.

Entonces … la comprensión bastante perspicaz que se mencionó durante la entrevista, ¿eh? A decir verdad, no me puedo dar palmaditas en la espalda por ello, y aquí es cuando volvemos a la “trivial” anécdota que mencioné al principio de este artículo. ¿Recuerdas que había decidido volver a ver ST: TNG en Netflix la noche antes de la entrevista? [¡Spoilers!] Ocurre que en los dos episodios piloto de la primera temporada ( Encounter at Farpoint ) el Enterprise encuentra un misterioso objeto -que inicialmente tiene el aspecto clásico de un platillo volador, BTW- y al final descubren que no están lidiando con un ‘recipiente’ lleno de alienígenas hostiles, sino con una entidad viviente capaz de manipular la realidad y ‘manifestar’ cualquier tipo de objeto a la existencia por puro pensamiento, de una manera similar a los ‘replicadores’ a bordo del Enterprise que fueron utilizados para convertir la energía en materia.

¿Sincrónico? Quizás no sea así. Pero al menos bastante afortunado

Pero volvamos a la entrevista de Vallée. Las implicaciones de este hallazgo, si él y otros investigadores lo confirman con éxito -y nos recuerda que aún no están listos para publicar sus resultados- son asombrosos. Más de cien años después del año en que Albert Einstein escribiera la ecuación de física más famosa del mundo (E = mc2), cualquier niño de la escuela primaria sabe que los átomos que forman la materia ordinaria se pueden dividir, y el proceso libera una enorme cantidad de energía. Este poder no solo es la base de la energía de fisión, sino que también es la razón por la cual nuestro clima geopolítico actual se está volviendo cada vez más … interesante, en el sentido chino de la palabra.

¿Pero invertir la ecuación y convertir la energía pura en materia? Eso todavía permanece en el dominio de la física teórica. Y, sin embargo, los antiguos precursores de nuestros científicos modernos ya tenían un nombre para dicho proceso: TRANSMUTACIÓN.

Los hombres que usaban esa palabra eran tan inteligentes como cualquier graduado del MIT; simplemente no tenían computadoras o grandes colisionadores de hadrones con los que trabajar, sino recipientes y retortas. Tampoco escribieron sus hallazgos usando ecuaciones matemáticas, sino que confiaron en símbolos arcanos entrelazados con el mito y la astrología, para proteger sus descubrimientos de la competencia o la mirada peligrosa de la Iglesia. Estos hombres eran alquimistas , siguiendo una tradición filosófica tan antigua que sus orígenes se perdieron en las arenas del tiempo.

En nuestros tiempos, la Alquimia no se considera más que una “proto-ciencia”, y aunque se atribuye a los alquimistas el fundamento básico sobre el que se erigieron los edificios modernos de la Química y la Física, todavía se los considera necios supersticiosos que desperdiciaron su vida en búsqueda de una sustancia imposible llamada ‘lapis’ o Piedra Filosofal, -algunos científicos incluso se regodean con el hecho de que con nuestro moderno equipo han logrado los sueños más descabellados de los alquimistas de ‘convertir el plomo en oro‘.

Pero el verdadero propósito de la Gran Obra era mucho más complicado que eso: no era la mera transmutación de los metales básicos, sino la transformación del Alquimista mismo. En la tradición occidental esotérica, los filósofos hablaban de la quintaesencia, el “éter” celestial o sustancia divina, diferente de los elementos comunes de la Tierra, el viento, el agua y el fuego. El éter era el “aire puro” que respiraban los dioses, y es del que se suponía que los cuerpos celestes estaban compuestos, similar al Akash hindú y otras tradiciones místicas. Sin la quintaesencia, ninguno de los otros elementos podría existir.

¿Podríamos usar un término diferente para describir este antiguo término alquímico, para hacerlo más accesible a nuestro pensamiento moderno? ¿Qué tal … la Matrix?

Vamos a especular sobre cómo una posible inteligencia (o grupo de inteligencias) puede “manipular la matrix” para manifestar lo que necesiten, donde y cuando quieran; ya sea una embarcación de metal … o un cuerpo, en caso de que necesites interactuar con los nativos por la razón que sea.

Los revolucionarios sistemas de propulsión y los materiales exóticos dentro de un OVNI solo tienen sentido desde la perspectiva de una nave alienígena que vino de otro lugar y llegó a nuestro planeta. Pero cuando juegas un videojuego de computadora, tú (el jugador) no necesitas ‘insertar’ nada en el sistema virtual, y ciertamente no necesitas ser físicamente transportado a ese reino digital. Aprietas unos botones y ¡Voilá! ‘engendras’ un avatar digital para interactuar con el entorno del juego. Y en algunos juegos también puedes manifestar todo tipo de sistemas de transporte. Esos transportes se componen de los mismos 1 y 0 que componen todo en el paisaje sintético, y los programadores no necesitan simular cada pequeña complejidad o componente en el vehículo para que funcione, ya que tienen acceso directo al ‘código fuente’ que controla la dinámica de todo el juego.

¿Absurdo? No, si estás dispuesto a aceptar las suposiciones del Dr. Vallée, y las mías, de que nuestro continuo espacio-tiempo es solo un subconjunto de una Realidad más grande, de la cual puede emanar el fenómeno OVNI. Y si eso te recuerda mucho al antiguo gnosticismo, querido colega, es porque lo es, -el mismo Dr. Vallée lo admitió también durante la entrevista.

Sé muy bien que todas estas especulaciones descabelladas han ido más allá de lo que Jacques Vallée y sus colegas podrían estar cómodos apoyando, y es cierto que lo que están descubriendo abre MÁS preguntas que las respuestas que puede proporcionar. Pero una cosa es segura: cuando se compara con la noción de manifestaciones alquímicas no identificadas (MANIS) invocadas por inteligencias capaces de controlar la Matrix de nuestra propia existencia, la HET (hipótesis extraterrestre) suena sumamente pintoresca … y aburrida.

Así que aquí está la esperanza de que Vallée se las arregle para involucrar a algunos expertos de Silicon Valley en su investigación (¡ejem, ejem! Elon Musk). Y si conoce a alguien que puede estar en posesión de posibles restos expulsados ​​por un OVNI, no se sienta molesto si un caballero francés de buen aspecto le pregunta al respecto. No seas duro con él y dale un poco de escoria.

RED PILL JUNKIE                       The Daily Grail

¿FUERON LOS INCAS UN IMPERIO?

El Tahuantinsuyo floreció entre los siglos XV y XVI y su capital estaba en Cusco, Perú.

PIERINA PIGHI BEL    ¿Hubo alguna vez un Imperio inca?: la visión de Jago Cooper, director de América del Museo Británico

Los incas se extendieron desde Ecuador hasta Argentina, conquistaron otras culturas y el poder se concentraba en una persona.
Esta descripción suena a la de un imperio, pero ¿los incas lo fueron en realidad?
María Rostworowski, una de las principales historiadoras en Perú de esta cultura, prefería no usar esa palabra por ser muy propia del “Viejo Mundo”.
Ella prefería usar “Tahuantinsuyo” (cuatro regiones unidas, en quechua).
Pero el arqueólogo británico Jago Cooper, autor del documental “Los incas: amos de las nubes” (2015) (y otros investigadores) sí llama “imperio” a esta civilización, pero uno “no occidental”.

Jago Cooper también ha filmado las series de documentales “Los reinos perdidos de América del Sur”, “Los reinos perdidos de América Central”, “Isla de Pascua: misterios de un mundo perdido” para la BBC (Foto: IWC Media).

¿Qué tenían los incas de un imperio y qué no? ¿Qué hizo única a esta cultura andina?

El arqueólogo Cooper, también curador y director del área de América en el Museo Británico, en Londres, participa con su documental en el Hay Festival de Arequipa y le respondió a BBC Mundo estas preguntas.

¿Imperio o Tahuantinsuyo?

Si digo “Tahuantinsuyo” nadie va a saber de qué estoy hablando, a menos que hayan estudiado la historia inca. Es un concepto muy diferente de cómo las cuatro regiones (que lo formaban) se unen.
Estoy de acuerdo con que “imperio” es una palabra nacida a partir de una percepción occidental, pero debes usar palabras que la gente entienda.
Además, los incas cumplen ciertas características de “imperio”.

¿Como cuáles?

Son un imperio en el sentido de que tuvieron gran extensión geográfica, control centralizado, el poder estaba organizado jerárquicamente, tenían un sistema de medida como los quipus (sistema de contabilidad), un marco ideológico que unía a la gente, y ese tipo de cosas.

¿Y por qué imperio “no occidental”?

Los incas fascinan a la gente porque representan un modelo diferente de imperio y de sociedad compleja.
Juntaron a cientos de miles de personas juntas bajo un solo marco cultural, pero en una forma muy diferente a como lo hicieron los griegos, los romanos y los egipcios.
Una forma diferente a cualquier cosa que haya surgido en Europa, que ha dominado la comprensión que la gente tiene de “civilización”.

La ciudadela de Machu Picchu fue descubierta al mundo por Hiram Bingham en 1911

Una de las diferencias con Europa que mencionas es que los incas pensaban que el pasado, el presente y el futuro eran paralelos (suceden al mismo tiempo) y no lineales.

Si crees que todos tus ancestros y tus descendientes están viviendo en tiempos paralelos, mirándote y viendo tu comportamiento y tu estás viviendo con ellos, y que son parte del entorno físico, cambian completamente tus decisiones.
Eso explica por qué sacaban a las momias en procesiones, al público.
La gente que podía mediar entre las diferentes vidas era muy poderosa.

¿Era posible que los incas hablaran de una persona muerta como si estuviera viva?

Sí, totalmente posible.

Esto debe haber sido confuso para los europeos cuando llegaron.

Muy confuso. Los europeos no tenían ni idea de lo que estaba sucediendo y eso tenía un gran impacto en determinar la fecha de muerte de alguien, el tiempo en el que alguien había vivido.
Si crees que el pasado, presente y futuro son paralelos, lo único que los une es un lugar físico. Una montaña, una piedra particular se convierte en el punto de conexión entre el pasado, presente y futuro.

Lo que para los europeos era una cima de una colina, para los incas podía ser un lugar sagrado, de gran importancia.
La gente todavía no entiende esas percepciones del paisaje, la importancia de los lugares.

Machu Picchu estaba en el centro del Tahuantinsuyo.

¿Qué otras diferencias tenían con Occidente?

Una de las diferencias es que nadie más creó un imperio en un terreno como el de los Andes, que es un paisaje extraordinario.
Los incas tuvieron la habilidad de atraer comunidades de una gran variedad de regiones diferentes, desde el desierto hasta la selva, desde Argentina hasta Ecuador.
Crearon un imperio que combina regiones. Es extraordinario. Los romanos se extendieron en Europa, pero no tenían bosques tropicales, no tenían desiertos.

¿Cómo atrajeron a tantas comunidades?

Otra de las diferencias es la forma en la que los incas se expandieron.
Esta forma se basó en atraer a las comunidades para que se unieran al imperio, en vez de usar la fuerza (la usaban solo si era necesaria).
Persuadían a la gente de que lo que ofrecían era muy bueno, para que quisieran volverse incas.

¿Qué les prometían?

Les ofrecían el desarrollo que alcanzaron en sistemas de caminos, comercio, transporte de bienes, almacenamiento de comida…

Esto es diferente de todo lo que se ve en los modelos europeos.
También eran tolerantes con otras religiones.

La ciudadela de Machu Picchu es una de las siete maravillas del mundo moderno.

¿Y cómo lograron esas ventajas en tan pocos años?

En los modelos occidentales se requiere que los imperios desarrollen ellos mismos las cosas.
Pero cuando surgieron los incas, que representan solo unos cuantos cientos de años de la historia de Perú, ya había comunidades muy complejas ahí y en América del Sur (a las que absorbieron).

Aparecían en una región y le decían a la gente “pueden comerciar lo que producen, nunca van a pasar hambre, pueden mantener su religión, su estilo de vida, solo los vamos a incorporar a una estructura más amplia”.

¿Por qué crees que la gente debe ver tu documental o saber estas cosas de los incas?

Mis programas abren una pequeña ventana a la maravilla de los incas.
La gente que nunca ha escuchado sobre ellos puede tener una pequeña introducción que desafíe su manera de ver el mundo y eso es algo muy bueno.

Pierina Pighi Bel
HayFestivalQuerétaro@BBCMundo

PALABRAS: SISTEMA DE CONTROL

Cuando hablo de sistema de control del espíritu, no quiero decir que una supercivilización superior nos haya encerrado en las restricciones de una cárcel limitada por el espacio, vigilada de cerca por entidades que podríamos llamar ángeles o demonios. Lo que quiero decir es que la mitología rige un cierto nivel de nuestra realidad social sobre el cual las tendencias políticas e intelectuales normales no tienen poder real. En ese nivel las estructuras del tiempo son largas y la evolución lenta. Los medios de comunicación, cuyo papel consiste en transmitir imágenes de ruido transitorio en algunas fracciones de segundo (mientras más ruido, mejor), dejan de percibir por completo esta señal. Una sociedad incapaz de fijar su atención durante más de algunos minutos (el intervalo entre dos anuncios publicitarios), no puede concebir acontecimientos que comenzaron antes del nacimiento de mi abuelo y que acabarán después de la muerte de mi nieto. Pero tales cambios a largo plazo sí existen. Dominan el destino de las civilizaciones.
Esta teoría no explica cómo los OVNIS hacen para aparecérsenos, aunque incide al menos en una idea: son al mismo tiempo naves físicas (un hecho que me parece innegable desde hace tiempo) y mecanismos psíquicos cuyas propiedades precisas áun están por definir.

JACQUES VALLÉE                Dimensions (en español Crónica de Otros Mundos)

VIDA AVANZADA PUEDE EXISTIR EN UNA FORMA QUE ESTÁ MÁS ALLA DE LA MATERIA

6a00d8341bf7f753ef01b7c92277f4970b-800wiEl astrofísico Paul Davies de la Arizona State University sugiere que la tecnología avanzada ni siquiera puede ser de materia. Que podría no tener un tamaño o forma fija; no tienen fronteras bien definidas. Es dinámica en todas las escalas de espacio y tiempo. O, por el contrario, no parece hacer nada en absoluto que podamos discernir. No consiste en cosas discretas, separadas; sino más bien en un sistema, o una sutil correlación de alto nivel de las cosas.

¿Son la materia y la información, pregunta Davies, todo lo que hay? Quinientos años atrás, escribió Davies, “el concepto mismo de un dispositivo que manipula la información o el software habría sido incomprensible“. ¿Podría haber un nivel aún más alto, aún fuera de toda experiencia humana, que organiza los electrones? Si es así, este tercer nivel “nunca se manifestaría a través de observaciones hechas a nivel informativo, y menos aún a nivel de la materia.”

Debemos estar abiertos a la posibilidad distinta de que una tecnología alienígena avanzada de mil millones de años pueda operar en el tercer o quizás un cuarto o quinto nivel, todos los cuales son totalmente incomprensibles para la mente humana en nuestro estado actual de evolución.

Susan Schneider, de la Universidad de Pennsylvania, parece estar de acuerdo. Ella es uno de los pocos pensadores-fuera del reino de la ciencia ficción que han considerado la noción de que la inteligencia artificial ya está ahí fuera, y lo ha estado por eones.

Su estudio, Alien Minds, pregunta: “¿Cómo piensan los extraterrestres inteligentes? ¿Tendrían experiencias conscientes?, ¿sentiría de una cierta manera por ser un extraterrestre?”

Aunque somos conscientes de que nuestra cultura es antropomorfa, Schneider imagina que su sugerencia de que los extraterrestres son superordenadores nos pueda parecer extravagante. Entonces, ¿cuál es su razón de ser para la visión de que la mayoría de las civilizaciones alienígenas inteligentes tendrán miembros que son inteligencia artificial superinteligente?

Schneider presenta tres observaciones que apoyan su conclusión para la existencia de la superinteligencia extraterrestre.

La primera es “la observación de la ventana corta“: Una vez que una sociedad crea la tecnología que podría ponerla en contacto con el cosmos, está a sólo unos cientos de años de cambiar su propio paradigma de la biología a la IA (inteligencia artificial). Esta “ventana corta” hace que sea más probable que los alienígenas que encontremos sean postbiológicos.

La observación de la ventana corta está apoyada por la evolución cultural humana, al menos hasta el momento. Nuestras primeras señales de radio datan sólo de ciento veinte años, y la exploración espacial tiene sólo cincuenta años, pero ya estamos inmersos en la tecnología digital.

El segundo argumento de Schneider es “la mayor edad de las civilizaciones alienígenas“. Los partidarios de SETI han concluido a menudo que las civilizaciones extraterrestres serían mucho más antiguas que las nuestras “… todas las líneas de evidencia convergen en la conclusión de que la edad máxima de la inteligencia extraterrestre sería de miles de millones de años, específicamente de 1.700 millones a 8.000 millones años.”

Si las civilizaciones son millones o miles de millones de años más viejas que nosotras, muchas serían mucho más inteligentes que nosotros. Según nuestros estándares, muchas serían superinteligentes. Somos bebés galácticos.

¿Pero serían formas de IA, así como formas de superinteligencia? Schneider dice, sí. Incluso si fueran biológicas, simplemente teniendo mejoras biológicas del cerebro, su superinteligencia sería alcanzada por medios artificiales, y podríamos considerarlas como “inteligencia artificial“.

Pero ella sospecha algo más extraño que esto: que no estarán basadas ​​en el carbono. Subirla (uploading) permite a una criatura acercarla a la inmortalidad, permite reinicios (reboots), y le permite sobrevivir bajo una variedad de condiciones que las formas de vida basadas en carbono no pueden. Además, el silicio parece ser un mejor medio para procesar la información que el propio cerebro. Las neuronas alcanzan una velocidad pico de unos 200 Hz, que es siete órdenes de magnitud más lenta que los microprocesadores actuales.

http://www.dailygalaxy.com/my_weblog/2017/09/-the-alien-observatory-advanced-life-may-exist-in-a-form-thats-beyond-matter.html

Modificado por orbitaceromendoza

HIPERCIVILIZACIONES Y LA HIPÓTESIS EXTRATERRESTRE PRIMITIVA

DAN D. FARCAS         Cada vez más especialistas admiten que la vida está en todas partes en el Universo y que tres a cuatro mil millones de años de condiciones favorables, que duran en un planeta, garantizan el surgimiento y desarrollo de seres inteligentes y eventualmente el nacimiento de una “civilización tecnológica” capaz de construir naves espaciales, para viajar a otros planetas habitables. Estas condiciones, aunque raras, se encuentran en muchos lugares en la inmensidad del universo. Sobre esta base, la hipótesis extraterrestre se convirtió en la forma más fácil de explicar el fenómeno OVNI.

Por otro lado, prestigiosos ufólogos, entre ellos el Dr. J. Allen Hynek o Jacques Vallée, cuestionaron esta explicación. Ellos, junto con los escépticos, han mencionado, entre otros, que las distancias entre civilizaciones son demasiado grandes para tales viajes cósmicos. Pero, como he argumentado en mi reciente libro “UFOs over Romania”,  si tomamos un enfoque apropiado, descubriremos que las distancias más importantes entre las civilizaciones cósmicas no son las del espacio sino las del tiempo.

He estimado que en la historia de nuestra Galaxia podría haber llegado a haber una serie de civilizaciones tecnológicas, de las cuales, tal vez unas pocas cientos sobrevivieron las enfermedades de la infancia (que enfrentamos ahora en la Tierra) y todavía existen. Pero estas civilizaciones no han surgido simultáneamente. Por ejemplo, en julio de 2015 se anunció el descubrimiento a 1.400 años luz de la Tierra, del exoplaneta Kepler 452b. Es similar a la Tierra, orbitando en la zona habitable de una estrella parecida al Sol. Ese sistema solar es mil millones de años más viejo que el nuestro. Eso significa que la vida y una posible civilización tecnológica podrían haber aparecido aquí mil millones de años antes que en la Tierra. En términos más generales, las primeras civilizaciones tecnológicas de la Vía Láctea podrían aparecer hace mil millones de años, o incluso antes. En consecuencia, entendemos que las posibles civilizaciones en el Cosmos están muy separadas unas de otras no sólo en el espacio, sino también en el tiempo. En nuestra Galaxia, estos varios cientos de civilizaciones supervivientes, estimadas más arriba, han aparecido, muy probablemente, una en varios millones de años. Por lo tanto, en la Vía Láctea no hay una civilización cercana a nuestro nivel.

¿Qué será de nuestra civilización (si va a sobrevivir) sobre millones (o billones) de años? Es imposible de imaginar. No olvidemos que no somos capaces de predecir nuestro futuro, ni siquiera en una perspectiva de varios cientos de años. ¿Cómo se verían los habitantes de una civilización que nos ha superado en millones de años? Tal vez se convirtieron en inmortales, tal vez el tiempo y el espacio no les importan, pueden haberse trasladado a una realidad virtual omnipresente, en otras dimensiones y así sucesivamente. Pero la verdadera respuesta es casi con toda seguridad mucho más compleja y desafía nuestra lógica e imaginación. Podemos aceptar sin embargo que se han transformado en algo más, más allá de nuestro entendimiento; En algo que podemos nombrar como una “hipercivilización”.

Si alguien considera que somos demasiado optimistas y los seres inteligentes son mucho más escasos, debemos añadir que nuestra Vía Láctea es sólo una de al menos 150 mil millones, más o menos similares, galaxias del Universo accesibles a nuestros instrumentos. Y tenemos fuertes razones para creer que hay otros Universos también, tal vez “paralelos”, quizás de otros estados de la materia, o partes de un “Multiverso”, etc.

La escolaridad y la ciencia ficción, pero no sólo, fijan nuestras mentes en patrones ignorando completamente la posibilidad de las hipercivilizaciones. En consecuencia, nos enfrentamos a dos “hipótesis extraterrestres”: la primera es lo que podríamos llamar la “hipótesis extraterrestre primitiva”, la otra la de las hipercivilizaciones.

La “Hipótesis Primitiva Extraterrestre” supone que todas las civilizaciones cósmicas están más o menos al mismo nivel de evolución. Por lo tanto nutre algunos falsos preconceptos como: muy largos y difíciles viajes cósmicos, desean aterrizar en el césped de la Casa Blanca, igualdad de derechos, conversación, invasión, intervención, ayuda y así sucesivamente.

Esta visión primitiva es completamente inverosímil. Si existen hipercivilizaciones (y existen, con una probabilidad del 99.999999%) ellas explotaron, en el más mínimo detalle, en nuestra Galaxia, hace millones de años, por lo que han conocido, durante mucho tiempo, nuestra existencia. Este razonamiento llevó a Enrico Fermi, cuando dijo, en 1950: “deberían estar aquí, ¿dónde están?”; pero ni él, ni muchos otros, consideraron que los representantes de las hipercivilizaciones podían estar aquí, entre nosotros, pero podían parecer tan diferentes de nuestras expectativas que no podemos reconocerlas. Lo que nos impide verlos es, también, un conjunto de prejuicios generalizados y profundamente arraigados, como los de abajo.

La preconcepción de la igualdad de derechos. Una diferencia de millones de años, o incluso cientos de millones, es tan grande como entre nosotros y un lagarto o incluso una hormiga. Si están aquí (como es muy probable), pueden examinarnos, monitorear nuestra evolución, incluso contactarnos de alguna forma, pero nunca s e pondrán al mismo nivel que nosotros.

La preconcepción de la conversación. Ya en 1959, Giuseppe Cocconi y Philip Morrison argumentaron que si la diferencia entre dos civilizaciones es de millones de años, la probabilidad de que puedan intercambiar ideas es cero. Interactuamos a veces con un lagarto; pero esto nunca será una conversación, dijeron.

El provincialismo temporal (término utilizado por el Dr. J. Allen Hynek). Afirma que, en oposición a los siglos oscuros anteriores, los últimos trescientos años nos llevaron finalmente a la luz de la verdad real y la ciencia. En esta luz, ahora podemos decidir qué hechos pueden ser aceptados y qué nunca serán posibles. Si hace cien años o así empezamos a usar la radio, algunos creen que durará como el mejor medio de comunicación para siempre. Si hace cien años Einstein postulaba que la velocidad de la luz es un límite, ninguna otra ley física será descubierta hasta el final de los tiempos para evitar este límite y así sucesivamente. Como un ejemplo peculiar, tenemos el preconcepto SETI. Según él, aunque las señales de radio necesiten miles de años de un mundo habitado a otro, las civilizaciones cósmicas considerarán que la señalización por ondas de radio será, para siempre, el medio de contacto más apropiado y que deberíamos gastar dinero para buscarlos.

La preconcepción de la invasión. Para muchas personas debería ser normal que una civilización cósmica llegue a la Tierra e intentara conquistarnos por la fuerza. Pero las hipercivilizaciones probablemente sabían, hace millones de años, que estamos aquí; por lo tanto, podrían invadirnos en cualquier momento y, en cierto sentido, probablemente ya estamos invadidos por ellos, durante millones de años. Algunos “artefactos fuera de lugar” podrían ser un indicio de eso.

La preconcepción de intervención y de ayuda. Algunos esperan que ET nos ayude (o al menos algunos “elegidos”) a superar futuras catástrofes. Pero incluso nosotros, si descubrimos un pedazo valioso de tierra, que ha escapado de la intrusión humana, intentamos declararla una reserva, permitiendo solamente una intervención muy limitada, por razones científicas. Esta actitud parece estar fortaleciéndose en el tiempo. Una hipercivilización observando a la Tierra y la civilización tecnológica humana deben actuar de una manera similar, evitando interferir en nuestra evolución, pero la toma de muestras, hacer algunos experimentos, tener contactos muy limitados (no del todo oficial o como entre iguales) con sólo algunos individuos, seleccionados sobre su y no nuestros criterios.

Por lo tanto, no se esperan asentamientos, ni destrucción, por un lado, ni contacto oficial, ni conversación, ni ayuda sustancial, por parte de civilizaciones cósmicas muy avanzadas, aunque estén aquí ahora.

La diferencia entre una hipercivilización y nosotros podría ser tan alta como la que existe entre nosotros y las hormigas. Algunos entomólogos que se propongan estudiar la vida de un hormiguero intentarán perturbar lo menos posible su vida. Por supuesto, podrían hacer experimentos, examinar o modificar algunas hormigas, o incluso llevarlas a laboratorios remotos, tratando de crear nuevas “razas”, etc. Intentarán averiguar, en la medida de lo posible, sobre la vida del hormiguero, pero no presentarán credenciales a la reina de las hormigas. Si los entomólogos tienen la tecnología, crearán algunas hormigas robot, enviándolos a la colina y mirando desde un lugar seguro, por ejemplo “en la pantalla del ordenador”, los datos transmitidos por ellos. Y si una hormiga robot se pierde en esa misión, el incidente añadiría un poco a los costos de la investigación, sin ser una tragedia.

Concepto artístico de los miles de millones de planetas de la Vía Láctea (Crédito: M. Kornmesser / ESO)

Podemos especular que una hipercivilización podría intentar realizar, utilizando materiales genéticos de la Tierra, nuevas razas, con mayor cerebro, con mayor inteligencia, adaptada para algunas tareas especiales, etc. Por lo tanto, muchas “razas” descritas por los supuestos abducidos (los Grises, los rubios altos, etc.) pueden ser tales razas humanas artificiales o incluso bio-robots derivados de la especie humana. Pueden ser “producidos” por ejemplo en reservas o bases en algún lugar fuera de la Tierra. De la misma manera hacemos nuevas variedades de trigo de las tradicionales. A veces, la variedad perfecta de trigo se volvía estéril o expuesta a nuevas enfermedades. En ese momento los agrónomos tratarán de encontrar algunos genes apropiados en el estanque representado por las especies primitivas de trigo, para mejorar la variedad “perfecta”. ¿Qué pasa si los seres humanos en la Tierra son el “grupo salvaje” de genes, adecuados para mejorar algunas razas artificiales en otros lugares? En este caso no habrá ningún problema de compatibilidad entre los visitantes y nosotros, como en algunas de las historias de abducción e hibridación OVNI, pero también, por ejemplo, en la nota bíblica: “En aquellos días, los seres divinos y las hijas humanas tenían relaciones sexuales y dieron a luz a los niños. Éstos eran los héroes antiguos” (Génesis, 6, 4). Algunas personas suponen incluso que hay una intervención externa en curso en la evolución de la raza humana para mejorarla.

Pero obviamente la comparación anterior -de la humanidad con un hormiguero- es ligeramente forzada, ya que la humanidad es, sin embargo, una posible hipercivilización futura. El surgimiento de una civilización tecnológica podría ser un evento muy raro en nuestra Galaxia, ocurriendo probablemente una vez en varios millones de años. Así que es normal para nosotros ser de interés para las inteligencias superiores. Pero, ¿qué podrían esperar de nosotros?

Una hipercivilización se comportará elusivamente y no nos dará su conocimiento y tecnologías; aún más, lo prohibirá. Esto no es sólo debido a la agresividad humana y la xenofobia, que hace de todas las nuevas tecnologías nuevas armas, ni sólo para evitar un “choque cultural” que podría destruir prácticamente todas nuestras fuerzas sociales, económicas, políticas, militares, científicas, religiosas y estructuras culturales. Puedo especular que tienen también algunas otras razones para eso. Las hipercivilizaciones podrían esperar (y tal vez cosechar incluso ahora) nuestras ideas originales, puntos de vista, creaciones (en el arte, la ciencia, la filosofía, la ética, etc.) producidas como resultado de millones de años de nuestra evolución independiente. Y toda esa cosecha esperada podría ser destruida por un contacto prematuro.

Algunas historias viejas, aparentemente absurdas, pueden ser una indicación de tal actitud: el castigo por la manzana del árbol prohibido del conocimiento, el encadenamiento de Prometeo, o los ángeles caídos (del Libro de Enoc), arrojados a un hoyo lleno de fuego, porque les enseñaron a los terrícolas algunas habilidades.

Muchos abducidos o contactados hablaron de bolas de luz etéreas como “depósitos de conocimiento e inteligencia”, registrando “todo en el Universo”, entre otros, la vida de todos (o de los individuos más interesantes). Tenemos algunos indicios para esto cuando hablamos de: el “Libro de la Vida”, “Registros Akáshicos”, “inconsciente colectivo”, o incluso “campo morfogenético”, etc. Esa “súper memoria” podría escribirse en una forma de soporte “espiritual”, o en algo que nos rodea y que todavía no somos capaces de imaginar. A veces, algunas personas, bajo ciertas condiciones, podrían tener acceso a este almacén de datos. De esta manera podemos explicar: canalización, “xenoglosia”, “walk-ins”, “reencarnación”, fantasmas, etc. En tal realidad virtual, el tiempo es diferente. Podemos viajar al pasado, vivir eventos sin cambiar el pasado real, o podemos ver escenarios del futuro (a veces apocalípticos), sin aceptar la fatalidad.

Por supuesto, todo lo anterior no es una prueba de que las hipercivilizaciones son la explicación de todo lo extraño y particularmente de los OVNIs. Es sólo una hipótesis; Pero -creo- una que no puede ser descartada fácilmente.

Dan D. Farcaş PhD                    Openminds

Modificado por orbitaceromendoza

CUANDO SE PUEDE HABLAR CON LOS MUERTOS

El cementerio de Wandsworth, en Londres HERRY LAWFORD / FLICKR

JOSÉ CERVERA   ¿Cuánto estaría dispuesto a pagar por charlar con sus seres queridos difuntos? Por desasosegante que resulte la oportunidad, está ya casi disponible. Como algo salido de las pesadillas de un guionista de Black Mirror , varias empresas desarrollan sistemas que permiten chatear con los muertos.

No es ciencia ficción, aunque pueda parecer una distopía; y está muy lejos de
ofrecernos copias en metal y plástico de nuestros finados. Pero crear un sistema
que nos proporcione la vívida sensación de estar conversando con una persona,
aunque haya fallecido, no sólo es posible sino que resulta relativamente sencillo.
Bienvenidos al nuevo mundo de la necrotertulia mediada por la tecnología, un
negocio con fascinantes raíces filosóficas y no pocos quebraderos de cabeza
futuros.
Todo lo vivo muere. Es una verdad indiscutible que nos hace iguales a todos. Los
humanos, seres dotados de memoria y de imaginación, sufrimos cuando esto le
ocurre a algún ser querido porque somos capaces de recordar cuando estaba
vivo y de imaginar lo que podría ser si lo siguiese estando. Durante milenios hemos tratado con reverencia a nuestros muertos, distinguiendo sus cuerpos del resto de los cadáveres del reino animal: es probable que ya en la Sima de los Huesos de Atapuerca, hace medio millón de años, algunos de nuestros antepasados separasen los cuerpos de los suyos; y desde entonces hemos cavado tumbas, erigido estelas y monumentos y diseñado elaboradas ceremonias funerarias.
En las películas de Hollywood aparecen a menudo tópicos que cualquier cultura
reconoce: el marido, esposa o hijo que habla con la lápida de su ser querido
fallecido o el de la carta que el agonizante deja como medio de comunicación
más allá de la tumba. Desde siempre hemos honrado a los muertos y hemos
imaginado hablar con ellos. Lo que pasa es que hasta ahora no había tecnología
para hacerlo.

El chatbot que permite hablar con los muertos en la serie de televisión ‘Black mirror’

Hablando con los muertos

Entra Replika, creada por la treintañera rusa Eugenia Kuyda a partir de un experimento personal. En 2015 un simple accidente de tráfico en Moscú acabó con la vida de su amigo Roman Mazurenko, su mentor de fascinante personalidad y estrella de la movida tecnoemprendedora rusa. Kuyda –por entonces trabajaba en una startup en San Francisco dedicada al uso de chatbots como asistentes educativos– sufrió la pérdida y pronto descubrió que echaba de menos las largas conversaciones con Mazurenko vía mensajes de texto.
Siendo esto Silicon Valley a principios del siglo XXI, la emprendedora rusa
decidió que este problema se podía resolver con tecnología. Utilizando todos los
mensajes que guardaba de su amigo, Kuyda entrenó una red neuronal de tal
modo que pudo crear un chatbot capaz de mantener una conversación que
responde, razona y bromea como el difunto Roman Mazurenko. Según la
leyenda de la compañía y de acuerdo con su carácter, una de las primeras frases
del bot-mazurenko fue: “ Tienes en tus manos uno de los rompecabezas más
interesantes del mundo: resuélvelo”.
No es el único proyecto. El programador y periodista James Vlahos cuenta en el
número de agosto de Wired su construcción de un ‘Papá-bot’ a partir de los
recuerdos grabados y archivados por su padre en los últimos meses de una
enfermedad terminal. Y si se conocen dos es probable que existan decenas de
otros bots en construcción, en startups en fase furtiva, esperando para salir al
mercado. Los casos conocidos, de hecho, tienen cierto aire de globos sonda o
pruebas de concepto; si la reacción es positiva, la oferta aumentará.

iTerna, lápidas digitales para cementerios YOUTUBE

El avance es mucho más significativo de lo que parece porque se trata de los primeros y muy imperfectos ejemplos de otro tópico de la ciencia ficción: la persona convertida en software que vive dentro de un ordenador. Un ser humano en forma de simulación informática capaz de reaccionar como lo haría el original a cualquier situación que se le presente; un programa cuyas respuestas sean indistinguibles de las que daría la persona en la que se basa.
Alimentados de conversaciones en mensajes de texto o de grabaciones de recuerdos, los actuales ejemplos no pueden ser más que pálidas versiones, ecos
remotos del original. Por muy avanzada que sea la Inteligencia Artificial que los
impulsa estos primeros chatbots son muy limitados debido a los pobres datos
que los alimentan.

¿Serán personas o máquinas?

Pero esto cambiará en el futuro: los mismos sistemas que se pueden usar para conectar un cerebro a un ordenador podrán algún día, “leer” el estado completo
de un encéfalo y grabarlo para que sirva de base a una IA. En teoría esto podría
producir un facsímil informático de una persona: un programa con todos los
recuerdos y conexiones que hacen de esa persona alguien diferente que fuera
capaz de responder a cualquier pregunta o cualquier situación exactamente
como el original.
Para entonces tendremos un problema; o mejor dicho, varios. ¿Será esa copia o
simulación una persona viva, con derechos y obligaciones legales o será
esclavizable? ¿Qué pasa si el original no desaparece y disponemos de múltiples
versiones? ¿Podemos enfrentarnos a un futuro en el que ciertas personalidades
son en la práctica inmortales? En el fondo, versiones de una pregunta
fundamental: ¿es un programa informático que reacciona como una persona
concreta, a su vez, una persona? Los juristas del futuro inmediato van a tener trabajo.

Memorial a los judíos asesinados durante el Holocausto en Berlín (Alemania) YOUTUBE

Por el momento lo que tenemos es una startup con un producto inquietante en el mercado: la posibilidad de construir versiones truncadas de nuestros seres queridos a partir de su presencia digital con las que poder mantener conversaciones de texto. Una especie de monumento digital a la personalidad de un difunto, quizá poco más que un paso adelante respecto a las lápidas digitales que ya conocemos. Pero que abre otras posibilidades que invitan al desasosiego. Abundan las probabilidades de que algo salga mal, porque en este
caso mezclamos sentimientos con máquinas, dos categorías que no se llevan
demasiado bien.
Puede que en el futuro acabemos charlando con normalidad con personalidades
electrónicas, vivas o muertas, unas o múltiples, sin problemas ni consecuencias
desagradables. Aunque para ello deberíamos pasar por encima de la instintiva
reacción de desazón que nos provoca la idea y empezar a tomar en serio este tipo
de proyectos, para pensar en cómo prepararnos. Porque hablar con los muertos
ya no es ciencia ficción.

JOSÉ CERVERA      Eldiario.es

GÖBEKLI TEPE PODRÍA HABER RENDIDO CULTO A LA ESTRELLA SIRIO

El templo más viejo del mundo parece ser un sitio de culto a la estrella Sirio

El templo Göbekli Tepe podría haber sido un sitio megalítico de culto a la estrella Sirio. Sirio, la estrella del perro (en la constelación Canis Major), es la estrella más brillante del firmamento y ha sido adorada por numerosas civilizaciones. Los egipcios incluso basaron uno de sus calendarios en esta estrella que coincidía con la crecida de las aguas del Nilo. Es también de esta relación que tenemos los llamados días de canícula (una palabra que hace referencia a esta estrella). A todo esto hay que añadir la posibilidad de que la civilización más antigua en dejar rastros arqueológicos de una religión podría haber basado el templo más viejo que conocemos en el culto a Sirio.

Göbekli Tepe, en el sur de Turquía, es un sitio de más de 11 mil años, con una serie de 20 patios rodeados por pilares de piedra en forma de T, en los que se inscribieron figuras de animales. En el centro de estas construcciones se encuentran dos megalitos paralelos. Este sitio ha modificado radicalmente algunas de las ideas que tienen los arqueólogos sobre los orígenes de la civilización y la cultura humana. Antes se creía que la agricultura había detonado el impulso de establecer una civilización sendentaria y desarrollar arte y religión.

Más allá de que existen pruebas de arte mucho más antiguas y manifestaciones religiosas ligadas también al arte, los hallazgos de este templo muestran que se construyeron templos y se establecieron poblados antes del desarrollo de la agricultura (al menos, no se han encontrado indicios de que hubiera agricultura cerca de este lugar). En otras palabras, los cazadores nómadas desarrollaron arquitectura, arte y religión.

Según el arqueoastrónomo Giulio Magli, este templo podría haberse construido como un observatorio y como un lugar de culto para la estrella Sirio. Este astro, debido a la precesión del eje de la Tierra, habría estado debajo del horizonte en esa zona, hasta que en el año 9300 a.C. habría emergido con fastuoso esplendor. El templo podría haberse construido alrededor del “nacimiento” de esta estrella e, incluso, su religión podría haberse centrado alrededor de este fulgurante astro. Magli mapeó los megalitos en relación a las diferentes posiciones en las que surgía Sirio en el cielo en los años 9100 a.C., 8750 a.C. y 8300 a.C. y encontró una alineación. Advierte, sin embargo, que la información no es concluyente, pero genera una interesante línea de investigación.

Pijama Surf