EL FUTURO LEJANO:LA PRODUCCIÓN DE CYBORGS EN LABORATORIO

 

         Algunos científicos consideran que la dirección última de la investigación científica sería la fusión de las tres revoluciones científicas en el futuro lejano. La teoría cuántica nos proporcionaría transistores cuánticos microscópicos más pequeños que una neurona. La revolución informática nos daría redes neurales tan potentes como las que se encuentran en el cerebro. Y la revolución biomolecular nos daría la capacidad de sustituir las redes neurales de nuestro cerebro por redes sintéticas, ofreciéndonos de este modo una forma de inmortalidad.
       
        La evolución siempre ha favorecido al organismo con aquellas adaptaciones que mejor le permiten sobrevivir. Es posible que una mezcla de propiedades humanas y mecánicas pueda crear una especie con posibilidades de supervivencia superiores. El ser humano, según esta línea de razonamiento, podría estar creando los organismos para la etapa siguiente de la evolución humana.

        ¿Qué sucederá en el futuro lejano cuando podamos manipular neuronas individuales? Supongamos, por el momento, que la idea de Merkle sobre el diseño de un mapa de cada neurona del cerebro se convierte en realidad a finales del siglo XXI, o después. ¿Podremos dar entonces a nuestro cerebro un cuerpo inmortal?

        En su libro Mind Children, de 1988, Hans Moravec imagina que una fusión biónica de esta clase entre seres humanos y máquinas conducirá a una especie de “inmortalidad”. Moravec prevé que en el futuro lejano el ser humano podrá transferir gradualmente su conciencia desde su cuerpo a un robot, sin perder nunca la conciencia. Cada vez  que se elimine un pequeño grupo de neuronas, un cirujano lo conectará a un grupo de redes neurales en un casco metálico que duplique la activación exacta del grupo original. Plenamente consciente, el cerebro podría ser sustituido gradualmente, pieza a pieza, por una masa mecánica de neuronas electrónicas. Una vez terminado, el cerebro robot tendrá todos los recuerdos y pautas de pensamiento de la persona original, pero estará alojado en un cuerpo mecánico de silicio y acero que en potencia podrá vivir siempre.

       Naturalmente, la tecnología necesaria para manipular neuronas individuales, por no hablar de transferir sus funciones a una red neural, dista mucho de ser posible en el próximo siglo. Sin embargo, la pregunta está bien planteada, pues si esta hipótesis es posible, podríamos estar sentado las bases de la etapa siguiente de la evolución humana.

      Una persona que se toma en serio estas ideas disparatadas y vagas es el fundador de la inteligencia artificial, Marvin Minsky. En vez de que sea la selección natural la que nos proporcione el paso siguiente en la evolución mediante el proceso de ensayo y error, Minsky cree que el paso siguiente será la “selección no natural”, a medida que los científicos especializados en inteligencia artificial intenten duplicar el cerebro humano, neurona a neurona.
[Esto podría no ser tna ridículo como parece a primera vista. En primer lugar, señala Minsky, el cerebro humano no sabe tanto. Por ejemplo, Thomas K. Landauer, de Bellcore, calcula que la persona media aprende a un ritmo de dos bits por segundo. Minsky razona después: “Si se pudiera mantener ese ritmo durante doce horas al día durante cien años, el total podría ser de unos 3.000 millones de bits, es decir, menos de lo que podemos almacenar actualmente en un disco compacto de cinco pulgadas.”
 Scientific American, octubre de 1994, pág. 113.
   En segundo lugar, Minsky cree que, si se le da tiempo suficiente, la tecnología podrá transferir la mente, tal como preveía Moravec. Minsky cree asimismo que, en el campo de la “nanotecnología”, un día podría construirse un equipo de minúsculas máquinas, mucho más pequeñas que un cabello humano, cuya finalidad sería conectar una pila de neuronas de silicio exactamente de la misma manera que el cerebro. Minsky escribe: “Si tuviéramos un millón de máquinas de construcción que pudieran construir mil piezas por segundo, nuestra tarea sólo nos llevaría minutos.”]

    ¿Pero cómo reaccionará la gente cuando se despierte un día y descubra que su cuerpo está hecho de acero y plástico? Cuando Minsky formuló estas preguntas a otros científicos, descubrió que le respondían diciendo: “Hay innumerables cosas que deseo averiguar y tantos problemas que deseo resolver que podría utilizar muchos siglos.”

    “¿Heredarán los robots la Tierra? -pregunta Minsky-. Sí, pero serán hijos nuestros. Nosotros debemos nuestra mente a la muerte y la vida de todos los seres que han intervenido en alguna ocasión en la lucha llamada evolución. Nuestra tarea consiste en procurar que toda esta obra no termine en un desperdicio sin sentido.

     Es evidente que la revolución informática interactuará con la sociedad de una forma que abra nuevas y apasionantes posibilidades, desde los ordenadores petaFLOPS y de ADN hasta los cyborgs. Pero se trata únicamente de posibilidades, no de realidades. En el análisis definitivo, nos corresponde a nosotros decidir entre estas opciones diversas, dados sus impactos diversos en nuestras vidas, nuestras familias y nuestros trabajos. Somos nosotros quienes debemos decidir cuánta autoridad deseamos otorgar a nuestras creaciones. ¿Vamos a ser los amos de las máquinas, o serán las máquinas las que se convertirán en nuestros amos?

MICHIO KAKU
Recogido de Visiones

2 comentarios en “EL FUTURO LEJANO:LA PRODUCCIÓN DE CYBORGS EN LABORATORIO

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