EL MANUSCRITO VOYNICH

Este manuscrito está considerado como el más misterioso del mundo.  Está escrito en un lenguaje desconocido que no se parece ni tiene relación con ningún otro y está ilustrado con extraños dibujos. Se piensa que el manuscrito está cifrado y aunque hay diversas hipótesis según las cuales pudiera tratarse de una enciclopedia, algún tipo de grimorio, un texto alquímico o incluso cátaro, aún no se ha podido establecer ninguna conclusión definitiva. Según los expertos que lo han estudiado se puede dividir en varias secciones diferentes: astronomía, con símbolos zodiacales; biología, dibujos anatómicos y figuras humanas; cosmología, círculos, estrellas y globos celestes; botánica, muchas fantásticas plantas indeterminadas; farmacéutico, tarros y partes de plantas; y recetas en cortos párrafos.

     Un coleccionista de libros antiguos, el norteamericano Wilfrid M. Voynich, lo descubrió en 1912 entre un grupo de antiguos manuscritos en un colegio jesuita de Villa Mondragone en Frascati, cerca de Roma.

     En base a la caligrafía, los dibujos, el lienzo y los pigmentos, Wilfrid Voynich lo dataría a finales del siglo XIII. Son más de 200 páginas escritas en unos caracteres ignotos, sin par en el mundo. Ya hemos dicho que el manuscrito, -pequeño pero grueso-, está profusamente ilustrado con toscos dibujos coloreados. Dibujos de plantas no identificadas; de lo que parecen ser recetas de herboristería; de pequeñas mujeres desnudas retozando en bañeras conectadas por complicadas tuberías; de misteriosos mapas astronómicos; de células vistas a través del microscopio; o de mapas en los que se puede ver un extraño calendario de signos zodiacales, poblado de diminutos personajes desnudos.

    Nadie sabe los orígenes del manuscrito. Basándose en los dibujos, se piensa que es europeo y que debió ser escrito entre los siglos XV y XVII. Es un alfabeto que consta de 19 a 28 letras, -según las diferentes opiniones-, ninguna de las cuales tiene relación con cualquier otro sistema alfabético europeo. El texto no tiene correcciones aparentes. Hay evidencias de dos distintos “lenguajes” y de más de un copista, lo que probablemente indica un código de cifrado ambiguo.

     Aparentemente Voynich quiso descifrar el misterioso manuscrito y facilitó copias fotográficas a varios expertos. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de muchos reconocidos criptógrafos y otros eruditos, el libro permanece indescifrable. Algunos se han atribuido el desciframiento pero, hasta la fecha, nadie ha podido aportar una traducción cabal.

     El manuscrito fue comprado por H. P. Krauss (un anticuario de libros neoyorquino) en 1961 por la suma de 24.500$. Más tarde lo valoró en 160.000$ pero no consiguió comprador. Finalmente lo donaría a la Universidad de Yale en 1969, donde permanece hasta ahora en la Biblioteca Beinecke de Libros Raros.

       Se sabe (por una carta de Johannes M. Marci a Athanasius Kircher fechada en 1666) que el manuscrito fue comprado por el emperador Rodolfo II de Bohemia (1552-1612), -y en cuya corte apareció en 1586-, que fue uno de los más excéntricos monarcas europeos de todos los tiempos. Rodolfo coleccionaba enanos, tenía un regimiento de gigantes en su ejército, estaba rodeado de astrólogos y le interesaban las ciencias ocultas como la alquimia. 

      A la corte de Rodolfo llegó alguien, -no se ha podido averiguar quién fue-, que vendió el manuscrito al rey por trescientos ducados de oro que en la actualidad vendrían a ser unos 14000 dólares. En ese tiempo era una cantidad asombrosa para un manuscrito, lo que indica que al emperador debió impresionarle mucho.

Acompañando al manuscrito había una carta que exponía que era obra del inglés Roger Bacon. Sólo dos años antes de la aparición del Manuscrito Voynich, John Dee, el gran navegante, astrólogo, mago, ocultista y agente secreto inglés, dio una conferencia en Praga sobre Bacon, y luego estuvo en la corte de Bohemia entre 1582-1586.

   De algún modo, el manuscrito pasaría a Jacobo de Tepenecz, el director de los jardines botánicos de Rodolfo (su firma aparece en el folio 1r) y se especula que debe de haber sucedido después de 1608, cuando Jacobo Horcicki recibió el título “de Tepenecz”.

      Los cifrados de principios del siglo XVII en Europa derivaban de la Stenographica de Johannes Tritemius, obispo de Sponheim, un alquimista que escribió sobre la encriptación de los mensajes secretos.  Tenía un número limitado de métodos y ningún criptograma militar, alquímico, religioso o político fue codificado de otra manera hasta finales de ese siglo. Pero el Manuscrito Voynich no parece tener ninguna relación con los códigos derivados de Tritemius.

      En 1622 el manuscrito pasó a pertenecer a un individuo no identificado que dejó el libro en su testamento a Marci. Este envió el manuscrito inmediatamente con la carta citada antes a A. Kircher, -que se hallaba en Roma-, en 1666 que aparentemente también lo conocía y había intercambiado cartas con el anterior propietario desconocido. Entre esa época y 1912 (cuando Voynich lo descubrió) se especuló con que el manuscrito había sido almacenado u olvidado en alguna biblioteca y finalmente trasladado al colegio jesuita en Villa Mondragone. La carta de Marci a Kircher estaba aún unida al manuscrito cuando Voynich lo compró. En esa carta, Marci menciona el nombre de Roger Bacon (1614-1292) como el posible autor, aunque no proporciona evidencias concluyentes.

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Un comentario en “EL MANUSCRITO VOYNICH

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