EXPLORADORES DE LEYENDA: PITEAS

pytheas_mapPiteas fue un geógrafo griego de Massilia (actual Marsella) que vivió alrededor de la segunda mitad del siglo cuarto a. C. y exploró el noroeste de Europa sobre el año 325 a. C. Escribió un relato de su viaje pero no ha llegado a nuestros días, y todo lo que tenemos son las referencias de los últimos escritores clásicos. 

El comienzo mismo del viaje de Piteas es ya un misterio. En aquellos días los cartagineses habían cerrado el estrecho de Gibraltar para todos los barcos de otras naciones. Por eso algunos historiadores creen que navegó hacia el oeste a lo largo de la costa mediterránea y luego, -evitando rodear la península ibérica-, se dirigió por tierra hacia el Atlántico. Otros piensan que para eludir el bloqueo cartaginés, bien pudo haber transitado sólo de noche y atracar en puntos muy cercanos a tierra. En el norte de España, Piteas estudió las mareas y pudo haber descubierto que son causadas por la Luna.

Piteas alcanzó Cornwall, el principal yacimiento de estaño, y allí estudiaría la producción y el trabajo del citado metal. Circunnavegó la actual Gran Bretaña. Allí conoció Piteas la existencia de una isla, -llamada Thule-, a seis días de navegación hacia el norte, y decidió visitarla. No se sabe con certeza donde la localización de dicha tierra pero es probable que fuera una parte de la costa noruega, aunque las islas de Islandia, Shetlands o incluso las Feroe han sido identificadas como Thule por algunos historiadores. Según Piteas, esta Thule era un país agrícola, cuyos habitantes tomaban frutas y leche, y elaboraban una bebida de semillas y miel. Las noches solamente duraban dos o tres horas y un día más al norte el mar comenzaba a estar helado. 

Tras completar su reconocimiento de Gran Bretaña, Piteas viajó hacia el Mar del Norte. Podría haber llegado hasta el Báltico, aunque lo que se conoce es que visitó una isla que productora de ámbar, probablemente Helgoland (isla alemana situada al NO cerca de la desembocadura del Elba).

DERSU UZALA

dersu-uzala00Una maravillosa película, de las mejores de todos los tiempos. En esta época oscura en la que el hombre está destruyendo la naturaleza, esta historia es, entre otras cosas, un fino alegato ecológico, un canto a la vida, a la insignificancia de la vida humana. Es una grito en defensa de la sencillez y de la amistad, de las pequeñas cosas y de los puros sentimientos en su auténtica expresión. dersuuzalaposter-large

Basada en los relatos del científico y explorador ruso Vladimir Arsenyev durante sus viajes cartográficos a principios del siglo XX a la extrema región de Ussuri, en la taiga siberiana. El director japonés Akira Kurosawa logra que a pesar de su extensísimo metraje y la lentitud de la acción, el filme no se nos haga en absoluto largo ni por supuesto pesado. Los protagonistas pronto se vuelven entrañables para el arrobado espectador, en especial,  el enternecedor Dersu Uzala, y aunque ofrece muchas escenas memorables como la construcción de un apresurado refugio con hierbas frente a una inminente venticas, yo citaría una del final, cuando Dersu, desubicado en la ciudad, es incapaz de entender como el agua, ese agua que corre libre en su hábitat natural, tiene un precio en la urbe.

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