UNA APROXIMACIÓN AL CHAMANISMO (5)

Cuando se encuentra en un estado modificado de consciencia, el chamán emprende un viaje a otros mundos paralelos; se piensa que su alma, espíritu, cuerpo astral, consciencia o como queramos denominarlo, abandona el cuerpo y se dirige al Mundo Superior o al Mundo Inferior, que junto con la Tierra, Mundo Intermedio, forman la división tradicional del universo en las culturas chamánicas, aunque también hay muchas variaciones al respecto. En el Mundo Inferior se cree que habitan los espíritus de la naturaleza y los animales de poder, mientras que en el Mundo Superior se encuentran los ancestros y los espíritus del cielo.

El viaje al Mundo Inferior es uno de los aspectos más comunes en el chamanismo; la entrada, un agujero imaginario o no en la tierra, conduce, por lo general, a un tunel o tubo por que el chamán acaba saliendo a lugares maravillosos y llenos de luz. Desde allí el chamán viaja a donde quiere, durante minutos, incluso horas, para volver de nuevo al tunel y salir a la superficie, por donde entró.  En sus viajes, el chamán conserva siempre un control sobre la dirección a seguir, pero no sabe que es lo que descubrirá.

Comprobamos entonces como los chamanes pueden penetrar en mundos paralelos. Pero no sólo en los conceptos chamánicos existen dichos mundos. Recurriendo otra vez a la física cuántica, hay una teoría denominada interpretación de los mundos múltiples, según la cual existen otros mundos presentes que afectan a nuestro mundo, entendido éste como un conjunto de experiencias que tienen lugar en una región del espacio en un período de tiempo dado, con independencia del tamaño de dicha región, por lo que pueden suceder en el cerebro,  y con independencia de la duración, por lo que puede durar días o milésimas de segundo, lo que tardan en actuar los impulsos neuronales.

Por lo tanto, el mundo que normalmente experimentamos sería una realidad múltiple, un conjunto de muchas otras realidades. La probabilidad de acceder a unas determinadas realidades sería muy alta en algunos casos y, si accediéramos a ellas, no observaríamos apenas diferencias de unas a otras. A esta realidad múltiple, compuesta de realidades simples diferenciadas muy poco entre sí, la llamaríamos la realidad: el mundo tal como lo vemos. La cuestión ya planteada sería: ¿el mundo tal como lo vemos es el mundo tal cual es? En este contexto, para los chamanes la respuesta es negativa.

Pero algunas de esas otras realidades distintas no son tan probables. Normalmente no las prestamos atención. Se hallan fuera del ámbito por el que transitamos en la cotidianeidad. Si se experimentan se habla de un acceso a una realidad o conjunto de experiencias extraordinarias. Sin embargo, en física cuántica se deben tener en cuenta estas extrañas realidades con el fin de explicar de un modo adecuado los procesos atómicos y moleculares más simples.

Los chamanes son conscientes de un número de distintas, e improbables, realidades paralelas. Parafraseando a Rudy Rucker, podría decirse que para ellos el mundo es un fractal*, dentro del espacio Hilbert**. Estas realidades incluyen experiencias fuera del cuerpo, cambio de forma, transformación en animales, y viajes a través del tiempo, tanto al pasado como al futuro.

Otra posibilidad, ya apuntada por algunos psicólogos como Stanley Krippner, es que estos mundos paralelos existieran en la imaginación, y pudieran tener incidencia fuera de la misma. Para algunos investigadores, incluso si se llegara a demostrar que todo lo que experimenta el chamán sólo sucede en su mente, la realidad de ese mundo no sería menor para él.

Por un lado, es posible que todo existiera en nuestra imaginación, que creáramos el mundo a partir de nuestras propias percepciones y creencias, recuérdese los shuar y los kahuana citados, de manera que si creemos que hay espíritus, ello afectará a nuestro modo de vivir, a nuestra vida, en suma.

Pero otra explicación podría consistir en que existieran otras realidades, otros mundos, al  modo del ya nombrado David Bohm, para quién habría un orden explicativo que todo el mundo ve, el normal, y un orden implicado, potencial, escondido, que pudiera ser el referido mundo los espíritus, arquetipos, el inconsciente colectivo, la vida después de la muerte, etc.

Según Stanislav Grof y algunos otros, el reino inconsciente al que el chamán viaja en busca de poder es prácticamente el mismo territorio que visita el psicótico, pero el punto de vista del esquizofrénico o psicótico está caracterizado por la fragmentación y la ausencia de unidad estructural. Por contraste el chamán percibe su entorno como un todo, -parece que mucho más completo que el que la mayoría de nosotros-, en el que cada elemento constitutivo encaja perfectamente en esa globalidad, concepciones que recuerdan al Modelo Holográfico del Cerebro, de Pribram. Lejos de encajar, el entorno del esquizofrénico parece desintegrarse, por lo que las crisis de estas alteraciones mentales producen sufrimientos, mientras que el chamán, en contraste, provoca casi alegremente sus crisis.

Y aunque a estos estados modificados de consciencia se les considere como una mera alucinación, la simple palabra no explica la experiencia, sólo la categoriza a la manera occidental. Quizá por ello, esos otros mundos que vislumbran los chamanes están ocultos en nuestra consciencia normal, debido a que hemos sido condicionados para observar el mundo de una manera, y en virtud de este condicionamiento inferimos que el mundo de la vida cotidiana es el único posible y real. Y somos incapaces de creer en experiencias alejadas de lo que consideramos la realidad.

Al no dar crédito al mundo de la imaginación, al no tener esas capacidades perceptivas, las rechazamos ubicándolas en el mundo de las fantasías. Pero para los chamanes el mundo imaginario es tan real como para nosotros lo que llamamos universo físico. Si consideras algo irreal o inexistente no puedes percibirlo, por consiguiente, como he señalado antes, el primer paso del chamán es cambiar los esquemas mentales en relación al modo en que se observa el universo, el mundo, la realidad, recordando que el modo en que observamos crea la realidad que percibimos. Si cambias el modo en cómo te ves y en cómo piensas sobre ti mismo, cambiarás en cierto grado el mundo circundante, aserto que recuerda en buena medida ciertas recomendaciones psicoterapeúticas. Y aún se podría relacionar, otra vez, con la física cuántica y su efecto observador, pues lo que percibes no sólo te afecta a ti, también afecta al objeto de tu percepción.

* Fractal: Toda ramificación infinita que responde a determinada ley
** Espacio Hilbert: Un espacio matemático cuyo número de dimensiones es infinito

 

Un comentario en “UNA APROXIMACIÓN AL CHAMANISMO (5)

  1. ARIEL

    ES UN VERDADERO PLECER LEER SU ARTICULO PUES ANU QUE SIEMPRE DIGO QUE AUN CHAMANISANDO NO SE PUEDE HABLAR DE CHAMANISMO ES POR MI FALTA DE CAPASIDAD DE PALABRA PERO ME GUSTA COMO LO COMUNICAN

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