ESTADO DE CONCIENCIA CHAMÁNICO

Cuando el chamán conduce una ceremonia de sanación se superponen los mundos mítico y temporal. Los chamanes verán espíritus de familiares muertos, espíritus de plantas y tendrán visiones del pasado y del futuro en una suerte de estado hipnagógico. Serán capaces de mantener dicho estado de conciencia durante mucho tiempo. La mayoría son capaces de hacerlo utilizando las plantas alucinógenas como sus “guías”; sin embargo, no todos las necesitan.

Pero me parece que las plantas son vitales para una curación seria en nuestro mundo occidental. Aunque tal vez me vea en aprietos al sugerirlo, creo que el mundo occidental debe empezar a tener un punto de vista más tolerante con respecto a las substancias sagradas y productoras de visiones, en particular cuando dichas sustancias se toman bajo la guía de un chamán; una persona con conocimientos sobre el mundo de las plantas.

No puedo siquiera concebir la ingestión de ayahuasca como algo recreativo. Sería peligroso hacerlo. Pero creo que dicha substancia puede ser utilizada por la profesión médica, con la participación de Ayahuasqueros, para sanar muchas enfermedades, mentales/corporales graves. (…)

Dejad que explique porque creo que la ayahuasca puede servir para este propósito, recordando alguna de las observaciones sobre mi mismo cuando la tomé, y de las que hablé con el Dr. Cabieses en Lima.

Recordé las fotografías que tomé en el Perú. Me gusta hacer tomas panorámicas, que dan como resultado una foto superpuesta a la siguiente cuando están en la mesa. Ahí está la vista completa, pero la elección de lo que quiero ver y recordar es mía. Para hacer una serie de tomas del horizonte del cielo sobre el Machu Picchu, uno debe elegir lo que quiere registrar. La conciencia normal es como elfotógrafo que dispara escenas seleccionadas para ser recordadas. Con la conciencia normal solo se ilumina una escena a la vez.

Con la ayahuasca se ilumina todo el cielo del inconsciente a la vez, como si el fotógrafo poseyera una omnicámara capaz de registrar la imagen global del cielo de golpe. No simplemente una escena detrás de otra, sino de golpe, ahora y para siempre.

Considera el campo total de tu conciencia como el cielo hemisférico. Veo la percepción de la conciencia normal como si contemplara todo a través de unos omniobjetivos, que a medida que pasa el tiempo se ensucian y rayan. El que se hagan borrosos se debe a que estos omniobjetos se cubren de una gran costra. Dicha costra tapa y excluye todas las cosas de la vista, excepto un pequeño fragmento de luz.

Bajo los efectos de la ayahuasca, la costra, de repente, se disuelve y puedo ver todo de golpe. La psique herida se ve expuesta a los vientos de la ayahuasca, y por unos instantes, mi conciencia se ilumina. Pero luego la costra vuelve a formarse, haciendo lo que hacen todas las costras; proteger e impedir que el mundo externo infecte las heridas que todos sufrimos en los encuentros con nosotros mismos y con los demás.

Todavía recuerdo lo que me enseñó el exponerme al viento: ya no tenía necesidad de protegerme de la herida reviviendo una y otra vez el dolor de las experiencias pasadas, mientras andaba por la vida hacia nuevas situaciones. Ahora iba con los ojos abiertos y sin el antifaz de la protección de la costra. Ahora ya no actuaba de igual modo. No re-creaba mi vida con los antiguos patrones. En mi inconsciente había vuelto a nacer.

Pero eliminar la costra es doloroso. Verme como soy es doloroso. Todos vivimos en el seno de nuestras ilusiones sobre nuestro propio dominio de la vida. Incluso si este dominio fracasa, somos maestros a la hora de encontrar excusas para dicho fracaso. Si somos racionales frente a una falta, argumentaremos una y otra vez en el pozo de nuestra desesperación, olvidando lo que los vientos nos han traído: dolor y visión.

Ahora, al recordar dichos sentimientos, veía como la liana visionaria me había ayudado a ver mi propia psique bajo una nueva luz. Creo que cualquiera que sufra, como los adictos a las drogas y guerreros recuperados, experimentará un sentido similar de su propio destino y recuperación al emprender un viaje chamánico. Será capaz de volver a conectar los acontecimientos de su vida de un modo nuevo y cargado de más sentido. Si ello sucede, la causa subyacente de su enfermedad saldrá a la superficie, y al ser consciente de ella, la enfermedad del paciente desaparecerá.

Resumiendo, el estado chamánico de conciencia, tal como lo ponen a nuestro alcance la ayahuasca u otros medios de inducir una conciencia chamánica, permite a la persona verse a si misma bajo una luz mítica. Dicha visión proporciona un sentido de la compasión, una conexión con toda la vida: una nueva razón de existir. Pero para lograr esta comprensión hemos de dotar de más sentido a la vida física.

Fred Alan Wolf               La Búsqueda del Águila 
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