SACRIFICIOS DE SANGRE Y EL MÁS ALLÁ (I)

sacmayasOFRENDAS DE SANGRE Y VIDA

Los dioses mesoamericanos no eran omnipotentes, necesitaban de la ofrenda de los humanos para subsistir, y esa fue la razón primordial de la creación; los hombres, si bien fueron condenados por los demiurgos a una vida limitada, les dieron la capacidad de reproducción, pero para lograrla tenían que alimetnar a sus creadores. El ritual era el camino para que las criaturas correspondieran a los todopoderosos por su existencia; gracias a la oración, a la ofrenda, en especial la de su propia sangre y la de la vida, las deidades podían alimentarse, el cosmos continuar su marcha y el hombre perdurar en la tierra.

Los mayas extraían su sangre de diferentes partes del cuerpo: de la lengua, los brazos, pero en especial del miembro viril, que era la que contenía mayor energía fertilizante; luego se ungía a la imagen del dios o bien se derramaba en papeles que se quemaban, para que el humo pudiera acceder a los seres incorpóreos. Existen diversos testimonios de este ritual desde el período Clásico, donde tanto dioses como hombres se sangran el miembro viril y recogen la sangre en papeles contenidos en una vasija, que luego queman. Y los gobernantes quisieron emular este acto cuando conmemoraban un acto importante en su vida, pues su sangre, la más valiosa entre los humanos, era dinga de los dioses; así se interpretan varias imágenes como el tablero del Templo de la Cruz Foliada de Palenque, en donde se celebra la transmisión de poder del difunto gobernante Pacal a su hijo Chan Bahlum; el padre ofrece el perforador a su heredero, quien llevará a cabo dicho autosacrificio como parte de su ritual iniciático de ascenso y por ende de su divinización. Al igual, las mujeres que acompañaban al gobernante, al ser representantes de la energía femenina del cosmos, donaban su sangre horadándose la lengua como necesario complemento para la reproducción como se observa en el dintel 24 de Yaxchilán.

Siglos después, en los códices del Posclásico, las deidades realizan la misma acción; en el Códice Madrid varios dioses alrededor de un templo, algunos de la vida y otros de la muerte, se unen a través de una cuerda que pasan por el pene, vinculando las energías cósmicas opuestas a través de su sangre para causar la vidad en el cosmos. Y en las fuentes escritas sobre Yucatán se alude al mismo rito. Con profundo fervor, varios jóvenes ensartaban un mismo hilo pasando la mayor cantidad que podían por el pene, uniendo su energía viril para ofrendarla a los dioses. El ritual comunitario establecía una alianza entre el mundo sagrado y el profano.

Los campesinos también creían fertilizar sus cosechas si derramaban sangre sobre la tierra, emulando loque los dioses hicieron, como se muestra en el Códice Madrid 95a. Y en la Verapaz, cuando una pareja tenía problemas para procrear se sometía a punciones de sangre, confesaba sus faltas y se abstenía de algunos alimentos. Luego el marido dormía sobre la tierra para recibir su poder regenerador.

Pero los dioses exigían más que un poco de sangre; la fecundidad implica en sí misma un cumplimiento y por ello existe la posibilidad de que se agote, de ahí la constante ansiedad del hombre para lograr dicha regeneración. Así, recurría a sacrificios de seres humanos provocando la muerte por diversos medios. Podía ser por decapitación, en la que la cabeza simbolizaba la mazorca de maíz, transformándose en un fruto simbólico del sustento del hombre.

A su vez, era la forma en que la sangre se derramaría con gran profusión simulando serpientes, símbolo de la energía divina que escapa del cuerpo, como muestra el tablero del Juego de Pelota de Chichén Itzá. Es muy difícil que la muerte se hubiera podido causar cercenando la cabeza, dados los instrumentos con los que contaban; primero debió recurrirse a degollar a la víctima, para con posterioridad separar la cabeza del cuerpo. De acuerdo con diversos testimonios, se infiere que la forma simbólica de la decapitación, previo el degollamiento, parece haber sido la forma más común de sacrificio en el período Clásico del área maya. La cabeza también constituyó un signo de triunfo, pues en diversas expresiones plásticas el captor luce la cabeza de su prisionero. (cont.)

MARTHA ILIA NÁJERA COLORADO     Religión Maya

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