ESCÁNERES CORPORALES: UN NUEVO NEGOCIO DE LA “GUERRA CONTRATERRORISTA”

Desde el 11-S hasta aquí,  los “planes contraterroristas” son el principal rubro de facturación de los presupuestos armamentistas a escala global (US$ 1.2 billones), y conforman la mayor tasa de rentabilidad de las corporaciones armamentistas que giran alrededor de los complejos militares industriales de EEUU, Europa y Asia. El miedo desatado por posibles (y anunciados)  “ataques terroristas” dibuja un horizonte sumamente lucrativo para el sector empresario dedicado a la seguridad. En ese rubro se consideran los escáneres corporales, que aunque demonizados por considerarse que “violan la intimidad de las personas”, hoy generan una gran demanda y una multimillonaria ganancia para sus fabricantes.

El escáner corporal es un flamante sistema de detección de elementos peligrosos (entre ellos explosivos) y de control de los aeropuertos y otras zonas de circulación masiva de personas sensibles a las operaciones “terroristas”.

Según los expertos, son más efectivos que los comunes, pero mucho más caros, hay pocos fabricantes, pero su demanda crece vertiginosamente en todo el mundo.

Tan sólo existen unos pocos productores de estos aparatos, la mayoría de ellos son corporaciones procedentes del complejo militar industrial de EEUU . La semana pasada, solo el aeropuerto de Amsterdam encargó 60 escáneres corporales para efectuar controles más exhaustivos de las rutas transatlánticas.

Aunque el director del aeropuerto de Amsterdam no quiso concretar la estimación exacta de los costos, afirmó que se trataba de “millones”. Un aparato de este tipo cuesta fácilmente más de 100.000 euros (144.000 dólares), mientras que un detector de metales tiene un precio inferior a los 10.000 euros (14.400 dólares).

En el marco de los planes “contraterroristas”  en todo el mundo está previsto que se intercambien decenas de miles de detectores por nuevos aparatos, no sólo en los aeropuertos sino también en los centros claves de movimiento masivo de personas.

Según los especialistas, si se detuviera la industria y el negocio armamentista centralizado alrededor del combate contra el “terrorismo” (hoy alimentado por un presupuesto bélico de US$ 1,2 billones) terminaría de colapsar la economía norteamericana que hoy se encuentra en una crisis financiera-recesiva de características inéditas. Esta es la mejor explicación de porqué Obama, hoy sentado en el sillón de la Casa Blanca, ya se convirtió en el “heredero forzoso” de la “guerra contraterrorista” de Bush a escala global.

Las firmas estadounidenses L-3 Communications y la filial de OSI, Rapiscan Systems, así como American Science e Engineering (ASEI), están especialmente involucradas en el negocio. Cuentan, además, con una ventaja dentro de su país: 19 aeropuertos norteamericanos están dotados ya con los llamados “escáneres del desnudo” de última generación.

Sin embargo, el mercado dista mucho de estar saturado, teniendo en cuenta que el número total de aeropuertos sólo en EEUU ronda los 500.

Organizaciones defensoras de los derechos humanos creen que la decisión del gobierno de EEUU de reforzar los controles de los viajeros procedentes de 14 países, en su mayoría islámicos, no serán eficaces y provocarán discriminación.

El gobierno de Barack Obama anunció el domingo que someterá a los ciudadanos de esas 14 nacionalidades que vuelen a EEUUa mayores controles en los aeropuertos, incluido el registro exhaustivo y el uso de escáneres corporales.

Todos los ciudadanos de Afganistán, Arabia Saudita, Argelia, Líbano, Libia, Iraq, Nigeria, Pakistán, Somalia y Yemen deberán someterse a esos cacheos y a una revisión adicional de su equipaje de mano antes de abordar un avión destinado a EEUU, anunciaron las autoridades.

Los ciudadanos de Cuba, Irán, Sudán y Siria, catalogados por Washington como “estados patrocinadores del terrorismo”, también deben cumplir con el mismo requisito.

También en Alemania la introducción de los escáneres corporales parece más próxima. El grupo británico Smiths parece tener todas las de ganar en la demanda de escáneres corporales.

Sus expertos en seguridad se encuentran en Wiesbad (Alemania) en su filial alemana. Smiths Heimann, el director de estrategias y comunicación promete que sus aparatos detectarán cualquier objeto que se encuentre adosado al cuerpo de una persona, ya sea un inofensivo teléfono móvil o un recipiente con explosivo líquido.

La policía responsable de la seguridad en los aeropuertos alemanes comprueba actualmente si esos aparatos son tan infalibles como su fabricante asegura, según la DPA.

Desde algo más de un año, los agentes de la academia policial en Lübeck examinan exhaustivamente varios escáneres corporales, y el requisito para su uso en aeropuertos es que, cuando se inspeccione con los aparatos los cuerpos de los pasajeros, se evite escanear las partes íntimas. “A partir del resultado del examen se elaborará un perfil de requisitos para la licitación de estos aparatos”, sostuvo la portavoz de la jefatura de la policía en Potsdam, Sandra Pfeifer.

El negocio con los escáneres corporales se precipitó en la última Navidad, cuando el joven nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab intentó sin éxito detonar una bomba en un avión con destino a Detroit en Amsterdam.

Durante el aterrizaje, trató de detonar la carga explosiva que llevaba cosida a su ropa interior, pero fue rápidamente sometido por pasajeros que estaban sentados en sitios cercanos cuando comprobaron que salía humo de entre sus ropas y lo percibieron como una amenaza.

Abdulmutallab fue arrestado y sometido a juicio, y posteriormente  los servicios de inteligencia estadounidenses determinaron que el joven “tenía contactos con Yemen”, un país señalado por EEUU  “como nueva base de Al Qaeda” y puesto en la mira de una posible operación militar del Pentágono.

El incidente  puso al descubierto el “fracaso” de los sofisticados sistemas de prevención de atentados,  y mostró que los detectores de metales que se emplean en la actualidad para controlar a los pasajeros no son lo suficientemente efectivos.

Este argumento sirvió de justificación para que   los aeropuertos y los cuerpos de seguridad de todo el mundo comiencen a desembolsar multimillonarias sumas de dinero para reforzar su equipamiento, en particular con  el sistema de escáneres corporales.

En un escenario de miedo por posibles ataques terroristas (alimentado por la prensa y los gobiernos centrales) los expertos del mercado estiman que los escáneres corporales terminarán por imponerse como método de control, dado que, desde la pasada Navidad, las ventas y cotizaciones en bolsas  de los cuatro principales fabricantes vienen experimentado un espectacular crecimiento.

Lo que demuestra, sin lugar a dudas, que la “guerra contraterrorista” es antes que nada un formidable negocio para las corporaciones económicas de EEUU y de las potencias centrales.

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4 comentarios en “ESCÁNERES CORPORALES: UN NUEVO NEGOCIO DE LA “GUERRA CONTRATERRORISTA”

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