DESCUBREN SARCÓFAGO MAYA

Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) descubrieron un sarcófago de más de mil años de antigüedad en la Acrópolis de la Zona Arqueológica de Toniná, Chiapas, que podría contribuir a explicar la caída de la antigua cultura maya, dada su correspondencia con ese momento, 840 – 900 d. C. Por sus características el sepulcro es comparado con el de la “Reina Roja”, en Palenque.

En el interior del ataúd prehispánico se halló una olla y un cráneo con huellas de deformación y fracturado en varias partes, así como huesos largos dispuestos en forma de cruz. Los expertos han expresado que los restos óseos encontrados podrían corresponder a un individuo de filiación maya, aunque no han precisado la temporalidad.

El arqueólogo Juan Yadeun Angulo, responsable de la investigación y conservación de la Zona Arqueológica de Toniná, en el municipio de Ocosingo, informó que se trata de un sarcófago de piedra que mide 2 metros de largo por 70 centímetros de ancho, con una profundidad de 60 centímetros, y en cada una de sus esquinas tiene soportes en forma de botón. Así mismo tiene una lápida de las mismas dimensiones, con un espesor de 15 centímetros.

Abundó que la tumba fue descubierta durante los trabajos de la más reciente temporada de campo en el sitio de Toniná, los cuales concluyeron a finales de 2009. El descubrimiento se registró cuando se realizaban labores de nivelación del piso y se detectó una alteración en la quinta plataforma de la Acrópolis, lo que dio paso a la exploración arqueológica.
 
“Este tipo de sarcófago es único en el México antiguo, y en cierto sentido es parecido al de la “Reina Roja” —descubierto en 1994 en Palenque—, tanto por su tamaño como por carecer de inscripciones”.

El arqueólogo del INAH abundó que la osamenta —de la que se encontraron porciones fuera del sepulcro—, debió corresponder a un personaje de alta jerarquía, probablemente una mujer o un menor, pues los lóbulos oculares son reducidos. Diversos estudios, entre ellos de antropología física, que se llevarán a cabo en la Dirección de Estudios Arqueológicos del INAH, determinarán con precisión este aspecto y su filiación étnica.

El encargado de la Zona Arqueológica de Toniná anotó que al interior de la cripta también se encontró una olla globular con tapa —del llamado estilo chib—, que contenía huesos que fueron hervidos y fragmentados, cuya temporalidad no se corresponde con la del ataúd.
 
“Diversos elementos del hallazgo señalan que la tumba permaneció inalterada durante más de 500 años a partir de 900 d. C., aproximadamente, y hasta 1490, momento en que se estableció un cacicazgo tzeltal en Toniná, que comenzó a reocupar los edificios y abrió las tumbas para extraer los objetos de origen maya, al tiempo que colocaba nuevas ofrendas.

“La tumba que encontramos presenta alteraciones, porque fue abierta en una parte, alrededor de 1490-1495, por gente de origen tzeltal, que apartó algunos componentes originales, sobre todo la cerámica, repartiéndolos por el derredor del sarcófago. Los huesos que quedaron los empujaron hacia una sección del mismo y colocaron la olla con tapa que contenía los huesos hervidos”.

Yadeun Angulo apuntó que la antigüedad de la tumba de piedra (que aún no se específica si fue elaborada con roca volcánica o caliza), corresponde al lapso de 840 – 900 d. C., de allí que representa un periodo que vendría a llenar un vacío en la línea del tiempo, entre la última inscripción maya registrada en Toniná, en 840 d. C., y las posteriores de influencia tolteca, de 903-910.

Este hallazgo, consideró, permitirá contar con nuevos elementos sobre el colapso de la antigua civilización maya,  saber con precisión “quiénes fueron los causantes del declive, si fue gente local influenciada por grupos del Altiplano, o venida directamente de esta parte de Mesoamérica o de lo que hoy es Tabasco”.

De acuerdo con el experto, una de las teorías sobre la caída de los reinos mayas apunta al arribo de pueblos (con la denominación de toltecas) del Altiplano Central a la región maya. Se trataba de grupos de carácter corporativo, ejércitos grandes, que quizá procedían del área de Puebla-Tlaxcala, la Costa del Golfo y Oaxaca, ligados al mismo tiempo a Tula.

“En 840 d. C., hubo una transformación muy importante en las urbes mayas, dejó de haber representaciones escultóricas e inscripciones, lo que se ha interpretado como un abandono masivo de los asentamientos.

“Lo anterior quiere decir que, para esos tiempos, en el México Antiguo se estaba suscitando una revolución, al caer las dinastías y asumir el poder grupos de guerreros”, concluyó el especialista Juan Yadeun.

Cabe mencionar que especialistas del INAH extrajeron la olla hallada en el sarcófago para garantizar su conservación y evitar su deterioro, y quedará sujeta a un proceso de restauración.

INAH

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