HISTORIA DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL (II)

La oligarquía anglo-sajona y sus príncipes

El público francés es desgraciadamente ignorante y no conoce quiénes son los verdaderos actores [amos] de la política mundial (el autor siendo francés se dirige al público de su país, nota de la redacción). Estos actores de la política mundial no muestran sus rostros, prefieren el anonimato o generalmente se mueven entre los bastidores, ejerciendo sus talentos fuera de las pantallas de televisión, fuera de formaciones o partidos políticos, pero imponen sus decisiones e intereses.
Para poder comprender mejor la desastrosa situación en la que se encuentran los defensores de la causa nacional (del Estado-Nacional en cada país) en este comienzo del siglo XXI, basta con recordar los principales rasgos y el papel eminentemente importante que ha jugado y juega la poderosa elite financiera y aristocrática anglo-sajona. Esta siempre ha constituido un Estado dentro del Estado.

Podemos situar en el tiempo el momento en que estas elites (barones, príncipes y otros nobles) se aprovecharon para tomar influencia y poder. Esto ocurrió durante la instauración de la «Gran Carta» el 15 de junio de 1215. Después de la derrota del rey Juan I de Inglaterra, más conocido como Juan sin Tierra, el 27 de julio de 1214, en la batalla de Bouvines, frente al rey Felipe II de Francia, llamado también Augusto.
En esas circunstancias, los barones ingleses se aprovecharon para reivindicar privilegios políticos y financieros. En adelante, la monarquía británica, la Corona inglesa estará obligada de componer y colaborar con una casta social que emplea la fuerza, el poder financiero y ambiciones comerciales. Es desde esa época que nació una elite ávida, reivindicativa y orgullosa. Es ella misma la que originado la existencia de estos grupos de presión, más conocidos como lobby (cabildeos) y que por diversas vías, es decir por la finanza, el espionaje o control de los medios de comunicación, ejercen enormes presiones sobre el poder político.

Este último, es decir el poder político [los políticos más presisamente], es dependiente del apoyo y sobre todo del dinero contante y sonante para poder mantenerse en el poder –por eso está obligado de tener en cuenta los intereses y consejos emanando de esta casta.
Los think-tanks, fundaciones, grupos elitistas son los herederos y descendientes de un estado de espíritu elitista y mercantil, de un modo de vida selectivo y exclusivo. Estos cenáculos se han convertido en los centros exclusivos e imperativos de una minoría activa que condiciona incluso el avenir del mundo anglo-sajón y, poco a poco, del universo entero.

Contrariamente al concepto político francés que somete cualquier actividad o interés privado para favorecer primeramente el interés del Estado nacional, prioritario en ese sentido, es decir, el interés común del pueblo, estas organizaciones político-comerciales no dependen de ninguna autoridad nacional. Desde muy temprano, estos grupos elitistas ejercieron sus talentos para cimentar sus intereses de casta. Desde la Edad Media, compañías como la London Staplers, la London Mercers Company, o incluso la British East India Company (la BEIC en el siglo XVII) han sido las puntas de lanza del imperialismo británico.

Hay que precisar también que esta aristocracia comercial ha sabido pasar el relevo a sus herederos y descendientes, llevando siempre la antorcha de la conquista y del control de las riquezas, de generación en generación. «Siempre más» para tomar una expresión dicha por François de Closets (periodista y realizador francés).
La derrota francesa en América del Norte condujo a la firma del Tratado del 10 de febrero de 1763, esto puede ser considerado como el acto de nacimiento y el ascenso en potencia de la oligarquía británica. En efecto, la perdida de la Nueva Francia (territorios del actual Canadá y EEUU) otorga a la Corona Británica un continente entero lleno de riquezas, de fabulosas materias primas y prácticamente despoblado. La incapacidad de la monarquía francesa para poblar estos vastos territorios e integrarlos a la esfera de la civilización greco-romana, hace inclinar la balanza, es decir todo este espacio geográfico pasa bajo la influencia del mundo anglo-sajón. Inculcados de una creencia mesiánica, las elites conquistadoras angloamericanas, en contacto con sus homólogos británicos estaban listos ya y determinados a imponer su modelo al resto del mundo.

Después de las guerras de la Revolución [francesa] y la derrota de Napoleón I en el año 1815, el poderío anglo-sajón ya no tiene rival en los mares. Potencia demográfica, el poblamiento de vastos territorios en América del Norte, en África austral, en Australia y Nueva Zelandia le ayuda a implantar colonias y controlar puntos estratégicos en diversas partes del mundo (Gibraltar, Hong Kong, …), controlando así territorios en varios continentes, implementación de tecnología de punta y un sector bancario con buen rendimiento permiten a estas aristocracias comerciales de Londres y de Nueva York de comenzar a soñar en un control del mundo bajo los auspicios de la City [centro de negocios de Londres] y de Wall Street [bolsa de New York]. Un hombre ha encarnado de manera emblemática este ideal: el señor Cecil Rhodes.

Cecil Rhodes (1853-1902) [26]

Cecil Rhodes fue un gran defensor del Imperio Británico, emigra a África austral en donde su personalidad y sus cualidades intelectuales excepcionales le permiten de hacer fortuna en el sector del diamante. Fue gracias a él que surgió y se desarrolló la industria del diamante mediante la creación del grupo De Beers, en relación y con el apoyo de Nathaniel Mayer Rothschild (1840-1915). Su fortuna colosal le abre las puertas de la colonia británica.
Cecil Rhodes prepara el terreno para que el Estado Sudafricano (dominio del Imperio Británico) tome forma y pueda nacer como país, hecho que se concretizará años después de su muerte acontecida en 1910.
Su influencia financiera y política le permite controlar vastos territorios a los cuales les da su nombre: Rhodesia. Territorios divididos más tarde en Rhodesia del Norte y Rhodesia del Sur, estos países son hoy en día las actuales repúblicas de Zambia y Zimbabue.

Trabaja febrilmente para realizar un proyecto colonial, su idea es la de construir una inmensa línea de ferrocarril que parta de Ciudad del Cabo hasta El Cairo (Egipto). En su visión de preservar y defender el Imperio Británico, las vías de comunicación jugaban una función primordial para la explotación de variadísimas riquezas. El desarrollo de las vías de comunicación (bajo todas sus formas [27]) es la clave para el buen funcionamiento del Imperio. Este precepto es, en este comienzo del siglo XXI de gran actualidad [28]. Las vías de comunicación constituyen las arterias irrigando el imperio comercial y político.

Más allá del buen funcionamiento del Imperio Británico, un ideal superior no concretizado mortifica enormemente a Cecil Rhodes. En efecto, convencido de la superioridad de la «raza» anglo-sajona, Cecil Rhodes concibe una [estrategia] política afín de conservar esta supremacía: la unión de todos los países anglo-sajones o, más exactamente, la instauración de un bloque reuniendo el Imperio Británico y los Estados Unidos de Norteamérica.

Este conjunto debe convertirse, según Cecil Rhodes, en el zócalo, la base, la fundación que permitirá el nacimiento de un Estado Mundial animado de los principios y de la filosofía de la aristocracia comercial anglo-sajona.
Afín de lograr este objetivo, él estima necesario reclutar personalidades destacadas y con educación universitaria superior, que incitadas por el mismo ideal, serían apoyadas [por Cecil Rhodes] para ocupar puestos claves en diversos sectores, es decir en la economía, la finanza, el ejército, la educación, la inteligencia ligada al espionaje e incluso en el periodismo y la prensa.
Así, asemejándose a un ejército, estas diferentes personas, como si se tratasen de jesuitas predicadores de la globalización, convergiendo hacia un mismo objetivo, afín de formar y forjar los espíritus y las mentes de los demás en sus respectivos países, al mismo tiempo que desarrollan las estructuras político-económicas conduciendo al nacimiento de un Estado Comercial Mundial.

En su mente, para concretizar ésta ambición titánica y que exige mucho esfuerzo, el magnate piensa que es indispensable crear «becas de estudios Cecil Rhodes» (Rhodes Scholarships en inglés). Cecil Rhodes no tuvo la suerte de ver concretizarse su ideal estando en vida. Fue solamente en el año 1904 que sus más íntimos colaboradores lanzan las primeras becas de estudio llevando su nombre en la Universidad de Oxford. El sociólogo francés Auguste Comte decía con ironía que «los muertos gobiernan a los vivos». Esta frase puede aplicarse a Cecil Rhodes.

Sus conceptos han moldeado el mundo del siglo XX y comienzos del siglo XXI.
Sin necesidad de nombrarlos a todos, podemos citar algunos beneficiarios [ganadores] de estas becas de estudio Cecil Rhodes: por ejemplo el Primer ministro australiano Bob Hawke (1981/1993); James Woolsey, director de la CIA (1993/1995); Wesley Clarke, patrón comandante militar de la OTAN (Alianza Atlántica) durante el decenio de los años 1990 y principal conductor de la destrucción de la Yugoslavia en marzo 1999; el presidente estadounidense Bill Clinton (promoción 1968) e incluso James William Fullbright (senador del Arkansas, EEUU, gran figura de la política estadounidense) [29].

La política de Cecil Rhodes no hubiese podido alcanzar las dimensiones que conocemos sin el apoyo de sus más cercanos e íntimos colaboradores. Aquí tampoco podemos citar la larga y consecuente lista de nombres que figuran a la lectura de [carta] de la Anglo-American Etablishment establecida por Carroll Quigley.
Los hombres que rodeaban a Cecil Rhodes se caracterizaban por algo muy peculiar: ellos ocupaban los puestos claves en los diferentes sectores de la sociedad británica en la segunda mitad del siglo XIX [30]. Ellos han determinado el avenir del mundo de una manera implacable. En esta larga lista, nosotros retendremos tres personajes:

Una de las figuras más representativas y emblemáticas del pensamiento de Cecil Rhodes después de su muerte, considerado también como su sucesor e hijo espiritual, fue Alfred Milner (1854-1925, llamado también Lord Milner). Entre sus numerosas actividades, podemos citar como ejemplo que fue director de la London Joint Stock Bank, jefe del gabinete de guerra del Primer ministro inglés Lloyd George cuando estalla la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
Durante este conflicto bélico, un acontecimiento determinante para las generaciones futuras va ocurrir en noviembre de 1917. En efecto, en esa fecha aparece la «Declaración Balfour» (del nombre de un hombre político inglés llamado Arthur James Balfour), quien afirmaba bajo los auspicios del gobierno británico la necesidad de crear una patria judía en Palestina y su reconocimiento.
Dicho reconocimiento fue oficializado rápidamente por una carta dirigida a la atención de Walther Rotschild quien era el intermediario con el movimiento sionista en Gran Bretaña. En realidad, el verdadero redactor de esta declaración fue Alfred Milner. Como lo explicó posteriormente Carroll Quigley, la «Declaración Balfour» debió llamarse más bien «Declaración Milner». [31].

Philipp Kerr (1882-1940, convertido más tarde en lord Lothian) fue el secretario privado de Lloyd George. Cabe precisar que Philipp Kerr era la correa de transmisión en los intercambios políticos entorno al Primer ministro inglés y era en ese sentido, el verdadero pívot por donde pasaban los contactos y decisiones del conjunto del «grupo Milner» [32]. Posteriormente Philipp Kerr fue nombrado embajador del Reino Unido en Washington.

Finalmente, podemos evocar el papel jugado por Lionel Curtis (1872-1955). A parte de su participación en los trabajos del Tratado de Versalles, él fue el autor [inventor] de la expresión «Commonwealth of Nations» cuya aplicación data de 1948. Como lo ha revelado Carroll Quigley, esta expresión fue encontrada durante los trabajos y reuniones y cuyo objetivo era encontrar la frase adecuada para preparar al Imperio Británico a las mutaciones políticas que conducían a una reorganización mundial. Estas sesiones de trabajo llamando a una Commonwealth remontan al año 1916 [33]. Recordemos igualmente para finalizar, que Lionel Curtis jugó una función determinante, en 1919, cuando fundó el think-tank inglés Royal Institute of International Affairs (RIIA conocido también como el Chatham House).

Para comprender como funciona la mecánica de la mundialización [globalización] y cómo ella se ha ido implantando poco a poco en el mundo es necesario estudiarla como si se tratara de un inmenso rompecabezas. Hay que examinar cada pieza de este rompecabezas e ir construyéndolo para tener una visión definitiva de lo que representa. Por tal razón, para pasar a otro escalón de este sistema, nosotros recordamos al lector que debe guardar al espíritu estos diferentes elementos y factores que le permitirán ver finalmente el panorama completo de este conjunto. Será únicamente de esta manera que nosotros podremos comprender como funciona este «Monstruo».

La Sociedad Fabiana (Fabian society) [34]

La Sociedad Fabiana [35] es un instituto que floreció por vez primera en Londres en el año 1884 bajo la impulsión del político inglés Sydney Webb (1859-1947) y de su esposa Beatrice Webb, podemos incluir también al escritor irlandés George Bernard Shaw (1856-1950). La vanguardia de esta sociedad se consolidó bajo la influencia de un promotor [divulgador activista] del socialismo llamado Robert Owen (1771-1858) [36], que a su vez transmitió sus ideas y enseñanzas a John Ruskin (1819-1900), profesor universitario a Oxford [37] y terminó influenciando finalmente a Cecil Rhodes [38]. Otras personalidades impregnadas del ideal socialista cristiano como Frederik Derrison Maurice (1805-1872) prepararon el terreno durante el siglo XIX para que la fundación de la Sociedad Fabiana devenga una realidad. El nombre de «Fabiana» (Fabian en inglés) fue tomado en referencia al nombre de un general romano de la época de las Guerras Púnicas llamado Quinto Fabio Máximo (hacia los años 200 antes de Jesucristo), conocido también como Fabius Cunctator (el «Temporizador» es decir el que retrasa).

Luchando frente al general cartaginés Aníbal, el militar romano practicaba una estrategia de guerrilla que consistía en no acelerar las cosas (los ataques) afín de esperar el desgaste del enemigo y lograr así su objetivo (victoria), podríamos decir conseguirlo a «fuego lento».

Es este método, el de un cambio gradual, suave pero implacable lo que caracteriza como marca de fábrica a la Sociedad Fabiana. Ella defiende el principio de una sociedad sin clases, que debe conducir a la síntesis del socialismo (Estado benefactor) y del capitalismo (leyes del mercado), fusión que debe conducir a la implantación de una economía monopolística en el marco de un Gobierno Estatal Globalizado. Y para que se concreticen las ambiciones de la Sociedad Fabiana, sus dirigentes estiman que es necesario ir despacio, paso a paso, o según su expresión por «graduación». La influencia de esta sociedad es inmensa porque numerosos políticos ingleses han sido miembros de la Sociedad Fabiana. [39].

Sin embargo, su influencia tuvo más repercusión y su pensamiento alcanzó mayor auge cuando la Sociedad Fabiana se vio involucrada en la creación de la London School of Economics (LES) en 1895 gracias a la labor pionera de Sydney Webb. Esta prestigiosa escuela superior de enseñanza económica que ha diversificado sus disciplinas con el tiempo, ha formado en un espíritu fabiano, varias generaciones de dirigentes ingleses pero también numerosos estudiantes del mundo entero. Estos últimos, en gran parte, han llegado a ser importantes cuadros o dirigentes en la vida política o económica de su país de origen.

Como ejemplo podemos citar al ex-presidente de la Comisión Europea, el italiano Romano Prodi; al antiguo presidente John Kennedy; a la reina de Dinamarca Margarita II; a Pierre Trudeau (Primer Ministro canadiense); al especialista en hacer lobby (o cabildeo), miembro de numerosos think-tanks, me refiero a Richard Perle (conocido también bajo el seudónimo del «príncipe de las tinieblas»); al financiero Georges Soros (fundador de los institutos Open Society repartidos en el mundo entero); al antiguo consejero del fallecido presidente francés François Mitterrand, es decir el Sr. Erik Orsenna e incluso podemos incluir al cantante rock de los Rolling stones, Mike Jagger (¡entró hace tan sólo un año! [40]), toda esta gente se ha sentado en las sillas de esta escuela. La London School of Economics gracias a la acción de la Sociedad Fabiana ha contribuido a formatear el espíritu de numerosas personalidades en el mundo. Pero la influencia de esta sociedad ha evolucionado y esto gracias al trabajo de uno de sus miembros, el escritor Herbert George Wells (1866-1946).

Impregnado del ideal fabiano, H.G. Wells supo desarrollar sus puntos de vista en los numerosos libros que escribió. Autor de best-seller como El hombre invisible, La máquina del tiempo, La guerra de los mundos, este escritor inglés supo encontrar la manera de propagar sus convicciones en una obra publicada en 1928: La conspiración abierta [41] (Open conspiracy en inglés), obra preconizando el advenimiento de un Estado (gobierno) mundial sin clases, capaz de controlar todo («una nueva comunidad humana» según la propia expresión de H.G. Wells).

Una ala de esta política [de esta ideología] busca un método para reducir drásticamente la población mundial y la utilización de la eugenesia. En efecto, desde un principio, H.G Wells presentó sus teorías en una obra poco conocida y cuyo título: La Destrucción liberadora (The World Set Free en inglés), corresponde exactamente a la expresión [de la logia] masónica Ordo ab Chao. Este libro apareció en 1914. Esta obra cuenta la historia de una guerra generalizada que va conducir [a la humanidad] a la creación de un Estado (gobierno) Mundial constituido en diez bloques («10 circunscripciones» según la frase del mismo autor) [42]. Es en este libro —recordamos nuevamente que fue publicado en 1914— que encontramos por primera vez la expresión «Nuevo Orden Mundial» [43]. Mucho más tarde, en 1940, H.G. Wells vuelve a repetir sus ideas, esta vez no deja dudas a los que dudan, publica un libro cuyo título será: El Nuevo Orden Mundial [44].

Todos estos miembros y representantes fabianos frecuentaban y colaboraban estrechamente con el equipo de Cecil Rhodes y luego con el de Lord Milner. Así se fue forjando un verdadero clan, una entidad, con un espíritu y objetivo común: la concretización de un Estado (gobierno) mundial, era esto lo que motivaba a estas diversas personas. Estas elites anglo-sajonas, que son los sucesores históricos y legítimos [así como los continuadores] de las aristocracias comerciales de la Edad Media, han continuado concentrando sus fuerzas en el seno de diversos clubs [e institutos] como el Pilgrim Society fundado en 1902 en Londres y en New York [45]. Pero el pensamiento de este movimiento va conocer una aceleración en 1910 con la creación de la Round Table.

La Round Table y sus «críos» [46]

La Round Table [47], es la heredera de un pasado multisecular de tradiciones místicas, financieras y elitistas, y marca una etapa decisiva en los preparativos debiendo conducir a un Estado (gobierno) mundial. En efecto, bajo los auspicios de Lord Milner y sus seguidores, este instituto de alta gama fue creado en estrecha colaboración y comunicación con las elites financieras estadounidenses afín de asentar la predominancia del mundo anglo-sajón y buscar así el advenimiento del Estado (gobierno) mundial. Otras Round Tables fueron creadas en todos los dominios y colonias del Imperio Británico e incluso en los Estados Unidos. Queriendo compartir las ambiciones de Cecil Rhodes, financieros de renombre comenzaron a integrarse al equipo de Lord Milner, como por ejemplo Alfred Beit (1853-1906), Sir Abe Bailey (1864-1940) y la familia Astor. Otros grupos vinieron a juntarse a estos iniciadores del mundialismo de la Round Table, financieros tales que J.P Morgan [48], el banco Lazard e incluso las familias Rockefeller y Whitney [49].

Antes de continuar el estudio de las «bondadosas obras de caridad» de la Round Table, es indispensable de precisar lo siguiente: estas conocidas familias de la mundialización (o globalización), a pesar de compartir un ideal común, no pudieron evitar de pelearse entre ellos mismos y por sus propios desacuerdos internos. Podemos constatar dos causas: la primera es tan vieja como el mundo, se llama rivalidad. Las rivalidades a causa de las ambiciones y de personas ambiciosos buscando cada vez más poder, más influencias y más riquezas, afín de ocupar los mejores puestos del poder, desafortunadamente la historia de esta aristocracia comercial está plagada de estos hechos. Este fenómeno es tan viejo como la misma historia del Hombre.

En efecto, bajo la engañosa apariencia de gozar de una unidad monolítica se escondían dos corrientes de pensamiento en competición. Ambas corrientes, a pesar de todo, persiguían [y persiguen] el mismo objetivo: la instauración de un Estado (gobierno) mundial. Sin embargo, la primera versión defiende la óptica de la constitución de un bloque anglo-sajón unificado (Imperio Británico asociado a los Estados Unidos), esta base, este zócalo o cimiento anglo-estadounidense sería para ellos la columna vertebral permitiendo al resto del mundo de agregarse, de asociarse.

La segunda corriente tiene una visión diferente. Estima que no es necesario privilegiar el nacimiento de un Imperio anglo-sajón donde los demás países vendrían acoplarse. Preconiza más bien el advenimiento de un mundo en donde ningún país tenga la capacidad de imponer su ley o su filosofía política. Los partidarios de esta segunda vía tratan de crear de una especie de «caldo de cultivo» generalizado unificador de la humanidad entera en un solo bloque sin ninguna distinción. Estamos frente a un diferendo de visiones entre los partidarios de un mundialismo [globalización] anglo-sajón y los partidarios de un mundialismo [globalización] planetarizado.

Durante la Primera Guerra Mundial el tiempo transcurrió como si se tratase del juego del subibaja, pasando de un mundo a otro mundo. Si es difícil de citar en detalle el importante papel que desempeñaron las elites anglo-estadounidenses durante este conflicto mundial [50], podemos afirmar sin equivocarnos la relevante misión cumplida por el sueco Olof Aschberg (1877-1960) a la cabeza de su banco Nya Banken de Estocolmo. Él fue el gran financiero sirviendo de intermediario entre las elites de Wall Street (New York) y de la City (Londres) de un lado y los dirigentes bolcheviques del otro lado.
Su apodo era el «banquero de Revolución Mundial». Como nos lo recuerda [el investigador] Antony Sutton, el banco de Olof Aschberg tenía una filial en Londres —el Bank of North Commerce —, cuyo presidente era el Sr. Earl Grey, un importante miembro del equipo de Cecil Rhodes y de Lord Milner [51].

Este último [Lord Milner] jugó una función capital en el seno de la oligarquía anglo-sajona. Además de su desbordante actividad citada anteriormente, fue el mismo Lord Milner quien supo convencer al Primer ministro inglés Lloyd George de apoyar incondicionalmente a la revolución bolchevique [de Lenín].
Estos hechos históricos ocurridos e importantes para la evolución y avenir del mundo se concretizaron después de la visita a Londres, a finales de1917, de William Boyce Thompson (1869-1930), acompañado de un representante del [banco] JP Morgan, Thomas W. Lamont (1870-1948) [52]. Esta persona, miembro del directorio ejecutivo del Banco Federal US (EEUU), es decir de la Fed [Reserva Federal], W.B Thompson era al mismo tiempo un agente al servicio de la oligarquía en el seno de la Cruz Roja estadounidense presente en la ciudad de Petrogrado [hoy San Petersburgo] en 1917.

Bajo esta cobertura, William Boyce Thompson pudo entrar en contacto con los revolucionarios rusos bolcheviques y entregarles la suma de un millón de dólares [enorme suma de dinero para esa época] [53]. En su viaje de regreso a New York, hizo una escala en Londres para remitir un memorándum a Lloyd George recordándole de seguir apoyando la revolución [rusa] bolchevique. Lord Milner, gran admirador de Karl Marx, apoyó a su vez a William Boyce Thompson en sus negociaciones afín de convencer más a Lloyd George en ese sentido.
La revolución bolchevique no habría visto el amanecer sin el apoyo determinante de la oligarquía comercial anglo-estadounidense [54].

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, las potencias comerciales anglo-sajonas —que salían victoriosas de esta conflagración mundial— se encontraban en buenas condiciones, mientras que Francia salía de la guerra demográficamente y financieramente arruinada. El Tratado de Versalles no garantizó la seguridad de Francia frente a una Alemania disminuida y dependiente en gran parte de los préstamos [bancarios] anglo-sajones acordados a su economía.

Francia se encontró paralizada e impotente frente a los ricos tesoreros y cajeros anglo-sajones y su situación se agravó más cuando estos financieros prefirieron acordar sus préstamos —mediante los planes de inversión Dawes (1924) y Young (1928) — que colocaba la economía alemana bajo la tutela de los bancos londinenses y neoyorquinos [55], y que fueron determinantes para el refortalecimiento del poderío industrial germánico y nazi.
En efecto, gigantescos complejos industriales de acero y de química (IG Farben y Vereinigte Stahlwerke), indispensables para hacer la guerra, nacieron en Alemania en el decenio 1920-1930. La derrota francesa frente a Alemania en 1940, es decir al inicio de la Segunda Guerra Mundial, encuentra sus causas en parte a la acción y comportamiento financiero-comercial de los anglo-sajones a favor de recuperación económica y técnica de la Alemania nazi (sobre todo en los sectores del acero, del combustible sintético y del caucho) [56].
Paralelamente a esta política, las elites anglo-estadounidenses decidieron de preparar desde los años 1918-1919 una mutación en la Round Table. En efecto, en vista de conseguir una mayor eficacia, se decidió crear dos think-tanks uno a cada orilla del [océano] Atlántico [es decir uno en los EEUU el otro en Inglaterra] cuya misión consistía en convertirse en los motores [propagandísticos] de la política extranjera de estos dos países. Del lado inglés fue la creación en 1919, bajo el patrocinio de Lionel Curtis —un colaborador de más de Lord Milner— del Royal Institute of International Affairs (RIIA, conocido también como Chatham House) [57].

Era el mismo Lionel Curtis quien promovía una Commonwealth federativa capaz de integrar poco a poco los diferentes países del mundo [58]. Estos objetivos eran defendidos y apoyados en los EEUU por Clarence Streit (1896-1986) [59], un periodista corresponsal del [diario] New York Times acreditado ante la Sociedad de Naciones (y ganador también de una beca de estudios Cecil Rhodes, promoción 1920), y por otro lado, el representante estadounidense del «grupo Milner», el Sr. Frank Aydelotte [60].

Del lado estadounidense fue la creación del Council on Foreign Relations (CFR) [61] en 1921 bajo el patrocinio de un personaje que desempeñó una posición central, el coronel Edward Mandell House (1854-1938). Consejero íntimo del presidente [estadounidense] Wilson [62], este coronel fue el pívot entre el grupo Milner y los «poderosos» de Wall Street (JP Morgan, Vanderlip, Rockefeller, Warburg, …). En esta lista incompleta, nosotros podemos citar un nombre importante, Paul Warburg, que estuvo a la cabeza de la Reserva Federal US (la Fed) desde su creación en 1913.
Este banco oligárquico privado, independiente en sí y ajeno al poder central gubernamental [es decir que el gobierno de EEUU no tiene control sobre sus actividades] es responsable de la emisión monetaria nacional —del dólar estadounidense— [63], es decir una entidad privada comportándose como un Estado dentro del Estado. Fue el mismo Paul Warburg quien dirigió el CFR desde su fundación. Estamos ante un caso, ante un complicado entretejido de responsabilidades de primera magnitud en el seno de la oligarquía anglo-sajona.
Ya hablaremos más del Sr. Paul Warburg cuando abordemos el capítulo dedicado a la Pan-Europa.

La síntesis de toda la tarea realizada por el coronel House, cuaja por así decir sola, cuando éste publicó su libro —una obra maestra en la mística mundialista [o globalizadora]—, libro que tiene como título: Philip Dru, administrator [64] escrito en 1912. Esta novela evoca un Golpe de Estado conducido por un oficial [militar de carrera estadounidense] de la academia castrense de West Point (es decir el mismo Philip Dru) logrando instaurar una dictadura en los Estados Unidos de Norteamérica y suprimir la constitución del país.
De manera semejante a la de Lord Milner, el coronel House no duda en evocar sus convicciones profundas cuando afirma que su héroe en la novela (Philip Dru) impone «un socialismo tal como lo habría soñado Karl Marx».
House describe también en el capítulo 52 de su libro su ideal de unificación de la totalidad del bloque Norte-Americano, hecho que ya ha sido consolidado desde el lanzamiento oficial del proyecto en la ciudad de Waco (Texas, EEUU) en marzo del 2005 y como lo hemos explicado al comienzo de este artículo.
Sólo podemos constatar [con sorpresa] que estas elites han anunciado — ¡hace más de cien años! — como iban a desarrollarse los acontecimientos.
La telaraña mundialista [globalizadora] ha sabido reforzar su influencia gracias al nacimiento de un instituto destinado a jugar una función de primer orden en la construcción europea: la Pan-Europa.

[26] Una gran parte de este capítulo se basa en los trabajos del historiador estadounidense Carroll Quigley (1910-1977), profesor entre otro en la Universidad de Georgetown y de su libro The anglo-american Etablishment, GSG § Associates, 1981. Fue además el profesor de … Bill Clinton.

[27] El lanzamiento en julio de 2009 de un proyecto de paneles solares en África del Norte y en el Medio Oriente para generar electricidad a partir de la energía solar con vistas de ser exportada a Europa se ha concretizado en el marco del programa «Desertec». La rama alemana del Club de Roma, el centro aeronáutico y espacial alemán y el príncipe Hassan bin Talal de Jordania han contribuido arduamente en el proyecto. Indirectamente, esta política energética va a contribuir a integrar más estos países al sur del Mediterráneo con la Unión Europea y poco a poco también con el eje Euro-Atlántico en el marco de una interdependencia.

[28] Es el caso del «Corridor de Nasco» con el surgimiento de un bloque Norte-Americano.

[29] Los ganadores o beneficiarios de las becas de estudio Cecil Rhodes en los EEUU, Reino Unido, Australia, África del Sur, etc. pueden ser consultados en los sitios webs de estas diferentes escuelas.

[30] A partir de la segunda mitad del siglo XIX, el equipo de Cecil Rhodes controlaba el diario Times de Londres, diario reservado para las elites políticas y económicas británicas, las cuales, también eran en su mayoría miembros de esta vasta aristocracia comercial. Esto se llama trabajar en circuito cerrado.

[31] Anglo-american Etablishment, op. cit, p. 169.

[32] La expresión «grupo Milner» es utilizado para evocar las personalidades políticas, económicas, militares y periodísticas ganadas y trabajando por los ideales de Alfred Milner y de su mentor, Cecil Rhodes.

[33] Ibid., pág. 133.

[34] Nos apoyamos en los trabajos investigativos de Edward R. Pease, The History of the Fabian Society (EP Dutton and Company, 1916), obra frecuentemente reeditada.

[35] Sitio oficial de la Sociedad Fabiana (Fabian Society).

[36] Robert Owen se apoyaba sobre los principios del filósofo Platón, en particular de su obra La República, obra que defiende el ideal de una sociedad aristocrática dirigida por una elite, eliminando el matrimonio al mismo tiempo que favorece la reproducción de los mejores. Esta teoría tuvo émulos. Volvemos a encontrar estos conceptos en la novela Un mundo feliz de Aldous Huxley, 1984 de Orwell e incluso en ciertas obras de Herbert George Wells, miembro y dirigente de la Sociedad Fabiana.

[37] La Universidad de Oxford se convirtió en uno de los centros de reclutamiento de las elites gracias a las «becas de estudio Cecil Rhodes» en Gran Bretaña.

[38] 38

[39] A inicios del siglo XXI, 200 diputados británicos miembros de la Sociedad Fabiana, como por ejemplo el ex –Primer ministro Tony Blair (promotor de la política económica llamada la «3ra. Vía», principio fabiano por antonomasia) o Gordon Brown.

[40] Todo indica que no encontró allí satisfacción.

[41] Esta obra apareció en el año 1928, vuelta a editar en 1931 bajo el título: What are we to do with our Lives?

[42] The War That Will End War, por H. G. Wells. La versión castellana lleva como título: Un mundo liberado (1914).

[43] Ibid., pág. 134: «Fue en un ambiente de incredulidad que comenzó la reunión que debía instaurar el Nuevo Orden Mundial».

[44] The New World Order, por H.G Wells, vuelto a editar por los editores Filiquarian Publishing, LLC, en 2007.

[45] La mayor parte de los responsables económicos de la administración Obama resultan ser de la Pilgrim Society.

[46] Ver: The Anglo-American Etablishment, op. cit, p. 82 et páginas 117 y siguientes.

[47] Sitio web oficial de la Round Table.

[48] La empresa JP Morgan, columna vertebral de la finanza anglo-sajona fue fundada por John Pierpont Morgan (1837-1913).

[49] Ver los libros del extraordinario autor Antony Sutton (1925-2002), investigador en la institución Hoover y en la universidad de Stanford, narrando el apoyo que prestó Wall Street a tres acontecimientos mayores: Wall Street and the bolshevik revolution, Arlington House, 1974; Wall Street and FDR (ndlr: Franklin Delano Roosevelt) y Wall Street and the rise of Hitler. También podemos añadir esta serie compuesta de tres volúmenes: Western technology and soviet economic development 1917-1930; Western technology and soviet economic development 1930-1945 et Western technology and soviet economic development 1945 to 1965, demostrando con esta documentación de gran importancia el apoyo económico y financiero del Occidente a la Unión Soviética y sus lacayos.

[50] Invitamos al lector a interesarse acerca de Basil Zaharoff (1850-1936) que hizo fortuna vendiendo armas a los dos beligerantes del conflicto en 1914-1918.

[51] Wall Street and the bolshevik revolution, op. cit, pág. 57.

[52] Ibid., págs. 83.

[53] Ibid., p. 82. Es interesante de constatar que Harry Hopkins (1890-1946) que llegó a ser la inminencia gris del presidente Roosevelt, fue el intermediario entre la Cruz Roja estadounidense dirigida por William Boyce Thompson en Petrogrado en 1917 y su representación en Washington en Ibid., p. 72.

[54] Ibid., pp. 89-100. El memorándum de de William Boyce Thompson presentado a Lloyd George puede ser leído en entero en la página 197 y siguientes en el párrafo titulado «Documento 4».

[55] Pétrole, une guerre d’un siècle (Petróleo, una guerra de un siglo), por William Engdahl (Editions Jean-Cyrille Godefroy, 2007), pág. 94 y siguientes (libro publicado en francés).

[56] Wall Street and the rise of Hitler, op. cit, ver los capítulos 1 al 5 en particular la página 47.

[57] The anglo-american Etablishment, op. cit, pág. 182.

[58] Además de la Gran Bretaña y sus dominios, Lionel Curtis no dudó en incluir: Francia, los países escandinavos, Irlanda, Egipto, india, Bélgica, Holanda, Canadá y los EEUU. Estos proyectos fueron presentados en su libro publicado en una sola edición en 1938: The Commonwealth of God in The Anglo-American Etablishment, op. cit, pp. 282-283.

[59] Union Now: A Proposal for a Federal Union of the Democracies of the North Atlantic, por Clarence Streit (Harper & Brothers Publishers, 1939).

[60] The Anglo-American Etablishment, op. cit, p. 283.

[61] «Cómo el Consejo de Relaciones Exteriores determina la diplomacia norteamericana», Red Voltaire, 19 de agosto de 2005.

[62] El presidente Wilson lo llamaba su «alter ego».

[63] Ver: Wall Street and FDR, op.cit, pág. 92 y siguientes.

[64] Ver nuestro libro a tele-cargar (o bajar) La Marcha irresistible del Nuevo Orden Mundial, op.cit, pág. 14 y págs. 80-81. Philip Dru, administrator, por editors Edward Mandell House, reedición Robert Welch University Press, 1998.

PIERRE   HILLARD        Red Voltaire

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2 comentarios en “HISTORIA DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL (II)

  1. ALEJANDRO

    DEBEMOS COMENZAR A LUCHAR CONTRA ESTAS ELITES ASESINAS, DE LO CONTRARIO SE PLANTEA UN FUTURO MUY OSCURO PARA LA HUMANIDAD.

  2. Pingback: Con ustedes!…la SOCIEDAD FABIANA(Fabian Society)

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