HISTORIA DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL (y III)

La Pan-Europa, trampolín de la globalización [mundialización]

La creación de la Pan-Europa se debe a la labor de un aristócrata austriaco de madre japonesa llamado Richard de Coudenhove-Kalergi (1894-1972). El objetivo declarado de Coudenhove-Kalergi era la de impedir que vuelvan a repetirse las atrocidades de la Primera Guerra Mundial. Esta buena intención a primera vista escondía un [plan] secreto, la consolidación de un objetivo que Coudenhove-Kalergi tenía en mente. En efecto, el movimiento de Coudenhove-Kalergi va indicar cuál es la dirección a seguir y para convencer a los demás de seguir su rumbo, su agrupación presenta un informe a la SDN en 1925 [la Sociedad de Naciones fue la precursora de la ONU]. Su objetivo es unificar toda Europa afín de integrarla en una organización política mundial unificada. Y para lograrlo, él menciona en su informe la necesidad de crear [primeramente] «continentes políticos», cuyo conjunto debería constituir [más tarde], una federación de federaciones, este era el plan y pensamiento de Coudenhove-Kalergi [65].

Sus afirmaciones federalistas correspondían exactamente a las aspiraciones y objetivos buscados por la Sociedad Fabiana. Aprovechándose del apoyo de estos aliados, Coudenhove-Kalergi organiza en 1926 el primer congreso Pan-Europeo en la ciudad de Viena (Austria), con los auspicios de su presidente de honor, el Sr. Aristide Briand (1862-1932) [66] quien era al mismo tiempo presidente del consejo de ministros del gobierno francés. Fue durante este congreso, que reunía y contaba con participantes de diversas nacionalidades, [67] que se decidió de debatir para elegir cuál sería el himno europeo. Y fue en ese momento que se escogió la Oda a la Alegría de Beethoven [68], y que es hoy en día el himno de la Unión Europea.
Los objetivos de la Pan-Europa fueron revelados con gran pompa en su carta de «Principios Fundamentales» que estipula lo siguiente:
«(…) La unión Pan-Europea se declara consagrarse [a preservar] el patriotismo europeo, cúspide [valor supremo] de las identidades nacionales de todos los europeos. En una época de interdependencias y de desafíos mundiales, solamente una Europa fuerte y políticamente unida puede garantizar el avenir [futuro] de sus pueblos y entidades étnicas. La unión Pan-Europea reconoce la autodeterminación de los pueblos y el derecho de los grupos étnicos al desarrollo cultural, económico y político (…)» [69].

Durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, Coudenhove-Kalergi, estuvo refugiado en los Estados Unidos dedicándose a la enseñanza en la New York University organizando seminarios del tipo —Research for a postwar european federation («investigaciones para una federación europea post-bélica»)—, favorable al federalismo europeo.
De regreso en Europa en 1946, es decir cuando finalizó la guerra, él contribuye enormemente a la creación de la Unión Parlamentaria Europea, la cual favoreció a su vez y posteriormente, en 1949, la creación del Consejo de Europa [70]. Fortaleciendo su influencia en todos los países (Estados), esta organización europea tiene bajo su mando diversas representaciones nacionales encargadas de difundir el ideal de su padre fundador [71], quien después de haber recibido en 1950 la más importante condecoración europea, el Premio Carlomagno [72], pasó la antorcha de la misión al Sr. Otto de Habsbourg en 1972 y este a su vez al Sr. Alain Terrenoire.

Se puede comprender mejor el impacto que tiene esta agrupación, [el instituto] Pan-Europa, si analizamos por ejemplo, cual es la verdadera esencia que mueve o genera la guerra: el dinero.
Las fuentes de financiamiento de este instituto nos dejan ver la insondable y vigorosa complicidad de su principal dirigente y líder máximo con los demás actores de la globalización [mundialización].
En efecto, aparte de gozar del apoyo de mecenas industriales y financieros, el Sr. Coudenhove-Kalergi benefició del patrocinio del banquero Max Warburg, representante del banco alemán en Hamburgo. Como lo hemos visto anteriormente, su hermano Paul (trabajando en la rama estadounidense) se encontraba a la cabeza de la Fed (Reserva Federal de EEUU) y del CFR.
Ahora podemos comprender porque Coudenhove-Kalergi tenía luz verde para cooperar y negociar con los medios financieros de Wall Street y sus socios en Londres. Esta complicidad entre el fundador de la Pan-Europa y los medios mundialistas [globalizadores] iba proporcionalmente en aumento, cuando sabemos que Max Warburg era miembro del ejecutivo de IG Farben Alemania mientras que su hermano Paul Warburg, era miembro del ejecutivo de la rama IG Farben Estados Unidos [73].

La llegada de Adolf Hitler al poder, como lo explica el investigador Antony Sutton, sólo se puede comprender por la poderosa ayuda que recibió el dictador alemán por parte de los industriales y financieros anglo-sajones por intermedio de sus homólogos germanos. En este asunto, el director del Reichsbank, el Sr. Hjalmar Schacht (1877-1970), jugó un papel clave como intermediario. Su trabajo ganaba en importancia a medida que este personaje subía en los escalones del poder, hasta alcanzar el puesto de Ministro de Economía del III Reich [nazi de Adolf Hitler], puesto que ocupó de 1934 a 1939.

El remonte y progreso económico de la Alemania [nazi] gracias a estos apoyos permitió a Hitler de continuar con una política [militarista bélica] que él nunca hubiese podido entamar ni aplicar en una Alemania arruinada, si no hubiese solucionado antes las esenciales necesidades básicas de la población alemana.
Por estas confabulaciones, complicidades y fechorías con el régimen nazi Hjalmar Schacht debió ser juzgado y condenando a la pena de muerte durante el Proceso de Núremberg al finalizar la Segunda Guerra Mundial, proceso que juzgaba a todos los responsables nazis, pero curiosamente él fue absuelto.

En efecto, Hjalmar Schacht estaba ligado sólidamente a la aristocracia comercial anglo-sajona. Su padre, el estadounidense William Schacht, había trabajado 30 años en el seno de la filial Equitable Life Assurance de Berlín (Alemania) [74].
Su hijo era pues, desde su nacimiento, un miembro más por herencia, un socio más por decir, trabajando para el sistema mundialista globalizador.
Estas afirmaciones cobran más valor cuando se sabemos además que el señor Hjalmar Schacht era miembro desde 1918, del comité ejecutivo del Nationalbank für Deutschland («Banco Nacional de Alemania»), junto al banquero Emil Wittenberg, miembro a su vez del comité ejecutivo del primer banco soviético creado en 1922, es decir el banco Ruskombank [75]. Dicho banco soviético estaba dirigido por un banquero sueco … Olof Aschberg [76] personaje que hemos citado al comienzo de este artículo. Para continuar comprendiendo este atolladero de nombres y conexiones, para seguir mareándonos aún más en estos nexos y círculos de los poderosos, podemos precisar que el director de la filial extranjera de la Ruskombank, es decir el norteamericano Max May [77], ocupaba el puesto de vice-presidente de la Guaranty Trust Company, una filial del banco JP Morgan [78] que era a su vez uno de los cimientos financieros de Wall Street.
En este asunto, un importante cargo estadounidense de Wall Street trabajaba en el seno de la elite bancaria soviética. Además, añadiremos para concluir, que la colaboración de Hjalmar Schacht con este sector se veía reforzada por los lazos de amistad con el patrón [dueño] del Banco de Inglaterra, el Sr. Norman Montagu. Ahora podemos comprender mejor porque Hjalmar Schacht [79] nunca tuvo que preocuparse de ser juzgado por su participación en el régimen nazi de Adolf Hitler.

El apoyo que ofreció la aristocracia comercial y apátrida anglo-sajona al comunismo, al nazismo así que el apoyo para que Franklin Delano Roosevelt [80] tomara el poder en los Estados Unidos , —como lo explica en su trilogía Wall Street el autor Antony Sutton—, era una forma de experimento actuando en un marco regional, es decir, por un lado en la Unión Soviética, por otro en la Alemania nazi, y otro en los Estados Unidos [81].
Bajo la forma de denominaciones diferente, Antony Sutton concluye que estas ideologías, llamadas de maneras diversas «socialismo soviético», «socialismo colectivo» (para el nacional-socialismo nazi) y «socialismo de Nuevo trato» (New Deal norteamericano), todas eran simplemente las diferentes caras de un socialismo monopolístico; ideal [o modelo] de organización que debe conquistar el mundo a nivel planetario en este amanecer del siglo XXI y en el marco del «Nuevo Orden Mundial».

La guerra de 1939-1945 es en cierta forma el resultado de todo este trabajo de fondo que permitió que se vaya torciendo, que se vaya girando despacio hacia la trayectoria de otro mundo: la instauración y surgimiento de dos bloques aparentemente antagonistas y obedeciendo perfectamente al principio hegeliano de la tesis y de la antítesis. Sin embargo, estos dos mundos estaban irrigados por las mismas fuentes financieras. Entonces, por tal motivo, era posible de seguir preparando el terreno, el ordenamiento, debiendo permitir el advenimiento y realización [concretización] de un Estado [gobierno] mundial.

El periodo posterior a 1945, un futuro prometedor

Podemos señalar tres momentos esenciales en los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial: 1946, 1947 y 1948. Quien reactiva la idea de unificar Europa es Winston Churchill y lo hace en un discurso que pronuncia en Zurich, el 19 de septiembre de 1946:
«Tenemos que construir una especie de Estados Unidos de Europa» [82], declara Churchill en ese discurso. Palabras que regocijan a Richard de Coudenhove-Kalergi, quien sabe que dispone del apoyo de Churchill.
Trabajando por su parte a favor de la reactivación del ideal europeo, el fundador de la Pan-Europa expuso la historia de su obra y los proyectos a realizar en un libro titulado Yo escogí a Europa. El autor del prefacio es… Winston Churchill.

Con la reunión de Montreux, que se desarrolla en Suiza en agosto de 1947, la segunda etapa constituye un paso decisivo hacia el fortalecimiento de las bases del Estado Mundial que viene preparándose. En efecto, representantes europeos [83] y estadounidenses [84] defensores del principio de un federalismo mundial deciden crear dos institutos, bajo la dirección del jurista suizo Max Habicht [85], cuya eficacia se hace sentir: el «Movimiento Mundial Federalista» (World federalist movement, WFM) y la «Unión de Federalistas Europeos» (Union of European Federalists, UEF).

En el marco de la reunión de Montreux, el WFM presentó su magna carta, favorable al establecimiento de principios fundamentales para la instauración de un Estado mundial con una base federativa. Hay que reconocer que 63 años después de la formulación de aquellos principios sus deseos se han concretado ampliamente. En efecto, el documento señala:
«Nosotros, federalistas mundiales, estamos convencidos de que la creación de la confederación mundial es el problema fundamental de nuestra época. Hasta tanto no se resuelva, todas las demás cuestiones –nacionales o internacionales– quedarán sin respuestas válidas. No se trata de escoger entre la libre empresa o la economía dirigida, ni entre el capitalismo y el comunismo, sino entre el federalismo y el imperialismo».

Entre otras cosas, esta Declaración propone los siguientes principios:
«limitación de las soberanías nacionales» con «el traspaso de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial a la Confederación», «creación de una fuerza armada supranacional». Y subraya en particular algo que cobra gran actualidad en este principio del siglo XXI al señalar que «una perspectiva federalista justa debe integrar los esfuerzos realizados en los ámbitos regional y funcional.
La formación de uniones regionales [NdlR. Subrayado por nosotros] –en la medida en que no constituyan un fin en sí mismas y no exista el peligro de que den lugar a la formación de bloques– puede y debe contribuir al buen funcionamiento de la Confederación mundial». Al final de esa Declaración se precisa que se debe favorecer la creación de una «Asamblea Constituyente Mundial» [86].

Paralelamente a la creación del WFM, nace en Montreux la Unión de Federalistas Europeos (UEF, siglas en inglés). Varios trabajos de vanguardia habían preparado el terreno con anterioridad. En efecto, bajo la influencia de la Pan-Europa de Coudenhove-Kalergi, se había fundado en 1934 la Europa Union, que defendía el ideal de una Europa unificada según el principio federal e inspirada en el modelo suizo [87]. Cuatro años más tarde, en noviembre de 1938, se había creado la Federal Union, bajo la influencia de los fabianos Lord Lothian et Lionel Curtis [88].
La Federal Union es una rama de UEF, al igual que las diferentes «filiales» en países como Francia (UEF France), Alemania (Europa Union Deutschland), Italia (UEF Italia), etc. Es importante precisar que, al igual que las muñecas rusas que se meten una dentro de otra, la UEF es una rama del World Federalist Movement (WFM) [89].
Nos encontramos, por lo tanto, ante un instituto europeo que trabaja a favor del federalismo y que adopta simultáneamente los trabajos del WFM, pero a escala planetaria.

¿Por qué resulta entonces tan importante mencionar la misión de LA UEF?
Este instituto federalista se encuentra bajo la dirección del inglés Andrew Duff, diputado del Parlamento Europeo bajo la etiqueta de los «liberaldemócratas» [90]. También es miembro del European Council on Foreign Relations (ECFR, o «Consejo Europeo de Relaciones Exteriores») [91] creado en 2007 [92], y hermano gemelo del CFR estadounidense creado en 1921.
Es también Andrew Duff quien, en estrecha colaboración con la Fundación Bertelsmann y con el diputado Johannes Voggenhuber, dio lugar a la reactivación del proyecto de constitución europea después del fracaso de aquel texto en los referendos de Francia y Holanda en 2005 [93].

El Tratado de Lisboa nunca hubiera visto la luz –o por lo menos habría sido mucho más difícil– sin el apoyo y las convicciones de Andrew Duff. Su fuerza reside, por otro lado, en demostrar que la influencia de los ya difuntos Cecil Rhodes y Lord Milner se hizo sentir durante la elaboración de la constitución europea (la llamada «Constitución Giscard», preludio del Tratado de Lisboa) en 2003 y 2004. En efecto, el «Grupo Milner» y los fabianos siempre fueron favorables a la unificación de Europa, a condición de que fuera bajo la dirección de los anglosajones.

Durante las dos guerras mundiales, Londres y Washington no podían tolerar los intentos de alcanzar una unidad europea bajo la dirección de Alemania, que era una potencia terrestre, ya que la talasocracia anglosajona se vería entonces marginada de los problemas del Viejo Continente. Cosa que Coudenhove-Kalergi, ya había comprendido, como puede comprobarse a través de la lectura de su discurso de 1950. No es por lo tanto nada injustificado el interesarse en el Secretario General encargado de teleguiar los trabajos de la «Constitución Giscard», el inglés John Kerr. El currículo vitae de Kerr nos informa que dirige una compañía petrolera, la Royal Dutch Shell, y que fue además embajador de Gran Bretaña en Estados Unidos. Sus vínculos con la aristocracia comercial anglosajona también revelan que es miembro del comité de dirección encargado del reclutamiento de las élites en el marco de las «becas de estudio Cecil Rhodes» [94]. Como puede verse, el éxito de los objetivos mundialistas es algo previsto a muy largo plazo… pero que va concretándose.

Y finalmente, el Congreso de La Haya, realizado del 7 al 10 de mayo de 1948, con Winston Churchill como presidente de honor y con la participación de cerca de 800 militantes paneuropeos [95], dejó sentadas las primeras bases de una Europa unificada. Los verdaderos autores de la historia a menudo se mueven entre bastidores, como en el caso de Retinger, quien trabaja para el CFR y el RIIA, cuya acción fue determinante en el desarrollo de las estructuras mundialistas [96].

Bilderberg, New age y Trilateral

La primera reunión del Grupo de Bilderberg tuvo lugar en Oosterbeck, Holanda, en mayo de 1954. Se dice que ese grupo elitista simplemente adoptó el nombre del hotel en que se alojaban los participantes, aunque existen dudas en ese sentido. Su creación se debe, en todo caso, al trabajo de Joseph Retinger, aunque también hay que mencionar a varios «pejes gordos» del mundialismo, como el inevitable David Rockefeller (presidente del CFR y del Chase Manhattan Bank, entre otras conocidísimas instituciones).
Los miembros del Grupo de Bilderberg constituyen «la crema y nata» de la clase política, económica y financiera del mundo atlantista. Los medios occidentales no mencionan más que muy raramente sus reuniones y, en cuanto a que el Grupo sea tema de reportajes… ¡ni hablar! [97].

Las reglas que rigen su organización y las intervenciones de los participantes son una copia estricta de las que rigen en el Royal Institute of International Affairs (RIIA, principio conocido como la «regla de Chatham House»). También en este caso la familia Rhodes y Milner ha dejado su impronta. En realidad, las élites que se mueven en el Grupo de Bilderberg imponen ampliamente sus propias condiciones en materia de política, de economía y en cuestiones financieras. El caso del belga Etienne Davignon resulta especialmente impresionante. Vicepresidente de la Comisión Europea de 1981 a 1985, Etienne Davignon es el gran pachá de ese grupo elitista. Fue él quien invitó al político belga Herman van Rompuy a someterse a una especie de examen oral por el puesto de presidente del Consejo Europeo ante los representantes del Grupo de Bilderberg, el 12 de noviembre de 2009, especialmente ante el ex secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger, en Val Duchesse, en las afueras de Bruselas [98].
Dicho claramente, había que comprobar si Herman van Rompuy tenía la capacidad necesaria para servirle de algo al sistema. Y parece que el examen fue satisfactorio porque le dieron el puesto, o sea reunía las condiciones exigidas.

La designación del primer presidente del Grupo de Bilderberg, el príncipe Bernhard (1911-2004), por Joseph Retinger y sus seguidores, no es ninguna casualidad. En efecto, en los años 1930 este príncipe alemán había sido miembro de las SS [nazis], más exactamente, de la Reiterkorp SS (caballería) y de Farben Bilder, una filial de IG Farben. Casado en 1937 con la heredera del trono de los Países Bajos, la princesa Juliana, su hija, la reina Beatriz, es una activa participante de las reuniones del Grupo de Bilderberg.

El pasado más que nebuloso [por no decir negro] del príncipe Bernhard y su nominación a la cabeza del Grupo de Bilderberg era también un medio de mantenerlo bajo control. En efecto, es más fácil teledirigir a alguien hacia objetivos bien definidos cuando ese alguien tiene unos cuantos esqueletos en el armario [cadáveres en su curriculum]. La designación de este príncipe alemán convertido en ciudadano holandés era seguramente de gran importancia ya que también fue utilizado en otro sector. Tenemos que abordar ahora un tema al que conceden gran importancia los teóricos del mundialismo: la ecología.

La legítima protección de la flora y la fauna adquiere un carácter muy diferente bajo la influencia de los partidarios del Nuevo Orden Mundial. En efecto, estos desvían las mentes hacia una divinización de la naturaleza que se asocia con el movimiento New Age. Se trata del principio que identifica a «Gea» [también llamada Gaya. NdT.] como la «Madre Tierra» [99]. Numerosos institutos se dedican a propagar esa tendencia filosófica, en particular el WWF (World Wild Fund for nature), que promueve la protección de la naturaleza. Su creación, en 1961, se debió al trabajo de varios personajes miembros del movimiento mundialista.

Efectivamente, tenemos que mencionar aquí a los hermanos Aldous y Julian Huxley. El primero es el autor de un libro profético, Un mundo feliz (en inglés Brave New World), publicado en 1932, verdadero programa político mundialista bajo la apariencia de una novela de ciencia ficción en la que habla de un Estado mundial reinante sobre una humanidad sumisa y jerarquizada como resultado de manipulaciones genéticas.
El autor vivió toda su vida utilizando las drogas más diversas para alcanzar una «forma de misticismo». Tales delirios, característicos del medio, también afectaron a su hermano, Julian Huxley, partidario de la eugenesia y primer director general de la UNESCO (la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) en 1946. Esta mentalidad característica de los hermanos Huxley se debe a la influencia de su abuelo por parte de padre, Thomas Huxley (1825-1895). Este biólogo y feroz defensor de los principios de Darwin [100] transmitió esos conceptos a sus nietos para que el mundo entero se beneficiara con ellos. Agreguemos a lo anterior que la red y los vínculos que unen a la familia mundialista son verdaderamente estrechos ya que uno de los estudiantes de Thomas Huxley se llamaba nada más y nada menos que…. H.G. Wells [101].

El análisis de esta especie de relevo de generaciones permite una mejor comprensión de la permanencia del mundialismo y del progreso de su influencia.
Podemos ver ahora el vínculo entre la pasada acción de aquellos hombres y la fundación de WWF en 1961. Esta última se debe, en efecto, a Julian Huxley [102]. WWF contribuye a la divulgación de ese ideal panteísta y constituye una de las ramas de acción del mundialismo. No por casualidad el primer presidente de WWF fue precisamente… el príncipe Bernard, también dirigente del Grupo de Bilderberg [103], que presidió de 1962 a 1976. Entre las personas que han presidido WWF se encuentra también John Loudon, quien, al igual que John Kerr, fue además presidente de la compañía petrolera Royal Dutch Shell.
Este conglomerado petrolero anglo-holandés es uno de los viveros del Nuevo Orden Mundial. Hay que precisar además que el príncipe Felipe, esposo de la reina de Inglaterra Isabel II, también dirigió WWF de 1981 a 1996.
A esta lista de actores proveniente de una larga tradición político-comercial podemos agregar el papel de la Trilateral, creada en 1973 por David Rockefeller y Zbigniew Brzezinski (miembros ambos del CFR), mentor este último del actual presidente estadounidense Barack Obama.
La Trilateral reagrupa tres zonas geográficas económicamente desarrolladas:
Norteamérica, Europa y Japón. Brzezinski, quien recuerda que personalidades francesas como Simone Veil, Robert Marjolin, Raymond Barre e incluso Hubert Vedrine han aportado su apoyo a la Trilateral, agrega que los Estados se ven «ante problemas cada vez más diversos –financieros, económicos y estratégicos– y que tienen cada vez menos posibilidades de resolver, sin proceder al menos a una concertación más estrecha, en su propio interés y en el del resto del mundo».

Como medio de enfrentar esos desafíos, el autor precisa incluso que la Trilateral dio origen a la creación del G-7 [104]. Las estrechas relaciones de la Trilateral con el mundo industrial y el de los thinks-tanks se han evidenciado en particular con la Red Política Transatlántica (la TPN, siglas en inglés) [105].
En efecto, el presidente de la rama europea de la Trilateral, Peter Sutherland, preside además la rama europea de la TPN. Este irlandés dirigió también [el banco de inversión] Goldman Sachs, que a su vez determina por debajo de la mesa la política económica del presidente Obama, y fue además, entre otras cosas, jefe de la Comisión sobre la Competencia (de 1985 a 1989) bajo la presidencia de Jacques Delors [106].
Para rematar, Peter Sutherland es también el director de la escuela fabiana London School of Economics [107]. El ciclo se cierra cuando sabemos que John Kerr –ya mencionado anteriormente– es también miembro de la rama europea de la Trilateral [108].
Como ya hemos podido comprobar, las élites políticas y económicas vienen convergiendo desde hace mucho tiempo hacia la instauración de un Orden Mundial Unificado [109]. El panorama quedaría sin embargo incompleto si no mencionáramos aquí las declaraciones de las autoridades de la Iglesia Católica.

Una Iglesia Católica al servicio del Nuevo Orden Mundial

Seamos creyentes o no, lo cierto es que el estudio de los principios de base de cualquier confesión debe realizarse con toda objetividad. Hay que estudiar los preceptos que defiende y observar si su discurso y acción corresponden o no a su doctrina. En el caso de la Iglesia Católica, el concepto defendido desde hace 2000 años se basa en la supremacía de Dios sobre el hombre.
Las Escrituras y la tradición constituyen el basamento intocable, la base misma de la fe según los términos consagrados, definidos por el sucesor de San Pedro, el Papa.
Marcado por el pecado original, el hombre debe aceptar someterse a una autoridad superior y obedecer el conjunto de preceptos que la Iglesia Católica defiende. Es ese el caso de numerosas iglesias protestantes.
Un cambio fundamental se produce, sin embargo, con el Concilio Vaticano II (1962-1965). Este concilio es resultado de una larga corriente de reflexiones provenientes de numerosos hombres de iglesia, pero también de personajes exteriores a ella, desde el siglo XIX.

Al cabo de una larga lucha entre los defensores de la tradición y los progresistas, estos últimos lograron imponer su propia visión durante la gran reforma de Vaticano II. Se trataba, para ellos, de adaptar la iglesia a las múltiples innovaciones políticas, técnicas y sociales que marcan la evolución del mundo. Para los defensores de la tradición es todo lo contrario. Es el mundo el que tiene que adaptarse a los principios de la iglesia. La humanización, que debía implicar la promoción de los derechos humanos, y su colaboración con las instancias internacionales, fueron claramente expresadas en 1963 en la encíclica Pacem in Terris del Papa Juan XXIII [110]. Recordando los progresos de la ciencia y la técnica que llevan a «intensificar su colaboración y a fortalecer su unión» dentro del género humano, se trata de fortalecer el «bien común universal» que los Estados no logran ya garantizar, según la encíclica.

Es por ello que el documento agrega, muy lógicamente, que «En nuestra época, el bien común universal plantea problemas de dimensiones mundiales. Sólo pueden ser resueltos por una autoridad pública cuyo poder, constitución y medios de acción tengan también dimensiones mundiales y que pueda ejercer su acción sobre el planeta en toda su extensión. Es por lo tanto el orden moral en sí lo que exige la constitución de una autoridad pública con competencia universal».

Después de expresar su deseo de que ese «poder supranacional» no sea instaurado por la fuerza, la encíclica aprueba la Declaración de Derechos Humanos de 1948, con excepción de algunas objeciones. Agrega que «Consideramos esa Declaración como un paso hacia el establecimiento de una organización jurídico-política de la comunidad mundial» [111].
Ese cambio de rumbo de la Iglesia Católica es la marca de fábrica de todos los Papas desde Vaticano II. En su mensaje de navidad de 2005, el actual Papa Benedicto XVI exhorta a los hombres a emprender «la edificación de un Nuevo Orden Mundial» [112].
Resulta por lo tanto totalmente lógico que Benedicto XVI haya lanzado un llamado al establecimiento de una «autoridad política mundial» en su encíclica Veritas in caritate [113], en julio de 2009. Recordando la interdependencia mundial, el Papa llama «con urgencia a reformar la ONU al igual que la arquitectura económica y financiera internacional con vistas a convertir en una realidad concreta el concepto de familia de naciones (…)» [114].

Hacia una Asamblea Parlamentaria Mundial

La creación de grandes uniones políticas regionales que se rigen por leyes comunes como diferentes componentes del Estado mundial tendría que estar representada en el seno de una asamblea única. Ese es el objetivo de la «Asamblea Parlamentaria de las Naciones Unidas» (APNU) [115].
Esa ambición es la lógica continuación de los sueños de unificación mundial que defienden los teóricos del mundialismo (fabianos y asociados).
Nada aparece por casualidad. Los acontecimientos, personajes e institutos del pasado dan sus frutos, que conducen a la construcción de esa especie de torre de Babel. Por consiguiente, el accionar del WFN (World Federalist Movement), creado como ya vimos en 1947 en Montreux, se inscribe en la lógica del trabajo que ya venía realizando.

De la misma manera, el WFN dio origen, en 1992, a la elaboración del primer gran documento que exhorta al establecimiento de una asamblea parlamentaria mundial en el seno de las Naciones Unidas: The case for a United Nations Parliamentary Assembly («El objetivo de una asamblea parlamentaria de las Naciones Unidas») por parte del canadiense Dieter Heinrich [116].
Numerosos trabajos y conciliábulos se han desarrollado posteriormente en el senado canadiense, en el Parlamento Europeo, durante el Foro del Milenio del año 2000 en Nueva York, en el 12º congreso de la Internacional Socialista, etc., para terminar, en septiembre de 2003, con la creación de un «Comité por una ONU democrática». Les remitimos aquí a la versión en alemán ya que, como veremos, las autoridades políticas alemanas desempeñan en esto un papel de primer plano: Komitee für eine Demokratische UNO (KDUN) [117].

El KDUN es el mascarón de proa de un comité ejecutivo [118] que trabaja por la creación de un Parlamento Mundial. Sus trabajos cuentan con la participación de otro instituto ya mencionado anteriormente: el WFM.
Queda por agregar a lo anterior la «Sociedad de Pueblos Amenazados» (Gesellschaft für bedrohte Völcker), instituto alemán que trabaja por la emancipación de los grupos étnicos y colabora estrechamente con la UFCE (Unión Federalista de Comunidades Étnicas Europeas) [119] y con una ONG inglesa, la 2020 Vision Ltd [120].

El KDUN, que tiene su sede en Berlín, anuncia sus aspiraciones cuando estipula en sus estatutos su voluntad de construir una sociedad cosmopolítica que favorezca las integraciones continentales [121]. En su comité de dirección encontramos representantes provenientes de los medios políticos y científicos.
Hay que subrayar que todas las corrientes políticas alemanas están representadas en ese comité de dirección, con excepción de los ex comunistas (die Linke) [122]. También encontramos en ese comité a un personaje clave, Armin Laschet. Este político dio origen al informe elaborado en 2003, en el que se llama a dotar a la Unión Europea de una sede permanente [123] después de la adopción del «Tratado Giscard» (actualmente conocido como «Tratado de Lisboa»). Ejerce una influencia decisiva ya que también dirige el comité de dirección del Prix Charlemagne [124]. Por otra parte, la presencia del eurodiputado alemán Jo Leinen en el seno de la dirección del KDUN resulta particularmente significativa en la medida en que el propio Leinen desempeñó un papel determinante en la adopción del Tratado de Lisboa [125].

Fue en abril de 2007 que el KDUN lanzó su campaña a favor de un Parlamento Mundial, bajo la dirección de su presidente, Andreas Bummel. Autor de un libro titulado Internationale Demokratie Entwickeln («Desarrollar la democracia internacional») [126], Bummel es un ex miembro del partido liberal alemán, el FDP, cuyo presidente, Guido Westerwelle, es ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Angela Merkel desde septiembre de 2009. Es también colaborador de la «Sociedad de Pueblos Amenazados», que dirige Tilman Zulch (miembro del comité de dirección del KDUN) y del World Federalist Movement (WFM) de Nueva York [127].

Todos estos personajes trabajan por lograr la instauración de ese nuevo órgano mundial. Como se precisa en los textos oficiales:
«(…) La APNU pudiera conformarse en una primera etapa con delegados de parlamentos nacionales y regionales que reflejen sus posiciones políticas. Una APNU incluiría por lo tanto miembros de partidos minoritarios que no forman parte del gobierno. En una etapa posterior, la APNU pudiera ser elegida directamente. Una APNU sería así un órgano único y legítimo que representaría la voz de la ciudadanía sobre cuestiones de orden internacional. Los participantes en la campaña consideran que una APNU, después de creada, evolucionaría para, de simple órgano de consulta, pasar a convertirse en un parlamento mundial con verdadero derecho de información, participación y control» (…) [128].

Esas ambiciosas perspectivas para la APNU, expuestas abiertamente, se amplían más aún cuando se recuerda el apoyo que aportó Benedicto XVI al establecimiento de una «autoridad política mundial». Obviamente, los dirigentes de la APNU saludaron de forma entusiasta la encíclica papal [129].

Conclusión

Esta rápida descripción de la historia de los promotores del mundialismo, desde la Edad Media hasta el comienzo del siglo XXI, demuestra que se trata de una corriente muy antigua. Se basa en la avaricia ilimitada y la búsqueda de un ideal de control total de las riquezas del planeta.
Su evolución ha venido acelerándose a medida que los «sacerdotes» del mundialismo, sucesores de Nimrod, lograban imponer su propia manera de pensar a favor del Nuevo Orden Mundial.
Desde la caída del muro de Berlín, los acontecimientos han venido acelerándose, al igual que la crisis. El decenio que comenzamos en este año 2010 será decisivo para la humanidad ya que el mundialismo, según la doctrina de estas élites, es un mesianismo [que está] apurado.

PIERRE HILLARD

[Doctor e investigador francés en Ciencias Políticas y profesor en Relaciones Internacionales. Sus investigaciones tratan esencialmente acerca de la instrumentalización de la Unión Europea en vista de favorecer el surgimiento de un bloque Euro-Atlántico (Europa-USA). Última obra publicada: Bertelsmann : Un empire des médias et une fondation au service du mondialisme (François-Xavier de Guibert éd., 2009)]

Este artículo ha sido traducido del francés para la Red Voltaire por S.C. & H.V. Asociados / Agencia IPI, Informe de Prensa Internacional, Perú.

Red Voltaire 

Notas:

[65] La Pan-Europa, por Anne-Marie Saint Gille (Presses de l’université de Paris Sorbonne, 2003), págs. 130-131 (libro publicado en francés).

[66] El contrato y compromiso de Aristide Briand con la Pan-Europa, divulgadora de los principios federalistas y regionalistas en un marco político mundial unificado permite de comprender mejor el discurso del presidente francés en la Asamblea General en la Sociedad de Naciones, el 5 de septiembre de 1929, llamando a crear un vínculo federal entre los Estados europeos.

[67] El representante inglés durante el congreso Pan-Europeo de 1926, el señor A. Watts, era miembro de la du Royal Institute of International Affairs provenía del «grupo Milner» en La Pan-Europe, op. cit, pág. 148.

[68] «Richard de Coudenhove-Kalergi (1894 -1972)», sitio internet de la asociación PanEurope-France/Suiza, texto en francés.

[69] La Pan-Europa jugó un papel fundamental en la elaboración de todos los textos a favor de la protección de los grupos étnicos. Ver nuestra publicación en francés: Minorités et régionalismes dans l’Europe Fédérale des Régions (Editions François-Xavier de Guibert, 4è édition, 2004) y sobre todo en este libro el capítulo titulado «L’union Charlemagne» pág. 75 y siguientes.

[70] «Richard Coudenhove-Kalergi» en el sitio internet de la European Society Coudenhove-Kalergi, textos en alemán, francés e inglés.

[71] Sitio oficial de la asociación Pan-Europa.

[72] Leer su discurso profético en el anexo 11 de La Descomposición de las Naciones Europeas; en particular el párrafo en donde Coudenhove llama a la instauración de una «unión atlántica», una «Federación a tres» según su expresión, «Inglaterra siendo el puente entre la Europa y la América (del Norte)». Es exactamente lo que han perseguido las instancias de Bruselas y de Washington de una manera apresurada desde 1990. Ver la lista completa de los ganadores (o beneficiarios) del Premio Carlomagno en el sitio internet de este Comité, texto en alemán.

[73] Ver: Wall Street and the rise of Hiter, op. cit, capítulo 2 «The Empire of IG Farben», pág. 33.

[74] Ver: Wall Street and the bolshevik revolution, op. cit, páginas 125-126.

[75] Ibid., pág. 126.

[76] Ibid., pág. 60.

[77] Ibid., páginas 61-62.

[78] Ibid., pág. 50.

[79] También hay que decir que Hjalmar Schacht es el promotor de la existencia del Banco de Pagos Internacionales (BPI) en (inglés: Bank for International Settlements BIS). Antony Sutton cuenta acerca de una reunión importante que tuvo lugar el 20 de febrero de 1933 en la residencia del nazi Hermann Goering en presencia de Adolf Hitler, reunión que permitió recaudar los fondos para financiar el partido nazi. Los más importantes dueños de la industria alemana estaban presentes y se alinearon también aportando las sumas necesarias (Krupp von Bohlen, Albert Voegler, von Loewenfeld, …); todo esto bajo la dirección de Hjalmar Schacht, en: Wall Street and the rise of Hitler, op. cit, pág. 108.

[80] El autor Antony Sutton evoca entre otras cosas la influencia determinante que jugó Gerard Swope (1872-1957), presidente de la compañía General Electric Company, la cual permitió la política socializante del presidente estadounidense Roosevelt, en: Wall Street and FDR, op.cit, pág. 86.

[81] Carroll Quigley explica cómo ocurrieron las infiltraciones en el seno del aparato político estadounidense de la parte de de JP Morgan, en: Tragedy and Hope. A History of the World in Our Time (GSG and Associates, 1966), pág. 938.

[82] El Primer ministro inglés (Churchill) dijo palabras -en su discurso expuesto en la ciudad de Zúrich-, que respalda el camino del mundialismo, palabras que podemos juzgar nosotros mismos leyendo algunos extractos de su discurso: «(…) La Unión Europea ha hecho mucho (esfuerzo) para lograr este objetivo y este movimiento debe mucho al conde Coudenhove-Kalergi y al gran patriota y hombre de Estado que fue Aristide Briand (…). Nosotros, Británicos, nosotros tenemos la Commonwealth. La organización del mundo no se encuentra debilitada sino al contrario reforzada y cuenta en realidad con varios maestros, que son verdaderos pilares. ¿Y por qué no habría una agrupación europea que diera a otros pueblos (naciones) alejadas unas de las otras el sentimiento de un patriotismo más amplio, una especie de nacionalidad común? ¿Y por qué una agrupación europea no debería ocupar el lugar que le corresponde en medio de otras agrupaciones y contribuir a conducir la barca de la Humanidad? (…). Llamando a una reconciliación franco-alemana, Churchill añade en un puro estilo fabiano: «Es indispensable que nuestro objetivo permanente sea de acrecentar y de reforzar el poder de la ONU. Es necesario crear la familia europea dotándola de una estructura regional acomodada dentro de esta organización mundial, y esta familia podrá llamarse entonces Estados Unidos de Europa» (…) en: George C. Marshall, Points de repère, Lausana (Suiza), 1973.

[83] La influencia federalista se hizo sentir gracias a la labor de europeos convencidos tales que Denis de Rougemont, Henri Brugmans y Alexandre Marc.

[84] Del lado estadounidense, a partir del año 1924, Rosika Schwimmer y Lola M. Lloyd defendían la causa de las mujeres (derecho a votar, igualdad de oportunidades, etc.) y organizaron la primera asamblea constituyente mundial debiendo ser elegida por los pueblos y redactar así una constitución mundial. Esta iniciativa fue lanzada nuevamente en 1937 en Chicago con una campaña a favor de un Gobierno Mundial. Sería interesante de saber quién financiaba tales proyectos. Posteriormente, otros estadounidenses prepararon las mentalidades y los ánimos a favor de un mundo unido: Emery Reves, autor de Anatomy of Peace defendía la idea de un gobierno mundial (él fue también el agente literario de Winston Churchill); el político Wendell Wilkie con su libro One World; el abogado Clark Grenville autor de World Peace through World Law; el periodista Norman Cousins; el periodista y senador demócrata Alan Cranston y el filósofo Robert Hutchins.

[85] Presentación del World Federalist Movement en inglés, sitio oficial internet.

[86] Declaración de Montreux del 23 de agosto de 1947.

[87] Ver nuestro libro: La Fondation Bertelsmann et la gouvernance mondiale (Ediciones François-Xavier de Guibert, 2009), páginas 95-96 y «Geschichte der Europa-Union Deutschland en el sitio internet de Europa Union Deutschland, sitio en alemán.

[88] «The history of Federal Union» en inglés, sitio internet de la asociación.

[89] «Regional Federalism» en inglés, sitio internet del World Federalist Movement.

[90] Sitio oficial internet de Andrew Duff, en inglés.

[91] «ECFR’s Board and Council» en inglés, sitio internet del European Council on Foreign Relations.

[92] «Creación acelerada de un Consejo Europeo de Relaciones Exteriores», Red Voltaire, 24 de octubre de 2007.

[93] Ver: La Fondation Bertelsamann et la gouvernance mondiale, (La Fundación Bertelsamann y el gobierno mundial) op. cit, pág. 92 y siguientes.

[94] «Trustees» en el sitio internet de Rhodes Trust (en inglés).

[95] Entre los numerosos participantes, podemos citar la comparecencia de Richard de Coudenhove-Kalergi, Konrad Adenauer, Denis de Rougemont, Alcide de Gasperi, François Mitterrand, etc.

[96] «Historia secreta de la Unión Europea», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 16 de enero de 2005. Traducido al castellano por H.V.

[97] Una cosa excepcional a pesar de todo; la TV RTL belga difundió durante su noticiero internacional la reunión del grupo Bilderberg en junio de 2000 durante su reunión (secreta) en el pueblito de Genval en la región del Brabant valón. Se puede ver la presencia (participación) de Dominique Strauss-Kahn o aquella la reina Beatriz I de los Países Bajos (Holanda).

[98] «Top candidate debates EU tax at elite dinner» (texto en inglés), por Andrew Rettman, EU Observer, 16 de noviembre de 2001.

[99] La película Avatar film de ciencia ficción de James Cameron fue estrenada en diciembre de 2009 y es el prototipo típico del espíritu de la madre Tierra «Gaia». Cuenta la historia de una tribu viviendo en la selva (naturaleza) con cualidades espirituales superiores a los humanos que han venido explotar y pillar los recursos naturales, esta tribu alcanza su fuerza de la naturaleza y de un árbol padre, verdadero dios que da su energía pero que la puede recuperar.

[100] Thomas Huxley era llamado el «bulldog de Darwin» (recordamos que el bulldog es una raza de perro robusto).

[101] «H.G. Wells: Darwin’s disciple and eugenicist extraordinaire», por Jerry Bergman, en el Journal of Creation, diciembre de 2004.

[102] «WWF in the 60’s» en el sitio internet del World Wild Fund (Fondo Mundial para la Naturaleza).

[103] «Presidents – past and present» (Presidentes pasados y presentes), en inglés, sitio internet del World Wild Fund (Fondo Mundial para la Naturaleza).

[104] Diario francés Le Figaro, 25 de enero de 1999.

[105] Ver pág. 137 (capítulo 28).

[106] «Peter Sutherland, Director General del GAAT y de la OMC de 1993 a 1995», en el sitio internet de la Organización Mundial de Comercio.

[107] «Peter Sutherland», en el sitio internet de la Comisión Trilateral.

[108] «Membership», en el sitio internet de la Comisión Trilateral.

[109] Entre los diversos campos o materias que han participado o contribuido a la edificación del nuevo orden mundial, podemos evocar el caso (acontecimiento) del Codex Alimentarius cuyo objetivo es la de proceder a de modificaciones o a la eliminación entrando en la composición alimentaria (vitaminas, elementos minerales, etc.)

[110] Ver: Texto integral PACEM IN TERRIS, en castellano, sitio internet de la Santa Sede (Vaticano).

[111] Ibid., ver los párrafos de 130 à 145.

[112] «Mensaje Urbi et Orbi del Santo Padre Benedicto XVI» en castellano, 25 de diciembre de 2005, Vaticano.

[113] Ver: Texto integral en castellano, sitio internet de la Santa-Sede.

[114] Ibid., párrafo 67.

[115] Sitio internet oficial de la Campaña para la creación de una Asamblea Parlamentaria de las Naciones Unidas.

[116] The case for a United Nations Parliamentary Assembly, por Dieter Heinrich, World Federalist Movement, octubre de 1992.

[117] Sitio oficial del Komitee für eine Demokratische UNO.

[118] «Comité ejecutivo» de la Campaña para la creación de una Asamblea Parlamentaria de las Naciones Unidas.

[119] Este instituto alemán está al origen de los textos claves a favor de los grupos étnicos de Europa; la Carta de lenguas regionales o minoritarias y la Convención-carta para la protección de minorías. Ver nuestro libro: Minorités et régionalismes, op. cit. pág. 142 y siguientes.

[120] Sitio oficial internet de 2020 Vision, en inglés.

[121] «Satzung für das Komitee für eine demokratische UNO». Documento a bajar del internet.

[122] «Associates des KDUN», en alemán, sitio internet del Komitee für eine Demokratische UNO.

[123] Rapport sur les relations entre l’Union européenne et l’organisation des Nations Unies, documento PDF. [2003/2049 (INI)], (Informe acerca de las relaciones entre la Unión Europea y la ONU), relator Armin Laschet, 16 de diciembre de 2003.

[124] Señalemos también la presencia de Hans-Gert Pöttering en el seno del comité ejecutivo del Premio Carlomagno, presidente de la Fundación Konrad Adenauer, antiguo presidente del parlamento Europeo pero también antiguo presidente de Europa Union Deutschland, filial de la Unión de Federalistas Europeos (el UEF fue creado en Montreux en 1947) dirigido en 2010 por el diputado inglés Andrew Duff en el parlamento Europeo.

[125] Ver: la Fundación Bertelsmann y el gobierno mundial, op. cit, p. 93 y siguientes.

[126] Internationale Demokratie entwickeln, por Andreas Bummel, Horizonte Verlag, 2005.

[127] «Andreas Bummel Der Vorsitzende des Komitees für eine demokratische UNO», par Gerrit Wustmann, 11 de febrero de 2008.

[128] «Al respecto del proyecto UNPA», en el sitio internet de la Campaña para la creación de una Asamblea Parlamentaria de las Naciones Unidas.

[129] «Etude: la création d’un Parlement mondial serait “pleinement en harmonie avec la doctrine papale» (Estudio: la creación de un Parlamento mundial estaría plenamente en harmonía con la doctrina papal), 28 de julio de 2009, Campaña para la creación de una Asamblea Parlamentaria de las Naciones Unidas.

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