EL REINO AMAZÓNICO DE PAITITI

Cuando se menciona la palabra Paititi se hace referencia a al menos tres leyendas distintas.
En primer lugar, al famoso y fascinante Paititi incaico, o bien, una ciudadela fortificada que fue construida, según el mito, por el héroe cultural Inkarri, en la cual se escondieron varios miembros de la nobleza y de la casta religiosa incaica después de la captura de Túpac Amaru I, en 1572. Esta fortaleza, escondida en la selva de la región Madre de Dios o Cusco (cuyo nombre derivaría del quechua paikikin, “igual a”, referido a Cusco), fue buscada durante la segunda mitad del siglo pasado por el explorador e investigador de antiguas culturas Carlos Neuenschwander Landa (fallecido en Arequipa en el 2003), quien la llamaba “Pantiacollo” porque creía que estaba situada en el altiplano de Pantiacolla; y, durante las últimas tres décadas, por el estadounidense Gregory Deyermenjian, un discípulo del doctor Carlos Neuenschwander Landa.
En segundo lugar, puede referirse al reino amazónico del Paititi ubicado aproximadamente en la zona comprendida entre el Río Beni y el Río Mamoré, en las cercanías del lado Rogaguado (Bolivia) o quizá en la Sierra de Parecis, que hoy pertenece a Brasil.
Finalmente, mencionando la palabra Paititi, se hace referencia a la leyenda del Paititi esotérico, la cual analicé en mi artículo sobre la vida de George Hunt Williamson.
En los últimos años, varios investigadores han analizado y estudiado algunas evidencias históricas y arqueológicas de la inmensa zona amazónica situada al este del Río Beni, y llegaron a la conclusión de que en aquella área vivieron realmente (alrededor de los siglos XVI-XVII d.C.) varias etnias pertenecientes al pueblo de los Mojos (la mayoría del grupo lingüístico Arawak), a partir de las cuales se desarrolló el mito del Paititi amazónico.
Aunque el primer occidental que se adentró en la selva del actual Madre de Dios fue Pedro de Candía en 1538, el primer explorador que logró avanzar más a fondo en las selvas del Antisuyo y quien descubrió y navegó el Río Madre de Dios (llamado entonces Amarumayo por los nativos o “río de las serpientes”) fue Juan Álvarez Maldonado, en su expedición de 1567-1569.
Maldonado entró en la cuenca del Río Madre de Dios atravesando el valle del Río Tono y llegando al lugar entonces llamado Opatari, situado en la zona donde hoy surgen los pueblos de Patria y Pilcopata. Allí Maldonado envió en reconocimiento a su lugarteniente Manuel de Escobar.
Escobar llegó probablemente a la confluencia del Río Tambopata con el Río Madre de Dios (donde hoy surge Puerto Maldonado) y tuvo contacto con la etnia de los Araonas, cuyo cacique Tarano los acogió con amabilidad.
A la zona llegó, navegando por el Beni, Gómez de Tordoya, otro comandante español. Hubo un enfrentamiento cruento entre los hombres de Escobar y los de Tordoya, y estos últimos fueron derrotados.
Sin embargo, después, el grupo de Escobar fue atacado por los nativos Araonas.
Los indígenas dispersaron a los españoles y destruyeron su campamento.
Cuando Juan Álvarez Maldonado navegó por el Madre de Dios y llegó al campamento construido por su lugarteniente, fue tomado prisionero por el cacique Tarano quien, no obstante, decidió no matarlo.
Juan Álvarez Maldonado regresó entonces a Cusco remontando el Río Tambopata y volviendo al altiplano andino, pasando por San Juan de Oro.
En la relación que Juan Álvarez Maldonado recopiló una vez que llegó a Cusco, llamada Relación de la Jornada y descubrimiento del Río Manu (1572), se describe la riquísima tierra del Paititi en varias ocasiones.
He aquí algunos extractos:

El oriente veinte y cinco leguas mas abaxo entra en este rio de paucarguambo (1), por la mano izquierda que deziende de los minaries ques hacia donde està el ynga. Desde este rio abaxo se llaman rio magno (2), y ansi se llama todo lo que del se sabe y cinquenta leguas mas abaxo entra el rio de cuchoa (3), en el por la mano derecha que nasce de la cordillera del Piru en los andes de cuchoa en el qual al nacimiento suyo entran los ríos de cayane rio de sangaban rio de pule pule y cuando entra en el Magno es una mar. Vnete leguas mas abajo entre en este rio el rio de Guariguaca (4), por la mano izquierda que nasce en la provincia de los yanagimes de las bocas negras, ocho leguas mas abaxo sobre la mano derecha entra en el magno el rio de parabre (5), que nasce en la cordillera de carabaya…y doce leguas mas abaxo entra el rio de Zamo por la mano derecha, por la espaldas de los Toromonas (6) nasce en los mitimas de los Aravaonas (7). Trenta leguas mas abajo por la mano derecha entra el rio de los Omapalcas (8)…cient leguas deste rio (8), entra el rio magno en el rio y laguna famosa del Paitite y en el mismo rio o laguna del paitite entra el poderoso y espantable rio de Paucarmayo (9) ques apurima avancay bilmcas y xauja y otros muchos que nascen entre estos y desta laguna sale la buelta del Este casi al Nordeste hazia la mar del Norte (10). Es de notar que el Paucarmayo, entra en el Paitite sobre la mano izquierda. Hasta el Paitite se llama este rio Magno y desde allí baxo se llama Paitite. Desde donde nasce hasto donde se cree que averiguadamente va a salir a la mar del norte corre mas de mil leguas largas a las riberas deste rio Magno y los que entran en el de la cordillera del piru hasta el paitite están descubiertas muchas y se tiene noticia cierta de otras muchas provincias …

Leyendo con atención este relato, se deduce que es relativamente minucioso en la descripción del Río Madre de Dios hasta la confluencia con el Río Omapalcas (Río Beni). Luego, la exposición se hace muy confusa. Está escrito que a una distancia de cien leguas (500 kilómetros) el Río Madre de Dios confluye en la laguna del Paititi y que en la misma laguna entraría por el lado izquierdo el Río Pancarmayo (¿Río Mamoré? ¿Río Amazonas?). Quizá la zona a la cual se refería Juan Álvarez Maldonado es la confluencia del Beni con el Mamoré, lugar a partir del cual el curso de agua se denomina oficialmente Río Madeira.
Más adelante, Juan Álvarez Maldonado vuelve a describir la fantástica tierra del Paititi. A continuación, la segunda parte:

Pasado el rio llamado Paitite la qual tierra tiene llanos que enpiecan desde pasado el dicho rio. Estos llanos ternan de ancho quinze leguas poco mas según la quenta de los indios hasta una cordillera de sierras alta de nieves (11) que la semejan los indios que la han visto como la del piru pelada. Los moradores de los llanos se llaman corocoros y los de la sierra se llaman pamaynos. Desta sierra dan noticia ser muy rica de metales en ella ay grandísimo poder de gente al modo de los del piru y de las mismas cirimonias y del mismo ganado y traje y dizen que los yngas del piru viniero dellos. Es tanta gente y tan fuerte y diestra en la guerra que con ser el ynga del piru tan gran conquistador aunque enbio al paitite por muchas veces a muchos capitanes no se pudo valer con ellos antes los desbarataron muchas vezes y visto por el inga quan poco poderoso era para contra ellos determino de comunicarse con el gran señor del paitite y por via de presentes y mando el ynga que le hiziesen junto al rio paitite dos fortalezas de su nombre por memoria de que avia llegado allí su gente. Esta es la noticia de mas cantidad y riqueza de toda la amarica…en la provincia del Paitite ay minas de oro y plata y gran cantidad de anbar quajado. En la cordillera de la nieve ay cantidad de ganado como lo del piru aunque es mas pequeño. Los naturales visten lana y ay chinilla y piedras de rico cristal.

Esta descripción se refiere a una cordillera que se situaría más al noreste de la confluencia del Beni con el Madre de Dios.
Algunos investigadores identificaron esta cadena montañosa con la Sierra de Parecis, situada en el estado Brasilero del Rondonia.
Resulta claro que este testimonio es confuso y que fueron los indígenas quienes lo refirieron a los españoles, probablemente exagerando, y que jamás fue comprobado en el terreno. Sin embargo, particularmente interesante es el punto donde se relata que:

los yngas del piru viniero dellos

O bien, que los Incas descendieron de las gentes de aquella lejana cordillera, la cual suele confundirse con la laguna del Paititi.
Sobre la posibilidad de que los Incas hayan tenido contacto con los pueblos indígenas que vivían en las cercanías del bajo Beni y del Río Mamoré, hay varias interpretaciones.
Antes que nada, la gran expedición de Pachacutec que tuvo lugar alrededor de la mitad del siglo XV. Luego, hay varios escritores españoles, como Sarmiento de Gamboa (1572), Garcilaso de la Vega (1609), Murúa (1615) y Lizarazu (1636), que describen la expansión inca en las tierras del Paititi después de la conquista española, pero no está claro si esta expansión se realizó hacia el “Paititi amazónico” o hacia un “enclave o fortaleza incaica” relativamente cercana al Cusco.
Por otro lado, está el documento original descubierto por el arqueólogo italiano Mario Polia en los archivos del Vaticano, perteneciente a la Peruana Historia, en el cual se dice que el reino del Paititi está situado a diez días (¿de navegación en balsas o de camino?) del Perú.
Esta distancia de diez días de navegación resulta muy verosímil con el lugar que corresponde aproximadamente a la zona de selva comprendida entre el Río Beni y el Río Mamoré, en las cercanías de donde surge el lago Rogaguado.
Además, está el sitio arqueológico denominado “ruinas de las piedras”, situado cerca a Riberalta, en el Río Beni, estudiado a fines del siglo XX por el finlandés Parssinen.
El investigador nórdico lanzó la hipótesis de que el reino del Paititi se encontraba en el bajo Mamoré, antes de la confluencia con el Beni. En cuanto al sitio llamado “ruinas de las piedras”, lo consideró una obra incaica.
Mi opinión personal sobre el sitio arqueológico “ruinas de las piedras”, que visité en mi reciente viaje a lo largo del Río Beni, es que no fue construido por los Incas, sino que más bien parece ser un montículo de origen amazónico construido por motivos ceremoniales.
Volviendo a las fuentes históricas que permitirían ubicar el reino del Paititi en la zona del lago Rogaguado, hay que analizar la relación del teniente Juan Recio de León, que se remonta a las primeras décadas del siglo XVII.
Recio de León emprendió varios viajes a la zona del Beni (cerca a la confluencia con el Tuychi), en la tierra de los Anamas, los nativos que Juan Álvarez Maldonado conoció.

Y pregunatandoles que noticia tenian de la gente que adelante havia, y del rumbo que llevavan estos rios, me traxeron tres o quattro yndios principales, muy vaqueanos de aquellas navegaciones, y haziendole preguntas, respondieron que por tierra o por agua llegavan en quattro dias a una grande cocha, que quiere decir grande laguna, que todos estos rios causan en tierras muy llanas y que hay en ella muchas islas muy pobladas de infinita gente, y que el señor de todas ellas le lleman el gran Paytiti, y que los yndios de aquellas yslas son tan ricos que traen al cuello muchos pedazos de ambar por ser amigos de olores, y conchas y barruecos de perlas, lo cual vide yo en algunos Anamas. Y enseñandole algunos granos de perlas que yo tenía, les dixe que si se criavan en aquellas conchas estos granos, y respondieron que los Paytites les davan todos aquellos generos y que como aquellos granos no lo sabian horadar para hazer sartas dellos, que los echavan por ay. Y preguntandoles que de donde lo sacavan, dixeron que tambien lo avian preguntado a los Paytites y que le respondieron que de aquella cocha.

De este testimonio que le dieron los indígenas Anamas a Juan Recio de León, se deduce, de una parte, que la etnia que vivía en el área del Paititi, cuyo rey se denominaba justamente Gran Paytiti, vivía cerca de una gran laguna a unos cuatro días de navegación del Río Tuychi y, de otra parte, que usaba mucho las madreperlas.
Según la doctora en Historia Vera Tyuleneva, en su artículo La Tierra del Paititi y el lago Rogaguado, es posible que la gran laguna que le fue descrita a Recio de León fuera el lago Rogaguado, un extenso espejo de agua de 315 kilómetros cuadrados, cuyas coordenadas son 13 grados 2’ 6’’ Sur y 65 grados 56’ 32’’ Oeste.
La investigadora sostiene que es posible que el Beni hubiera estado conectado, hasta el siglo XVII, con la laguna Rogaguado a través del Río Tapado, un río que hoy se origina en el lago Rogagua. Si así fuera, hubiera sido posible llegar al Paititi amazónico navegando en el Beni y en el Río Tapado, pero no en el Río Madre de Dios (o río magno), como afirmó Juan Álvarez Maldonado:

cient leguas deste rio* entra el rio magno en el rio y laguna famosa del Paitite…

* El Beni

Hay, no obstante, otros documentos que describen el legendario Paititi en la zona amazónica comprendida entre el Río Beni y el Río Mamoré.
Por ejemplo, el Padre jesuita Agustín Zapata viajó en 1693 a lo largo del Río Mamoré y algunos de sus afluentes. Su relación de viaje fue transmitida por otro jesuita, el padre Diego de Eguiluz. En ella se describe el pueblo de los Cayubabas, a los cuales, sin embargo, no se les visitó directamente:

La gente es muchísima, y solo en uno de los pueblos hay más de dos mil almas, y los demás tendrán mil ochocientos, poco más o menos. El cacique principal de estos siete pueblos era un viejo venerable, con una barba cana y muy larga, llamado Paititi, a quien en particular regaló el Padre Agustín y en retorno le dio un lanzón de chonta con una punta de hueso, que tenía en la mano, matizado todo de muy vistosas plumas, en señal de amistad; pues para entablarla usan estos bárbaros el dar sus armas. Después de dos días que gastó el padre con estos Cayubabas se volvió a su reducción.

He aquí otro documento, que se remonta a 1695, esta vez firmado directamente por el Padre Agustín Zapata:

Acerca de la población grande que V.R. me dice, donde está el indio llamado Paititi, digo que la he visitado en tres años seguidos,…en tres leguas de distancia por tierra están cinco poblaciones grandes, y la mayor es donde está el dicho Paititi, y me parece habría hasta cuatro o cinco mil almas en esos cinco pueblos, con más modo y aseo, sin comparación, que estos todos que hemos visto; dieron me noticias de muchas poblaciones cercanas, que no pude ver, porque iba en canoa y ya todos los demás es muy alto de lomerias…Yo en tiempo de aguas, qua anda la canoa dos veces más, he andado ocho días ríos abajo donde está la población del Paititi y en todo este tiempo no hay rió ninguno que entre en este, sino tiesitos pequeños. De más a más he estado con unos indios que viven cuatro días de camino rió abajo, que me dicen que más debajo de sus pueblos entra un gran rió* en este el cual viene de Oriente

*(¿Mamoré? ¿Itenez?).

De estos documentos se deduce que, efectivamente, la etnia Cayubaba era gobernada por un cacique que se llamaba “Paititi”. Esta etnia está aún presente entre el Río Yacuma, el lago Rogaguado y el Río Mamoré. Sus centros principales son Exaltación (en el Río Mamoré) y Coquinal, el cual se encuentra en las orillas del lago Rogaguado.
La lengua Cayubaba parece no pertenecer a ningún grupo lingüístico suramericano. Este idioma, que está prácticamente extinguido, fue estudiado por el científico Harold Key en 1960.
La etimología exacta de la palabra Paititi no fue revelada, aunque, según algunos lingüistas, en lengua Arawak significaría “lugar alto donde hay piedras blancas”.
Al cacique “Paititi”, jefe de la etnia Cayubaba, lo mencionan también otros escritores, como Cosme de Bueno (1759), Fernando Rodríguez Tena (1780) y Julián Bovo de Rivello (1848).
El primer escritor del siglo XX que describe el Paititi fue el religioso franciscano Nicolás Armentia en su “Descripción del territorio de las Misiones Franciscanas de Aplobamba” (1905). He aquí parte de su relación:

Con esto creemos queda aclarado lo que hay de verdadero y lo que hay de fabuloso en las historias y relaciones del Gran Paititi. De lo dicho hasta aquí se sigue que el rió de Paititi, no puede ser otro que el Beni; las misiones del Paititi, no son otras que las misiones de los Mojos, separadas de las de Aplobamba por el Beni. Finalmente, el territorio del Paititi es verdaderamente el territorio comprendido en el triangulo formado por los ríos Beni, Mamoré y Yacuma.

Durante la segunda mitad del siglo XX se hicieron varios estudios sobre el tema del Paititi. Se recuerdan, a modo de ejemplo, el libro de Denevan de 1966 “La geografia cultural aborigen de los llanos de Mojos” y también los estudios lingüísticos de Harold Key en la década de 1960 sobre el idioma Cayubaba.
En los primeros años del siglo XXI, la doctora en Historia Vera Tyleneva realizó un viaje de estudio y profundización en la zona del lago Rogaguado y comprobó que el material cultural presente en el área (sobre todo cerámica), es muy abundante. Vera Tyuleneva propuso la hipótesis de que la famosa “laguna del Paititi” que se describe en varios textos antiguos es justamente el lago Rogaguado.
La abundancia de material cultural encontrado en el Río Tapado le hizo suponer que antiguamente el Tapado era un simple brazo del Beni y que, de esa manera, era posible llegar al “Paititi” de los Cayubaba navegando en él.
Durante mi último viaje a Bolivia, tuve la oportunidad de visitar Riberalta, Trinidad, Santa Ana de Yacuma y Exaltación, todos lugares situados en el territorio donde vivían las etnias Mojos y Cayubaba.
En Santa Ana de Yacuma pude conocer a Jaime Bocchietti, responsable del museo arqueológico regional.
En el museo hay varios objetos que se remontan al neolítico (piedras pulidas), algunos pedazos de cerámica utilitaria y decorativa, y algunas estatuillas en terracota que pertenecen al período Mojos.
Jaime Bocchietti, boliviano de origen italiana, participó en varios proyectos de estudio arqueológico, como el del 2007, junto al arqueólogo estadounidense John Walker. En esa ocasión se documentaron algunas zonas donde hay depresiones del terreno parecidas a canales, de un metro de profundidad y hasta cinco de anchura. Todo eso hace pensar en algunos recientes descubrimientos en otras regiones de la Amazonía, donde se reconocieron desde lo alto extraños canales, algunos con forma geométrica, como se percibe en las últimas fotos.
El uso de estos “canales”, a veces excavados en forma cuadrada o circular, pudo haber sido el siguiente: la capa de tierra fértil removida se ponía en la cima de otra tierra fértil, con el fin de duplicar o incluso triplicar las cosechas (creando los llamados “camellones”). Otra tierra era utilizada, en cambio, para formar terraplenes elevados respecto a las tierras bajas, donde los autóctonos vivían a salvo de inundaciones.
Las partes excavadas, en cambio, pudieron haber sido utilizadas como verdaderos canales que podían servir para defenderse de pueblos externos, como unión entre un río y otro y quizá como estanques destinados a la piscicultura.
En el pueblo de Exaltación tuve contacto con algunos nativos Cayubabas y, si bien ya quienes hablan la lengua autóctona son sólo 3 o 4 ancianos, se está intentando estudiar los fonemas y la pronunciación para mantener con vida las tradiciones de este antiguo pueblo.
Volviendo a la leyenda del Paititi amazónico, por ahora no podemos afirmar con certeza que el lugar del “mito”, la famosa laguna del Paititi, descrita por Juan Alvarez Maldonado, corresponda a la zona del lago Rogaguado.
Personalmente creo que el hecho de que la etnia de los Cayubaba llamase “Paititi” a su jefe o cacique no es un elemento suficiente para identificar el territorio de dicho lago como la tierra del legendario Paititi.
La palabra “paititi” pudo haber sido utilizada en los siglos XVII y XVIII como “título honorífico” que daba importancia y respeto a quien se llamara de esa manera, y podía ser usada en memoria de un territorio vasto y rico, aquel “Paititi amazónico” con el que fantaseaba Juan Álavarez Maldonado en su relación.
Sobre el hecho de que el Río Tapado haya sido un curso de agua que uniera justamente al Río Beni con la laguna Rogaguado no hay certeza absoluta. Sólo profundos estudios geológicos podrán, en un futuro, confirmar esta hipótesis.

YURI LEVERATTO
Copyright 2010

Bibliografía primaria:

-La tierra del Paititi y el lago Rogaguado, Vera Tyuleneva

-Relación de la Jornada y descubrimiento del Río Manu (1572),
Juan Alvarez Maldonado

Jaime Bocchietti, director del museo de Santa Ana de Yacuma, concedió amablemente las fotos de la cerámica y del lago Rogaguado.

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