DIEZ MENTIRAS SOBRE EL TERRORISMO INTERNACIONAL: HIZBULLAH-VENEZUELA Y MÁRTIRES DE AL ALQSA

Durante 6 años he tenido la oportunidad de conocer y convivir con algunos de los nombres más importantes del terrorismo internacional. Conocer y conversar con personas como Carlos el Chacal, Aiman Abu Aita, Leyla Khaled, Ibrahim Abayat, o Eduardo Roza, entre otros, me han permitido conocer el otro punto de vista; el de los que llamamos terroristas. 

Empecé de cero. Tuve que aprender a leer y escribir en árabe, y familiarizarme con la cultura musulmana para crearme la identidad de Muhammad Abdallah, con la que he vivido los últimos 6 años. Pero también tuve que estudiar mucho. Me matriculé en todos los cursos sobre terrorismo que se impartían en España desde el 11M. Y me creí todas las “informaciones oficiales” filtradas por las agencias de inteligencia. También me creí todas las “revelaciones” que desde el 11S generan llamativos titulares periodísticos, repetidas una y otras vez por periodistas que aún piensan que google o wikipedia son fuentes fiables para hacer su trabajo. Hoy se que casi todo lo que creemos sobre el terrorismo esta condicionado por las mentiras de unos y otros. Esto son tan solo 10 ejemplos…
 
Resistencia: ni terroristas ni islámicos

Cuando llegué a la casa de Aiman Abu Aita, ex líder de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa (brazo armado de Al Fatah), en Belén, la ciudad donde nació Jesús,  creía llegar a la casa de un terrorista islamista. La conversación con Aiman fue cordial, y de hecho me pondría en la pista de Ibrahim Abayat, otro de los líderes de la resistencia palestina, que ahora vive refugiado en Zaragoza (España), con quien terminaría estrechando una buena amistad. Pero mi shock se produjo cuando invité a Aiman a que acudiésemos juntos a la mezquita. “¿Mezquita? –me respondió el supuesto terrorista islamista– Pero… yo soy cristiano”. Aiman Abu Aita, como muchos miembros de la resistencia palestina en Belen, la ciudad de Jesús, es cristiano.

Y en las filas de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, como en otras organizaciones de la resistencia palestina o iraquí, luchan juntos musulmanes, cristianos o ateos. “Nuestra lucha –me explicó Aiman– no tiene nada que ver con la religión. Luchamos contra la ocupación de nuestra tierra, de nuestras casas y de nuestras familias. Es una lucha por nuestra patria, no por una fe”.  La identificación de todos los miembros de la resistencia palestina, iraquí, afgana, etc, con el terrorismo islamista es una maniobra de propaganda occidental, altamente rentable desde el punto de vista de la guerra psicológica, para fomentar la islamofobia en Occidente.

Hizbullah-Venezuela, historia de un bluf

Mi primer encuentro con Hizbullah, el real, fue en el barrio Haret Hreik, en el sur de Beirut, donde mantenía su residencia «oficial» el jeque Hassan Nasrallah, y Hizbullah su sede política. Me hacía unas fotos ante uno de los monumentos al Ayatolá Jomeini para mi falsa biografía como Muhammad Abdallah, cuando fui interceptado por agentes del “Partido de Dios”… Cuando meses más tarde toda la prensa occidental alertó sobre la presencia de un grupo terrorista llamado “Hizbullah-Venezuela”, decidí que ese sería otro de mis objetivos. Según todos los medios europeos, israelíes y norteamericanos, en Venezuela existía una peligrosa filial del “Partido de Dios” libanés, que apadrinado por Hugo Chavez, convertía al Islam a indígenas venezolanos y colombianos, para crear una célula terrorista dispuesta a atentar contra EEUU desde América Latina… Y yo les creí.

Tarde mucho tiempo y mucho esfuerzo en llegar hasta Teodoro Darnott, su fundador y máximo responsable. Al menos hasta que, a finales de 2006, fue detenido y condenado a 10 años de cárcel, convertido en el primer condenado por terrorismo islamista en la historia de Venezuela. Para entonces yo ya me había hecho su hombre de confianza y el depositario de su autobiografía inédita. Desde prisión, el Sheik Teodoro Darnott me envió todas las contraseñas de sus correos electrónicos, perfil de Facebook, y web oficial de “Hizbullah-Venezuela”, ascendiéndome desde la cárcel, a webmaster oficial de la organización y su máximo responsable. Asi que tengo sobrados elementos de juicio para explicar que “Hizbullah-Venezuela” es un fraude. 

Jamás existió tal organización, y nunca estuvo apoyada por Chavez. Teodoro Darnott es un pobre desgraciado, vagabundo marginal y converso al Islam en Colombia, que no hablaba árabe ni tenía conocimientos coránicos. Se sintió fascinado por la carismática personalidad de Nasrallah y decidió crear un grupo (al principio un simple foro en internet) al que llamó “Hizbullah-Venezuela”. Consiguió convertir al Islam a 3 o 4 indígenas, y con ello dio a la oposición antichavista un estupendo argumento para acusar a Chavez de alentar el terrorismo islamista, justo antes de las elecciones presidenciales de diciembre de 2006.  Nadie resaltó que Chavez no sólo no apoyó a Darnott, sino que le condenó a una pena ejemplar, y a mi juicio desproporcionada.

En 2009, cuando el Canciller israelí Avigdor Lieberman, realizó su viaje oficial por América Latina, hizo escandalosas declaraciones sobre Hizbullah-Venezuela, como un grupo terrorista apoyado por Chavez, que fueron repetidas en todos los titulares occidentales. Pero es que para entonces Hizbullah-Venezuela… ya era solo yo. No había nada más. Es sólo un ejemplo del uso político del terrorismo…

ANTONIO SALAS   El Reservado

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