LA CAMPANA NAZI

Traigo dos artículos del investigador Felipe Botaya sobre uno de los proyectos nazis más desconocidos e inquietantes LIBERTALIADEHATALI 

DIE GLOCKE – LA CAMPANA 1/2
 
“¿Cómo es posible que científicos alemanes de los años 40 entendieran exactamente hacia donde se dirigían sus investigaciones? Estaban aplicando ideas y principios de física del siglo XXI…” Igor Witkowski en su libro “The Truth about the Wunderwaffe”.
 
Gracias a este periodista militar polaco y a los escritores británicos Nick Cook y Geoffrey Brooks, conocemos algunos datos sobre el proyecto científico/militar más adelantado del III Reich: Die Glocke (La Campana). Cuando se analizan los datos aportados por estos investigadores y sobre todo del primero, se puede entender que este proyecto ultra-secreto, recibiese el epígrafe “Kriegsentscheidend” o “Decisivo para la Guerra”. Es decir, este proyecto no tenía restricciones de ningún tipo para su desarrollo en cuanto a recursos económicos, humanos o técnicos. Debía conseguirse a toda costa, costase lo que costase.
 
Así como con otros desarrollos científicos alemanes, se ha creado una cierta leyenda que puede estar basada en una realidad, en el caso de La Campana las descripciones son muy claras en cuanto a su diseño, funcionamiento y resultados. También se conoce al personal que estuvo implicado, las instalaciones donde se llevaron a cabo los experimentos y algunos restos físicos que corroboran la historia que destapó Witkowski. Algunos dicen que la historia de La Campana podría ser la base o inicio de los relatos sobre OVNIS alemanes. Witkowski nos dice que su conocimiento de este proyecto fue en el verano de 1997, cuando un oficial de la inteligencia militar polaca, con acceso a documentos secretos gubernamentales, fue quien puso sobre la pista al periodista. Pero dejemos que el propio Witkowski explique la experiencia:
 
“Entre otras cosas, me preguntó si había tenido conocimiento de un aparato desarrollado por los alemanes, cuyo nombre en código era “La Campana”. Hizo un dibujo del mismo que mostraba una base circular, sobre la cual había un objeto acampanado con un gancho de sujeción en la parte superior. Se suponía que estaba hecha de material cerámico, recordando a un aislante de alto voltaje. En su interior tenía dos cilindros metálicos”

Según Witkowski, la descripción del objeto no despertó su interés, pero sí le impresionó la persona que se lo estaba explicando ya que tenía un profundo conocimiento y “no era un aficionado viviendo en un mundo de fantasía. De eso estaba seguro”. Lo que de verdad interesó al periodista polaco fueron las explicaciones sobre el funcionamiento de “La Campana”  y sus efectos que eran “absolutamente increíbles”  y por ello se decidió a continuar las investigaciones sobre ese extraño aparato alemán. Y algo que llamaba la atención es que aparte de bombas atómicas, de hidrógeno, bombas de  aire, cohetes avanzados, materiales de invisibilidad anti-radar, misiles guiados, cañones de sonido,  de viento y de vortex, raíles electromagnéticos, rayos láser, aviones con motores atómicos y todos los demás desarrollos de física exótica llevados a cabo por los científicos alemanes, sólo “La Campana” disfrutaba del epígrafe “Decisivo para la Guerra”. Otro punto importante para la veracidad de esta historia es ¿quienes estuvieron implicados en el desarrollo de “La Campana”? Cuando se unen los actores en una sola imagen, aparece una foto muy curiosa y sugestiva.
 
SS Obergruppenführer und General Dr. Ing. HANS KAMMLER: Máximo responsable de todos los proyectos secretos desde 1944 entre ellos “La Campana” y que a las órdenes de Martin Bormann y del Führer, procedió a la evacuación de todo este material al final de la guerra en un Junkers 390 de seis motores. No se sabe qué fue de él.

SS Obergruppenführer EMIL MAZUW: Coordinador y responsable directo del proyecto, del que se conoce muy poco a pesar de que tenía rango de general de las SS. Se sabe por documentos desclasificados que Mazuw estaba en lo más alto del escalafón SS. No se sabe qué fue de él.

Almirante RHEIN: Figura poco conocida, pero responsable de la “FEP” o “Forschungen, Entwicklungen, Patente” (Investigación, Desarrollo y Patentes). Quizás la Kriegsmarine tenía interés en este desarrollo… No se sabe qué fue de él.
 
Profesor WALTER GERLACH: Premio Nobel por sus trabajos sobre polarización. Físico de primer nivel, especializado en física gravitacional y otros campos muy adelantados a su época como comportamiento del plasma de mercurio o la transmutación de elementos. Curiosamente, después de la guerra jamás volvió a trabajar en física gravitacional. Nick Cook dice que fue “por algo que le asustó más allá de la razón”. Aunque es una especulación, podría ser cierto por dos razones: por los resultados del uso de “La Campana” que podrían asustar a un ser humano racional o bien por la “ley del silencio” tras la guerra ya que las SS ajusticiaron a sesenta científicos y sus asistentes, antes de que este proyecto  pudiese caer en manos aliadas o soviéticas. Sólo se salvaron el propio Gerlach y Kurt Debus.

Dra. ELISABETH ADLER: Matemática de la Universidad de Königsberg. Poco conocida y tampoco su especialidad en matemáticas que la hizo participar en el proyecto “La Campana”. Gerlach ya era un excelente matemático y físico y por ello la intervención de la Dra. Adler debió ser por un tipo de matemáticas no convencionales que la doctora dominaba. Sus conocimientos justificaban su intervención. Si supiésemos en qué tipo de matemáticas era experta la Dra. Adler, se podría saber la naturaleza de la física que se investigaba con “La Campana”. No se sabe qué fue de ella.
 
Dr. OTTO AMBROS: responsable de la preparación de la guerra química en el Ministerio de Armamento de Albert Speer. El efecto de “La Campana” sobre organismos vivos fue denominado “Ambrosismo” en honor a uno de los científicos que no era del equipo directo de investigación de “La Campana”, pero que tenía conexión con el proyecto: el Dr. Otto Ambros. Fue responsable de la IG Farben para supervisar la construcción de la enorme planta “Buna” para caucho sintético en Auschwitz. Al parecer esta planta también era un complejo para el enriquecimiento de uranio. Esto tiene sentido con el Dr. Ambros ya que “La Campana” requería en algunos aspectos, la utilización de isótopos radioactivos.

Dr. KURT DEBUS: Uno de los más interesantes ya que después de la guerra fue trasladado a los USA dentro de la Operación Paperclip, y acabó siendo director del Kennedy Space Flight Center en Cabo Cañaveral con Wehrner von Braun en la NASA. El Dr. Kurt Debus no era un científico en cohetes, sino que estaba interesado en física muy avanzada (incluso para nuestros estándares actuales), como la separación de los campos magnéticos, medición de alto voltaje y medición de los parámetros de descarga de alto voltaje. Fue el responsable de la potente fuente de energía para “La Campana”

Dr. HERMANN OBERTH: Científico especializado en cohetes y padre de los cohetes modernos. No se sabe exactamente el trabajo de Oberth con “La Campana”, pero se sabe que del 15 al 25 de Septiembre de 1944, hizo un aparente “viaje de negocios” con otros técnicos involucrados como Herbert Jensen, Edward Tholen y la enigmática Dra. Adler desde Praga a Breslau y a la región donde “La Campana” se estaba probando. ¿Es posible que la presencia de Oberth nos indique que Alemania tenía dos programas”espaciales” en marcha. Uno abierto al público con las V1 y V2 y otro secreto con “La Campana”, donde Oberth desarrolló su trabajo? Oberth nunca trabajo para la base de cohetes de Peenemünde, donde sí trabajó Wehner von Braun. Oberth era el mejor especialista teórico  sobre los problemas y soluciones para un viaje espacial tripulado de larga duración. Por todo ello, se puede deducir que “La Campana” debía representar algún tipo de desarrollo revolucionario en sistema de propulsión espacial muy avanzado, que no se basaba en el ineficiente combustible por reacción química de los cohetes convencionales. Quizás esto explica también que la Kriegmarine estuviese implicada ya que habría que construir naves presurizadas para las tripulaciones y se requeriría el conocimiento de la marina en la construcción de cascos de submarino herméticos.

DIE GLOCKE – LA CAMPANA 2/2
 
Tal como indicaba en el artículo anterior sobre “La Campana” y basado en las investigaciones independientes del periodista militar polaco Igor Witkowski y el británico Nick Cook, el impulso final para el arma definitiva y por exigencias de la guerra, se aceleró a partir de Enero de 1942 y bajo el nombre en clave de ‘Tor’ (puerta), que fue efectivo hasta Agosto de 1943. A partir de ese momento, ‘Tor’ fue dividido en dos subproyectos: ‘Kronos’ y ‘Laternenträger’.

Como es lógico, ambos se referían a la máquina base “La Campana”, pero sobre dos áreas de interés: una era física y la otra médico-biológica. Los nombres eran tremendamente sugerentes. ‘Tor’ y ‘Kronos’ podían traducirse como ‘Puerta’ y ‘Tiempo’ y ‘Laternträger’ como ‘quien porta la luz’. Ya se podía observar que tras estos nombres había un interés en ‘monitorizar el tiempo’ o una ‘ingeniería del tiempo’. Por ello, se podía afirmar que los alemanes habían abandonado cualquier investigación sobre la teoría de la relatividad, con su ‘espacio plano’ y habían entrado de lleno en una hiper-relatividad donde se conjugaba la ingeniería de la curvatura espacio-tiempo y las consecuencias prácticas de esa ingeniería, con el objetivo de dominarlas.
 
Por ello, el significado de esos nombres codificados apunta a una física totalmente diferente, radical y exótica para los estándares habitualmente aceptados entonces y ahora. En aquel momento y con el desarrollo alcanzado, “La Campana” tenía dos funciones operativas militares y científicas: por un lado la posibilidad real de viajar en el tiempo que posiblemente se llevó a cabo y por otra el desarrollo de una nave anti-gravitacional, que permitiese vuelos espaciales sin restricciones de ningún tipo aplicando la ‘Energía de Gravedad  Cero’.
 
Si bien “La Campana” a primera vista podía parecer un máquina simple, los resultados de su funcionamiento contradecían esta primera impresión. La máquina y su forma recordaban evidentemente a una campana con la base cerrada y sobre un pedestal, cuya altura era de unos 3 metros por 2 de diámetro en su parte baja más ancha.

“La Campana” siempre requería para su funcionamiento, una fuente de suministro eléctrico muy potente en las proximidades.  
La parte central y principal del ingenio, eran dos cilindros de metal plateado ubicados uno sobre el otro, de aproximadamente 1 metro de diámetro cada uno, que durante el funcionamiento giraban en sentido opuesto el uno del otro a altísima velocidad sobre un mismo eje. Dicho eje estaba hecho de un metal especial de alta densidad y con un diámetro de unos 20 centímetros. El eje estaba fijado al pedestal donde descansaba la máquina y que era de un metal pesado. Antes de cada prueba, un contenedor de cerámica  cubría la máquina y era rodeado a su vez por una pared de plomo de un espesor de 3 centímetros. Tenía una longitud de 1,5 metros y se rellenaba de una sustancia extraña y metálica de un color violaceo-dorado que obligaba a que la zona donde se operaba con la máquina se mantuviese a una temperatura constante. Esa temperatura específica impedía que la sustancia que estaba ligeramente coagulada, no se coagulase totalmente. La sustancia recibía la denominación codificada de ‘IRR XERUM-525’ y contenía entre otros elementos óxido de torio y óxido de berilio, denominados ‘Leichtmetall’. Era fácil adivinar que este material ayudaba en la investigación sobre las propiedades de la inercia y el vórtice del material radioactivo, cuando se le sometía a una rotación a muy altas velocidades y los consiguientes efectos sobre los campos de torsión. El IRR XERUM-525, también contenía mercurio y probablemente varios isótopos pesados. Dentro de los cilindros rotatorios había mercurio muy puro.

Antes de iniciar cada prueba experimental y para que durase más en su uso, el mercurio era refrigerado a muy bajas temperaturas. Se usaba gas líquido del tipo nitrógeno y oxigeno. Cuando estaba a punto para la prueba, se cubría todo con la pieza superior en forma de campana, que tenía en su parte superior un gancho para poder izarla y desplazarla con una pequeña grúa. En los primeros experimentos en Ludwigsdorf sólo participaba personal científico y militar.

En aquel lugar, los experimentos se llevaban a cabo en una especie de cámara o piscina sin agua, preparada al efecto y bajo tierra. Dicha cámara era recubierta totalmente de azulejos de cerámica y el suelo, además, con una plancha o alfombra de goma muy gruesa y pesada. Tras cada prueba, la alfombra de goma quedaba inservible y los azulejos se limpiaban con un líquido rosado que parecía brea. Como medida de seguridad, durante los experimentos que se llevaron a cabo en minas subterráneas inactivas, la cámara donde se efectuaba la prueba era siempre destruida con explosivos tras dos o tres experimentos.
 
Se colocaban cámaras de cine y todo tipo de aparatos de medición en un soporte al efecto, en la misma zona donde se desarrollaba el experimento. Dirigidas por técnicos y científicos, las primeras pruebas se efectuaron colocando objetos y muestras de todo tipo cerca de la ‘Campana’ y se comprobaron los efectos de la energía emitida sobre los mismos.  Se hicieron pruebas sobre organismos vivos como ratas, caracoles, lagartos, ranas, insectos y seres humanos, que provenían del campo de internamiento cercano de Gross-Rosen. También se probaron los efectos sobre  plantas de diversos tipos y sobre una serie de sustancias de origen orgánico como huevos, sangre, leche, carne y grasas líquidas. Antes del cada experimento, todo el personal técnico involucrado en la prueba, se situaba a unos 200 metros de “La Campana” debidamente protegidos con trajes de goma gruesa y cascos con visores rojos. El sonido de la máquina en funcionamiento recordaba al de un enjambre de abejas dentro de un recipiente. La limpieza tras cada prueba fue asignada a un grupo de unos 100 prisioneros del campo de internamiento de Gross-Rosen.

Los efectos analizados en los objetos y organismos vivos eran muy claros en el momento en que la máquina era desconectada. Por ejemplo, la instalación de 220V sufría una sobretensión que hacía explotar las bombillas. “La Campana” emitía una luz azulada fosforescente, que era el resultado obvio de una radiación ionizada, y también un campo magnético muy potente. Los participantes en los experimentos y a pesar de las protecciones, sufrían en estos primeras pruebas problemas en su sistema nervioso, espasmos  musculares, dolores de cabeza y un regusto metálico en la boca. También se habían observado con el paso del tiempo, que las personas sufrían falta de sueño, problemas de equilibrio, memoria, dolores musculares y llagas en diversas partes del cuerpo.

Estos problemas ya habían sido solucionados en pruebas posteriores. Pero según las pruebas efectuadas entre Mayo y Junio de 1944, los efectos sobre las muestras orgánicas eran muy peculiares, pero sobre todo mortales. Las plantas, animales y prisioneros que fueron sometidos a su campo de radiación sufrieron diversos tipos de daños, siendo el principal la destrucción de los tejidos de la dermis y la transformación en gelatina y estratificación de los líquidos, entre ellos la sangre. Durante la primera fase, a las cinco horas de finalizada la prueba, las plantas perdían color o se volvían grises en su totalidad, lo que indicaba una descomposición química o una desaparición de la clorofila.

Sorprendentemente y a pesar de ello, la planta seguía viva de forma aparentemente normal durante una semana más. Seguidamente, aparecía un declive muy rápido, entre 8 y 12 horas, que acababa descomponiéndola en una sustancia grasienta, como grasa  rancia.  
Estos efectos colaterales también los sufrieron los científicos en estas pruebas preliminares. De un equipo de siete, cinco murieron y  dos enfermaron muy gravemente. Debido a esta trágica situación, este primer grupo de investigadores fue disuelto por el General SS Hans Kammler, ordenando que la máxima prioridad del proyecto fuese limitar estos daños. Los científicos llegaron a determinar que había habido un problema en la comprensión del vórtice, que había afectado a la separación de los campos magnéticos del experimento.

La Dra. Elizabeth Adler, fue de la máxima ayuda en este punto de la investigación ya que realizó matemáticamente una simulación de las vibraciones hacia el centro de objetos esféricos y cilíndricos, con el objetivo de lograr la solución del problema, que finalmente logró. Se determinó que la rápida decaída del material orgánico, así como las sensaciones físicas de los involucrados en las pruebas tenía que ver con ondas escalares de muy alta frecuencia. Más adelante, estos resultados de la Dra. Adler fueron ampliados y aplicados también en la investigación de la Materia Absorbente para Radar hacia finales de 1944, cuando los científicos alemanes descubrieron que las ondas de radar sobre materia no lineal, producían una gran onda de presión longitudinal y superluminal. En esa investigación particular, los científicos germanos nuevamente rompieron los paradigmas de la física mucho más allá de la física lineal convencional, que había sido estudiada de forma muy básica y primitiva en los laboratorios aliados, durante el desarrollo del llamado  Proyecto Manhattan y su infructuosa y lenta búsqueda de la bomba atómica…

¿Qué fue de “La Campana”? hay varias teorías, pero según los investigadores Cook y Witkowski “La Campana” fue ajustada en su funcionamiento hasta obtener resultados operativos. En qué se aplicó exactamente todavía se discute, aunque pueden haber pruebas de viajes en el tiempo, que ya comentaré en otro artículo más adelante. Por ahora, ¿qué se sabe de esa máquina? Los datos de los investigadores surgen de la declaración que hizo el SS Gruppenführer Jakob Sporrenberg que desde el 28 de Julio de 1944 estuvo al cargo del sistema de seguridad del proyecto, ante un tribunal polaco que lo ajustició el 6 de Diciembre de 1952. Sporrenberg fue capturado por los ingleses, que lo entregaron a los polacos. Desde luego, los ingleses nunca sospecharon hasta más tarde el nivel del capturado y su presencia dentro del Kammlerstab. Estoy convencido que si lo hubiesen sabido a tiempo, jamás lo hubiesen entregado tan rápidamente.

Sporrenberg dirigió la vía de escape de todo el material científico en Abril de 1945, ante la llegada del Ejército Rojo. También hizo fusilar a 62 trabajadores en Ludwigsdorf, que participan en el proyecto para que no cayesen en manos comunistas. A pesar de la brutalidad del sistema, queda claro la importancia de “La Campana” y su salvación a cualquier coste ante el enemigo. La vía de escape fue hacia el norte en un avión Junkers Ju390 de 6 motores, pintado con los colores de la neutral Suecia y que pertenecía al KG200. El avión voló hasta Opeln (hoy Opole, en Polonia), cargó todo el material, luego voló hasta Bodo en Noruega. Tras esta parada y tras su despegue, el general Kammler, otros científicos y las más de 10 toneladas de material desaparecieron…
 
A la vista de todo ello, surgen algunas preguntas incómodas:
 
¿Por qué la testificación de Sporrenberg sigue clasificada 70 años después?
¿Qué pudo decir ante el tribunal polaco que hoy puede ser peligroso, sorprendente o improcedente?
¿Qué tipo de tecnología conoció Sporrenberg que no puede ser explicada a los medios hoy?
¿Hasta dónde llegó esa tecnología exótica para nuestros criterios científicos actuales?
¿Pueden cambiar principios de la historia tal como está escrita oficialmente?
¿Qué sabía Sporrenberg del destino del general Kammler y “La Campana”?
¿Por qué Patton cambió su ruta sobre Alemania y se dirigió a toda marcha hacia Checoeslovaquia?
¿Qué debía capturar antes de que cayese en manos soviéticas?
¿Por qué Patton murio en un extraño y oportuno accidente de coche a finales de 1945?
 
Y ¿usted qué opina de todo esto…?

FELIPE BOTAYA                 Enigmatika 

Las fuentes originales de los artículos:

http://felipebotaya.espacioblog.com/post/2011/11/13/die-glocke-campana-1-2-como-es-posible-que#c5488547

http://felipebotaya.espacioblog.com/post/2011/11/27/die-glocke-campana-2-2tal-como-indicaba-el-articulo#c5501585

Y otro enlace si estáis interesados en una versión novelada del mismo autor:

http://www.novelanowtilus.com/pags.php?d=070a098bd8afec52712a3c733d772fffO59O1050&bsi=44682&bso=16

HISTORIA DEL ESTADO PROFUNDO EN EE.UU. (I)

El «Proyecto Juicio Final» y los eventos profundos: el asesinato de JFK, el Watergate, el Irangate y el 11 de septiembre

En este análisis, dividido en dos partes, el ex diplomático y profesor de ciencias políticas Peter Dale Scott muestra como Estados Unidos ha caído, por etapas sucesivas y a partir del asesinato de John F. Kennedy, en la situación que el presidente Eisenhower temía y sobre la cual incluso advirtió a sus compatriotas. Desde el 26 de octubre de 2001 y la imposición de la Patriot Act, el Estado profundo, una estructura secreta que se sitúa por encima de las apariencias democráticas, es quien realmente gobierna el país.

“Estoy conciente de la posibilidad que se instaure une verdadera tiranía en Estados Unidos. Tenemos por lo tanto que asegurarnos de que esta agencia [la National Security Agency, NSA] y todas las demás que posean estas tecnologías operen dentro de un marco legal y bajo una supervisión apropiada, para que nunca caigamos en ese abismo. Sería esa una caída sin regreso.” – Senador Frank Church (1975)

Es mi intención abordar en este artículo cuatro hechos importantes, y sin embargo mal analizados: el asesinato de John F. Kennedy, el escándalo del Watergate, el escándalo Irangate [también conocido en Latinoamérica como Irán-Contras, nota del traductor.] y el 11 de septiembre. Analizaré estos hechos o eventos –que llamaré «profundos»– como parte integrante de un proceso político aún más profundo que los vincula entre sí, de un proceso que ha favorecido la construcción de un poder represivo en Estados Unidos, en detrimento de la democracia.

He mencionado, durante los últimos años, la existencia de una fuerza oscura detrás de esos hechos –fuerza que, a falta de encontrar algo mejor, he llamado el «Estado profundo» y que se mueve simultáneamente dentro y fuera del Estado público. Hoy trataré por vez primera de identificar una parte de esa fuerza oscura, que ha venido funcionando al margen del Estado público desde hace al menos 5 décadas. Esta fuerza tiene un nombre que no es de mi invención: «Proyecto Juicio Final» (Doomsday Project).
Así designa el Departamento de Defensa los planes de contingencia tendientes a «garantizar el funcionamiento de la Casa Blanca y del Pentágono durante y después de una guerra nuclear o cualquier otra crisis de gran envergadura.» [1]

Aunque simple, este trabajo tiene un importante objetivo: demostrar que el Proyecto Juicio Final de los años 1980, así como los anteriores planes de crisis que condujeron a la estructuración de dicho proyecto, desempeñaron entre bastidores un papel determinante en los eventos profundos que pretendo analizar.

Dicho de manera más explícita, esta planificación fue un factor primordial tras los tres preocupantes fenómenos que hoy amenazan la democracia en Estados Unidos. El primero fue la transformación de nuestra economía en una «plutonomía», o sea en una economía con objetivos plutocráticos, caracterizada por una creciente división de Estados Unidos en dos clases –los opulentos y los desfavorecidos, los que pertenecen al «1%» y los miembros del «99%». El segundo fenómeno es la creciente militarización de Estados Unidos, y sobre todo su tendencia a librar o desatar guerras en regiones lejanas, lo cual se hecho cada vez más corriente y previsible.
Es evidente que las operaciones de esta maquinaria de guerra estadounidense han estado al servicio de los intereses del 1% que ocupa la cúspide de la pirámide [2].

El tercer fenómeno, que constituye el tema central de este ensayo, es la considerable influencia de los eventos estructurales profundos sobre la Historia de los Estados Unidos, influencia por demás cada vez más nefasta: acontecimientos misteriosos (como el asesinato del presidente John F. Kennedy (ver parte relacionada con Kennedy en este link), el caso de los «plomeros» del Watergate y los atentados del 11 de septiembre, que afectan brutalmente la estructura social estadounidense) tienen un tremendo impacto en la sociedad de este país. Por otro lado, constantemente implican la ejecución de actos criminales o violentos. Y son generados, para terminar, por una fuerza oscura y desconocida.

La actual descomposición de Estados Unidos en términos de disparidades de ingresos y de desigualdad en materia de riqueza, o de su militarización y su creciente tendencia belicista, ha sido objeto de muchos análisis. Mi enfoque en este ensayo tiene, a mí entender, un carácter inédito: consiste en señalar que las disparidades en materia de ingresos –dicho de otra forma, la «plutonomía»–, al igual que las tendencias guerreristas de Estados Unidos han sido considerablemente favorecidas por lo yo que llamo eventos profundos.

Es necesario comprender que las disparidades en materia de ingresos en la economía estadounidense no son fruto de una acción de las fuerzas empresariales independiente de la intervención política. Por el contrario, esas desigualdades fueron en gran parte engendradas por un proceso político continuo y deliberado que data de los años 1960 y 1970 –periodo durante el cual los individuos más ricos del país temían perder el control de este.

En aquella época, en su memorándum de 1971, el futuro juez de la Corte Suprema Lewis Powell advirtió que la supervivencia del sistema de libre empresa dependía de «la planificación y la aplicación cuidadosas, a largo plazo» de respuestas ampliamente financiadas contra las amenazas que representaba la izquierda [3]. Aquella advertencia engendró una violenta ofensiva de la derecha, coordinada por varios círculos de reflexión y generosamente financiada por un pequeño grupo de fundaciones familiares [4].
Hay que tener presente que todo aquello respondía al surgimiento de graves motines en Newark, Detroit y otras ciudades, y que la izquierda lanzaba por entonces un creciente número de llamados a la revolución (tanto en Europa como en Estados Unidos). He de concentrarme aquí en la respuesta de la derecha y en el papel de los eventos profundos en la facilitación de dicha respuesta.

La verdadera importancia del Manifiesto Powell residía no tanto en el documento en sí como en el hecho de que se redactó a pedido de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, uno de los grupos de presión más influyentes y más discretos. Por otra parte, aquel memorándum era sólo un síntoma entre tantos de que una guerra de clases estaba tomando forma en los años 1970, un proceso más amplio que venia desarrollándose tanto dentro del gobierno como fuera del mismo (y que incluía lo que Irving Kristol calificó de «contrarrevolución intelectual» y que llevó directamente a la autoproclamada «Revolución Reagan» [5].

Resulta evidente que aquel proceso más amplio se desarrolló durante prácticamente 5 décadas, mientras que la derecha inyectaba miles de millones de dólares en el sistema político de Estados Unidos. Lo que quiero demostrar aquí es que los eventos profundos también fueron parte integrante de estos esfuerzos de la derecha, desde el asesinato de John F. Kennedy hasta los atentados del 11 de septiembre.
El resultado del 11 de septiembre fue la aplicación de planes para la «continuidad del gobierno» (COG, sigla correspondiente a «Continuity of Government»), que fueron calificados en las audiencias de Oliver North sobre el escándalo Irangate, en 1987, como planes preparatorios para «la suspensión de la Constitución de los Estados Unidos». Estos planes de la COG, elaborados en base a planificaciones anteriores, fueron meticulosamente desarrollados desde 1982 en el marco de lo que ha dado en llamarse el Proyecto Juicio Final (Doomsday Project) por un equipo secreto nombrado por Reagan. Dicho equipo se componía de personalidades públicas y también privadas, entre las que se encontraban Donald Rumsfeld y Dick Cheney.

Trataré de probar que, bajo esa perspectiva, el 11 de septiembre no fue otra cosa que el resultado de una secuencia de eventos profundos que se remonta al asesinato de Kennedy, o incluso a una época anterior, y que los inicios del Proyecto Juicio Final están presentes en cada uno de ellos.

Para ser exacto, sobre estos eventos profundos, trataré de demostrar:

1) que en el seno de la CIA y de otras agencias similares (estadounidenses) hubo comportamientos malintencionados que contribuyeron al asesinato de Kennedy y a los atentados del 11 de septiembre;

 2) que las consecuencias de cada evento profundo incluyeron un recrudecimiento del poder represivo autoritario a favor de esas agencias, en detrimento del poder democrático persuasivo; [6]

3) que existen coincidencias sintomáticas en la presencia de ciertos individuos entre los autores de estos diferentes eventos profundos;

4) que se observa en cada uno de esos eventos la implicación de elementos vinculados al tráfico internacional de drogas –lo cual sugiere que nuestra actual «plutonomía» es también, en cierta medida, una «narconomía»;

5) que tras cada uno de esos eventos se puede observar la presencia del Proyecto Juicio Final (cuyo papel se hace cada vez más importante con el paso de los años), o sea de la estructura alternativa de planificación de urgencia que dispone de sus propias redes de comunicación y opera como una red de la sombra al margen de los canales gubernamentales normales.

El asesinato del presidente John F. Kennedy y los atentados del 11 de septiembre fueron facilitados por la forma como la CIA y el FBI manipularon sus propios expedientes sobre los presuntos autores de cada uno de esos hechos (Lee Harvey Oswald, en lo que llamaré el caso JFK, y los presuntos piratas aéreos Khaled al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi, en los atentados del 11 de septiembre). La decisión tomada el 9 de octubre por Marvin Gheesling, un agente del FBI, de borrar a Oswald de la lista de vigilancia del FBI es parte de esa facilitación. Esa decisión se aplicó después del arresto de Oswald en Nueva Orleáns, en agosto de 1963, y de su posterior viaje a México en septiembre. Es evidente que ambos hechos deberían haber convertido a Oswald en candidato a una vigilancia reforzada [7].

Ese comportamiento malintencionado constituye un paradigma si lo asociamos con las acciones de otras agencias, en particular con las de la CIA, en el caso JFK y en el 11 de septiembre. En efecto, el comportamiento de Gheesling va claramente en el sentido de un ocultamiento culposo de información por parte de la CIA, durante el propio mes de octubre [de 1963] –información que ocultó al FBI y según la cual Oswald se había reunido en México con Valery Kostikov, un presunto agente del KGB [8]. Ese ocultamiento contribuyó también a garantizar que Oswald no estuviese bajo vigilancia.

En efecto, el ex director del FBI Clarence Kelley se quejó en sus memorias de que la retención de información por parte de la CIA fue la principal razón que explicaba por qué Oswald no estaba bajo vigilancia el 22 de noviembre de 1963 [9]. La provocación de la Inteligencia Militar en 1963 fue más alarmante aún. En efecto, no contenta con retener información sobre Lee Harvey Oswald, una de sus unidades fabricó incluso datos falsos de inteligencia que parecían destinados a provocar una respuesta [militar] contra Cuba.

Yo califico ese tipo de provocaciones como cuentos primarios, en este caso se trata de intentos de describir a Oswald como un conspirador comunista (todo lo contrario de los posteriores cuentos secundarios, igualmente falsos, que lo describen como un rebelde solitario). Un cable del mando del IV ejército, con sede en Texas, puede ser considerado un revelador ejemplo de cuento primario. Recoge una información proporcionada por un policía de Dallas que era también miembro de una unidad de reserva de la Inteligencia Militar:

«El primer asistente Don Stringfellow, [de la] sección de Inteligencia, Departamento de Policía de Dallas, notificó al 112º Grupo INTC [de inteligencia], [asignado a] este cuartel general, que las informaciones obtenidas de Oswald revelaron su defección hacia Cuba en 1959 y su condición de miembro del Partido Comunista, del que posee un carnet.» [10]

El 22 de noviembre [de 1963, día del asesinato de JFK], aquel cable fue enviado directamente al Mando estadounidense de Ataques Militares, en Fort MacDill, Florida, la base preparada para desatar un posible ataque de represalia contra Cuba [11].

Aquel cable no era tan sólo una aberración aislada. Contaba con el respaldo de otros falsos cuentos primarios provenientes de Dallas sobre el fusil que supuestamente había utilizado Oswald. Aquellas historias falsas se basaban en particular en una serie de traducciones erróneas del testimonio de Marina Oswald. El objetivo de aquellas falsificaciones era sugerir que el fusil de Oswald en Dallas era un arma que había conseguido en Rusia [12].

Estos últimos informes falsificados sobre Marina Oswald, aparentemente no relacionados con los anteriores, pueden sin embargo llevarnos de regreso a la 488ª unidad de reserva de la Inteligencia Militar, a la que pertenecía Don Stringfellow [13]. Ilya Mamantov, el intérprete que proporcionó inicialmente la falsa traducción de los testimonios de Marina Oswald, fue escogido por Jack Crichton, un magnate del petróleo de Dallas, y por George Lumpkin, el director adjunto de la policía de la misma ciudad [14]. Crichton y Lumpkin eran [respectivamente] el jefe y el primer adjunto de la 488ª unidad de reserva de la Inteligencia Militar [15]. Dentro del círculo de petroleros de Dallas, Crichton era también un simpatizante de la extrema derecha: administrador de la Fundación H.L. Hunt, fue además miembro del Comité Américano de Ayuda a los Combatientes de la Libertad de Katanga (American Friends of the Katanga Freedom Fighters), organización de oposición a las políticas de Kennedy con respecto al Congo.

Es importante tener en mente que ciertos miembros de la Junta de Jefes de Estado Mayor [JCS, siglas correspondientes a Joint Chiefs of Staff] estaban extremadamente irritados porque la crisis de los misiles de 1962 no había desembocado en una invasión contra Cuba. Por otro lado, en mayo de 1963 y bajo la dirección de su nuevo jefe, el general Maxwell Taylor, la JCS seguía convencido de que «una intervención militar de Estados Unidos en Cuba [sería] necesaria» [16]. Habían pasado 6 meses desde el momento en que Kennedy ofreciera garantías explícitas a Jruschov para la solución de la crisis de los misiles, en octubre de 1962, asegurándole que Estados Unidos no invadiría Cuba –garantías que sin embargo dependían de importantes condiciones [17].

Aquellas garantías presidenciales no impidieron que el J-5 de la Junta de Jefes de Estado Mayor (el J-5 es la Dirección de Planificación y Políticas de la JCS) elaborara una lista de de «provocaciones fabricadas para justificar una intervención militar» [18]. (Uno de los ejemplos de «provocaciones fabricadas» incluía «utilizar aviones del tipo MiG piloteados por aviadores estadounidenses para […] atacar barcos mercantes o el ejército de Estados Unidos».) [19]

Las mentiras sobre Oswald que emanaban de Dallas fueron lanzadas inmediatamente después del asesinato [de JFK], por lo tanto no bastan para probar que el asesinato haya sido un complot que implicara engaño y provocación. Sí son reveladoras, en cambio, del sentimiento anticastrista que prevalecía en la 488ª unidad de reserva de la Inteligencia Militar en Dallas, y nos confirman que aquel estado de ánimo era llamativamente similar al que existía en el J-5 en el mes de mayo de 1963 –o sea, se trataba del estado de ánimo que produjo una lista de «provocaciones fabricadas» para justificar un ataque contra Cuba. (Según Crichton, «[la 488ª unidad de reserva] contaba con un centenar de hombres, de los cuales unos 40 o 50 provenía del Departamento de Policía de Dallas.») [20]

Estos comportamientos malintencionados en el seno de las burocracias de la CIA, del FBI y del ejército –las tres agencias con las que Kennedy había tenido serios desacuerdos durante su trunca presidencia [21]– difícilmente pueden explicarse invocando la simple casualidad. Más adelante demostraré, en este mismo artículo, la existencia de un vínculo entre el petrolero de Dallas Jack Crichton y la planificación de crisis de 1963, que se convirtió en el Proyecto Juicio Final.

En 2000 y 2001, antes del 11 de septiembre, la CIA volvió a abstenerse de comunicar al FBI la existencia de importantísimas pruebas –informaciones que, de haber sido compartidas, habrían llevado al FBI a vigilar a Khaled al-Mihdhar y a Nawaz al-Hazmi, dos de los presuntos piratas aéreos. Debido a esta importante retención de información un agente del FBI predijo con toda exactitud, en agosto de 2001, que «un día habrá gente que pierda la vida» [22]. Después del 11 de septiembre, otro agente del FBI declaró, refiriéndose a la agencia: «Ellos [la CIA] no querían que el Buró se metiera en sus asuntos –es por eso que no dijeron nada al FBI. […] Y es por eso que se produjo el 11 de septiembre. Es por eso que se produjo ese hecho. […] Ellos tienen las manos manchadas de sangre. Son responsables de la muerte de 3,000 personas.» [23] En este caso, la retención de información crucial antes del 11 de septiembre –[información] que la agencia estaba obligada a transmitir al FBI en virtud de sus propias reglas– era comparable a las disimulaciones de la NSA [24].

En otras palabras, sin esas retenciones de pruebas, ni el asesinato de Kennedy ni el 11 de septiembre hubiesen podido concretarse como lo hicieron. Como yo mismo señalo en mi libro American War Machine, tal parece como si en un momento dado

«Oswald, y más tarde Al-Mihdhar, hubieran sido preseleccionados como sujetos designados para una operación. El objetivo inicial no sería obligatoriamente cometer un crimen contra Estados Unidos. Por el contrario, probablemente se actuó para preparar a Oswald en relación con una operación contra Cuba y a al-Mihdhar para una operación contra Al-Qaeda [como yo mismo sospecho]. Pero a medida que los mitos [los que era posible explotar] comenzaban a acumularse alrededor de esos dos personajes, se hacía posible que individuos mal intencionados lograran subvertir la operación autorizada convirtiéndola en un sangriento plan cuya existencia misma se escondería después. Ya en ese punto, Oswald (y por analogía al-Mihdhar) dejaba de ser un simple sujeto designado para convertirse también en un culpable designado.» [25]

Kevin Fenton llega a la misma conclusión sobre el 11 de septiembre en su libro, muy completo, titulado Disconnecting the Dots [«Sembrando la confusión»]. O sea que «a partir del verano de 2001, el objetivo de la retención de información era permitir el desarrollo de los ataques» [26].
Kevin Fenton identificó también al principal responsable de ese comportamiento administrativo malintencionado: el oficial de la CIA Richard Blee, director de la Unidad ben Laden de la CIA. Cuando Clinton todavía era presidente, Blee había sido miembro de una facción de la CIA que militaba activamente por una implicación más belicista de la CIA en Afganistán, de conjunto con la Alianza del Norte afgana [27]. Esos proyectos se concretaron inmediatamente después del 11 de septiembre, y el propio Blee fue ascendido al rango de jefe de estación [de la CIA] en Kabul [28].

Ahorraré a los lectores del presente artículo los detalles de esta retención de información, ya ampliamente explicada en mi libro American War Machine (que saldrá a la venta en francés en agosto de 2012). El incidente del golfo de Tonkín es, sin embargo, comparable al asesinato de Kennedy y al 11 de septiembre ya que la manipulación de pruebas contribuyó a poner a Estados Unidos en el camino de la guerra (muy rápidamente en ese caso).

Hoy en día, historiadores como Fredrik Logevall están de acuerdo con la evaluación del subsecretario de Estado George Ball, según la cual la misión de los navíos de guerra estadounidenses en el golfo de Tonkín –que acabó dando lugar a los incidentes– «tenía un carácter esencialmente provocador» [29]. La planificación de aquella misión provocadora venía del J-5 de la Junta de Jefes de Estado Mayor [JCS], el mismo equipo que había estimado en 1963, en el caso de Cuba, que «la fabricación de una serie de provocaciones tendientes a justificar una intervención militar [era] realizable» [30].

La disimulación de la verdad por parte de la NSA y de la CIA, el 4 de agosto de 1964, se produjo en un contexto marcado por una voluntad confesa (pero controvertida), en los más altos niveles del Estado, de atacar Vietnam del Norte. En este aspecto, el incidente del golfo de Tonkín es notoriamente similar a la disimulación de la verdad –por parte de la CIA y de la NSA– que condujo directamente al 11 de septiembre, en momentos en que también existía una voluntad gubernamental de desatar la guerra (a pesar de que también en ese caso se trataba de una voluntad controvertida).

Continuará…..

PETER DALE SCOTT

Peter Dale Scott, ex diplomático canadiense y profesor de inglés en la Universidad de California, es poeta, escritor e investigador. Sus principales libros de poesía son los tres volúmenes de su trilogía: Seculum: Coming to Jakarta: A Poem About Terror (1989), Listening to the Candle: A Poem on Impulse (1992), y Minding the Darkness: A Poem for the Year 2000. Además ha publicado: Crossing Borders: Selected Shorter Poems (1994). En noviembre de 2002 recibió el Premio Lannan de Poesía. Como orador contra la guerra durante las guerras de Vietnam y del Golfo, fue co-fundador del Programa de Estudios de la Paz y de Conflictos en UC Berkeley, y de la Coalición sobre Asesinatos Políticos (COPA). Su poesía ha tratado tanto su experiencia como su investigación. Su investigación más reciente se ha concentrado en las operaciones clandestinas de USA, su impacto en la democracia en casa y en el extranjero, y sus relaciones con el asesinato de John F. Kennedy y el narcotráfico global. El crítico de poesía Robert Hass escribió (Agni, 31/32, p. 335) «que Coming to Jakarta es el poema político más importante que haya aparecido en el idioma inglés desde hace mucho tiempo».

Red Voltaire

PALABRAS: LOS IMBÉCILES SON GOBERNADOS POR LADRONES

Aunque yo sería tal vez más duro con los epítetos y me referiría no sólo a los políticos u otras testas coronadas sino a los que en verdad mandan tras las bambalinas, no están mal las palabras de un personaje de la novela de este autor catalán LIBERTALIADEHATALI

La cuestión no es el trabajo, sino su magnificación, el lugar que ocupa en la iconografía alienadora y aberrante de nuestro tiempo. A toda actividad lo bastante larga para no dejarte hacer nada más, lo bastante desagradable para que ansíes cualquier cosa que te permita abandonarla, y lo bastante mal remunerada para que nunca puedas hacerlo, se le llama trabajo; claro que hay excepciones a tal relación de factores: hay a quien el trabajo le roba poco tiempo, no le supone un trastorno y le permite vivir como un príncipe; pero ésos no son, en rigor, trabajadores, sino administradores del trabajo de los demás, en una palabra, ladrones; ¡a robar a diestra y siniestra, expoliar el pasado e inmolar le llaman trabajar! A organizar sociedades de usura y acumulación de bienes en contra de la prosperidad y la hacienda comunes, le llaman patria, progreso, ley y orden, las instituciones más importantes del pillaje planeado sitúan a sus dirigentes en los lugares honorables y los convierten en ejemplo para la carne de cañón, que son los que lo sostienen todo con su ignorancia mezquina y envidiosa, que los otros, súmmun del escarnio, fomentan mostrándoles estímulos y posibilidades que no existen. Alguien dijo que los locos guían a los ciegos; era una exageración poética: los ladrones gobiernan a los imbéciles.

MIQUEL DE PALOL                      El Jardín de los Siete Crepúsculos

LA AMENAZA (7)

A lo largo de seis posts he ido traduciendo las primeras 30 páginas (tres primeros capítulos) de la obra del Dr. David Jacobs. Hasta el momento, el contenido de La Amenaza se ha centrado, mayormente, en ir explicando detalladamente las razones por las que el fenómeno de las abducciones es real, así como los obstáculos que se encuentran los investigadores a la hora de afrontar adecuadamente este problema.
A pesar de lo necesario de toda la interesante información aportada en estos tres primeros capítulos, mi tiempo para proseguir con una traducción completa es escaso. Así que he optado por continuar únicamente con aquellas partes de la obra que, siguiendo donde la había dejado, aporten una información realmente destacable. Dicho esto, recuerdo al amable lector que la obra completa (en inglés) se encuentra disponible en descarga directa.
A partir de aquí, mis comentarios sobre La Amenaza irán en color azul. (en LIBERTALIADEHATALI en cursiva)

LA AMENAZA
The Threat – Revealing the Secret Alien Agenda

Por
Dr. David Jacobs

Llegados al capítulo 4 (‘¿Qué hacen ellos?’), el Dr. David Jacob ha concluido con que las abducciones por parte de alienígenas son un asunto real que afecta a miles de personas. Nos ha sugerido que el fenómeno, indirectamente, acabará afectando a toda la humanidad, con consecuencias muy graves. En qué consiste la amenaza alienígena es lo que se propone contarnos a partir de ahora.

4-¿Qué hacen ellos?
Jacobs comienza afirmando que todo lo que los alienígenas hacen forma parte de su programa de abducciones, incluido los detalles aparentemente absurdos de su actividad.
Añade que los investigadores, en su primer contacto con el fenómeno, tienden a pensar que las abducciones tienen como objetivo la investigación sobre los humanos, de un modo paciente, a largo plazo, recolectando datos. Esta presunción ha conducido a la idea -generalmente aceptada por la sociedad que ha seguido esas investigaciones- de que, en tanto que los alienígenas actuaban como observadores e investigadores del mundo humano, su naturaleza no era hostil.
No obstante, ahora sabemos que el propósito primordial de las abducciones no es la mera investigación.

‘La evidencia sugiere que todos los procedimientos alienígenas sirven a su agenda reproductiva; y el núcleo de esa agenda reproductiva lo tenemos en su programa de hibridación, mediante el cual, los aliens toman esperma y óvulos humanos, incuban fetos en cuerpos humanos en pos de producir híbridos humano-alienígenas, y conducen a los humanos a –mental y físicamente- interactuar con esos híbridos, con el propósito de su desarrollo’.

Unidades de Gestación Extrauterina
Un significativo componente del programa de hibridación consiste en la creación de Unidades de Gestación Extrauterina (UGE). Cuenta Jacobs que únicamente tras años de investigación llegó a comprender el motivo y funcionamiento de este componente.
Durante años, sigue diciéndonos el autor, las mujeres abducidas habían estado hablándole a los investigadores acerca de los procedimientos ginecológicos a los que estaban siendo sometidas durante las abducciones. Algunas describen lo vivido de la siguiente forma: como si los aliens hubiesen estado maniobrando molestamente sobre sus órganos reproductivos. Tienen la sensación, estas mujeres, de que los aliens estaban ‘agrandando’ o creando más espacio en la cavidad uterina o en alguna parte del área pélvica.
Jacobs menciona el caso de la abducida Barbara Archer (1988), quien describió su vivencia en términos de ‘presión interna’ e ‘hinchamiento’ en sus órganos reproductivos. Lucy Sanders, otra abducida, vivió el mismo procedimiento en varias ocasiones, el cual lo describe como si a la derecha de su pelvis la estuviesen ‘inflando’, sintiendo como si aquello la quemara internamente en el área sobre el que estaban interviniendo.
Otra abducida, Laura Mills, sentía que la manipulación ginecológica a la que se vio expuesta sirviera para determinar cuánto espacio tenía en su cavidad uterina. Exactamente igual lo vivió Belinda Simpson, quien sentía como si aquellos procedimientos se asemejasen a estar siendo ‘hinchada’, como si estuviese embarazada.
Algunas abducidas han sugerido que lo que vivieron (aparente introducción de aire en sus zonas reproductivas) era muy semejante a la laparoscopia a la que somete una paciente cuando se tienen problemas ginecológicos. Dicho lo cual, Jacobs sospecha que, en realidad, los alienígenas podrían estar manipulando el área reproductivo femenino para extraer óvulos. Esta opinión no la convierte en una conclusión, pues no existe (al menos hasta que escribe La Amenaza) suficiente información al respecto.
Sí es destacable que la histerectomía es algo común entre las abducidas:

‘Durante mis diez años como investigador de las abducciones he trabajado con un número de mujeres abducidas que han sido sometidas a histerectomía, o han padecido problemas ginecológicos, como resultado de sus abducciones. Muchas de estas mujeres me han dicho que el cirujano que les ha llevado a cabo la histerectomía han comentado que la posición de sus ovarios ha variado, como si hubiesen sido apretados hacia un lado, o hundidos hacia las trompas de Falopio. Algunas mujeres informan de anómalas cicatrices en los ovarios, lo cual es consistente con la teoría de que, en ocasiones, los alienígenas toman óvulos directamente de los ovarios.’

Jacobs menciona el caso concreto de Melissa Bucknell, abducida de 27 años, que en sesiones de regresión afirmaba haber recibido implantes alienígenas durante sus abducciones. Una mañana de 1987 se despertó con dolores en el área de sus órganos reproductivos, tan severos que le impedían sentarse. Fue entonces cuando tuvo la certeza de que los implantes eran un asunto real. El Dr. Jacobs la llevó inmediatamente al ginecólogo (Dr. Daniel Treller), quien la examinó de urgencia.
El examen del Dr. Treller confirmó que la zona pélvica de Melissa estaba muy sensible, y ordenó que se le observase con ultrasonidos, técnica que rápidamente detectó una anomalía. A la derecha del ovario derecho de Melissa aparecía una masa de alguna clase, pequeña, aparentemente orgánica, que se suponía no debía estar ahí.

‘El desconcertado equipo de ultrasonidos llamó al Dr. Treller, quien estaba perplejo. Ninguno de ellos había visto nunca antes una cosa igual. Pensando en un inusual embarazo ectópico, Dreller ordenó un test de sangre para determinar si Melissa estaba embarazada. El resultado fue negativo.’

Prosigue el Dr. Jacobs contándonos el extraño caso de Melissa Bucknell, quien insistía en que aquella masa anómala junto a su ovario derecho era un implante alien. Melissa estaba decidida a que no se le extirpara. Más aún, se negó a cualquier posterior observación por parte del Dr. Treller, aduciendo que no deseaba que nadie molestara a ‘aquello’, a pesar del dolor físico que le causaba. No obstante, Jacobs logra convencerla para un nuevo examen, un mes después del primero, y el resultado fue que la anómala masa había desaparecido.
Jacobs nos cuenta otro caso, el de Lydia Goldman, una señora de 60 años que se levanta una mañana de 1992 con la sensación de que está embarazada. Aquello no sólo era imposible por la edad, o por el hecho de que la Sra. Goldman no tenía relaciones sexuales, sino porque se había sometido a una histerectomía completa hacía muchos años.
No obstante, Lydia Goldman reconocía aquellos síntomas, pues los recordaba de cuando el embarazo de sus hijos. Unas semanas después, la parte derecha de bajo abdomen comenzó a dilatarse ligeramente. Luego, para su horror, Lydia empezó a sentir que algo, como si fuera un feto, se movía en su interior.
Lydia aceptó acudir al ginecólogo, a pesar de pensar que estaba perdiendo a lo que fuera que tuviese en su útero. Unos días antes de la cita comenzó a sentirse mejor, su estómago no volvió a hincharse, y los síntomas desaparecieron.

‘Cuando Lydia me habló de este episodio, yo estaba perplejo. Hasta entonces, los investigadores sabíamos que los aliens tomaban ovarios y esperma humanos, los fertilizaban in Vitro, añadían material genético alienígena y colocaban el embrión híbrido en un útero. Presumiblemente, el sujeto debía de tener un útero en el que implantar el embrión. Sin embargo, yo había sometido a regresión a muchas mujeres que fueron abducidas cuando estaban en fase postmenopáusica o con ligadura de trompas, o a las que se les había retirado su útero y ovarios. Siempre he asumido que los aliens administran procedimientos reproductivos a estas mujeres, diferentes a los aplicados a las que todavía son fértiles.’

Lydia y el Dr. Jacobs decidieron hacer regresión de la noche anterior a la que la abducida se había despertado con síntomas de embarazo. Ella recordó que estaba dormida en casa de su hija, en Florida, cuando la abducción tuvo lugar.

Lydia: ‘Ellos (los aliens) sostienen en sus manos algo como nosotros lo hacemos con los bebés, pero ese algo no es un bebé… es como una langosta (marina). Apenas puedo imaginarlo. Mis piernas están levantadas y ellos están insertándome algo… parece redondo y luminoso, diría que del tamaño de un pomelo… ellos están sosteniendo eso, y tengo la impresión como si sostuvieran un bebé, algo muy valioso… me lo traen. Es una idea terriblemente repulsiva… encuentro esto extremadamente repulsivo, sucio. Y me siendo mal, pues están haciendo que esa cosa sea parte de mí. Siento aquí una terrible irritación, y repulsión extrema. Se trata de una unidad sólida e independiente. Hay algo dentro de ella. Tengo la impresión de que se trata de una especie de envoltorio o envase, y lo han insertado en mí, vaginalmente. Por completo siento que no quiero eso dentro de mí…’

El relato de Lydia insiste en la idea de que toda la experiencia le resulta repulsiva. Añade ser consciente de que lo que fuera que ocurriera durante aquella abducción, ella se sentía sirviendo a unos propósitos marcados por los alienígenas, que la obligan a ello.
El Dr. Jacobs recuerda el testimonio –anterior a éste- de otra abducida postmenopáusica, que decía sentirse embarazada y advertir que ‘algo’ la golpeaba (desde dentro hacia fuera) en la zona de bajo vientre.

‘Entonces no supe cómo interpretar aquella experiencia. Ahora sí. Me di cuenta de que era posible que los aliens estuviesen haciendo que las mujeres portaran ‘bebés’ incluso cuando éstas no tuviesen ya útero. En lugar de implantar el embrión en un útero, los aliens podrían estar insertando una Unidad de Gestación Extrauterina (UGE), un saquito capaz de incubar un feto sin estar unido al tejido uterino. Los aliens colocan esta UGE cerca del útero o, tal vez, incluso en el espacio antes ocupado por la matriz, o detrás de la vejiga o cerca de un ovario.’

La Unidad de Gestación Extrauterina con la que teoriza Jacobs sería el envase o envoltorio, del tamaño de un pomelo, mencionado por la abducida Lydia Goldman.
La experiencia vivida por Lydia, y la información extraída de ella, hizo que el Dr. Jacobs reconsiderase la situación de Melissa Bucknell, la joven abducida que, tras grandes dolores se le descubrió una masa anómala junto al ovario derecho. A la luz de las experiencias investigadas posteriormente por él, la masa anómala (que había sido interpretada por la abducida como un implante alien) de Melissa parecía tratarse de una implantación fetal cerca del ovario. Así resultaba comprensible la inconsciente e instintiva protección de la chica hacia la extraña masa, propia de una gestante hacia el feto que desarrolla dentro.
Igualmente cobraba sentido el testimonio de las abducidas que afirmaban sentir cómo se les ‘inflaba’ con aire en sus órganos reproductores. Este procedimiento podría no ser sino la preparación del espacio que luego sería ocupado por la Unidad de Gestación Extrauterina.

‘Las implicaciones de estos casos son perturbadoras. Cualquiera que fuese el estado de las mujeres (dentro o fuera de edad reproductiva) abducidas, los alienígenas podían producir ‘bebés’. Los aliens podían “hospedar” implantes fetales en el útero, así como implantar Unidades de Gestación Extrauterina (UGE). Adicionalmente, esas UGE podían ayudar a camuflar el fenómeno: Las UGE no desencadenan la reacción hormonal (gonadotropina) que normalmente se registra en un test de embarazo.
El extenso uso de mujeres, como ‘hogares’ para bebés híbridos pone de relieve la importancia del Programa de Hibridación Alienígena. El alcance es enorme. En teoría, los aliens han producido cientos de miles, si no millones, de vástagos’

Traducción: TAVO JIMÉNEZ DE ARMAS   Conciencia & Evolución

LA LIMPIEZA ÉTNICA DE UN PUEBLO INVENTADO

La gente no tiene consciencia de la limpieza étnica que se lleva a cabo en Palestina porque Israel la oculta bien, y los grandes medios de comunicación no se molestan en preguntar

Mustafa Tamimi, de Nabi Saleh, y Bahjat Zaalan y su hijo Ramadán, de Gaza, murieron el día que cumplí 50 años; apenas unos días después que el candidato republicano Newt Gingrich los declarara “un pueblo inventado”. Los dos fueron asesinados por la organización terrorista israelí IDF {N. de la T.: el ejército de Israel, una organización apoyada y financiada por los EEUU.} Un terrorista israelí disparó un proyectil de gas lacrimógeno a la cabeza del inventado Tamimi, y otro terrorista israelí disparó un cohete que mató al inventado Zaalan y a su niño Ramadán. Los dos terroristas fueron educados y entrenados por Israel, y armados por EEUU. Los terroristas israelíes no son inventados, sino muy reales, y están a salvo, protegidos por el régimen de apartheid que los envió a sus respectivas misiones; y el sistema judicial israelí se va a asegurar de que no sean llevados ante la justicia. Así es como funciona la bien aceitada maquinaria de la limpieza étnica.

La limpieza étnica sionista de Palestina no es una cosa del pasado, sino una campaña vigente que es ejecutada por tres brazos del Estado de Israel: el sistema educativo, una dedicada burocracia y las fuerzas de seguridad. El sistema educativo está dedicado a adoctrinar y producir soldados y burócratas que van a ejecutar y hacer cumplir la limpieza étnica. La burocracia está encargada de hacer las reglas que hacen insorportable la vida de los palestinos; reglas que les impiden acceder a sus tierras, que restringen su libertad para ir al trabajo o a la escuela. Esa misma burocracia luego exigirá a los palestinos pagar por los permisos que les autoricen a hacer esas cosas muy básicas que antes se les prohibió. Las fuerzas de seguridad -la más notoria, el ejército- están encargadas de hacer cumplir las restricciones, de combatir la resistencia -armada o pacífica- y de aterrorizar al “inventado” pueblo de Palestina.

Como mi padre fue general y yo soldado de la organización terrorista IDF, a menudo la gente me pregunta cómo es que los niños israelíes, que crecen en una democracia de corte Occidental, se convierten en semejantes monstruos cuando se ponen el uniforme. La respuesta detallada se puede encontrar en mi libro “El hijo del General“, pero la respuesta corta es ésta: la educación. El racismo requiere una mentalidad formada por la educación. A fin de racionalizar y justificar la limpieza étnica, el sistema educativo israelí presenta a los palestinos como culturalmente inferiores, violentos e inclinados a la aniquilación de los judíos; y al mismo tiempo, carentes de una verdadera identidad nacional. La identidad nacional palestina no es más que el producto de alguna imaginación anti-semita.

Los niños israelíes son educados para ver a los palestinos como un problema que debe ser resuelto y como una amenaza que debe ser eliminada. Pueden ir por la vida -como yo, que crecí en Jerusalén- sin encontrarse jamás con un niño palestino. No saben nada de la vida ni de la cultura de los palestinos, que a menudo viven sólo a unos cientos de metros de ellos.

Los palestinos son presentados como una amenaza existencial mediante comparaciones absurdas, como Yasser Arafat con Hitler, los palestinos con los nazis, y la resistencia palestina con Al-Qaeda. Como los niños israelíes nunca se encuentran con palestinos, lo único que saben de ellos es lo que aprenden en la escuela -especialmente en los textos escolares. Ciertamente es notable que, a pesar de vivir tan cerca unos de otros, mucho -si no todo- de lo que los israelíes saben sobre los palestinos proviene de los textos liceales y los estereotipos racistas populares.

Los israelíes no saben que los palestinos nunca tuvieron un ejército, que no poseen ni un solo tanque, ni un solo barco de guerra o avión de combate, que no tienen una sola batería de artillería, y que no significan en absoluto una amenaza militar. Según el nuevo libro de la Dra. Nurit Peled-Elhanan, en los textos escolares israelíes no aparece ni una sola foto de una persona palestina, aunque hay millones dentro y alrededor de Israel. Los israelíes no han oído hablar de palestinos médicos, docentes, ingenieros o escritores. No estudian poesía o prosa palestina, ni leen trabajos de historiadores palestinos.

Hace poco en una conferencia mencioné la limpieza étnica de Palestina y alguien exclamó: “¿Qué limpieza étnica?”. La gente no tiene consciencia de la limpieza étnica que se lleva a cabo en Palestina porque Israel la oculta bien, y los grandes medios de comunicación no se molestan en preguntar. En los principales grupos de paz y de diálogo que discuten sobre Palestina/Israel, una condición básica impuesta por Israel es que no se trate temas como la limpieza étnica, porque no quiere hablar de eso.

Sin embargo, durante los últimos 64 años la limpieza étnica es lo que guía las políticas sionistas hacia el pueblo palestino. Todos los gobiernos sionistas y todos los partidos políticos sionistas -de izquierda, de derecha y de centro- apoyan la limpieza étnica. El sistema judicial israelí permite a las autoridades cometer abusos, robos y asesinatos siempre que sean cometidos contra los palestinos. Si esos crímenes se cometieran contra judíos israelíes, serían perseguidos con todo el peso de la ley.

A los sionistas les gusta recordar que el 29 de noviembre de 1947 la ONU votó la partición de Palestina en un Estado judío y un Estado árabe. Lo que la historia sionista deja afuera es que en el plazo de un año desde ese voto, las fuerzas israelíes consiguieron apropiarse de cerca del 80% del territorio, destruir alrededor de 500 pueblos y aldeas palestinas, asesinar a montones de civiles desarmados, y forzar al exilio a unas 800.000 personas.

Después, cuando la ONU aprobó la Resolución 194 en diciembre de 1948 sobre el derecho de los refugiados a volver a sus hogares, los israelíes procedieron a construir ciudades y pueblos, parques y carreteras en tierra palestina para uso de los israelíes judíos. Y el Parlamento empezó a aprobar leyes que prohibían el retorno de los refugiados y permitían al nuevo Estado confiscar sus tierras.

Cuando la guerra terminó, los palestinos que permanecieron dentro del recién creado Estado Judío fueron obligados a convertirse en ciudadanos de un Estado que los despreciaba y los veía como un “problema” y una “amenaza”. Fueron llamados “los árabes de Israel”, un nombre que los despojaba de su identidad nacional, les negaba todo derecho a la tierra y les daba derechos de ciudadanía muy limitados. De ser los dueños legítimos de su tierra y de su país, ahora quedaban a merced del nuevo dueño de la tierra, el Estado de Israel.

Los refugiados palestinos fueron forzados a vivir en campos de concentración -convenientemente llamados ‘campos de refugiados’-, y los que trataron de volver fueron ejecutados. Se creó una unidad militar con el cometido de castigar a cualquier refugiado palestino que intentara “infiltrarse” dentro de su propio país, ahora llamado Israel. Se llamaba Unidad 101, era dirigida por Ariel Sharon, y se hizo conocer como una pandilla asesina con licencia para matar palestinos.

Así que no obstante el mito -ahora perpetuado por Newt Gingrich, entre otros- que dice que no hubo limpieza étnica, hoy sabemos que la creación de Israel fue posible mediante una campaña sistemática de limpieza étnica llevada a cabo por milicias judías responsables de masacres, terrorismo y del saqueo a gran escala de una nación entera.

A Newt Gingrich, siendo como es un aficionado a la historia, podría interesarle un relato acerca de mi madre que menciono en mi libro “El hijo del General”. Ella nació y creció en Jerusalén, y recuerda las casas de familias palestinas en barrios de Jerusalén Oeste. Me contó que cuando era niña, los sábados de tarde salía a caminar por esos barrios, admirando la belleza de las casas, mirando a las familias reunidas en sus hermosos jardines. En 1948, cuando las familias palestinas fueron expulsadas de Jerusalén Oeste, a mi madre le ofrecieron una de esas hermosas y espaciosas casas, pero ella la rechazó. Con 22 años, esposa de un joven oficial del ejército, con escasos medios y dos hijos pequeños, ella rechazó la casa hermosa y amplia que le ofrecieron totalmente gratis, porque no podía tolerar la idea de vivir en el hogar de una familia que había sido expulsada y ahora vivía en un campo de refugiados. “El café todavía estaba tibio sobre las mesas cuando los soldados entraron y empezaron el saqueo”, me dijo. “¿Puedes imaginar cuánto deben extrañar su hogar esas madres, esas familias?”, se preguntaba, y continuó: “Recuerdo ver los camiones cargados con el botín que los soldados israelíes se llevaban de las casas. ¿Cómo no tenían vergüenza de sí mismos?” Miles y miles de casas en ciudades de todo el país fueron apropiadas así.

Yendo ahora a 1967 y al mito de que Israel estaba luchando por su existencia y siendo atacado por ejércitos árabes desde todas partes: mucho se ha escrito sobre esto, pero nada es más revelador que las actas de las reuniones de los altos mandos del ejército en junio de 1967, inmediatamente antes de la guerra. Según los generales, uno de los cuales era mi padre, Matti Peled, no sólo no había ninguna amenaza existencial: los generales dijeron claramente que el ejército egipcio necesitaba al menos un año y medio para estar listo para una guerra, así que éste era el momento adecuado para atacarlo y destruirlo. El ejército presionó al gabinete para que autorizara un ataque contra Egipto, y éste así lo hizo. El IDF destruyó al ejército egipcio y luego fue a atacar Jordania y Siria. Al IDF le tomó apenas seis días y 700 bajas matar a unos 15.000 combatientes árabes y conquistar Cisjordania, los Altos del Golán y la península del Sinaí.

A uno podría gustarle pensar que fue un milagro, pero fue un ataque bien planeado y bien ejecutado contra países que no tenían una fuerza militar viable. El ejército israelí había alcanzado así su meta de conquistar toda la Tierra de Israel, y la des-arabización de Palestina ahora podía continuar hacia Gaza y Cisjordania.

Desde los primeros días del Estado de Israel el IDF se propuso como misión ser el matón más brutal de la región. Hoy tiene un propósito: llevar a cabo una guerra total contra el pueblo palestino, aterrorizando civiles, secuestrando niños de sus hogares y usando la fuerza bruta contra los manifestantes. Cada tanto se nos recuerda el grado de crueldad del IDF; su último gran despliegue fue el baño de sangre de tres semanas que inició en Gaza el 27 de diciembre de 2008. Cientos de toneladas de bombas fueron lanzadas por pilotos israelíes sobre Gaza, seguido de una invasión masiva de las fuerzas de tierra. Todo esto con el propósito de aterrorizar a una población civil indefensa, incluyendo 800.000 niños y niñas.

Una vez que Israel tuvo bajo control a Cisjordania, por más de cuatro décadas ha construido e invertido fuertemente allí. Pero toda la inversión y la construcción fueron para traer judíos a Cisjordania. Las tierras de los palestinos son apropiadas a un ritmo alarmante, sus casas son destruidas y miles son encarcelados, mientras se construye industrias, carreteras, centros comerciales, escuelas y comunidades cerradas con piscinas, sólo para judíos.

El agua, que es el recurso más escaso de todos, es controlada y distribuida por la autoridad israelí de esta manera: la población israelí recibe 300 metros cúbitos per cápita por año. En comparación, la población palestina en Cisjordania y Gaza recibe entre 35 y 85 metros cúbicos por año (la Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 100 metros cúbicos por año por persona). Pero lo que es peor es que los colonos israelíes en Cisjordania reciben 1500 metros cúbitos de agua por año. Los judíos en Cisjordania tiene céspedes verdes y piscinas, mientras los palestinos a menudo no reciben nada de agua. Tal vez la gente inventada no necesita agua.

Des-arabizar la historia de Palestina es otro elemento crucial de la limpieza étnica. Se banalizan 1500 años de cultura y dominio árabe y musulmán en Palestina; se destruye la evidencia de su existencia; y todo esto se hace para forzar la absurda conexión directa entre la antigua civilización judía y el Israel de hoy. El ejemplo más evidente de esto hoy es Silwan (Wadi Hilwe), un barrio de 50.000 habitantes, contiguo a la Ciudad Vieja de Jerusalén. Israel está expulsando a las familias de Silwan y destruyendo sus casas, porque afirma que el rey David construyó allí una ciudad hace unos 3000 años. Miles de familias van a quedar sin hogar para que Israel pueda construir un parque que conmemore a un rey que puede haber existido o no hace 3000 años. No existe una pizca de evidencia histórica que pruebe que el rey David alguna vez existió; pero hombres, mujeres, niños y ancianos palestinos, así como sus escuelas y mezquitas, sus iglesias y sus antiguos cementerios, y toda evidencia de su existencia tienen que ser destruidos y negados, para poder sustanciar los reclamos de los sionistas sobre su derecho exclusivo a esa tierra.

Una vez que conectamos los puntos no es difícil ver que la ocupación de Cisjordania y Gaza es sólo una pequeña parte de la cuestión palestino-israelí. El gran tema es la continua limpieza étnica de Palestina por el Estado sionista. El camino a seguir tanto por israelíes como por palestinos es oponerse a la limpieza étnica, oponiéndose a todas sus manifestaciones. Esto significa apoyar el movimiento de boicot, desinversión y sanciones contra Israel (en corto, BDS); significa participar activamente en la lucha popular noviolenta en Palestina, y significa desafiar las leyes racistas que gobiernan Israel.

Tiene que haber un llamado claro e inequívoco a reconocer que el IDF es una organización terrorista y que sus oficiales son criminales de guerra. Más aun, la inaceptable discriminación contra los palestinos -vivan o no en Israel/Palestina- que practican los oficiales de seguridad en el aeropuerto Ben Gurión y otros puntos de entrada a Israel/Palestina tiene que ser desafiada también. La lucha por la democracia en nuestra patria común no es diferente de la lucha en la plaza Tahrir, y de hecho puede verse como parte de la Primavera Árabe.

Traducción de María M. Delgado
* Miko Peled es un activista israelí que se atreve a decir en público lo que otros todavía eligen negar. Nació en Jerusalén en 1961 en el seno de una renombrada familia sionista. Su abuelo, el Dr. Abraham Katsnelson, fue un lider sionista y firmante de la Declaración de Independencia de Israel. Su padre, Matti Peled, fue un joven oficial en la guerra de 1948, y un general en la guerra de 1967, convirtiéndose posteriormente en pacifista. Su blog en inglés: http://mikopeled.wordpress.com/. Ver también en este blog el post con el video: “El hijo del General“.

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