LA AMENAZA (7)

A lo largo de seis posts he ido traduciendo las primeras 30 páginas (tres primeros capítulos) de la obra del Dr. David Jacobs. Hasta el momento, el contenido de La Amenaza se ha centrado, mayormente, en ir explicando detalladamente las razones por las que el fenómeno de las abducciones es real, así como los obstáculos que se encuentran los investigadores a la hora de afrontar adecuadamente este problema.
A pesar de lo necesario de toda la interesante información aportada en estos tres primeros capítulos, mi tiempo para proseguir con una traducción completa es escaso. Así que he optado por continuar únicamente con aquellas partes de la obra que, siguiendo donde la había dejado, aporten una información realmente destacable. Dicho esto, recuerdo al amable lector que la obra completa (en inglés) se encuentra disponible en descarga directa.
A partir de aquí, mis comentarios sobre La Amenaza irán en color azul. (en LIBERTALIADEHATALI en cursiva)

LA AMENAZA
The Threat – Revealing the Secret Alien Agenda

Por
Dr. David Jacobs

Llegados al capítulo 4 (‘¿Qué hacen ellos?’), el Dr. David Jacob ha concluido con que las abducciones por parte de alienígenas son un asunto real que afecta a miles de personas. Nos ha sugerido que el fenómeno, indirectamente, acabará afectando a toda la humanidad, con consecuencias muy graves. En qué consiste la amenaza alienígena es lo que se propone contarnos a partir de ahora.

4-¿Qué hacen ellos?
Jacobs comienza afirmando que todo lo que los alienígenas hacen forma parte de su programa de abducciones, incluido los detalles aparentemente absurdos de su actividad.
Añade que los investigadores, en su primer contacto con el fenómeno, tienden a pensar que las abducciones tienen como objetivo la investigación sobre los humanos, de un modo paciente, a largo plazo, recolectando datos. Esta presunción ha conducido a la idea -generalmente aceptada por la sociedad que ha seguido esas investigaciones- de que, en tanto que los alienígenas actuaban como observadores e investigadores del mundo humano, su naturaleza no era hostil.
No obstante, ahora sabemos que el propósito primordial de las abducciones no es la mera investigación.

‘La evidencia sugiere que todos los procedimientos alienígenas sirven a su agenda reproductiva; y el núcleo de esa agenda reproductiva lo tenemos en su programa de hibridación, mediante el cual, los aliens toman esperma y óvulos humanos, incuban fetos en cuerpos humanos en pos de producir híbridos humano-alienígenas, y conducen a los humanos a –mental y físicamente- interactuar con esos híbridos, con el propósito de su desarrollo’.

Unidades de Gestación Extrauterina
Un significativo componente del programa de hibridación consiste en la creación de Unidades de Gestación Extrauterina (UGE). Cuenta Jacobs que únicamente tras años de investigación llegó a comprender el motivo y funcionamiento de este componente.
Durante años, sigue diciéndonos el autor, las mujeres abducidas habían estado hablándole a los investigadores acerca de los procedimientos ginecológicos a los que estaban siendo sometidas durante las abducciones. Algunas describen lo vivido de la siguiente forma: como si los aliens hubiesen estado maniobrando molestamente sobre sus órganos reproductivos. Tienen la sensación, estas mujeres, de que los aliens estaban ‘agrandando’ o creando más espacio en la cavidad uterina o en alguna parte del área pélvica.
Jacobs menciona el caso de la abducida Barbara Archer (1988), quien describió su vivencia en términos de ‘presión interna’ e ‘hinchamiento’ en sus órganos reproductivos. Lucy Sanders, otra abducida, vivió el mismo procedimiento en varias ocasiones, el cual lo describe como si a la derecha de su pelvis la estuviesen ‘inflando’, sintiendo como si aquello la quemara internamente en el área sobre el que estaban interviniendo.
Otra abducida, Laura Mills, sentía que la manipulación ginecológica a la que se vio expuesta sirviera para determinar cuánto espacio tenía en su cavidad uterina. Exactamente igual lo vivió Belinda Simpson, quien sentía como si aquellos procedimientos se asemejasen a estar siendo ‘hinchada’, como si estuviese embarazada.
Algunas abducidas han sugerido que lo que vivieron (aparente introducción de aire en sus zonas reproductivas) era muy semejante a la laparoscopia a la que somete una paciente cuando se tienen problemas ginecológicos. Dicho lo cual, Jacobs sospecha que, en realidad, los alienígenas podrían estar manipulando el área reproductivo femenino para extraer óvulos. Esta opinión no la convierte en una conclusión, pues no existe (al menos hasta que escribe La Amenaza) suficiente información al respecto.
Sí es destacable que la histerectomía es algo común entre las abducidas:

‘Durante mis diez años como investigador de las abducciones he trabajado con un número de mujeres abducidas que han sido sometidas a histerectomía, o han padecido problemas ginecológicos, como resultado de sus abducciones. Muchas de estas mujeres me han dicho que el cirujano que les ha llevado a cabo la histerectomía han comentado que la posición de sus ovarios ha variado, como si hubiesen sido apretados hacia un lado, o hundidos hacia las trompas de Falopio. Algunas mujeres informan de anómalas cicatrices en los ovarios, lo cual es consistente con la teoría de que, en ocasiones, los alienígenas toman óvulos directamente de los ovarios.’

Jacobs menciona el caso concreto de Melissa Bucknell, abducida de 27 años, que en sesiones de regresión afirmaba haber recibido implantes alienígenas durante sus abducciones. Una mañana de 1987 se despertó con dolores en el área de sus órganos reproductivos, tan severos que le impedían sentarse. Fue entonces cuando tuvo la certeza de que los implantes eran un asunto real. El Dr. Jacobs la llevó inmediatamente al ginecólogo (Dr. Daniel Treller), quien la examinó de urgencia.
El examen del Dr. Treller confirmó que la zona pélvica de Melissa estaba muy sensible, y ordenó que se le observase con ultrasonidos, técnica que rápidamente detectó una anomalía. A la derecha del ovario derecho de Melissa aparecía una masa de alguna clase, pequeña, aparentemente orgánica, que se suponía no debía estar ahí.

‘El desconcertado equipo de ultrasonidos llamó al Dr. Treller, quien estaba perplejo. Ninguno de ellos había visto nunca antes una cosa igual. Pensando en un inusual embarazo ectópico, Dreller ordenó un test de sangre para determinar si Melissa estaba embarazada. El resultado fue negativo.’

Prosigue el Dr. Jacobs contándonos el extraño caso de Melissa Bucknell, quien insistía en que aquella masa anómala junto a su ovario derecho era un implante alien. Melissa estaba decidida a que no se le extirpara. Más aún, se negó a cualquier posterior observación por parte del Dr. Treller, aduciendo que no deseaba que nadie molestara a ‘aquello’, a pesar del dolor físico que le causaba. No obstante, Jacobs logra convencerla para un nuevo examen, un mes después del primero, y el resultado fue que la anómala masa había desaparecido.
Jacobs nos cuenta otro caso, el de Lydia Goldman, una señora de 60 años que se levanta una mañana de 1992 con la sensación de que está embarazada. Aquello no sólo era imposible por la edad, o por el hecho de que la Sra. Goldman no tenía relaciones sexuales, sino porque se había sometido a una histerectomía completa hacía muchos años.
No obstante, Lydia Goldman reconocía aquellos síntomas, pues los recordaba de cuando el embarazo de sus hijos. Unas semanas después, la parte derecha de bajo abdomen comenzó a dilatarse ligeramente. Luego, para su horror, Lydia empezó a sentir que algo, como si fuera un feto, se movía en su interior.
Lydia aceptó acudir al ginecólogo, a pesar de pensar que estaba perdiendo a lo que fuera que tuviese en su útero. Unos días antes de la cita comenzó a sentirse mejor, su estómago no volvió a hincharse, y los síntomas desaparecieron.

‘Cuando Lydia me habló de este episodio, yo estaba perplejo. Hasta entonces, los investigadores sabíamos que los aliens tomaban ovarios y esperma humanos, los fertilizaban in Vitro, añadían material genético alienígena y colocaban el embrión híbrido en un útero. Presumiblemente, el sujeto debía de tener un útero en el que implantar el embrión. Sin embargo, yo había sometido a regresión a muchas mujeres que fueron abducidas cuando estaban en fase postmenopáusica o con ligadura de trompas, o a las que se les había retirado su útero y ovarios. Siempre he asumido que los aliens administran procedimientos reproductivos a estas mujeres, diferentes a los aplicados a las que todavía son fértiles.’

Lydia y el Dr. Jacobs decidieron hacer regresión de la noche anterior a la que la abducida se había despertado con síntomas de embarazo. Ella recordó que estaba dormida en casa de su hija, en Florida, cuando la abducción tuvo lugar.

Lydia: ‘Ellos (los aliens) sostienen en sus manos algo como nosotros lo hacemos con los bebés, pero ese algo no es un bebé… es como una langosta (marina). Apenas puedo imaginarlo. Mis piernas están levantadas y ellos están insertándome algo… parece redondo y luminoso, diría que del tamaño de un pomelo… ellos están sosteniendo eso, y tengo la impresión como si sostuvieran un bebé, algo muy valioso… me lo traen. Es una idea terriblemente repulsiva… encuentro esto extremadamente repulsivo, sucio. Y me siendo mal, pues están haciendo que esa cosa sea parte de mí. Siento aquí una terrible irritación, y repulsión extrema. Se trata de una unidad sólida e independiente. Hay algo dentro de ella. Tengo la impresión de que se trata de una especie de envoltorio o envase, y lo han insertado en mí, vaginalmente. Por completo siento que no quiero eso dentro de mí…’

El relato de Lydia insiste en la idea de que toda la experiencia le resulta repulsiva. Añade ser consciente de que lo que fuera que ocurriera durante aquella abducción, ella se sentía sirviendo a unos propósitos marcados por los alienígenas, que la obligan a ello.
El Dr. Jacobs recuerda el testimonio –anterior a éste- de otra abducida postmenopáusica, que decía sentirse embarazada y advertir que ‘algo’ la golpeaba (desde dentro hacia fuera) en la zona de bajo vientre.

‘Entonces no supe cómo interpretar aquella experiencia. Ahora sí. Me di cuenta de que era posible que los aliens estuviesen haciendo que las mujeres portaran ‘bebés’ incluso cuando éstas no tuviesen ya útero. En lugar de implantar el embrión en un útero, los aliens podrían estar insertando una Unidad de Gestación Extrauterina (UGE), un saquito capaz de incubar un feto sin estar unido al tejido uterino. Los aliens colocan esta UGE cerca del útero o, tal vez, incluso en el espacio antes ocupado por la matriz, o detrás de la vejiga o cerca de un ovario.’

La Unidad de Gestación Extrauterina con la que teoriza Jacobs sería el envase o envoltorio, del tamaño de un pomelo, mencionado por la abducida Lydia Goldman.
La experiencia vivida por Lydia, y la información extraída de ella, hizo que el Dr. Jacobs reconsiderase la situación de Melissa Bucknell, la joven abducida que, tras grandes dolores se le descubrió una masa anómala junto al ovario derecho. A la luz de las experiencias investigadas posteriormente por él, la masa anómala (que había sido interpretada por la abducida como un implante alien) de Melissa parecía tratarse de una implantación fetal cerca del ovario. Así resultaba comprensible la inconsciente e instintiva protección de la chica hacia la extraña masa, propia de una gestante hacia el feto que desarrolla dentro.
Igualmente cobraba sentido el testimonio de las abducidas que afirmaban sentir cómo se les ‘inflaba’ con aire en sus órganos reproductores. Este procedimiento podría no ser sino la preparación del espacio que luego sería ocupado por la Unidad de Gestación Extrauterina.

‘Las implicaciones de estos casos son perturbadoras. Cualquiera que fuese el estado de las mujeres (dentro o fuera de edad reproductiva) abducidas, los alienígenas podían producir ‘bebés’. Los aliens podían “hospedar” implantes fetales en el útero, así como implantar Unidades de Gestación Extrauterina (UGE). Adicionalmente, esas UGE podían ayudar a camuflar el fenómeno: Las UGE no desencadenan la reacción hormonal (gonadotropina) que normalmente se registra en un test de embarazo.
El extenso uso de mujeres, como ‘hogares’ para bebés híbridos pone de relieve la importancia del Programa de Hibridación Alienígena. El alcance es enorme. En teoría, los aliens han producido cientos de miles, si no millones, de vástagos’

Traducción: TAVO JIMÉNEZ DE ARMAS   Conciencia & Evolución

LA LIMPIEZA ÉTNICA DE UN PUEBLO INVENTADO

La gente no tiene consciencia de la limpieza étnica que se lleva a cabo en Palestina porque Israel la oculta bien, y los grandes medios de comunicación no se molestan en preguntar

Mustafa Tamimi, de Nabi Saleh, y Bahjat Zaalan y su hijo Ramadán, de Gaza, murieron el día que cumplí 50 años; apenas unos días después que el candidato republicano Newt Gingrich los declarara “un pueblo inventado”. Los dos fueron asesinados por la organización terrorista israelí IDF {N. de la T.: el ejército de Israel, una organización apoyada y financiada por los EEUU.} Un terrorista israelí disparó un proyectil de gas lacrimógeno a la cabeza del inventado Tamimi, y otro terrorista israelí disparó un cohete que mató al inventado Zaalan y a su niño Ramadán. Los dos terroristas fueron educados y entrenados por Israel, y armados por EEUU. Los terroristas israelíes no son inventados, sino muy reales, y están a salvo, protegidos por el régimen de apartheid que los envió a sus respectivas misiones; y el sistema judicial israelí se va a asegurar de que no sean llevados ante la justicia. Así es como funciona la bien aceitada maquinaria de la limpieza étnica.

La limpieza étnica sionista de Palestina no es una cosa del pasado, sino una campaña vigente que es ejecutada por tres brazos del Estado de Israel: el sistema educativo, una dedicada burocracia y las fuerzas de seguridad. El sistema educativo está dedicado a adoctrinar y producir soldados y burócratas que van a ejecutar y hacer cumplir la limpieza étnica. La burocracia está encargada de hacer las reglas que hacen insorportable la vida de los palestinos; reglas que les impiden acceder a sus tierras, que restringen su libertad para ir al trabajo o a la escuela. Esa misma burocracia luego exigirá a los palestinos pagar por los permisos que les autoricen a hacer esas cosas muy básicas que antes se les prohibió. Las fuerzas de seguridad -la más notoria, el ejército- están encargadas de hacer cumplir las restricciones, de combatir la resistencia -armada o pacífica- y de aterrorizar al “inventado” pueblo de Palestina.

Como mi padre fue general y yo soldado de la organización terrorista IDF, a menudo la gente me pregunta cómo es que los niños israelíes, que crecen en una democracia de corte Occidental, se convierten en semejantes monstruos cuando se ponen el uniforme. La respuesta detallada se puede encontrar en mi libro “El hijo del General“, pero la respuesta corta es ésta: la educación. El racismo requiere una mentalidad formada por la educación. A fin de racionalizar y justificar la limpieza étnica, el sistema educativo israelí presenta a los palestinos como culturalmente inferiores, violentos e inclinados a la aniquilación de los judíos; y al mismo tiempo, carentes de una verdadera identidad nacional. La identidad nacional palestina no es más que el producto de alguna imaginación anti-semita.

Los niños israelíes son educados para ver a los palestinos como un problema que debe ser resuelto y como una amenaza que debe ser eliminada. Pueden ir por la vida -como yo, que crecí en Jerusalén- sin encontrarse jamás con un niño palestino. No saben nada de la vida ni de la cultura de los palestinos, que a menudo viven sólo a unos cientos de metros de ellos.

Los palestinos son presentados como una amenaza existencial mediante comparaciones absurdas, como Yasser Arafat con Hitler, los palestinos con los nazis, y la resistencia palestina con Al-Qaeda. Como los niños israelíes nunca se encuentran con palestinos, lo único que saben de ellos es lo que aprenden en la escuela -especialmente en los textos escolares. Ciertamente es notable que, a pesar de vivir tan cerca unos de otros, mucho -si no todo- de lo que los israelíes saben sobre los palestinos proviene de los textos liceales y los estereotipos racistas populares.

Los israelíes no saben que los palestinos nunca tuvieron un ejército, que no poseen ni un solo tanque, ni un solo barco de guerra o avión de combate, que no tienen una sola batería de artillería, y que no significan en absoluto una amenaza militar. Según el nuevo libro de la Dra. Nurit Peled-Elhanan, en los textos escolares israelíes no aparece ni una sola foto de una persona palestina, aunque hay millones dentro y alrededor de Israel. Los israelíes no han oído hablar de palestinos médicos, docentes, ingenieros o escritores. No estudian poesía o prosa palestina, ni leen trabajos de historiadores palestinos.

Hace poco en una conferencia mencioné la limpieza étnica de Palestina y alguien exclamó: “¿Qué limpieza étnica?”. La gente no tiene consciencia de la limpieza étnica que se lleva a cabo en Palestina porque Israel la oculta bien, y los grandes medios de comunicación no se molestan en preguntar. En los principales grupos de paz y de diálogo que discuten sobre Palestina/Israel, una condición básica impuesta por Israel es que no se trate temas como la limpieza étnica, porque no quiere hablar de eso.

Sin embargo, durante los últimos 64 años la limpieza étnica es lo que guía las políticas sionistas hacia el pueblo palestino. Todos los gobiernos sionistas y todos los partidos políticos sionistas -de izquierda, de derecha y de centro- apoyan la limpieza étnica. El sistema judicial israelí permite a las autoridades cometer abusos, robos y asesinatos siempre que sean cometidos contra los palestinos. Si esos crímenes se cometieran contra judíos israelíes, serían perseguidos con todo el peso de la ley.

A los sionistas les gusta recordar que el 29 de noviembre de 1947 la ONU votó la partición de Palestina en un Estado judío y un Estado árabe. Lo que la historia sionista deja afuera es que en el plazo de un año desde ese voto, las fuerzas israelíes consiguieron apropiarse de cerca del 80% del territorio, destruir alrededor de 500 pueblos y aldeas palestinas, asesinar a montones de civiles desarmados, y forzar al exilio a unas 800.000 personas.

Después, cuando la ONU aprobó la Resolución 194 en diciembre de 1948 sobre el derecho de los refugiados a volver a sus hogares, los israelíes procedieron a construir ciudades y pueblos, parques y carreteras en tierra palestina para uso de los israelíes judíos. Y el Parlamento empezó a aprobar leyes que prohibían el retorno de los refugiados y permitían al nuevo Estado confiscar sus tierras.

Cuando la guerra terminó, los palestinos que permanecieron dentro del recién creado Estado Judío fueron obligados a convertirse en ciudadanos de un Estado que los despreciaba y los veía como un “problema” y una “amenaza”. Fueron llamados “los árabes de Israel”, un nombre que los despojaba de su identidad nacional, les negaba todo derecho a la tierra y les daba derechos de ciudadanía muy limitados. De ser los dueños legítimos de su tierra y de su país, ahora quedaban a merced del nuevo dueño de la tierra, el Estado de Israel.

Los refugiados palestinos fueron forzados a vivir en campos de concentración -convenientemente llamados ‘campos de refugiados’-, y los que trataron de volver fueron ejecutados. Se creó una unidad militar con el cometido de castigar a cualquier refugiado palestino que intentara “infiltrarse” dentro de su propio país, ahora llamado Israel. Se llamaba Unidad 101, era dirigida por Ariel Sharon, y se hizo conocer como una pandilla asesina con licencia para matar palestinos.

Así que no obstante el mito -ahora perpetuado por Newt Gingrich, entre otros- que dice que no hubo limpieza étnica, hoy sabemos que la creación de Israel fue posible mediante una campaña sistemática de limpieza étnica llevada a cabo por milicias judías responsables de masacres, terrorismo y del saqueo a gran escala de una nación entera.

A Newt Gingrich, siendo como es un aficionado a la historia, podría interesarle un relato acerca de mi madre que menciono en mi libro “El hijo del General”. Ella nació y creció en Jerusalén, y recuerda las casas de familias palestinas en barrios de Jerusalén Oeste. Me contó que cuando era niña, los sábados de tarde salía a caminar por esos barrios, admirando la belleza de las casas, mirando a las familias reunidas en sus hermosos jardines. En 1948, cuando las familias palestinas fueron expulsadas de Jerusalén Oeste, a mi madre le ofrecieron una de esas hermosas y espaciosas casas, pero ella la rechazó. Con 22 años, esposa de un joven oficial del ejército, con escasos medios y dos hijos pequeños, ella rechazó la casa hermosa y amplia que le ofrecieron totalmente gratis, porque no podía tolerar la idea de vivir en el hogar de una familia que había sido expulsada y ahora vivía en un campo de refugiados. “El café todavía estaba tibio sobre las mesas cuando los soldados entraron y empezaron el saqueo”, me dijo. “¿Puedes imaginar cuánto deben extrañar su hogar esas madres, esas familias?”, se preguntaba, y continuó: “Recuerdo ver los camiones cargados con el botín que los soldados israelíes se llevaban de las casas. ¿Cómo no tenían vergüenza de sí mismos?” Miles y miles de casas en ciudades de todo el país fueron apropiadas así.

Yendo ahora a 1967 y al mito de que Israel estaba luchando por su existencia y siendo atacado por ejércitos árabes desde todas partes: mucho se ha escrito sobre esto, pero nada es más revelador que las actas de las reuniones de los altos mandos del ejército en junio de 1967, inmediatamente antes de la guerra. Según los generales, uno de los cuales era mi padre, Matti Peled, no sólo no había ninguna amenaza existencial: los generales dijeron claramente que el ejército egipcio necesitaba al menos un año y medio para estar listo para una guerra, así que éste era el momento adecuado para atacarlo y destruirlo. El ejército presionó al gabinete para que autorizara un ataque contra Egipto, y éste así lo hizo. El IDF destruyó al ejército egipcio y luego fue a atacar Jordania y Siria. Al IDF le tomó apenas seis días y 700 bajas matar a unos 15.000 combatientes árabes y conquistar Cisjordania, los Altos del Golán y la península del Sinaí.

A uno podría gustarle pensar que fue un milagro, pero fue un ataque bien planeado y bien ejecutado contra países que no tenían una fuerza militar viable. El ejército israelí había alcanzado así su meta de conquistar toda la Tierra de Israel, y la des-arabización de Palestina ahora podía continuar hacia Gaza y Cisjordania.

Desde los primeros días del Estado de Israel el IDF se propuso como misión ser el matón más brutal de la región. Hoy tiene un propósito: llevar a cabo una guerra total contra el pueblo palestino, aterrorizando civiles, secuestrando niños de sus hogares y usando la fuerza bruta contra los manifestantes. Cada tanto se nos recuerda el grado de crueldad del IDF; su último gran despliegue fue el baño de sangre de tres semanas que inició en Gaza el 27 de diciembre de 2008. Cientos de toneladas de bombas fueron lanzadas por pilotos israelíes sobre Gaza, seguido de una invasión masiva de las fuerzas de tierra. Todo esto con el propósito de aterrorizar a una población civil indefensa, incluyendo 800.000 niños y niñas.

Una vez que Israel tuvo bajo control a Cisjordania, por más de cuatro décadas ha construido e invertido fuertemente allí. Pero toda la inversión y la construcción fueron para traer judíos a Cisjordania. Las tierras de los palestinos son apropiadas a un ritmo alarmante, sus casas son destruidas y miles son encarcelados, mientras se construye industrias, carreteras, centros comerciales, escuelas y comunidades cerradas con piscinas, sólo para judíos.

El agua, que es el recurso más escaso de todos, es controlada y distribuida por la autoridad israelí de esta manera: la población israelí recibe 300 metros cúbitos per cápita por año. En comparación, la población palestina en Cisjordania y Gaza recibe entre 35 y 85 metros cúbicos por año (la Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 100 metros cúbicos por año por persona). Pero lo que es peor es que los colonos israelíes en Cisjordania reciben 1500 metros cúbitos de agua por año. Los judíos en Cisjordania tiene céspedes verdes y piscinas, mientras los palestinos a menudo no reciben nada de agua. Tal vez la gente inventada no necesita agua.

Des-arabizar la historia de Palestina es otro elemento crucial de la limpieza étnica. Se banalizan 1500 años de cultura y dominio árabe y musulmán en Palestina; se destruye la evidencia de su existencia; y todo esto se hace para forzar la absurda conexión directa entre la antigua civilización judía y el Israel de hoy. El ejemplo más evidente de esto hoy es Silwan (Wadi Hilwe), un barrio de 50.000 habitantes, contiguo a la Ciudad Vieja de Jerusalén. Israel está expulsando a las familias de Silwan y destruyendo sus casas, porque afirma que el rey David construyó allí una ciudad hace unos 3000 años. Miles de familias van a quedar sin hogar para que Israel pueda construir un parque que conmemore a un rey que puede haber existido o no hace 3000 años. No existe una pizca de evidencia histórica que pruebe que el rey David alguna vez existió; pero hombres, mujeres, niños y ancianos palestinos, así como sus escuelas y mezquitas, sus iglesias y sus antiguos cementerios, y toda evidencia de su existencia tienen que ser destruidos y negados, para poder sustanciar los reclamos de los sionistas sobre su derecho exclusivo a esa tierra.

Una vez que conectamos los puntos no es difícil ver que la ocupación de Cisjordania y Gaza es sólo una pequeña parte de la cuestión palestino-israelí. El gran tema es la continua limpieza étnica de Palestina por el Estado sionista. El camino a seguir tanto por israelíes como por palestinos es oponerse a la limpieza étnica, oponiéndose a todas sus manifestaciones. Esto significa apoyar el movimiento de boicot, desinversión y sanciones contra Israel (en corto, BDS); significa participar activamente en la lucha popular noviolenta en Palestina, y significa desafiar las leyes racistas que gobiernan Israel.

Tiene que haber un llamado claro e inequívoco a reconocer que el IDF es una organización terrorista y que sus oficiales son criminales de guerra. Más aun, la inaceptable discriminación contra los palestinos -vivan o no en Israel/Palestina- que practican los oficiales de seguridad en el aeropuerto Ben Gurión y otros puntos de entrada a Israel/Palestina tiene que ser desafiada también. La lucha por la democracia en nuestra patria común no es diferente de la lucha en la plaza Tahrir, y de hecho puede verse como parte de la Primavera Árabe.

Traducción de María M. Delgado
* Miko Peled es un activista israelí que se atreve a decir en público lo que otros todavía eligen negar. Nació en Jerusalén en 1961 en el seno de una renombrada familia sionista. Su abuelo, el Dr. Abraham Katsnelson, fue un lider sionista y firmante de la Declaración de Independencia de Israel. Su padre, Matti Peled, fue un joven oficial en la guerra de 1948, y un general en la guerra de 1967, convirtiéndose posteriormente en pacifista. Su blog en inglés: http://mikopeled.wordpress.com/. Ver también en este blog el post con el video: “El hijo del General“.

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