LA INCÓGNITA OVNI (I)

LA INCÓGNITA OVNI-. Metafísica de la RupturaPABLO VERGEL

INTRODUCCIÓN

Siempre he pensado que la mejor manera de aprender y profundizar sobre un tema no es leer un libro sino tratar de escribirlo. Enfrentarse ante la hoja en blanco –aunque sea en la pantalla de un ordenador– y tratar de plasmar algo de una manera respetuosa y digna con el lector, obliga a hacer un esfuerzo intelectual de recopilación de fuentes, estructuración de ideas y de desarrollo de planteamientos e hipótesis propias.
De esta manera, el acto de escribir se transforma así en un proceso, quizás no de investigación, pero sí de especulación en la que se pueden llegar a plantear nuevas perspectivas y, por qué no, alcanzar conclusiones insospechadas.
Contribuir aunque sea modestamente al estudio del Fenómeno OVNI es así uno de los objetivos de este ensayo. Y ya me dirán ustedes si lo consigo.
Adelanto, no obstante, que nadie espere a estas alturas un trabajo revolucionario.
Grandes autores e investigadores han demostrado con sus trabajos que este es un fenómeno con un significado mucho más complejo del que la cultura popular puede sugerir. Al final del libro podrán disfrutar de una bibliografía de aquellos autores en los que me he apoyado para profundizar en los muy distintos temas, así como de aquellos locutores (La radio es un medio que ha jugado un papel
fundamental en esto que hemos venido en llamar “misterio”) que a través de su voz han sido capaces de plantear perspectivas enriquecedoras sobre lo insólito.
También me gustaría remarcar que el planteamiento inicial de este ensayo dista mucho de lo que finalmente tienen ustedes en sus manos. Me explico.
Cuando me plantee escribir un ensayo sobre los OVNIs, consideraba fundamental tratar de entrevistarme con personas que hubieran tenido algún tipo de experiencia que se pudiera catalogar como una aparición o encuentro OVNI de algún tipo. Cualquier disciplina exige ser apoyada por una investigación empírica  que permita contrastar cualquier hipótesis que sea planteada. No se ve con simpatía que investigadores de salón se dediquen a la producción de conocimiento sin verse acompañado de un riguroso trabajo de campo y/o experimental. Contradictoriamente esta propuesta no va a discurrir por ese camino. Y asumo el criticismo que mi postura puede despertar. Intentar investigar desde el confort de la mesa camilla no sea la mejor manera de enfrentarse con un fenómeno tan esquivo y elusivo como éste. Pero algo me ocurrió en el camino y decidí aplicar un enfoque alternativo.
Cuando uno repasa la abundante literatura sobre la casuística OVNI, uno se topa de manera sistemática con cientos de relatos preñados de extrañeza y en la mayoría de los casos sin ningún tipo de sentido. Sin embargo, esta abundancia de testimonios contrasta con una extrema aridez en el campo de las pruebas materiales. De hecho, sorprende que ante un fenómeno que partimos que es real y existe, no se encuentran pruebas fehaciente que demuestre la naturaleza objetiva del fenómeno. Insisto: ninguna. Hay testimonios apasionantes, anomalías en ciertos registros y sí existen fenómenos inexplicables, los cuales tienen el valor que tienen: no pueden ser explicados.
Hace ya muchos años cuando aun cursaba la carrera de Sociología, unos compañeros nos planteamos un curioso experimento. Queríamos reproducir la dinámica social y mediática de un avistamiento OVNI. Nuestro objetivo era acordar un testimonio tipo, darlo conocer a los medios de comunicación y analizar cual era su evolución partiendo de que nosotros éramos la propia fuente. Cualquier distorsión, en un sentido u otro, sólo nosotros seríamos capaces de calibrarla. Al final nos pudo cierta sensación de decoro y no realizamos el experimento pero no hizo falta ponerlo en práctica para demostrarnos a nosotros mismos que nuestro calculado testimonio sería irrefutable. Nadie podría demostrar que lo que afirmábamos no era cierto. No se puede no demostrar que algo no ha pasado. Esta ausencia de falsabilidad de los avistamientos OVNI o los llamados encuentros cercanos es una constante en la mayoría
de los casos estudiados donde efectivamente sólo nos queda jugarlo todo a la credibilidad del testigo que afirma haber experimentado un encuentro con lo inaudito. Este factor constante en las apariciones OVNI lastra y frustra cualquier investigación científica y positivista que se quiera hacer del fenómeno.
A la hora, pues, de plantear este ensayo, apoyándose en el abundante trabajo de investigadores y ufólogos solventes, uno decide que quizás no vale la pena transitar por esa senda de nuevo. Creo que se debe acordar que existe una dimensión inasible del fenómeno que no permite su estudio material. De hecho, esto quizás pueda ser un punto de partida para desarrollar una perspectiva desde la filosofía en general y la metafísica en particular que permita ahondar más en la reflexión que en la recopilación a granel de unos casos que creo que no se puede dudar de su existencia en un plano perceptivo y psicosocial pero que tenemos muchos problemas al abordarlo de una manera objetiva. Además no voy a esconder que también me he visto ante un dilema literario o de estilo. (Insisto este texto es un ensayo, no una investigación científica.) La reconstrucción sistemática de casos OVNI para ilustrar uno u otro punto,
puede trasladar al lector una sensación de absurdo permanente. Recopilar casos OVNI no dista mucho a veces de recopilar sueños. A uno le invade enseguida una sensación de arbitrariedad e inconsistencia que acaba por jugar muy en contra de la atención del lector. Es algo que en este ensayo he intentado conscientemente evitar. Y sin más preámbulos, les dejo con este trabajo, que quizás no ofrezca las respuestas definitivas que todos buscamos sobre el Fenómeno OVNI pero sí que sirva para plantearnos preguntas más acertadas. Gracias por acompañarme.

BREVE ETIMOLOGÍA DE LO OVNI

OVNI: 1. m. Objeto al que en ocasiones se considera, según la ufología,
como una nave espacial de procedencia extraterrestre.
DRAE

Uno de los lugares comunes en cualquier debate ufológico es reivindicar la literalidad del término OVNI. Es decir, pensar que cuando hablamos de OVNI nos referimos exactamente a un Objeto Volante No Identificado. Es decir, cualquier cosa que observemos en los cielos que no seamos capaces de identificar de una manera convencional. Pero si nos atenemos estrictamente a esa definición de la OVNI ni yo estaría escribiendo este libro ni usted lo estaría leyendo ni la ufología no existiría como tal. Esta acepción de OVNI aunque socorrida no recoge los poderosos significados que giran alrededor del concepto de OVNI y que van mucho más allá de la idea un objeto no identificado en el cielo.

Cuando alguien habla de OVNIs, lee un libro, escucha un programa de radio o se menciona en una novela entendemos que detrás de esas siglas se esconde a grandes trazos la idea de que unas entidades no humanas dotadas de una tecnología ultra-avanzada nos visitan e interactúan con nosotros. Y esta es la definición amplia en la que nos vamos a centrar en los próximos capítulos al hablar de OVNIs. De hecho, muchos de los razonamientos que voy a intentar desarrollar en las siguientes páginas van a centrarse más en
los llamados “encuentros de tercer tipo” donde existe un reconocimiento o una interacción directa con naves o tripulantes, y no tanto en la percepción de cosas no identificadas en el cielo que suele tener un carácter más ambiguo y fugaz. Aunque no podemos olvidar que el génesis oficial de lo OVNI surge ni más ni menos del testimonio de un piloto que presencia desde su avioneta precisamente eso: objetos volantes no identificados. Pero enseguida veremos cómo en cuestión de semanas esa literalidad de significado se vería completamente superada por una reinterpretación mucho más compleja. Y ya adelantamos que incluso cuando a lo largo del ensayo planteemos hipótesis que superan nuestros esquemas cognitivos y nuestras dimensiones espacio-temporales seguiremos recurriendo al término OVNI que aunque podría parecer limitativo, es un término evocador y que de una manera dinámica podemos asociar a todo aquello que supone una ruptura de nuestra realidad. Dejamos abierto el debate si quizás sería necesario acuñar un nuevo término que nos ayude a superar ciertas preconcepciones sobre lo OVNI, facilitar el estudio del mismo y redefinir el concepto en relación con una cultura popular que sigue anclada en 1947. (Existe también cierta polémica etimológica si procede, o no, usar el anglicismo “ufología” — derivado del acrónimo inglés “Unknown Flying Object” — o si bien deberíamos hablar de Ovnilogía (O incluso el novedoso agnoptenología, neologismo acuñado por Felix Ares y Juan Carlos Imar) que se entiende como el término legítimo a usar en lengua castellana para denominar el estudio y a los estudiosos de lo OVNI, pero a lo largo de este trabajo hemos optado por recurrir al término más popular de “ufología”. Esperamos que tanto la RAE, como algunos ovnílogos no nos lo tengan en cuenta.

1947: AÑO CERO

Volaban erráticamente, como un plato lanzado al agua
Kenneth Arnold

Se puede discutir como afirman algunos autores que los OVNIs se están manifestando desde el albor de los tiempos. Hay constancia de observaciones inexplicables en los cielos en periódicos estadounidenses del siglo pasado, en relatos medievales de Centro Europa o incluso en textos sagrados de culturas tan alejadas como la india o la judeocristiana. Sin embargo, la ufología y el concepto de OVNI como tal, nacen en 1947 con el célebre avistamiento de Kenneth Arnold, que se convierte en el pistoletazo de salida de lo OVNI. Hasta ese momento no se había equiparado un encuentro inexplicable con la idea de seres extraterrestres pilotando naves espaciales por nuestros cielos. Cualquier interpretación de algún incidente anterior a esa fecha será realizada ya después de esa fecha de manera retrospectiva. A partir de ese año empieza a gestarse, dentro de un contexto sociopolítico muy determinado, una cultura y un folklore OVNI en Estados Unidos que no tardará en expandirse por buena parte del mundo. Algunos dirán por contaminación cultural mientras que otros lo achacarán su difusión a unos incipientes medios de comunicación globales que antes no existían. Sea cual sea la razón, 1947 marca el inicio de una auténtica avalancha de testimonios de apariciones OVNI. Lo que en un principio eran fugaces observaciones de objetos no identificados rápidamente comenzarán a evolucionar a auténticos encuentros con lo imposible. Se abre la Edad de Oro de la ufología.
¿Qué se entiende por un incidente OVNI? El paradigma de avistamiento OVNI se puede describir genéricamente a través de los siguientes rasgos:

1. Avistamiento de vehículos o artefactos que se desplazan de una manera dirigida y en absoluto convencional.
2. Avistamiento de entidades aparentemente no humanas tripulando dichos artilugios, los cuales pueden llegar incluso a interactuar con el testigo.
3. Absoluta ausencia de pruebas materiales de esos encuentros de tal manera que son indistinguibles de experiencias subjetivas.

Bajo estas tres premisas se pueden agrupar los miles de casos OVNI de los que existen registros. Concedo que las premisas pueden parecer generalistas en exceso pero son los únicos principios relevantes que se pueden extraer de los cientos y cientos de testimonios. Por mucho que la cultura y el entretenimiento nos ofrezca un esquema bastante definido de encuentro, si se profundizan en los distintos casos documentados, se puede comprobar que las variaciones y permutaciones son infinitas. No existe en absoluto un
patrón coherente en todo aquello que concierne al tipo de vehículos, al tipo de criaturas, a su comportamiento o a sus intenciones. Por mucho que intuitivamente nos vengan ciertas ideas a la cabeza, no existe un encuentro-tipo. Insisto, si se revisan los casos documentados y no recurrimos al estereotipo que nos ofrece el entretenimiento, podremos encontrar todo tipo de supuestas naves espaciales (Platillos volantes, Cigarros, Triángulos, Luces…) de alienígenas (Robots, criaturas animaloides, superhombres de aspecto
escandinavo, humanoides, amazonas, etc…) o por no hablar de su comportamiento que sólo se puede denominar en la mayoría de los casos como incomprensible, absurdo o bizarro.
Respecto al tercer punto comentado: “Absoluta ausencia de pruebas materiales de esos encuentros de tal manera que son indistinguibles de experiencias subjetivas”, creo necesario hacer cierto énfasis en él. Desde hace décadas existen registros de miles de casos OVNI pero a fecha de hoy no existe ninguna prueba concluyente. Esta ausencia de evidencias materiales siempre ha despertado la sospecha entre propios y extraños pero bien es cierto también que la espontaneidad del fenómeno, unido al factor que hasta
hace bien poco casi nadie llevaba consigo un dispositivo portátil capaz de registrar imágenes consigo podía llevarnos a pensar que es plausible que no existieran pruebas gráficas.
Sin embargo, a partir de la generalización del uso del teléfono móvil con cámara de fotos (Es el dispositivo con mayor penetración mundial, a día de hoy, amplísimos porcentajes de la población mundial puede registrar cualquier acontecimiento en el que se vea envuelto como bien nos está demostrando movimientos sociales en países de todo el globo) esta hipótesis se vuelve insostenible. Es muy difícil creer que de los tantísimos avistamientos o encuentros cercanos que se producen no haya quedado nunca constancia en ninguna cámara de fotos o vídeo. Es cierto que cualquier búsqueda en una red como Youtube podrá arrojar algunos resultados curiosos pero un escrutinio serio de los mismos les llevará a descartar la existencia no ya de cualquier prueba fiable sino a la existencia de unos mínimos indicios de verosimilitud. Esto nos lleva a una inevitable conclusión respecto a los miles de casos declarados de manifestaciones OVNI. No es compatible que los encuentros legítimos sean tan numerosos, como a algunos les gusta resaltar y con que no haya aparecido ninguna prueba tangible de un vehículo OVNI o de sus tripulantes. Es decir, o nos han estado visitado muchísimo menos de lo que parece, o nos encontramos ante un fenómeno, o bien psico-social, o bien que desafía nuestro concepto de materialidad. ¿Qué es lo que hay detrás de los cientos de miles de avistamientos y encuentros que cada año se producen en todo el mundo? ¿Qué está pasando ahí afuera? Ya les adelanto que el enigma continúa sin ser desvelado. Lo que si podemos afirmar con rotundidad es que las hipótesis tanto de que estamos siendo visitados por seres extraterrestres, o que las experiencias OVNI son un fenómeno antropológico y sociocultural, son fascinantes por igual y merecedoras de nuestra atención y análisis.

LA HIPÓTESIS EXTRATERRESTRE: TUERCAS Y TORNILLOS

Ya no hay duda, los OVNIS existen y son naves extraterrestres
Juan José Benitez

Como ya hemos comentado, por mucho que ufólogos y divulgadores se desvivan en ahondar en la complejidad del fenómeno, hablar de OVNIs en un contexto de cultura popular es referirnos casi en exclusiva a la Hipótesis Extraterrestre. La psique colectiva va sin duda a la suya. La Hipótesis Extraterrestre afirma que los miles de avistamientos y encuentros OVNI no son más que la constatación de que estamos siendo visitados por seres extraterrestres del espacio exterior. Estos serían los rasgos fundamentales de esta argumentación:

1. Seres extraterrestres de civilizaciones más avanzadas que la nuestra nos están visitando.
2. Han viajado a nuestro planeta utilizando naves espaciales de una tecnología superior que se manifiesta de manera diversa a lo largo y ancho de nuestro planeta.
3. Se manifiestan ante los humanos de una manera accidental o sutil ya sea para ocultar sus intenciones o bien porque intentan evitar un shock global en nuestro planeta.
4. Su misión consiste en estudiarnos, investigarnos, controlarnos o monitorizarnos aunque también existen abundantes testimonios de mensajes trascendentes o directamente absurdos que implicarían la existencia de una agenda extraterrestre incomprensible en última instancia para el ser humano.

Alguna vez he afirmado que la Hipótesis Extraterrestre es una derivación lógica del paradigma científico-racionalista y me reafirmo en ello. La idea de que estamos siendo visitados por alienígenas puede parecer un dislate pero realmente tiene todo el sentido del mundo. De nuestro mundo, claro. ¿No es precisamente lo que haríamos los humanos si nos embarcáramos en una expansión interestelar? Exploraríamos otras galaxias, intentaríamos localizar otros planetas habitados, nos infiltraríamos militarmente,
investigaríamos científicamente e incluso podríamos organizar algún plan de colonización en connivencia con las elites nativas. Esta sospechosa humanidad en sus intenciones es objeto de abundantes críticas y es el núcleo de formulación de otras hipótesis alternativas que rechazan una interpretación antropocéntrica del fenómeno. Estos extraterrestres serían demasiado humanos. Cuando lo cierto es que el sentido común dicta que sería bastante improbable que seres que vienen de otras galaxias se parecieran
tanto a homínidos terrestres. Independientemente de estas consideraciones, que duda cabe que el factor verosimilitud ha sido la gran fuerza de la hipótesis extraterrestre durante todo el siglo XX. Nuestros anhelos, nuestras miradas al cielo, nuestra fe en que no estamos solos en el universo se traduce de manera en la intuición de que existen otros seres inteligentes en el universo y que estamos destinados, de alguna manera, a establecer contacto con ellos. Esta perspectiva crea un estable marco cultural y cognitivo que sirve como prisma a la hora de definir e interpretar determinados sucesos absurdos o incomprensibles. Veamos unos ejemplos. Si un testigo nos relatara que haciendo senderismo por una remota montaña sorprendió a unos humanoides enfundados en unos monos de color plateado, recogiendo muestras de vegetación al lado de una nave espacial con su escalerilla desplegada.¿Que pensaríamos? Podríamos dudar de la credibilidad del testimonio pero su relato tiene sentido. Es lo que suponemos que podrían hacer unos exploradores alienígenas en nuestro planeta. Sin embargo, si este mismo señor nos relatara que ha topado con unos gnomos ataviados con trajes amarillos, montados en unas babosas gigantes púrpura y recogiendo fruta, directamente desecharíamos su testimonio como un absoluto disparate. No existiría siquiera el beneficio de la duda. El paradigma ufológico, independientemente de las pruebas objetivas, es consistente a los ojos de nuestra cultura y de nuestra época. Para reforzar este punto me gustaría subrayar una curiosa y elocuente anécdota. En un programa de radio español regional del Levante español, un locutor se encontraba departiendo con dos veteranos ufólogos sobre ciertos novedosos incidentes OVNI que habían trascendido de manera reciente. En
medio de la conversación, uno de ellos sacó a colación con cierto tono de mofa un supuesto caso de una familia catalana que había tenido un encuentro con una especie de pitufo, el cual habían capturado. (Todo apunta a que se referirían al caso del Duende de Girona) Inevitablemente suena a chiste y a chufla pero si lo pensamos bien. ¿Cual sería la diferencia si este testimonio en vez de hablar de pitufos hablara de hombrecillos grises con cabezas desproporcionadas y opacos ojos almendrados? ¿No son tanto los pitufos como
los humanoides grises personajes equivalentes del folklore contemporáneo con una cuota similar de presencia en la cultura popular y ninguna prueba que avale su real existencia? Evocar a los pitufos puede invitar al cachondeo, pero su existencia a día de hoy está tan demostrada como la de los tripulantes de las naves extraterrestres que supuestamente aterrizan en nuestro planeta. Aun así, como ya hemos apuntado con anterioridad, si vamos más allá del paradigma genérico y nos acercamos a los casos documentados, podremos
comprobar como este coherente esquema se va desmoronando con cada caso que se analiza. En cualquier libro clásico de la ufología, podrán toparse con cientos de relatos bizarros donde tripulantes de naves espaciales pueden llegar a pedir un vaso de agua, dejar unas piedras con crípticas inscripciones, injertar chips en seres humanos o limitarse a dejarse ver para huir de forma apresurada.
Insistimos. Si existe un patrón que se repita, éste el de lo absurdo. Con esto no queremos insinuar, ni mucho menos, que los testigos de los OVNI sean personas trastornadas ni mucho menos. Soy de la opinión que buena parte de los casos e incidentes son genuinos y han sido percibidos de esa manera por el testigo, lo cual no es en absoluto incompatible con la idea de que el contenido de esas experiencias carezca completamente de sentido, al menos desde una óptica humana.
El problema fundamental de la Hipótesis Extraterrestre es que plantea la existencia del Fenómeno OVNI como algo material y de forma consecuente propone su estudio desde una perspectiva positivista. Si tenemos en cuenta los avistamientos y encuentros de los que existe constancia y les sumamos aquellos que pasan desapercibidos o no son debidamente documentados o registrados, llegaríamos a la conclusión de que la tierra está siendo visitada de manera masiva por naves extraterrestres que difícilmente podrían escapar a nuestros sistemas de control: radares, satélites, aviones y, por supuesto, los avezados ufólogos.
Esta aseveración desde una perspectiva sólo ya logística provoca muchísimas dudas razonables. Si estamos siendo visitados de forma continua por naves extraterrestres de “tornillos y tuercas”. ¿Donde están las evidencias de ese continuo transito de artilugios espaciales? De nuevo la aplastante ausencia no ya de pruebas sino ni siquiera de indicios falsables acaban por lastrar definitivamente la hipótesis extraterrestre. Es cierto que se han visto, detectado e incluso registrado hechos inexplicables en nuestros cielos (La documentación gráfica de encuentros cercanos ya es muchísimo más escasa) que a día de hoy siguen siendo enigmas pero distan mucho, mucho de ser el “gran problema de la ciencia” o apoyar la Hipótesis Extraterrestre. No es de extrañar, que si bien no en la cultura popular, la ufología en paralelo empezara a intentar superar una explicación extraterrestre que, pese a su atractivo, no acababa de alzar el vuelo. Así se convertirá en un rito casi habitual que serios y honrados ufólogos, tras años de investigación empírica, analizando el fenómeno y buscando pruebas materiales, han acabado por decantarse por hipótesis alternativas, las cuales iremos repasando en sucesivas páginas. La elegancia de la Hipótesis Extraterrestre, no obstante, sigue vigente y abierta a validación. La idea de que la humanidad establezca contacto con otras inteligencias y civilizaciones es una posibilidad en absoluto descartable.
Sólo se encuentra a la espera que las pruebas le permitan ser algo más que una idea sensata y una muy socorrida inspiración para el entretenimiento mundial.

(continuará….)

 PABLO VERGEL

 

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2 comentarios en “LA INCÓGNITA OVNI (I)

  1. paolo2000

    Hola a todos

    Me llamo Pablo Vergel y soy el autor del ensayo, quería agradeceros la difusión brindada en su blog.

    No duden en contactarme si quisieran ampliar cualquier detalle o información.

    Un cordial saludo

  2. libertaliadehatali

    Gracias a ti Pablo por compartir tu trabajo y por tu magnífico ensayo. Seguiré publicándolo aquí y si lo deseas cualquier otra información, trabajo o evento en el que participes será bienvenido en esta página.

    Saludos, Pedro

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