LA INCÓGNITA OVNI (II)

LA INCÓGNITA OVNI-. Metafísica de la Ruptura     PABLO VERGEL

EL ROL DE LOS GOBIERNOS

El gobierno niega todo conocimiento
Introducción de la serie “Expediente X”

Dentro de la Hipótesis Extraterrestre debemos hacer mención a una polémica que le acompaña permanentemente ¿Cual es el papel de los gobiernos en el fenómeno OVNI? Existe la presunción de que los gobiernos ocultan deliberadamente información sobre la existencia de los OVNIs. Pero ¿Es este realmente el caso? Es probable que la actitud de los gobiernos y los Estados modernos ante
el fenómeno OVNI haya pasado por distintas etapas. En una primera fase pudo existir una genuina inquietud de que algo pudiera ocurrir fuera de su control. Y cuando decimos algo, no nos referimos exclusivamente a la presencia de naves alienígenas, sino que como ocurría en Estados Unidos durante la Guerra Fría, existía miedo a que prototipos ultrasecretos fueran desvelados (Se produjeron accidentes de aviones espía de las fuerzas aéreas norteamericanas que fueron encubiertos al ojo público) o bien que
artilugios soviéticos pudieran estar sobrevolando el país sin ser detectados.
Sin ir más lejos en 1962 un avión U2 norteamericano había sido derribado sobre la URSS. Aquello no fue un simple escándalo diplomático, una escaramuza aérea podría perfectamente haber desencadenado una guerra total nuclear. Poca broma.
Que ambas potencias hayan utilizado los OVNIs como pantalla de distracción para su propio beneficio militar y mediático es una idea recurrente pero tampoco es descartable que los Gobiernos norteamericanos y soviéticos discretamente decidieran estudiar estos avistamientos o encuentros cercanos ante la remota posibilidad de que una civilización alienígena nos estuviera visitando. Si los ciudadanos denuncian oleadas de fenómenos inexplicables, me gustaría pensar que el Gobierno tiene la obligación de investigar y determinar cual es su verdadera naturaleza.
Pero intentar arrojar algo de luz sobre estos supuestos informes supone descender a territorios pantanosos donde se mezcla información, secretismo, desinformación, conspiranoia, mito y leyenda. Parece probado que oficialmente los gobiernos han dedicado recursos a la investigación de ciertos incidentes pero mucho nos tememos que pese a esa imagen de omnipotencia que los Estados proyectan, es bastante probable que éstos se hayan topado con la misma sensación de impotencia que los investigadores independientes y hayan optado por no prestar atención a un fenómeno tan elusivo, que realmente no despierta ninguna alarma social y que además pone en evidencia que hay realidades fuera de nuestro control.

LA HIPOTESIS EXTRATERRESTRE RETROACTIVA

Ellos adoraban a los Dioses Primigenios
que habitaban la tierra a la que llegaron desde
los oscuros cielos, muchísimo antes
de que ni siquiera existieran los hombres.
Howard Philips Lovecraft

Desde que se plantea la Hipótesis Extraterrestre algunos investigadores y escritores comienzan a reflexionar sobre que si los extraterrestres nos están visitando ahora, lo lógico es pensar que también lo hayan estado haciendo antes. Este inapelable razonamiento acabaría derivando en la Teoría del Astronauta Ancestral que popularizaría el escritor Erich Von Daniken basándose en ensayos anteriores de Zacarías Sitchin, o bebiendo de obras de ficción como las del maestro del horror cósmico Howard Philips Lovecraft. Esta fascinante mirada a nuestro pasado sigue gozando a día de hoy de una gran aceptación como prueba la serie “Ancient Aliens” de History Channel que ya va por su exitosa tercera temporada. ¿En que consiste la teoría paleoastronautica? Esta afirma tajantemente que existen indicios suficientes para pensar que hemos sido visitados desde tiempos ancestrales por civilizaciones extraterrestres que han dejado su impronta en culturas primitivas. Esto es observable en dos grandes ámbitos:

 

1. Legados arqueológicos y ooparts:

En todo el planeta existen ruinas de construcciones ancestrales sobre las que no existe una explicación aparente de como se pudieron levantar con la pre-tecnología existente o con que finalidad. El clásico ejemplo serían las pirámides de Egipto, Tiahuanaco, las ruinas de Puma Punku o las famosas líneas de Nazca (Que Von Daniken célebremente interpretó como pistas de aterrizaje de naves espaciales). Entre los defensores de esta teoría y la arqueología convencional existe un acalorado debate. Mención aparte merecen también los Ooparts. Objetos como la famosa “pila de Bagdad” que desafían nuestra idea del nivel tecnológico de la época de la
que datan y que para algunos son otra prueba más que reforzaría la existencia de una injerencia extraterrestre en el devenir de los pueblos primitivos.  Muchos escépticos afirman de forma sensata que algo no se pueda explicar como fue construido no implica que sea necesaria la intervención de una inteligencia y una tecnología extraterrestre. Podría tratarse de técnicas rudimentarias
de ingeniería caídas en el olvido. Inferir que hemos sido visitado por extraterrestres debido a unas cuantas anomalías dispersas por todo el mundo no está exento de cierta temeridad intelectual

2. Tradiciones religiosas y mitologías primitivas:

Es más que común encontrar en todas las religiones, en las mitologías, en las tradiciones orales, en los textos o en el arte de cualquier cultura encontrar referencias a criaturas de los cielos o divinidades. Bajo este enfoque estos relatos serían la interpretación rudimentaria de las interacciones con estos seres extraterrestres. Esta perspectiva permite una más que fecunda revisión literal de cualquier mitología, credo religioso o expresión artística primitiva. Así los ángeles del cristianismo, los dioses hindúes con sus vimanas o los dioses sumerios son presentados como seres extraterrestres ante los cuales los humanos se postran y hacen buena
la máxima de Clarke de equiparar tecnología avanzada con magia o poderes sobrenaturales. Otra variante más rebuscada de esta perspectiva sería la de intentar enlazar ciertas representaciones de la antigüedad de seres mágicos (Por ejemplo las pinturas rupestres de Tassili) con nuestra actual representación arquetípica de los extraterrestres. Esta analogía no se usa para comparar mitologías
sino para demostrar que los extraterrestres ya estuvieron en nuestro planeta hace miles de años. Para ilustrar este punto se suele establecer un paralelismo con el curioso fenómeno de los “Cultos Cargo”. Aquellos movimientos religiosos espontáneos que surgieron entre nativos de remotas islas del Pacífico al interactuar con japoneses y norteamericanos que en plena Segunda Guerra Mundial usaron sus islas por razones logísticas. Estos nativos deslumbrados ante la absoluta superioridad tecnológica de los extranjeros acabaron por divinizarlos y crearon cultos religiosos en torno a su figura. De la misma manera, nuestros antecesores se habrían postrado y rendido culto a a los extraterrestres y su avanzada tecnología. Si la idea de plantear una arqueología alternativa provoca alguna mirada simpática. El segundo punto, esa idea de analizar ciertas religiones y mitologías bajo el prisma extraterrestre, suele despertar polémicas y furibundas reacciones. Por un lado, ciertas religiones encuentran ofensivo que sus pilares trascendentes y espirituales sean interpretados desde un prisma material, y por otro lado los antropólogos se echan las manos a la cabeza al ver como se arrasa cualquier valor alegórico de los mitos y se fuerza una interpretación donde el legado de culturas se convierte sin más y de forma interesada en astronautas, humanoides grises y naves interestelares. Pero la Teoría del Astronauta Ancestral va muchísimo más allá de plantear la presencia de extraterrestres en la tierra desde hace milenios sino que muchos incluso llegan a afirmar que los seres humanos somos producto de la manipulación genética alienígena lo cual les convierte en nuestros creadores. Esta teoría implica pues la divinización de los extraterrestres no a través del prisma místico sino del paradigma científico-
tecnológico humano. Estamos pues ante una nueva mitología religiosa construida con mimbres contemporáneos. En vez de haber sido moldeados en barro, el origen del hombre se habría gestado en una probeta extraterrestre. Como buena derivación de la HET, esta teoría no es de nuevo ningún disparate sino que plantea un escenario coherente y que tiene sentido. De hecho, por mucho que algunos científicos la puedan despreciar, es justo reconocerle que al menos se atreve a aventurar hipótesis muy arriesgadas pero
que son válidas. No está de más recordar que a día de hoy el génesis de la humanidad continua siendo un absoluto misterio y la ciencia ortodoxa sigue sin poder articular una explicación que al menos la religión a su manera o la ufología sí que se ha atrevido a dar. No es poco. Dicho esto, y como buena heredera de la HET, llegado el momento de contrastar esta hipótesis es cuando empiezan a acumularse las malas noticias. ¿Existen pruebas a favor? La respuesta es negativa. Existen ruinas arqueológicas curiosas y, sí, podemos encontrar en cualquier rincón del mundo relatos mitológicos y religiosos en los que se retratan a seres que pueden ser interpretados de una manera u otra pero se necesitan pruebas mucho más contundentes para revertir el paso del logos al mito. No se puede hacer ingeniería inversa de cualquier mitología, reinterpretarla bajo nuestro prisma y llegar a interesadas conclusiones.
Bueno sí que se puede, pero se está aportando bien poco a sustentar una hipótesis que requiere de pruebas extraordinarias. La arqueología no es una disciplina exhaustiva ni se integra en un cuerpo de conocimiento firme y articulado. Aquello que no se encuentra no puede ser echado en falta. ¿Qué se puede concluir muchas veces de cual ha sido nuestro pasado? Existen miles de culturas de nuestro pasado perdidas irremisiblemente o aun esperando a ser descubiertas. Esto no avala ninguna de las teorías
paleoastronaúticas pero lo ignoto de nuestro pasado remoto contrasta con la ausencia de pruebas sobre la presencia extraterrestre en la actualidad donde existen miles de dispositivos capaces de registrar cualquier evento y difundirlo en todo el mundo casi en tiempo real. En cierta manera la Hipótesis Extraterrestre vive mucho más cómoda en el hermético pasado. A día de hoy, Von Daniken y su más que discutible obra se ha convertido en blanco de numerosas críticas, no sólo desde la arqueología oficial sino también desde la propia heterodoxia. Muchas de sus suposiciones han resultado ser equivocaciones y ensoñaciones de un autor que, convencido ante una idea fascinante, se ha dedicado a recorrer medio mundo buscando datos que pudieran remotamente avalar sus convicciones. Aun así, leer un libro de Von Daniken, si se consigue suspender el escepticismo, es una experiencia apasionante y, si me lo permiten, hasta recomendable. Lástima que quizás el autor suizo no haya optado por dedicar sus esfuerzos a escribir ficción y se haya empeñado en querer dotar de legitimidad científica lo que es simple y pura especulación.

LA REVOLUCIÓN VALLÉE

“Desde mi punto de vista, voy a sentirme muy decepcionado si los OVNIs resultan que son simples visitantes de otro planeta, ya que yo pienso que ellos son algo muchísimo más interesante”
Jacques Vallée

El boom de la ufología y la consolidación de la Hipótesis Extraterrestre como la forma de explicar el fenómeno OVNI desataría una auténtica fiebre mundial. Si nos fijábamos en los investigadores consagrados al estudio del fenómeno, los libros, su constante aparición en los medios y hasta la existencia de algún que otro informe oficial parecía que la humanidad estaba convencida de la existencia de seres extraterrestres en nuestro planeta. Pero para aquellos investigadores que se habían tomado en serio el estudio
del Fenómeno OVNI y que están comprometidos, no tanto con la divulgación del misterio sino con el resolver el enigma, empezaron pronto a ver que algo no encajaba con la Hipótesis Extraterrestre. Los cientos de horas de trabajo de campo, de observación, de interrogación de los testigos, de recabar informes oficiales al final arrojaban unos resultados muy, muy pobres que de forma sistemática llevaban a la frustración y la desesperación intelectual. Esta ausencia de pruebas concretas de la intervención extraterrestre en nuestro planeta se compensaba con mensajes de inminencia. A veces y esto se repite a lo largo de la reciente historia de la ufología, parece que estamos al borde de un alumbramiento cósmico pero al final nunca ocurre nada. Es curioso repasar libros o programas de radio de los 70, 80 y 90 donde siempre se intuye que algo va a ocurrir y que por fin las señales se van a
confirmar. Pero nunca pasa nada. Y siempre estamos en el mismo sitio. No es de extrañar que los investigadores serios empezaran a plantearse hipótesis alternativas. Así tras el furor inicial de la Hipótesis Extraterrestre en los años 50 y 60s, en la década de los 70 la ufología más especializada y solvente comienza a plantearse nuevos paradigmas del fenómeno. Es el albor de lo que vendría a llamarse la Nueva Ufología cuya principal premisa es considerar que la Hipótesis Extraterrestre no es capaz de explicar un fenómeno complejo y multidisciplinar que trasciende la irresistible y fascinante idea de que civilizaciones extraterrestres exploran nuestro planeta. Esta Nueva Ufología tendrá muy diversos valedores pero si hay una figura que destaca sobre todas las demás es Jacques Vallée. Curiosamente éste es un personaje que no goza de excesiva popularidad aunque el mismísimo Steven Spielberg le hiciera un homenaje en “Encuentros en la Tercera Fase” con ese trasunto del investigador (Claude Lecombe) encarnado en el film por
François Truffaut.
Jacques Vallée es un investigador y científico francés, actualmente afincado en USA, que desde muy joven mostró una absoluta devoción por el Fenómeno OVNI. No sería el único campo en el que destacaría este polifacético pensador. Al margen de la ufología, Jacques Vallée es un astrofísico de primer orden, un pionero en la informática y es un reconocido empresario de éxito en Silicon Valley. Como todo buen ufólogo en ciernes, Jacques Vallée decidió apostar en un primer lugar por validar la Hipótesis Extraterrestre, de la cual estaba absolutamente convencido. El vivió varias oleadas de OVNIs tanto en Francia como en Estados Unidos e incluso afirma haber visto uno con su familia cuando no era más que un niño. Sus trabajos de aquella época se caracterizan por combinar elegante rigor intelectual con un incansable trabajo de campo visitando lugares donde se han avistado OVNIs, entrevistando a testigos, recogiendo muestras y hasta incluso estableciendo metodologías y protocolos. Pero pese a sus esfuerzos los resultados que arrojan sus investigaciones acaban por demostrarle que el enfoque predominante a la hora de abordar el fenómeno OVNI no es el adecuado. Así tras un laborioso proceso de documentación histórica y contraste de sus propias investigaciones personales, Vallée publica su obra fundamental “Pasaporte a Magonia” y que en sus propias palabras le convertirá en un “hereje entre los herejes” y en el enemigo público de la ufología convencional. En su libro, Vallée traza una solución de continuidad entre los avistamientos OVNIs, pero sobretodo los encuentros cercanos, con las clásicas leyendas de encuentros con hadas, gnomos, o criaturas mágicas. A través
de sus páginas, el autor francés señala las analogías que existen entre los llamados encuentros féericos de siglos anteriores y lo que hoy conocemos como OVNIs o encuentros cercanos. El científico francés demuestra de manera ejemplar lo siguiente:

1. A lo largo de la historia existen registros equivalentes de encuentros con entidades e inteligencias no humanas en distintos confines
del planeta de una manera en la que no se puede aducir la existencia de una contaminación cultural.

2. Los encuentros con supuestos extraterrestres o incluso las novedosas abducciones comparten estructura y multitud de puntos en
común con registros de encuentros con lo insólito de tiempos pretéritos: estados de conciencia alterada, zumbidos, perdida de noción del tiempo, fetichismo mágico y sobretodo una predominancia absoluta de lo absurdo en las interacciones entre humanos.

3. Lo que antes se interpretaba como apariciones mágicas o religiosas, hoy se concibe y se enmarca dentro del paradigma científicotecnológico de la HET.

4. Ambas interacciones son parte de un esquema que no se rige totalmente bajo nuestras leyes materiales sino que responde a otras dimensiones que dejan su impronta en nuestra realidad de una manera muchas veces residual.

5. Los OVNIs junto a las otras entidades no son más que metamorfosis de un sistema de control de la conciencia humana que escapa a nuestro entendimiento humano pero cuyos fogonazos podemos recoger a través de los testimonios OVNI o de las mitologías
trascendentes.

Después de “Pasaporte a Magonia”, Jacques Vallée continuaría publicando libros tales como “Revelaciones”, “Confrontaciones” o “Mensajeros del Engaño” en los que seguirá profundizando en sus planteamientos fundamentales. Vallée pasará por diversas fases y en ellas se acabará mostrando bastante crítico con la ciencia convencional y su estrechez de miras, la inocencia de la ufología ortodoxa, pero sobretodo manifestará su desprecio hacia las autoridades y gobiernos a los que les acusa no sólo de no tener
ningún interés en acercarse tan siquiera a la verdad, sino que, de hecho, se han aprovechado sistemáticamente del fenómeno OVNI para manipularlo a su antojo e interés. Las conclusiones de Vallée no son en absoluto evidentes. El investigador francés intuye que los OVNIs son una manifestación de algo complejo, superior y dotado de una inteligencia pero el propio autor reconocerá que quizás el conocimiento de la naturaleza OVNI esté fuera del alcance no sólo de nuestra ciencia y cultura sino de nuestro equipamiento cognitivo. Independientemente de estas especulaciones, la verdadera ruptura de Vallée será demostrar que el Fenómeno Ovni no es en absoluto novedoso y supera el sentido de sus siglas. Siempre han existido encuentros con lo insólito y el autor lo demuestra con cientos de ejemplos registrados en la literatura de las distintas épocas. En la edad media hablaban de demonios, íncubos y súcubos (Era una conclusión coherente con el esquema cultural y cognitivo imperante), más adelante se interpretaron como románticas  criaturas mágicas tales como duendes y hadas, para finalmente manifestarse como extraterrestres que vienen desde los distantes confines del cosmos. Lo que hoy entendemos como OVNI no es más que la interpretación de un fenómeno que viene manifestándose a lo largo de la historia de la humanidad. Una de las consecuencias de los argumentos de Vallée será el integrar el fenómeno OVNI con multitud de fenómenos sobrenaturales como pueden ser criaturas míticas, las apariciones o bestias legendarias. Esto tendrá serias implicaciones ya que por un lado permite ampliar el campo de estudio de una manera amplia pero en cierto modo le quitará cierta
patina de respetabilidad al fenómeno OVNI que de repente se veía abocado a compartir casuística con leyendas medievales o fábulas del romanticismo. Desde ese punto de vista, un avistamiento OVNI tenía la misma validez y legitimidad que un aldeano que afirma haber visto “La Santa Compaña”. Sin embargo, como veremos más adelante también permitirá plantear una teoría unificadora de lo paranormal que plantea interesantes desafíos intelectuales. Pero Vallée no acaba ahí. La estructura ideológica de lo OVNI no es casual, responde a una mitología que recoge las ansiedades y los anhelos de la raza humana en un determinado momento. Desde su punto de vista lo OVNI (O deberíamos decir la Hipótesis Extraterrestre) es el SuperMito del Siglo XX con esa mezcla de racionalismo, tecnología y mensaje de redención frente a las ansiedades que generaba un mundo que parecía abocado al horror tecnológico en forma de holocausto nuclear. La difusión de los OVNIs y su éxito en la ficción popular avalarían la gran adhesión que despertó.
Y de hecho ¿No se han preguntado nunca por qué el Fenómeno OVNI despierta tanta pasión entre sus adeptos y entre sus detractores? Si está leyendo esto, asumo que debe entender a que me refiero. La idea de las visitas de extraterrestres fascina a lo largo y ancho del planeta. ¿Por qué? Por un lado, se puede efectivamente ver los OVNIs como un Supermito generado que condensa buena parte de nuestros miedos (Apocalipsis ecológico, holocausto nuclear radiactivo…) y deseos (Salvación y ascenso a los cielos) de una manera muy efectiva en nuestra psique. Pero al mismo tiempo, puede que el Mito OVNI nos hace comulgar con nuestro Zeitgeist, con ese concepto hegeliano de espíritu de los tiempos en los que vivimos, convirtiéndolo en una poderosa conexión con nuestra época,
con nuestro presente. Lo cual acaba por darle una fuerza y una tensión a la que algunos parecen no poder resistirse, hasta para intentar demoler los planteamientos que sostienen el propio fenómeno.

(continuará….)

PABLO VERGEL

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