LA INCÓGNITA OVNI (III)

LA INCÓGNITA OVNI (III) Metafísica de la Ruptura     Pablo Vergel

OVNI: METAFÍSICA VS CIENCIA

“En una de nuestras apariciones, bajamos Loli y yo de los pinos con mucha gente, y vimos una cosa como fuego en las nubes. { } Cuando paso eso, se nos apareció la Virgen, y le preguntamos que qué era aquello, y Ella nos dijo: Que en aquello vino Ella”
Conchita González, vidente de Garabandal

Tras Vallée, lo lógico es que la Hipótesis Extraterrestre Retroactiva también fuera revisada. Así un fenómeno como, por ejemplo, la aparición de la Virgen María en Fátima, desde un punto de vista ufológico era la interpretación de un avistamiento OVNI de acuerdo con el contexto sociológicoreligioso de una pequeña aldea portuguesa a principios del Siglo XX. Por supuesto que unos menores de edad de origen campesino no disponían de los recursos culturales para identificar una nave alienígena y que su incapacidad conceptual les lleva a concluir que sea lo que sea lo que presenciaron era la mismísima Virgen María (No vamos a ahondar en este suceso milagroso o sobrenatural, pero existen fundadas sospechas sobre el papel que jugaría la iglesia portuguesa para condicionar y apoderarse de forma muy interesada de las visiones de los niños.)

El filósofo Kant a la hora de establecer categorías, distinguía entre “Noumeno” y “Fenómeno”. Para el pensador alemán, el “Noumeno” sería la cosa en sí, pura e independiente de cualquier representación. Mientras que los “fenómenos” son esos propios “noumenos” accesibles a nuestros sentidos y a nuestra percepción. De alguna manera Kant viene a reformular el Mito de la Caverna de Platón
La perspectiva ufológica acaba por identificar el fenómeno como noumeno. Es decir, lo que los especialistas del Siglo XX creen ver como naves espaciales lo acaban considerando como la cosa en sí, no como otra manifestación fenomenológica, sujeto a la percepción y a los condicionantes de su época y contexto sociohistórico. Cuando lo cierto, como nos demuestra Vallée en su citada obra “Pasaporte a Magonia”, es que una aparición mariana o un encuentro cercano posterior a 1947 comparten la misma categoría.
De hecho, la filosofía de Kant nos da alguna pista que puede sernos de gran utilidad para intentar aproximarnos al –nunca mejor dicho– Fenómeno OVNI ya que siguiendo con sus reflexiones, el noumeno, la cosa en sí, solo podemos aspirar a intuirla, no a conocerla con nuestras actuales dimensiones de conocimiento que no son otras que el Espacio y Tiempo. Quizás y ya lo veremos más adelante, la metafísica pueda ser una herramienta mucho más útil que toda la parafernalia positivista de la ufología científica. Quizás la reflexión pueda abrir más perspectivas que el limitarse a recopilar casuística a través de testigos sin ninguna base empírica defendible.
¿Por qué digo esto? La ufología muchas veces ha intentado adquirir la respetabilidad de una ciencia más. Son muchos los que siempre se han quejado de la falta de interés o la abierta hostilidad que la comunidad científica ha demostrado siempre al estudio del  fenómeno OVNI. Esto ha llenado de frustración a muchos investigadores que han intentado aparentar el hacer ciencia a través de recursos socorridos como la clasificación axiomática (Clasificar tipos de naves o humanoides sin ton ni son) o la utilización de cierto lenguaje pomposo y pseudocientífico (“Encuentros de Tercera Clase”). Todos estos esfuerzos han sido en vano y sí, quizás han servido a un nivel divulgativo a darle cierto status pero en lo que concierne a su aceptación como disciplina científica han sido un absoluto fracaso. Y es que lo más probable es que la Ufología visto lo visto (O más bien deberíamos decir “visto lo no visto”) debería optar por otras sendas que no son las de la ciencia experimental. La ciencia se caracteriza por avanzar a través de la validación de hipótesis que son contrastables bajo unas circunstancias controladas, las cuales no significa necesariamente que se deban reproducir en un laboratorio. Creo que se debe reconocer que las evidencias existentes para el estudio del Fenómeno OVNI no permiten un estudio
empírico de la misma. Insisto hasta la saciedad. A fecha de hoy sólo contamos con numerosos testimonios y fugaces anomalías (Un avistamiento, la lectura de un radar…) que es digno de estudio pero que no son indicios consistentes para construir hipótesis que validar. Un registro inexplicable en un radar podría ser una nave espacial extraterrestre. Sí, pero después de Vallée, también podría tratarse de un dragón. ¿Por qué no? Ambas hipótesis son igualmente plausibles y ambas requieren de una validación que se antoja complicada. Además Ciencia es sinónimo de rigor pero no de verdad ni mucho menos. La ciencia es un concepto dinámico en permanente evolución y ahí radica su fortaleza. No aspira a ser un esquema rígido que se pueda apropiar de LA VERDAD sino que intenta formular representaciones de la realidad que resistan cada vez mejor un contraste empírico. Y eso sí que es radicalmente innegociable para la Ciencia. Sin método científico, sin validación, no hay ciencia. Y debemos reconocer que desde hace unos siglos al
hombre no le ha ido nada mal en términos de avances, dejarse guiar por estos principios. Es por esta razón que se debe replantear que el Fenómeno OVNI se aborde desde otras disciplinas como puede ser la Metafísica, una escuela filosófica que cuenta en su plantilla a insignes pensadores como Platón o Kant, o desde la Psicología Social, una ciencia perfectamente calificada para profundizar en la dimensión psíquica y subjetiva del fenómeno. Abundaremos en ello en próximos capítulos. Y claro que podemos seguir mirando a los cielos o a nuestros campos, pero quizás para resolver la incógnita OVNI no debamos mirar ni tan arriba ni tan lejos.

LA ESCUELA ESCÉPTICA

“…las luces observadas por la tripulación eran, en realidad, las llamaradas de las torres de combustión de la refinería de  Escombreras”
Fernández Peris

Es público y notorio que los más feroces comunicadores, periodistas o escritores neoliberales del panorama mediático español, han tenido un pasado marxista o incluso antisistema. Personajes como Jiménez Losantos o Pío Moa atacan de forma furibunda los planteamientos de los partidos políticos de izquierda, los nacionalismos periféricos o a los sindicatos pero en sus biografías podemos comprobar que ambos participaron con entusiasmo en movimientos subversivos de extrema izquierda. Algo muy parecido ocurre con el ala más escéptica de la ufología que en su mayoría está compuesta por personas que en una etapa temprana de su vida creyeron en la Hipótesis Extraterrestre y dedicaron esfuerzos y energías a investigar el fenómeno para luego abandonar, renegar de sus planteamientos y consagrarse en buena medida a su descrédito sistemático.

La escuela escéptica, neopositivista o negacionista (Elijan la etiqueta con la que se sientan más cómodos) también plantea su particular visión sobre el Fenómeno OVNI la cual se puede resumir en los siguientes puntos:

1. El Fenómeno OVNI más allá de su interpretación literal de Objetos Volantes No Identificados no existe. Esta afirmación se basa en la absoluta ausencia de evidencias que puedan sustentar cualquier hipótesis que se han venido usando desde la ufología para apoyar en particular la HET.

2 .La Hipótesis Extraterrestre es un mito moderno sustentado en ensoñaciones infantiloides que ha gozado de gran difusión y éxito
por su propia estructura ideológica en un contexto como el del Siglo XX donde se consolida un nuevo paradigma científico-técnico y los viejos mitos religiosos o mágicos han caducado.

3 .Otras hipótesis son meras elucubraciones que intentan suplantar de manera pretenciosa y pseudofilosófica el fracaso de los planteamientos de la Hipótesis Extraterrestres.

4 .La famosa casuística OVNI la resumen en:

A. Confusiones legítimas.
B. Alucinaciones individuales e histerias colectivas.
C. Fraudes malintencionados.

La escuela escéptica propone criticar los paradigmas de la ufología de una manera activa. Si la postura oficial de los medios o de la comunidad científica ha sido la absoluta indiferencia, los investigadores ufológicos escépticos deciden investigar de manera experimental para demostrar que otras hipótesis pueden y deben explicar los avistamientos o incidentes que se denuncian. Esta actitud algo capciosa suele irritar a muchos ufólogos que no acaban de entender la agresividad con la que estos supuestos escépticos
embisten contra la ufología.

Y no debería ser así a crítica razonada es lo que hace evolucionar el conocimiento. Esta investigación escéptica que trata de poner contra las cuerdas los preceptos de la ufología clásica debe ser bienvenida. Plantearse mínimamente cualquier hipótesis extraterrestre requiere descartar otras hipótesis convencionales y esto es un trabajo que cualquier investigador serio siempre deberá plantearse. Pero no se puede negar que ciertas actitudes de ufólogos escépticos (Los cuales detestarían por cierto que los llamaran ufólogos pero lo son) no son lo asépticas que se podría esperar. Es decir ya no se aproximan al fenómeno de una manera neutral sino con afán de debunking. Ellos se suelen justificar que la sistemática combinación de poco rigor en las investigaciones y el afán “Misteriologico” de los investigadores-divulgadores no les ha dejado otra opción. Así su posicionamiento sistemático ante cualquier
caso OVNI es o bien intentar desmontarlo o bien intentar explicarlo de una manera convencional. Esta postura queda reflejada de manera ejemplar en casos como el Expediente Manises donde un avistamiento OVNI por parte de un piloto de un avión comercial que se vio obligado realizar un aterrizaje de emergencia en Valencia, se intenta explicar como el fulgor de las chimeneas de Escombreras en Cartagena (Murcia) en unas condiciones atmosféricas muy particulares. Una hipótesis algo descabellada y con la cual se puede estar o no de acuerdo, pero que al menos intenta ofrecer una explicación y no refugiarse en los enigmas tan socorridos desde la divulgación que no aportan nada a la investigación. Intentar explicar aunque sea de manera disparatada es siempre preferible a limitarse a reconstruir. El problema surge cuando estos escépticos hacen gala de su proverbial alergia ante la mera posibilidad de una anomalía y prefieren recurrir a una explicación convencional por muy tirada de los pelos que sea y considerarla como la solución definitiva en vez de una simple hipótesis más.

Sin embargo, y pese al tono ofensivo de los supuestos escépticos, la ufología debe estar agradecida a la existencia rama escéptica que intenta incluso de forma agresiva falsear las hipótesis más insólitas y aportar explicaciones alternativas convencionales. Nada de esto debe restar, todo suma. De hecho, muchas veces aquellos casos que han pasado por el filtro “escéptico” suelen ser aquellos casos que gozan de mayor credibilidad y se establecen como anomalías legítimas de gran interés en su estudio. Aun así la ufología escéptica también tiene dificultades de explicar como decenas de miles de personas a lo largo del mundo dicen haber sufrido experiencias
OVNI. Sin duda que buena parte de estos casos se pueden explicar de una manera escéptica: confusiones, alucinaciones, fraudes, etc.
¿Pero es sostenible esta perspectiva? ¿Todo el mundo miente siempre? ¿Todo el mundo se equivoca siempre? ¿Cómo se explica que ciertos patrones se hayan reproducido a lo largo de la historia en distintos continentes sin aparente conexión alguna?
Repasemos algunas de sus explicaciones más recurrentes a la hora de intentar dar respuesta a estas cuestiones.

LA HIPÓTESIS HIPNAGÓGICA

La vida es sueño y los sueños, sueños son
Calderón de la Barca

Si se analiza la abundante casuística OVNI se puede observar un recurrente factor de irrealidad, que unido a unas circunstancias muy concretas tales como la nocturnidad o la soledad del testigo, ha llevado a algunos investigadores a trazar paralelismos entre los testimonios OVNI con estados de conciencia alterada o directamente oníricos. De hecho, no son raros los testimonios de supuestas naves extraterrestres, o de los propios tripulantes, materializándose o desmaterializándose de una manera que apuntan a un desafío a nuestra percepción más que al uso de una tecnología avanzada capaz de vencer los límites de la física convencional. Esta perspectiva se verá fuertemente apoyada por casos de gran relevancia mediática como pudo ser el seminal “viaje interrumpido” de Betty Hill o
la espeluznante odisea de Whitley Strieber recogida en su best-seller autobiográfico “Comunión”. En este clásico de la ufología, el autor nos relata como fue víctima de unos extraños episodios que se pueden calificar, no sabemos si de forma literal o figurada, de un caso de “visitantes de dormitorio”. El libro fue un éxito de ventas y atrajo el foco mediático sobre los casos de abducciones extraterrestres. (A todo esto sin duda ayudaría una muy inquietante portada que fijaría un auténtico retrato robot alienígena en el imaginario colectivo.) En el libro el propio autor es el primero en especular sobre la verdadera naturaleza de la experiencia aunque en sucesivas obras se iría decantando por explicaciones más cercanas a la ufología convencional frente a la extrañeza que rezuma el relato original y en la que se mostraba mucho más cauto a la hora de determinar si lo que le había ocurrido era una experiencia espiritual, material o parapsicológica. Que en este caso, como en muchos otros, buena parte de los testimonios se hayan obtenido a posteriori a través de hipnosis sería un refuerzo a la hipótesis de que muchas de las experiencias OVNI están demasiado vinculadas
a sueños, recuerdos y reconstrucciones bajo unas condiciones muy concretas para no plantearse que buena parte de estas experiencias no son nada más que reconstrucciones de experiencias oníricas. El caso de Strieber se puede extrapolar a muchos de los testimonios de encuentros cercanos con OVNI. La gente relata unas experiencias extrañas y absurdas, las cuales no son capaces de explicar y que recurren a reinterpretarlas bajo un paradigma ufológico abiertamente especulativo. Desde este punto de vista algunos investigadores escépticos no dudarán en afirmar que la gran mayoría de los encuentros cercanos serían trastornos del sueño que derivan en alucinaciones hipnagógicas, parálisis del sueño o bien intensos sueños vívidos. ¿Puede explicar esta hipótesis los miles de
testimonios por sí sola? No mejor ni peor que otras hipótesis que hemos venido examinando hasta ahora. Lo que si que pone en evidencia de nuevo es que un encuentro OVNI puede muchas veces ser indistinguible de una experiencia subjetiva.

PERCEPCIONES

Ver es creer
Expresión popular

La escuela escéptica ufológica suele tener en la percepción humana uno de sus más socorridos caballos de batalla. ¿Puede  considerarse el ser humano como un testigo fiable? Numerosos estudios apuntan que nuestras percepciones, su procesado y almacenamiento en la memoria puede que no sean tan asépticos como podríamos pensar. Un ejemplo recurrente que se suele utilizar para ilustrar la falta de fiabilidad de la percepción humana y su alto grado de sensibilidad psicosocial es el tristemente célebre caso de la desaparición de las niñas de Alcasser que fue objeto de una cobertura mediática sin precedentes. Algunos todavía recordamos como en cierto programa de televisión llamado “Quien sabe donde” se produjo una verdadera avalancha de llamadas telefónicas que afirmaban haber visto a las niñas desaparecidas en el sur de España. El número de llamadas fue tal que el programa acabó dando por
hecho de que las niñas estaban vivas y que descubrir su paradero era cuestión de tiempo. La siguiente semana, por supuesto, el programa no abrió con la buena nueva de que las niñas habían aparecido. Aquel fervor de testimonios no había conducido a nada y se había disipado. Semanas después se descubriría cual había sido el cruel destino de estas niñas que habían sido asesinadas, horas después de su desaparición. Este caso evidencia como los testimonios per se no pueden considerarse como prueba definitiva de nada y que cierta ansiedad promovida por los medios de comunicación puede crear un caldo de cultivo para la propagación de histerias colectivas. El estudio contemporáneo del Fenómeno OVNI no puede dejar de lado esta dimensión psicosocial a la hora de abordar
los miles de testimonios que existen sobre el fenómeno OVNI. Algunos ufólogos, no obstante, han apuntado de manera certera que como es posible que si nuestra percepción es tan defectuosa pueda convertirse en árbitro de disputas legales o en la resolución de crímenes. Es decir, si la percepción, si el testimonio puede ser la base de nuestro sistema legal y penal ¿Por qué se invalida en los casos OVNI? Y la respuesta no es sencilla ni mucho menos reconfortante. Está demostrado a través de diversos experimentos
como los realizados por la psicóloga Elizabeth Loftus que las experiencias humanas, sobretodo bajo condiciones traumáticas, suelen mostrar distorsiones y sesgos que se manifiestan en la reconstrucción del evento y en el almacenamiento en la memoria del mismo. De hecho es perfectamente posible que un individuo acabe teniendo recuerdos fabricados de cosas no vividas necesariamente como son rememoradas. (Esto es algo que también se ha puesto en evidencia en ciertas reconstrucciones bajo hipnosis) Los testimonios son esenciales a la hora de determinar o reconstruir una situación pero deberemos tener en cuenta que nuestros sentidos y nuestras
memorias sobre estas experiencias no son tan fiables como deberíamos esperar. Ver puede ser creer, pero nuestras creencias pueden estar totalmente equivocadas y no formar parte necesariamente de una realidad objetiva. A algunos les puede parecer inquietante la conclusión de que un testimonio en un juicio puede tener la misma fiabilidad que el de un testigo de un encuentro cercano OVNI pero esa es la realidad. No es de extrañar que en ambos ámbitos se deba reivindicar la prueba material e incontrovertible como el factor determinante al otorgar credibilidad o no a una afirmación independientemente del foro donde se emita.

EL FOLKLORE OVNI

Estos platillos volantes son, ni más ni menos, que los mitos eternos que hoy, ante el miedo de la ciencia y la técnica no controladas vuelven a manifestarse

Alfonso di Nola

Algunos investigadores han querido estudiar lo OVNI desde una perspectiva exclusivamente sociológica. De hecho, cuando cursaba la carrera de sociología ese era mi enfoque. No me preocupaba tanto si el fenómeno era real o no. Sino que uno se centraba más en la ideología subyacente, en los mecanismos de difusión de la misma y cual es el rol de esta mitología. La perspectiva folclorista le la espalda a cualquier debate sobre la realidad del fenómeno, y se centra en su funcionamiento como mito. Los OVNIs son simplemente la actualización y contextualización cultural contemporánea de fenómenos que están presentes de una manera u otra en todas las culturas. No es como afirma Von Daniken que los antiguos dioses fueran extraterrestres, es que los extraterrestres son los nuevos dioses, son los nuevos mitos. Esta perspectiva realiza un curioso análisis de la evolución del fenómeno OVNI y como este ha ido mutando de acuerdo con el devenir de los tiempos, lo cual indica, sin duda, cierto grado de interacción con los testigos y la sociedad
que los acoge. De nuevo no se puede percibir un patrón coherente. Así si los primeros extraterrestres que se aparecían a los contactados parecían visiones optimistas de superhombres del futuro, luego el arquetipo acabaría transmutando en los célebres humanoides grises que diversos investigadores han acabado identificando como una visión futura y apocalíptica de la raza humana: cabezas hiperdesarrollados, cuerpo atrofiado, aspecto enfermizo, problemas de reproducción… A veces parece que estemos describiendo a lo que nuestra cultura actual nos ofrece como representación de un ciudadano nerd del futuro. Muchas veces parece que las descripciones de los seres extraterrestres hablen mucho más de nosotros mismos que de hipotéticas visitas a millones de años luz de distancia.
Algunas escuelas de cierta influencia marxista han llegado a identificar a los OVNIs como un subproducto más del Colonialismo Cultural Norteamericano. Y sí, la Hipótesis Extraterrestre puede verse de ese modo. Es cierto que el fenómeno conocido como OVNI a partir de 1947 empieza a ser interpretado de una manera particular. Ese prisma sí que forma parte de la hegemonía cultural
norteamericana junto al cine de Hollywood o el rock and roll. De hecho, en cierta medida ver OVNIs supondrá un síntoma de modernidad como lo pudo significar en la España de los 50s pero lo que no se puede negar es que más allá de esa forma de interpretar el fenómeno, han existido y existen anomalías y encuentros con lo insólito que merecen nuestra atención.Si repasamos un libro como por ejemplo “Wonders in the sky” de Aubeck y Vallée se pueden observar como fenómenos que se consideran como propios de la ufología moderna tuvieron sus antecedentes en el fenómeno de los airships o registros tan curiosos como esos meteoritos con momias que cayeron del cielo.

¿Qué está pasando ahí afuera? ¿No es curioso que esas supuestas alucinaciones sigan un esquema y una estructura que trasciende de épocas donde la cultura mediática contemporánea no existía? ¿No es posible que lo OVNI se convierta objeto de estudio ya sea desde una perspectiva especulativa, metafísica y psicosocial?
Algunos queremos pensar que sí.

PABLO VERGEL

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Un comentario en “LA INCÓGNITA OVNI (III)

  1. Buen desarrollo y específico. Los ovnis como vehículos pertenecientes a seres extraterrestres no existen. Lo que actualmente se conoce como OVNIs no son más que prototipos de armas que algunos gobiernos encubren con el fin de ocultar que aún continúa con una extraña forma de guerra fría entre países con regímenes políticos diferentes. Está todo ahí fuera, sólo hay que tener un poco de sentido común y lógico para enlazar la información de forma correcta.
    No existen los extraterrestres tal y como nos quieren dar a entender a través de todo este caos de noticias e imágenes manipuladas. La verdad es más simple de lo que parece.
    Saludos.

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