LA INCÓGNITA OVNI (y IV)

LA INCÓGNITA OVNI-. Metafísica de la Ruptura        PABLO VERGEL

 LA DIVULGACIÓN DEL MISTERIO

Creérselo todo hasta que se demuestre lo contrario
Fernando Sesma

Si hemos hecho mención a los escépticos, el temido lobo feroz de la Ufología, creo que procede hablar del otro extremo del espectro: la divulgación del misterio. De hecho creo que es difícil explicar el uno sin el otro. Los escépticos son en buena parte una furibunda reacción a cierta manera de aproximarse a la ufología y a otras paraciencias (sic) : Transcomunicación Instrumental, Criptozología, espiritismo etc… desde un punto de vista superficial, acrítico y más interesado en una narrativa que ahonde en el misterio en sí que en la propia investigación del fenómeno. Desde hace ya varios años el Misterio vive un boom en muchos países pero particularmente en España. Existen revistas, libros y decenas de podcasts tanto profesionales como amateurs (De hecho muchas veces destacan más
los segundos en la seriedad de sus propuestas al no estar sujetos a ningún tipo de criterio comercial) que se dedican a la divulgación de lo insólito cosechando un gran éxito de público.

El periodismo divulgativo del misterio suele presentar los siguientes rasgos a la hora de abordar el fenómeno OVNI

1. Elaboración semi-literaria y narrada de los incidentes.
2. Presunción absoluta de la buena fe, la preparación adecuada y de la objetividad del testigo.
3. No se intenta recabar ni cruzar fuentes contrarias a la versión de los testigos.
4. Nada se afirma ni se rebate, todo se deja en manos de la fértil imaginación del lector, oyente o espectador.

Muchas veces parece que este periodismo del misterio funcione más a un nivel de entretenimiento que a un nivel de divulgación más crítico. Así el Misterio se convierte en una nueva ficción con visos de verosimilitud y que de hecho encaja perfectamente con las tendencias de la producción cinematográfica contemporánea tales como el film de la Bruja de Blair u otras películas de “cintas encontradas” que son ficciones que pretender pasar como realidad. No es de extrañar el auge de la radio en la divulgación del
misterio dada su alta capacidad de sugestión así como valerse de la tradición oral: la vía de difusión del mito por excelencia.
Que este tipo de periodismo divulgativo funcione no tiene nada de malo. Es una fórmula necesaria para satisfacer una demanda existente por parte de un público ávido de ciertos conocimientos. Pero a veces el éxito del que goza se vuelve un poco contra la investigación rigurosa de los fenómenos ya que la divulgación de los misterios, en vez de la resolución de los mismos, se convierte
muchas veces en el horizonte al que aspiran muchos investigadores.

JOHN KEEL: POR UNA TEORÍA UNIFICADORA DE LO PARANORMAL

“Abandoné cualquier hipótesis extraterrestre en 1967 cuando mis propias investigaciones de campo me revelaron una alucinante
superposición entre los fenómenos paranormales y los supuestos casos OVNIs…”
John Keel

Si antes mencionábamos a Jacques Vallée como uno de los pensadores e investigadores que más había hecho avanzar el estudio de lo OVNI. Muy pronto, John Keel le daría la réplica al profundizar en los estudios del investigador francés y reformular los casos OVNIs desde una perspectiva mucho más amplia, compleja y rica. Obras de John Keel como “Planeta Encantado”, “Las profecías del Mothman” o “Operación: Caballo de Troya” supondrían un nuevo revulsivo para plantear alternativas a hipótesis cada vez más caducas.
John Keel era en un cazador de platillos al uso. Desde los años 50, había desempeñado su faceta de periodista e investigador de hechos extraordinarios y fenómenos anómalos. No es ninguna sorpresa que reorientara su trabajo al misterio más popular en los Estados Unidos de los Años 50 y 60: Los OVNIS. Tras investigar multitud de casos en la Costa Este de Estados Unidos empezó
a replantearse cual podía ser la naturaleza del fenómeno. Keel empezó a trazar paralelismos entre los encuentros con extrañas criaturas como el célebre Mothman en West Virginia, con avistamientos de luces y con episodios de percepción extrasensorial de los testigos. Esta aportación de John Keel será de una gran relevancia ya que desde los inicios de la ufología, muchos investigadores sesgaban casos donde aparecían trazas de otros fenómenos paranormales. Desde la perspectiva de estos investigadores, la ufología era una ciencia seria y como tal debía obviar este tipo de manifestaciones que empañaban la respetabilidad de la disciplina. Lo cierto es que Keel puso en evidencia que el fenómeno OVNI no era algo aséptico ni aislado sino que guardaba relación con mensajes
imposibles, apariciones de criaturas, bilocaciones, etc…
Keel de hecho pensaba que todas las anomalías como las criaturas criptozoológicas, los OVNIs, los fantasmas, los poltergeists, los orbes, los demonios, los ángeles o cualquier entidad mística o religiosa están interconectadas entre sí y son manifestaciones de una misma fuerza cósmica más allá de nuestro control. John Keel incluso iba más lejos y se atrevía a sustituir el término de extraterrestres por ultraterrestres. Unas entidades no humanas pertenecientes a otro orden de existencia y por tanto incomprensibles para nosotros. De hecho, es público y notorio que John Keel tuvo que abandonar algunas de sus investigaciones porque empezó a experimentar una sucesión de situaciones inexplicables que empezaron a hacer zozobrar su propia cordura.

Un diálogo de la película “Mothman, la última profecía” basado en su célebre besteller es utilizado de manera magistral por el podcast Terra Incognita como cuña y resume la inquietante filosofía que John Keel trata de transmitirnos:

– La semana pasada mi amigo recibió una llamada telefónica extraña de… un ente, un espíritu, lo que fuera… parecía saberlo… todo.
– ¿Como Dios? ¿Y hacía predicciones que se han confirmado?
– Sí. Le llamó un tal Indrid Cole.
– Es percepción, John. A cada cual se le aparecen de forma diferente: una voz, una luz, un hombre, un monstruo… Si tu amigo piensa que está hablando con Dios, está totalmente equivocado…
– ¿Y cómo se explica que lo sabe todo?
– Mira allí arriba. Si hubiera un accidente de tráfico a unas manzanas de aquí, es muy probable que lo viera el que limpia los cristales, pero no significa que sea Dios. Ni siquiera que sea más listo que nosotros. Lo que pasa es que desde donde está, puede ver un poco más lejos que nosotros.
– Creo que es evidente que esas entidades están más adelantadas que nosotros. ¿Por qué no se presentan y nos dicen lo que piensan?
– Tú estás más adelantado que una cucaracha. ¿Has intentado alguna vez explicárselo a alguna de ellas?

Este símil de las relaciones entre humanos y animales se usará como esquema para entender, o más bien para no entender, cómo podemos representar las interacciones entre seres humanos y estas entidades ultraterrestres. Sin embargo, muchos se preguntarán de manera lógica, ¿Donde están esas entidades? ¿Son materiales? ¿O desafían nuestras categorías de espacio y tiempo? Es el momento de recurrir a nuevas y arriesgadas hipótesis.

SALVADOR FREIXEDO Y LA GRANJA HUMANA

“Somos propiedad de alguien”
Charles Fort

Antes de cruzar a nuevas dimensiones, es justo hacer mención a un pensador que lleva la metáfora de los animales a un sentido estrictamente literal con obras tan particulares y revolucionarias como “La Granja Humana” donde hace propia la frase de Charles Fort “La Tierra es una granja. Somos propiedad de alguien” y la lleva hasta sus últimas y terribles consecuencias. Salvador Freixedo es un ex-jesuita que tras viajar por buena parte de Latinoamérica y Estados Unidos renuncia a su fe y comienza a centrarse en
temas relacionados con el misterio, lo oculto y lo paranormal y comienza a vincularlos y a situarlos en el mismo plano que las religiones y la teología. Sus libros más representativos sería la trilogía “La amenaza extraterrestre”, “La Granja Humana” y “Defendámonos de los Dioses” que configuran un desolador tríptico donde los dioses de la antigüedad y los actuales extraterrestres no son sino entidades que se han dedicado a parasitar a los seres humanos y a a apropiarse de nuestras energías psíquicas. Freixedo
denuncia la existencia real de multitud de tipos de extraterrestres (Grises, reptilianos, Nórdicos, etc.) dioses de la antigüedad, animales criptozoológicos, etc., y los sitúa a todos al mismo nivel: entidades que dominan, manipulan, depredan o vampirizan a los seres humanos con la misma falta de compasión que nosotros mostramos con los animales. Ni que decir tiene que el posicionamiento radical de Freixedo frente a las religiones a las que considera manipulaciones organizadas que buscan someter al ser humano, le ha valido cierta marginación en muchos ámbitos que consideran sus argumentos directamente provocativos e inaceptables. Cuando lo cierto es que Freixedo es uno de los pensadores que ha sido capaz de dejar de lado sus esquemas culturales y religiosos e identificar dioses con seres extraterrestres o ultraterrestres. Curiosamente Freixedo abomina del estudio de la casuística pero por razones
distintas a los ufológos escépticos. Para él está tan demostrada la injerencia de estas inteligencias no humanas que no vale la pena perder más tiempo en acumular pruebas o clasificarlas de manera axiomática. Lo que el hombre debe es ser consciente de la amenaza y defenderse ante ella rechazando la devoción a los dioses y a los propios extraterrestres. Los seres humanos somos las víctimas de este panteón inacabable de entes ultraterrestres ante a los cuales estamos a su merced absoluta. Como los animales de una granja que a veces se tienen que enfrentar a irrupciones traumáticas pero bienintencionadas (Una oveja que es llevada al veterinario),
ataques (Un lobo que entra en la granja por la noche) o bien afrontar nuestro destino: ser sacrificado para formar parte de la cadena alimentaria de terceros.
Su visión es sencillamente arrebatadora aunque adolece de fundamentación empírica. Por mucho que se empeñe Freixedo, con gran aplomo en insistir que no hacen falta pruebas porque estas son evidentes tanto en la actualidad como a lo largo de la historia, éstas siguen sin aparecer. El se limita a relatarnos cientos de casos tanto contemporáneos, interpretar mitologías del pasado de una manera fascinante y enarbola una narrativa muy potente pero en la que cuesta encontrar pruebas que la sostengan. Aun así, insisto, su visión de lo OVNI es interesante en tanto en cuanto la acaba de fusionar con lo sagrado, lo cual es cuando menos, inspirador para adoptar
nuevos enfoques.

LA HIPÓTESIS EXTRADIMENSIONAL

“Si algo nos enseñan los OVNIs es que no entendemos el Espacio y el Tiempo”
Jacques Vallée

En su libro de 2011, “El universo no es plano” su autor Miguel Pedrero recoge el guante de John Keel al establecer una perspectiva unificadora de lo paranormal donde hacer converger la ufología con otros fenómenos como la Transcomunicación Instrumental o el contactismo y vincularlo a la física cuántica y sus derivaciones. Esta relación se ha venido argumentando desde hace ya algún tiempo, pero quizás sea el autor español uno de los que mejor y de forma más explícita lo ha plasmado. La irrupción de las ideas de Einstein supuso una revolución conceptual que obligó a revisar los principios de la física clásica de forma radical. Nuestro universo, nuestra cosmovisión, en definitiva es transformada en un nuevo paradigma donde conceptos como el espacio y el tiempo son relativizados.

De acuerdo con esta teoría, la propia realidad presenta una mucho mayor maleabilidad de la que podríamos pensar y donde incluso se empieza a vislumbrar la posibilidad de coexistencia de unas dimensiones, que nosotros como especie no somos capaces ni siquiera de intuir. Subsiguientes desarrollos de las teorías de la Física, nos irán demostrando que el estudio y el análisis de las partículas de las que esta hecha la propia materia empieza a plantear retos que superan nuestro nivel de conceptualización. Podemos afirmar que a un nivel subatómico la lógica cartesiana deja de funcionar y se establecen multitud de incógnitas en torno al concepto de materia y al de la propia existencia. Muchas de las elaboraciones teóricas que han hecho físicos de renombre, hace menos de dos siglos hubieran sido considerado herejías, artefactos metafísicos o incluso ocultistas. Esto, sin duda, ha dado a alas a ciertos sectores de la investigación paranormal que han visto cierta legitimación de sus disciplinas aunque sea de manera remota e indirecta. A tenor de esta consideración, me gustaría hacer una pequeña puntualización. Muchos investigadores de lo paranormal a veces ponen como ejemplo estos trabajos para intentar aplicar la tan deseada legitimidad y respetabilidad sobre ciertas hipótesis paranormales que se vienen manejando. Y este es un enfoque demasiado simplista. Que la Física Cuántica establezca que  un electrón pueda estar simultáneamente en dos lugares al mismo tiempo no avala necesariamente la idea de la bilocación de una persona. Creo que es importante no establecer analogías interesadas entre fenómenos que se producen a un nivel subatómico y la realidad inmediata que conocemos amparada por la física clásica. Obviando aproximaciones como ésta, la física cuántica abre la posibilidad teórica de la existencia de otras dimensiones que al chocar bien podrían explicar algunos fenómenos considerados hasta ahora paranormales y de los que realmente no es posible que quede constancia en nuestra realidad ya que no pertenecen a nuestro plano de existencia.

De hecho, cualquiera que haya estudiado el Fenómeno OVNI habrá reparado en multitud de casos en los que las supuestas naves o tripulantes se comportan de una manera que sugiere un desafío abiertamente las leyes de nuestra realidad antes que una tecnología ultra-avanzado. Miguel Pedrero recurre un ejemplo muy revelador ya usado por Michio Kaiku que puede servirnos para entender el carácter anómalo que tendría la interacción entre dimensiones que se suponen no deberían cruzarse con el clásico relato “Planilandia” de Edwin Abott donde un mundo contenido en dos dimensiones (Largo y ancho) debe enfrentarse a la posibilidad de la existencia de una tercera dimensión (Profundidad) cuyas manifestaciones (Materializaciones súbitas, desafío de las leyes de su realidad…) son recibidas exactamente como lo son ciertas hipótesis heterodoxas en nuestra sociedad. Irónicamente el protagonista de Planilandia, la figura geométrica de un cuadrado testigo de la irrupción de la tercera dimensión, acaba abandonado a su suerte siendo tomado por loco. Ese destino, que duda cabe, no sería muy distinto del de alguien que en nuestra sociedad afirmara haber visto seres de otras dimensiones. Así al igual que hace Keel, Pedrero argumenta que los fantasmas, los OVNIS, etc. serían manifestaciones de esas inteligencias de otras dimensiones. Pedrero comparte junto al investigador argentino Gustavo Fernández
la idea de que detrás de este fenómeno existirían unas inteligencias que se manifiestan de manera proteiforme, y las cuales se van adaptando a los distintos contextos sociohistórico. Asimismo ambos autores compartirían esa idea, que ya esbozamos en el capítulo dedicado al Gran Teatro OVNI, de que esas inteligencias tienen un plan para la humanidad cuya finalidad escaparía a nuestro entendimiento. Otra hipótesis considerada por Pedrero en su libro sería la idea de que realmente los OVNIs y otras apariciones podrían ser viajeros en el tiempo que gracias a los avances tecnológicos son capaces de viajar en el tiempo. Eso podría explicar el carácter humanoide de muchos de los encuentros, así como su carácter elusivo ya que no desearían interferir abiertamente en
nuestro devenir. Una pregunta que uno se plantea al repasar estos argumentos es la siguiente:

¿Es la física cuántica la penúltima metamorfosis de lo OVNI para adaptarse al zeitgeist predominante actual? Es decir si antes había platillos volantes con escotillas, con luces extravagantes y que dejaban rastros de radiactividad, ¿No es esta una mutación más donde acaba comulgando con los últimos descubrimientos científicos de la física cuántica? Repasemos a continuación algunas derivaciones interesantes de esta Hipótesis Extradimensional.

CHARLES FORT: A LA CAZA DEL BUG DE LA REALIDAD

“Cada vez que has oído a alguien hablar de un fantasma, o de un ángel, cada vez que has oído una historia sobre vampiros, hombres-lobo o alienígenas, no es sino el sistema que asimila algún programa que está haciendo lo que se supone que no debería hacer”
Oráculo, The Matrix Reloaded

En este contexto donde estamos reconsiderando el propio concepto de realidad, he considerado interesante recuperar a Charles Fort, pionero del estudio de lo insólito y el cual tiene el honor de haber acuñado una categoría de fenómenos con su propio nombre: “Forteano”. Charles Fort nunca estudió el fenómeno OVNI propiamente dicho. Nacido en el pasado siglo, mostró desde una muy temprana edad una inusitada capacidad para el pensamiento lateral que se traduciría en un escepticismo radical, pero no en el sentido que hemos visto antes ni mucho menos. Charles Fort sospechaba que el mundo, el universo y las leyes que lo rigen era un
constructo ficticio. Y tal era su convicción que se dedicó a recabar pruebas para echar abajo la mascarada y sacar a relucir las costuras de este mundo que el consideraba una mala ficción. Fort suele ser muchas veces malinterpretado como un simple recolector de anomalías pero filosóficamente él iba mucho más lejos. Para él, lo sobrenatural, lo que desafiaba el orden establecido de las cosas era la prueba de que el mundo era defectuoso. Lo cual entronca con uno de los más arriesgados planteamientos filosóficos de Descartes y su supuesto diabólico genio extremadamente poderoso y capaz de hacernos creer que aquello que vemos,
palpamos y sentimos es la realidad.
Esto abre una perspectiva que podría entroncar con la película “Matrix” y su particular visión de lo sobrenatural. ¿Y si lo anómalo no son más que fallos del sistema de producción de la realidad? Conjeturas metafísicas que a algunos le podrán parecer descabelladas pero que esconden interesantes reflexiones a tener en cuenta a la hora de estudiar un fenómeno tan absurdo como el OVNI.

ZONAS VENTANA

Hay otros mundos pero están en éste
Paul Eluard

Una última variante menos ambiciosa de la perspectiva que ahonda en la existencia de otras dimensiones para explicar el fenómeno OVNI y otros sucesos supuestamente paranormales sería considerar que siempre se han venido produciendo interacciones con entidades de otras dimensiones. Muchos los han llamado dioses, otros los denominaron hadas, durante un tiempo se consideraron “apariciones marianas” y ahora los llamamos OVNIs. Estos bruscos incidentes suelen constituir un trauma para los afectados humanos, difícil de asimilar para la mente humana que opta por reinterpretarlas de una manera acorde al contexto de su tiempo. Lo que se ha considerado de manera gnóstica como visiones revelaciones o experiencias trascendentes no serían más que fogonazos del otro lado que las mentes y las distintas culturas humanas han intentado comprender. Esta podría ser la base del génesis de
las religiones o de mitologías como la OVNI. Experiencias trascendentes que marcan el devenir de nuestras conciencias colectivas.
Una variante de esta teoría que resulta atractiva es pensar que existen otras dimensiones pero que nuestros encontronazos con ella no están dictados por una inteligencia. Y de hecho no somos ni capaces de asimilarla lo cual acaba por generar unas elaboraciones simbólicas que se llamaron Dioses en el pasado y que en los últimos tiempos hemos venido en bautizar como OVNIs.
Especular que existe una dimensión paralela a la que el hombre se ha venido viendo expuesto desde la noche de los tiempos es atractiva y existen autores que se han detenido a reflexionar sobre la posibilidad de tal escenario pero debemos estar de acuerdo que es un ejercicio meramente especulativo y que requeriría de pruebas extraordinarias. Yo prefiero optar por una hipótesis que asimismo no deja de ser especulativa pero que es mucho más modesta en su alcance al poner el acento en la dimensión subjetiva y
psicosocial del fenómeno.

LAS VISIONES COMO RAPTO: UNA HIPÓTESIS METAFÍSICO-EVOLUTIVA

Lo sagrado es un misterio fascinante de magnitudes terroríficas
Rem Edwards

Como ya adelanté en la introducción de este ensayo, tras haber repasado las distintas perspectivas que se han planteado para abordar la incógnita OVNI, voy a aventurarme a lanzar una hipótesis que podría servir para explicar ese fenómeno que hemos venido en llamar OVNI desde la segunda mitad del Siglo XX pero que como hemos visto, ha estado acompañado al hombre desde tiempos inmemoriales bajo muy diversos nombres: revelaciones, apariciones, raptos…

Me gustaría aclarar que lo que propongo no es ni más ni menos que una hipótesis sujeta a validación y que nace predispuesta a ser rebatida. Ningún avance en la ciencia o en ninguna disciplina se ha hecho sin resistencia por lo que invito abiertamente a que sea debatida y discutida. Eso solo podría significar que aporta algo al estudio del fenómeno. Antes de pasar a trazar las características fundamentales de mi planteamiento, me gustaría hacer un repaso a las conclusiones a las que he llegado tras repasar las distintas perspectivas que existen sobre la fenomenología OVNI y que en cierta manera son el fundamento de la hipótesis planteada:

Conclusiones

1. No existen datos que avalen que se haya producido ninguna visita extraterrestre a nuestro planeta pero no es una hipótesis descartable y que debe estar siempre abierta a validación a través de evidencias falsables y no testimonios. Aun así la existencia de un contacto extraterrestre no resuelve necesariamente el Fenómeno OVNI y su manifestación a lo largo de la historia.

2. La avalancha de avistamientos OVNI y encuentros cercanos que se han producido principalmente a lo largo del Siglo XX difícilmente se puede explicar a través de la HET u otras hipótesis ufológicas equivalentes. La ufología debe replantearse si vale la pena continuar un trabajo de campo tan infructuoso y reconsiderar que a priori la mayoría de los casos son experiencias
subjetivas mientras no se pueda demostrar lo contrario, es decir haya indicios de pruebas o registros materiales. Sin ellos, la ufología empírica, positivista o científica no es posible.

3. Sin embargo, existen multitud de experiencias OVNI que requieren de un análisis profundo y que pueden plantear cuestiones relevantes: ¿Cómo es posible que desde hace siglos, mucho antes de que existieran los medios de comunicación modernos, se repitan ciertos arquetipos de experiencias insólitas como demuestran los estudios de Vallée? ¿Por qué hay gente que dice ver cosas?

4. Estas experiencias, estos testimonios merecen un estudio desde la metafísica o desde la psicología social que legitima este fenómeno como objeto de estudio.

Una vez dicho esto, llega el momento de elaborar una hipótesis que plantea que los seres humanos puedan tener una determinada predisposición a experimentar alucinaciones que a lo largo de la historia han venido siendo interpretadas de manera distinta dependiendo del contexto histórico y psicosocial. ¿Podemos como seres humanos tener activados unos resortes latentes que
se activan de cierta manera desconocida para nosotros y que posibilitaría lo que siempre hemos entendido que son los encuentros con divinidades o entidades sobrenaturales que se han recogido a lo largo de la historia en prácticamente todas las culturas y religiones? Desde esta perspectiva los OVNIs, las hadas, las criaturas criptozoológicas y las apariciones de todo tipo serían alucinaciones, donde los individuos de las distintas sociedades y culturas a lo largo de la historia han experimentado
raptos de nuestra realidad protagonizados por criaturas imposibles. Bajo esta perspectiva, la palabra abducción cobra un nuevo sentido como incidentes-ruptura donde intervienen unas figuras humanoides que nos “secuestran” de nuestra realidad y que nosotros, los humanos, interpretamos de acuerdo a los distintos contextos culturales, simbólicos e históricos.
Pero vayamos incluso más lejos ¿No podrían ser mecanismos cognitivos universales que incluso evolutivamente podrían suponer una ventaja respecto a otros grupos al permitir un pensamiento simbólico trascendente que reforzaría nuestros vínculos grupales y consolidaría los acervos colectivos?  
El teólogo alemán Rudolf Otto nacido en el ya lejano siglo XIX dedicó buena parte de su vida al estudio comparativo de religiones y en particular a su estudio fenomenológico. Su obra más celebrada sería “La idea de lo sagrado” donde establece que lo sagrado es “lo misterioso, lo numénico” (Ninguna relación con el término “noumeno” que vimos en Kant) que es una experiencia que no podemos interpretar bajo el prisma de la racionalidad y que teñimos de trascendencia. Así la experiencia de lo sagrado, de lo divino
se manifiesta a través de hierofanías. Estas hierofanías o manifestaciones de lo sagrado no tienen cabida en pleno siglo XX donde el materialismo imperante nos lleva a elaborar la Hipótesis Extraterrestre para explicar estas constantes visiones que se vienen produciendo desde hace décadas. Con esto, no estoy insinuando que los OVNIs o los extraterrestres sean algo sagrado pero esta perspectiva explicaría el fenómeno del contactismo. Los supuestos extraterrestres o ultraterrestres no son los nuevos dioses pero sí que quizás compartan una manera de ser experimentados. ¿No puede nuestro cerebro estar programado para experimentar cierto
tipo de experiencias con carácter alucinatorio, alterado u onírico que podrían ser la base de las experiencias trascendentes o hierofanías que están detrás del nacimiento de las religiones, cultos o mitologías? ¿No podría ser que la selección natural haya identificado ventajas en aquellos grupos de humanos capaces de generar mitos simbólicos? Desde esa perspectiva los OVNIs no serían más que la traslación de estos mecanismos a una época, a unos tiempos donde un contexto racionalista-materialista es el culturalmente predominante.
¿No cabe la posibilidad que se generen unos tulpas simbólicos que representan los anhelos inherentes al hombre y que sintonizan los miedos y ansiedades de cada época? Hay elementos y patrones que se repiten de manera universal en la amplia mayoría de las mitologías y religiones. En ellas se nos aparecen unos dioses que nos prometen una vida eterna a cambio de cierta guía moral. Sin duda estas visiones estarían satisfaciendo la inquietud primordial del ser humano que no es otra que dotar de sentido a la vida. Asimismo se suelen ver acompañados de su reverso tenebrosos en forma de demonios o entidades negativas que simbolizan principios morales equivocados. En estos mitos, no obstante se pueden recoger otro tipo de elaboraciones colectivas que no necesariamente son trascendentales. ¿No estaban sublimando el ansia de volar los confusos ciudadanos norteamericanos de finales
del siglo XIX en pleno boom del fenómeno Airship? ¿No ven los ciudadanos del Siglo XX a seres extraterrestres que demuestran que no estamos solos en este yermo universo?
Nuestros cerebros y nuestra cultura podrían estar programados para generar esos mitos a través de estas visiones, alucinaciones o estados alterados. Evolutivamente aquellos humanos que desarrollaran religiones presentarían ventajas comparativas frente a otros colectivos y acabarían incorporando esta facultad de generar mitología trascendente al equipamiento cognitivo humano. Bajo esta óptica se observa el fenómeno contactista de otra manera. ¿No es éste sino la actualización de cualquier episodio de revelación religiosa de los últimos 2500 años de la tierra? Quizás algunas de las historias de un contactado pueden ser objeto de sorna pero lo único que les diferencia de cualquier religión es el poso de respetabilidad que otorga la tradición y el paso del tiempo. Casos como la conversión de San Pablo o las visiones del fundador del credo mormón: Joseph Smith se situarían en el mismo nivel que un testigo de
un encuentro cercano. Nos encontramos ante experiencias subjetivas que comparten un patrón muy determinado y que se manifiestan como fenomenología de manera distinta a cada individuo en virtud de un contexto histórico y psicosocial determinado.
De esta manera, lo OVNI sería otra expresión más de un fenómeno que nos ha acompañado desde la noche de los tiempos. El nacimiento, desarrollo y hegemonía del paradigma científico-tecnológico acaba por desplazar a mitologías religiosas que en algunos casos llevaban más de 2000 años entre nosotros. No es de extrañar que este paradigma acabara por crear su propia poderosa mitología: La Hipótesis Extraterrestre que no es sino una mitología espontánea derivada del racionalismo científico.
Pero esta no surge por ciencia infusa sino que conjeturo que se genera a través de experiencias legítimas de individuos que a través de mecanismos cognitivos arraigados en nuestra conciencia crean episodios trascendentes que acaban por conformar estas mitologías que luego se difunden por puro contagio a través de los medios de comunicación. Soy consciente de que esta hipótesis puede presentar inconsistencias. Una de las críticas más inmediatas que se le pueden realizar es que no puede explicar avistamientos colectivos. Y es cierto. Sin embargo, procede hacer un matiz. Cuanto más cercano, detallado y unívoco es un avistamiento o incidente más suele estar centrado en un testimonio único de un solo individuo mientras que aquellos casos que son avistados por multitud de testigos suelen tener un carácter fugaz y equívoco. Es extremadamente raro tener casos de encuentros cercanos experimentados de manera colectiva. Sin embargo, como ya hemos comentado, no es el objetivo de este ensayo deslumbrar con la verdad sino trazar nuevas direcciones que quizás ahora no aporten las respuestas que estamos buscando pero al menos sí que sirvan
a formular nuevas preguntas. Espero poder provocarlas.

A lo largo de estas páginas hemos ido revisando muy distintas hipótesis que de manera más o menos afortunada intentan desvelar la incógnita OVNI. Pero dejando a un lado elucubraciones categóricas, ¿No podemos considerar que existe una escala de grises? ¿Todo debe ser en blanco y negro? ¿Tiene que haber necesariamente una explicación monocausal? ¿Puede ser que convivan visitas extraterrestres, avistamientos genuinos, picarescas, histerias colectivas, conspiraciones gubernamentales, mecanismos cognitivos
evolutivos e incluso complejas interacciones dimensionales? La respuesta es que sí. La incógnita sigue abierta y aun más la validación de una hipótesis no implica necesariamente la invalidación de argumentaciones alternativas. El fenómeno existe y merece ser investigado desde un enfoque multidisciplinar que no se conforme, ni con respuestas ni con preguntas simplistas. Como más de una vez ha afirmado de forma certera Jacques Vallée no existe ni va a existir un caso perfecto OVNI. Si alguna vez apareciera una nave
extraterrestre y se mostrará abiertamente ante nuestros ojos, no estaríamos en absoluto ante un caso OVNI sino ante una genuina visita extraterrestre. Lo OVNI es otra cosa y seguiría siendo un misterio digno de estudio aunque se demostrara que existen extraterrestres y que incluso nos han visitado. Su existencia seguiría sin explicar los miles de encuentros con lo insólito. La historia nos demuestra que lo que hemos convenido en llamar OVNI es un fenómeno complejo, fascinante y que nace para ser contaminado
por la experiencia humana individual y colectiva. Y siempre habrá gente que piense que todo esto es una tontería y una auténtica
perdida de tiempo. Gente que piensa que estamos tratando de fotografiar hadas. Y no. Nuestra misión, o al menos la de unos cuantos, es en definitiva lograr entender mejor al hombre ¿Debe evolucionar entonces la ufología? Desde mi punto de vista, sí. A no ser que queramos resignarnos a intentar cazar sombras que como en el mito de la Caverna de Platon, son sólo proyecciones de una realidad inaprensible. Quizás no tengamos todavía ni siquiera un nombre para esa nueva disciplina que pueda sustituir a la Ufología pero cualquier conocimiento que pretenda profundizar en el estudio de los incidentes de ruptura, tendrá el gran reto de intentar entender como el Hombre se relaciona con la Realidad, el Espacio-Tiempo y el Universo Simbólico. Es decir, el estudio de Lo OVNI pasa necesariamente por reivindicar lo que siempre se ha conocido por Filosofía. Y algo me dice que esta fusión será beneficiosa tanto para el Fenómeno como para el propio estudio filosófico, algo necesitado de nuevas perspectivas que le permitan actualizar su objeto de investigación.

BIBLIOGRAFÍA

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WIKIPEDIA: Entrada de “Platón”. 2012
WIKIPEDIA: Entrada de “René Descartes”. 2012

PODCASTS EN CASTELLANO RECOMENDADOS
Debido a que existen diversos medios para escuchar o descargarse estas emisiones he considerado conveniente no indicar ningún link en particular y que ustedes opten por el método que prefieran: itunes, ivoox, descarga directa, etc…

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EXPEDIENTE FDM
LA ROSA DE LOS VIENTOS
LA RUEDA DEL MISTERIO
MILENIO 3
SINTONÍA ALFA
TERRA INCOGNITA

PABLO VERGEL                        Metafísica Ovni

(En la página del autor os podéis descargar este libro en diversos formatos)

 

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