CUANDO LOS SERES DE LAS SOMBRAS ATACAN

shadow1Lo primero que cruzó la mente del entonces niño de cinco años Steven Paynter fue que algo se había roto en Bury, Greater Manchester, Inglaterra. “Alrededor de 1986, mi madre me llevó a la casa de su amiga”, -dijo-, “pensé que le habían robado porque su cocina, -toda la cocina-, estaba cubierta totalmente por grandes huellas negras de manos. Casi como un animal.”

No dijo nada de las huellas negras, no hasta años más tarde. “Mencioné el incidente a mi madre, lo que vi. Ella me miró y me dijo ‘nada en la pared, Stephen'” Él no sabía como podría ser eso. Las huellas estaban allí y la amiga de su madre dijo que vio sombras y la imagen de oscuros rostros sobre las paredes. Pero su madre seguía afirmando que no vio nada en las paredes.

Desde ese instante las imágenes oscuras han seguido a Paynter. Las huellas como de animales que vio a los cinco años se han convertido en entidades. “He visto un gran gato negro de ojos rojos, siempre en mi puerta”, dijo. “El Hombre del Sombrero siempre anda por ahí, y la típica gente de la sombra igual que nuestras sombras en un día soleado.”

Esa “típica” gente de la sombra ha llegado a ser habitual para Paynter; incluso les ha dado un apodo, “Joeys”. Él ve a menudo a esos “Joeys” en sus sueños, y sus sueños son violentos.

“Tras cada encuentro con esos seres, me siento muy lento y soy capaz de ver mi cuerpo en la cama. Siempre que soy perseguido, me cierran las puertas e intentan arañarme o hacer contacto físico conmigo.”

Los médicos le han dicho que esas pesadillas están causadas por un desorden del sueño, pero él no está de acuerdo. Cuando las entidades aparecen, en la habitación suena como un zumbido elétrico y Paynter sabe que hay algo allí.

“Es como una experiencia fuera del cuerpo. Puedo verme en la cama”. A los dieciséis años, soñó que era perseguido por el jardín, en la casa y hasta dentro de su cama. “Desperté pero no podía moverme. Sentía como si acabara de correr la marathon de Londres. Tenía un calambre en mi pierna izquierda.”

shadow2Más recientemente se descubrió marcas físicas. “Me desperté como si hubiera estado activo toda la noche. Los músculos tensos, doloridos e incluso los dedos lastimados. En dos ocasiones he tenido pequeños arañazos en el lado derecho siempre después de un encuentro.” Durante esos encuentros, sus “Joeys” son los únicos que se aproximan, el Hombre del Sombrero tan sólo permanece en la escena, mirando.

Sin embargo, ninguno de tales encuentros tendría parangón con lo que Paynter llama “el ataque”.

“Fue hace unos tres años, yo fui a la cama normalmente y noté mi usual zumbido que precede al ataque, y caí dormido”. Lo siguiente que supo es permanecía en pie al lado de la cama contemplando su cuerpo descansando junto a su novia de entonces. “Supe instantáneamente lo que iba a pasar e intenté despertar. Entré en pánico porque nunca me había visto así y pensé que estaba moribundo.”

El sueño de Paynter continuó y vio tres entidades sombrías en la habitación, dos “Joeys” y el Hombre del Sombrero. “Yo estaba más confundido y aterrorizado que nunca.”  Una de las entidades arremetió contra Paynter, la otra alcanzó a arañarle. Como es usual en el estado de sueño, los movimientos de Paynter eran lentos, como si estuviera bajo el agua, pero Paynter, instructor de jujitsu, luchó contra esas entidades a pesar de todo.

“Nunca lo había hecho antes pero fui a por ellos y no opusieron resistencia.” Paynter luchó contra la gente de las sombras lanzando bastantes puñetazos y se retiraron tras el Hombre del Sombrero. “Después me giré y vi por primera vez una línea, una línea plateada como una cuerda casi desde mi espalda, entonces desperté empapado y mi corazón iba muy deprisa.” Todavía podía sentir la presencia de los seres de las sombras pero ya no podía verlos.

Los dedos de Paynter estaban doloridos por el ataque. Cuando miró su rostro en el espejo, su lado izquierdo reflejaba la marca de un arañazo.

Tras el ataque, los encuentros, que ocurren cada dos semanas, cambiaron. “Después de la lucha, ahora todos ellos me rodean. Es lo que tu o yo haríamos ante algo que no hubiéramos visto antes.”

Paynter no puede aceptar el hecho de que esos encuentros no sean reales. “Yo me digo que es mi cerebro. La ciencia me dice que hay algún defecto en mi, pero mi corazón me dice que no y no se que demonios es. Tengo 31 años y se que estoy bloqueado por esto, pero me gustaría una respuesta.”

Recientemente recibió una. Cuando charlaba con una exnovia con la que aún está muy unido, ella le dijo que esos encuentros no estaban sólo en su cabeza. “Hace unos años yo estaba muy enfermo en el hospital por una infección bacteriana. Ella me dijo algo que nunca había mencionado antes, así que era la primera vez que yo lo oía.”

La noche antes de que ella llevara a Paynter al hospital, el yacía en cama sudando por la fiebre. Paynter comenzó a respirar pesadamente y ella se inclinó para despertarle, pero cuando lo hizo vio algo que no esperaba. “Ella vio por el rabillo del ojo a un gran hombre, una sombra iluminada por las luces de la calle.” Ella parpadeó pero la sombra del hombre continuaba allí. Volvió a parpadear y se fue.

Paynter se despertó y dijo, “¿Él te ha asustado? ¡Ni aún enfermo pueden parar! Debido a la fiebre alta Paynter no recuerda esa noche, pero ese incidente convenció a su novia de que las historias de los ataques de los hombres de las sombras eran reales. “Después de eso nunca creí lo que el doctor te dijo,” le aseguró ella. Y partir de entonces la chica siempre dejaba la luz encendida.

JASON OFFUTT

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