ROSWELL: LA TEORÍA DEL VIAJE EN EL TIEMPO

timetravel-roadApenas una semana, más o menos, después del famoso avistamiento del platillo volante de Kenneth Arnold en el monte Rainier, sobre las Cascade Mountain del estado de Washington, un vehículo aéreo muy inusual cayó a tierra sobre un lejano rancho del condado de Lincoln, Nuevo México, no muy lejos de la ahora famosa ciudad de Roswell.

El suceso profundamente controvertido ha sido objeto de decenas de libros, estudios oficiales realizados tanto por la Oficina de Contabilidad General y la Fuerza Aérea de los EE.UU., una gran cantidad de documentales de televisión, una película, y una considerable atención de los medios y el interés público.

El evento ciertamente extraño ha dejado a su paso una montaña de teorías para explicarlo, incluyendo un globo meteorológico, un “globo Mogul” secreto utilizado para monitorizar las pruebas de la bomba atómica soviética, una nave espacial extraterrestre, otros oscuros y sospechosos experimentos sobre exposición a grandes altitudes, un percance atómico, el choque de un cohete nazi con monos a bordo, y un accidente con una de las primeras aeronaves tipo “Ala Volante”, construido por científicos alemanes que fueron trasladados los Estados Unidos a partir del final de la Segunda Guerra Mundial.

No es ningún secreto, en absoluto, que soy claramente escéptico sobre la idea de que seres alienígenas encontraran la muerte en el desierto ese lejano día de julio de 1947. Y considero que un día deberíamos descubrir la verdadera historia de lo que realmente ocurrió en las afueras de Roswell; es probable que fuera un experimento militar secreto nacido de los primeros años de diabluras de la Guerra Fría. Sin embargo, podría muy bien estar al ciento por ciento equivocado en mis sospechas.

Teniendo en cuenta la frase inmediatamente anterior, ¿y si el caso Roswell es explicable de una manera muy diferente, y del todo alternativa? ¿Y si después de todo la extraña nave y su tripulación rara no fueran los habitantes de otra galaxia, ni tampoco militares de la era posterior a la Segunda Guerra Mundial? ¿Y si, aunque parezca increíble, su punto de origen estuviera en un futuro lejano de un marcado carácter humano?

day-after-roswell-174x300Si bien este escenario puede sonar extremo e increíble para muchos, -incluso a los que son de la opinión de que algo realmente insólito ocurrió en el condado de Lincoln, hace tantos años-, tales teorías se han expresado, y tienen sus adeptos también. Uno de los que reveló sus pensamientos sobre este particular escenario fue el teniente coronel Philip Corso, co-autor con William Birnes del muy debatido libro de 1997, El Día Después de Roswell.

La sensacional, -y también profundamente cuestionada y criticada-, historia que cuenta del pretendido conocimiento personal de Corso del caso Roswell mientras servía en el ejército, y de la forma en la que supuestamente ayudó al avance, -tanto científico como militar-, de los Estados Unidos debido al aprovechamiento de ciertas tecnologías fantásticas halladas en la nave recuperada en Roswell por parte de industrias privadas y contratistas de defensa.

A pesar de que muchos han presentado a Corso como un sólido defensor de la idea de que  extraterrestres cayeron a la tierra en Nuevo México en 1947, en realidad Corso estaba dispuesto a considerar algo muy diferente.

Los cuerpos extraños que se encuentraron dentro de los restos de la nave eran, según Corso, seres creados genéticamente, diseñados para soportar los rigores de los vuelos espaciales, pero no eran los verdaderos creadores del propio OVNI. Hasta el momento de su muerte en 1998, Corso especuló sobre la posibilidad de que el gobierno de los EE.UU. todavía no tendría una idea real de quién construyó la nave, o quién  creó genéticamente los cuerpos encontrados a bordo o en las proximidades de los restos.

timetravel-570x379En particular, Corso estimaba mucho la idea de que el ovni de Roswell era una especie de máquina del tiempo, posiblemente incluso una diseñada y construida por los habitantes de la Tierra de un futuro lejano, en lugar de por alguien de un sistema solar lejano.

Por supuesto, es preciso que aclare que la historia de Corso ha sido objeto de un intenso debate. Su relato sobre Roswell ha sido ruidosamente defendida y denostada. Otros parecen saber muy bien qué hacer con todo. Pero, por desgracia para los que tratan de dar algún sentido a la situación, la ovnilogía ha sido siempre así cuando se trata de asuntos de naturaleza altamente volátil. Nunca tenemos una respuesta definitiva. Siempre termina, para utilizar un terrible pero adecuado juego de palabras, en una zona “gris”.

Si la historia nos muestra que no hay nada tras la hipótesis de Philip Corso, entonces que así sea. Pero, si hay incluso una pequeña pizca de verdad en la historia, entonces aquí hay algo sobre lo que debemos reflexiona: ​​¿tal vez, mediante el estudio de los materiales de Roswell, las autoridades han aprendido algo profundamente inquietante y terrible sobre nuestro futuro, algo que no se atreve a compartir con nosotros, el pueblo en general. Nunca.

¿Es esta, quizá, la razón por la cual el asunto de Roswell sigue envuelto en el más abrumador secreto, más de 60 años después de que ocurriera? Parafraseando a Expdiente X, cuando se trata de ovnis y Roswell, “la verdad” puede que esté “ahí fuera” después de todo. En su lugar, podría estar incontables milenios por delante de nosotros…..

NICK REDFERN

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