LOS ZOMBIS CHINOS

jiang_shiSi piensas que el concepto de un zombi de erráticos y lentos movimientos de las películas es algo relativamente moderno, entonces tienes que revisarlo.

Dentro de la cultura y el folclore chinos, existen cuentos de tales historias aterradoras de hace siglos. En China, el zombi se conoce como  Jiang Shi, y se cree que es tan  mortal y terroríficos como los zombis haitianos y occidentales.

Jiang Shi, se traduce al inglés como “cadáver rígido” por una muy buena razón: los movimientos y la marcha de los zombis chinos no son muy diferentes de los de “La noche de los muertos vivientes” de George A. Romero.

El Jiang Shi es una criatura que tiene el rigor mortis permanente. La mayoría de las personas están familiarizadas con el concepto de esta condición después de la muerte: cuando una persona muere, el cuerpo se pone significatívamente rígido. Esto es debido a la permanente falta de oxígeno, que previene al cuerpo de la producción de trifosfato de adenosina,  una molécula implicada de forma significativa en la regulación del metabolismo humano.

Como el sistema metabólico finalmente llega a un punto irreversible, el proceso de rigor mortis comienza rápidamente. Muchas personas, sin embargo, son conscientes de que el rigor mortis no es una condición permanente. Mientras por lo general sólo se manifiesta unas horas, dentro de un día o así, sus efectos han desaparecido por completo y el cuerpo es tan flexible en la muerte como en la vida. Para el Jiang Shi, sin embargo, el rigor mortis nunca, nunca se va, algo que asegura la criatura conserva una rígida marcha robotizada en todo momento, al igual que los infames espíritus necrófagos de Romero.

Cabe destacar que el Jiang Shi tiene otro paralelismo con el zombi: al igual que su contraparte cinematográfica, el Jiang Shi se alimenta de seres humanos. Mientras que los no muertos necesitan carne humana para mover sus cuerpos, el Jian Shi se alimenta por la esencia misma de lo que nos hace humanos: el alma.

La tradición china habla de que el alma es el contenedor de una energía muy poderosa, que anhela el Jiang Shi y se conoce como Qi. El zombi típico se conforma con devorar a su presa mientras ésta todavía está viva y lucha por su vida, pero para el Jiang Shi primero es necesario matar a su víctima antes de devorar su Qi de verdad.

De la misma manera que hay dos tipos de zombi, -el de tipo haitiano mentalmente controlado, y el rabioso causado por una infección de las películas-, así también hay dos grupos de Jiang Shi. Uno es el de la persona recién fallecida que se reanima con extrema rapidez, tal vez incluso a los pocos minutos tras su muerte. El otro es el individuo que “vuelve a la vida” meses o incluso años después de que haya fallecido, pero que no muestra evidencia interna o externa de descomposición.

En cuanto a cómo y por qué una persona se llega a convertir en un Jiang Shi, las razones son tantas como variadas: ser enterrados antes de tiempo, por magia negra, y lo más curioso, el ser impactado por un rayo puede dar lugar a la transformación de un ser humano en un Jiang Shi. Sobre este tema del relámpago, la electricidad siempre ha jugado un papel muy importante en la resurrección de los muertos en el mundo de la ficción, y notoriamente en la clásica novela de Mary Shelley “Frankenstein”, de 1818.

También hay otra manera de transformarse en un Jiang Shi, una en la que sin duda los aficionados de los zombies identificarán: cuando una persona es asesinada por un Jiang Shi que toma su Qi, la víctima también se convierte en un Jiang Shi. Todo esto demuestra que el acto de robar la energía por parte del Jiang Shi es equivalente al mordisco infeccioso del zombi.

Y al igual que la mayoría de los zombis de las películas, las novelas y series de televisión, la mayoría de los Jiang Shi no tienen buen aspecto en absoluto. Aunque el Jiang Shi típico aparece en estado relativamente normal cuando se reanima al principio, -en el sentido de que la descomposición no presenta evidencias-. pronto las cosas cambian, y no para mejor. El cadáver de andar tambaleante empieza a degradarse significativamente, el olor rancio de los muertos lo domina todo, y la carne comienza a descolgarse, convirtiendose en un ser de aspecto y color poco saludables.

Matar a un Jiang Shi puede ser tan difícil como sofocar un zombi cinematográfico. Una bala en el cuerpo de un zombie puede ralentizarle brevemente. Pero sólo un tiro en la cabeza va a garantizar que se abate al monstruo de forma permanente. Es casi lo mismo con el Jiang Shi: el truco está en saber lo que realmente funciona mejor.

Depositphotos_9121022_s-570x379El Jiang Shi no puede soportar el vinagre, que actúa como el equivalente de un veneno mortal. Aunque en realidad poder verter grandes cantidades de vinagre en la boca de un feroz Jiang Shi puede llegar a ser mucho más que complicado, se dice que tiene un efecto rápido.

Untar la piel de un Jiang Shi con la sangre de un perro muerto recientemente también sirve, aunque exactamente porqué es otro asunto. Eso sí, siempre que funcione, ¿te importaría algo saber porqué? No, probablemente no. Estarías contento simplemente de estar vivo.

NICK REDFERN

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