60 MINUTOS, 28 PÁGINAS Y LA TRANSPARENCIA LIMITADA: LA VERDAD SOBRE LA CONEXIÓN SAUDÍ EN EL 11-S

60_Minutes_Saudi_ArabiaSi usted no ha oído hablar de las famosas “28 páginas” del 2002, de la Investigación Conjunta sobre las Actividades de la Comunidad de Inteligencia antes y después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, ahora es su oportunidad. El 10 de abril, 60 Minutos llevó a cabo un programa sobre las 28 páginas censuradas, que comprenden todo el capítulo final del informe. Las páginas están aún clasificadas, pero varios congresistas y senadores han sido capaces de leerlas y actualmente están presionando en favor de su publicación. No pueden hablar sobre los detalles exactos que contienen, pero varios han hecho comentarios generales acerca de su contenido: muestran la financiación saudí de varios de los secuestradores del 11-S mientras estaban en los EE.UU. Usted puede ver y leer el informe de 60 Minutos aquí.

De acuerdo con el ex senador de Florida, Bob Graham, quién fue uno de los directores de la investigación y el reporte, las páginas implican a oficiales del gobierno Saudí, ciudadanos saudíes ricos y organizaciones de beneficiencia saudíes. Graham también hizo esta declaración provocativa: “Yo creo que es increíble pensar que 19 personas, muchas de las cuales no hablaban inglés, muchas de las cuales nunca habían estado antes en Estados Unidos, muchas que no tenían educación escolar, pudieran llevar a cabo una tarea tan complicada sin algún apoyo de parte de Estados Unidos.” Tiene razón en más sentidos de los que pretende.

La conexión saudí

¿Qué sabemos sobre la conexión Saudí? El segmento de 60 minutos muestra lo básico. Dos de los hombres identificados después del 11-S por ser parte de los secuestradores – ciudadanos saudíes, Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Mindhar – entraron a los Estados Unidos en enero del 2000. Habían previamente asistido a la cumbre de al-Qaeda en Malasia (donde también asistió Khalid Sheikh Mohammed. Lo que 60 Minutos no dice es que la CIA estaba al tanto de la visita de Hazmi y Mihdhar a la cumbre de al-Qaeda. (Midhar también ha sido implicado en el ataque del USS Cole). A pesar de esto, o tal vez por esto, la CIA no informó al FBI que estos dos individuos sospechosos habían entrado a Estados Unidos.

Una vez en Los Ángeles, Hazmi y Mihdhar fortuitamente “conocieron” al diplomático saudí, Fahad al-Thumairy y a un asociado de al-Thumairy llamado Omar al-Bayoumi, quien emitía cheques regularmente del gobierno saudí y había sido nombrado por el FBI como un agente saudí. Bayoumi se convirtió en su benefactor, ayudándolos a mudarse a San Diego, cofirmando su contrato de arrendamiento y proporcionando el dinero para su depósito de seguridad para un lugar dentro de su propio complejo de apartamentos. Él los introdujo a los otros musulmánes en el área, les ayudó a conseguir identificaciones, clases de inglés y entrenamiento para pilotear aviones. En su día de la fiesta de “bienvenida a San Diego,” Bayoumi llamó a Anwar al-Awlaki, quien después se convirtió en el infame propagandista de al-Qaeda en Yemen (después asesinado por un ataque de dron perpetrado por Estados Unidos). En enero de 2001, Awlaki se mudó a Falls Church, Virginia, y meses después de eso, Hazmi, Mihdhar y otros tres secuestradores se mudaron con él.

Bayoumi no estaba proporcionando todo el dinero para Hazmi y Mihdhar. El Centro Islámico de San Diego, era la mezquita que frecuentaba con Hazmi y Mihdhar. Según los informes, la cuenta bancaria del administrador se utilizó para transferir $5.000 a Hazmi de parte del sobrino de Khalid Sheikh Mohammed. (En 1998, Bayoumi entregó $ 500.000 de Arabia Saudita para construir una mezquita kurda en San Diego, por la que fue gerente de mantenimiento, pero al parecer raramente se presentaba para hacer algún trabajo real.) Además, la princesa Haifa bin Faisal, esposa del príncipe Bandar – embajador saudí en los EE.UU., el presidente saudí de Inteligencia General, y un amigo de la familia Bush – envió cheques periódicos a una mujer llamada Majeda Dweikat, que era la esposa de Osama Basnan, que vivía en San Diego. Dweikat firmó entonces esos cheques a Manal Bajadr, la esposa de Bayoumi, utilizando el banco Riggs (famoso por el escándalo Irán-Contra), y, según informes, a manos de Hazmi y Mihdhar. Bayoumi y Basnan eran amigos y vivían en la misma calle. Basnan tenía vínculos conocidos con grupos islámicos radicales (Eritrea Yihad Islámica) y como Bayoumi, se pensaba que era un agente de Arabia, y vivía en los Estados ilegalmente desde 1980.

Ninguna de estas conexiones fueron reveladas en el Reporte de la Comisión del 11-S. Las únicas palabras relevantes fueron éstas: “no hemos encontrado evidencia de que el gobierno saudí como institución o altos funcionarios saudíes individualmente hayan financiado la organización.” Pero el abogado Sean Carter, quien representa a las familias de las víctimas del 11-S en su demanda contra el gobierno de Arabia Saudita, señaló en el programa 60 Minutos, que esto no quiere decir que los oficiales saudíes que la Comisión no haya considerado como “altos funcionarios” no estuvieran involucrados en tales cosas.

60 Minutos negó varias interesantes piezas de información. Por ejemplo, está la “investigación federal ampliamente reprimida de una familia saudí [el hombre y su padre habían estado en una lista del FBI antes del 11-S], que vivían en una comunidad cerrada en Sarasota, Florida, y habían huido a toda prisa justo antes de los ataques del 11-S, dejando sus posesiones “. Huyeron a toda prisa, dejando atrás, “autos, muebles, ropa, alimentos y otros artículos”, y habían sido previamente visitados por varios secuestradores del 11-S, incluyendo Mohammed Atta y Ziad Jarrah. Se hicieron llamadas telefónicas desde la casa a 12 de los secuestradores en el año anterior a los ataques del 11-S. Un residente de la casa incluso tomó clases de vuelo en la misma escuela que algunos de los secuestradores. Graham se metió en problemas con el FBI por seguir esta pista. Russ Baker de WhoWhatWhy, hizo su propia investigación, y descubrió que el propietario de la casa era un teniente directo del príncipe saudí, Sultán bin Salman bin Abdul Aziz al-Saud, uno de los primeros saudíes que tomó lecciones de vuelo en la Florida, y un amigo de Jeb Bush. El padre de Sultán es el actual rey de Arabia Saudita.

Otro dato interesante proviene de Richard Clarke, jefe oficial de lucha contra el terrorismo de Clinton y Bush. Según Baker, Clarke cree que “la CIA hizo un intento fallido de reclutar a dos de los secuestradores como agentes dobles antes de los ataques del 11-S, y luego se escurrió para encubrir este esfuerzo fallido. Clarke cree que la evidencia apunta a que la propia agencia de espionaje permitió a los secuestradores entrar a EE.UU. como parte del esquema “.

Esto tiene sentido. El ex diplomático de EE.UU., J. Michael Springmann, trabajaba en el consulado de EE.UU. en Jeddah, Arabia Saudita en los años 80. Él observó una falta grave, incluyendo el sello de las solicitudes de visado para determinados individuos. Más tarde se enteró de lo que estaba pasando: éstos eran mercenarios que se enviaban a los EE.UU. para ser entrenados para los mujaidines afganos (más tarde conocidos como al-Qaeda). Curiosamente, 15 de los 19 secuestradores consiguieron sus visas de Estados Unidos desde este mismo consulado.

En cierto sentido todo esto es una enorme noticia. Oficialmente, al-Qaeda actuó por sí sola para atacar a Estados Unidos el 11-S. Los neocones originalmente intentaron vincular a un estado-patrocinador, Irak, pero ese juego fue una total mentira que se vino abajo. Los estadounidenses (y el mundo) merecen saber acerca de todos los individuos involucrados en los ataques del 11-S. Y si algunos fueron oficiales saudíes, es importante, porque Arabia Saudita sigue siendo aliadoa cercano de Estados Unidos en el Medio Oriente.

Pero esto apenas roza la superficie. La conexión saudí es sólo una de muchas, y conduce a varias direcciones. Por ejemplo, el denunciante del 11-S Kevin Ryan añadió recientemente otra conexión interesante:

Un vínculo interesante es que Stratesec, la compañía de seguridad para el World Trade Center y otras instalaciones impactadas por el 11-S, llevó a cabo sus reuniones anuales en oficinas arrendadas por Arabia Saudita. Este hecho subraya la evidente falta de investigación sobre los hombres que estaban a cargo de Stratesec.

Por ejemplo, la Comisión de Seguridad e Intercambio, sospechó del CEO de Stratesec, Wirt D. Walker, de comercio con información privilegiada del 11-S… Sratesec tenía contratos de seguridad no sólo para el complejo del WTC, sino también para el aeropuerto Dulles – de dónde salió el vuelo 77 de American Airlines – y United Airlines, quien era propietaria de dos de los tres aviones secuestrados.

Walker era el hijo de un agente de la CIA, y sus actividades eran paralelas a aquéllas de otros agentes conocidos de la CIA. Hoy, muchos de los colegas de Walker, tienen autorizaciones de alto secreto, sugiriendo que, como su padre, Walker tiene vínculos con la inteligencia de Estados Unidos.

Stratesec llevó a cabo sus reuniones anuales en una oficina arrendada por la Misión Cultural de Arabia Saudita. Esto fue en la oficina del edificio Watergate en Washington, DC (2600 Ave. Virginia, NW) en la suite 900. La compañía madre de Stratesec, la Corporación Estadounidense-Kuwait, utilizó la oficina arrendada por los saudíes como su dirección de negocios.


La compañía de Walker Aviación General también llevó a cabo sus reuniones anuales en las oficinas
arrendadas por Arabia Saudita. Lo que es más, las oficinas operativas para la Aviación General están ahora ocupadas por el instructor de vuelo de Zacarias Moussaoui.
Claro que hay más.

¿Qué hay de las conexiones paquistaníes, turcas e israelíes?

Así que ¿por qué ahora y por qué Arabia Saudita? En primer lugar, dadas las numerosas conexiones con otros gobiernos, incluyendo el de Estados Unidos, con los ataques del 11-S, este enfoque en las “28 páginas ” y la conexión saudí que exponen, tienen todas las características de una admisión parcial para consumo público. Todos los funcionarios estadounidenses que piden la desclasificación de estas páginas dicen que piensan que no hay ninguna razón por la que deben permanecer clasificadas. No estarían diciendo esto si realmente fueran expuestos ellos mismos o sus aliados cercanos. El comisionado del 11-S, John Lehman incluso le dijo a 60 Minutos: “Esto no va a ser una pistola humenate que va a causar un gran furor.” Así que no espere que estas páginas contengan algo alucinante.

Sin embargo, en otra entrevista, Graham tuvo algo interesante que decir: “Me sorprendió la evidencia de que hubiera gobiernos extranjeros involucrados …” Gobiernos, en plural. la complicidad de Arabia Saudí amenaza con ser expuesta; sin embargo, no se hace mención de Pakistán, Turquía, Israel o los Estados Unidos. Turquía se encuentra actualmente en proceso de ser castigada por sus antiguos patronos neocones, pero hasta ahora no hay ninguna indicación de revelar el papel de los agentes turcos durante el 11-S . Mientras AIPAC [organización de cabildeo en favor de Israel, N. del T.] conserve su poder sobre los políticos de Estados Unidos, la participación de Israel permanecerá clasificada. En cuanto a por qué Arabia Saudita está siendo expuesta, sólo puedo adivinar. ¿Está Arabia Saudita distanciándose del control y la influencia de EE.UU. y cada vez más cercaana a Rusia?

J. Michael Springmann, quien emitió visas en el consulado de EE.UU. en Jeddah, pone todo el asunto en contexto. Así comienza su libro, Los visados para Al-Qaeda:

Al-Qaeda (en árabe significa “La Base”) surgió a partir de y se convirtió idéntica a la Legión Árabe-afgana, esos terroristas reclutados por los Estados Unidos de América, el Reino de Arabia Saudita, y la República Islámica de Pakistán. Originalmente enviados a Afganistán, lucharon contra los militares y la fuerza aérea de la URSS, luego de la invasión de la Unión Soviética a ese país. Después, la Agencia Central de Inteligencia (CIA, La Agencia) los dirigió a través de la frontera para desestabilizar repúblicas musulmanas de la Unión Soviética. Todavía más tarde, el gobierno estadounidense los movió a los Balcanes para destruir Yugoslavia, después similarmente a Irak, seguida por Libia y Siria.

Recibieron visas para viajar a Estados Unidos, usualmente desde Arabia Saudita, para recibir entrenamiento, interrogaciones y otros propósitos. Para permitir su paso, oficiales del gobierno estadounidense violaron el Acto de Nacionalidad e Inmigración, así como las regulaciones del Departamento de Estado, codificadas en su Manual de Relaciones Exteriores.

Yo lo sé. Yo estuve ahí. Yo emití esas visas, y me opuse a violaciones graves de las leyes y reglamentos. Como resultado, como le ocurre a casi todos los denunciantes, me despidieron.

Nunca pararon. Y tal como revela la denunciante del FBI Sibel Edmonds, no se trata sólo de patrocinio estatal del terrorismo; es el tráfico de drogas, armas ilegales y el tráfico nuclear, el crimen masivo de casi todo tipo. Involucra a turcos, israelíes y estadounidenses. Estas 28 páginas sólo pueden rayar la superficie. Al igual que los Papeles de Panamá, lo más probable es que contengan información útil, pero dejen de lado lo más importante. Por lo menos, su publicación va a generar más preguntas.

HARRISON KOEHLI, Sott.net   
jue, 14 abr 2016

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