COSAS QUE NO SABÍAS DE H.P. LOVECRAFT

hp-lovecraft-artEl maestro de lo cósmico no necesita presentación. Todos sabemos quién fue y qué hizo H. P Lovecraft. De su privilegiada mente surgieron algunos de los peores terrores que conocemos. El cine, la literatura y la música siguen alimentándose de los seres que creó el genio de Providence. Lovecraft es de esos autores, que sin haber cosechado el éxito durante su vida, han logrado trascender a la literatura y convertirse en un icono de la cultura popular. El Rey de Providence, nos dejó un legado tremendo, sus horrores cósmicos abrieron una puerta que difícilmente podremos cerrar y por la que se cuelan un montón de cosas llenas de ojos y tentáculos.

Considerado por los críticos modernos un renovador del cuento de terror. En vida fue el arquetipo del escritor pobre. La fama siempre lo esquivó, algo de lo que solía quejarse amargamente en sus cartas. Al contrario de lo que te dicen los gurús de la escritura, Lovecraft lo que quería era ganar dinero con sus letras. Y eso está muy bien, porque era lo que mejor hacía.

H.P Lovecraft era un tipo complejo. Todos conocemos la parte literaria de la figura, se carteaba con algunos de los mejores escritores de su tiempo. Tuvo amistades duraderas con algunas figuras literarias como Howard o Bloch. Murió, como los grandes genios, en la ruina.

De su vida ya se ha escrito mucho, por eso yo os quiero traer hoy algunas curiosidades del genio de Providence. Detalles poco conocidos —cotilleos y chascarrillos— pero interesantes. ¿Crees que lo sabes todo de H. P Lovecraft? Pues vamos a ver si es así.

Cosas que no sabías de H. P Lovecraft

Providence y el océano

A pesar de que tras su muerte un grupo de seguidores levantaron, frente al panteón en el que fue enterrado, una lápida que rezaba: «Yo soy Providence» —frase sacada de una de sus cartas—, la realidad es que el autor tenía sentimientos encontrados hacia su lugar de nacimiento. Es verdad que si seguimos sus libros, nos podemos hacer una idea bastante realista de la Providence de aquellos años.

Lovecraft sentía adoración por Providence, sin embargo, no soportaba el mar. Si te gusta Lovecraft sabrás que la mayoría de sus terrores salen de las aguas. Él mismo, en una de sus cartas hacía referencia a esto: «He odiado a los peces y temido al mar, y a todo lo relacionado con él, desde los dos años».

H. P Lovecraft, el hombre que escribía

Según Leslie S. Klinger, editor de The New Annotated H. P Lovecraft, el autor era «la quintaesencia del escritor hambriento». Pero de vago no tenía un pelo. El «Viejo Caballero de Providence» —como él se hacía llamar— escribió a lo largo de su vida setenta historias, cientos de poemas y ensayos y 100.000 cartas —ahí es nada—.

Incluso muerto, Lovecraft sigue produciendo. Su mitología sigue abierta, cientos de escritores en todo el mundo regresan a sus mitos y les dan vida. Y no hablemos del merchandising… Desde libros infantiles como C is for Cthulhu: The Lovecraft Alphabet Book, juegos de mesa como Arkham, cervezas como Narrangasett Beer’s, Lovecraft Honey Ale o Innsmouth Old Ale y, como no, tangas con la inscripción I [heart] Cthulhu.

H. P Lovecraft y las enfermedades mentales

¡Ah! Durante su infancia su madre lo vestía de niña
¡Ah! Durante su infancia su madre lo vestía de niña

Cuando el pequeño Howard contaba con solo tres años, su padre Winfield Scott Lovecraft, fue encerrado en el Butler Hospital con un diagnóstico de psicosis. En 1898, cuando el niño tenía ocho años, falleció en el asilo. A día de hoy sigue habiendo una corriente que asegura que el padre de Lovecraft murió en realidad de sífilis, sin embargo, ni el pequeño Howard ni su madre mostraron nunca síntomas.

En 1919, su madre Sarah Susan Phillips Lovecraft acabó en el mismo hospital. Durante dos años, madre e hijo, mantuvieron correspondencia casi a diario, hasta que esta también murió a causa de complicaciones tras una cirugía.

Más allá de las estrellas

Uno de los grandes sueños del joven H. P Lovecraft, era ser astrónomo, sin embargo este sueño se vio truncado, pues nunca llegó a terminar secundaria. No es que fuera un mal estudiante, al contrario, pero su mala salud lo mantenía confinado en casa. Fue su abuelo primero y su madre después los que se ocuparon de su educación.

Era un apasionado de la astronomía y de la química. También se interesó por la literatura gótica y era un amante de los textos de Edgar Allan Poe. Sin embargo, debido a lo que él denominó una «crisis nerviosa» tuvo que abandonar el instituto sin terminarlo. Sin estudios solo se pudo dedicar de forma casual a sus pasiones.

A luz de la gibosa luna

H. P Lovecraft se mantenía recluido en su casa y solo salía de ella al caer el sol. Solía dormir por el día y se mantenía despierto toda la noche estudiando astronomía y química, escribiendo y leyendo. Esa solía ser su rutina, se levantaba muy tarde y nunca salía por la mañana, de ahí esa palidez tan característica. Uno de los motivos de este comportamiento, era su madre —una perla de mujer, vamos— que solía decirle que era grotesco y que tenía que mantenerse escondido en casa.

En 1926 escribió:

Soy, en esencia, un recluso y tengo muy poco que ver con la gente me rodea. La gente me pone nervioso y solo por accidente y muy pocas veces, me encuentro con alguien con quien me sienta bien.

H. P Lovectaft y Harry Houdini

En 1924, el editor de Weird Tales le pidió que escribiera una columna para el famoso mago Harry Houdini. En aquel tiempo corría una leyenda sobre Harry Houdini, que se hacía pasar por real y en la que se aseguraba que, durante su infancia, el mago había sido raptado por una tour egipcia y fue llevado al desierto, donde tras correr varias aventuras se topó con la figura de la deidad en la que se inspira la esfinge de Giza. Aunque a Lovecraft no le gustaba mucho la leyenda, la retocó a su gusto y poco después publicó: Bajo la piramide. A Houdini le entusiasmó la historia y hasta su muerte en 1926 le estuvo encargando trabajos.

Con esa historia logró la friolera de 100 dólares, la mayor suma de dinero que cobraría en su vida por escribir. Sin embargo, la garantizó una amistad de por vida con Houdini. Recientemente se ha descubierto otro manuscrito de Lovecraft, firmado por el mago, en el que se habla sobre superstición y aparecidos, algo contra lo que siempre luchó Houdini.

Hombre, casi hombre, medio hombre

Lovecraft no soportaba el sexo. Tras su muerte, su viuda Sonia Lovecraft, le contó a uno de sus discípulos que su marido era virgen cuando se casó con ella. Tenía entonces 34 años. Antes de casarse, Lovecraft compró y estudió diversos libros sobre sexo con el fin de no cagarla durante la noche de bodas. Sonia diría más tarde que siempre era ella la que tenía que mover ficha:

La simple mención de la palabra sexo lo molestaba. Él decía que un hombre debía estar casado cuando su deseo estaba en el punto álgido, para él eso fue a los 19 años y a los 30 empezó a perder el interés. Sus palabras me sorprendieron, pero supe soportarlo.

Terrores nocturnos

No. No son pesadillas. Los terrores nocturnos son una enfermedad del sueño. Empezó a sufrirlos con seis años. Solo un 3% de la población adulta sufre de estos terrores que obligan a gritar y moverse para escapar de unos sueños muy reales. H. P Lovecraft solía soñar con los Nightgaunts, una especie de seres delgados y oscuros, sin rostros apreciables y con unas finas alas coriáceas. Aparecerían en sus obras como sirvientes de Nodens, el Señor del Gran Abismo.
Nightgaunt
Sus terrores nocturnos flotan por toda su obra, no solo en las figuras de las entidades cósmicas, también en su estilo y su prosa. En 1918 escribió:

¿Se da cuenta de la cantidad de hombres que son incapaces de diferenciar la realidad del sueño?… Si la verdad equivale a nada, entonces debemos considerar los fantasmas de nuestros sueños tan reales como lo que nos rodea en nuestro día a día.

Cosmicismo

H. P Lovecraft se consideraba a sí mismo una especie de ateo y racionalista, mentalmente superior a la media. Su filosofía de vida era algo que llamaba «cosmicismo», esto es la idea de que el ser humano no está solo en el universo. Para él, los seres humanos somos insignificantes, por eso todos los sentimientos que «hemos creado» como forma primitiva de relacionarnos, son también insignificantes y carecen de sentido real dentro del infinito universo.

La filosofía de Lovecraft va más allá del simple nihilismo. Pues mientras el nihilismo nos dice que no tenemos que esforzarnos por alcanzar un fin mayor, ya que este fin no existe. El cosmicismo simplemente nos dice: ¡Jódete! Hagas lo que hagas no vales nada.

Esta filosofía suya flota en su obra; esa forma pesimista de ver la realidad se detalla en sus narraciones, donde el ser humano es insignificante. Forma parte también de su marco de creencias racistas. Al fin y al cabo, ¿no es el racismo un miedo irracional a lo diferente? Lovecraft, simplemente tenía miedo a lo desconocido, a lo diferente. Él estaba seguro de que era insignificante, que no había nada ahí fuera que se preocupara por él y que todo estaba lleno de demonios.

Una tumba vacía

H. P Lovecraft murió por un cáncer intestinal —complicado por la enfermedad de Bright— en 1937. Como no podía ser de otra forma se obsesionó con su enfermedad y desde que lo diagnosticaron, llevó un detallado diario del día a día de su enfermedad. Al morir fue enterrado en el panteón que la familia Lovecraft tenía en el cementerio de Swan Point, justo en la columna central del mismo.

La lápida falsa de Lovecraft
La lápida falsa de Lovecraft

Para los fans de Lovecraft aquello no era suficiente, así que en 1977 instalaron una lápida para él frente al panteón. En la lápida se puede leer una frase extraída de una de sus cartas: «Yo soy Providence». Años más tarde otro fan —este mucho más entusiasta— trató de desenterrar al autor de Providence, aunque se rindió tras cavar tres metros y no encontrar nada.

También existe está página, llamada The Lovecraftman, en la que se analizan los principales objetos que los fans del escritor dejan en su tumba. Lo peor de todo es que los fans del autor son unos ratas totales, pues lo que más se deja en su tumba son piedras… ¡PIEDRAS! Hay que joderse…

H. P Lovecraft y la supremacía racial

El racismo de Lovecraft no era producto de una época diferente o de una educación distinta, simplemente en este aspecto, el tipo era un completo gilipollas elitista.

Sus cartas están llenas de ataques contra todos los que no son blancos —entendiendo por blancos a la élite WASP (Blanco Anglosajón y Protestante)—. Lovecraft era un racista furibundo. Incluso sus historias estaban llenas de ese racismo, Herber West, Reanimador, sin ir más lejos, es un panfleto racista, ya que le encantaba hablar sobre lo molestos y peligrosos que le resultaban los no-blancos.

En algunas de sus cartas señala directamente que la raza negra es inferior a la blanca. Incluso habla del problema que le supone que quieran igualarse a los blancos. En otra carta se queja de que permitan a los negros y a los «judíos con cara de rata» que se bañen en una playa con los blancos, comparando el problema a nadar junto a «una manada de grasientos chimpancés».

Por último afirma que:

El prejuicio racial es un don de la naturaleza, existe para preservar la superioridad racial y la pureza de ciertas razas que la naturaleza ha hecho evolucionar.

En fin… Podríamos darle el beneficio de la duda… En esa época la gente era así: «Yo no soy racista, pero me encanta linchar negros en fin de semana». Al menos no se escondía, era sincero: «Soy racista, no soporto a los que no son blancos». Luego la ciencia y la vida le demostraron que estaba equivocado y ahora él está muerto. ¡Voilà!

Lovecraft en la cultura popular

La obra de H. P Lovecraft flota por todas partes. Es uno de esos autores ubicuos. Una forma curso de decir: que conoces su obra aunque no la hayas leído. Por ejemplo, ¿has oído hablar de Batman? En Batman los malos terminan en el Arkham Asylum, un lugar con una seguridad pésima. El nombre del asilo está sacado de la ciudad ficticia en Massachusetts en la que basó muchas de sus obras.

¿World of Warcraft? Si eres adicto al WOW, seguro que sabes qué son los Dioses Antiguos. Ni falta hace que te cuente que todos están sacados de su obra. Desde C’thun hasta Yogg Saron, todos están basados en la obra de Lovecraft.

Cthulhu también suele hacer apariciones estelares en South Park también. La música también está llena de referencias a la obra de Lovecraft.

Un libro sobre gatitos

Para quitarnos el mal sabor de su racismo y terminar este artículo por lo alto, enamorados de nuevo de H.P Lovecraft, os contaré que escribió un ensayo sobre por qué los gatos son mejores que los perros.

Seguro que te parece un tema interesante, pues la verdad es que no, es solo Lovecraft siendo Lovecraft. El ensayo es una especie de visión racista de la dicotomía gato-perro. Está lleno de una excesiva verborrea, es arrogante, reiterativo, cansino y pedante. Esencialmente Lovecraft. Yo también tengo un gato y me encantan, pero nunca llegaría tan lejos como para afirmar que:

Los perros son serviles y por eso son las mascotas de los siervos. Los gatos son señoriales y por eso acompañan a los caballeros.
Espera… ¿Que la universidad de Texas corroboró esta teoría 90 años después?

Bueno… pues entonces Lovecraft era un genio en temas de mascotas.

Y hasta aquí la recopilación de curiosidades sobre H. P Lovecraft, espero que os ayude a conocer una figura tan importante para la literatura de terror y que, como todos, tiene sus sombras y sus luces. Si os gusta el artículo compartid por ahí, hombre, ¡que no cuesta nada!

JAUME VICENT BERNAT                         EXCENTRYA

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