LA TIERRA PODRÍA SER UN ZOO ALIENÍGENA Y NOSOTROS SÓLO UNA ATRACCIÓN

zoohip1¿Dónde está todo el mundo?”

Mientras que el telecospio de búsqueda masiva extraterrestre se inauguró el mes pasado en China y sondas y rovers buscan evidencia de vida en Marte, la paradoja de Fermi continúa burlándonos: si hay miles de millones de estrellas similares al Sol en la galaxia con miles de millones de planetas tipo Tierra posiblemente miles de millones de años más viejos, hay altas probabilidades de que existan civilizaciones más avanzadas por ahí que nosotros. ¿Dónde están? Enrico Fermi lo preguntó y muchos continúan resflexionando, “¿dónde está todo el mundo?”

El científico, presentador de televisión y ex estrella de rock irlandés, Brian Cox (D: Ream) propuso recientemente la pesimista visión por la que si no los hemos visto es porque todos ellos en lugar de usar su avanzada tecnología para el viaje espacial lo hicieron como arma y se han exterminado. Recientemente, otra igual de pesimista teoría ha vuelto a aparecer en respuesta. Otra estrella del rock canta al respecto:

Cada vez que respires
Cada vez que respires
Cada movimiento que hagas
Cada atadura que rompas
Cada paso que des
Estaré observándote

La hipótesis Zoológico fue propuesta en 1973 por el radioastrónomo del  MIT John Ball. Su idea era que existe vida extraterrestre y está tan adelantada a nosotros que no nos quiere afectar o  influenciarnos, lo que nos deja solos y simplemente observa el planeta desde un lugar oculto. En realidad  es más una hipótesis “reserva natural” que un zoológico, ya que implica que no fuimos capturados e instalados en recintos, sino dejados en nuestro propio hábitat natural para su placer visual (aparentemente deben tener una avanzada televisión también). Esperemos que realmente se hayan desarrollado hasta el punto en que estemos en una reserva natural y no en un “coto de caza” para su placer cinegético.
zoohip2
Esa idea abre un hueco en la hipótesis zoológico. Tiene sentido si se asume que la civilización extraterrestre avanzada es benévola y la única con estas capacidades, pero, ¿y si hubiera más de una? Para mantener todas estas civilizaciones alienígenas ocultas mientras observan la Tierra requeriría ya sea la cooperación entre ellas, – posiblemente dirigida por una civilización de control o líder-, o una evolución convergente en la que todas evolucionaron de forma independiente al mismo estado benevolente de ‘vamos a ver, pero no interferir’. Eso es pedir mucho de la evolución.

Si bien controvertida y no muy considerada en los círculos científicos, la hipótesis zoológico se presenta en muchas formas en la ciencia ficción y otras áreas. Arthur C. Clarke la utilizó en su novela, El fin de la infancia, donde los observadores extraterrestres se revelan cuando los seres humanos están a punto de desarrollar viajes espaciales. Y Star Trek tiene su “Primera Directiva” que sitúa a los seres humanos como la civilización avanzada, como el capitán Picard señaló.
zoohip3
La historia ha demostrado una y otra vez que siempre que la humanidad interfiere con una civilización menos desarrollada, no importa cuan bien intencionada pueda ser, los resultados son invariablemente desastrosos.”

El gran filósofo Calvin de la tira cómica Calvin and Hobbes de Bill Watterson parece que también ha considerado la hipótesis Zoo.

A veces creo que el signo más seguro de que existe vida inteligente en otros lugares del universo es que ninguna ha intentado ponerse en contacto con nosotros.
zoohip4
¿Están Calvin, John Ball y otros que apoyan la hipótesis del zoológico en la pista correcta? Tal vez la única manera de averiguarlo es llegar a estar avanzados nosotros mismos. ¿Cuales son as probabilidades de que ESO suceda?

PAUL SEABURN    Mysterious Universe

Anuncios

VIDA EXTRATERRESTRE POSTBIOLÓGICA

pb1Vida avanzada extraterrestre: “puede tener mil millones de años, con tecnología más allá de la materia”

“Creo que es muy probable -de hecho, inevitable- que la inteligencia biológica sea sólo un fenómeno transitorio… Si alguna vez encontramos inteligencia extraterrestre, creo que es muy probable que sea postbiológica en la naturaleza”, escribe Paul Davies de la Universidad Estatal de Arizona en The Eerie Silence. Expertos de renombre mundial desde el físico Sir Martin Rees de la Universidad de Cambridge hasta el astrobiólogo Davies han preguntado que si tuviéramos que encontrar a una tecnología alienígena muy superior a la nuestra, aun estaríamos dándonos cuenta de lo que era. Una tecnología de un millón o más años antes de la nuestra parecería milagrosa.

pb3De hecho, Davies sugiere en The Eerie Silence, que la tecnología avanzada podría incluso no estar hecha de materia. Podría no tener tamaño fijo o forma; ni tener límites bien definidos. Ser dinámica en todas las escalas de espacio y tiempo. O, por el contrario, parecer que haga nada en todo lo que podamos discernir. No consiste en cosas discretas, separadas; sino que es un sistema, o una correlación sutil de nivel superior de las cosas.

¿Son materia e información, pregunta Davies, todo lo que hay? Hace quinientos años, escribe Davies: “el concepto mismo de un dispositivo de manipulación de la información, o software, habría sido incomprensible. ¿Podría haber un nivel aún más alto, hasta ahora fuera de toda experiencia humana, que organice los electrones? Si es así este “tercer nivel” nunca se manifestará a través de observaciones hechas a nivel informativo, y menos aún a nivel de la materia.

Debemos estar abiertos a la posibilidad real de que la tecnología avanzada extraterrestre de mil millones de años de edad pueda operar en el tercer, o tal vez incluso un cuarto o quinto nivel -todos los cuales son totalmente incomprensibles para la mente humana en nuestro estado actual de la evolución en 2012.”

Susan Schneider, de la Universidad de Pensilvania parece estar de acuerdo. Ella es una de los pocos pensadores -fuera del reino de la ciencia ficción- que han considerado la idea de que la inteligencia artificial ya está ahí, y lo ha estado durante eones.

pb4Su estudio reciente, Alien Minds, pregunta “¿Cómo pensarían las inteligencias extraterrestres? ¿Tendrían experiencias conscientes? ¿Sentirían una cierta manera de ser un extraterrestre?” Saber que no estamos solos en el universo sería una realización profunda, y ponernos en contacto con una civilización extraterrestre podría producir sorprendentes innovaciones tecnológicas y conocimientos culturales.

Schneider se pregunta: ¿cómo podrían pensar los extraterrestres? Y, ¿serían conscientes? No creo que la mayoría de las civilizaciones extraterrestres avanzadas serían biológicas, dice Schneider. Las civilizaciones más sofisticadas serán formas postbiológicas de inteligencia artificial o superinteligencia extraterrestre.

Los programas de Búsqueda de Inteligencias Extraterrestres (SETI) han estado buscando vida biológica. Nuestra cultura ha representado siempre a los extraterrestres como criaturas humanoides con pequeñas barbillas puntiagudas, ojos enormes y grandes cabezas, al parecer, albergando cerebros que son más grandes que los nuestros. Paradigmáticamente, son “pequeños hombres verdes.” Si bien somos conscientes de que nuestra cultura es antropomorfisante, Schneider imagina que su sugerencia de que los extraterrestres son supercomputadoras nos puede golpear muy duro. Entonces, ¿cuál es su justificación de la opinión de que las civilizaciones extraterrestres más inteligentes tendrán miembros que son inteligencias artificiales (IA) superinteligentes?

La presentación de Schneider ofrece tres observaciones que, en conjunto, apoyan la conclusión de la existencia de superinteligencia alienígena.

La primera es “la corta ventana de observación”: Una vez que una sociedad crea la tecnología que podría ponerlos en contacto con el cosmos, están sólo a unos pocos cientos de años lejos de cambiar su propio paradigma de la biología a la IA. Esta “ventana corta” hace que sea más probable que los extraterrestres que nos encontremos sean postbiológicos.

La corta ventana de observación es apoyada por la evolución cultural humana, al menos hasta el momento. Nuestras primeras señales de radio se remontan sólo a alrededor de ciento veinte años, y la exploración espacial está a sólo unos cincuenta años de edad, pero ya estamos inmersos en la tecnología digital.

pb2El segundo argumento de Schneider es “la mayor edad de las civilizaciones extraterrestres.” Los defensores de SETI a menudo han llegado a la conclusión de que las civilizaciones extraterrestres serían mucho más antiguas que la nuestra …todas las líneas de evidencia convergen en la conclusión de que la edad máxima de una inteligencia extraterrestre sería de miles de millones de años, en concreto [esta] oscila desde 1,7 mil millones hasta 8000 millones de años.

Si las civilizaciones son millones o miles de millones de años más antiguas que nosotros, muchas serían mucho más inteligentes que nosotros. Para nuestros estándares, muchas serían superinteligentes. Somos bebés galácticos.

¿Pero serían formas de IA, así como formas de superinteligencias? Schneider dice, sí. Incluso si fueran biológicas, por el mero hecho de tener mejoras cerebrales biológicas, su superinteligencia se alcanzaría por medios artificiales, y podríamos considerarlas como siendo “inteligencias artificiales”.

Pero ella sospecha algo más fuerte que esto: que no van a estar basadas en el carbono. La subida de información permite que una criatura esté cerca de la inmortalidad, permite reinicios, y le permite sobrevivir bajo una variedad de condiciones que las formas de vida basadas en el carbono no pueden hacerlo. Además, el silicio parece ser un mejor medio para el procesamiento de la información que el cerebro mismo. Las neuronas alcanzan una velocidad pico de aproximadamente 200 Hz, que es siete órdenes de magnitud más lento que los microprocesadores actuales.

http://www.dailygalaxy.com/my_weblog/2015/12/advanced-alien-life-may-be-a-billion-years-old-and-exist-with-technology-beyond-matter-weekend-featu.html

Modificado por orbitaceromendoza

QUÉ ESPERAR DE LOS EXTRATERRESTRES CUANDO HAGAMOS EL PRIMER CONTACTO

contact1Dada la inmensidad del espacio, sólo puede ser una cuestión de tiempo antes de hacer contacto con extraterrestres inteligentes. Pero, ¿cómo podría una civilización alienígena reaccionar a un encuentro y bienvenida tan monumental, y cómo podemos posiblemente conocer sus intenciones? Esto es lo que podríamos esperar.

Las civilizaciones extraterrestres serán seguramente como los copos de nieve: no hay dos que sean la misma. Cada una será diferente según una serie de factores, incluyendo su modo de existencia, la edad, la historia, la etapa de desarrollo, y el nivel de desarrollo tecnológico. Dicho esto, las civilizaciones avanzadas pueden tener mucho en común ya que se adaptan a retos similares; todos compartimos el mismo universo, después de todo.

Obviamente nunca hemos interactuado con una civilización extraterrestre, así que no tenemos prácticamente datos a compartir. La predicción de las intenciones extraterrestres es, pues, una perspectiva muy precaria -pero sí nos tenemos a nosotros mismos para considerarnos como un modelo potencial, tanto en términos de nuestra situación actual y dónde podríamos estar dirigiéndonos como especie en el futuro. Con esto en mente, he analizado tres escenarios diferentes en mi esfuerzo por predecir cómo las inteligencias extraterrestres (IETs) podrían reaccionar al reunirse con nosotros:
closeencounters-alien_1474
1-El contacto con una especie biológica como la nuestra;
2-El contacto con una especie post-biológica más avanzada que la nuestra; y
3-El contacto con una inteligencia extraterrestre basada en una máquina superinteligente.

Claramente, puede haber otras tipologías extraterrestres por ahí, pero no tiene ningún sentido tratar de predecir lo que podrían ser, especialmente en cuanto a sus intenciones.

Pararse en el mismo paño cosmológico  

Prácticamente no hay manera de que una especie exótica aparezca y se comporte exactamente igual que nosotros, pero eso no significa que no vayamos a compartir ciertas similitudes; en realidad, podemos ser más parecidos de lo que no -especialmente si los dos estamos todavía en la etapa biológica de nuestro desarrollo.

Como el biólogo evolucionista Richard Dawkins señaló en Climbing Mount Improbable, no hay planificación a largo plazo involucrada en la evolución, pero las especies se mueven hacia los picos de su acondicionamiento físico, es decir, que tienden a mejorar en las tareas especializadas con el tiempo (un ejemplo clásico es la tela de araña, que se considera un “diseño” óptimo en la naturaleza). Es más, algunas especies separadas por el tiempo y el espacio han sido conocidas por evolucionar a rasgos sorprendentemente similares, un fenómeno biológico conocido como evolución convergente. No es descabellado suponer, por tanto, que una especie exótica con inteligencia similar a la humana -y los atributos físicos para ejercer esa inteligencia en su entorno- compartirán ciertas cosas en común con los seres humanos, incluidas las tecnologías y los comportamientos heredados.
contact2
En su nuevo libro, The Runes of Evolution, el biólogo evolutivo Conway Morris sostiene que, mientras que el número de posibilidades en la evolución es astronómica, el número que realmente funciona es una fracción infinitesimal menor.

La convergencia es uno de los mejores argumentos para la adaptación darwiniana, pero su gran ubicuidad no ha sido apreciada“, señaló en un artículo reciente de la Universidad de Cambridge. “A menudo, la investigación sobre la convergencia es acompañado por exclamaciones de sorpresa, y la describen como extraña, notable y sorprendente. De hecho, está en todas partes, y es una indicación notable de que la evolución está lejos de ser un proceso aleatorio. Y si los resultados de la evolución son, al menos en términos generales predecibles, entonces lo que se aplica en la Tierra será de aplicación a través de la Vía Láctea, y más allá“.

Morris sostiene que los extraterrestres biológicos probablemente se asemejan a los seres humanos, incluyendo en características como las extremidades, cabezas, cuerpos -y la inteligencia. Y si nuestros niveles de inteligencia son comparables, entonces nuestras psicologías y respuestas emocionales pueden ser similares también.

Los comportamientos heredados

¿Entonces qué comportamientos heredados podríamos compartir en común?

Como especie que desciende de los primates, somos criaturas muy sociales con tendencias jerárquicas definidas. Como Jared Diamond señaló en Guns, Germs and Steel: The Fate of Human Societies, también somos tomadores de riesgo. De hecho, los seres humanos son distintos de entre los primates porque exhibimos tendencias migratorias; nuestros antepasados con ​​frecuencia abandonaron sus entornos “naturales” en busca de los mejores, o cuando iban tras criaturas migratorias como parte de la caza mayor. Este comportamiento de riesgo, junto con nuestra insaciable curiosidad, habilidades lingüísticas y habilidades conceptuales sin precedentes, nos ha permitido innovar y organizarnos a lo largo de los milenios.
contact3
Pero ¿es justo proyectar nuestros atributos primates a los extraterrestres? Si y no. Los extraterrestres biológicos no es probable que sean primates, pero algunos pueden ser muy similares a los primates. Para las especies terrestres, el modo de la evolución de una fase darwinista a una fase post-darwiniana puede seguir patrones similares. Y desde una perspectiva construccionista social, los humanos y los extraterrestres también pueden compartir similitudes en el ámbito socio-político.

Dicho esto, si las especies exóticas evolucionaron a partir de diferentes precursores biológicos, como los animales similares a los peces, insectos, dinosaurios, aves, o algo que no observamos aquí en la Tierra, sus comportamientos probablemente serán muy diferentes, y por lo tanto muy difíciles -pero no necesariamente imposible- de predecir. Pero es justo decir que una especie antisocial excesivamente beligerante, no importa cuán inteligente o físicamente hábil sea, no es probable que avance a una etapa postindustrial capaz de viajar por el espacio.

Si los extraterrestres son biológica y socialmente iguales que nosotros, por lo tanto, pueden compartir muchos de nuestros deseos e inclinaciones, incluyendo nuestro interés por la ciencia, y el encuentro e interacción con la vida extraterrestre. Al mismo tiempo, sin embargo, pueden también compartir nuestro instinto de supervivencia y la experiencia de miedo en la reunión con “el otro”, llevando a la priorización de lo que está en el grupo.

Si debemos hacer el primer contacto con una inteligencia extraterrestre (ETI), tendremos que asegurarnos de que nos encontremos amigablemente. Esperemos que vayan a hacer lo mismo. Pero incluso si estamos dispuestos a reunirnos, un gran desafío estará en la evaluación de los riesgos del intercambio cultural y tecnológico; sólo porque nos reunamos no significa que algo malo podría suceder involuntariamente. Como un ejemplo histórico, la introducción de enfermedades de Eurasia a las Américas durante la época de colonización es un poderoso recordatorio de lo que puede suceder cuando civilizaciones dispares y anteriormente aisladas se reunen.

Como ha dicho Stephen Hawking, “si los extraterrestres nos visitan, el resultado sería tanto como cuando Colón desembarcó en América, que no resultó bien para los nativos americanos. Sólo tenemos que mirarnos a nosotros mismos para ver cómo la vida inteligente podría convertirse en algo que no querríamos conocer”.
contac4
El fallecido Carl Sagan tenía una opinión diferente, argumentando que es inapropiado hacer analogías históricas cuando se habla de las intenciones alienígenas. En un contacto optimista, dijo que era poco probable que vayamos a enfrentar “la barbarie colonial” de IETs avanzadas. Según Sagan, civilizaciones alienígenas que vivieron lo suficiente para colonizar una buena parte de la galaxia serían menos propensas a participar en un imperialismo agresivo. También pensaba que cualquier extraterrestre “pendenciero” serían anulado por una especie más potente. Lo que es más, no creo que IETs tecnológicamente avanzadas tendrían nada que temer de nosotros, así que no tenemos por qué temerles.

Encuentros cercanos del tipo máquina

La búsqueda de señales de radio y mensajes láser puede llevarnos a descubrir una especie exótica como la nuestra. Pero si una nave espacial extraterrestre apareciera de repente en la puerta, es muy poco probable que saliera algo biológico. Lo más probable es que una especie de máquina estaría allí para saludarnos.
contact7
Como el historiador jefe de la NASA, Steven J. Dick ha señalado, la forma dominante de la vida en el cosmos es probablemente post-biológica. Civilizaciones alienígenas avanzadas, ya sea a través de su propia evolución trans biológica o a través del aumento de su progenie artificial inteligente, son más propensos a estar basados en la máquina que en la carne. Nosotros mismos podríamos estar yendo en esta dirección, como lo demuestran los avances actuales y pendientes en la genética, la cibernética, la nanotecnología molecular, la ciencia cognitiva y la tecnología de la información.

Como Dick señaló en su ponencia, “The Postbiological Universe”:
Debido a los límites de la biología y de los cerebros de carne y hueso… la evolución cultural eventualmente resultará en métodos para mejorar la inteligencia más allá de los límites biológicos. Si el fuerte concepto de Inteligencia Artificial es correcto, es decir, si es posible construir IA con más inteligencia que los productos biológicos, la inteligencia postbiológica puede tomar la forma de la IA. Se ha argumentado que los humanos sí pueden convertirse postbiológicos en este sentido dentro de unas pocas generaciones.

Esta línea de argumentación llevó a Dick a postular el Principio de Inteligencia:
El mantenimiento, la mejora y la perpetuación del conocimiento y la inteligencia es la fuerza motriz fundamental de la evolución cultural, y en la medida en que la inteligencia pueda ser mejorada, será mejorada.

Suena como una declaración de una agradable misión -una común a todas las civilizaciones a medida que evolucionan y se adaptan a las condiciones cambiantes en el tiempo. Dados similares paisajes adaptativos -como tratar de desarrollar una estable y óptima Civilización Tipo II Kardashev o vivir en tándem con una superinteligencia artificial- las IETs pueden evolucionar hacia un modo común de existencia. Sin embargo, las presiones adaptacionistas extremas, incluyendo y especialmente la mitigación de los riesgos existenciales, pueden limitar la vida post-biológica de manera muy estrecha. Si este fuera el caso, es posible que finalmente seamos capaces de predecir la naturaleza de esta modalidad. Tal ejercicio podría servir al doble propósito de modelar a nuestros seres futuros y a las características potenciales y tendencias de las civilizaciones extraterrestres.

Una megaestructura similar a una esfera Dyson
Una megaestructura similar a una esfera Dyson

Huelga decir que los extraterrestres post-biológicos, como cyborgs o civilizaciones compuestas por mentes subidas, tendrían un conjunto diferente de prioridades de lo que estamos acostumbrados. Estas IETs pueden estar contenidas para construir sus Esferas de Dyson y vivir sus vidas virtuales alimentados por masivos Cerebros Matrioshka. Si este es el caso, es posible que no tengan ningún deseo de hacer contacto con seres biológicos como nosotros. Es difícil saber si estarían dispuestos a hacer contacto con civilizaciones similares a las suyas, aunque lo más probable es que querrían cuidarse a sí mismos. Una especie de xenofobia intergaláctica puede explicar El Gran Silencio y la Paradoja de Fermi; la escasez de olas colonizadoras de IETs parece sugerir que todo el mundo prefiere quedarse en casa, lejos de las miradas indiscretas.

Al mismo tiempo, si las inteligencias de las máquinas gobiernan el cosmos (ya sea localmente o a través de la inmensidad del espacio), entonces podemos ejecutar lo que se conoce como el problema de la inconmensurabilidad. Por el momento, las diferencias entre las mentes humanas y las mentes de la máquina es tan grande que la comunicación es imposible. En pocas palabras, la predicción de las intenciones y comportamientos de la inteligencia post-biológica es prácticamente imposible.

Cuidado con la Skynet extraterrestre

Como señaló Dick, el cosmos puede estar salpicado de superinteligencia artificial (SIA) -máquinas que sucedan o suplanten a sus antepasados ​​biológicos.
contact8
La predicción de los comportamientos y las intenciones de las SIAs es un enigma que actualmente enfrentan los teóricos de la IA que se preocupan por la posibilidad de que la mente de las máquinas se salgan fuera de control. Pero también es algo por lo que los astrobiólogos y científicos de SETI deben preocuparse.

¿Qué podría hacer una superinteligencia extraterrestre basada en la máquina consigo misma? Es alarmante, puede adoptar una serie de “objetivos instrumentales” para asegurar su existencia continua. Si este es el caso, es posible que desee alejarse de ellos (y por “alejarse” me refiero a mantener un perfil bajo cósmico). El filósofo de la Universidad de Oxford Nick Bostrom explica lo que entiende por objetivos instrumentales:
Varios valores instrumentales pueden ser identificados que son convergentes en el sentido de que su consecución aumentaría las posibilidades de que el objetivo del agente que se está realizado para una amplia gama de objetivos finales y una amplia gama de situaciones, lo que implica que estos valores instrumentales son susceptibles de ser perseguidos por un amplio espectro de agentes inteligentes situados.

En otras palabras, mientras que una superinteligencia artificial extraterrestre puede tener un conjunto de metas principales, ellas serán, en palabras de Bostrom, las de “perseguir objetivos intermedios similares porque tienen razones instrumentales para hacerlo.” Él llama a esto la Tesis de la Convergencia Instrumental.

El físico y teórico de la IA Steve Omohundro ha tomado la punta en tratar de predecir lo que podrían ser estos sub-objetivos. Su lista de unidades incluyen la auto-preservación, auto-protección, función de utilidad o integridad de meta-contenido (es decir, garantizar que no se desvía de sus objetivos o valores predeterminados), auto-mejora y adquisición de recursos. En consecuencia, las inteligencias alienígenas basadas ​​en máquinas avanzadas pueden ser extraordinariamente peligrosas para los forasteros.

En el lado positivo, sin embargo, una super-poderosa inteligencia de la máquina puede haber adoptado un objetivo principal, o la función de utilidad, que le obliga a eliminar tanto el sufrimiento de la galaxia como le sea posible. O para crear tantas experiencias individuales significativas como sea posible, es decir, mediante la conversión de toda la materia utilizable en computronium. Piense en ello como la aplicación pan-galáctica de la ética utilitarista. Si ese es el caso, ciertamente debemos esperar a reunirnos con ellos algún día. Asumiendo, por supuesto, que no nos destruyamos en el proceso.

GEORGE DVORSKY

Fuente original: io9

Modificado por orbitaceromendoza

UNIVERSOS BRANAS, EL PRINCIPIO SUBANTRÓPICO Y LA CONJETURA DE INDETECTABILIDAD

ubrana3Abstract  [English version here]

En el reciente artículo “Conflicto entre razonamiento antrópico y observación” (gr-qc/0303070) Ken D. Olum, basándose en algunas ideas sobre la inflación cosmológica y en la premisa antrópica de que tenemos que ser típicos entre los observadores inteligentes del Universo, llega a la sorprendente conclusión de que “deberíamos encontrarnos en una civilización grande (de tamaño galáctico) al igual que la mayoría de los observadores, mientras que de hecho no lo estamos”. En este artículo discutimos la posibilidad de que nuestra civilización esté de hecho inmersa en una civilización grande, sin que seamos conscientes de ello. Nuestra conclusión es que esta posibilidad no puede descartarse si se cumplen dos condiciones, que llamamos el Principio Subantrópico y la Conjetura de Indetectabilidad. El Principio Subantrópico establece que no somos típicos entre los observadores inteligentes del Universo. Las civilizaciones típicas de las galaxias típicas estarían cientos de miles, o millones, de años más evolucionadas que la nuestra y, consecuentemente, los observadores inteligentes típicos serían órdenes de magnitud más inteligentes que nosotros. La Conjetura de Indetectabilidad establece que, genéricamente,todas las civilizaciones avanzadas camuflan sus planetas por razones de seguridad, de manera que los observadores externos no puedan detectar señal alguna de civilización y sólo obtengan datos distorsionados con el propósito de disuasión. Estas condiciones predicen también una baja probabilidad de éxito para el proyecto SETI. También argumentamos que son los universos branas, y no la inflación cosmológica, lo que podría agravar dramáticamente el problema del “alienígena ausente”, señalado por vez primera en los años cincuenta por Enrico Fermi.

A la memoria de Giordano Bruno

“Innumerables soles existen; innumerables tierras giran alrededor de estos soles de manera similar a la forma en que los siete planetas giran alrededor de nuestro sol. Seres vivos habitan estos mundos.”
                                                                                                                                                                   Giordano Bruno, 1584

Preliminares

¿Saben los gorilas de montaña que su “civilización” está inmersa en una “civilización” más grande correspondiente a una especie mucho más evolucionada e inteligente que ellos mismos? ¿Saben que son una especie protegida que habita en una reserva natural en un país dentro del continente africano del planeta Tierra? La respuesta a estas preguntas es ciertamente no, ellos no saben nada sobre nuestra estructura social, nuestros países, fronteras, religiones, política,… ni siquiera sobre nuestros pueblos y ciudades, con la excepción quizás de aquellos individuos que viven en zoos o han sido adoptados como animales de compañía.

De la misma manera, la civilización humana del planeta Tierra podría estar inmersa en una civilización mucho más grande sin saberlo, correspondiente a una especie mucho más evolucionada e inteligente. Al fin y al cabo, el Sol es sólo una estrella joven entre miles de millones de estrellas mucho más antiguas en nuestra galaxia, y la posible existencia de tales civilizaciones avanzadas es sólo cuestión de la evolución biológica haciendo su trabajo, lenta pero implacablemente a través de los milenios  (1). Si éste resultara ser el caso, sería bastante razonable suponer que estos individuos considerarían nuestro planeta como una reserva natural, llena de especies animales y vegetales, siendo el Sistema Solar sólo una pequeña provincia dentro de su vasto territorio.

En esta situación, la respuesta a la observación usual “si hay extraterrestres avanzados cerca de nosotros, ¿por qué no entran en contacto abierta y oficialmente y nos enseñan su ciencia y tecnología?”, parece obvia. ¿Enviaría algún país de este planeta una delegación oficial al territorio del gorila de montaña para presentarse abierta y oficialmente a las “autoridades” de los gorilas? ¿Se estrecharían la mano, llegarían a acuerdos e intercambiarían firmas con los machos dominantes? Respecto a enseñarnos su ciencia y tecnología, ¿quién se presentaría como voluntario para enseñar física, matemáticas e ingeniería a un grupo de gorilas? Además hay que tener en cuenta los límites de las capacidades cerebrales, independientemente de la cultura o la educación. Por ejemplo, vamos a preguntarnos cuantos plátanos serían necesarios para que los gorilas más inteligentes pudieran entender las ecuaciones de Maxwell del electromagnetismo (incluso aunque vieran la televisión o escuchasen la radio). De la misma manera podemos preguntarnos cuantos sandwiches, patatas fritas o cigarrillos serían necesarios para que los más inteligentes de entre nuestros científicos pudieran entender los resultados científicos y tecnológicos clave de una civilización mucho más avanzada. Nuestras facultades y habilidades intelectuales están limitadas por nuestras capacidades cerebrales, que no son en absoluto infinitas. Por lo tanto, es de lo más natural y razonable suponer que puedan existir conceptos y resultados científicos y tecnológicos clave, importantes, cuya comprensión quede totalmente más allá de las capacidades cerebrales de nuestra especie, pero esté al alcance de cerebros mucho más evolucionados y sofisticados correspondientes a civilizaciones mucho más avanzadas.

La motivación que subyace en esta idea ha sido el artículo reciente “Conflicto entre razonamiento antrópico y observación” (2) de Ken D. Olum [1]. En este artículo el autor presenta algunos cálculos respecto a las probabilidades de que los observadores inteligentes típicos de nuestro Universo pertenezcan a civilizaciones grandes (de tamaño galáctico) en el tiempo presente. La idea es que en el Universo observable, debido a la existencia de billones (3) de estrellas mucho más antiguas que el Sol, tienen que existir civilizaciones gigantescas mucho más antiguas que la nuestra, que podrían haberse expandido ampliamente a través del Universo. (Aunque no se menciona en [1], Enrico Fermi fue probablemente el primer científico en considerar argumentos similares, en los años cincuenta, que conducen a lo que podríamos denominar el problema o la paradoja del “alienígena ausente”, conocida en la literatura como “la Paradoja de Fermi” (4). En particular, haciendo la suposición de que el Universo es infinito, como en los modelos de inflación cosmológica perpetua (“eternal inflation”), y haciendo algunos cálculos conservadores, Olum predice que “all but one individual in 10 8 belongs to a large civilization”; es decir, que entre cien millones de individuos, todos excepto uno pertenecen a una civilización grande. Después invoca la premisa antrópica de que somos individuos típicos y, como resultado, predice que hay una probabilidad de 10 8 sobre 1 de que nosotros pertenezcamos a una civilización grande. Prescindiendo de la suposición de que el Universo sea infinito, pero manteniendo aún la inflación, el autor asegura que las predicciones no son muy diferentes de las del caso previo. Después de analizar varias posibilidades de dónde puede estar el problema, el autor concluye: “Una aplicación directa del razonamiento antrópico y suposiciones razonables sobre las capacidades de otras civilizaciones predicen que nosotros deberíamos formar parte de una civilización grande extendida por nuestra galaxia. Aunque la fiabilidad precisa de una predicción como ésta depende de las suposiciones que uno haga, es claramente muy alta. Sin embargo, nosotros no pertenecemos a una tal civilización. Así que algo debe de estar equivocado… pero entonces, ¿qué otros errores estamos cometiendo…?”

En este artículo presentamos lo que, creemos, es la solución más simple posible a los problemas y paradojas de Olum y Fermi sobre los “alienígenas ausentes”. Como discutiremos en detalle, nosotros podríamos muy bien formar parte de una civilización grande extendiéndose por toda nuestra galaxia (o una región amplia de la misma) sin ser conscientes de ello. Por tanto, una solución natural obvia sería que pertenecemos a una civilización grande muy avanzada, pero no somos “ciudadanos” de ésta debido a nuestro bajo nivel primitivo. Los dos errores principales de Olum, pues, habrían sido el suponer: primero, que somos observadores inteligentes típicos, y segundo, que pertenecer a una civilización implica ser ciudadano de la misma.

ubrana1Aparte, los argumentos de Olum respecto a que la inflación tiene necesariamente que agravar el problema (muy serio de por sí) del “alienígena ausente”, no nos parecen muy convincentes, y serían sin embargo algunos modelos de “universos branas” [2] lo que en nuestra opinión podría agravar dramáticamente este problema. La razón es la siguiente. Si existieran miles, o millones, de universos paralelos separados del nuestro a través de dimensiones extra, entonces sería natural esperar que una proporción de esos universos tuviesen las mismas leyes físicas que el nuestro (presumiblemente la mitad serían de materia y la otra mitad de antimateria), y también sería de esperar que muchas de las civilizaciones avanzadas correspondientes dominaran las técnicas de viajar o “saltar” a través de las dimensiones extra, al menos a través de algunas de ellas. En consecuencia se abrirían enormes posibilidades respecto a la expansión de civilizaciones avanzadas simultáneamente a través de varios universos paralelos con las mismas leyes físicas, dando lugar, como resultado, a imperios multidimensionales. Podría incluso suceder que la expansión a otras galaxias paralelas a través de dimensiones extra fuera más fácil, con más bajo costo, que la expansión dentro de la propia galaxia (5).

En muchos otros universos, sin embargo, las leyes físicas serían diferentes, correspondientes quizás a diferentes soluciones de la Teoría de Todo última (si es que esta Teoría existe, independientemente de que nosotros podamos o no llegar a descubrirla). Estas soluciones darían lugar, probablemente, a universos de “materia-sombra” respecto al nuestro, la cual sólo interaccionaría con nuestra materia gravitacionalmente, en el caso en que fuese traída a nuestro Universo mediante una tecnología apropiada. Esto no significa, no obstante, que los universos-sombra estarían necesariamente faltos de seres inteligentes. Si algunos de ellos tuvieran civilizaciones avanzadas, sus individuos podrían quizás “saltar” a nuestro Universo, pero no para colonizarlo, ya que ni siquiera verían nuestros planetas y estrellas, que atravesarían sin darse ni cuenta (únicamente notarían la atracción gravitatoria hacia sus centros). Y a la inversa, nosotros no podríamos ni ver, ni hablar a los visitantes-sombra, aunque ellos quizás podrían intentar comunicarse con los posibles seres inteligentes de nuestro Universo, a través de ondas gravitatorias por ejemplo. Respecto a los universos de antimateria, los antiobservadores inteligentes tampoco enviarían colonizadores (6) .

También tenemos que puntualizar que en [1] se hace uso continuo, repetido del concepto de “observador inteligente” sin dar una definición de su significado, lo cual dificulta seguir los argumentos y cómputos con propiedad. Por ejemplo, ¿los hombres de Cro-Magnon y de Neandertal contarían como civilizaciones de observadores inteligentes? ¿Y los seres humanos muy primitivos que habitan algunas selvas hoy en día? ¿Pertenecen a la civilización del planeta Tierra aunque sepan muy poco de ella?

En la discusión que sigue en las próximas secciones usaremos las siguientes definiciones intuitivas:

Civilizaciones primitivas: Son aquellas civilizaciones que hacen un uso notable de tecnología en la vida diaria, pero no pueden salir de sus planetas para colonizar otros en sistemas estelares diferentes. Su conocimiento científico puede alcanzar muchos niveles diferentes, yendo desde cero hasta niveles notablemente altos. En nuestro planeta parece que sólo entrarían en el cómputo de civilizaciones primitivas los grupos de seres humanos de, aproximadamente, los últimos 20.000 años, correspondientes a lo que los antropólogos denominan el Hombre Moderno, no así los grupos pertenecientes a las versiones varias del Hombre Primitivo, que sólo contarían como civilizaciones muy primitivas. Llamaremos a los individuos de las civilizaciones primitivas observadores inteligentes primitivos.

Civilizaciones avanzadas: Son aquellas civilizaciones tecnológicamente capaces de colonizar otros planetas en sistemas estelares diferentes del suyo, desde unos pocos planetas hasta miles de ellos o más en el caso de civilizaciones muy avanzadas. Dependiendo de su nivel tecnológico, podrían incluso viajar a través de dimensiones extra (si es que existen), por lo que quizás podrían visitar y colonizar planetas situados en algunas galaxias cercanas pertenecientes a posibles universos paralelos. Llamaremos a los individuos de estas civilizaciones observadores inteligentes avanzados y muy avanzados, respectivamente.

Ideas Principales

ubrana2Vamos a discutir en detalle la posibilidad de que nuestra pequeña civilización terrestre esté inmersa en una civilización grande sin saberlo. Esto nos conducirá de forma muy natural a la propuesta de dos ideas principales que llamamos el “Principio Subantrópico” y la “Conjetura de Indetectabilidad”.

Para comenzar volvamos al argumento principal. En nuestra galaxia hay miles de millones de estrellas mucho más antiguas que el Sol, siendo muchas de ellas miles de millones de años más antiguas, de hecho. Así pues, parece de lo más natural esperar, sin necesidad de invocar la inflación cosmológica, que en una cantidad razonable de sistemas estelares deben haber aparecido civilizaciones tecnológicas y una fracción de ellas (aunque sea pequeña) debe haber sobrevivido lo suficiente para extenderse por, al menos, amplias regiones de la galaxia. Es por tanto muy notable el hecho de que el Sistema Solar no haya sido nunca abordado ni colonizado por ninguna civilización avanzada… ¿o lo ha sido?

En nuestra opinión, hay un error importante en las suposiciones (implícitas) de Olum respecto a las relaciones entre las diferentes civilizaciones puestas en contacto en el proceso de expansión. Aunque no menciona este punto tan crucial, da la impresión de que él cree que las civilizaciones más avanzadas “tiran” de las menos avanzadas hasta su propio nivel para integrarlas, o al contrario, las explotan, perjudican o aniquilan para conquistar su planeta, en el caso de colonizadores agresivos. Estamos totalmente de acuerdo en que las civilizaciones avanzadas agresivas explotarían /perjudicarían/ aniquilarían a las menos avanzadas tanto como fuera conveniente para ellas. En el caso de civilizaciones avanzadas no agresivas, sin embargo, la posibilidad de que integraran a las menos avanzadas sólo tendría sentido si éstas no fuesen muy inferiores. Es decir, si el salto o distancia entre las dos civilizaciones no fuera muy grande, entonces sería realista esperar que la civilización superior empujase o tirase de la inferior hacia su propio nivel, al menos en cierta medida. En algunos casos, sin embargo, las civilizaciones avanzadas no agresivas encontrarían planetas con civilizaciones primitivas o muy primitivas, con una enorme distancia (tecnológica, científica y genética) entre ellas. En particular, las diferencias entre sus capacidades cerebrales y las de los individuos primitivos podrían ser patéticas. En estas circunstancias, sería completamente irrealista e ingenuo esperar que los individuos avanzados intentaran integrar a los primitivos en sus propias civilizaciones. Lo que sería de esperar, si acaso, es que se comportasen de forma “ecológica” hacia ellos, tratándolos de manera similar a una especie protegida, sin interferir (o sólo muy discretamente) con su evolución natural.

Con esta percepción es ahora mucho más fácil de aceptar la posibilidad de que el Sistema Solar pudiera haber sido hallado o colonizado hace muchos miles, o incluso millones de años, por al menos una civilización avanzada no agresiva que habría tratado, y pudiera que todavía tratara, a nuestro planeta como una reserva natural protegida. De hecho, incluso podrían haber traído muchas plantas y animales a la Tierra, incluyendo a nuestros ancestros, presumiblemente para mejorar sus condiciones de vida (pudieran haber estado en peligro de extinción en su planeta de origen, por ejemplo). (7) Quizás el Sistema Solar haya sido visitado por colonizadores agresivos, tanto como por no agresivos, habiéndose producido algunas batallas como resultado, o habiéndose llegado simplemente a negociaciones pacíficas entre ellos. Quizás los perdedores agresivos volverán en el futuro, para intentarlo otra vez…

Esta visión sobre nosotros mismos, una pequeña civilización primitiva inmersa en una gran civilización avanzada, nos lleva directamente a hacernos conscientes de que pudiéramos no encontrarnos entre los observadores inteligentes típicos de nuestra galaxia, sino sólo entre una pequeña proporción de observadores inteligentes primitivos, en su lugar, ignorantes por completo de su bajo nivel. Los observadores inteligentes típicos serían los ciudadanos de las civilizaciones avanzadas y muy avanzadas, quienes serían los “dueños” de la galaxia. Pero nuestra galaxia es sólo una galaxia típica de nuestro Universo observable. Esto nos conduce de forma muy natural a nuestra primera propuesta:

El Principio Subantrópico: Nosotros no somos típicos entre los observadores inteligentes del Universo. Las civilizaciones típicas de las galaxias típicas están cientos de miles, o millones, de años más evolucionadas que la nuestra y, consecuentemente, los observadores inteligentes típicos son órdenes de magnitud más inteligentes que nosotros.

Obsérvese que el Principio Subantrópico es casi equivalente a la propuesta de que, en el presente, todas las galaxias típicas del Universo (o vastas regiones de las mismas) están ya colonizadas por civilizaciones avanzadas, o muy avanzadas, en las que una pequeña proporción de sus individuos pertenecen a subcivilizaciones primitivas, como la nuestra. El que las subcivilizaciones primitivas conozcan o ignoren su bajo nivel dependería, muy probablemente, de los estándares éticos de las civilizaciones avanzadas en la que estuvieran inmersas. Si los estándares fuesen bajos, los individuos de las subcivilizaciones primitivas serían maltratados de muchas formas, con toda certeza, de la misma manera que en nuestra civilización grupos numerosos de seres humanos maltratan a otros seres humanos más débiles y/o en inferioridad de condiciones, así como a los animales en general. En este caso, pues, los individuos primitivos serían penosamente conscientes de su bajo nivel. Si, por el contrario, los estándares éticos de los individuos avanzados fueran elevados, entonces muy probablemente respetarían la evolución natural (biológica, social y cultural) de las subcivilizaciones primitivas tratándolas “ecológicamente” de forma similar a cualquier especie protegida. Así que en este caso, que creemos podría muy bien describir la situación de la civilización terrestre, los individuos primitivos serían completamente inconscientes de la existencia de la civilización avanzada grande en la que estarían inmersos.

Ahora viene una observación importante: si el Sistema Solar formara parte del territorio de una civilización avanzada, entonces ¿por qué no se detectan señales de civilización en ninguno de los planetas sólidos y satélites grandes que se hallan en su interior? Sería de lo más natural que se hubiesen construido bases a todo lo largo y ancho del Sistema Solar (incluyendo bases subterráneas y submarinas en el planeta Tierra) y quizás algunas colonias sobre, o debajo de, la superficie de algunos planetas sólidos y de algunos satélites grandes (¡esto es exactamente lo que nosotros planeamos hacer en el futuro!). La respuesta más simple sería que “ellos” no encuentran el Sistema Solar lo suficientemente atractivo como para establecerse en él y, en consecuencia, sólo tienen unas pocas bases diminutas difíciles de detectar. Sin embargo, independientemente de si encuentran el Sistema Solar atractivo o no para establecerse y levantar colonias, creemos que todas las civilizaciones avanzadas tienen que ser conscientes, necesariamente, de la existencia de civilizaciones avanzadas agresivas y, como resultado, deben haber desarrollado sistemas de camuflaje muy sofisticados, de manera que ningún observador externo (ni sus sondas) pueda detectar señal alguna de civilización. Es probable que, en muchos casos, incluso manipulen y distorsionen los datos globales de sus planetas (temperatura, composición del aire, etc.), para confundir a los observadores externos, con el propósito de disuasión (8). Este es el contenido de nuestra segunda propuesta:

La Conjetura de Indetectabilidad: Genéricamente, todas las civilizaciones suficientemente avanzadas camuflan sus planetas por razones de seguridad, de manera que ninguna señal de civilización pueda ser detectada por observadores externos, quienes sólo obtendrían datos distorsionados con el propósito de disuasión.

Obsérvese que si esta conjetura resultara ser cierta, entonces no podríamos estar seguros ni siquiera de que la civilización terrestre sea la única civilización que habita en el Sistema Solar, como creemos firmemente (esto es independiente, de hecho, de si nuestra civilización está o no inmersa en una civilización avanzada grande, sólo es necesario que tengamos “vecinos avanzados”). De hecho, resulta notable la inconsistencia en el razonamiento científico que se usa en las observaciones astronómicas de planetas y satélites. Se utiliza como punto de partida la suposición, no probada, de que en el origen de las observaciones no hay seres inteligentes manipulando los datos que recibimos, y luego se concluye que no hay señales de vida inteligente como prueban los datos. Pero esta suposición podría no ser cierta. Lo correcto en este caso sería concluir que no hay señales de civilizaciones primitivas, como la nuestra, que se dejarían detectar por observadores externos, pero nada puede decirse respecto a la posibilidad de civilizaciones avanzadas, capaces de confundir y despistar a nuestros telescopios, detectores y sondas, y que no se dejarían detectar.

Finalmente, tenemos que mencionar que el primer erudito, al menos en la historia occidental, que sugirió que muchas estrellas ahí fuera podrían tener planetas similares al nuestro: con plantas, animales, gente, etc., fue Giordano Bruno, en el siglo XVI. Afirmaba que el Sol sólo era una estrella entre miríadas, y por lo tanto, como el Sol, muchas otras estrellas tendrían también planetas girando a su alrededor y seres vivos los habitarían [4]. Para apreciar el genio de Giordano Bruno, hay que tener en cuenta que vivió en una época en la que más del 99% de los intelectuales creían que la Tierra era el centro del Universo, y unos pocos, como Copérnico y Galileo, creían que era el Sol el centro del Universo, en su lugar, siendo las estrellas cuerpos celestiales brillantes de naturaleza desconocida (9). Hoy en día sabemos que el Universo no tiene centro y que nuestro planeta es sólo una partícula de polvo diminuta en su inmensidad. A pesar de esto, para muchos seres humanos la Tierra es aún el centro del Universo, el planeta “elegido” habitado por los seres más perfectos e inteligentes de todo el Universo: la Corona de la Creación. (¡Existen incluso científicos e intelectuales “normales” que se preguntan si todo el Universo habrá sido creado sólo para que existamos nosotros, los seres humanos terrestres!).

Conclusiones y Comentarios Finales

Hemos discutido la posibilidad de que nuestra civilización pudiera estar inmersa en una civilización avanzada grande extendiéndose por (al menos) una región amplia de nuestra galaxia. Esto sería de esperar, de hecho, ya que en nuestra galaxia existen muchos miles de millones de estrellas mucho más antiguas que el Sol. Haciendo dos suposiciones simples y naturales vemos que esta posibilidad no puede descartarse.

La primera suposición explicaría por qué los miembros o ciudadanos de la civilización grande no interaccionarían ni socializarían con nosotros (abierta y oficialmente, al menos). La razón sería que nosotros no cumplimos los requisitos mínimos para ser miembros ni asociados, aunque pudiera suceder que nos considerasen como posibles mascotas o “amigos”. Generalizando esta situación, teniendo en cuenta que vivimos en una galaxia típica, llegamos al Principio Subantrópico, que dice que nosotros no somos típicos entre los observadores inteligentes del Universo, sino que nos encontramos muy por debajo de los estándares.

La segunda suposición, que llamamos la Conjetura de la Indetectabilidad, explicaría por qué no detectamos señal alguna de esta civilización grande en la que estaríamos inmersos. La razón sería que, en general, todas las civilizaciones avanzadas serían indetectables por razones de seguridad, debido a la existencia de civilizaciones avanzadas agresivas. En cualquier caso, ¿por qué razón una civilización avanzada permitiría a cualquier civilización alienígena ver sus ciudades, laboratorios, instalaciones militares, etc. cuando, en su lugar, podría confundirla y despistarla muy fácilmente?

El Principio Subantrópico es casi equivalente a la propuesta de que todas las galaxias típicas del Universo están ya colonizadas (o al menos amplias regiones de las mismas) por civilizaciones avanzadas o muy avanzadas, lo cual es una suposición de lo más natural teniendo en cuenta que muchos miles de millones de estrellas que pueblan las galaxias típicas son miles de millones de años más antiguas que el Sol. En estas civilizaciones avanzadas grandes siempre existirían, de forma genérica, un pequeño porcentaje de individuos que pertenecerían a subcivilizaciones primitivas. Si los estándares éticos de los individuos avanzados fuesen bajos, entonces los individuos primitivos serían maltratados de muchas maneras (quizás incluso aniquilados). Si los estándares éticos de los individuos avanzados fueran elevados, en su lugar, entonces probablemente tratarían a los individuos primitivos de una manera ecológica; es decir, como a una especie protegida que vive en una reserva natural. En este caso, que bien pudiera describir la situación de nuestra civilización, la mayoría de los individuos primitivos ignorarían completamente la existencia de la civilización avanzada en la que estarían inmersos.

También hemos argumentado que la idea de universos branas, aunque aún se encuentra en una fase muy prematura, podría de hecho agravar enormemente el problema del “alienígena ausente”, puesto de manifiesto por primera vez por Enrico Fermi, como ya hemos mencionado. La razón es que, si existieran otros universos paralelos con las mismas leyes físicas que el nuestro, podría ocurrir que algunas de sus civilizaciones avanzadas fueran técnicamente capaces de “saltar” a través de las dimensiones extra a nuestra galaxia con el propósito de expansión y colonización. Como resultado, podría incluso suceder que los dueños del Sistema Solar (si es que existen) hubieran venido de otro universo y hubiesen creado un imperio gigantesco multidimensional, con amplias regiones de territorio en varias galaxias “paralelas”. Podría ocurrir también que las civilizaciones avanzadas encontraran más eficiente (más barato y preferible energéticamente) expandirse a través de dimensiones extra que dentro de su propia galaxia.

Finalmente, en el Apéndice tratamos el tema de los posibles contactos e interacciones entre civilizaciones o individuos avanzados y civilizaciones o individuos primitivos. En nuestra opinión, sería altamente improbable que una civilización avanzada no agresiva se presentase abiertamente a alguna civilización primitiva. No obstante, a nivel de los individuos hemos identificado tres causas o razones principales que podrían motivar a individuos de civilizaciones avanzadas a interaccionar o buscar relaciones con individuos primitivos: objetivos/fines científicos, afecto/entretenimiento y propósitos delictivos de todo tipo. También hacemos notar que el Principio Subantrópico y la Conjetura de Indetectabilidad predicen una probabilidad muy baja de éxito para el proyecto SETI, debido al pequeño porcentaje de civilizaciones tecnológicas que serían susceptibles de ser detectadas (el período de detectabilidad de una civilización promedio podría durar menos de 500 años).

Apéndice

En lo que sigue discutiremos las posibles fuentes de contacto e interacciones entre civilizaciones o individuos avanzados y civilizaciones o individuos primitivos. Como argumentamos en los preliminares, creemos muy improbable el que una civilización avanzada no agresiva contactase a alguna civilización primitiva “abierta y oficialmente”, al menos hasta que esta última alcanzase un grado de desarrollo notable que nuestra civilización no ha alcanzado aún. Las civilizaciones avanzadas agresivas, sin embargo, se “presentarían” antes, después o durante el ataque, según su propia conveniencia. (El hecho de que nuestra civilización no haya sido nunca atacada por alienígenas agresivos, hasta lo que la historia conoce, podría ser en efecto un indicio de que pertenecemos a una civilización avanzada no agresiva que protege el planeta Tierra como parte de su territorio).

Si ahora consideramos posibles contactos y relaciones entre individuos de civilizaciones avanzadas e individuos primitivos, en vez de entre sus civilizaciones, se presentan muchas más posibilidades. Con el objeto de identificar qué individuos avanzados podrían estar interesados en interaccionar y relacionarse con individuos primitivos, y por qué razones, llegamos a distinguir tres fuentes principales de contactos:

1) Investigación científica llevada a cabo por científicos oficiales relacionados con las ciencias de la vida, tales como biólogos, médicos, antropólogos, sociólogos, sicólogos, etc. El que las correspondientes actividades de investigación pudieran dañar a los individuos primitivos (física o mentalmente), dependería de las regulaciones legales de las civilizaciones avanzadas con respecto al trato ético hacia individuos de civilizaciones primitivas.

2) Entretenimiento, afecto, etc. Es decir, un individuo de una civilización avanzada podría establecer contacto con individuos primitivos simplemente para entretenerse y relajarse. El individuo avanzado podría tener, con respecto a los individuos primitivos, el tipo de sentimientos que nos empujan a nosotros a interaccionar y jugar con perros y gatos y otras muchas especies. Además, si en nuestro planeta hay millones de amantes de los perros y millones de amantes de los gatos, y hay incluso amantes de las serpientes, de los cerdos,… y de los gorilas, sería de lo más natural esperar que pudieran existir algunos amantes de los individuos primitivos, en particular de los humanos terrestres, entre los alienígenas avanzados. ¿Por qué no? Podría darse el caso, especialmente entre aquellos individuos avanzados que tuvieran que pasar largas temporadas trabajando en planetas primitivos, viviendo en bases aburridas subterráneas o submarinas, que existirían en nuestro planeta con toda seguridad en el caso en que nuestra civilización estuviera inmersa en una civilización grande (los trabajadores de las bases serían los “guardas” o militares que estarían a cargo del planeta).

3) Propósitos delictivos de todo tipo, incluyendo actividades llevadas a cabo por científicos oficiales que estuviesen prohibidas por sus regulaciones éticas legales. Podemos imaginarnos docenas de propósitos delictivos diferentes por los que los individuos primitivos podrían ser secuestrados, torturados e incluso asesinados, incluyendo tópicos abyectos tales como “alta gastronomía” y juegos sádicos. Siendo realistas, sólo hay que pensar en el trato cruel que algunos seres humanos infligen a sus víctimas, ya sean otros seres humanos (a menudo niños) o animales. La cuestión es que el nivel ético de un individuo, o una civilización, no crece necesariamente en paralelo con sus logros científicos y tecnológicos, ni con su nivel de bienestar material. En el caso en que nuestra civilización estuviera inmersa en una civilización grande, una de las tareas de los “guardas” viviendo en las bases sería, sin duda, ahuyentar a los cazadores de humanos y a otros proscritos.

En cuanto al proyecto SETI: search for extraterrestrial intelligence (búsqueda de inteligencia extraterrestre), si la Conjetura de Indetectabilidad resultara ser cierta, entonces SETI pasaría a ser SETPI: search for extraterrestrial primitive intelligence (búsqueda de inteligencia extraterrestre primitiva). La razón sería que, en este caso, sólo las civilizaciones primitivas podrían ser detectadas por observadores externos. Por otro lado, si el Principio Subantrópico es correcto, entonces las civilizaciones primitivas serían muy escasas comparadas con el total de las civilizaciones tecnológicas, y mucho más escasas serían aquellas con un nivel tecnológico apropiado para producir emisiones electromagnéticas que pudieran ser detectadas por civilizaciones distantes. (En nuestra opinión, el período de “detectabilidad” de una civilización promedio podría durar menos de 500 años). Así pues, la probabilidad de que una civilización primitiva detectara otra sería muy pequeña. Por estas razones, el Principio Subantrópico y la Conjetura de Indetectabilidad predicen una baja probabilidad de éxito para el proyecto SETI (10).

Un último comentario es que nunca hemos hecho ningún tipo de investigación en el tema de los contactos declarados como alienígenas. Así pues, no tenemos ninguna opinión sobre la veracidad o falsedad de los supuestos contactos que circulan por los medios de comunicación. No obstante, creemos que debe de ser imposible identificar contactos alienígenas verdaderos (si es que existen) simplemente leyendo los informes dados a, o escritos por, sus contactados. La razón es que, para nuestra intuición, las afirmaciones de civilizaciones mucho más avanzadas que nosotros tienen que sonar necesariamente ridículas, hilarantes, locuras de pura ciencia ficción. Pero lo mismo habría sucedido si nosotros hubiéramos descrito nuestros aparatos de televisión, nuestros aviones, nuestros hornos microondas, nuestros ordenadores, etc…. a la gente de ¡hace sólo 100 años! Queremos hacer notar también que muchas personas, incluyendo muchos científicos, tienen gran reluctancia y aversión, muy profundamente enraizadas, en aceptar la posibilidad de que puedan existir especies extraterrestres mucho más avanzadas e inteligentes que nosotros, que incluso pudieran visitar nuestro planeta. Llamamos a este prejuicio el “Síndrome de la Corona de la Creación” (SCC), por razones obvias. Curiosamente, mientras que muchas personas religiosas no sufren el SCC, muchos ateos lo sufren (una explicación podría ser que crecieron en familias muy religiosas que implantaron en las mentes de sus hijos impresiones muy fuertes sobre la grandeza y lo excepcional de la especie humana) (11).

Para terminar, queremos señalar que la situación actual en cuanto a la búsqueda de inteligencia extraterrestre (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) pudiera muy bien venir descrita por la popular canción protesta americana de los años sesenta, que transcribimos a continuación:

Where have all the aliens gone?
Long time passing….
Where have all the aliens gone?
Long time ago….
Where have all the aliens gone?
Could be hidden everywhere!
When will we ever learn?
When will we ever learn?
(Repetir tres veces)

BEATRIZ GATO RIVERA

Notas

(1) Además, a medida que las civilizaciones fueran alcanzando cierta destreza en el campo de la ingeniería genética, la tendencia general sería a “mejorar” la propia especie, entre otras, con lo que se aceleraría la evolución biológica a ritmos inimaginables. Damos las gracias a varios lectores, especialmente Jim Bogan, por esta sugerencia tan importante.

(2) El artículo [1] está escrito en inglés y es nuestra la traducción del título “Conflict between anthropic reasoning and observation”

(3) Aquí nos referimos a billones europeos (1012) que son mil veces más grandes que los billones americanos (109) a que nos referíamos en la versión original de este artículo en inglés. En consecuencia la expresión ‘thousands of billions’ la hemos traducido como ‘billones’

(4) Damos las gracias a Juan Luis Mañes y a Cumrun Vafa por esta información.

(5) Los primeros científicos que consideraron dimensiones extra y universos paralelos fueron, probablemente, Maxwell y Faraday en el siglo XIX. Fuera de la esfera científica esta idea tiene muchos miles de años de antigüedad. En el presente estamos todavía en una fase muy prematura en el estudio de los universos branas y no sabemos si estas ideas son en verdad realistas. Cumrun Vafa, de la Universidad de Harvard, opina que el hecho de que no veamos alienígenas a nuestro alrededor podría ser la primera prueba de la existencia de universos branas: todos los alienígenas avanzados habrían emigrado a universos paralelos mejores que éste (nuestro Universo tendría “medida matemática” cero) [3].

(6) Aunque podrían enviar antiprisioneros, cuya llegada se conocería como explosiones de rayos gamma.

(7) Una de las actividades esperables de las civilizaciones avanzadas sería la diseminación de la vida en planetas “prometedores”, del mismo modo que nosotros plantamos árboles en lugares adecuados. Si el comienzo de la vida sobre la Tierra hubiera sucedido de esta manera, entonces todos los seres vivos terrestres tendríamos bloques o bases de ADN comunes con los seres vivos de miles de otros planetas que hubiesen pasado por el mismo proceso de inseminación con las mismas bacterias. Es por tanto concebible que, bajo estas circunstancias, se pudieran haber traído plantas y animales a la Tierra cuyo origen extraterrestre fuera imposible de detectar por ningún biólogo o genetista.

(8) Puede sonar extraño que las civilizaciones avanzadas necesiten protegerse contra agresores. Sin embargo, no hay una sola prueba o indicación de que el desarrollo ético de una civilización, o un individuo, crezca en paralelo con su nivel de bienestar material o con su desarrollo tecnológico y científico. También puede argumentarse que las civilizaciones avanzadas agresivas tienen que autoaniquilarse, lo que parece una suposición razonable. La cuestión crucial no es, sin embargo, si se autoaniquilarán o no, sino cuanto daño pueden hacer a otras civilizaciones (tanto primitivas como avanzadas) antes de autoaniquilarse.

(9) Por éstas y otras ideas Giordano Bruno fue hecho prisionero durante ocho años y finalmente fue quemado en la hoguera en Roma, en la piazza Campo di Fiori, el 17 de Febrero de 1600. La iglesia católica, que hace algunos años se disculpó por el trato dado a Galileo, nunca se ha disculpado, sin embargo, por el trato que infligió a Giordano Bruno.

(10) Los expertos del proyecto SETI deberían quizás unirse a la competencia para colaborar: las “antenas humanas” o “expertos-SETI-alternativos”, que afirman mantener contactos estables y a largo plazo con “partners” alienígenas, algunos desde su casa; es decir, desde sus propios planetas y otros desde bases subterráneas o submarinas aquí en la Tierra, donde vivirían temporalmente. El récord en tales supuestas relaciones lo ostenta, probablemente, el grupo español Aztlán, quienes llevan alrededor de veinticinco años reuniéndose una noche por semana para establecer (lo que ellos afirman ser) comunicaciones telepáticas con un grupo de sociólogos del planeta Apu, en órbita alrededor de Alfa B Centauro, que se encontrarían en su planeta.

(11) En resumen, los afectados por el SCC parecen creer firmemente, o esperar, que nadie en todo el Universo puede hacer lo que nosotros no podemos hacer, en particular viajes interestelares. Es interesante observar también que entre ellos abundan los que albergan grandes expectativas sobre las capacidades y los logros futuros que nos esperan a nuestra civilización. Sin embargo, en sus razonamientos parecen carecer de la habilidad de intercambiar “nosotros” por “ellos” y el futuro por el pasado, en referencia a posibles civilizaciones millones de años más antiguas que la nuestra. Por ejemplo, muchos de ellos aceptan de buen grado las sugerencias del tipo “llegaremos a otros planetas y estrellas”, “colonizaremos la galaxia”, etc. y sin embargo no pueden ni escuchar las sugerencias de que “ellos pueden haber llegado a otros planetas y estrellas (incluidos el Sistema Solar y la Tierra)”, “ellos pueden haber colonizado la galaxia”, etc., que son recibidas con sarcasmo, desaprobación e incluso agresividad.

Referencias

[1] K. Olum, ‘Conflict between anthropic reasoning and observation’, gr-qc/0303070.
[2] N. Arkani-Hamed, S. Dimopoulos and G.R. Dvali, Phys. Lett. B429, 263, 1998; Phys.
Rev. D 59, 86004, 1999; Phys. Today 55N2, 35, 2002.
L. Randall and R. Sundrum, Phys. Rev. Lett. 83, 4690, 1999.
[3] C. Vafa, private communication.
[4] G. Bruno, Sobre el Infinito Universo y los Mundos, 1584.

Agradecimientos

Doy las gracias a los muchos lectores de este artículo que me han expresado su apreciación por el mismo. Desde que se publicó en los archivos científicos “Popular Physics” y “Space Physics” (physics /0308078) en Agosto de 2003, hace exactamente un año, he recibido una avalancha de cuestiones, comentarios, sugerencias, observaciones,… y también una cantidad apreciable de información en la forma de bibliografía y de páginas web, relacionadas con las materias que se discuten en este artículo. Desafortunadamente no he tenido oportunidad de leer más que una mínima parte de esa información, por falta de tiempo. También estoy muy agradecida a mi amiga María Teresa Fernández Martínez por su ayuda inestimable en la traducción de este artículo al castellano y por muchas conversaciones muy interesantes sobre temas relacionados con el mismo.

LA AUTORA es natural de Madrid. Licenciada y doctora en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en Física de Partículas Elementales y Física Matemática. Habiendo pasado tres años postdoctorales en el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) y otros tres años en el CERN, laboratorio europeo de investigación nuclear, desde 1990 forma parte de la plantilla científica del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).

 

RUINAS DISTANTES (ARQUEOLOGÍA ESTELAR)

Keck-telescopesLos científicos solían escanear los cielos en busca de mensajes de civilizaciones extraterrestres. Ahora buscan sus ruinas.

‘Cuando los arqueólogos interestelares inclinan sus telescopios hacia el cielo, están mirando dentro de la profunda historia del cosmos, pero para encontrar una civilización más avanzada que la nuestra, tienen que inclinar su imaginación hacia el futuro’.

¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad! dice la ruinosa estatua de Ozymandias en el desierto de la imaginación de Shelley. El soneto de Shelley a menudo se interpreta como una seria advertencia de que las obras humanas son pasajeras, pero cuando lo leí de niño me encendió un sentido aventurero, me sugirió un pasado maravillosamente misterioso debajo de mi familiar barrio residencial. Cuando era niño, yo estaba obsesionado con la arqueología, el intento de comprender el pasado a través de enigmáticos restos. Pasé muchas tardes desenterrando oscuras  manchas de la tierra del Medio Oeste, mientras buscaba piezas de las culturas indias de la región de los densos bosques del Mississippi. Nunca hallé una ciudad perdida, pero de vez en cuando conseguía una punta de flecha que haría especular sobre su dueño y cómo se perdió. A través de la arqueología, llegué a ver paisajes como superficies temporales que ocultaban una profunda historia. El mundo se enriqueció con textos ocultos.

Las obsesiones infantiles a menudo persisten en la edad adulta, incluso si no son inmediatamente reconocibles. En estos días me encuentro mirando la majestuosa hebra de la Vía Láctea, preguntándome si sus estrellas podrían albergar monumentos tan evocadores como los que se encuentran en el Valle de los Reyes de Egipto. Las ciencias naturales nos dicen que el tiempo es profundo, y que civilizaciones podrían haber surgido mucho antes de que se formara la Tierra. Hoy en día, un pequeño grupo de arqueólogos interestelares busca evidencias de esas civilizaciones. Están seducidos por la posibilidad de que el universo no sea sólo un lugar de nacimiento de culturas extraterrestres, sino también de sus necrópolis.

Usamos la palabra “arqueología” para describir este esfuerzo, porque mirar hacia el espacio profundo nos lleva a profundizar en el pasado. Los fotones que chocan con los detectores de nuestros telescopios tardan en llegar: la luz de Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano, tiene 4,3 años cuando llega. Alcanza una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, pero tiene que cruzar 40000000000000 kilometros para llegar aquí. Excava poco a poco en el suelo y presionas a través de las capas acumuladas por el viento, la lluvia, la construcción y las inundaciones. Escarba en lo hondo del cielo, más allá de las estrellas locales como Alfa Centauri, y empuja el reloj con la misma inexorabilidad. Epsilon Eridani, otra estrella cercana, se ve como lo fue hace más de 10 años. La luz de la fascinante Gliese 667C, una enana roja con tres planetas en su zona habitable, tarda 22 años para hacer el viaje.

En el esquema cósmico de las cosas, se trata de distancias triviales. Nuestro mundo verde y azul rodea su estrella unos 27.000 años luz del centro galáctico. El resplandor que vemos en el núcleo de la Vía Láctea comenzó su viaje hacia nosotros en un momento en que los cazadores prehistóricos estaban persiguiendo mamuts través las capas de hielo de Europa. La galaxia en sí abarca 100.000 años luz, y su equivalente más cercano, el gran disco de Andrómeda, está a 2,5 millones de años luz de distancia. Lo vemos como se veía cuando los ancestros de la humanidad caminaron por la sabana africana. Cuando los arqueólogos interestelares inclinan sus telescopios hacia el cielo, ellos están mirando a la historia profunda del cosmos, pero para encontrar una civilización más avanzada que la nuestra, tienen que inclinar su imaginación hacia el futuro. Tienen que trazar un destino plausible para la humanidad y, a continuación, ir en busca de ella en el pasado cósmico.

La arqueología convencional nos ha mostrado lo difícil que es hacer conjeturas acerca de las civilizaciones a través del tiempo. En el siglo XIX, la excavación de Hisarlik, el sitio en Turquía que ahora pensamos es el lugar de la antigua Troya, se elevó a la imaginación europea a través de la obra de Heinrich Schliemann. La leyenda cuenta que el millonario aficionado envió un cable en el que prematuramente proclamó: “He mirado el rostro de Agamenón”. No está claro que realmente usara esas palabras, pero sí sabemos el trabajo de Schliemann hechizó los salones de Europa, un continente que estaba enamorado de los misterios de un pasado profundamente romántico.

Pero Schliemann era apenas un científico profesional. Él había hecho su fortuna como comerciante de añil, agente de exportación y especulador de productos básicos antes de sucumbir a una creciente pasión por todo lo micénico. Cuando llegó a Hisarlik, él y su equipo excavaron sin advertirlo directamente a través de la capa que ahora se cree que fue la Troya de Homero, comprometiendo gran parte de ese estrato para su posterior investigación, mientras que el descubrimiento de objetos decorativos de entre 300 y 500 años antes, los objetos que la mujer de Schliemann, una Helena a la moda victoriana, llevaba cuando salía por la ciudad.

Si podemos malinterpretar tan fácilmente nuestro propio pasado, ¿cómo no podremos interpretar erróneamente los artefactos de una verdadera cultura alienígena? Uno sólo puede preguntarse si un Schliemann de hoy en día, armado con telescopio o radares, y cargado de miles de suposiciones, no cometería tal vez un error similar ante un enigmático hallazgo interestelar. Los arqueólogos interestelares están buscando pruebas de ingeniería en escalas que empequeñecen la nuestra. Ellos suponen que las civilizaciones finalmente construirán tecnologías capaces de aprovechar complentamente las fuentes de energía de las estrellas. Se basan en los primeros trabajos del astrónomo soviético Nikolai Kardashev, quien, en 1964, se dedicó a la categorización de estas civilizaciones futuristas. Su esquema, llamado Escala Kardashev, dispone de tres tipos, y hasta ahora la humanidad ni siquiera llega al Tipo I, una civilización que pueda controlar los recursos energéticos de todo el planeta. Una cultura de Tipo II puede aprovechar todos los recursos de su estrella local, y de Tipo III puede aprovechar la energía de una galaxia entera. Por supuesto, no podemos saber si existe una civilización distinta de la nuestra, pero la escala de Kardashev nos ofrece una manera de abordar el problema de la detección: nos hace pensar en qué tipo de huellas podrían dejar atrás estas civilizaciones avanzadas.

Imaginar la ingeniería de antiguos extraterrestres es un trabajo difícil, incluso temerario. Los primeros intentos de hacerlo tendían a centrarse en las estructuras más grandes imaginables. El científico Richard Carrigan(ex-Fermilab), uno de los pioneros de la arqueología interestelar, ha sido durante mucho tiempo un franco defensor de la búsqueda de esferas de Dyson, una tecnología propuesta por Freeman Dyson en 1960. Dyson predijo que las civilizaciones buscadoras de energía rodearían a sus estrellas cercanas con una cascarón tecnológico, o un enjambre de naves espaciales, a fin de captar su energía. Una esfera con el radio de la órbita de la Tierra tendría un área de superficie interior 100 millones de veces más grande que el área de la superficie de nuestro planeta. En 1966, Carl Sagan sugirió que esas esferas podrían ser detectables, pero advirtió de que serían difíciles de distinguir de los objetos naturales que emitieran una firma infrarroja similar. Décadas más tarde, Carrigan diría a New Scientist que quería intentarlo de todos modos, que él “quería hacerlo como el Museo Británico, ir y buscar artefactos.”

Fiel a su palabra, Carrigan ha llevado a cabo una serie de búsquedas de esferas de Dyson, después de un trabajo anterior de los astrónomos rusos Vyacheslav Ivanovich Slysh y M.Y. Timofeev. El IRAS*, el rastreo de Carrigan, un estudio del cielo infrarrojo que se remonta a la década de 1980, en busca de distintas firmas infrarrojas calculadas para esta tecnología puramente teórica. Más recientemente, el conocido cazador de exoplanetas Geoff Marcy de Berkeley, comenzó a estudiar 1.000 sistemas de estrellas de la Vía Láctea en busca de evidencias de grandes estructuras, pendiente de alteraciones visibles en los niveles de luz alrededor de su estrella madre como el tránsito de tecno-estructuras entre su estrella y la Tierra. En Penn State, Jason Wright y sus colegas Mateo Povich y Steinn Sigurðsson están impulsando la búsqueda de esferas de Dyson más profundamente en la galaxia, e incluso más allá, mediante el examen de los datos infrarrojos de los telescopios espaciales WISE** y Spitzer***. El grupo de Wright está también en busca de “burbujas de Fermi”, zonas de una galaxia que muestran emisiones infrarrojas más altas que el resto, lo que podría ser una señal de que una civilización se está transformando gradualmente una galaxia, ya que se abre camino a través de ella. M51, la galaxia Remolino, ofrece un buen campo para el estudio, ya que rota de forma que la vemos de frente.

Ninguna de las actuales búsquedas de arqueología interestelar será fácil de confirmar, suponiendo que encuentren algo notable, porque abundan explicaciones naturales para este tipo de fenómenos. Por un lado, las galaxias espirales ya contienen huecos que pueden simular la propagación de una civilización. La galaxia VIRGOHI21 es un buen ejemplo. En longitudes de onda ópticas, es lo suficientemente oscura para sugerir que podría ser una candidata para una ingeniería de estilo Dyson. Pero HI21 también se explica por los efectos de la llamada “destrucción de marea”, un proceso natural que puede producir el mismo rastro. Las huellas de esferas Dyson son más difíciles aún: pueden ser nada más que estrellas envueltas en nubes de polvo. Los resultados positivos presentados por los arqueólogos interestelares necesitarán un montón de escrutinio.

Los pensadores más profundos de este campo están empezando a preguntarse si podrían haber otras formas de buscar. Milan Ćirković, del Observatorio Astronómico de Belgrado, ha sugerido que vayamos tras los grandes objetos artificiales en órbita de tránsito. Él dice que debemos buscar algo así como enormes colonias en el espacio una vez defendidas por Gerard O’Neill, estructuras que podrían estar involucradas en operaciones industriales a gran escala, como podrían ser hornos de antimateria. Si es así, su existencia podría ser confirmada por la detección de rastros inusuales de rayos gamma. Ingenieros extraterrestres podrían incluso manipular su propia estrella central. En 1957, Fritz Zwicky propuso que las civilizaciones podían disparar pastillas de combustible en sus estrellas locales, para mover sus sistemas solares a nuevos lugares, especialmente cuando surgieran peligros interestelares. Cuarenta años más tarde, el físico Leonid Shkadov sugirió que grandes espejos esféricos pueden ser construidos para lograr lo mismo, creando un efecto de retroalimentación de la radiación de la estrella, que permitiría a sus creadores controlar la trayectoria de la estrella a través de la galaxia.

Los arqueólogos interestelares se ven obligados a preguntarse que estructuras de este estilo podrían aparecer a una distancia de miles o decenas de miles de años luz. Afortunadamente, pueden jugar con diferentes huellas, porque ya hemos rastreado un vasto tesoro de datos estelares. Con información detallada sobre miles de millones de sistemas almacenados en nuestros servidores, y el poder de procesamiento cuyo crecimiento no muestra signos de desaceleración, podemos afinar nuestros algoritmos para buscar rastros de tránsito que podrían señalar proyectos de ingeniería de una inmensa escala. En la era de grandes volúmenes de datos, es posible que la evidencia de una civilización extraterrestre ya se esconda en nuestros archivos.

Nuestras búsquedas pueden incluso reportar un sepulcro galáctico, un monumento destinado a registrar para la posteridad las maravillas de una civilización agonizante. Luc Arnold de la Universidad Aix-Marsella ha sugerido que las civilizaciones distantes podrían utilizar deliberadamente objetos del tamaño de planetas como signos celestes, sabiendo que su huella podría ser fácilmente detectada por los astrónomos alienígenas. Tales objetos podrían ser el acto final de una civilización agónica, dejándolos como legado a las culturas sobrevivientes. El astrónomo Charles Lineweaver ha señalado que la mayoría de los mundos de la clase terrestre de nuestra galaxia son dos mil millones años más antiguos que la Tierra. ¿Cuántas civilizaciones han florecido y muerto durante ese tiempo?

Por supuesto, la búsqueda de los restos de estas civilizaciones necesita no detenerse en rastros inusuales rastros lumínicos. Además de la energía, una antigua cultura espacial necesitaría grandes cantidades de materia prima para construir sus estructuras. Trabajando con Martin Elvis del Harvard Smithsonian Center for Astrophysics, el astrónomo Duncan Forgan ha investigado la posibilidad de que los discos de polvo alrededor de otras estrellas podrían mostrar signos de la minería a gran escala de asteroides. Restos de roca y hielo se concentran en nuestro propio sistema solar a diferentes distancias, desde los asteroides del cinturón principal entre Marte y Júpiter en el cinturón de Kuiper y la Nube de Oort aún más distante. Y ahora tenemos la evidencia inequívoca de similares discos de escombros alrededor de estrellas como Vega y Fomalhaut Beta Pictoris.

La minería de asteroides podría aparecer en nuestros telescopios como desequilibrios químicos en estos discos. Si viéramos una fuerte disminución de elementos como el hierro y el níquel, o elementos raros, como el platino y el paladio, podrían indicar operaciones mineras extraterrestres. Las dinámicas del disco de escombros en sí mismo se verán afectadas, ya que los objetos más grandes se descompondrían para uso industrial. La producción de polvo a través del proceso minero también podría causar inusuales gradientes de temperatura. En la actualidad no tenemos el equipo para hacer estas mediciones, pero los futuros observatorios espaciales podrían hacerlo.

¿Y qué hay de las estrellas anómalas, como las “rezagadas azules’ que parecen mucho más jóvenes que las estrellas a su alrededor? Los astrónomos están desconcertados por ellas porque los cúmulos globulares, -ciudades antiguas de estrellas que se asientan en un halo esférico alrededor de la Vía Láctea-, allí fue donde se identificaron por primera “rezagadas azules”, las cuales se cree que contienen estrellas que se formaron al mismo tiempo. Ahora estamos encontrando “rezagadas azules” en el propio bulbo galáctico, otro lugar inusual para las estrellas más jóvenes ya que la formación de la mayoría de estrellas se ha detenido. Las estrellas azules gigantes que vemos brillar deberían haber estallado en supernova miles de millones de años atrás.

Hay muchas teorías que intentan explicar el fenómeno “rezagada azul”, pero sólo una implica a la arqueología interestelar. Martin Beech, un astrónomo de la Universidad de Regina, en Saskatchewan, ha sugerido que consideremos a las “rezagadas azules” candidatas para el seguimiento del SETI(Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre). Hay escenarios en los que se podría imaginar que una civilización lo suficientemente avanzada decidiera ajustar el proceso de envejecimiento de su propia estrella. Bombeando el suficiente hidrógeno de la carcasa de nuevo al núcleo interno de una estrella, se  podría prolongar su vida útil, preservando así una cultura que viviera en los alrededores. Beech piensa que las “rezagadas azules” podrían señalar una civilización del tipo II de Kardashev tratando de preservar su hábitat.

Todas estas búsquedas nos hace ponernos en la mente de seres sobre los que no sabemos absolutamente nada. El físico David Deutsch ha señalado esto como un problema para todo tipo de predicciones, no sólo las relacionadas con SETI. De acuerdo con Deutsch, podemos distinguir entre ‘profecía’ y ‘predicción’; así profecía es la discusión de lo que no es cognoscible, mientras que predicción juega con las conclusiones que se basan en una buena explicación del universo. Como han demostrado pronosticadores desde Thomas Malthus hasta el Club de Roma, podemos ser capaces de identificar los posibles problemas en el presente y extrapolarlos al futuro, pero no podemos saber qué conocimientos vamos a adquirir en el futuro para manejar estos problemas. Por esto la era no científica logró imaginar su sucesor. Los científicos de finales del siglo XIX lo descubrieron de primera mano, cuando se enfrentaron a la aparición de la teoría cuántica y la relatividad a principios de los años 20. Ambas teorías planteaban preguntas que los anteriores teóricos no hubieran podido siquiera formular.

En el contexto de la arqueología interestelar, el problema es que no tenemos análogos en nuestra experiencia de lo que las culturas avanzadas podrían crear. La paciencia es el lema de los esfuerzos exitosos, la misma paciencia que los sucesores de Heinrich Schliemann han utilizado para dominar el arte de buscar entre los escombros, con la excavación cuidadosa y delicada pincelada barriendo el suelo para descubrir la forma de un artefacto fragmentado. Los arqueólogos interestelares tienen la tarea de buscar entre gigabytes de datos en vez las capas de suelo, pero el principio es el mismo. En un trabajo reciente con Robert Bradbury y George Dvorsky, Milan Ćirković ofrece un paradigma para un nuevo SETI, que incluiría no sólo búsquedas como éstas, sino una amplia gama de “futuros estudios” que abarque cómo una inteligencia post-biológica podría surgir y darse a conocer, con o sin intención.

Este enfoque requiere arqueólogos interestelares que amplien su ámbito para incluir el estudio de las ciencias de la computación, la vida artificial, la biología evolutiva, la filosofía de la mente y de la evolución de la ciencia de la astrobiología. Una búsqueda exitosa de macro-ingeniería nos desafiaría a reimaginar nuestra posición en el cosmos, confrontándonos con estructuras que pueden identificar una cultura viva, u otra mucho tiempo muerta. En este sentido, los arqueólogos interestelares son como los pueblos anglosajones y celtas que habitaban Gran Bretaña tras el fin de la ocupación romana. Ellos se encontraron viviendo en medio de la ingeniería que estaba más allá de sus propias capacidades, una experiencia inquietante que se abrió camino en poemas anglosajones como ‘La ruina‘:

Maravilloso es este muro de piedra; roto por el destino, los castillos están resquebrajados; la obra de los gigantes se desmorona. Han caído los techos, en ruinas están las torres, sueltos, inútiles, socavados por el tiempo. El apretón de la tierra, el firme apretón del sepulcro, sujeta a sus construcciones y dueños; están perdidos. Hasta ahora cien generaciones de hombres han muerto. Esta pared, gris liquen y manchada de rojo, incólume bajo las tempestades, ha sobrevivido reino tras reino…hasta que el fuerte destino los derribó.
(de la traducción de Jorge Luis Borges, N.D.T.)

Versos como estos infunden nuestro pasado de grandeza, mientras que satura a sus artefactos con la pátina de la rica experiencia humana compartida. Sirve como un tejido conectivo entre las culturas. Pero tal historia colectiva no puede iluminar los descubrimientos de nuestros arqueólogos interestelares. Hallar monumentos de civilizaciones más avanzadas que la nuestra nos retaría a situarnos en un contexto totalmente desconocido, como advenedizos cósmicos que de repente pueden aspirar a una larga vida. Si nos encontramos con una ciudad perdida en el cielo, podría disparar nuestra imaginación. Nos podría dar motivo para pensar que vamos a sobrevivir a las amenazas existenciales como las armas nucleares o el terrorismo biológico. Un Hisarlik interestelar nos diría que algunas civilizaciones sobreviven a estos peligros y aprenderíamos a aprovechar las inmensas energías para crecer. En lugar de la desesperación, podríamos contemplar sus poderosas obras y regocijarnos en lo que podemos llegar a ser.

10/09/2013

PAUL GISTER

Traducido por Juan Pedro Moscardó para LIBERTALIADEHATALI

*El IRAS (Infrared Astronomical Satellite) fue un observatorio espacial que realizó un escaneo completo del cielo a longitudes de onda infrarrojas.

**El Wide-Field Infrared Survey Explorer (WISE) es un telescopio espacial lanzado el 14 de diciembre del 2009 destinado a estudiar la Radiación infrarroja con un telescopio de 40 cm de diámetro. Las imágenes del telescopio serán como mínimo 1000 veces más precisas que los anteriores telescopios infrarrojos, tales como el IRAS.

***El Telescopio Espacial Spitzer es el mejor telescopio infrarrojo, permitiendo a los astrónomos continuar con los descubrimientos realizados por el IRAS.

Artículos relacionados:

ONCE DE LAS MÁS EXTRAÑAS SOLUCIONES A LA PARADOJA DE FERMI

BASURA LUNAR: BÚSQUEDAS DE RESTOS DE CIVILIZACIONES EN LA LUNA

ONCE DE LAS MÁS EXTRAÑAS SOLUCIONES A LA PARADOJA DE FERMI

fermipara1La mayoría de la gente da por sentado que aún no hemos hecho contacto con una civilización extraterrestre. El problema es que los números no cuadran. Nuestra galaxia es tan vieja que todos los rincones deberían haber sido visitadas muchísimas veces hasta ahora. Ninguna teoría hasta la fecha ha explicado satisfactoriamente este Gran Silencio, así que es hora de romper los esquemas. Aquí están once de las más extrañas soluciones a la paradoja de Fermi.

No hay escasez de soluciones a la paradoja de Fermi. Los estándares son bastante conocidos, y nosotros no los vamos a examinar aquí, pero incluyen la Hipótesis de la Tierra Rara (la sugerencia de que la vida es excepcionalmente rara), la noción de que el viaje espacial es demasiado difícil, o las distancias demasiado grandes, la Hipótesis del Gran Filtro(la idea de que todas las civilizaciones suficientemente avanzadas se destruyen antes de ser intergalácticas), o que simplemente no somos lo bastante interesantes.

Pero para el propósito de esta discusión, vamos a ver algunas de las soluciones más extrañas y misteriosas a la Paradoja de Fermi. Porque a que a veces se necesita una explicación extraña para responder a una pregunta extraña. Así que, como Enrico Fermi hizo su famosa pregunta: “¿Dónde están todos?”

1. La Hipótesis Zoológico

fermipara2Aunque suena como a un episodio de Dimensión Desconocida, es muy posible que estemos atrapados en el interior de una especie de jaula celestial. Inteligencias Extraterrestres pueden haber tropezado con nuestra diminuta canica azul hace mucho tiempo, pero, por alguna razón, nos están observando desde lejos. Podría ser que fuéramos un entretenimiento para ellos (como observar a monos en un zoo), o que nos estén estudiando para fines científicos. De todos modos han invocado una política de no interferencia y nos están dejando solos.

Esta idea fue propuesta por primera vez por John Ball en 1973 , quien argumentó que la vida inteligente extraterrestre puede ser casi ubicua, pero que la “falta de contacto de tal vida con nosotros puede ser entendida en términos de la hipótesis de que nos han dejado a un lado como parte de una reserva salvaje o zoológico.” Podríamos formar parte de una gran reserva natural que se ha establecido fuera de los límites, libres para crecer inalterados por vida inteligente. Es una idea algo relacionada con la Principal Directiva de Star Trek en la que las civilizaciones son dejadas solas hasta que alcanzan una determianda capacidad tecnológica. También es una idea de la que en parte participan los ufólogos: la sugerencia de que los extraterrestres están realmente aquí, pero nos observan desde la distancia.

2. Cuarentena Autoimpupesta

fermipara3Esta es casi la contraria a la hipótesis zoo. Los extraterrestres son potencialmente peligrosos. Aun extremadamente peligrosos. Así que más “fastidiar” por la galaxia en naves y esperar que todos sean superamistosos, las inteligencias extraterrestres podrían haber colectiva e independientemente decidido dejar el infierno en casa y no llamar la atención sobre sí mismos.

¿Y porqué no? Sería perfectamente razonable concluir, sobre todo a la luz de la Paradoja de Fermi, que el cosmos está lleno de peligros, -ya sea una civilización imperialista, o una oleada de sondas Berseker dispuestas para esterilizar todo a su paso. Y para asegurarse de que nadie les moleste, una avanzada IET  podría establecer un perímetro de sondas Sandberg (sondas policiales autoreplicantes) para que lo traspase.

3. La Hipótesis Guacamole*

fermipara4Imagínese que en efecto existiera una especie de Directriz Suprema, pero que una IET se cierne sobre nosotros con un martillo gigante listo para golpear hacia abajo en caso de que de repente no le guste lo que vea. Estas IETs serían como Gort The Day the Earth Stood Still*, intentando preservar la paz galáctica. “No hay límite a lo que Gort podría hacer”, dijo Klaatu, “Él podría destruir la Tierra.” Entonces, ¿a qué es lo que Gort u otra avanzada IET están esperando, exactamente?
Una posibilidad es la singularidad tecnológica. En el espacio de posibles Singularidades de supervivencia, una buena parte de ellas podría dar lugar a una muy peligrosa Superinteligencia Artificial (SIA). La clase de SIA que podría destruir toda la galaxia. Por lo tanto el Club Galáctico vigila para prevenir que afloren los malos mientras ofrecen a los buenos una oportunidad para empezar.

whackamole

* [Toma su nombre de la atracción de feria en la que surgen unos topillos de unos agujeros y hay que golpearlos rápidamente con un mazo para que desaparezcan. Quien le puso el nombre a la atracción hizo ese juego de palabras con el término de la comida mexicana guacamole. LIBERTALIADEHATALI]

4. Estamos hechos de carne

Del nominado al Premio Nebula de historia corta, “Están hechos de carne”, de Terry Bisson:

“Están hechos de carne.”

“¿Carne?”

“Carne. Están hechos de carne.”

“¿Carne?”

“No hay duda de ello. Hemos recogido varios de diferentes partes del planeta, los llevaron a bordo de nuestras naves de reconocimiento, y los investigaron por completo. Son enteramente carne.”

“Eso es imposible. ¿Qué pasa con las señales de radio? Los mensajes a las estrellas?”

“Usan las ondas de radio para hablar, pero las señales no vienen de ellos. Las señales provienen de máquinas”.

“Entonces, ¿quién hizo las máquinas? Eso es a quién queremos contactar”.

“Ellos hicieron las máquinas. Eso es lo que estoy tratando de decirte. Carne hizo las máquinas”.

“Eso es ridículo. ¿Cómo puede la carne hacer una máquina? Me estás pidiendo que crea en la carne consciente.”

“Yo no te lo pido, te lo estoy diciendo. Esas criaturas son la única raza inteligente en ese sector y que están hechos de carne.”

Un momento más tarde:

“En realidad sí hablan, entonces. ¿Usan palabras, ideas, conceptos?”

“Oh, sí. Salvo que lo hacen con la carne.”

“Pensé que me acababas de decir que usaban la radio.”

“Lo hacen, pero ¿qué es lo que piensas que es la radio? Sonidos Carne. Ya sabes que cuando das una palmada o agitas la carne hace un ruido. Hablan agitando su carne el uno al otro. Incluso pueden cantar por chorros de aire a través de su carne. “

“Dios mío. Canción de carne. Todo esto es demasiado. “Entonces, ¿qué me aconsejas?”

“¿Oficial o extraoficialmente?”

“Ambos”

“Oficialmente, estamos obligados a ponernos en contacto, dar la bienvenida y registrar cualquiera de  las razas inteligentes o multiseres en este cuadrante del Universo, sin prejuicios,  miedo o favor. Extraoficialmente, le aconsejo que borremos los registros y olvidar todo el asunto.”

“Esperaba que dijeras eso”.

“Parece duro, pero hay un límite. ¿Realmente queremos hacer contacto con carne?”

“Estoy de acuerdo al cien por cien. ¿Qué hay que decir? ‘Hola, carne. ¿Cómo va eso?'”

5.La Hipótesis de la Simulación

fermipara5No hemos recibido la visita de nadie porque estamos viviendo dentro de una simulación por ordenador – y la simulación no está generando ningún compañero extraterrestre para nosotros.

Si es verdad, implicaría una de estas tres cosas. En primer lugar, los cabrones, -quiero decir los Dioses-, que ejecutan la simulación la han manipulado de tal manera que somos la única civilización de toda la galaxia (o incluso del Universo). O en realidad no existe un verdadero Universo ahí fuera, sólo nos parece así a nosotros dentro de nuestra burbuja simulada (es algo como “si un árbol cae en un bosque y no hay nadie alrededor para escucharlo, ¿hace ruido?”).

Otra posibilidad más extraña es que la simulación se ejecuta por una civilización post-humana en busca de una respuesta a la Paradoja de Fermi, o algún otro asunto científico.
Tal vez, en un intento por contemplar varias hipótesis (tal vez incluso de forma reventiva en consideración de una acción propuesta), están ejecutando mil millones de simulaciones ancestrales diferentes para determinar cuántas de ellas producen civilizaciones espaciales, o incluso civilizaciones en la etapa post-Singularidad como ellos.

6. Silencio Radio

Esta es similar a la Hipótesis de la Cuarentena, pero no tan paranoica. Pero aún así es bastante paranoica. Es posible que todo el mundo esté escuchando, pero nadie está transmitiendo.

Y por una buena razón. David Brin ha argumentado que el ensayo SETI sería como gritar en la jungla (SETI es la deliberada transmisión de radioseñales de alta potencia hacia potenciales sistemas estelares). De similar modo, Michael Michaud ha escrito: “Seamos claros acerca de esto. Se trata de un intento deliberado de provocar una respuesta de una civilización alienígena cuyas capacidades, intenciones y distancia no son conocidos por nosotros.” Esto la hace una cuestión política. “El problema, por supuesto, es que podemos llamar una atención innecesaria sobre nosotros mismos antes de tiempo. Es concebible, por tanto, que nuestros gobiernos colectivos un día pudieran decidir cancelar los esfuerzos de SETI. Deberíamos contentarnos con escuchar. Pero ¿y si cada civilización en el cosmos adoptara la misma política? Eso implicaría que todo el mundo estaría en radio silencio.

Como acotación, también podría ser peligroso escuchar: SETI podría estar en riesgo de descargarse un virus malicioso desde el espacio exterior.

7. Todos los alienígenas son hogareños

Esta no es tan rara ya que en realidad podría ser posible. Una avanzada IET, graduada en el grado II de la escala de civilizaciones de Kardashev, podría perder todas las ambiciones a escala galáctica. Una vez lanzada una esfera Dyson o un cerebro Matrioska, una civilización extraterrestre tendría más acción y aventura en sus proximidades donde sabría que hacer.  Enormes supercomputadores serían capaces de simular universos dentro de universos, y vidas dentro de vidas, -y a velocidades y variaciones muy alejadas de lo que se exhibe en el viejo y cansado mundo analógico. En comparación, el resto de la galaxia parecería como un lugar aburrido y desolado. El espacio podría ser mucho mejor en el espejo retrovisor.

8. No podemos leer las señales

fermipara6Ahora es del todo posible que las señales de una IET estén rodeándonos pero seamos incapaces de verlos. O somos demasiado estúpidos para darnos cuenta, o todavía tenemos que desarrollar nuestras tecnologías para detectar las señales. De acuerdo con el actual enfoque SETI, deberíamos estar escuchando radioseñales. Pero una civilización mucho más avanzada que la nuestra podría estar utilizando una técnica totalmente diferente. Podrían estar haciéndolo con láser, por ejemplo. Los láseres son buenos porque concentran haces con un excelente ancho de banda de información. También son capaces de penetrar nuestro medio galáctico de polvo interestelar.

O la IET podría usar “tarjetas de visita”, explotando el método de transmisión de detección (por ejemplo, mediante la construcción de una enorme estructura perfectamente geométrica, como un triángulo o un cuadrado, y puesto en órbita alrededor de su estrella anfitriona).

Y ya como Stephen Webb ha señalado , también existe la posibilidad de las señales electromagnéticas, señales gravitacionales, señales de partículas, señales de taquiones, o algo completamente más allá de nuestra comprensión de la física. También es muy posible que, de hecho usen señales de radio, pero no sabemos en qué frecuencia sintonizar (el espectro electromagnético es muy amplio). Como concepto, podríamos finalmente encontrar un mensaje escondido en el lugar donde menos podíamos esperarlo: dentro del código de nuestro ADN.

9. Todos están (pasando el rato) al borde de la galaxia.

Esta interesante solución a la Paradoja de Fermi fue postulada por M. Milán Cirkovic y Robert Bradbury.

“Sugerimos que las regiones externas del disco galáctico son los lugares más probables para los objetivos avanzados de SETI”, escribieron. La razón de esto es que las sofisticadas comunidades inteligentes tenderán a migrar hacia el exterior a través de la Galaxy tanto como se incrementen sus capacidades de aumento de procesamiento de información. ¿Por qué? Debido a que las civilizaciones basadas en máquinas, con sus grandes supercomputadoras, tendrán enormes problemas manejando su calor residual. Van a tener que establecer un campamento que sea superfrío. Y el borde exterior de la galaxia es exactamente eso.

Ulteriormente, podría haber una diferente zona galáctica habitable para una IET post-Singularidad que para la vida basada en la carne. En consecuencia, IET avanzadas no tendrían interés en explorar zonas habitables bioamistosas. Lo que significa que estamos buscando a ET en el lugar equivocado. Curiosamente, Stephen Wolfram me dijo una vez que la computación libre de calor será algún día posible, por lo que no cree que esta sea una solución plausible a la Paradoja de Fermi.

10 Panspermia Dirigida

O tal vez no nos hemos puesto en contacto con ETI, porque nosotros somos los alienígenas. O al menos, lo son nuestros antepasados. De acuerdo con esta teoría, que fue postulada por primera vez por Francis Crick (sí, ese Francis Crick), los extranjeros esparcieron la vida en otros planetas (enviando esporas a planetas potencialmente fértiles), y después largarse. Para siempre. O tal vez en un futuro lejano volver.

Esta idea ha sido abordada ampliamente en la ciencia ficción, incluyendo Star Trek: La Siguiente Generation, en el episodio, “La Caza(The Chase)” en el que el  humanoide supergenérico Salome Jens explica que su especie es responsable de toda la vida en el Cuadrante Alfa; o en Prometheus de Ridley Scott, en la que puede verse a un alienígena sembrar vida en la Tierra primordial. Incluso Arthur C. Clarke en 2001 toma esta idea, con los monolitos instigando enormes saltos evolutivos.

11. La Hipótesis de la Transición de Fase

Esta es similar a la hipótesis de la Tierra Rara, pero sugiere que el universo está todavía evolucionando y cambiando. Posteriormente, las condiciones para sostener  inteligencia avanzada sólo se han producido en los últimos tiempos. Esto es a lo que el cosmólogo James Annis se refiere como el modelo de transición de fase del universo, -lo que encuentra que es una explicación astrofísica para el Gran Silencio.

De acuerdo con Annis, un posible mecanismo regulador que pueda dar cuenta de esto es la frecuencia de los estallidos de rayos gamma, super-cataclísmicos acontecimientos que, literalmente, pueden esterilizar grandes franjas de la galaxia.

“Si se supone que en realidad son letales para la vida basada en la tierra a lo largo de la galaxia”, escribió, “uno tiene un mecanismo que impide el surgimiento de la inteligencia hasta que el tiempo medio entre estallidos es comparable a la escala de tiempo para la evolución de la inteligencia. “En otras palabras, los estallidos de rayos gamma son demasiado frecuentes, y la vida inteligente está constantemente siendo aniquilada antes de que se desarrolle su capacidad para ser interestelar. Mirando hacia el futuro, sin embargo, dado que los estallidos de rayos gamma están disminuyendo en frecuencia, las cosas van a cambiar. “La galaxia se encuentra actualmente en una fase de transición entre un estado de equilibrio carente de vida inteligente a un estado de equilibrio diferente, donde esté lleno de vida inteligente”, dice Annis.

Lo que en realidad serían buenas noticias.

GEORGE DVORSKY        Io9

Artículos Relacionados:

EL CABALLERO NEGRO: EL SATÉLITE ESPÍA ALIENÍGENO

BASURA LUNAR. BÚSQUEDA DE RESTOS DE CIVILIZACIONES EN LA LUNA

COSMOLOGÍA EXTRATERRESTRE: CUÁNTO SE PARECERÍAN LOS ALIENÍGENAS A NOSOTROS

ESCRUTANDO LAS ESTRELLAS: CÓMO LOS HUMANOS ENCONTRARAN PRUEBAS DE VIDA EXTRATERRESTRE

VIDA EXTRATERRESTRE: OTRA HIPÓTESIS

VIVIMOS EN UNA SIMULACIÓN INFORMÁTICA

ESCRUTANDO LAS ESTRELLAS:¿CÓMO LOS HUMANOS ENCONTRARÁN PRUEBAS DE VIDA EXTRATERRESTRE?

En 1977, Mark A. Skull con el programa SETI  en Ames Reserch Center escribió que, “el próximo paso en la evolución de los homínidos podría ser estimulado por nuestra entrada en el espacio, incluyendo la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Nuestro pasado éxito ha sido debido a nuestro desbloqueo de los cimientos, de nuestro reconocimiento del reto inherente en la exploración de nuevas formas de vida.” En otras palabras, nuestro crecimiento como especie podría no depender simplemente de nuestro avance, sino del hecho mismo del acto de la exploración.

Como exploradores, nuestra especie inevitablemente descubrirá nuevas tierras, nuevos recursos, y nuevas posibilidades. Por tanto, en un sentido algo cósmico, nuestra supervivencia y proliferación está intímamente conectada con nuestro impulso para descubrir las amplísimas nuevas posibilidades que sólo los mundos extraterrestres podrían ofrecernos. Y por supuesto, con la búsqueda de nuevas tierras y esas excitantes, -quizá incluso aterradoras posibilidades, viene también el potencial contacto no sólo con mundos alienígenas ….sino con los habitantes de esos mundos.

¿Pero qué probabilidades hay, en verdad, que nosotros podamos encontra alguna vez civilizaciones extraterrestres? ¿Cuán probable es que quisiéramos hallar habitantes de un mundo alienígena, deberíamos atravesar el espacio cósmico para encontrar esa aguja en el pajar? Es más, esas desconocidas entidades no humanas podrían de hecho ser bastante distintos de nosotros…. y así, con una totalmente diferente serie de creencias, parámetros, y valores, esa “gente”, dependiendo de su nivel de desarrollo, podrían incluso representar una seria amenaza para la humanidad.

Luego, de nuevo, podría no ser algo interesante de tener que lidiar todavía. Después de todo parece haber un creciente consenso entre la comunidad científica que los humanos, hemos estado del todo equivocados desde el principio en nuestros intentos de contacto. John D. Mathews, profesor de ingeniería eléctrica en Penn State, recientemente publicó sus ideas sobre el tema, en un artículo que fue destacado por la popular página de Kurzweil:

“Sólo por el desarrollo y uso de aeronaves robóticas autoreplicantes -y los consiguientes sistemas de comunicaciones-, puede el género humano explorar eficientemente incluso el cinturón de asteroides” (dice Mathews), “por no hablar del Cinturón de Kuiper, la Nube de Oort y más allá.”

Mathews supone que cualquier extraterrestre necesitaría seguir un camino similar a las estrellas, enviando robots más que seres vivos, lo que explicaría porqué SETI no ha tenido éxito hasta la fecha.

Además, parece bastante obvio para nosotros ahora que el actual programa SETI, que intenta iniciar un diálogo cósmico entre la humanidad y los alienígenas, en gran parte ha fracasado. Del mismo modo cosmólogos y ovnílogos  han expresado su descontento con la utilización de métodos de comunicación a larga distancia que, en todo caso, sería demasiado primitiva para una civilización altamente desarrollado en cualquier otro lugar. Por otra parte, como correctamente supone Mathews, quizás el uso de robots es además un más lógico enfoque.

Y como todos nosotros sabemos, incluso esto podrían constituir las bases subyacentes del fenómeno OVNI (pienso en las suposiciones de Richard Dolan sobre que los ovnis podrían representar alguna clase de “inteligencia robótica”, más que alienígenas de carne y hueso de otro sistema estelar).  Las naves ovni observadas todos estos años podrían ser tanto drones autónomos cómo algo físico. Y sobre los informes de seres extraterrestres… bien, tengamos en cuenta el potencial para la creación de inteligencia artificial que excede las capacidades humanas. Mientras tal tecnología podría asumir(o mejor dicho, elegiríamos) muchas formas diferentes, si hay verdaderamente algo especial sobre nuestro antropomorfismo (de ahí el modo en que los humanos han evolucianado para pensar y conceptualizar la manera de hacerlo), luego parece al menos plausible que nuestros hermanos “extraterrestres” pudieran ser muy bien alguna variedad de inteligencia artificial; así muchas de las cuestiones derivadas del viaje de seres vivos a través del espacio podrían ser solventadas.

Podría ser que, mientras estamos empeñados en la noción de establecer contacto, la humanidad estuviera ya en presencia de varias clases de drones extraterrestres….diseñados para su eficiencia más que para la amistad. Quizás… si este fuera el caso, podríamos también olvidar eso del aterrizaje en el jardín de la Casa Blanca para decir “hola”.(…)

Tal vez existen otras especies inteligentes allá afuera que usan la tecnología para su beneficio en la exploración y cartografía del cosmos. Entonces quizás nuestras futuras tecnologías comiencen a desmontar nuestras verdades habituales y el conocimiento universal y muy pronto entremos en contacto con una inteligencia de cualquier parte -quizás no como la nuestra-, que hayan estado intentando lo mismo por mucho tiempo. Si somos afortunados, podríamos estar lo bastante avanzados para reconocer tan profunda y fascinante tecnología, a la deriva antes que nosotros.

MICAH HANKS

¿CIVILIZACIONES EXTRATERRESTRES DENTRO DE AGUJEROS NEGROS?

EN EL CENTRO DE ALGUNOS AGUJEROS NEGROS EXISTEN OTROS MUNDOS

Algunos agujeros negro tienen una compleja estructura interna que permite a los fotones, las partículas y a los planetas estar en la órbita de una singularidad central, según el científico profesor Vyacheslav Dokuchaev del Instituto para la Investigación Nuclear de la Academia de Ciencias de Rusia en Moscú.

Una singularidad es la región en un agujero negro cuando el espacio y el tiempo se vuelven infinitas. Sin embargo, el profesor Vyacheslav Dokuchaev afirma que en el centro de ciertos agujeros negro, y bajo las condiciones adecuadas, es un área donde el tejido del espacio y el tiempo existe una vez más.

Si la rotación del agujero negro es lo suficientemente grande, dijo, que puede debilitar las fuerzas de marea que están más allá del horizonte de sucesos – el punto donde nada, ni siquiera la luz, puede escapar de la gravedad de un agujero negro. Los científicos han sabido por mucho tiempo que los fotones pueden sobrevivir en órbitas periódicas estables dentro de tales agujero negros.

Sin embargo, dijo el profesor Dokuchaev, el horizonte interior de un agujero negro de Cauchy – el área donde las dimensiones pueden volver de nuevo – también pueden adaptarse a las partículas e incluso planetas. Estos logran sobrevivir sin ser absorbidos completamente en el agujero negro y obtendría la luz y el calor de los protones en órbita y de la energía de la singularidad central, dijo.

El Profesor Dokuchaev especula que estas condiciones podrían ser auto-suficiente para la vida extraterrestre. Él dijo: ‘Este dominio interno del agujero negro, oculto por dos horizontes del universo externo conjunto, es de hecho un lugar adecuado. “Las civilizaciones avanzadas pueden vivir con seguridad dentro de los agujeros negros supermasivos en el núcleo galáctico, sin que sean visibles desde el exterior.”

A principios de este año, los científicos descubrieron que el agujero negro de M87 es casi dos veces tan grande como se había pensado previamente. Se observó en M87, con mucho, la galaxia más grande y más distante unos 50 millones de años luz de distancia. Los investigadores dijeron que podrían haberse formado como resultado de cientos de pequeños agujeros negro que se funden en uno en algún momento en el pasado.

Como punto de comparación, el agujero negro en el centro de la Vía Láctea es de 1.000 veces más pequeño

http://universitam.com/academicos/?p=9389

http://www.popsci.com/science/article/2011-04/can-aliens-live-inside-black-holes