EL ENGAÑO DELONGE 2ª PARTE

En la primera parte de este artículo, he argumentado que el ex cantante pop-punk convertido en icono de la Revelación-Ovni, Tom DeLonge, es utilizado como un conducto involuntario de desinformación y suave propaganda en apoyo del estado de seguridad nacional de EE.UU. Sugerí que la comunidad OVNI está siendo explotada en este contexto como un campo de pruebas fértil para monitorear cómo la desinformación moldea la creencia en una subcultura controlable y que la agenda puede relacionarse con la guerra psicológica, el potencial de militarizar la creencia en el país y en el extranjero.

Antes de continuar, vale la pena recapitular los temas y mensajes dominantes de la emergente narrativa de seguridad nacional de DeLonge, tal y como se expresa en su primer libro y en sus múltiples entrevistas para medios impresos y audiovisuales:

El fenómeno OVNI es real.
Las tecnologías exóticas están involucradas.
Mientras que las inteligencias no-humanas juegan un papel en la larga historia de los OVNIs, el fenómeno moderno es más el resultado de los programas de investigación y desarrollo humanos más secretos.
Estas tecnologías han sido ocultadas al público por razones legítimas de seguridad nacional. Muchas naciones se han dedicado desde hace tiempo a una secreta Guerra Fría por el acceso y el control de las tecnologías OVNI. Naturalmente, todo esto tiene implicaciones de largo alcance para la seguridad global.

DeLonge también ha insinuado sistemáticamente una influencia “no humana” detrás del enigma OVNI, pero hasta ahora se ha negado a especificar la naturaleza y el origen de esta influencia como le han descrito sus misteriosos “asesores”. DeLonge ha prometido que su narrativa transmedia continuará desarrollándose durante los próximos años, y, al hacerlo, “revelará” más de este intrigante hilo argumental. Sin embargo, podemos estar seguros de que todo lo que DeLonge ‘revele’ será totalmente inverificable para nuestro fin. Simplemente tendremos que tomar su palabra –para todo ello– tal como él a primera vista ha tomado la palabra de individuos y agencias que se especializan en el arte del engaño.

Escucha atentamente … ese timbre, ¿lo oyes? Ese es tu sentido común sonando la alarma. No lo ignores.

Si todavía no has leído la primera parte, te recomendamos que lo hagas ahora antes de ahondar más profundamente conmigo en el engaño DeLonge. Aquí, en la segunda parte, me concentraré menos en DeLonge y más en la historia documentada de los esfuerzos de desinformación de OVNIs. Es una cronología del engaño que se remonta a unas cuatro décadas. Debemos tratar de comprender la historia de DeLonge dentro de este marco histórico. Esto no será ni corto ni dulce, pero es necesario, y te animo a leer cada palabra.

Volveremos a Tom DeLonge al final de este artículo. Por ahora, si estás inclinado a seguir leyendo, ponte cómodo y prepárate para una historia digna del más paranoico de los thrillers de conspiración de Hollywood.

Espías, mentiras y gestión de la percepción

Los esfuerzos formales del gobierno de Estados Unidos para manejar la percepción pública de los OVNIs se remontan a principios de la década de 1950, cuando el Panel Robertson patrocinado por la CIA instigó una campaña de “desacreditación” a los OVNIs empleando el talento de psiquiatras, astrónomos y celebridades. En sus primeros años, las estructuras oficiales de poder parecían seguir las recomendaciones del Panel Robertson al pie de la letra, utilizando medios de comunicación tanto fácticos como de entretenimiento para “desmitificar y desacreditar” los OVNIs cada vez que se presentaba la oportunidad.

Un memorándum de la CIA desclasificado de principios de 1952 escrito por Walter B. Smith, Director de la CIA, dirigido a Raymond Allen, Director de la Junta de Estrategia Psicológica. En parte, dice: “… objetos voladores no identificados parecen tener implicaciones para la guerra psicológica, así como para la inteligencia y las operaciones … Sugiero que discutamos en una reunión temprana la posible utilización ofensiva o defensiva de estos fenómenos con fines de guerra psicológica”.

Mi opinión es que la propia CIA llegó a considerar sus tempranas tácticas de desprestigio como toscas, ilógicas e insostenibles. La Agencia pronto habría reconocido la futilidad de intentar refutar la existencia de un fenómeno que persistía en manifestarse públicamente a escala global. Sin embargo, fue posible manejar cómo el público percibiría el fenómeno. Más importante aún, era posible manejar cómo el público percibía la relación histórica del oficialismo con el fenómeno. A medida que pasaba el tiempo, el aparato de seguridad nacional de EE.UU. se alejó de la desacreditación absoluta de los OVNIs y en su lugar trató de abrazar y explotar lo que se estaba convirtiendo rápidamente en un sistema de creencias de la Nueva Era. A partir de la década de 1970, las agencias del estado hicieron esfuerzos concertados para manejar las percepciones populares de los OVNIs a niveles subcultural y pop-cultural en forma de “fugas” desinformativas a través de la comunidad OVNI, o a través de las narraciones de los productos de Hollywood. Los objetivos eran variados, pero la contrainteligencia y la guerra psicológica parecían ser factores de motivación clave. El efecto de estas operaciones encubiertas fue sembrar una densa narrativa conspirativa en el tejido de la moderna subcultura OVNI. Fue (y es) una interesada historia que estimulaba una desconfianza popular en las instituciones gubernamentales, mientras que simultánea -y paradójicamente- anima a los teóricos de la conspiración a mirar a esas mismas instituciones para la Verdad definitiva.

Ilustraciones de Jim Nichols

Por el bien del tiempo y el espacio, aquí saltaré tanto la gestión de la percepción OVNI y los esfuerzos de guerra psicológica de los años setenta. Puedo saltarlos porque han sido documentados a fondo en otro lugar. Si no estás familiarizado con los casos de Robert Emenegger y Paul Bennewitz, te animo encarecidamente a leer sobre ellos. Estos fueron los primeros intentos por parte de los agentes de inteligencia militar estadounidense de sembrar y empujar creencias particulares dentro de la comunidad OVNI.

Comienza el juego

Para los propósitos de este artículo, nuestra historia comienza en 1980, cuando los agentes de inteligencia fueron a toda velocidad con una ambiciosa y enormemente exitosa campaña de desinformación de OVNIs. Comenzó con el investigador William Moore, coautor de El Incidente Roswell, que había sido publicado a principios de ese año. Moore comprendió que estaba siendo utilizado por la inteligencia estadounidense, se lo habían dicho así de explícitamente aquellos que le utilizaban. Sin embargo Moore estaba bien con esto, ya que había hecho un trato secreto con ellos.

El contacto original de inteligencia de Moore era un enigmático individuo al que no se le dio nombre durante muchos años. Finalmente el autor Greg Bishop reveló que había sido Harry Rositzke (ya fallecido ), un ex oficial de alto rango de la CIA sacado del retiro. Moore se refirió a Rositzke públicamente sólo como “Halcón”. En su libro Project Beta, Greg Bishop describe cómo Halcón (Rositzke) le dijo a Moore que “representaba a un grupo de agentes de inteligencia en el gobierno de Estados Unidos que estaban cansados del secretismo que rodeaba al tema OVNI y estaban ansiosos por divulgar información más precisa al público. Ellos querían hacer esto a través de un investigador de renombre.” Moore, al parecer, era su hombre. O uno de ellos, al menos.

Director de espionaje de la CIA, Harry Rositzke , un hombre de gran prestigio e influencia en la CIA. Murió en 2002, de 91 años.

Sin embargo, había una trampa. “Para llegar a la información OVNI, tendría que estar de acuerdo en dar algo a cambio al gobierno.” Este “algo” era  ayudar a los agentes de inteligencia a plantear ideas particulares a la comunidad OVNI, mezclar la verdad con la ficción y monitorear e informar sobre cómo se estaba recibiendo, interpretando y difundiendo esta información. “Moore era un recurso, y nada más”, escribe Bishop. “Era sólo otra pieza del juego en el tablero de Halcón.”

Entra Richard Doty

En octubre de 1980, Halcón presentó a Moore a Richard Doty, un Agente Especial de la Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea en la Base Aérea de Kirtland en Nuevo México. Doty se convertiría en el principal contacto de inteligencia de Moore. En otras palabras, Doty se convirtió en el controlador de Moore. Pero Doty era manejado por Halcón (Rositzke), quien estaba actuando bajo la autoridad de la CIA, o elementos dentro de ella.

Se pondría aún más complicado, como Greg Bishop observa:

En unos pocos años, Moore y sus colegas empezarían a asignar nombres de código a su creciente círculo de contactos para que pudieran hablar libremente sobre los progresos sin miedo a la identificación si fueran escuchados. A todos se les dieron  nombres de aves, y se les llamó colectivamente el “Aviario”.”

Moore acabaría por confesar de manera espectacular su papel como un activo de inteligencia en la conferencia MUFON anual en 1989. En lugar de ofrecer su prevista charla OVNI, describió cómo había hecho un trato con la comunidad de inteligencia, pero que había estado “jugando el juego de la desinformación y ensuciándose las manos lo suficientemente como para llevar a aquellos que dirigían el proceso a creer que estaba haciendo exactamente lo que querían que hiciera. Todo el tiempo continuaría abriéndose camino en la matriz de defensa e inteligencia para saber quién lo estaba dirigiendo y por qué.

La comunidad OVNI estaba indignada ante la confesión de Moore, y Moore sabía que era mejor no quedarse. Dejó el escenario rápidamente esa noche, y el campo ovnilógico también. Otros investigadores tenían poca inclinación para recoger las piezas, y la campaña de desinformación estaba lejos de haber terminado.

Richard Doty aparece en el documental de 2013, Mirage Men , dirigido por John Lundberg y basado en el libro de 2010 de Mark Pilkington.

En 1983, tres años después de su primera reunión con William Moore, Richard Doty invitó a la investigadora Linda Moulton Howe a la base de la Fuerza Aérea de Kirtland, donde le mostró lo que decía eran documentos secretos referentes a los accidentes/recuperaciones ovni y visitas de antiguos alienígenas. Los documentos sugerían que los extraterrestres de Zeta Reticuli eran los creadores de nuestra especie. Doty insinuó a Howe que los poderes ahora estaban listos para divulgar algo de esta información al público en general, y que ella debía desempeñar un papel en el proceso de aclimatación.

Pocos meses antes de la visita de Howe a Doty, el abogado de Nueva York Peter Gersten, el asesor legal de Citizen’s Against UFO Secrecy (CAUS)[Ciudadanos Contra el Secreto Ovni], también había recibido información “interna” de Doty. Howe resumió más adelante esta reunión:

Doty afirmó que el gobierno y los ETs tienen un acuerdo. Los extraterrestres podrían realizar mutilaciones animales y secuestros humanos a cambio de enseñar a expertos estadounidenses sobre tecnologías avanzadas alienígenas.”

MJ-12

Al año siguiente, en diciembre de 1984, el socio de investigación de William Moore, -el productor de Hollywood Jamie Shandera-, recibió un rollo de película sin revelar que, cuando se procesó, mostró fotos de documentos que discutían un supuesto choque de un platillo cerca de Roswell, Nuevo México, en 1947. Los documentos describían cómo la colisión del platillo llevó al establecimiento de ‘Majestic 12‘ o ‘MJ-12’, un grupo de doce científicos y militares de primera línea encargados por el presidente de dirigir secretamente el asunto de los OVNIs y comprender la verdadera naturaleza y propósito del fenómeno, especialmente las tecnologías avanzadas involucradas.

En los años siguientes, otros documentos MJ-12 fueron “descubiertos” silenciosamente. El contenido de los nuevos documentos apoyaba el de los originales, convenciendo a Shandera y Moore de que el MJ-12 era el verdadero acuerdo y que elementos dentro del gobierno de Estados Unidos habían estado involucrados en la investigación y desarrollo de tecnologías alienígenas que se remontaban a finales de la década de los 40 e incluso habían establecido tratados con los ocupantes de los OVNIs. Los hombres se sentaron ante los documentos MJ-12 durante tres años antes de que Moore los compartiera con la comunidad OVNI en junio de 1987. Lo hizo siguiendo el consejo de Halcón (Rositzke).

Los documentos MJ-12 han sido sometidos a un extenso examen forense y se ha demostrado convincentemente que son fraudulentos. Sin embargo, se está de acuerdo en que quienquiera que los creó se tomó muchas molestias para hacerlo. En resumen, los documentos, de forma realista, sólo podían ser producto de una laboriosa operación de contrainteligencia. Esto no ha impedido que la mayoría de los investigadores ovni acepten, en esencia, la historia del MJ-12. Como señaló George P. Hansen en su libro The Trickster and the Paranormal (El Tramposo y lo Paranormal), a partir de los años 80:

MJ-12, o un grupo similar de cualquier otro nombre, se convirtió en una pieza central de la teórica de los ovnílogos. Estableció un paradigma principal para muchos investigadores. Recopilaron fragmentos de evidencias e intentaron integrarlos en este marco.”

Era un marco construido alrededor de Roswell y la tentadora noción de que los círculos oficiales tenían una comprensión íntima y un firme control de la cuestión de los ovnis.

OVNIS en directo

Esta historia central emergente fue enriquecida y popularizada el 14 de octubre de 1988, con la emisión de UFO Cover-up ?: Live! (¿Encubrimento Ovni? En Directo), un programa televisado nacional de dos horas de duración que examinaba la historia y el secreto de los ovnis. Presentado por el actor Mike Farrell, el espectáculo fue catalogado como la exposición definitiva del encubrimiento OVNI. Robert Friend y el ex portavoz del Pentágono, el Coronel William Coleman, así como el cineasta Robert Emenegger y el oficial de seguridad de la Base de la Fuerza Aérea Holloman, Paul Shartle (quien afirmó haber visto unas prometidas imágenes de aterrizajes alienígenas pero nunca entregadas a Emenegger en los años setenta). También se entrevistó a varios testigos OVNIS de alto perfil.

Las estrellas del espectáculo fueron William Moore y Jamie Shandera, quienes presentaron al mundo a sus informantes aviarios, Halcón y Cóndor, que aparecieron en el espectáculo siluteados y con sus voces distorsionadas electrónicamente. Como si las cosas no fueran ya lo suficientemente misteriosas, el silenciado ‘Halcón’ no era el verdadero Halcón, sino Richard Doty, que estaba al lado de su jefe, Harry Rositzke. Más tarde se supo que Rositzke estaba sentado en el auditorio del estudio todo el tiempo, observando silenciosamente  el asunto. Más adelante se relevaría que “Cóndor” era el antiguo capitán Robert Collins de la USAF, que, como Doty, también había estado estacionado en la base de la fuerza aérea de Kirtland.

Entre ellos, Moore, Shandera, ‘Halcón’ (Doty) y Condor discutieron sobre MJ-12, recuperaciones de accidentes de ovnis (incluyendo Roswell) y la relación entre el gobierno de EE.UU. y dos entidades biológicas extraterrestres, EBE-1 Y EBE-2, así como la biología y cultura alienígena (incluyendo la pasión de los EBEs por el helado de fresa y la antigua música tibetana). En el debut pop-cultural de Blink, el Area 51 también fue mencionada fugazmente en un texto. Esto no fue un accidente, ya que el año siguiente el Área 51 serviría como el foco del siguiente capítulo de la narrativa ovni, finamente adaptada por los guardianes secretos.

UFO Cover-Up ?: Live! sirvió para cristalizar y sintetizar todos los elementos de la emergente “historia central” OVNI que había sido sembrada hasta ese momento en la comunidad OVNI por agentes del gobierno.

El espectáculo fue producido por Michael B. Seligman, que durante años había sido un organizador clave de ceremonias de los premios de la Academia. Fue y es un hombre de considerable influencia en Hollywood. También participó como productor Tracy Tormé, guionista de Fire in the Sky e Intruders. En una entrevista de 2014, Tormé me explicó su participación en el programa y los extraños acontecimientos que se desarrollaron durante su desarrollo y producción.

La historia interna

“Al principio hubo algunas esperanzas muy altas para este proyecto”, me dijo Tormé. “Serían dos horas de duración, iba a ser en vivo, no iban a reparar en gastos…. querían exponer el encubrimiento de los ovnis y demás, y todo se puso en marcha muy bien”.

Las cosas comenzaron a ponerse extrañas cuando el enigmático William Moore se obligó a sí mismo a implicarse en el proyecto. En ese momento, Moore todavía tenía que confesar su extenso papel de “agente” controlado por la comunidad de inteligencia de los EEUU. Esa confesión vendría al año siguiente. “Bill Moore quería involucrarse en el proyecto porque había oído todo sobre él”, recordó Tormé. “Así que entró y fue muy de intriga y misterio. Insistió en reunirse con los productores a puerta cerrada, y no podían contar a ninguno de nosotros lo que habían discutido.” En poco tiempo, Moore llevó a los productores a una isla en medio de los Grandes Lagos donde les presentó a sus Informantes, ‘Halcón’ (Doty, no Rositzke) y ‘Cóndor’ (Robert Collins).

“Después de esta reunión que tuvo lugar en un barco en medio de uno de los grandes lagos, Michael Seligman regresó y estaba asustado de su propia sombra”, continuó Tormé. “Quiero decir, fue simplemente increíble ver el cambio en él. Estaba muy, muy tenso de repente. Estaba muy, muy nervioso. Estaba paranoico. Él nos decía  constantemente que bajáramos la voz cuando hablábamos en las oficinas. Obviamente estaba preocupado de que alguien nos estuviera escuchando.

Tracy Tormé

Después de escuchar los cuentos de MJ-12 y quién sabe qué más de Halcón y Cóndor, Seligman mostró signos de venirse abajo. “Simplemente perdió completamente los papeles”, dijo Tormé, “comenzó a tomar muchas decisiones realmente irracionales. Estábamos haciendo un programa en vivo, pero Michael insistió en que cada persona que apareciera en la cámara durante las dos horas tenía que leer los letreros de referencia. Su razonamiento era que no quería que nadie dijera nada que no esperaba. Quería saber lo que iban a decir. Así que lo que acabó ocurriendo fue que cada entrevista tuvo una estúpida apariencia artificial y acartonada”.

Le pregunté a Tormé si sentía que el programa de televisión había sido usado y secuestrado para el propósito de desinformación OVNI. “En esa época había personas que estaban intencionalmente diseminando desinformación a un selecto grupo de investigadores, entre ellos Bill Moore, Jamie Shandera o Linda Moulton Howe”, reconoció Tormé. “Falsa información estaba siendo canalizada a estas personas. Obviamente Richard Doty fue uno de los desinformandores, y también estuvo involucrado en UFO Cover-Up ?: Live! Así que hay una cierta verdad en los rumores de la conspiración. Podrían haber existido esfuerzos externos para ejercer algún control sobre el proyecto a través de Mike Seligman, al que le temblaban las piernas por ello, y tan asustado por lo que se le había dicho, que estábamos sin timón. No teníamos a nadie a cargo de este proyecto “.

Cuando le pregunté qué podría haber causado una reacción tan extrema de Seligman, Tormé especuló:

Probablemente le dijeron algo que parecía muy ominoso, como si nos dirigiéramos hacia una invasión alienígena, o algo así. Y él se tragó la historia de cabo a rabo.

Tom DeLonge cree que está recibiendo la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad de sus misteriosos “asesores”.

Lo que nos trae, aunque brevemente por ahora, de vuelta a Tom DeLonge, al que parece que sus propios contactos oficiales le han contado una historia sorprendentemente similar. Es lo de siempre: los OVNIs representan una amenaza sin precedentes para la seguridad nacional y el secreto histórico se justifica por estos motivos, -los “malos” no lo son tanto después de todo. La historia también transmite un mensaje sutil pero potencialmente preocupante a las potencias enemigas observadoras: “Tenemos la tecnología de Star Trek, ¡no te metas con nosotros!” ¿Qué mejor manera de asustar a los potenciales agresores que de hacerles sospechar que estás en posesión de tecnologías extraterrestres super avanzadas?

Vale la pena señalar que UFO Cover-Up ? realizó entrevistas en pantalla a varios  científicos soviéticos desde Moscú. Al principio de la serie, el anfitrión Mike Farrell subraya la importancia de esta participación soviética, describiéndola como “la primera glasnost OVNI en la historia de la televisión”. Más tarde en el programa, Farrell, aún leyendo desde su apuntador electrónico, le dice a uno de los soviéticos, “gracias por abrir un nuevo canal de comunicación entre los Estados Unidos y la URSS”. No olvidemos que el programa fue transmitido en 1988 durante las duras heladas de la Guerra Fría. En un arreglo extremadamente inusual, el programa, cuyo eje fundamental era traer la historia central ovni a una audiencia masiva, fue transmitido en vivo simultáneamente en América y la Unión Soviética.

Aparte de la posible meta de jugar con la mente del enemigo, el engaño DeLonge es quizás más sensatamente visto como el último ejemplo del aparato de inteligencia plantando ideas particulares en una subcultura cercana, sembrando la verdad con la ficción y supervisando cómo esta información está siendo recibida, interpretada y difundida. Nos lleva otra vez de regreso a ‘Halcón’. Los nombres y los rostros pueden cambiar, pero el juego sigue igual.

Citando a George P. Hansen:

Cualquier análisis legítimo que intente explicar la creencia en OVNIs debe reconocer que la subcultura OVNI está inundada de desinformación difundida por el personal del gobierno, y que esto ha jugado un papel enorme en la formación de la subcultura. Prácticamente todos los investigadores OVNI que hacen presentaciones públicas regulares son de vez en cuando abordados por personas que afirman haber visto materiales o documentos durante el servicio militar que confirmaron que el gobierno tiene proyectos OVNI … Estos informantes de bajo perfil son una fuente importante de creencias OVNI sostenidas por millones de personas. Su información circula discretamente por toda la cultura…”

Este es el caso. Pero el siguiente “informante” estaba lejos de ser de bajo perfil. Debería gritar desde los tejados, y su testimonio se convertiría en un pilar central de la moderna teoría de la conspiración OVNI….

En la tercera parte, seguiremos la campaña de desinformación a medida que evolucionó a lo largo de los años noventa y en el nuevo milenio en los testimonios de nuevos ‘denunciantes’ y ‘filtraciones’ y veremos cómo el aparato de defensa estadounidense explotó su antigua relación con Hollywood para amplificar a nivel  de la cultura-pop su propia e interesada narrativa ovni cuidadosamente elaborada. Todo conduce lenta pero inevitablemente a cierto cantante punky ojiplático.

Continuará…

ROBBIE GRAHAM                           MYSTERIOUS UNIVERSE

¿TEÓRICO DE LA CONSPIRACIÓN O REALIDAD CONSPIRATORIA?

000-jewish-conspiracyExisten conspiraciones. Ocurren. Han sido documentadas. Hay leyes en contra de ellas. Miles de personas han sido condenadas y encarceladas por ellas. Sin embargo, por alguna razón la mayoría de la gente desecha la idea de que las conspiraciones hayan tenido lugar alguna ver. Con prominentes figuras de la conspiración como Alex Jones gritando diarias paranoias y desinformación a través de las ondas o David Icke siempre en torno de híbridos alienígenas, reptilianos que pueden cambiar de forma, no es de extrañar que el público en general se burle de los llamados “teóricos de la conspiración”. Pero, ¿y si la realidad del controlado mundo en que vivimos verdaderamente es conspiratorio? ¿Y si la verdad realmente es una conspiración? Luego de investigar y expresar este hecho te hace un “conspirativo realista”, no un “teórico de la conspiración”. Y si niegas este hecho, no te hace un “ponderado racionalista” como la mayoría simula, sólo te hace estrecho de mente, crédulo, maleable, borrego, un loro de repetición.
000-conspiracy-realistEl hecho es que la conspiración es la regla, no la excepción.  Cada presidente estadounidense en la historia viene de antiguas líneas reales de sangre británicas y/o francesas. Sociedades secretas como los masones, Skull and Bones, Bohemian Grove, el CFR, el club Bilderberg y la Comisión Trilateral existen todas y mantienen un increíble poder e influencia sobre la política mundial, los medios de comunicación, los ejércitos y la economía. Los principales medios de comunicación mundiales están controlados por un pequeño grupo de miembros de las sociedades secretas. El sistema de adoctrinamiento mundial del gobierno para el obligado lavado de cerebro a nuestros niños se nos ha dado por las mismas personas. Así era el sistema bancario criminal que controla el mundo económicamente. Lea acerca de la Operación Northwoods, la falsa bandera del Lusitania, la falsa bandera de Pearl Harbor, la falsa bandera del Golfo de Tonkin, el 11/S y otras conspiraciones probadas que han conducido a grandes guerras. Lea acerca de la enorme cantidad de control que el sionismo y los sionistas tienen sobre América y el mundo. Lea sobre el largamente planeado Nuevo Orden Mundial. Un único Gobierno Mundial está siendo llevado a buen término lentamente por estas personas.
000-conspiracy-theorist“Teorías” ciertas de la conspiración abundan en Internet, historias de varios encuentros criptozoológicos o promesas de Federaciones Galácticas de extraterrestres benévolos. Estas ideas marginales, muchas sin una sola pizca de evidencia firme, son de hecho meras teorías, con poca o ninguna realidad detrás de ellas. Sin embargo, el hecho de que la humanidad siempre ha sido controlada por un grupo de “reales” psicópatas obsesivamente endogámicos con la sociedad secreta de soldados que influyen en las masas a través del control de los medios de comunicación, la educación, la economía y la política, y que están vorazmente trabajando para un último  poder centralizado en un Nuevo Orden Mundial no es una teoría. Es la conspiratoria realidad que estamos viviendo y que se está haciendo demasiado tarde en el juego del bien contra el mal para permanecer pasivamente protegidos por la negación, con la cabeza en la arena. Es el tiempo para que la gente de un paso hacia el grupo de los que piensan, investigue la verdadera historia de la humanidad, y se vuelvan orgullosos conspirativo-realistas.

ERIC DUBAY

OVNIS: LO QUE EL GOBIERNO NO SABE

alien-light-close-upHace apenas unos días, fui entrevistado por un programa de radio que permitió al final a los oyentes hacer preguntas sobre diversos aspectos del fenómeno OVNI. Una de ellas iba en el sentido de “¿nos dirá un día el gobierno la verdad acerca de los OVNIS y si no, porqué no? Es, por supuesto, una pregunta perfectamente válida. Como sabemos, -gracias a la Ley de Libertad de Información y testimonios de testigos-, agencias de numerosos gobiernos de todo el mundo, con toda seguridad se han interesado por la actividad OVNI. Y durante décadas además.

Hay, sin embargo, una cuestión importante a tener en cuenta en relación con lo anterior pregunta. Es decir, existe la suposición de que sólo porque los organismos gubernamentales han investigado en secreto encuentros OVNI durante años, esto debe significar que tiene todas las respuestas acerca de lo que está sucediendo en nuestros cielos. Pero, he aquí una idea a considerar: ¿y si esos mismos organismos en realidad   no tienen todas las respuestas? De hecho, ¿y si no tienen ninguna respuesta?

Ahora, eso no quiere decir que “el gobierno” no puede haber adquirido una enorme cantidad de datos sobre los ovnis. Una vez más, la FOIA demuestra que durante décadas se han recogido y estudiado grandes cantidades de datos sobre la actividad OVNI. También nos hemos enterado de la clandestina vigilancia oficial de los abducidos por extraterrestres. Hay muchas historias de cuerpos de extraterrestres y ovnis estrellados mantenidos en cámaras subterráneas seguras y hangares en instalaciones fortificadas, a buen recaudo. Y luego están los relatos increíbles que describen encuentros cara a cara entre entidades alienígenas y representantes del gobierno.

Saber donde comienza la verdad, y donde acaban los rumores, las mentiras, la desinformación y “el amigo de un amigo….”, es una incógnita. Pero volviendo a la pregunta que ha iniciado este artículo, hay que decir un par de cosas. Tal vez las agencias gubernamentales tengan realmente esos cuerpos muertos de extraterrestres y artefactos OVNI almacenados lejos de miradas curiosas.(¡Eso quere decir nosotros, por cierto!)

Tal vez le damos al dominio de la burocracia  demasiado crédito. Después de todo, si el suceso de  Roswell, New Mexico en julio 1947 realmente se centró en torno a la colisión y a la recuperación de un extraño vehículo e incluso cuerpos alienígenas, ¿qué habría significado para el gobierno de entonces? Bueno, ante todo, les habría dicho que alguien, -o algo-, estaba merodeando alrededor, espiándonos, y lo estaban haciendo en Nuevo México, de hecho el hogar de los lugares más importantes de la época, como Los Alamos y White Sands. Pero y si ese fuera el caso, -incluído la recuperación de evidencias materiales-, en realidad habrían revelado algo más?

Incluso si las autopsias de los cuerpos recuperados hubieran determinado que eran no-humanos y muy posiblemente extraterrestres, tal determinación no habría revelado nada acerca de por qué esas entidades estaban aquí o de dónde provenían. Tampoco se hubiera puesto de manifiesto por qué estaban actuando, -y por qué todavía lo hacen-, de manera tan furtiva, intrigante y misteriosa.

onthetrailSucede igual con los testimonios de pilotos militares, informes basados en el radar y fotografías autentificadas por personal militar. Son sin duda unos datos innegables y fascinantes, que refuerzan la teoría que postula que estamos siendo visitados por algo, y muestra que algo extraño y extraordinario está sucediendo. Pero, al igual que con el tema de los “cuerpos alienígenas”, los testimonios, materiales de archivo, y datos obtenidos vía radar no ofrecen ninguan información significativa sobre la cuestión de por qué estas cosas están aquí o sobre lo que quieren.

Una situación similar existe en relación con el fenómeno de la abducción alienígena. Mucho más que unos pocos abducidos han informado de lo que suena sospechosamente como la vigilancia encubierta de sus vidas y actividades por agencias de inteligencia. Manipulación del correo, helicópteros volando sin marcas a baja e intimidante altura sobre hogares y llamadas telefónicas extrañas no son infrecuentes en los círculos de abducidos.

Incluso si este es un trabajo de unidades ocultas y grupos militares, deberíamos considerar la posibilidad muy real de que la burocracia esté vigilando a los abducidos no porque sepan todos los pormenores de este fenómeno. Quizás la vigilancia se lleve a cabo porque las agencias no tienen idea de lo que realmente está detrás del misterio de las abducciones. Por tanto, ellos espían a los abducidos con la esperanza que, -eso que afirman tener un contacto directo con las entidades que están tras el fenómeno OVNI-, puedan proporcionarles el conocimiento y las respuestas que buscan los que dirigen los proyectos clasificados.

Y esto me retrotrae a la pregunta que me hicieron en la radio hace unas noches. Aunque no se den cuenta, las personas que demandan a las agencias gubernamentales que revelen la verdad acerca del fenómeno OVNI están haciendo un gran acto de fe. Ellos presumen que tienen, -y ocultan-, datos, y quizás incluso evidencias físicas también, lo que significa además que la burocracia sabe lo que está sucediendo, y que las agencias conocen de dónde vienen esas entidades y qué es lo que quieren de nosotros. En otras palabras, suponen que el gobierno tiene las respuestas definitivas.

alienTambién suponen que el silencio es debido al hecho de que los órganos de gobierno están intentando hacer ingeniería inversa con los OVNIS recuperados, para tratar de utilizar la avanzada tecnología alienígena en aplicaciones militares. O bien que el silencio se debe a que el gobierno ha descubierto algo terrible que podría tener relevancia histórica y religiosa, y que nunca puede ser revelado sin colapsar las instituciones establecidas desde hace tiempo.

Sugiero, sin embargo, que el silencio en curso por parte del gobierno puede ser por una razón muy diferente. El personal militar y de inteligencia muy bien puede tener sólidas pruebas de que entidades no-humanas (ya sean genuinos extraterrestres, seres interdimensionales, o algo desconocido) están aquí. Pero quizás eso es todo lo que saben. Tal vez las historias de “tratados gubernamentales con alienígenas”, y de agencias que poseen pruebas sobre que los OVNIS vienen de tal sistema estelar o de cual galaxia, son nada más que desinformación, ingeniosamente diseñada para que lleguemos a la conclusión de que el gobierno sabe totalmente lo que sucede y tiene el control de la situación.

Pero, tal vez, al final ellos no sepan nada, más allá del sorprendente hecho de que estamos siendo visitados. El silencio oficial, cuando se trata de OVNIS, puede no ser provocado por lo que sabe el gobierno. El miedo abrumador a admitir su ignorancia a gran escala de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, podría ser el principal factor.

NICK REDFERN

INFILTRACIÓN ALIENÍGENA versus JUEGOS MENTALES

blackops-585x306Cuando, a mediados de 1980, se anunciaron por el régimen de mano de hierro de la entonces Primera Ministra Thatcher por los que se establecían misiles nucleares “Cruise” en bases militares estratégicas en las Islas Británicas, esto provocó manifestaciones masivas por parte del público en general, sobre todo frente a un establecimiento militar llamado Greenham Common.

Como resultado de la prevista colocación de misiles en Greenham Common, un gran grupo de mujeres pacifistas, manifestantes, acamparon fuera de la base. No pasó mucho tiempo, sin embargo, antes de que muchas de las mujeres comenzaran a experimentar una serie de molestos síntomas, incluyendo una profunda depresión, ataques de ansiedad abrumadora, intensos dolores de cabeza como la migraña, pérdidas alarmantes de memoria a corto plazo, y un carácter mucho más desequilibrado.

Como consecuencia directa de este hecho sospechoso y alarmante, comenzaron a circular con rapidez teorías en el sentido de que las mujeres estaban siendo atacadas específicamente con armas electromagnéticas, como parte de un esfuerzo intensivo para conseguir un final abrupto y permanente a sus manifestaciones, que habían generado una gran cantidad de apoyo.

No era el caso de un cándida teoría de la conspiración: incluso el muy respetado diario The Guardian trataría la historia de una manera seria. En un artículo del 10 de marzo 1986 artículo para el periódico titulado Mujeres Pacifistas temen ataque electrónico, se informó de que el ejército poseían “… un sistema de detección de intrusos llamado BISS, que opera en una frecuencia lo suficientemente alta para hacer rebotar ondas de radar de un cuerpo humano en movimiento en las proximidades de un cerco perimetral”.

¿Es posible que tecnologías similares, pero mucho más sofisticadas, se pudieran aplicar en relación con el fenómeno de la abducción alienígena? Casi todo el mundo, estoy seguro, que esté familiarizado con estos temas  también se dará cuenta de por lo menos algunas de las controversias relativas a los relatos de la llamada abducción alienígena. Y, en su mayor parte al menos, todo comenzó en la noche del 19 de septiembre de 1961.

En esa noche, Betty y Barney Hill , un matrimonio se dirigían desde New Hampshire a su casa de Canadá cuando fueron sometidos  a una experiencia aterradora. Sin embargo, hasta su llegada a casa, había pocos indicios de que nada malo hubiera sucedido en el  transcurso del viaje.

Después de algunos meses de angustia emocional inexplicable, la pareja no pudo más, y buscaron la ayuda de Benjamin Simon, psiquiatra y neurólogo radicado en Boston. Sometidoa a rigurosas regresiones hipnóticas, tanto Betty como Barney recordaron lo que les había pasado durante dos horas perdidas. Sorprendentemente, dieron cuenta de encuentros cercanoscon seres extraterrestres aparentemente, que habían llevado a la pareja a bordo de una cierta clase de nave, y los habían sometido a una serie de angustiosos exámenes físicos.

Desde ese día, cientos, -tal vez miles-, de relatos similares han surgido en todo el mundo. Un punto de inflexión llegó en 1981 con la publicación del libro de Budd Hopkins Tiempo Perdido. Detallando varios de dichos relatos, Hopkins propuso una teoría que sugiere que al menos una especie extraterrestre estaba involucrada en el secuestro sistemático de seres humanos. Un trabajo posterior Hopkins reveló un vínculo potencialmente mucho más siniestro de las abducciones, a saber,  que los extraterrestres estaban secuestrando a personas como parte de una operación genética, cuyo objetivo era la producción de una raza híbrida medio-alieníegan, medio humana.

Hay, sin embargo, otro aspecto del misterio de las abducciones alienígenas que es, en cierto modo, aún más polémica que la hipótesis extraterrestre. Hay aquellos investigadores y los testigos oculares (o tal vez “las víctimas” sería un término mejor) que creen que las abducciones alienígenas nada tienen que ver con las actividades de los verdaderos extraterrestres, sino que son, en realidad, el resultado de un trabajo clandestino llevado a cabo por las agencias militares y ministerios.

Así dice la teoría, personal adscrito a proyectos militares utilizan el tema de las abducciones alienígenas como una cobertura cuidadosamente camuflada para permitir la continuación de los ensayos de las nuevas tecnologías, como drogas que alteran o controlan la mente, y sofisticadas ténicas de hipnosis.

Un ejemplo de un caso de presunto secuestro alienígena que parece haber sido parte de una sofisticada operación de control mental es eldescrito por Alison, una mujer de Arizona, que vive en un rancho no muy lejos de la ciudad de Sedona. Desde los veintisiete hasta los treinta y un años, Alison sufrió por lo menos cinco secuestros que llevaban todas las características del escenario de la abducción extraterrestre clásica.

En cada ocasión, ella estaba en su sala de estar, ya fuera leyendo o viendo la televisión, cuando sus dos perros, – Lucy y Verano-, comenzaban a actuar de manera angustiada, daban vueltas por la habitación y gemían. En ese momento, las cosas siempre se emborronaban, y Alison más tarde se encontraba en una parte diferente de la casa habiendo pasado varias horas. Ella siempre despertaba sintiéndose mareada, con un terrible dolor de cabeza y la boca seca.

Durante varios días después de las experiencias extrañas, ella soñaba con el momento en que las cosas empiezan a torcerse, -que siempre resultaban en una pérdida total de energía eléctrica en el interior de la casa, un zumbido profundo que emanaba de fuera de ventana de la gran sala de estar y potentes e intensas luces brillantes que envolvían a la habitación.

En su estado semiconsciente, Alison vería pequeñas figuras oscuras escabulléndose por la habitación. Luego la llevaban afuera en una pequeña nave donde era sometida a un examen ginecológico y algún tipo de sondeo nasal. Luego ella volvía a otra parte de la casa y los alienígenas se iban. Sólo después de que los alienígenas parteran que el intenso zumbido cesaba.

Sin embargo el que Alison cree que fue el quinto secuestro, el misterioso zumbido se detuvo repentinamente, sólo unos pocos segundos después de que sus visitantes cósmicos hubieran entrado en la habitación. En este punto, recordó Alison,
-significativamente, esta vez no en un sueño posterior sino en tiempo real-, ella comenzó a recuperar poco a poco sus sentidos. Y, muy sorprendentemente, también lo hicieron los alienígenas. No eran un grupo de “Grises” frágiles, calvos, de ojos negros, sino en su lugar una serie de hombres grandes y fornidos llevando lo que  sospechosamente parecía un negro uniforme militar.

Según Alison, de repente los hombres comenzaron a retroceder lentamente. Y, como Alison comenzó a recuperar sus sentidos, uno de ellos levantó la mano  “como si dijera: ‘Quédate donde estás’,” y continuó haciéndolo hasta que hubieron salido de la casa.

Alison se dirigió, aún ligeramente atontada, a la ventana del salón,  justo a tiempo para ver al grupo de hombres saltar a bordo no de una nave espacial extraterrestre, sino a un helicóptero negro muy terrestre. A una altura de varios cientos de pies, un potente foco desde el helicóptero iluminó el cielo oscuro alrededor de su propiedad.

Hoy en día, Alison ha dejado de lado sus creencias ufológicas, y está convencida de que, como resultado de una combinación de hipnosis subliminal, tecnologías que alteran la mente, y tal vez incluso armamento no letal diseñado para desactivar temporalmente el sistema nervioso y el movimiento corporal, ella fue ingeniosamente inducida a pensar que era una abducida extraterrestre. Pero  en realidad, ella no fue más que una cobaya para las pruebas de armamento sofisticado diseñado para afectar y manipular la mente y el cuerpo.
Quizá tenga razón …

NICK REDFERN

TESLA, EL GENIO QUE HIZO LA LUZ

Informe Semanal – Tesla, el genio que hizo la luz    23 junio 2012

 

Nicola Tesla, ingeniero y matemático fue uno de los grandes inventores del siglo XX y también de los más olvidados. Precursor de la televisión, de la robótica, de los rayos X y de muchos otros adelantos, Tesla fue el genio que afirmó y demostró en sus experimentos que podía generar una energía libre, universal y gratuita. En 2006 las Naciones Unidas conmemoraron el año de Tesla.

HISTORIA DEL ESTADO PROFUNDO EN ESTADOS UNIDOS (II)

El «Proyecto Juicio Final» y los eventos profundos: el asesinato de JFK, el Watergate, el Irangate y el 11 de septiembre

En la segunda parte de su estudio sobre el Estado profundo estadounidense, Peter Dale Scott analiza el asesinato de Robert Kennedy, el Watergate y el escándalo Irán-Contras [también conocido como Irangate. NdT.]. Mediante la manipulación de esos hechos, el complejo militaro-industrial se apoderó progresivamente del poder en un país que ahora vive bajo un estado de urgencia permanente. Según este historiador canadiense, la primera exigencia de un movimiento como Occupy Wall Street debería ser la abrogación de la Patriot Act, que legaliza la solución de la crisis política en Estados Unidos por la vía militar.

Todos los eventos profundos anteriormente mencionados han conducido a la atribución a Washington de poderes represivos cada vez más numerosos. Por ejemplo, es evidente que la Comisión Warren utilizó el asesinato de Kennedy para recrudecer la vigilancia de la CIA sobre la ciudadanía estadounidense. Como escribí en mi libro Deep politics, era este el resultado «de las controvertidas recomendaciones de la Comisión Warren imponiendo que se ampliaran las responsabilidades del Servicio Secreto en materia de vigilancia interna (WR 25-26). Paradójicamente, esta última [la Comisión Warren] concluyó que Oswald había actuado solo (WR 22) […], pero también que el Servicio Secreto, el FBI y la CIA debían coordinar más estrechamente la vigilancia sobre los grupos organizados (WR 463). En particular, recomendó al Servicio Secreto que se dotara de una base informática de datos compatible con la que ya había elaborado la CIA» [1].

Este esquema se repetirá 4 años después con el asesinato de Robert Kennedy [también llamado RFK o Bobby]. En las 24 horas transcurridas entre los disparos que alcanzaron a Bobby Kennedy y su deceso, el Congreso adoptó con carácter urgente una ley ya redactada de antemano (como también lo estaban la Resolución del golfo de Tonkín de 1964 y la Patriot Act de 2001) –ley amplió nuevamente los poderes secretos conferidos al Servicio Secreto en nombre de la protección de los candidatos a la presidencia [2].
 No se trataba de un cambio insignificante o benigno. Esa ley, aprobada con la mayor premura bajo la administración Johnson, dio lugar a algunos de los peores excesos de la era Nixon. [3]

Ese cambio contribuyó también al caos y los actos de violencia ocurridos en 1968 durante la Convención Demócrata de Chicago. Agentes de vigilancia de la Inteligencia Militar asignados al Servicio Secreto operaban entonces dentro y fuera de la sala de reuniones. Varios de aquellos agentes equiparon a los «gamberros de la Legion of Justice, como la Chicago Red Squad [que] cometió actos de brutalidad contra los grupos antibelicistas locales» [4].

Fue así como los nuevos poderes secretos conferidos después del asesinato de Robert Kennedy propiciaron el catastrófico desorden de la Convención de Chicago, que prácticamente destruyó el viejo Partido Demócrata representante de los sindicatos. Los tres presidentes demócratas elegidos después de aquello fueron mucho más conservadores.

Si se aborda la cuestión del Watergate o del Irangate, ambos hechos constituyeron en cierta medida no una extensión sino un retroceso de los poderes represivos que ejercían Richard Nixon y la Casa Blanca de Reagan. Aunque de forma superficial, es cierto que estos hechos dieron lugar a reformas legislativas que parecen contradecir mi tesis de la extensión de la represión.

Pero hay que puntualizar bien la diferencia entre, de un lado, la fase inicial del Watergate (la efracción) y los dos años de crisis registrados como consecuencia de ese acto malintencionado. La crisis del Watergate mostró a un presidente obligado a dimitir por la conjunción de numerosas fuerzas, en las que se incluían simultáneamente liberales y conservadores. Pero los personajes fundamentales de la primera fase del Watergate –Howard Hunt, James W. McCord, G. Gordon Liddy y sus aliados cubanos– se situaban todos muy a la derecha de Nixon y de Kissinger. Y el resultado de sus maquinaciones no se concretó hasta el momento de lo que se dio en llamar la Masacre de Halloween, en 1975, cuando Henry Kissinger fue expulsado de su puesto de consejero para la Seguridad Nacional y se le comunicó al vicepresidente Nelson Rockefeller que quedaría al margen de la candidatura republicana en 1976. Esa importante reorganización fue planeada por otros dos personajes anclados muy a la derecha: Donald Rumsfeld et Dick Cheney, por entonces miembros de la Casa Blanca de Gerald Ford. [5]

Aquel día de 1975 se concretó la derrota final de la facción llamada «Rockefeller» –o facción liberal– del Partido Republicano. Fue reemplazada por la facción conservadora llamada «Goldwater-Casey», que rápidamente lograría apoderarse de la candidatura presidencial y luego de la función suprema a través de Ronald Reagan [6]. Esta revolución palaciega poco conocida, al igual que otras intrigas que se produjeron a mediados de los años 1970, contribuyó al cambio en Estados Unidos: este país pasó así de ser una economía capitalista de bienestar, que reducía paulatinamente las disparidades en materia de ingresos y de riqueza, a ser una «plutonomía» financiarizada en la que se invertían las tendencias anteriores [7].

A través del Irangate (tambíen conocido como el escándalo Irán-Contras), nuevamente constatamos la acumulación cada vez más creciente de poderes represivos encubiertos bajo reformas liberales. En esta época, no sólo la prensa sino también los profesores e investigadores universitarios –entre ellos yo mismo– celebraron el fin del respaldo [estadounidense] a los contras en Nicaragua, así como el éxito del proceso de paz de Contadora. En cambio, lo que generalmente no se supo fue que, aunque el teniente coronel Oliver North había sido excluido del Proyecto Juicio Final, los planes de ese programa que preparaban la vigilancia, las detenciones arbitrarias así como la militarización de Estados Unidos siguieron extendiéndose después de su partida [8].

Tampoco se vio el hecho que el Congreso de los Estados Unidos, a pesar de reducir su ayuda a un pequeño ejército narcofinanciado vinculado a la CIA, estaba desarrollando en Afganistán un creciente apoyo a una coalición mucho más grande de fuerzas paramilitares aliadas a la propia CIA y financiadas a través de la droga [9]. Si bien el Irangate permitió que se supiera sobre los 32 millones de dólares que Arabia Saudita había entregado a los Contras (a pedido del director de la CIA William Casey), nada se supo sobre los 500 millones de dólares (probablemente más) que los mismos sauditas, también a pedido de Casey, habían entregado en aquella misma época a los muyahidines afganos [10]. En ese sentido, el dramatismo utilizado al presentar el Irangate en el Congreso puede ser considerado como un engañoso montaje que desvió la atención del público de la implicación, mucho más importante, de Estados Unidos en Afganistán –una política secreta que ha evolucionado desde entonces para convertirse en la guerra más larga de toda la historia de los Estados Unidos.

Si ampliamos nuestra visión del caso Irán-Contras, veremos que en realidad se trata del caso Irán-Contras-Afganistán. Tendríamos que admitir entonces que, a través de ese evento profundo complejo y mal conocido, la CIA recuperó en Afganistán la capacidad paramilitar que el almirante Stansfield Turner había tratado de quitarle cuando ocupó el cargo de director de la agencia, bajo la administración Carter. Fue, en resumen, una victoria para una facción que se componía de individuos como Richard Blee, el protector de al-Mihdhar y defensor en el año 2000 de una intensificación de las actividades paramilitares de la CIA en Afganistán [11].

Nunca olvidaré la primera plana del New York Times del 18 de junio de 1972, el día siguiente a la efracción del hotel Watergate. Allí estaban las fotos de los individuos que se habían introducido en el inmueble, incluyendo la de Frank Sturgis (alias «Fiorini»). Yo había escrito anteriormente sobre este individuo, cerca de 2 años antes, en el manuscrito de mi libro (que nunca se publicó) sobre el asesinato de JFK, La Conspiración de Dallas (The Dallas Conspiracy).

Sturgis no era un tipo cualquiera. Ex contratista de la CIA, contaba además con amplios contactos en el medio de los ex propietarios de casinos de La Habana, todos vinculados al hampa [12]. Mis primeros escritos sobre el caso Kennedy se concentraron en los vínculos entre Frank Sturgis y un campo de entrenamiento de anticastristas cubanos cercano a Nueva Orleáns, en cual Oswald había mostrado interés. También abordaban la implicación de Sturgis en falsos cuentos primarios que describían a Oswald como participante en una conspiración comunista cubana [13].

En 1983, cierto número de cubanos miembros del ejército particular de Manuel Artime, respaldado por la CIA en Centroamérica, ayudaron a Sturgis en la propagación de aquellos cuentos primarios. En 1965, la base de Artime en Costa Rica fue cerrada, supuestamente debido a su implicación en el tráfico de droga [14]. Durante los años 1980, algunos de aquellos exilados cubanos estuvieron implicados en actividades de apoyo a los contras [Los “contras” eran los miembros de las bandas contrarrevolucionarias que Estados Unidos financiaba con el tráfico de drogas para utilizarlos en su guerra sucia contra el gobierno sandinista nicaragüense. NdT.] a través del tráfico de droga [15].

El mentor político del MRR (Movimiento de Recuperación Revolucionaria) de Manuel Artime era Howard Hunt, uno de los organizadores de la operación del Watergate. En 1972, será Artime quien pagará la fianza de los cubanos que se habían introducido en el Watergate. Ramón Milián Rodríguez, un individuo que se dedicaba al lavado del dinero de la droga, declaró haber entregado a varios de los cubanos del Watergate 200,000 dólares provenientes de Artime. Rodríguez dirigió posteriormente dos empresas costarricenses de mariscos –Frigoríficos y Ocean Hunter– que blanqueaban el dinero de la droga para prestar apoyo financiero a los contras [16].

También se dijo que Howard Hunt y James McCord habían estado implicados en los planes de Artime para invadir Cuba, en 1963 [17]. No creo que sea por casualidad que Artime, el protegido de Hunt, se metió en el tráfico de droga. Como ya expliqué por otro lado, Hunt manejaba una conexión de narcóticos en Estados Unidos desde que fue, en 1950, jefe de misión de la OPC (Oficina de Coordinación Política, siglas en inglés) en México [18].

Pero James McCord, quien será posteriormente el cómplice de Howard Hunt y de G. Gordon Liddy en la preparación y ejecución de la efracción del Watergate, no sólo se había distinguido por sus actividades anticastristas en 1963. También era miembro de la red de planificación de crisis de Estados Unidos, que más tarde ocupará un lugar central tras el Irangate y el 11 de septiembre. McCord era miembro de una pequeña unidad de reserva de la fuerza aérea estadounidense en Washington, unidad dependiente de la Oficina de Preparación para Crisis (OEP, siglas de Office of Emergency Preparedness). Aquella unidad estaba encargada «de confeccionar la lista de extremistas y de organizar planes de urgencia para censurar los medios de prensa y el correo postal en Estados Unidos en periodo de conflicto armado» [19]. Su unidad formaba parte del Programa de Seguridad de la Información en Tiempo de Guerra (WISP, siglas de Wartime Information Security Program) que tenía la responsabilidad de activar «los planes de urgencia para imponer la censura de la prensa, de los correos y de todas las telecomunicaciones (incluyendo las comunicaciones gubernamentales), así como para encerrar de forma preventiva a los civiles que representen «riesgos securitarios» poniéndolos en «campos militares» [20]. En otras palabras, se trata de los mismos planes identificados en los años 1980 bajo la denominación de Proyecto Juicio Final –los planes de Continuidad del Gobierno (COG, siglas de Continuity of Government) en los que trabajaron Dick Cheney y Donald Rumsfeld han venido trabajando de conjunto durante los 20 años anteriores al 11 de septiembre de 2001.

La participación de James McCord en un sistema de planificación de urgencias encargado de [censurar] las telecomunicaciones sugiere [la existencia de] un denominador común tras prácticamente todos los eventos profundos que estudiamos. Oliver North –en la organización del Irán-Contras, Oliver Nort era el hombre de confianza del tándem Reagan-Bush dentro de la Oficina de Preparación para Crisis (OEP)– estuvo implicado también en ese tipo de planificación, y tenía acceso a la red nacional supersecreta de comunicación del Proyecto Juicio Final.
 La red de North, conocida con el nombre de Flashboard, «excluía a los demás funcionarios que tenían puntos de vista opuestos […] [y] disponía de su propia red informática mundial dedicada al antiterrorismo, […] a través de la cual sus miembros podían comunicarse exclusivamente entre sí y con sus colaboradores en el extranjero» [21].

Oliver North y sus superiores utilizaron Flashboard en operaciones especialmente sensibles, que debían permanecer secretas para los demás miembros –sospechosos u hostiles– de la administración de Washington.
 Dichas operaciones incluían entregas ilegales de armas a Irán y otras actividades, algunas de las cuales siguen siendo hoy desconocidas, que incluso pueden haber tenido como blanco la Suecia de Olof Palme [22].
 Flashboard, la red de urgencia de los años 1980 en Estados Unidos, era en 1984 y 1986 el nombre que identificaba la red operativa de la COG [Continuidad del Gobierno]. Dicha red fue planificada en secreto durante 20 años por un equipo que incluía a Dick Cheney y Donald Rumsfeld, y su costo total fue de varios miles de millones de dólares. El 11 de septiembre de 2001, los dos hombres que desde hacía tanto tiempo la habían planificado volvieron a activarla [23].

Ya en 1963 se perciben indicios del Proyecto Juicio Final, cuando Jack Crichton, jefe de la 488ª unidad de reserva de la Inteligencia Militar, participó en él, en su condición de jefe de inteligencia para la Protección Civil de Dallas, desde el Centro Subterráneo de Operaciones de Urgencia. Russ Baker cuenta que «dado que debía permitir garantizar la “continuidad del gobierno” en caso de ataque, [el centro] había sido enteramente equipado con material de comunicación» [24]. Un discurso pronunciado en la inauguración del centro, en 1961, proporciona más detalles:

«Este Centro de Operaciones de Urgencia forma parte del Plan Nacional tendiente a conectar las agencias gubernamentales federales, provinciales y locales a través de una red de comunicación a partir de la cual será posible dirigir las operaciones de salvamento en caso de urgencia local o nacional. Es parte esencial del Plan operacional de supervivencia, tanto a nivel federal como provincial y local.» [25]

En otras palabras, Jack Crichton, al igual que James McCord, Oliver North, Donald Rumsfeld y Dick Cheney después de él, formaba parte de lo que en los años 1980 se llamó Proyecto Juicio Final. Pero el objetivo de ese programa se amplió considerablemente en 1988: ya no se trataba sólo de prepararse para un ataque nuclear, sino de planificar la suspensión efectiva de la Constitución de los Estados Unidos ante cualquier tipo de urgencia nacional [26]. Este cambio, introducido en 1988, permitió la aplicación de la COG el 11 de septiembre de 2001. Hasta aquel momento, el Proyecto Juicio Final se había desarrollado hasta convertirse en lo que el Washington Post llamó «un gobierno de la sombra que ha evolucionado basándose en “planes de continuidad de las operaciones” preparados desde hace mucho tiempo atrás» [27].

Está claro que la Oficina de Preparación para Crisis (la OEP, conocida entre 1961 y 1988 bajo el nombre de Oficina para la Planificaron de Urgencias) nos proporciona un denominador común a la hora de identificar a los personajes claves que se hallan tras prácticamente todos los hechos estructurales analizados en este artículo. Queda mucho camino por recorrer antes de que se logre comprobar si la propia OEP (además de los individuos aquí mencionados) fue el origen de alguno de esos hechos. Creo, sin embargo, que las redes alternativas de comunicaciones internas de la OEP (que más tarde serán incorporadas al Proyecto 908) han desempeñado un papel significativo al menos en 3 eventos profundos: el asesinato de John F. Kennedy, el Irangate y el 11 de septiembre.

Lo anterior se demuestra fácilmente en el caso del 11 de septiembre, donde ya se sabe que Dick Cheney aplicó los planes de Continuidad del Gobierno del Proyecto Juicio Final el 11 de septiembre de 2001, incluso antes de que se estrellara el último de los 4 aviones secuestrados [28]. La Comisión Investigadora sobre el 11 de septiembre fue incapaz de encontrar los registros que hubiesen permitido reconstruir las principales decisiones que tomó Cheney aquel día, lo cual parece indicar que dichas decisiones sólo pudieron elaborarse a través del «teléfono seguro» situado en el túnel que conduce al bunker presidencial –tan secreto que la Comisión Investigadora sobre el 11 de septiembre nunca pudo obtener las grabaciones telefónicas [29]. Probablemente se trataba de un teléfono del programa de la COG.

En realidad no se sabe si el «teléfono seguro» del túnel de la Casa Blanca pertenecía al Servicio Secreto o si, como cabe esperar, era parte de la red segura de la Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca (WHCA, siglas de White House Communications Agency). De ser correcta la segunda hipótesis nos encontraríamos entonces ante una importante similitud entre el 11 de septiembre y el asesinato del presidente Kennedy. En efecto, la WHCA afirma en su sitio web que dicha agencia fue «un elemento clave en la documentación sobre el asesinato del presidente Kennedy» [30].
 Sin embargo, no resulta fácil comprender quién compiló esa documentación ya que la Comisión Warren no logró que se le diera acceso a los registros y transcripciones de la WHCA [31].

El Servicio Secreto había instalado un transmisor de radio portátil de la WHCA en el vehículo que encabezaba el cortejo presidencial [32]. Este utilizaba también la radio de la policía para mantenerse en contacto con el auto-piloto, en el que se hallaba George Lumpkin, director adjunto del Departamento de Policía de Dallas (DPD) y miembro de la 488ª unidad de reserva de la Inteligencia Militar [33].

Las grabaciones de las comunicaciones WHCA del convoy nunca fueron entregadas a la Comisión Warren, ni tampoco a la comisión sobre los asesinatos creada por la Cámara de Representantes ni al Comité de Estudio de los Archivos sobre Asesinatos [ARRB, siglas de Assassination Records Review Board] [34]. Por lo tanto, no podemos determinar si dichas grabaciones pudieran explicar algunas de las anomalías comprobadas en los dos canales del Departamento de Policía de Dallas. Por ejemplo, dichas grabaciones habrían permitido aclarar la llamada de origen desconocido que grabó la policía de Dallas. Dicha llamada proporcionó la descripción de un sospechoso exactamente de la misma estatura y el mismo peso –erróneos por demás– que aparecían en los expedientes del FBI y la CIA sobre Oswald [35].

En este año 2011, vivimos aún bajo el estado de urgencia proclamado por el presidente Bush desde el 11 de septiembre de 2001. En todo caso, ciertas disposiciones de la COG siguen en vigor, y fueron incluso reforzadas por Bush a través de la Directiva Presidencial 51 (PD-51) de mayo de 2007. El Washington Post comentaba en aquel entonces la PD-51 en los siguientes términos:

«Después de los atentados de 2001, Bush nombró un centenar de altos funcionarios civiles, entre ellos a Cheney, para que se turnaran en secreto durante varias semanas, o varios meses, en instalaciones de la COG situadas fuera de Washington, para garantizar la supervivencia de la nación. Constituyen así un gobierno de la sombra que ha evolucionado en base a ‘planes para la continuidad de las operaciones’ preparados desde hace mucho tiempo.» [36]

Es posible que este «gobierno de la sombra» haya definido los objetivos finales de los proyectos de la COG ya previstos desde hace tiempo, como por ejemplo la vigilancia sin mandato [judicial], sobre todo gracias a la Patriot Act. Las controvertidas disposiciones de esta legislación ya habían sido puestas en aplicación por parte de Cheney y de otros funcionarios, incluso mucho antes de que el proyecto de ley llegara al Congreso, el 12 de octubre de 2001 [37].
 Otros proyectos de la COG que fueron puestos en práctica incluían la militarización y la vigilancia interna bajo la dirección del NORTHCOM, así como el proyecto del Departamento de Seguridad Interna llamado Endgame –un plan decenal de ampliación de los campos de detención que sólo en el ejercicio fiscal correspondiente al año 2007 alcanzó un costo de 400 millones de dólares [38].

Tengo, por consiguiente, una recomendación para el movimiento Occupy, que muy justamente se rebela en contra de los excesos plutocráticos que Wall Street ha cometido durante las últimas tres décadas. Mi recomendación es llamar a que se ponga fin al estado de urgencia que se mantiene en vigor desde el año 2001. En virtud de ese estado de urgencia, desde el año 2008 una brigada de combate del ejército estadounidense se mantiene permanentemente en posición, en Estados Unidos, en parte para que esté lista «a contribuir al control de las multitudes y de disturbios sociales» [39].

Los amantes de la democracia deben hacer todo lo posible por evitar que la crisis política que actualmente se desarrolla en Estados Unidos se resuelva por la vía militar.

Yo diría, en conclusión, que desde hace medio siglo la política estadounidense ha sido influenciada y se ha visto alterada por la no-solución del asesinato de Kennedy. Según un memorándum del 25 de noviembre de 1963, redactado por el fiscal general adjunto Nicholas Katzenbach, en aquel entonces era importante convencer a la opinión pública de que «el asesino era Oswald» y de que «no había cómplices» [40]. Por supuesto, esta prioridad se hizo más importante aún después de la adopción simultánea de esas dudosas proposiciones por parte de la Comisión Warren, de las instituciones estadounidenses y de la prensa dominante.

Esta disimulación de la verdad se ha convertido desde entonces en una embarazosa prioridad para todas las administraciones posteriores, incluyendo a la actual. En ese sentido podemos citar, por ejemplo, el caso de Todd Leventhal, funcionario del Departamento de Estado –bajo la administración Obama– cuya función oficial consistía –hasta hace poco– en defender la tesis del loco solitario en respuesta a las tesis de los llamados «conspiracionistas» [41].

Si Oswald no fue un asesino solitario, no sería sorprendente que existiese un vínculo entre quienes falsificaron los informes sobre él y quienes han deformado la política de Estados Unidos en los posteriores eventos profundos, empezando por el Watergate.

Desde los eventos profundos de 1963, la legitimidad del sistema político de los Estados Unidos se ha visto atrapada en una mentira que los eventos profundos posteriores han ayudado a proteger [42].

PETER DALE SCOTT

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la traducción al francés de Maxime Chaix y Sven Martin.

Red Voltaire

HISTORIA DEL ESTADO PROFUNDO EN EE.UU. (I)

El «Proyecto Juicio Final» y los eventos profundos: el asesinato de JFK, el Watergate, el Irangate y el 11 de septiembre

En este análisis, dividido en dos partes, el ex diplomático y profesor de ciencias políticas Peter Dale Scott muestra como Estados Unidos ha caído, por etapas sucesivas y a partir del asesinato de John F. Kennedy, en la situación que el presidente Eisenhower temía y sobre la cual incluso advirtió a sus compatriotas. Desde el 26 de octubre de 2001 y la imposición de la Patriot Act, el Estado profundo, una estructura secreta que se sitúa por encima de las apariencias democráticas, es quien realmente gobierna el país.

“Estoy conciente de la posibilidad que se instaure une verdadera tiranía en Estados Unidos. Tenemos por lo tanto que asegurarnos de que esta agencia [la National Security Agency, NSA] y todas las demás que posean estas tecnologías operen dentro de un marco legal y bajo una supervisión apropiada, para que nunca caigamos en ese abismo. Sería esa una caída sin regreso.” – Senador Frank Church (1975)

Es mi intención abordar en este artículo cuatro hechos importantes, y sin embargo mal analizados: el asesinato de John F. Kennedy, el escándalo del Watergate, el escándalo Irangate [también conocido en Latinoamérica como Irán-Contras, nota del traductor.] y el 11 de septiembre. Analizaré estos hechos o eventos –que llamaré «profundos»– como parte integrante de un proceso político aún más profundo que los vincula entre sí, de un proceso que ha favorecido la construcción de un poder represivo en Estados Unidos, en detrimento de la democracia.

He mencionado, durante los últimos años, la existencia de una fuerza oscura detrás de esos hechos –fuerza que, a falta de encontrar algo mejor, he llamado el «Estado profundo» y que se mueve simultáneamente dentro y fuera del Estado público. Hoy trataré por vez primera de identificar una parte de esa fuerza oscura, que ha venido funcionando al margen del Estado público desde hace al menos 5 décadas. Esta fuerza tiene un nombre que no es de mi invención: «Proyecto Juicio Final» (Doomsday Project).
Así designa el Departamento de Defensa los planes de contingencia tendientes a «garantizar el funcionamiento de la Casa Blanca y del Pentágono durante y después de una guerra nuclear o cualquier otra crisis de gran envergadura.» [1]

Aunque simple, este trabajo tiene un importante objetivo: demostrar que el Proyecto Juicio Final de los años 1980, así como los anteriores planes de crisis que condujeron a la estructuración de dicho proyecto, desempeñaron entre bastidores un papel determinante en los eventos profundos que pretendo analizar.

Dicho de manera más explícita, esta planificación fue un factor primordial tras los tres preocupantes fenómenos que hoy amenazan la democracia en Estados Unidos. El primero fue la transformación de nuestra economía en una «plutonomía», o sea en una economía con objetivos plutocráticos, caracterizada por una creciente división de Estados Unidos en dos clases –los opulentos y los desfavorecidos, los que pertenecen al «1%» y los miembros del «99%». El segundo fenómeno es la creciente militarización de Estados Unidos, y sobre todo su tendencia a librar o desatar guerras en regiones lejanas, lo cual se hecho cada vez más corriente y previsible.
Es evidente que las operaciones de esta maquinaria de guerra estadounidense han estado al servicio de los intereses del 1% que ocupa la cúspide de la pirámide [2].

El tercer fenómeno, que constituye el tema central de este ensayo, es la considerable influencia de los eventos estructurales profundos sobre la Historia de los Estados Unidos, influencia por demás cada vez más nefasta: acontecimientos misteriosos (como el asesinato del presidente John F. Kennedy (ver parte relacionada con Kennedy en este link), el caso de los «plomeros» del Watergate y los atentados del 11 de septiembre, que afectan brutalmente la estructura social estadounidense) tienen un tremendo impacto en la sociedad de este país. Por otro lado, constantemente implican la ejecución de actos criminales o violentos. Y son generados, para terminar, por una fuerza oscura y desconocida.

La actual descomposición de Estados Unidos en términos de disparidades de ingresos y de desigualdad en materia de riqueza, o de su militarización y su creciente tendencia belicista, ha sido objeto de muchos análisis. Mi enfoque en este ensayo tiene, a mí entender, un carácter inédito: consiste en señalar que las disparidades en materia de ingresos –dicho de otra forma, la «plutonomía»–, al igual que las tendencias guerreristas de Estados Unidos han sido considerablemente favorecidas por lo yo que llamo eventos profundos.

Es necesario comprender que las disparidades en materia de ingresos en la economía estadounidense no son fruto de una acción de las fuerzas empresariales independiente de la intervención política. Por el contrario, esas desigualdades fueron en gran parte engendradas por un proceso político continuo y deliberado que data de los años 1960 y 1970 –periodo durante el cual los individuos más ricos del país temían perder el control de este.

En aquella época, en su memorándum de 1971, el futuro juez de la Corte Suprema Lewis Powell advirtió que la supervivencia del sistema de libre empresa dependía de «la planificación y la aplicación cuidadosas, a largo plazo» de respuestas ampliamente financiadas contra las amenazas que representaba la izquierda [3]. Aquella advertencia engendró una violenta ofensiva de la derecha, coordinada por varios círculos de reflexión y generosamente financiada por un pequeño grupo de fundaciones familiares [4].
Hay que tener presente que todo aquello respondía al surgimiento de graves motines en Newark, Detroit y otras ciudades, y que la izquierda lanzaba por entonces un creciente número de llamados a la revolución (tanto en Europa como en Estados Unidos). He de concentrarme aquí en la respuesta de la derecha y en el papel de los eventos profundos en la facilitación de dicha respuesta.

La verdadera importancia del Manifiesto Powell residía no tanto en el documento en sí como en el hecho de que se redactó a pedido de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, uno de los grupos de presión más influyentes y más discretos. Por otra parte, aquel memorándum era sólo un síntoma entre tantos de que una guerra de clases estaba tomando forma en los años 1970, un proceso más amplio que venia desarrollándose tanto dentro del gobierno como fuera del mismo (y que incluía lo que Irving Kristol calificó de «contrarrevolución intelectual» y que llevó directamente a la autoproclamada «Revolución Reagan» [5].

Resulta evidente que aquel proceso más amplio se desarrolló durante prácticamente 5 décadas, mientras que la derecha inyectaba miles de millones de dólares en el sistema político de Estados Unidos. Lo que quiero demostrar aquí es que los eventos profundos también fueron parte integrante de estos esfuerzos de la derecha, desde el asesinato de John F. Kennedy hasta los atentados del 11 de septiembre.
El resultado del 11 de septiembre fue la aplicación de planes para la «continuidad del gobierno» (COG, sigla correspondiente a «Continuity of Government»), que fueron calificados en las audiencias de Oliver North sobre el escándalo Irangate, en 1987, como planes preparatorios para «la suspensión de la Constitución de los Estados Unidos». Estos planes de la COG, elaborados en base a planificaciones anteriores, fueron meticulosamente desarrollados desde 1982 en el marco de lo que ha dado en llamarse el Proyecto Juicio Final (Doomsday Project) por un equipo secreto nombrado por Reagan. Dicho equipo se componía de personalidades públicas y también privadas, entre las que se encontraban Donald Rumsfeld y Dick Cheney.

Trataré de probar que, bajo esa perspectiva, el 11 de septiembre no fue otra cosa que el resultado de una secuencia de eventos profundos que se remonta al asesinato de Kennedy, o incluso a una época anterior, y que los inicios del Proyecto Juicio Final están presentes en cada uno de ellos.

Para ser exacto, sobre estos eventos profundos, trataré de demostrar:

1) que en el seno de la CIA y de otras agencias similares (estadounidenses) hubo comportamientos malintencionados que contribuyeron al asesinato de Kennedy y a los atentados del 11 de septiembre;

 2) que las consecuencias de cada evento profundo incluyeron un recrudecimiento del poder represivo autoritario a favor de esas agencias, en detrimento del poder democrático persuasivo; [6]

3) que existen coincidencias sintomáticas en la presencia de ciertos individuos entre los autores de estos diferentes eventos profundos;

4) que se observa en cada uno de esos eventos la implicación de elementos vinculados al tráfico internacional de drogas –lo cual sugiere que nuestra actual «plutonomía» es también, en cierta medida, una «narconomía»;

5) que tras cada uno de esos eventos se puede observar la presencia del Proyecto Juicio Final (cuyo papel se hace cada vez más importante con el paso de los años), o sea de la estructura alternativa de planificación de urgencia que dispone de sus propias redes de comunicación y opera como una red de la sombra al margen de los canales gubernamentales normales.

El asesinato del presidente John F. Kennedy y los atentados del 11 de septiembre fueron facilitados por la forma como la CIA y el FBI manipularon sus propios expedientes sobre los presuntos autores de cada uno de esos hechos (Lee Harvey Oswald, en lo que llamaré el caso JFK, y los presuntos piratas aéreos Khaled al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi, en los atentados del 11 de septiembre). La decisión tomada el 9 de octubre por Marvin Gheesling, un agente del FBI, de borrar a Oswald de la lista de vigilancia del FBI es parte de esa facilitación. Esa decisión se aplicó después del arresto de Oswald en Nueva Orleáns, en agosto de 1963, y de su posterior viaje a México en septiembre. Es evidente que ambos hechos deberían haber convertido a Oswald en candidato a una vigilancia reforzada [7].

Ese comportamiento malintencionado constituye un paradigma si lo asociamos con las acciones de otras agencias, en particular con las de la CIA, en el caso JFK y en el 11 de septiembre. En efecto, el comportamiento de Gheesling va claramente en el sentido de un ocultamiento culposo de información por parte de la CIA, durante el propio mes de octubre [de 1963] –información que ocultó al FBI y según la cual Oswald se había reunido en México con Valery Kostikov, un presunto agente del KGB [8]. Ese ocultamiento contribuyó también a garantizar que Oswald no estuviese bajo vigilancia.

En efecto, el ex director del FBI Clarence Kelley se quejó en sus memorias de que la retención de información por parte de la CIA fue la principal razón que explicaba por qué Oswald no estaba bajo vigilancia el 22 de noviembre de 1963 [9]. La provocación de la Inteligencia Militar en 1963 fue más alarmante aún. En efecto, no contenta con retener información sobre Lee Harvey Oswald, una de sus unidades fabricó incluso datos falsos de inteligencia que parecían destinados a provocar una respuesta [militar] contra Cuba.

Yo califico ese tipo de provocaciones como cuentos primarios, en este caso se trata de intentos de describir a Oswald como un conspirador comunista (todo lo contrario de los posteriores cuentos secundarios, igualmente falsos, que lo describen como un rebelde solitario). Un cable del mando del IV ejército, con sede en Texas, puede ser considerado un revelador ejemplo de cuento primario. Recoge una información proporcionada por un policía de Dallas que era también miembro de una unidad de reserva de la Inteligencia Militar:

«El primer asistente Don Stringfellow, [de la] sección de Inteligencia, Departamento de Policía de Dallas, notificó al 112º Grupo INTC [de inteligencia], [asignado a] este cuartel general, que las informaciones obtenidas de Oswald revelaron su defección hacia Cuba en 1959 y su condición de miembro del Partido Comunista, del que posee un carnet.» [10]

El 22 de noviembre [de 1963, día del asesinato de JFK], aquel cable fue enviado directamente al Mando estadounidense de Ataques Militares, en Fort MacDill, Florida, la base preparada para desatar un posible ataque de represalia contra Cuba [11].

Aquel cable no era tan sólo una aberración aislada. Contaba con el respaldo de otros falsos cuentos primarios provenientes de Dallas sobre el fusil que supuestamente había utilizado Oswald. Aquellas historias falsas se basaban en particular en una serie de traducciones erróneas del testimonio de Marina Oswald. El objetivo de aquellas falsificaciones era sugerir que el fusil de Oswald en Dallas era un arma que había conseguido en Rusia [12].

Estos últimos informes falsificados sobre Marina Oswald, aparentemente no relacionados con los anteriores, pueden sin embargo llevarnos de regreso a la 488ª unidad de reserva de la Inteligencia Militar, a la que pertenecía Don Stringfellow [13]. Ilya Mamantov, el intérprete que proporcionó inicialmente la falsa traducción de los testimonios de Marina Oswald, fue escogido por Jack Crichton, un magnate del petróleo de Dallas, y por George Lumpkin, el director adjunto de la policía de la misma ciudad [14]. Crichton y Lumpkin eran [respectivamente] el jefe y el primer adjunto de la 488ª unidad de reserva de la Inteligencia Militar [15]. Dentro del círculo de petroleros de Dallas, Crichton era también un simpatizante de la extrema derecha: administrador de la Fundación H.L. Hunt, fue además miembro del Comité Américano de Ayuda a los Combatientes de la Libertad de Katanga (American Friends of the Katanga Freedom Fighters), organización de oposición a las políticas de Kennedy con respecto al Congo.

Es importante tener en mente que ciertos miembros de la Junta de Jefes de Estado Mayor [JCS, siglas correspondientes a Joint Chiefs of Staff] estaban extremadamente irritados porque la crisis de los misiles de 1962 no había desembocado en una invasión contra Cuba. Por otro lado, en mayo de 1963 y bajo la dirección de su nuevo jefe, el general Maxwell Taylor, la JCS seguía convencido de que «una intervención militar de Estados Unidos en Cuba [sería] necesaria» [16]. Habían pasado 6 meses desde el momento en que Kennedy ofreciera garantías explícitas a Jruschov para la solución de la crisis de los misiles, en octubre de 1962, asegurándole que Estados Unidos no invadiría Cuba –garantías que sin embargo dependían de importantes condiciones [17].

Aquellas garantías presidenciales no impidieron que el J-5 de la Junta de Jefes de Estado Mayor (el J-5 es la Dirección de Planificación y Políticas de la JCS) elaborara una lista de de «provocaciones fabricadas para justificar una intervención militar» [18]. (Uno de los ejemplos de «provocaciones fabricadas» incluía «utilizar aviones del tipo MiG piloteados por aviadores estadounidenses para […] atacar barcos mercantes o el ejército de Estados Unidos».) [19]

Las mentiras sobre Oswald que emanaban de Dallas fueron lanzadas inmediatamente después del asesinato [de JFK], por lo tanto no bastan para probar que el asesinato haya sido un complot que implicara engaño y provocación. Sí son reveladoras, en cambio, del sentimiento anticastrista que prevalecía en la 488ª unidad de reserva de la Inteligencia Militar en Dallas, y nos confirman que aquel estado de ánimo era llamativamente similar al que existía en el J-5 en el mes de mayo de 1963 –o sea, se trataba del estado de ánimo que produjo una lista de «provocaciones fabricadas» para justificar un ataque contra Cuba. (Según Crichton, «[la 488ª unidad de reserva] contaba con un centenar de hombres, de los cuales unos 40 o 50 provenía del Departamento de Policía de Dallas.») [20]

Estos comportamientos malintencionados en el seno de las burocracias de la CIA, del FBI y del ejército –las tres agencias con las que Kennedy había tenido serios desacuerdos durante su trunca presidencia [21]– difícilmente pueden explicarse invocando la simple casualidad. Más adelante demostraré, en este mismo artículo, la existencia de un vínculo entre el petrolero de Dallas Jack Crichton y la planificación de crisis de 1963, que se convirtió en el Proyecto Juicio Final.

En 2000 y 2001, antes del 11 de septiembre, la CIA volvió a abstenerse de comunicar al FBI la existencia de importantísimas pruebas –informaciones que, de haber sido compartidas, habrían llevado al FBI a vigilar a Khaled al-Mihdhar y a Nawaz al-Hazmi, dos de los presuntos piratas aéreos. Debido a esta importante retención de información un agente del FBI predijo con toda exactitud, en agosto de 2001, que «un día habrá gente que pierda la vida» [22]. Después del 11 de septiembre, otro agente del FBI declaró, refiriéndose a la agencia: «Ellos [la CIA] no querían que el Buró se metiera en sus asuntos –es por eso que no dijeron nada al FBI. […] Y es por eso que se produjo el 11 de septiembre. Es por eso que se produjo ese hecho. […] Ellos tienen las manos manchadas de sangre. Son responsables de la muerte de 3,000 personas.» [23] En este caso, la retención de información crucial antes del 11 de septiembre –[información] que la agencia estaba obligada a transmitir al FBI en virtud de sus propias reglas– era comparable a las disimulaciones de la NSA [24].

En otras palabras, sin esas retenciones de pruebas, ni el asesinato de Kennedy ni el 11 de septiembre hubiesen podido concretarse como lo hicieron. Como yo mismo señalo en mi libro American War Machine, tal parece como si en un momento dado

«Oswald, y más tarde Al-Mihdhar, hubieran sido preseleccionados como sujetos designados para una operación. El objetivo inicial no sería obligatoriamente cometer un crimen contra Estados Unidos. Por el contrario, probablemente se actuó para preparar a Oswald en relación con una operación contra Cuba y a al-Mihdhar para una operación contra Al-Qaeda [como yo mismo sospecho]. Pero a medida que los mitos [los que era posible explotar] comenzaban a acumularse alrededor de esos dos personajes, se hacía posible que individuos mal intencionados lograran subvertir la operación autorizada convirtiéndola en un sangriento plan cuya existencia misma se escondería después. Ya en ese punto, Oswald (y por analogía al-Mihdhar) dejaba de ser un simple sujeto designado para convertirse también en un culpable designado.» [25]

Kevin Fenton llega a la misma conclusión sobre el 11 de septiembre en su libro, muy completo, titulado Disconnecting the Dots [«Sembrando la confusión»]. O sea que «a partir del verano de 2001, el objetivo de la retención de información era permitir el desarrollo de los ataques» [26].
Kevin Fenton identificó también al principal responsable de ese comportamiento administrativo malintencionado: el oficial de la CIA Richard Blee, director de la Unidad ben Laden de la CIA. Cuando Clinton todavía era presidente, Blee había sido miembro de una facción de la CIA que militaba activamente por una implicación más belicista de la CIA en Afganistán, de conjunto con la Alianza del Norte afgana [27]. Esos proyectos se concretaron inmediatamente después del 11 de septiembre, y el propio Blee fue ascendido al rango de jefe de estación [de la CIA] en Kabul [28].

Ahorraré a los lectores del presente artículo los detalles de esta retención de información, ya ampliamente explicada en mi libro American War Machine (que saldrá a la venta en francés en agosto de 2012). El incidente del golfo de Tonkín es, sin embargo, comparable al asesinato de Kennedy y al 11 de septiembre ya que la manipulación de pruebas contribuyó a poner a Estados Unidos en el camino de la guerra (muy rápidamente en ese caso).

Hoy en día, historiadores como Fredrik Logevall están de acuerdo con la evaluación del subsecretario de Estado George Ball, según la cual la misión de los navíos de guerra estadounidenses en el golfo de Tonkín –que acabó dando lugar a los incidentes– «tenía un carácter esencialmente provocador» [29]. La planificación de aquella misión provocadora venía del J-5 de la Junta de Jefes de Estado Mayor [JCS], el mismo equipo que había estimado en 1963, en el caso de Cuba, que «la fabricación de una serie de provocaciones tendientes a justificar una intervención militar [era] realizable» [30].

La disimulación de la verdad por parte de la NSA y de la CIA, el 4 de agosto de 1964, se produjo en un contexto marcado por una voluntad confesa (pero controvertida), en los más altos niveles del Estado, de atacar Vietnam del Norte. En este aspecto, el incidente del golfo de Tonkín es notoriamente similar a la disimulación de la verdad –por parte de la CIA y de la NSA– que condujo directamente al 11 de septiembre, en momentos en que también existía una voluntad gubernamental de desatar la guerra (a pesar de que también en ese caso se trataba de una voluntad controvertida).

Continuará…..

PETER DALE SCOTT

Peter Dale Scott, ex diplomático canadiense y profesor de inglés en la Universidad de California, es poeta, escritor e investigador. Sus principales libros de poesía son los tres volúmenes de su trilogía: Seculum: Coming to Jakarta: A Poem About Terror (1989), Listening to the Candle: A Poem on Impulse (1992), y Minding the Darkness: A Poem for the Year 2000. Además ha publicado: Crossing Borders: Selected Shorter Poems (1994). En noviembre de 2002 recibió el Premio Lannan de Poesía. Como orador contra la guerra durante las guerras de Vietnam y del Golfo, fue co-fundador del Programa de Estudios de la Paz y de Conflictos en UC Berkeley, y de la Coalición sobre Asesinatos Políticos (COPA). Su poesía ha tratado tanto su experiencia como su investigación. Su investigación más reciente se ha concentrado en las operaciones clandestinas de USA, su impacto en la democracia en casa y en el extranjero, y sus relaciones con el asesinato de John F. Kennedy y el narcotráfico global. El crítico de poesía Robert Hass escribió (Agni, 31/32, p. 335) «que Coming to Jakarta es el poema político más importante que haya aparecido en el idioma inglés desde hace mucho tiempo».

Red Voltaire

CONSPIRACIÓN STARGATE: PORTAL A LAS ESTRELLAS EN EL GOLFO DE ADÉN

¿Existe un portal dimensional en el Golfo de Adén? O se trata de otro efecto delirante de las teorías de la conspiración que han llegado a su masa crítica en la red.

Barcos militares de Estados Unidos, China, Japón e Irán y otros países se estacionan en el Golfo de Adén en Yemen para vigilar a los piratas somalíes que han infundido caos por esta vía maritima.

Hillary Clinton el pasado 5 de enero llamó a Yemen una “amenaza” global donde opera la red terrorista Al Qaeda.

Esto al menos es verdad. Y extraña que sea un esfuerzo conjunto entre Irán y Estados Unidos y que China y Japón haya llevado sus buques navales tan lejos de su territorio cuando no suelen hacerlo así.

Pero ahora viene lo interesante, entre la ciencia ficción y la conspiración planetaria pan de cada día. Ha brotado en Internet el meme de que en realidad en el Golfo de Adén se encuentra un Stargate (un portal dimensional por el que pueden entrar seres extraterrestres multdimensionales aprovechando una configuración geométrica energética).

Se dice que en realidad el Golfo de Adén es la entrada al Jardín de Edén el cual algunos ubican en Yemen, siendo equivalente al Stargate, el cual se habría abierto desde el 5 de enero, permitiendo la entrada de entidades extaterrestres.

Esto principalmente debido a la entrevista de Aaron McCollum, un ex militar supuestamente del Projecto Talent, parte del programa de control mental MK Ultra y otros Black Ops, como el novedoso Seagate.
En la entrevista realizada por Project Camelot, Mcollum revela que tiene información privilegiada que asegura que se generaran eventos de bandera falsa para escalar la intervención militar en Yemen. Señala, entre recuerdos que le han venido justo a tiempo para informar al planeta, que no sabe si los extraterrestres que han abierto el portal son “buenos” o “malos”, pero que sabe que existen programas militares en bases submarinas donde los extraterrestres malignos (grises o reptilianos) tienen el control de las operaciones.

Otro blog habla de un reporte del Ministerio Ruso del Interior en el que dice que las potencias están unidas en el Golfo de Adén para evitar que la humanidad sea conquistada de nuevo por la raza de extaterrestres reptilianos conocida en la biblia como Nefilim.

Por supuesto la Federación Galáctica con su omnipresencia en Internet ha salido al quite y se ha adjudicado la apertura del Stargate, el cual señala precipitará una era de paz donde los soldados se verán repelidos por las armas. Según esta Federación, y el sitio lightworkers.com, su comandante Ashtar se ha encargado de abrir el portal con la activación de la Luna Azul y los tetraedros de diamante al interior de la Tierra, para de esta forma permitir la entrada de esta energía como era en la antigüedad.
Por otra parte existe alerta de que todo esto se trata de un caso más de desinformación. En la era del internet los secretos se mantienen menos ocultándolos que sobreventilándolos entre miles de capas confusas de información, creando un laberinto que sólo verdaderamente pocas personas pueden desentrañar.

Hay quienes señalan que el supuesto Stargate del Golfo de Adén es un distractor del verdadero Stargate en Haiti, y que el terremoto creado por HAARP fue para tomar control de estre portal, y que “Project CameROT” es un agente de desinformación.  (¿Por cierto no se suponía que el Stargate estaba en Irak, que por eso fue la Guerra, o tal vez existen varios?) Entre este bestiario cósmico que es el Internet conspiratorio, el sitio Reverse Speaking sostiene que Aaron McCullom ha sido programado con memorias falsas por los reptilianos (Annunaki) para dar a conocer esta información, esto después de analizar su entrevista con el audio corriendo al revés.

Difícil saber lo que esta sucediendo, por una parte un análisis neurolingüístico (checar como mira hacia los lados y hacia abajo cuando intenta recordar algo) del video de Project Camelot muestra que McCullom o está mintiendo o esta sumamente nervioso, algo que podrían objetar algunos diciendo que es parte de su programación. Por otra parte la entrevistadora de Camelot, además de ser totalmente irritante, siempre me ha parecido sospechosa, aunque entrevistan a sujetos interesantes.

Hay quienes dicen que todo esto es un enorme hoax, un engaño masivo, para preparar al mundo para la llegada de un cristo holográfico (¿extraterrestre?) generado por el Proyecto Blue Beam implementando el nuevo orden mundial  u otra agenda oculta.

Otros que dicen que los extraterrestres buenos, malos y de intenciones intermedias, se están disputando el planeta, su participación y el papel de los humanos: seremos esclavizados del todo (más todavía) o elevados hacia una nueva dimensión de evolución espiritual.

No, no podríamos decir, la información apunta a todos lados, con la intuición podemos decir que algo sí está pasando, que probablemente sí existe una elite en el poder que mueve el escenario geopolítico como una superficie que apenas refleja los movimientos de un ajedrez profundo y nos lleva hacia un momento definitivo en la historia de la humanidad. ¿Pero existe un contrapeso, una organización que lucha contra ellos? Sean extraterrestres o humanos o miembros  tránsfugas o hasta la misma energía de la Tierra y de la Galaxia. No lo sabemos, tal vez pronto lo sabremos. O tal vez la trama es demasiado arcana, cómo diría Einstein: es un misterio que el universo pueda ser conocido. Tal vez no necesariamente conoceremos lo que sucede al interior de la mente del universo. Tal vez cada quien vivirá una realidad distinta, dependiendo de lo que crea.

Mientras tanto sólo queda dudar de todo y divertirse con estas historias de política interdimensional, de portales a las estrellas, de conspiraciones mundiales… las cuales tienen la ventaja de ser más entretenidas que las noticias comunes y corrientes, y mientras exista una dimensión poética para interpretarlas y no se caiga en la enajenación: alimentemos nuestra imaginación con los nuevos mitos y tal vez nuestra versión favorita se convierta en verdad. Y mientras tanto que  los reptilianos me devuelvan mis facultades psiónicas para saber la verdad.

PijamaSurf

CONSPIRANOICO A LA FUERZA

joseph-mosheAquellos grandes medios de información que nos han venido bombardeando miedo desde hace meses con los peligros que nos acechaban a causa del terrible virus AH1N1, aquellos mismos que afirmaban que íbamos a caer como moscas en estos meses otoñales, aquellos que lanzaron tremendas campañas para evitar el contagio en los lugares públicos, aquellos que hablaban un día sí y otro también sobre las vacunas de la dichosa gripe, esos mismos grupos de comunicación en estos momentos guardan un clamoroso silencio sobre el extraño brote vírico de una desconocida neumonía que está ocurriendo, -y provocando el pánico, este sí-, en Ucrania.

Porque en la mismísima Europa, en Ucrania, como digo, y según fuentes oficiales de la Sanidad ucraniana, ya han muerto más de un centenar de personas y se piensa que casi un millón podrían estar infectadas. Estremece recordar ahora la sospechosa detención en Los Angeles el pasado mes de agosto del virólogo israelí Joseph Moshe, que fue acusado de realizar una llamada en la que afirmaba que iba a atentar contra la Casa Blanca. Fue detenido tras afirmar en una emisora de radio que la vacuna contra la gripe A fabricada por los laboratorios Baxter en Ucrania, -sí, Ucrania-, contenía un arma biológica.

Todo resultaría esclarecedor para aquellos que no se tapen los ojos, los oídos y la boca; para aquellos que quieran de una vez ver, escuchar y denunciar la terrible gran farsa a la que nos enfrentamos.

LOS CHIPS SE INTRODUCIRÁN EN LOS MEDICAMENTOS

Verdad conspiranoica: Los chips se publicitan por TV y se introducirán en los medicamentos

Las versiones conspiranoicas y aquello que pocos creían como posible, ya está sucediendo: el plan para insertar microchips subcutáneos para establecer un control sobre la población está en marcha. Con la excusa de contar con un control sobre la expansión de la falsa pandemia de la gripe A, empresas que desarrollan microchips ya ofrecen (hasta por TV) productos para recordar a los pacientes tomar su medicación, para guardar sus datos o para comunicarse con las fuerzas de seguridad en caso de ser necesario. El temido NWO sigue firme en su avance.

La advertencia de que en un futuro un grupo elitista trataría de imponer un sistema de control de población a través de microchips subcutáneos, fue desestimada durante años a pesar de las reiteradas denuncias en manos de los teóricos de la conspiración.

La denuncia sostiene que una empresa dedicada a la fabricación de microchips con sistema de telecomunicaciones RFID (Verichip) estaría interesada en comercializar a nivel global sus productos, estableciendo una red de control sobre aquellos que tuvieran implantado el chip bajo la piel. Las denuncias señalan a la familia Rockefeller como parte de la conspiración.

Estas versiones, que tiempo atrás parecían cosa de locos o, como mínimo, de ciencia ficción, ya no lo son tanto. De hecho, el plan está en marcha y ya existen cada vez más noticias acerca de nuevas empresas interesadas en la implantación de estos chips.

Para su implementación, las elites necesitan una excusa y la falsa pandemia de la Gripe A parece encajar perfecto en ese rol, sobre todo si se toman en cuenta las últimas noticias publicadas sobre el tema en medios importantes.

Segun el Financial Times (también reproducida por The Telegraph), el grupo farmacéutico suizo Novartis anunció que ha desarrollado un sistema por el que se implanta un chip en el hombro de un paciente que se comunica con receptores existentes en cada píldora. El grupo está probando una tecnología que introduce un minúsculo microchip en cada pastilla de determinados medicamentos. El chip se ingiere y envía un recordatorio a los pacientes por mensaje de texto si no siguen las prescripciones de sus médicos. Eventualmente, el mensaje puede ser enviado a un doctor o a cualquiera que esté habilitado para recibir los mensajes del chip.

Joe Jiménez, jefe de productos farmacéuticos de Novartis, dijo que las pruebas utilizando este sistema (que transmite desde el chip de la píldora a un receptor en el hombro) en 20 pacientes utilizando Diovan, un fármaco para reducir la presión arterial, había impulsado el “cumplimiento” con las prescripciones del 30% al 80% después de seis meses.

Las razones de Novartis están centradas en la idea de que quieren que los pacientes no discontinuen los tratamientos.

Así, los dispositivos con tecnología RFID comienzan a tomar valor, sobre todo luego de la campaña informativa de psicosis por la más temida que ofensiva Gripe A. Según el sitio web de tecnología, Network Computing, esta tecnología podría ayudar a contener la falsa pandemia.

Segun Andrew Tay, Presidente de APAC, Zebra Technologies, “los hospitales pueden utilizar la tecnología RFID para rastrear pacientes, y contener efectivamente la propagación de la enfermedad. Incluso se podría averiguar quién ha estado en contacto con la persona infectada. Usando esta información, usted puede rastrear la fuente de donde la enfermedad se ha originado. Una vez que la fuente ha sido identificada, los administradores de salud pueden desplazarse a la cuarentena en el paciente y la ubicación “.

Simples etiquetas RFID pueden utilizarse en las pulseras de los pacientes y sus movimientos pueden ser seguidos a través de las salas. Posteriormente se puede analizar el registro de todas las interacciones del paciente y tomar inmediatamente medidas de precaución, en caso de que un paciente haya interactuado con una persona infectada. Teniendo en cuenta el número de visitantes a un hospital sobre una base diaria, esta información puede ayudar a prevenir el estallido real de la pandemia.
 
En cierto modo, es irónico que la misma tecnología que anteriormente se resistió por ser intruso ha cerrado el círculo y RFID sea ahora considerado una especie de salvavidas.

En este marco, las acciones de VeriChip subieron luego de conocerse la noticia de que la empresa patentó dos sistemas para introducir nanochips habilitados para reconocer el virus de la Gripe A. Así, VeriChip podría meter sus productos en las vacunas contra la nueva gripe.

Según publicó Reuters, VeriChip seleccionó a  Raytheon Microelectronics España para la fabricación de sus productos.

VeriChip ya ha lanzado su campaña publicitaria apuntada a las masas en USA: “El microchip de Health Link almacena un único número de identificación de 16 dígitos y se inyecta justo debajo de la piel en la parte trasera del brazo derecho. Cuando un miembro de Health Link (paciente) se presenta en un departamento de emergencias inconsciente, confuso o no puede hablar, el personal médico de emergencias  usa el scanner Health Link para obtener el número de identificación del paciente y acceder así a su historial médico”.

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