LA INMUNIDAD BANCARIA, LA LEY Y LOS HURTOS EN UN SUPERMERCADO ANDALUZ

La situación en EEUU

Uno de los documentales que ha tenido mayor impacto en los últimos tiempos no solo en EEUU sino también en Europa, incluyendo España ha sido Inside Job en el que su director Charles H. Ferguson analizó el entramado de banqueros, académicos y políticos que causaron la mayor crisis financiera que haya existido desde principios del siglo XX en EEUU. Fue uno de los documentales más premiados y más comentados en los últimos años. Y ha estimulado que se estén haciendo varios documentales parecidos en varios países. Soy consciente de que, al menos en España, se están haciendo un par de documentales sobre la crisis financiera española, sus orígenes y sus consecuencias, siguiendo un formato semejante a Inside Job.

Charles H. Ferguson acaba de publicar un libro, Predator Nation: Corporate Criminals, Political Corruption and the Hijacking of America, en el que se extiende con gran detalle sobre la criminalidad presente en las prácticas financieras, mostrando como una elite bancaria controla hoy en EEUU tanto el poder político como el mediático, señalando que esto no podría haber ocurrido sin la complicidad de políticos (que cambiaron las leyes para facilitar el desarrollo de tales actividades criminales y, más tarde, aprobaron las ayudas públicas a la banca) y de académicos que utilizaron su prestigio para promocionar tales intereses. El libro está muy bien documentado y señala el nivel de control que la elite financiera ejerce sobre la vida económica y política de EEUU.

Y también muestra las escasas voces críticas dentro del Estado, así como dentro del mundo académico, que denunciaron lo que estaba ocurriendo sin que nadie les hiciera caso. Una de ellas fue, paradójicamente, un economista del Fondo Monetario Internacional, Raghuram Rajan, que alertó de la crisis al gobierno federal, lo que creó un gran enfado a Lawrence Summers, quien había sido el arquitecto de la eliminación de la Ley Glass-Steagall Act (durante el gobierno Clinton), una de las causas de la crisis. Summers se benefició enormemente de la eliminación de tal ley, pues le permitió promover los hedge funds (ganando millones de euros en ello). Y lo que es más sorprendente es que el Presidente Obama le nombrara miembro prominente de su equipo. Charles Ferguson concluye que lo que es más indignante es que nadie (repito, nadie) ha acabado en los tribunales.

La situación en España

Una situación semejante ha ocurrido en España donde el comportamiento altamente especulativo de la banca y su maridaje con la industria inmobiliaria creó la mayor crisis financiera y económica que España haya sufrido en los últimos cincuenta años. Y, como en EEUU, tales comportamientos fueron facilitados por los sucesivos gobiernos, tanto centrales como autonómicos y locales, con el apoyo y promoción de los medios de mayor difusión y centros económicos (muchos de ellos de base académica) que aplaudieron las medidas que condujeron directamente a la crisis, una crisis que era fácil de detectar (ver mi artículo “La crisis era predecible” en http://www.vnavarro.org/) y que todos aquellos establishments financieros, políticos, mediáticos y académicos –imbuidos todos ellos del dogma neoliberal- fueron incapaces de prever. Y una vez la crisis se inició, tales establishments –que continúan imbuidos en tal dogma- continuaron apoyando recetas que muy pocos denunciamos y que ahora se han visto ineficaces, dañinas y suicidas económicamente. Una de tales recetas ha sido la de recortar el gasto público a fin de disminuir el déficit público y así recuperar “la famosa confianza de los mercados”, confianza que no existe y tampoco se la espera. Antes al contrario, la prima de riesgo española continúa subiendo cada vez que se anuncian nuevos recortes.

He subrayado en varios artículos que el mantenimiento de tal dogma no puede atribuirse solo a la incompetencia de los gobernantes (aun cuando es obvio que tal incompetencia ha existido y continúa existiendo en los equipos económicos de los sucesivos gobiernos españoles habiendo alcanzado su máxima expresión en los equipos actuales del gobierno español) sino a los intereses que tal dogma está sirviendo. Este servicio a tales intereses puede o no ser consciente o deseado pero lo cierto es que la aplicación de tales políticas beneficia a estos grupos y estamentos sociales, cuyo listado he detallado en otro artículo (y que incluyen la banca tanto extranjera como española así como la gran patronal) (ver mi artículo “El Sr. Draghi, el euro, el BCE y el Bundesbank, en http://www.vnavarro.org/).

Pero si un documental como Inside Job se hiciera en España la conclusión sería la misma. Ninguna de las figuras de tales establishments, repito, ninguno ha terminado en los tribunales. En realidad, la mayoría de responsables de la crisis continúan ahora llevando a cabo y/o proponiendo las políticas de austeridad que están empeorando la situación financiera y económica española. Hay una continuidad en España entre los que crearon la crisis y los que están dirigiendo la respuesta de cómo salir de ella. Y, cómo no, las mismas voces (tanto en los medios como en academia) que estaban proponiendo la desregulación de los mercados financieros y laborales están ahora proponiendo las políticas de austeridad. Es un indicador de la intensidad del dogma así como de las interconexiones entre tales establishments el que no hayan aparecido voces discordantes dentro de ellos protestando que estas políticas condenarán a España a una larga, muy larga recesión. Lo máximo que se ha oído es voces que proponen que tales posturas de austeridad vayan más despacio y que se añadan (no se sustituyan, pero se añadan) políticas de crecimiento, que por su cantidad son más simbólicas que reales.

Las diferencias entre EEUU y España

Y ahí sí que en la existencia de voces discordantes dentro de tales establishments la diferencia entre EEUU y España es notable. En EEUU ha habido una protesta en frente de las políticas de austeridad, que determinaron las exitosas políticas de estímulo del gobierno federal que impidieron que EEUU cayera en una Gran Depresión. Y aun cuando tales fondos de estímulo fueron insuficientes, sí que impidieron que la recesión se convirtiera en depresión, y que la reactivación de EEUU fuera mayor que la de la Eurozona y mucho mayor que la de España. En España voces de protesta han existido pero han sido excluidas de los círculos mediáticos del establishment.

Pero existe otra gran diferencia, resultado que la banca tiene mucho más poder político en España (y en la Eurozona) que en EEUU. Y es que, el enorme poder político de la banca en España explica el sesgo legal tan favorable a la banca que aparece en su máxima expresión en los desahucios, en el que el inquilino no tiene ningún poder (repito, ningún poder) y el banco lo tiene todo, una situación única en la Eurozona y en EEUU.

Y otro caso de prepotencia apareció claro durante la presentación a las Cortes Españolas de algunos de los responsables de las políticas financieras durante los últimos años. De las presentaciones de tales autoridades, parecería que ningún acto ilegal tuvo lugar, lo cual podría ser cierto pues las leyes favorecían y continúan favoreciendo a la banca, no siendo infrecuente que fuera la banca la que escribiera las leyes bancarias, incluyendo las que determinaron el desastre. Se me dirá, con razón, que la ley, en general y en cualquier país favorece la reproducción del orden imperante, que beneficia a unos a costa de otros. Pero, aceptando esta observación, el hecho es que este sesgo es incluso más sesgado en España, resultado del enorme poder que las fuerzas conservadoras han tenido y continúan teniendo sobre el aparato del Estado, como queda reflejado en el gran conservadurismo del sistema judicial. La ley es, en España, la defensora del orden (que sostiene un enorme desorden, como queda claro en la situación actual). La ley no es igual para todos y lo que ha ocurrido con la banca y sus comportamientos es un caso claro y convincente de ello. Esta identificación de ley con orden alcanza mayor relevancia en momentos actuales donde el ataque frontal a los derechos sociales y laborales que aparece en las políticas públicas que se están imponiendo a las clases populares, sin que exista ningún mandato popular para ello, está llevando a una situación explosiva. De ahí la respuesta masiva del establishment del país a un hurto de no más de 400 euros en un supermercado andaluz.

La inseguridad del establishment español y su respuesta al hurto en un supermercado andaluz

El hecho de que tal hurto se hiciera por unos sindicalistas a fin de poder alimentar a unas familias en pobreza, sin recursos, alarmó enormemente al establishment español por su peligro de contagio, de manera que tanto el Fiscal del Estado como el Ministro del Interior intervinieron inmediatamente para penalizar a tales sindicalistas. Ello es una predecible respuesta que confirma el gran temor y justificada inseguridad que tiene la estructura de poder basada en unas enormes desigualdades, de las más elevadas existentes hoy entre los países de mayor desarrollo económico de la OCDE, siendo un país en el que coinciden las mayores fortunas del mundo (sí, del mundo) con sectores populares que viven en los mayores niveles de pobreza existentes en tal comunidad de países, de la OCDE. No es, pues, de extrañar, que España, como ocurre también en países con grandes desigualdades, tenga, junto a un Estado con escasa sensibilidad social, un Estado con gran desarrollo de sus aparatos represivos. Como he documentado en mi libro El Subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias, España es el país de la UE-15 que tiene mayores desigualdades sociales y más policías por 10.000 habitantes y, a la vez, menos adultos trabajando en sanidad, educación, y servicios sociales.

El establishment español es consciente del nivel tan desigual de ingresos y rentas en España, donde tales recursos están altamente concentrados en sectores poblacionales muy minoritarios (dentro de los cuales hay los sectores financieros). De ahí su preocupación de que cualquier acto de agitación social en protesta a tales desigualdades pueda expandirse, despertando gran simpatía, cuando no apoyo popular. En un periodo en que tales desigualdades se están acentuando todavía más, tal preocupación se está convirtiendo en auténtico temor. Es en este contexto que se entiende la respuesta claramente desorbitada frente a un hurto de 400 euros en un supermercado andaluz. Como indicó en un gran titular, el diario conservador La Vanguardia, “el gobierno frenará de raíz cualquier conato de estallido social” (09.08.12).

Y el máximo argumento de tal denuncia era que el hurto era ilegal, exigiendo el cumplimiento de la ley. Aunque, repito, fuera previsible que las fuerzas conservadoras respondieran de esta manera, es sorprendente y rechazable la condena que tal acto tuvo por sectores de las izquierdas gobernantes. Tales voces olvidan que los mayores cambios ocurridos en nuestro y en otros países han sido resultado de agitación y desobediencia civil. El identificar ley con moralidad y/o con rectitud democrática es ignorar o desconocer el papel de la ley en reproducir un sistema injusto y escasamente democrático, como es el español. Lo que han hecho aquellos sindicalistas es, en un acto de desobediencia civil, mostrar la situación dramática en la que se encuentran más de un millón de familias españolas que viven en situaciones miserables (que creíamos habían ya desaparecido en España), resultado de unas políticas públicas frente a las cuales la única actitud de decencia democrática es la de rebelarse frente ellas. Hay que agradecer a tales sindicalistas que, con tal acto, la sociedad española se concienciara del impacto que tales políticas están teniendo en nuestro país.

VICENÇ NAVARRO            Público

DRAGHI DEBERÍA SER JUZGADO

Los medios de comunicación han festejado que una sola frase de Draghi (“Haré lo que sea necesario para salvar el euro, y será suficiente”) haya bastado para salvarnos, deteniendo la acelerada subida de la prima de riesgo española.

Lo muestran como un todopoderoso dios monetario capaz de paralizar de un solo golpe la furia de los especuladores, la “irresponsabilidad” de los mercados que el Ministro de Economía denunciaba días atrás, cuando sus ataques encarecían la venta de nuestra deuda hasta niveles prohibitivos.

Y lo es. Es el titular de un poder nuevo, pero de un poder no democrático y que, como este mismo caso demuestra claramente, no se ejerce en beneficio de los pueblos sino inflingiéndole un sacrifico tan inhumano como innecesario y cruel.

Por eso me parece que lo noticioso no debería ser la acción todopoderosa de Draghi sino que no haya comparecido para explicar por qué no la llevó a cabo antes.

Si el Banco Central Europeo, como a nadie le cabe ya la menor duda y como acaba de ser de nuevo demostrado, puede evitar tan fácilmente el sobrecoste artificial que los mercados imponen a nuestra deuda, lo que tendríamos que preguntarnos es la razón del retraso en la acción salvadora, las causas de una omisión tan flagrante del deber de protección y auxilio económico que las instituciones tienen respecto a las economías y a los pueblos que las han creado.

No se trata de un hecho baladí. De una semana a otra se suceden subastas que al ir encareciéndose aumentan en miles de millones de euros la factura que pagan los estados, y si el Banco Central Europeo no hace nada, pudiéndolo hacer, para que no sea más elevada de lo necesario, lo que está provocando es un daño terrible a las naciones, a las personas y a las empresas concretas, a sus patrimonios y a su capacidad de creación de riqueza y empleo. Un daño, además, que se hace solamente en aras de permitir que los inversores se enriquezcan todavía más simplemente apostando en un casino en donde se juega a costa del bienestar y la paz de las naciones.

No es la primera vez que Draghi se ve inmerso en acciones de este tipo, que ocasionan un daño tan evidente y grave a las economías. Fue directivo de Goldman Sachs e inevitablemente corresponsable, si no responsable directo, de los engaños que el todopoderoso banco urdió en Grecia, y parece que también en Italia, para hacer negocio manipulando sus cifras de déficit. Y su presencia está vinculada igualmente a escándalos (que terminaron también beneficiando a Goldman) relacionados con la privatización de empresas públicas en Italia. Sabe bien lo que significa utilizar recursos públicos para beneficiar a los intereses privados.

Pero en este caso estamos hablando de algo mucho peor y más grave. Es cierto que el comportamiento del Banco Central Europeo y su falta de acciones determinantes para evitar que los problemas de liquidez de los estados se conviertan en uno muy dramático de solvencia viene dado por las restricciones de su estatuto (que lo consolida como un engendro que en realidad no responde a su nombre de banco central). Pero es que incluso en el macro de sus restringida capacidad de actuación puede hacer mucho más de lo que hace, y algo muy distinto a lo que viene haciendo, como el propio resultado de las palabras de Draghi acaba de mostrar.

Los pueblos no pueden continuar en silencio ante este tipo de hechos. Debemos pedir cuentas. El Banco Central Europeo actúa como un auténtico pirómano al servicio de la banca privada, que sin disimulo se ha encargado de poner a su cabeza a unos de sus representantes más conocidos y preeminentes, precisamente porque lo que está ocurriendo no es un accidente sino una estrategia bien urdida para consolidar el poder de los grandes grupos financieros y ocultar a la ciudadanía su responsabilidad criminal en el estallido de la crisis y en las consecuencias que trae consigo.

Estamos hablando de un auténtico crimen porque esa actuación (por activa cuando el Banco Central Europeo toma decisiones tan claramente beneficiosas solo para los bancos privados y por pasiva cuando no hace nada para evitar el daño) produce, como ya es mucho más que evidente, un sacrificio doloroso y cruel a las personas. Es un crimen económico de los que llamamos contra la Humanidad que se debe perseguir y castigarse de modo ejemplar.

Es imprescindible tipificarlos con rigor y crear los tribunales necesarios para que juzguen estos comportamientos evaluando el daño y precisando la responsabilidad concreta de quienes los llevan cabo, así como el grado de complicidad que se da en otras autoridades que asienten o que incluso reclaman que el BCE actúe de esta forma. Y por supuesto, es una exigencia democrática de primer orden que se desvele y difunda la naturaleza real del discurso que envuelve sus actuaciones, que se haga pedagogía y se muestre a la ciudadanía el engaño y la impostura con las que se reviste esta gigantesca operación de saqueo a los pueblos europeos, un crimen que ya se ha llevado a cabo con anterioridad en otras latitudes y cuyas consecuencias muy lesivas para los pueblos son, por tanto, perfectamente conocidas.

// //

JUAN TORRES LÓPEZ                   Público

Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla

LO QUE ESPAÑA NECESITA

LO QUE ESPAÑA NECESITA: Nuevo libro de V. Navarro, J. Torres y A. Garzón ya disponible en pdf

En los próximos días se podrá adquirir en librerías nuestro nuevo libro, LO QUE ESPAÑA NECESITA. Una réplica con propuestas alternativas a la política de recortes del PP, que ha sido editado por Ediciones Deusto.
 
De momento, puede leerse en su versión digital descargándolo de aquí: Lo que España necesita.Espana-necesita
 
Rogamos su lectura y difusión. No es posible salir de la situación en la que estamos sin hacer que la población tome conciencia de lo que verdaderamente sucede y de que hay alternativas a las medidas que se están adoptando solo para satisfacer a los de arriba

ALBERTO GARZÓN ESPINOSA

RESCATE: SE CONSUMA EL ENGAÑO

Primero los gobiernos les crearon las condiciones para que financiaran una burbuja de crédito sin precedentes y con la que han ganado docenas de miles de millones de euros. Dictaron leyes de suelo para que los promotores les pidieran préstamos que financiaran construcciones en todas las esquinas de España, que irían quedándose vacías y sin vender cada vez en mayor número. Aumentaron las facilidades fiscales para promover las ventas y desincentivaron el alquiler y el consumo colectivo de servicios de ocio o residencia.

Solo de 2000 a 2007, los bancos multiplicaron el crédito total destinado a la actividad productiva por 3,1, el dirigido a la industria por 1,8, el de la construcción por 3,6 y por 9 el dirigido a la actividad inmobiliaria. Y eso que cada vez disponían de menos depósitos para generarlo: en 2000 la banca española recibía 1,43 euros en depósitos por cada euro que concedía a crédito, mientras que en 2007 solo 0,76 euros.

No contentos con los beneficios que les daba el negocio inmobiliario que condenaba al monocultivo a la economía nacional, impusieron políticas de bajos ingresos y recortes salariales para que las familias y pequeños empresarios vivieran en el filo de la navaja y tuvieran que endeudarse hasta las cejas.

Pero no contentos con obtener beneficios normales, los bancos utilizaron a sus tasadores para aumentar artificialmente los activos sobre los cuales iban a dar créditos, para así generar más deuda y cobrar comisiones más suculentas y recurrieron a todo tipo de prácticas comerciales predatorias para fomentar el consumo: manejaban a su antojo los índices de referencia, incluían la abusiva cláusula que autoriza al banco a vender el piso en subasta notarial si se produce el impago de la deuda, reclamaban importes elevadísimos por cuentas que creían canceladas, cobraban comisiones leoninas (más que en cualquier otro lugar de Europa) por cualquier cosa, giraban una y otra vez un recibo inatendido por el cliente generando múltiples gastos de reclamación por una misma deuda, embargaban saldos en cuentas corrientes sin respetar lo establecido en la ley… hasta cuatro folios me ocupa el listado de malas prácticas que han recopilado las asociaciones de usuarios, es imposible consignarlas todas aquí. Y eso, por no hablar de las estafas estrella, que han podido suponer un auténtico robo de entre 12.000 y 15.000 millones de euros, si no más, mediante las participaciones preferentes, las cláusulas suelo, etc.

Mientras sucedía todo esto, las autoridades dejaron hacer, consintieron las tropelías bancarias y permitieron que se inflase la burbuja sin cesar, haciendo oídos sordos a todas las advertencias.

El actual Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, decía en 2003: “no existe una ‘burbuja inmobiliaria’ (…) el concepto de burbuja inmobiliaria es una especulación de la oposición que habla insensatamente de la economía de ladrillo y olvida que la construcción es un sector fundamental para la economía del país y en el que trabajan cerca de un millón de personas” (El Mundo 2 de octubre de 2003). Y el más tarde Ministro de Economía, Pedro Solbes, afirmaría que quienes auguraban el riesgo de recesión por esa causa “no saben nada de economía” (El País, 11 de febrero de 2008).

Los dirigentes de uno y otro partido negaban lo que hiciera falta, por muy evidente que fuese para el resto de los españoles, con tal de dejar que los banqueros y los grandes empresarios de la construcción literalmente se forraran a costa de todos los españoles.

El gobernador del Banco de España que había colocado el PP, Caruana, se pasaba por el arco del triunfo la denuncia de sus inspectores que en 2006 le señalaban formalmente que no se hacía nada frente a un endeudamiento creciente y muy peligroso de la banca española. Pero eso sí, no había declaración suya o más tarde de su sucesor, el socialista Férnandez, en la que no reclamasen moderación salarial y recortes de gasto social.

Pero gracias a todo ello, los bancos españoles se convirtieron en los más rentables del universo, justo, eso sí, en la misma medida en que situaban a nuestra economía entre las más vulnerables.

Cuando estalló la burbuja y ya no se iba a poder disimular lo que había pasado, el inmenso negocio que los bancos habían hecho a costa de la deuda, todos consintieron en disimular.

Permitieron que los bancos declarasen en balance los activos dañados a precios de adquisición siendo cómplices así de un engaño descomunal que hirió de muerte la credibilidad de nuestra economía porque, por mucho que Zapatero dijese en septiembre de 2008 -como le dictaban Botín y compañía- que el sistema financiero español era “el más sólido del mundo”, los inversores y prestamistas internacionales sabían lo que de verdad había hecho la banca española.

Los dos grandes partidos, a los que se suman los de los nacionalistas de derechas de Cataluña y el País Vasco, colocaron en las cajas de ahorros a sus amigos y militantes y crearon una red de oligarquías provinciales que alentó la especulación, extendió la corrupción y que comenzó a llevar al desastre a la gran mayoría de las entidades, al convertirlas en clones de los bancos privados, sin tener capacidad real ni naturaleza legal para serlo.

Y para facilitar la recuperación de los bancos mas grandes y dejarles a ellos todo el mercado consensuaron la ley de cajas que las llevaba a su bancarización forzada, para provocar cuanto antes su caída y el reforzamiento por esa vía de los bancos más grandes.

Claro que, a cambio, esos mismos partidos han recibido cientos de millones de préstamos para ir ganando las elecciones, ahora uno luego otro, que no devuelven, y han podido colocar en sus consejos de administración, o en los de empresas participadas, a docenas de ex dirigentes o socios.

Luego, cuando el sistema saltaba por los aires porque a los alemanes les consumía el ansia de cobrar los préstamos que con la misma compulsión habían dado a los bancos españoles, todos se concitaron para negar que iban a pedir un rescate. Diez días hace que lo negaba rotundo el presidente Rajoy: “no va a haber ningún rescate de la banca española” (EFE 28 de mayo).

Y cuando lo han pedido, niegan lo que efectivamente han pedido: 100.000 millones de euros para entregar a la banca y que vamos a pagar todos los españoles. Niegan que vaya a tener efecto sobre el déficit y la prima de riesgo, cuando será el Estado quien tenga que devolverlo (¿cómo lo harían unas entidades que se capitalizan precisamente porque no tienen dinero?) y tratan de hacer creer que es algo positivo y una ayuda generosa: “Las noticias que traemos hoy son positivas”, dijo el Ministro de Guindos cuando empezaba la rueda de prensa que dio ayer para anunciar el rescate.

Nos han engañado a todos cuando dicen que van a rescatar a España cuando lo que van a hacer es hundirla para años. Nos han engañado los bancos, nos han engañado los gobiernos del PSOE y del PP. Nos han engañado los dirigentes europeos que están borrachos de ideología neoliberal y no se dan cuenta de que las medidas que toman llevan al desastre a los países que las aplican (¿o acaso es que está mejor la economía de Portugal, por no hablar de los ciudadanos portugueses, desde que fue “rescatada”?). Nos ha engañado el Fondo Monetario que se ha sacado de la manga un informe deprisa y corriendo solo para justificar la decisión ya tomada y en el que cifra las necesidades de financiación de la banca española en una horquilla que sitúa, nada más y nada menos, que entre 45.000 millones y 119.000 millones de euro. ¿En qué quedamos?

Y nos engañarán esta tarde el presidente Rajoy y el Príncipe Felipe si es que definitivamente se han ido a ver el partido de fútbol cuando griten ¡España, España!, porque lo que están demostrando es lo contrario: España, los españoles de abajo, les importamos un pepino. Ellos y el resto de los políticos que han permitido lo que acabo de señalar, junto a los banqueros y los grandes beneficiarios de la burbuja y de la crisis, que tendrían que vivir 500 años más para disfrutar de todo lo que han ganado a costa de los españoles, son los responsables de este engaño descomunal. Hay que pedirles cuentas a todos y echarlos para siempre.

JUAN TORRES LÓPEZ, Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla

Público

ESTALLIDO EN LONDRES: ENSAYO DE “TERRORISMO SOCIAL” PARA CRIMINALIZAR LAS PROTESTAS MASIVAS

LA ESTRATEGIA DE UTILIZACIÓN DE LAS PROTESTAS VIOLENTAS

¿A quién le sirve una turba de violencia callejera anárquica? Una pregunta básica que seguramente se formularon los expertos y estrategas de “guerra psicológica” que diseñaron y aplicaron en Londres las nuevas tácticas orientadas a direccionar y conducir protestas y estallidos sociales urbanos, con objetivos establecidos por el poder dominante. Se utilizan las mismas técnicas de aprovechamiento político  del “terrorismo islámico”, exportadas y proyectadas mediáticamente en el plano interno (a nivel psicológico) como “terrorismo social”. Una estrategia dirigida a dividir la protesta social (entre “pacifistas” y “violentos”) y a preparar las bases operativas de la “democracia blindada” para contener y reprimir los estallidos sociales (legítimos) de hambrientos, marginales y desocupados que se avecinan como desenlace de la crisis del sistema capitalista con epicentro en Europa y EEUU.

Se utiliza la vieja y probada fórmula táctica de “crear un problema, y luego aportar una solución”. En Londres, por ejemplo, el problema son los “vándalos, depredadores y violentos” que protagonizaron cuatro días de disturbios con incendios y robos a los comercios y empresas barriales.

La solución (aportada por el poder), consistió en el despliegue de más fuerzas policiales destinadas a la represión, y una propuesta del gobierno británico para incluir a las fuerzas armadas en los dispositivos del control interno dentro de un nuevo marco de legislación más dura para prevenir y combatir las protestas sociales “violentas”.

Desde el punto de vista del impacto (y uso) mediático y social, los incidentes de Londres sirvieron para “demonizar” (como delincuentes violentos) a los sectores más marginales de la periferia, y la a vez permitieron “victimizar” a las fuerzas que participaron de la represión que causó 4 muertos y centenares de heridos.

De la misma manera como el “terrorismo islámico” tras el 11-S fue utilizado como justificativo para invadir países (Irak y Afganistán) y para un redimensionamiento y reequipamiento de las fuerzas armadas, de inteligencia y seguridad de EEUU y Europa, el ensayo de “estallido social” en Londres, traza un módulo experimental para el reforzamiento de los aparatos de represión y control de los sectores más marginados.
 

La trama del estallido en Londres

A diferencia de los “indignados” (estudiantes y clase media) de España, los estallidos de Londres fueron inicialmente detonados y protagonizados  por jóvenes marginales de los barrios más carenciados, con altos índices de desocupación y pobreza, tras la muerte de un joven negro por la policía. Un incidente (manipulado por la policía) que sirvió de clara provocación para incitar la reacción de los jóvenes.

¿Quienes fueron las victimas y perjudicados?

Pequeños y medianos comercios y empresas de clase media (las grandes corporaciones y bancos fueron preservados). Llamativamente, la city londinese y sus grandes estructuras comerciales y turísticas no fueron impactadas por los saqueos y disturbios con incendios. El “daño” (anárquico)  de los disturbios fue orientado a perjudicar a una capa amplia de la clase media, cuya opinión fue utilizada masivamente por los medios británicos para “demonizar” y calificar de “criminal” la protesta en consonancia con el gobierno. La pauta lo da un “experto” citado por The Guardian. “El objeto de deseo cuya ausencia es más violentamente resentida son variados, y su número y la tentación por tenerlos crece cada día. Y así crece la ira, la humillación, el desprecio y el rencor que suscita no tenerlos. Saquear tiendas y prenderles fuego, deriva de ese impulso”, señaló el “especialista” en un justificativo psicologista del “acto criminal”.

¿Quienes fueron los victimarios?

El núcleo detonante de los robos y disturbios fueron marginales veinteañeros, pero luego se prendieron desocupados de clase media y estudiantes. O sea que legítimamente hubo causas de marginalidad  y desempleo. Pero las protestas no tuvieron consignas políticas (estallido de “violencia pura”). Lo que dio argumentos al gobierno y la policía para calificar a los manifestantes como “criminales y ladrones”, consiguiendo adhesión social masiva para la represión.  El experto de The Guardian, el profesor Pitts (en una clara muestra de “criminalización” de los incidentes), señaló que los barrios donde se han registrado los peores disturbios, como Tottenham y Hackney en el norte o Brixton en el sur, coinciden con los lugares donde la policía ha detectado la presencia de pandilleros.

¿Quienes fueron los beneficiarios?

El poder (sistema y gobierno)  y las fuerzas de seguridad que (mediante el tratamiento criminal del conflicto y sus protagonistas) se “victimizaron” frente a la sociedad británica, consiguiendo consenso y apoyo para fortalecer el aparato represivo  y conseguir leyes para “criminalizar” las protestas argumentando combatir la “violencia y la criminalidad”. Utilizando necesidades, instintos y reacciones sociales legitimas, como el desempleo y la frustración social, los servicios y unidades de “guerra psicológica” británicos, utilizando las redes de Internet y la telefonía móvil, manipularon y direccionaron la protesta social hacia la anarquía delincuencial y sin ningún objetivo de reivindicación social.
 

La estrategia con el “terrorismo social”

De esta manera, en Londres,  y así como existen los atentados de “falsa bandera” (contenidos en el “terrorismo internacional” manipulado por la CIA y la inteligencia occidental) ahora, y con epicentro inicial en las llamadas “revoluciones árabes”, nacieron las protestas y estallidos sociales de “falsa bandera”  experimentados y luego exportados desde Medio Oriente y África a las grandes metrópolis centrales europeas.

Probada y estadísticamente, el sistema imperial dominante utiliza el “terrorismo islámico” para disciplinar el “nuevo orden” global  y conseguir justificación y consenso internacional para las invasiones militares por conquista de mercados y de recursos estratégicos como el petróleo, la energía, el agua y la biodiversidad cuyas reservas se agotan en el planeta.

También probada y estadísticamente (así quedó demostrado en Londres), el sistema ya utiliza los “estallidos sociales” o protestas violentas (organizados y manipulados por las redes de Internet y la comunicación por telefonía celular) con dos objetivos bien precisos:

A) Desestabilizar gobiernos o regímenes, como primer paso para justificar una intervención militar o cambio de régimen. Como primer caso puedee citarse como ejemplos más emblemáticos las “revueltas populares” de Egipto, y Túnez. Y como segundo, Libia y Siria (y potencialmente Irán) donde las “protestas populares” van derivando en una “rebelión armada” contra el régimen, y posteriormente en una intervención militar (invasión) internacional contra el país. El objetivo es un cambio de régimen y el apoderamiento del mercado y los recursos estratégicos del país.

B) Utilización de los “estallidos” violentos  o protestas sociales dentro de las propias potencias centrales para generar consenso social y justificación para reforzar los aparatos represivos internos (policiales y militares) e impulsar nuevas legislaciones de mayor control y criminalización de las protestas sociales.

En este escenario, y siguiendo los objetivos del poder capitalista del cual forma parte, el aparato mediático oficial, británico e internacional, coincidió en calificar los incidentes sociales en Londres como “anárquicos, delincuenciales y carentes de objetivos de reivindicación social”.

En primer lugar, el objetivo (claro y emergente) apunta a separar las “protestas violentas” (la “violencia anárquica y delincuencial”) de las “protestas civilizadas” (las movilizaciones con “reivindicación social”), con la finalidad de dividir a la clase media de las clases bajas y marginales más vulnerables y afectadas por el desempleo, los ajustes y la suba de los alimentos. O sea, dividir (con carácter clasista) la protesta social para su mejor represión y control.

En segundo lugar, en Londres se puso en marcha una estrategia dirigida a dividir la protesta social (entre “pacifistas” y “violentos”) separando a los sectores medios de los estallidos sociales protagonizados por hambrientos, marginales y desocupados que ponen al sistema en riesgo de “ingobernabilidad”.

En tercer lugar, preparar la batería doctrinaria y operativa de una “democracia blindada” (sustentadas en la clase media y alta incluidas) para prevenir y reprimir los levantamientos sociales masivos que se aproximan como desenlace de la crisis global del sistema capitalista.

MANUEL FREYTAS
IARNoticias

CAPITALISMO:UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE “CIVILIZACIÓN”

El robo capitalista, no es otra cosa que una vulgaridad criminal convertida en una abstracción. Es una simple operación matemática (robar al prójimo con la política y la guerra) que terminó convertida en una civilización: El sistema capitalista nivelado como “mundo único” a escala planetaria.

Resumido, el capitalismo no es nada más que una empresa de ladrones comunes, que niveló a escala planetaria un “sistema” (económico, político y social) para legalizar y legitimar con leyes e instituciones un robo masivo y planetario de trabajo social y de recursos naturales, disfrazado de “economía mundial”.

Si yo quiero entender lo que está pasando con la economía del sistema capitalista ¿A quién voy a leer?

¿A un analista ideologizado de izquierda, que cada dos palabras dice “muera la derecha”?

¿A un analista de derecha que analiza la economía capitalista “sin el sistema” capitalista?

El cóctel seguramente terminará en una confusión: Voy a terminar creyendo que la economía en una ciencia de “derecha”, sin nada que ver con la pobreza ni con el resto de los procesos de dominación del hombre por el hombre que se suceden en el mundo.

Hay una tercera alternativa:

Leer a los voceros de los dueños del circo capitalista. Los que cuentan la realidad del robo a través de sus propias contradicciones y lucha por los mercados y el poder.

En economía, el corazón estratégico del sistema capitalista, no existen ni la verdad ni la mentira (son sólo moralismos antitéticos para controlar cerebros), sino que existen situaciones objetivas e intereses comerciales que determinan el qué y el para qué de los procesos económicos.

Y hay que tener en cuenta un principio probado por la historia: La guerras militares no se hacen para matar (la muerte es solo un emergente del robo) sino para dominar países, apoderarse de sus recursos y sus mercados y robarlos con total impunidad. Toda la historia del capitalismo (y de los sistemas imperiales que lo precedieron) está marcada por esa dinámica (Ver: Operaciones psicológicas: Su mente está siendo controlada por expertos ).

Como definición el capitalismo no es solamente un modelo económico, sino un sistema de dominación mundial establecido como civilización única.

En el actual diseño de “economía mundial trasnacionalizada” no son (en forma práctica) los gobiernos ni los países quienes deciden cuánto se produce y para quién se produce a escala mundial, sino las corporaciones y los bancos trasnacionales que tienen el dominio sobre las tres estructuras económicas básicas del sistema capitalista: La estructura de producción, la estructura de comercialización y la estructura financiera.

Esta dinámica funcional arroja la primera contradicción histórica del sistema: El capitalismo solo produce para quien quien puede pagar por los bienes y servicios producidos. La producción (controlada por las corporaciones transnacionales) no está orientada por la búsqueda del bien social sino por la búsqueda de la rentabilidad empresarial capitalista.

Esta asimetría funcional (del trabajo social y la apropiación individual) es la clave determinante de la existencia de ricos y pobres, de incluidos y excluidos, de empleados y desocupados, dentro de la pirámide histórico funcional del sistema capitalista nivelado como “civilización única”.

Es más, la llamada “civilización” capitalista, sus instituciones, sus sistemas políticos y jurídicos, su cultura, sus reglas morales, sus credos religiosos, su arte, su arquitectura, sus ciudades, sus universidades, sus construcciones filosóficas, fueron edificadas a partir del robo y la esclavización de seres humanos.

¿Dónde está el “curro”?

Todo en el sistema capitalista, nace y empieza por el robo. O sea, empieza por la economía. Y luego, como decía Hauser, viene la abstracción, política, social y cultural, para disfrazar el robo.

En la Argentina se dice popularmente ¿”Dónde está el curro” (que significa “dónde está el negocio”), para descubrir la estafa que subyace detrás del discurso abstracto y retorcido de la tecnocracia económica de la City económica.

Fuera del barniz “academicista” que se estudia en las universidades de economía (que forman a los teorizadores del robo), los procesos económicos están motorizados por los negocios y la especulación financiera de la más baja calaña intelectual.

Les grafico con una anécdota:

En la Argentina, el general Juan Domingo Perón, uno de los más brillantes cerebros estratégicos de América Latina, era un maestro en convertir en simple lo complejo (lleno de academicismo y prejuicio “culturoso”).

Después de tener entrevistas con tecnócratas de la economía, decía: “Ya hablaron los técnicos. Ahora tráiganlo a Miranda”. Miranda, era su asesor principal, un genio autodidacta de la economía práctica. La única universidad que había cursado era su experiencia como comprador y vendedor de chatarra.

Miranda se encargaba de traducir, en números prácticos, la farragosa abstracción discursiva de los “macro” economistas, donde lo único que es real son los números, la diferencia matemática del robo capitalista, traducido en rentabilidad comercial del sistema empresarial y financiero que controla todo el sistema económico productivo.

La impunidad

Si el capitalista dijera la verdad abierta (su único mensaje efectivo y real que es el robo), las masas lo colgarían a los cinco segundos.

Así como al usurero lo protegen las leyes y la policía, la existencia impune del sistema capitalista solo se justifica por la existencia de los Estados imperialistas (con EEUU a la cabeza) con sus aparatos militares y sus arsenales nucleares rodeando como un anillo de muerte a países y recursos estratégicos.

Si las mayorías tomaran conciencia del macro-robo capitalista no habría refugio en todo el mundo para proteger a los empresarios y banqueros de la ira popular.

Por eso el capitalismo inventó y le dio identidad y escalas de “prestigio” a la cultura, a las universidades, y más recientemente a los medios de comunicación. Son los grandes ocultadores y legitimadores del robo capitalista ejecutado a escala masiva y con total impunidad.

Las fuentes

En este escenario, marcado por la abstracción del robo en niveles culturales y políticos, y para entender cómo funciona la economía capitalista no hay que ir a los medios alternativos sino a los representantes periodísticos más influyentes del sistema que controla la economía mundial desde Wall Street y las metrópolis financieras europeas.

Quien se interese en la investigación de sistemas y procesos económicos productivos (tanto de las potencias centrales como de los países periféricos) podrá comprobar que tanto los recursos naturales como los sistemas de producción y de comercialización a escala global están hegemonizados por no más de 200 bancos y corporaciones empresarias transnacionales cuyas casas centrales se encuentran en EEUU o Europa.

Estos gigantes “diversificados” e interactivos (ligados a través de infinitos vasos comunicantes) de la producción, el comercio y las finanzas mundiales, están liderados por los 30 primeros primeros consorcios trasnacionales que cotizan en el índice Dow Jones de Wall Street, el centro financiero del capitalismo a nivel mundial.

Dentro de esta lógica económica funcional del capitalismo, los Estados capitalistas (tanto del mundo imperial como del mundo dependiente) solo cumplen una función reguladora y ordenadora (elaboración de leyes, cobros de impuestos, gobernabilidad política y jurídica, etc) sobre la actividad económica desarrollada por las corporaciones privadas que hegemonizan las decisiones y el control sobre los recursos naturales, la producción y la comercialización de los bienes y servicios que consume la genéricamente llamada “humanidad”.

Si yo quiero entender economía capitalista tengo que leer (razonadamente y separando los números reales del palabrerío) a los representantes periodísticos de los ladrones. Es decir a los analistas y medios económicos más “prestigiosos y creíbles” del sistema.

Por ejemplo: En The Wall Street Journal y The Financial Times están sintetizados las visiones macroeconómicas y financieras de las metrópolis imperiales dominantes: Wal Street, la eurozona y las metrópolis asiáticas.

Es más, en las páginas del financiero estadounidense y del británico, se puede hacer un seguimiento (identificando los grupos) de la guerra económica de EEUU y Europa por el control de los mercados y del sistema financiero.

El decodificador

En el sistema capitalista está todo a la vista. Los directorios los activos empresariales, las facturaciones, las ganancias y las fortunas personales están por Internet. Se pueden rastrear los procesos, verificar (en cifras numéricas) como bancos y empresas trasnacionales controlan el comercio interno, el comercio exterior y el sistema financiero de los países (tanto centrales como periféricos).

Con sólo leer y comparar los números, las “inversiones” y el saldo rentable, se puede verificar y hacer un seguimiento de la depredación económica (la transferencia de riqueza y de recursos) que realizan los conglomerados capitalistas multinacionales que controlan gobiernos y países.

Todos esos procesos (pasibles de ser estudiados y comprendidos lógicamente), permanecen ocultos y sin comprensión masiva por dos razones principales: Los analistas de derecha los deforman o los disfrazan, y los analistas de izquierda (salvo excepciones) no se dedican a los números sino a la ideología.

Y como el mundo capitalista se divide (antitéticamente) entre “izquierda” y “derecha”, las mayorías quedan sin ninguna posibilidad de conocer como funciona el “gran robo” mundial del capitalismo legalizado y legitimado por las propias instituciones (culturales, políticas y mediáticas) que creó para ese fin.

Como dice un experto: El capitalismo es un libro abierto, sólo que hay que tener un decodificador y la voluntad para entender los procesos.

El nuevo sistema de dominio

Para cumplir con sus objetivos de dominación imperial (orientada a la depredación económica y a la conquista de mercados) el sistema capitalista utilizó históricamente (y sigue utilizando) dos técnicas básicas combinadas: El pensamiento individualista (como matriz de conducta social orientada a imponer la conciencia atomizada imperial por sobre la conciencia nacional de los países y sociedades conquistadas) y la desaparición de la frontera entre el dominador y el dominado (orientada a imponer al dominado el pensamiento y la ideología del dominador).

Mediante la publicidad comercial (la ideología del consumo) y la sociedad de consumo (la conducta consumista), el sistema capitalista niveló (en una fase de su desarrollo histórico) una “conciencia universal” basada y adaptada a los esquemas funcionales del mercado y a la búsqueda de rentabilidad comercial capitalista.

Los teóricos de la izquierda solo han llegado a la raíz “economicista” y “militarista” del sistema capitalista sin ahondar en el rol funcional que cumplen los medios de comunicación y la sociedad de consumo en el esquema del dominio sin el uso de las armas.

Hoy el sistema capitalista, masivamente y a nivel planetario, ya no domina con ejércitos militares sino con ejércitos mediáticos y técnicas de manipulación cerebral orientadas al direccionamiento de conducta masiva con fines de control político y social.

Destruido el Estado nacional (la barrera de contención territorial del capitalismo trasnacional) y sustituida la “conciencia social” por la “conciencia individual”, se rompe toda escala de pertenencia de los individuos a una particular línea histórica de sociedad, familia, lengua, cultura, tradiciones y creencias (propias de un país y de sus fronteras geográficas) para convertirlos en terminales funcionales de una “conciencia universal” consumista del sistema capitalista nivelado a escala planetaria como “civilización única”.

De manera tal que, durante la vigencia del capitalismo “transnacional”, el esquema referencial de “socialización” de los individuos ya no se parametran en los “valores locales” sociales, históricos y culturales de cada país, sino en los “valores universales” expresados por formas del consumo de pensamiento social, modas, etc, enmarcados en la conciencia individualista.

Esta nivelación de conducta y pensamiento social individualista (que se puede confirmar en lo que reflejan a nivel planetario las grandes cadenas informativas y la propia Internet) permite alienar y “des-socializar” al individuo de su entorno natural y social (extrañamiento) y convertirlo en una pieza funcional destinada a consumir los diferentes productos y programas que el sistema capitalista utiliza para generar rentabilidad y dominar a escala planetaria.

El objetivo final es convertir y nivelar planetariamente al ser en una célula funcional del macro robo capitalista de la sociedad de consumo masificada también como “ideología única”.

Comprar barato y vender caro

La economía del capitalismo empieza con dos frases: Compro barato y vendo caro.

Compro mano de obra barata (la explotación del hombre por el hombre), compro barato y controlo toda la producción (medios económicos), controlo todo el mercado (la comercialización), controlo todo el sistema financiero (la moneda), compro acciones baratas y las vendo caras (la especulación financiera) controlo todo el comercio exterior (el mercado internacional) evado o pago impuestos irrisorios (control de gobiernos), y luego vendo la producción al precio más caro (la hegemonía monopólica de la economía).

La diferencia matemática resultante de esta ecuación, es la ganancia capitalista (generadora de concentración de riqueza en pocas manos), producida por un sistema que no está orientado a satisfacer la demanda social colectiva sino a satisfacer la rentabilidad privada de los macrobancos y megaempresas que controlan todo el proceso económico.

El primer axioma funcional de un capitalista sionista (los padres del sionismo de Wall Street) es vender caro y comprar barato, lo que da como resumen la ganancia capitalista.

Eso exactamente es lo que hicieron los bancos y grupos financieros sionistas que controlan la Reserva Federal y las tasas de interés, con la “burbuja hipotecaria”, primero, y con la “crisis hipotecaria” después.

Primero vendieron caro:

— Mientras la Reserva Federal mantenía la tasa de interés baja las empresas y bancos cosecharon multimillonarias ganancias con el “boom inmobiliario” en EEUU.

— Luego (en un frente de “multi-negocio financiero” a escala global) los mega-bancos y fondos de inversión de Wall Street y Europa colocaron esos bonos a valores altísimos en los mercados mundiales, generando una burbuja ganancial especulativa de billones de dólares.

Luego compraron barato:

Con los fondos financieros estatales de los “rescates” a grandes empresas y bancos, los mismos que produjeron la crisis con la “burbuja” compraron a precio irrisorio acciones y activos empresariales vendidos en masa por los perdedores de la crisis financiera desatada en los mercados globales.

O sea que, por la misma mecánica de comprar barato vender caro, las acciones así como los activos de las empresas fueron a parar a los bolsillos de los mismos grupos súper-concentrados que detonaron la “burbuja” y luego detonaron la “crisis”, para apoderarse de activos y acciones empresariales a precio devaluado.

MANUEL FREYTAS

IARNoticias


(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

EJERCICIOS DE BANCARROTA EN EEUU

La noticia del día, que ustedes no encontraron en las primeras páginas de los periódicos, era la siguiente: en los Estados Unidos de América han comenzado ejercicios para la quiebra. No es que lo dijeran explícitamente, pero lo entendemos igual.

¿Cómo? La Reserva Federal, es decir, el Banco Central de EE.UU., anuncia la ‘compra’ de 600.000 millones de dólares. Lo llaman “compra” (“purchase”) en términos técnicos, pero se lee “imprime”. Se sacarán otros 350.000 o 500.000 millones USD de la deuda que la Fed ya ha adquirido de los derivados hipotecarios tóxicos fácilmente para “invertirlos”. Léase para que circulen en el mercado.

Total: cerca de un billón de papel, puro papel, que el Banco Central de EE.UU. imprime para comprar títulos del gobierno de EE.UU.. La mano izquierda emite moneda para la mano derecha. Si a este dineral de papel se le añaden (se ha de hacerlo porque están en el presupuesto) los 800.000 millones USD ya emitidos para salvar los bancos de EE.UU. de la bancarrota, se alcanza la cifra de 1 billón 800.000 millones USD. Tamaña creación de moneda no tiene precedentes a lo largo de la historia.

¿Por qué lo están haciendo? Basta con unas pocas cifras para entenderlo. En 2007, China compró casi la mitad (exactamente el 47%) de las nuevas emisiones de bonos de EE.UU. En 2008, en plena crisis financiera, China las redujo a la mitad, alrededor del 20%. El año pasado, las compras chinas se han desplomado casi a cero: habían llegado al 5%. En estas condiciones no hay manera de equilibrar la balanza comercial de los Estados Unidos. Con una deuda de este volumen también hay que tener presentes en el presupuesto 300.000 millones USD de intereses anuales por pagar. ¿Cómo? Nadie lo sabe.

No queda más remedio que recurrir al juego de las tres bolitas, y apuntar con la pistola a la sien del resto del mundo. La nueva presidente de Brasil, Dilma Rousseff, respondió de inmediato acusando a los EE.UU. de hacer pagar su crisis al resto. El primer efecto será, de hecho, una devaluación del dólar. Pero la situación es mucho más seria que un alza de la inflación mundial, por dura que sea. Estos son síntomas de una perturbación gigantesca a punto de llegar. El físico Guido Cosenza, en su valioso libro titulado Il nemico insidioso, define como “transición de fase” en la esfera económico-social una situación de este tipo: algo parecido al paso del agua de estado líquido a gaseoso, proceso que conocemos con el nombre de ebullición.

Estamos empezando a hervir. Lo que significa, en términos económicos y sociales, el inicio del colapso. Es hora de recordar a quienes proclamaban el fin inminente de la crisis, la recuperación de la economía o el nuevo crecimiento del PIB, que mintieron, probablemente por estupidez. A aquellos que se lo creían o que ni se dieron habrá que avisarles de que se preparen para un decrecimiento inminente, y por tanto dramático.

Cuando Larry Summers (uno de los principales cerebros de bancarrotas del planeta) recibió la llamada de Barack Obama para entrar en su gobierno, dijo (experto en quiebras, sí; estúpido, no): “¿Durante cuánto tiempo podrá el mayor deudor del mundo seguir siendo la máxima potencia?”

Estados Unidos, el antiguo imperio que aún ignora que lo fue, mandando a paseo a Obama demuestra que no renunciará a su posición dominante. Una bonita desgracia para todos, porque Estados Unidos no puede imponer su voluntad, precisamente porque ya no es un imperio. Que esté en quiebra significa que todos estamos en apuros, y que mientras le sigamos permitiendo actuar como quiera, pagaremos las consecuencias.

GIULIETTO CHIESA
Megachip

Traducido para Rebelión por Gorka Larrabeiti

Rebelión

Fuente: http://www.megachipdue.info/tematiche/kill-pil/4983-usa-pratiche-di-fallimento.html

LA CRISIS, UNA ESTAFA DETRÁS DE OTRA

La Real Academia Española de la Lengua define de dos modos el verbo estafar. Como pedir o sacar dinero o cosas de valor con artificios y engaños y con ánimo de no pagar, y, en sentido jurídico, como cometer alguno de los delitos que se caracterizan por el lucro como fin y el engaño o abuso de confianza como medio. Por eso yo creo que el término de estafa es lo que mejor describe lo que han hecho continuadamente los bancos, los grandes especuladores y la inmensa mayoría de los líderes y las autoridades mundiales antes y durante la crisis que padecemos.

Los Estados le dieron a los bancos privados el privilegio de crear dinero emitiendo deuda con la excusa de que eso era necesario para financiar la actividad de las empresas y los consumidores. Pero en los últimos treinta años, la banca internacional multiplicó la deuda para financiar los mercados especulativos y para ganar dinero simplemente comprando y vendiendo más dinero, y no para financiar a la economía productiva. Esta es la primera estafa.

Para disponer de recursos adicionales a los que le depositaban sus clientes, la banca ideó formas de vender los contratos de deuda y los difundió por todo el sistema financiero internacional. Pero al hacerlo, ocultaba que millones de esos contratos no tenían las garantías mínimas y que al menor problema perderían todo su valor, como efectivamente ocurrió. Actuando de esa forma y tratando de elevar cada vez más la rentabilidad de sus operaciones, la banca fue asumiendo un riesgo cada vez mayor que ocultaba a sus clientes y a las autoridades y que transmitiía al conjunto de la economía. Esta es la segunda estafa.

Para llevar a cabo esas estafas, la banca recurrió a las agencias de calificación, que actuaron como sus cómplices corruptos engañando sistemáticamente a clientes y autoridades indicando que la calidad de esos productos financieros era buena cuando en realidad sabían que no era así y que, por el contrario, se estaba difundiendo un riesgo elevadísimo porque eran, como se demostró más adelante, pura basura financiera. Esta es la tercera estafa.

Los grandes financieros consiguieron que los bancos centrales fueran declarados autoridades independientes de los gobiernos con la excusa de que éstos podían utilizarlos a su antojo y de que así era mejor para lograr que no subieran sus precios. Sin embargo, lo que ocurrió fue que, con ese estatuto de “independientes”, los bancos centrales se pusieron al servicio de los bancos privados y de los especuladores, mirando a otro lado ante sus desmanes. Y asi, en lugar de combatir la inflación, permitieron que se produjera la subida de precios de la vivienda quizá más alta de toda la historia y constantes burbujas especulativas en numerosos mercados. Y lejos de conseguir la estabilidad financiera, lo cierto fue que durante su mandato “independiente” también hubo el mayor número de crisis financieras de toda la historia. Esta es la cuarta estafa.

Con el fin de generar fondos suficientes para invertir en los mercados especulativos cada vez más rentables, los bancos y grandes financieros lograron, con la excusa de que eso era lo conveniente para luchar contra la inflación, que los gobiernos llevaran a cabo políticas que redujeran los salarios y aumentaran así los beneficios (que en su mayor parte van a ahorro en lugar de al consumo, como les pasa a los salarios), y la progresiva privatización de las pensiones y de los servicios públicos. Esta es la quinta estafa.

Cuando el riesgo acumulado de esa forma estalló y se desencadenó la crisis, los bancos y los poderosos lograron que los gobiernos, en lugar de dejar caer a los bancos irresponsables, de encarcelar a sus directivos y a los de las agencias de calificación que provocaron la crisis, les dieran o prestaran a bajísimo interés varios billones de dólares y euros de ayudas con la excusa de que así volverían enseguida a financiar a la economía. Pero en lugar de hacer esto último los bancos y grandes financieros usaron esos recursos públicos para sanear sus cuentas, para volver a tener enseguida beneficios o para especular en mercados como el del petróleo o el alimentario, provocando nuevos problemas o que en 2009 hubiera 100 millones de personas hambrientas más que en 2008. Esta es la sexta estafa.

Los gobiernos tuvieron que gastar cientos de miles de millones de dólares o euros para evitar que la economía se colapsara y para ayudar a la banca. Como consecuencia de ello tuvieron que endeudarse. Como los bancos centrales están dominados por ideas liberales profundamente equivocadas y al servicio de la banca privada, no financiaron adecuadamente a los gobiernos, como sí habían hecho con los bancos privados, y eso hizo que tuvieran que ser los bancos privados quienes financiaran su deuda. Así, éstos últimos recibían dinero al 1% de los bancos centrales y lo colocan en la deuda pública al 3, al 4 o incluso al 8 o 10%. Esta es la séptima estafa.

Como los bancos y grandes financieros no se quedaron contentos con ese negocio impresionante, se dedicaron a propagar rumores sobre la situación de los países que se habían tenido que endeudar por su culpa. Eso fue lo que hizo que los gobiernos tuvieran que emitir la deuda más cara, aumentando así el beneficio de los especuladores y poniendo en grandes dificultades a las economías nacionales. Esta es la octava estafa.

Los gobiernos quedaron así atados de pies y manos ante los bancos y los grandes fondos de inversión y, gracias a su poder en los organismos internacionales, en los medios de comunicación y en las propias instituciones políticas como la Unión Europea, han aprovechado la ocasión para imponer medidas que a medio y largo plazo les permitan obtener beneficios todavía mayores y más fácilmente: reducción del gasto público para fomentar los negocios privados, reformas laborales para disminuir el poder de negociación de los trabajadores y sus salarios, privatización de las pensiones, etc. Afirman que así se combate la crisis, pero en realidad lo que van a producir es todo lo contrario, porque es inevitable que con esas medidas caiga aún más la actividad económica y el empleo porque lo que hacen es disminuir el gasto productivo y “el combustible” que los sostiene. Esta es la novena estafa.

Desde que la crisis se mostró con todo su peligro y extensión, las autoridades e incluso los líderes conservadores anunciaron que estaban completamente decididos a poner fin a las irresponsabilidades de la banca y al descontrol que la había provocado, que acabarían con el secreto bancario, con los paraísos fiscales y con la desregulación que viene permitiendo que los financieros hagan cualquier cosa y que acumulen riesgo sin límite con tal de ganar dinero… Pero lo cierto es que no han tomado ni una sola medida, ni una sola, en esa dirección. Esta es la décima estafa.

Mientras está pasando todo esto, los gobiernos, esclavos o cómplices de los poderes financieros, no han parado de exigirle esfuerzos y sacrificios a la ciudadanía mientras que a los ricos y a los bancos y financieros que provocaron la crisis no les han dado sino ayudas constantes y todo tipo de facilidades para que sigan haciendo exactamente lo mismo que la provocó. Gracias a ello, estos últimos están obteniendo de nuevo cientos de miles de millones de euros de beneficios mientras cae la renta de los trabajadores, de los jubilados o de los pequeños y medianos empresarios. Esta es la undécima estafa.

Mientras que constantemente vemos que los presidentes de gobiernos reciben instrucciones del Fondo Monetario Internacional, de las agencias de calificación, de los banqueros o de la gran patronal, la ciudadanía no puede expresarse y se le dice que todo lo que está ocurriendo es inexorable y que lo que ellos hacen es lo único que se puede hacer para salir de atolladero. Esta es la duodécima estafa.

Finalmente, se quiere hacer creer a la gente que la situación de crisis en la que estamos es el resultado de un simple o momentáneo mal funcionamiento de las estructuras financieras o incluso económicas y que se podrá salir de ella haciendo unas cuantas reformas laborales o financieras. Nos engañan porque en realidad realidad vivimos desde hace decenios en medio de una convulsión social permanente que afecta a todo el sistema social. La verdad es que cada vez hay un mayor número de seres humanos hambrientos y más diferencias entre los auténticamente ricos y los pobres, que se acelera la destrucción del planeta, que los medios de comunicación están cada vez en propiedad de menos personas, que la democracia existente apenas deja que la ciudadanía se pronuncie o influya sobre los asuntos más decisivos que le afectan y que los poderosos se empeñan en imponer los valores del individualismo y la violencia a toda la humanidad. Esta es la decimotercera estafa.

Lo que ha ocurrido y lo que sigue ocurriendo a lo largo es la crisis es esto, una sucesión de estafas y por eso no se podrá salir de ella hasta que la ciudadanía no se imponga a los estafadores impidiendo que sigan engañándola, hasta que no les obligue a dar cuentas de sus fechorías financieras y hasta que no evite definitivamente que sigan comportándose como hasta ahora.

JUAN TORRES LÓPEZ

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla y miembro del Consejo científico de ATTAC-España. Su web personal: http://www.juantorreslopez.com/

Rebelión