¿ES LA CONCIENCIA LA QUE PRODUCE LA REALIDAD A NIVEL CUÁNTICO?

La pregunta que molesta a algunos científicos e intriga a otros: ¿Es la conciencia una propiedad fundamental de la naturaleza? ¿Interviene profundamente en el surgimiento de los estados cuánticos que componen la realidad?

Esta es la pregunta incómoda para los físicos, pero de alguna manera insoslayable. ¿Afecta la conciencia la realidad en su nivel fundamental? ¿Es el mundo un proceso que emerge de manera interdependiente con nuestra conciencia? Casi 100 años de lidiar con el llamado “problema del observador” en la física cuántica sugieren que la realidad no puede desligarse de nuestras observaciones de la misma y tomarse como algo objetivo, que existe por su propia cuenta. Esto no significa necesariamente que sea nuestra conciencia la que produce los extraños comportamientos que emergen al observar un fenómeno; sin embargo, sí obliga a que lo consideremos seriamente, algo que incómoda a los físicos puesto que pone en entredicho la realidad material y el paradigma materialista. Asimismo, este debate tiene el enorme problema de que la física y la neurociencia no han logrado entender y producir una definición de la conciencia –se le conoce como “el problema duro de la ciencia”– y algunos físicos y filósofos materialistas incluso han llegado a creer que la conciencia es una ilusión –una ilusión generada por nuestro cerebro y sus procesos enteramente materiales.

El caso que cuestiona más seriamente la naturaleza de una realidad material independiente objetiva es el experimento de la doble rendija, en el que se presenta un colapso de una partícula cuántica. Este colapso en un estado definido ocurre de manera sorprendente en función solamente al acto de notar, y no por una perturbación física en la medición. La luz se encuentra en un estado de superposición, se comporta como una onda de probabilidades, y cuando es observada de cierta forma emerge como una partícula (de otra manera, mantiene su naturaleza de onda). Lo más extraño de todo es que la naturaleza parece saber si vamos a hacer una medición o no y se comporta en conformidad con esto (para una descripción completa de este experimento, se puede ver el siguiente video).

Esto ha llevado a algunos científicos a considerar el posible papel de nuestra conciencia en manifestar un cierto comportamiento a nivel subatómico. Eugene Wigner así lo creía: “Se deriva de aquí que la descripción cuántica de los objetos está influenciada por las impresiones que entran en mi conciencia”. El físico John Archibald Wheeler consideró que en realidad no existía la división entre sujeto y objeto sino que vivimos en un universo participativo, en el cual el acto de observación incluso ha moldeado la evolución del universo, todos los posibles estados cuánticos para llegar a este momento, a esta realidad.

Adrian Kent, de la Universidad de Cambridge, sugiere que es posible que la conciencia altera de manera sutil las probabilidades cuánticas, esto es, que la mente afecta los resultados de las mediciones. Kent mantiene que la conciencia no determina exactamente “qué es real”, pero que podría afectar la probabilidad de que cada una de las actualidades que permite la física cuántica sea la que, de hecho, observemos. Esto lo podría hacer de formas que no pueden predecirse por la teoría cuántica. En otras palabras la conciencia no estaría creando la realidad, pero sí estaría afectando qué realidad o actualidad observamos.

Roger Penrose, por otro lado, ha teorizado que la conciencia tiene un origen cuántico. La idea de Penrose de la “reducción objetiva orquestada” (Orch-Or en inglés) sugiere que el colapso de la interferencia cuántica y la superposición son procesos físicos reales. Penrose, junto con Hameroff, ha teorizado que existe una estructura material en el cerebro, los microtúbulos, que permiten una cognición cuántica. Estos codones de proteínas serían capaces de existir en estados de superposición. No hay, sin embargo, evidencia de esto.

El físico Matthew Fisher mantiene que el cerebro podría tener moléculas capaces de sostener estados de superposición cuántica más robustos, basándose en átomos de fósforo, los cuales existen en todas las células. Los núcleos de fósforo tienen un espín que los hace similares a magnetos con polos apuntando en diferentes posiciones. En un estado de entrelazamiento, el espín de uno de los núcleos depende del otro, lo cual es ya un estado de superposición que involucra más de una partícula cuántica. Esto podría resistir lo que se conoce como decoherencia y permitir la emergencia de una conciencia cuántica.

PIJAMASURF

Con información de la BBC

CINCO RAZONES POR LAS QUE NUESTRO UNIVERSO PUEDE SER UNA REALIDAD VIRTUAL

rv1El portal científico Gizmodo sugiere cinco razones por las que nuestro universo puede ser una realidad virtual creada por el mundo cuántico, que es el mundo real, a diferencia del mundo físico.

El realismo físico asegura que el mundo físico que vemos es real y existe por sí solo. No obstante, el realismo físico lleva mucho tiempo luchando contra las paradojas con los hechos de la física. El realismo cuántico sostiene la visión opuesta, según la que el mundo cuántico es real y crea el mundo físico como realidad virtual.

El realismo cuántico no es ‘Matrix’, donde el otro mundo que creaba el nuestro también era físico. En el realismo físico, el mundo cuántico es imposible, pero en el realismo cuántico el mundo físico es imposible a menos de que se trate de una realidad virtual, como lo demuestran los siguientes ejemplos, publicados por el portal ‘Gizmodo’.

1. Entrelazamiento cuántico
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Realismo físico: Si un átomo de cesio emite dos fotones, la teoría cuántica los entrelaza de tal manera que uno gira hacia arriba y otro hacia abajo. Pero si uno gira aleatoriamente hacia arriba, ¿cómo sabe el otro en qué dirección girar, a cualquier distancia? Einstein descubrió que la medida del giro de un fotón define instantáneamente el giro del otro en cualquier lugar del universo. Resulta que en lugar de enviar un fotón hacia arriba y otro hacia abajo, la naturaleza les deja girar en cualquier dirección de forma aleatoria. Pero cuando medimos  la dirección de uno, el otro de forma instantánea va en dirección contraria a pesar de que es físicamente imposible.

Realismo cuántico: Dos fotones se entrelazan cuando sus programas se unen para dirigir conjuntamente dos puntos. Si un programa es de giro hacia arriba y el otro de giro hacia abajo, su unión dirige ambos píxeles independientemente de donde estén. Un acontecimiento físico en cada píxel reinicia uno de los programas de forma aleatoria, dejando el giro opuesto restante a dirigir el otro píxel. En este caso la distancia no es importante, incluso para una pantalla tan grande como nuestro universo, ya que el procesador no tiene que ‘ir hacia’ el píxel para cambiarlo.

2. Energía oscura y materia oscura  
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Realismo físico: La física actual describe la materia que vemos, pero el universo también tiene una cantidad cinco veces mayor de materia oscura. Esta materia puede detectarse como un halo alrededor del agujero negro en el centro de nuestra galaxia. Ninguna partícula conocida puede explicar la materia oscura. Los científicos tampoco pueden explicar la energía oscura, a la que corresponde el 70% del universo y que es un tipo de gravedad negativa que aumenta la expansión del universo. No ha cambiado mucho a lo largo del tiempo, pero algo flotante en un espacio que se expande debería debilitarse poco a poco. Si fuera una propiedad del espacio, debería crecer a medida que crece el espacio. Actualmente, nadie sabe qué es exactamente.

Realismo cuántico: Si el espacio vacío está ejecutando un programa nulo, entonces no es la nada, y si se está expandiendo, un espacio nuevo se añade constantemente. Nuevos puntos de procesamiento, por definición, reciben, pero no emiten nada en su primer ciclo. De esta manera, absorben, pero no producen, igual que el efecto negativo que podemos llamar energía oscura. Si el nuevo espacio se añade a un ritmo constante, el efecto no cambiará mucho durante el tiempo, por lo cual la energía oscura se produce debido a la creación del espacio constante. El modelo también atribuye la materia oscura a la luz en la órbita alrededor del agujero negro. Es un halo porque la luz que se sitúa demasiado cerca del agujero negro, es atraído hacia este, y la luz demasiado lejos del agujero puede escapar de la órbita. El realismo cuántico espera que ninguna partícula jamás pueda explicar la energía y la materia oscura.

3.Nuestro espacio se curva
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Realismo físico: Según la teoría de relatividad de Einstein, el sol mantiene la Tierra en su órbita curvando el espacio a su alrededor, pero ¿cómo puede el espacio curvarse? El espacio por definición es aquello donde ocurre el movimiento. Por lo tanto, para que el espacio se encorve, tiene que existir dentro de otro espacio y así sucesivamente. Si la material existe en un espacio de nada, es imposible que esta nada se curve.

Realismo cuántico: Un ordenador ‘parado’ no está realmente parado, sino ejecutando un programa nulo, y a nuestro espacio podría ocurrirle lo mismo. Según el efecto Casimir, el vacío del espacio ejerce una presión sobre los platos planos para que se acerquen. La física actual asegura que las partículas virtuales que lo causan surgen de la nada, pero en el realismo cuántico el espacio vacío está lleno de procesamientos que tendrían el mismo efecto.

4. Nuestro tiempo es maleable
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Realismo físico: En la paradoja de los gemelos de Einstein se toma como protagonistas a dos gemelos. El primero de ellos hace un viaje a una estrella en una nave espacial a velocidades cercanas a la velocidad de la luz, mientras que el otro se queda en la Tierra. A la vuelta, el gemelo viajero es más joven que el gemelo terrestre, lo que ocurre porque el tiempo propio del gemelo de la nave espacial va más lento. Pero, ¿cómo puede el tiempo, el árbitro de todos los cambios, someterse, a su vez, a cambios?

Realismo cuántico: Una realidad virtual sería controlada por el tiempo virtual, donde cada ciclo de procesamiento es un ‘tick’. Al igual que en un videojuego que se ralentiza cuando el ordenador está ocupado, el tiempo en nuestro mundo se ralentiza cerca de cuerpos masivos, lo cual sugiere que es virtual. Por lo tanto, el gemelo del cohete no envejeció porque eran todos los ciclos de procesamiento que el sistema ocupado moviéndolo podía permitirse, y lo que cambió fue su tiempo virtual.

5. Nuestro universo tiene una velocidad máxima
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Realismo físico: Einstein dedujo que nada puede superar la velocidad de la luz. No obstante, la luz se ralentiza en agua o en cristal. Entonces, ¿qué pasa cuando la luz se mueve en el espacio? No existe ninguna base física para que la luz se mueva en el espacio vacío, ni mucho menos para establecer la velocidad máxima posible.

Realismo cuántico: Si el mundo físico es una realidad virtual, es el producto de procesamiento de información. La información se define como una elección de un conjunto finito, por lo cual el procesamiento que la cambia también tiene que ser finito. De hecho, nuestro mundo se renueva a una velocidad finita. Un procesador muy potente puede renovarse 10 cuatrillones de veces por segundo y nuestro universo se renueva billones de veces más rápido, siguiendo el mismo principio. En este escenario, la velocidad de la luz es la más rápida porque la red no puede transmitir nada más rápido que un píxel por ciclo o unos 300.000 kilómetros por segundo.

RTNews

LA TEORÍA DE LA INTERPRETACIÓN DE LOS MUNDOS MÚLTIPLES DE LA FÍSICA CUÁNTICA

IMM1SI ESTA TEORÍA ES CORRECTA, PODRÍAMOS ESTAR VIVIENDO EN UNA RED DE LÍNEAS TEMPORALES ALTERNATIVAS

La Interpretación de los Mundos Múltiples de la física cuántica ha existido por casi 60 años. Es una idea muy controvertida que sugiere que nuestro mundo – y todo en él – está en constante división en líneas de tiempo alternativas. Si es correcta, esto es lo que su verdadera existencia en realidad podría ser.

Hace más de cien años, el descubrimiento de la física cuántica arruinó la fiesta. Nuestra cómoda concepción del universo como un mecanismo de relojería fue desbaratada con la constatación de que, a escala micro, hay un poco de locura en marcha.

Gracias a la mecánica cuántica, ahora sabemos que la materia toma las propiedades de ambas, partículas y ondas. Es más, gracias a Werner Heisenberg y Erwin Schrödinger, podemos no estar seguros sobre el impulso y la posición de una partícula, ni tampoco podemos estar seguros sobre el estado de un objeto cuando no está siendo observado . En otras palabras, el universo, -por lo menos en una cierta escala-, parece ser completamente difuso y nebuloso. Posiblemente incluso aleatorio.

La física cuántica ha alborotado completamente los principios clásicos, -y aparentemente intuitivos-, de espacio y tiempo, causalidad, y la conservación de la energía. Esto quiere decir que las interpretaciones de Newton, e incluso Einstein, del universo son insuficientes. En efecto, si queremos desarrollar una teoría unificada y comprensible de todo, vamos a tener que conciliar todo esto de alguna manera.

Sin embargo, algunos físicos, molestos por las implicaciones de la mecánica cuántica en nuestra comprensión del universo y nuestro lugar en él, siguen optando por ignorarla o descartarla como un tipo de desagradable inconveniente. Y es difícil culparlos. La física cuántica no sólo es molesta a la física convencional. También perturba el sentido de nuestro lugar en el universo a escala copernicana: un cambio de paradigma que arrastra un profundo y metafísico bagaje existencial.

La negación, sin embargo, no va a ayudar a la situación, -ni va a promover la ciencia. Los físicos no tienen más remedio que postular las teorías que tratan de explicar las cosas que ven en el laboratorio, no importa lo extraño que parezcan. Y en el mundo de la mecánica cuántica, esto ha dado lugar a una serie de interpretaciones diferentes, incluyendo la interpretación de Copenhague, la Interpretación Ensemble, la teoría de Broglie-Bohm, y muchas, muchas otras.

Y por supuesto, la famosa Interpretación de los Mundos Múltiples.

La formulación “Estado Relativo”

De vuelta a la década de 1950, un estudiante de Princeton con el nombre de Hugh Everett III se enredó en el maravilloso y loco mundo de la física cuántica. Él se familiarizó con las ideas de Niels Bohr, Heisenberg y Schrödinger, y estudió con Robert Dickie y Eugene Wigner. Luego, en 1955, comenzó a escribir su Ph.D. tesis bajo la tutela de John Archibald Wheeler.

En 1957, publicó su trabajo bajo el nombre de “Mecánica Cuántica por el método de la función de onda universal.” Finalmente, después de más ediciones y recortes, fue republicado bajo el nombre de “Mecánica ondulatoria sin Probabilidad”, y aunque se refirió a su teoría como la “formulación de estado relativo”, fue rebautizado como la Interpretación de los Mundos Múltiples(IMM) por Bryce Seligman en los años 60 y 70.

Pero al igual que muchas teorías seminales en la ciencia, la idea de Everett fue despreciada. Tan despreciada, de hecho, que renunció a la física y se fue a trabajar como analista de defensa y consultor.

Ahora, unos 60 años después, su idea radical pervive en un pequeño ,-pero en crecimiento-, subconjunto de físicos. En una encuesta reciente de físicos cuánticos, el 18% de los encuestados dijo que suscribían la IMM (en comparación con el 42% que compran en la dominante interpretación de Copenhague).

El Postulado de Everett

IMM2En esencia, la gran idea de Everett fue la sugerencia de que el universo entero es mecánica cuántica por naturaleza, -y no sólo el espeluznante fenómeno hallado a una inderminista escala microscópica. Al traer eventos macroscópicos al panorama, él trastornó la importancia de medio siglo de trabajo de los que le precedieron. Los dos mundos diferentes, argumentó Everett, pueden y deben estar vinculados.

Sin duda, el problema que presenta la mecánica cuántica es la constatación de que parece que vivimos en un mundo determinista (es decir, un mundo comprensible y racional) que contiene algunos elementos no deterministas. Everett trabajó para conciliar el micro a la macro argumentando que ninguna división arbitraria debe ser invocada para delimitar los dos reinos.

A su juicio, la función de onda universal, es una lista matemática de cada configuración única de un objeto cuántico, como un átomo de hidrógeno. Es una descripción de cada posible configuración de cada partícula elemental única en el universo (que es una gran lista). Lo que no aplicó Everett fue  la ecuación de función de onda de Schrodinger a la totalidad universo, -por lo que ahora es conocido como el Postulado Everett:

Todos los sistemas aislados evolucionan de acuerdo a la ecuación de Schrödinger.

Everett también argumentó que la medida de un objeto cuántico no le fuerza a uno u otro estado comprensible. En cambio, hace que el universo se divida, o se ramifique, para cada posible resultado de la medida, el universo se divide literalmente en mundos distintos para adaptarse a cada resultado posible. Y curiosamente, la idea de Everett permite a la aleatoriedad ser eliminada de la teoría cuántica, y, en consecuencia, de toda la física (con lo que hace a los físicos muy felices).

Vale la pena señalar que la IMM está en agudo contraste con la famosa interpretación de Copenhague, una rama de la física que dice que la mecánica cuántica no puede producir una descripción coherente de la realidad objetiva. En su lugar, sólo podemos tratar con probabilidades de observación o medir diversos aspectos de cuantos de energía, -las entidades que no se ajustan a las ideas clásicas de partículas y ondas. Sus partidarios hablan sobre el colapso de la función de onda, -que sucede cuando se hace una medición, y que hace que el conjunto de probabilidades asuma inmediatamente al azar sólo uno de los posibles valores posibles.

Tantos Mundos

Según Everett, un “mundo” es un subsistema complejo, causalmente conectado que no interfiere significativamente con otros elementos de la superposición mayor. Estos “mundos” se pueden llamar “universos”, pero “universo” tiende a describir todo el tinglado.

Ni que decir tiene, es una teoría metafísica que altera drásticamente nuestra comprensión del universo y nuestro lugar en él. Si es verdad, el universo se compone de una incesante serie de líneas temporales que se ramifican para dar cabida a todas las posibilidades. Ulteriormente, esto significa que una versión tuya, -o lo que crees que eres-, está constantemente bifurcándose hacia otras historias alternativas.

Por ejemplo, en el caso del gato de Schrödinger, no es tanto vivo como muerto cuando no fue observado. En cambio, una versión del mismo deja de existir, mientras que otra vive en una línea de tiempo alternativa. Como otro ejemplo, una versión de ti deja de leer mi artículo en este punto exacto, mientras que otra versión tuya continuará hasta el final. Podría incluso haber alguna versión malvada tuya en alguna parte. Mientras que es probable, -y no viola las leyes físicas en la escala macro-, una nueva versión del universo, y todo lo que hay dentro de ella se creará. A su vez, estas continuarán ramificándose en base a las nuevas contingencias contenidas en las mismas. Pero los mundos Everett en los que la probabilidad colapas nunca pueden ser realizados, y, en consecuencia, nunca pueden ser observados.

Así que lo que parece ser un solo individuo que vive momento a momento es en realidad un múltiple  flujo perpetuo de experiencias; no hay una única línea de tiempo. En cambio, hay muchos, muchos mundos. Esto significa que todas las posibles historias alternativas y futuras son reales.

Esto también significa que podría haber un número infinito de universos, -y que todo lo que pudo haber sucedido en nuestro pasado, de hecho ha sucedido en el pasado de otros mundos.

Extraño e Incomprobable

Como era de esperar, hay una serie de objeciones a la IMM. Como se ha señalado, el 82% de los físicos cuánticos no lo acepta.

Una de las quejas más comunes es que la IMM viola gravemente la conservación de la energía (es decir, ¿dónde diablos está toda la energía procedente de combustibles de todos estos nuevos universos?). Otros sostienen que se viola la navaja de Occam, que no da cuenta de los acontecimientos que no son locales (como un alienígena haciendo una observación muy, muy lejos), o que sus parámetros y definiciones, como “medida”, son demasiado generosos o vagos .

Y, por supuesto, conduce a una serie de conclusiones extrañas. Por ejemplo, una versión tuya que ganará la lotería cada vez que juegue. Claro, es altamente improbable, pero no imposible. En el espacio de todos los mundos posibles, una versión tuya tendrá que experimentarlo.

Tal vez aún más extraño es el escenario en el que una persona, -alguien que no pueda tocar un instrumento musical-, se sienta delante de un piano e interpreta  Claire de Lune de Debussy a la perfección estrictamente por casualidad. Claro, las probabilidades de golpear correctamente cada nota sucesiva alcanza una escala astronómica conforme la pieza avanza, -pero esto es lo extraño que surge cuando tenemos que considerar (1) probabilidades y no imposibilidades, y (2) el número casi infinito de expresiones de todos los mundos posibles.

Pero algo sobre este escenario parece…equivocado.

Otra perspectiva interesante y relacionada proviene de la página web Rational Skepticism (Escepticismo Racional):

Por ahora, la IMM es físicamente dependiente. Es decir, la probabilidad de un resultado se evaluó a partir de potencial físico. Sin embargo, todos sabemos que la probabilidad de eventos no está supeditada a los potenciales físicos. Sé, por ejemplo, dada la evolución de mi propia vida/mente, que la probabilidad de convertirme mañana en un materialista, es cero. No tengo ninguna duda sobre eso, ya que yo ya he estado allí y he visto los defectos de eso(por no mencionar todo lo que he ‘visto’). Del mismo modo, todos ustedes pueden estar seguros de una cosa u otra. Además, por ejemplo, si existe el potencial físico, la probabilidad de que en los titulares de los periódicos de mañana el Papa como un asesino homosexual ateo me parece difícil, por  lo menos. Por lo tanto, ¿estos son muchos mundos limitados por lo que es físicamente posible, o por lo que es razonablemente posible? Es decir, ¿qué preocupaciones emotivo/mentales dictan que mundos son posibles, o sólo físicamente potenciales? En vista de ello, parece que la IMM no tiene ningún recurso para ese potencial mental.

Lo cual es un gran punto. ¿En qué momento la probabilidad, -incluso dentro de los límites de la física clásica-, entra en el reino de la absoluta improbabilidad? En el ejemplo anterior, la de nuestro pianista increíblemente afortunado, tal cosa nunca podría suceder porque la persona no ha desarrollado la musculatura del dedo adecuado, o de repente puede detenerse a la mitad de su actuación, horrorizado por su peculiar logro.

Y también está la cuestión de la capacidad de prueba. Lamentablemente, no podemos comunicarnos con nuestras copias. Cada versión de nosotros sólo puede observar una instancia del universo en un momento dado. Por tanto, la IMM se considera incomprobable, -llevando a muchos a descartarla como acientífica o una cosa de locos.

En realidad, puede haber una manera de probarlo. La IMM implica la hipótesis de la inmortalidad cuántica, -el argumento de que una versión de nosotros siempre observa el universo-, incluso en la más improbable de las circunstancias. Para probar la IMM, todo lo que hay que hacer es intentar el suicidio en base a un esquema de 50/50 de probabilidades. Según la teoría, una versión tuya  sobrevivirá a los intentos de suicidio, -pero es una oportunidad entre billones. La baza, por supuesto, es vivir la vida de esa versión particular tuya. Buena suerte .

Hugh Everett, a pesar de su creencia en la inmortalidad cuántica, murió en 1982. Pero su idea sigue viva, -una especie de inmortalidad en sí misma.

GEORGE DVORSKY

 

LOS OVNIS Y EL ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO

entangleQue los Ovnis se comportan de forma muy parecida a las partículas cuánticas, -una hipótesis que hemos tratado desde el principio aquí, en este blog y en también nuestro blog RRRGroup-,  ofrece la posibilidad de aplicar métodos mecánicos cuánticos para el fenómeno, o sus informes, para determinar la naturaleza de las cosas.[entrelazamiento cuántico]

Durante la aparición de múltiples ovnis, si el informe es extenso y exhaustivo (o preciso), un experto en el movimiento cuántico y/o la medición cuántica, podría ser capaz de discernir si los ovnis actúan sobre principios cuánticos, es decir, ¿imitan los ovnis a las partículas cuánticas(u ondas)?

Yo me inclino a pensar que lo hacen, después de revisar las narraciones sobre ovnis en los últimos años.

Hay también otra área que podría ser explorada.

Cuando sucede un avistamiento o evento ovni, ¿hay un avistamiento simultáneo en otra parte, que duplica, de manera esencial, el primer avistamiento en revisión?

Por ejemplo, si un ovni es visto moviéndose erráticamente en el cielo, -moviéndose de este a oeste de una manera notable, ¿hay otro avistamiento ovni, en cualquier parte del mundo, donde un ovni es visto moviéndose en el cielo, de oeste a este, simultáneamente?

Además, si hay uno de esos encuentros ovni con seres extraños o un objeto inusual, ¿podemos encontrar otro encuentro, en otro lugar, al mismo tiempo, que duplica el comportamiento y las características o aspectos del primer avistamiento reportado?

Otra visión del entrelazamiento cuántico. AQUÍ

La mecánica cuántica, como teoría de la realidad, es difícil de entender, y el entrelazamiento cuántico tal vez más.

Pero si los investigadores de ovnis quieren ser rehabilitados como personas serias con una metodología seria en su arsenal,
-ovnilogía-, la teoría cuántica debería ser considerada.

RR

PALABRAS: OTRA MIRADA DEL MUNDO

Consideradas conjuntamente, las teorías de Bohm y Pribram proporcionan una forma nueva y profunda de ver el mundo: nuestros cerebros construyen matemáticamente la realidad objetiva interpretando frecuencias que son, en última instancia, proyecciones de otra dimensión, de un orden más profundo de la existencia que está más allá del tiempo y del espacio. El cerebro es un holograma envuelto en un universo holográfico.

MICHAEL TALBOT,    El Universo Holográfico

LA INFORMACIÓN PODRÍA SER UNO DE LOS CONSTITUYENTES BÁSICOS DE LA MATERIA

Un nuevo libro escrito por científicos, filósofos y teólogos, sugiere que la información se encontraría en las células, las partículas subatómicas o el ADN

Se cree que la masa y la energía son los constituyentes básicos de la naturaleza. Sin embargo, en los últimos años, el papel de la “información” como constituyente del mundo ha ido cobrando un interés cada vez mayor para la física.

En un intento de analizar la función de la información en la naturaleza, el famoso físico y escritor británico Paul Davies, en colaboración con el profesor de teología sistemática de la Universidad de Copenhague, Niels Henrik Gregersen, ha publicado recientemente un libro en el que se recopilan artículos sobre el tema, escritos por científicos de diversas disciplinas, así como por teólogos y filósofos.

Fin del Mito de la Materia

En la introducción a la obra, titulada “Information and the Nature of Reality: From Physics to Metaphysics” (La información y la naturaleza de la realidad: de la física a la metafísica), se explica que las nociones heredadas sobre el mundo material no pueden explicar los hallazgos realizados, a lo largo del siglo XX, por la física y la biología.

La idea, mantenida durante siglos, de que la materia está formada por partículas sólidas, con masa, impenetrables y móviles, así como las leyes que suponían que se podía predecir cualquier hecho (materialismo clásico y determinismo), se han visto sacudidas por las realidades mostradas por discplinas como la termodinámica y la física cuántica o por el estudio de las estructuras disipativas o del caos, entre otros.

¿Qué ha pasado, entonces, con la noción tradicional acerca de la materia y del mundo material? ¿Dónde queda ahora lo que los científicos denominan el “Mito de la Materia”?

Para tratar de responder a estas preguntas, Davies se cuestiona en el presente libro qué sucedería si comenzáramos a no asumir que las relaciones matemáticas de las llamadas “leyes de la naturaleza” son el nivel descriptivo más básico de la realidad material, y qué pasaría si pasáramos a darle a la “información” el valor de fundamento, a partir del cual la realidad física se construye.

El físico propone el siguiente esquema de explicación de la realidad material: información → leyes de la física → materia, que sería inverso al tradicional modo de explicación del mundo. Davies realiza, por tanto, un análisis de la posibilidad de que la información sea en sí misma una entidad que subyace a las cosas materiales.

El efecto de la conciencia en la realidad cuántica

Este planteamiento de Davies encuentra respaldo en una de las interpretaciones derivadas del estudio de la física cuántica. Aunque el hecho de que el cerebro sea capaz de generar nuestra conciencia aún es un misterio científico por resolver, existe una escuela de pensamiento bien establecida que sostiene que dicha conciencia podría tener alguna relación con la mecánica cuántica.

Según se explica en el presente libro, ciertamente, el papel del observador en la mecánica cuántica resulta muy distinto al papel del observador en la mecánica clásica: tal y como explicamos anteriormente en Tendencias21, a principios del siglo XX, los físicos descubrieron que, aunque en nuestra vida cotidiana las cosas parecen existir sin que pongamos nada de nuestra parte, es decir, independientemente del observador, en el nivel cuántico de la materia no ocurre lo mismo, ya que las observaciones científicas condicionan lo que se está observando.

A raíz de esta constatación y dado que, según se cree, la mecánica cuántica realmente proporciona la descripción más fundamental de la naturaleza, en algún nivel dicha mecánica debería incoporar cierta cantidad de conciencia y otras propiedades mentales clave (como la emergencia de la semántica o la impronta del libre albedrío), sugieren los científicos.

El especialista en física de partículas de la Universidad de California en Berkeley, Henry Stapp, que lleva muchos años tratando de entender el papel de la mente y de su observador en el contexto cuántico, afirma en “Information and the Nature of Reality” que, por tanto, la conciencia debe ser tomada seriamente y no como un mero epifenómeno o fenómeno secundario de la materia, y que debería situarse dentro de la descripción cuántica de la naturaleza. Según Stapp, la mente y la información que ésta procesa son partes integrales del mundo.

Capacidad de sentido en la biología

Más allá de la física cuántica, la biología ha resultado esencial para nuestra comprensión del papel de la información en la naturaleza, escriben los autores del libro.

En el capítulo siete de éste, en un artículo escrito por el genetista e investigador de biología evolutiva, John Maynard Smith, se argumenta que las ciencias biológicas deberían ser vistas como información en la naturaleza, dado que la propia estructura secuencial del ADN está causalmente relacionada, de manera sistemática, con la producción de proteínas.

En general, en el siglo XIX, los organismos vivos eran vistos como una suerte de materia mágica imbuida de fuerza vital. Hoy día, incluso la célula es tratada como un superordenador, un procesador de información y un sitema de replicación de una fidelidad extraordinaria, señalan los científicos.

En los capítulos ocho y nueve del libro, el antropólogo y biólogo Terrence Deacon y el profesor de filosofía natural de la Universidad Friedrich de Alemania, Bernd-Olaf Küppers, por su parte, añaden dos perspectivas naturalistas más sobre los niveles cruciales de información que emergen de la termodinámica y de los procesos evolutivos: ambos investigadores argumentan que la información biológica no es sólo instructiva sino también “significativa”, y que tiene capacidad de referencia y sentido en cada contexto de la naturaleza.

Teoría incompleta pero importante

En la introducción a “Information and the Nature of Reality: From Physics to Metaphysics” se reconoce que la teoría de la información es aún incompleta. Esta carencia se ejemplifica claramente a lo largo del libro, en los diferentes sentidos que le dan sus autores al término “información”.

Pero los científicos insisten en la importancia de tener en consideración la información: a nivel humano es fundamental, pero también a nivel cuántico, en el que, por ejemplo, una función de onda no deja de ser una “encapsulación de *todo lo que es conocido* sobre el sistema cuántico”. Cuando se realiza una observación y ese conocimiento encapsulado cambia, también lo hace la función de onda y, con ello, se produce una evolución cuántica del sistema.

Además, las estructuras informativas juegan un papel causal innegable en la materia, por ejemplo en el fenómeno físico de la resonancia o en los sistemas biológicos, en forma de secuencias de ADN. ¿Qué es un gen, si no un “conjunto de instrucciones codificadas” por un sistema molecular cuyo fin es llevar a cabo una tarea?, escriben los autores del libro.

En sus capítulos finales, “Information and the Nature of Reality: From Physics to Metaphysics” se adentra en las posibles consecuencias teológicas y filosóficas de que la información sea un elemento constituyente de la realidad material: ¿sería Dios una fuente de información para un mundo que se auto-despliega?, se pregunta el teólogo y filósofo británico Keith Ward.

¿Nueva metáfora?

Cabría preguntarse si no será este modelo explicativo del mundo más que una metáfora derivada de la tecnología que manejamos en la actualidad, especialmente la de la computación cuántica (“naturaleza computacional”).

Ya sucedió antes: en la antigüa Grecia la expansión del uso de instrumentos musicales favoreció la idea del mundo como manifestación de relaciones geométricas y de armonía musical; en el siglo XVII, los mecanismos de relojería sirvieron para describir un universo determinista; y en el siglo XIX, la máquina de vapor consiguió que se creyera que el universo era un gigantesco motor de calor generador de entropía. ¿Hacia dónde nos llevaría esta nueva metáfora?

YAIZA MARTÍNEZ

Webislam

Tendencias21

CONCIENCIA CUÁNTICA

Conciencia cuántica: accediendo a toda la información del universo en una percepción

Entrelazado cuánticamente con los hologramas del tiempoespacio, nuestro cerebro puede acceder a toda la información del universo como sistema integral. El físico Ervin Lazlo nos introuduce a su teoría de los campos Akashicos: la información como software cósmico.

El cerebro es nuestra interfaz con el mundo, la forma en la que el cuerpo humano conecta con los estímulos externos y los interpreta como la ‘realidad’. Quizás las dos analogías más usadas para describir al cerebro son una antena y una computadora; en el sentido de que la realidad que percibimos y los estados de conciencia a los que accedemos son un poco como transmisiones de radio o TV que recibimos en la interacción con el mundo exterior y nuestra propia computación de esta información: memoria e imaginación. Pero hay evidencia de que nuestro cerebro no sólo opera en un nivel de procesamiento de información bioquímio y bioeléctrico. Opera también a nivel cuántico, la naturaleza de nuestra conciencia está ligada al mundo a través de una resonancia de fase, como nos sugiere el reconocido físico Ervin Lazlo, nuestra conciencia es cuántica, y entendiendo la naturaleza cuántica de nuestra conciencia, entrelazada al mundo, podemos desarrollar una interrelación con todo lo que nos rodea, con los mismos procesos del universo, dando cabida a la posibilidad de que nuestra mente, en su red de relaciones, es el universo entero.

Lo que el cerebro hace es más complejo, veloz y sofisticado que el mero procesamiento bioquímico y bioeléctrico de la física macroscópica.  Miles de reacciones químicas suceden cada segundo en cada célula de tu cuerpo, y el cerebro y el sistema nervioso aseguran la suficiente coordinación y coherencia para que tu cuerpo pueda mantenerse en el improbable estado físico en el que vivimos. El cerebro es el centro de comando que dirige el flujo de la información altamente coordinada y crucial para los procesos genéticos, químicos y fisiológicos. Estos procesos están basados en la interacción de moléculas,  átomos y partículas subatómicas. Aunque en buena parte bioquímicos, estos procesos tienen también un significativo componente no-local. No-local se refiere al descubrimiento de la física de que la partículas una vez conectadas retienen su conexión e influencia entre sí incluso a la distancia –se dice que están entrelazadas (quantum entanglement, en inglés), y no importa la cantidad de distancia, su conexión es instantánea, por eso se dice no-local, porque no dependen de una ubicación en el espacio para transmitir una señal.

Las partículas y atómos de tu cuerpo están entrelazadas, reciben y transmiten información no sólo de forma bioquímica, sino a través del procesos conocido como “resonancia cuántica de fase congujada”. Este es un término usado por los físicos para describir las partículas que están entrelazadas no-localmente. Es gracias a la existencia de esta forma ultraveloz , ultrasutil, y enormente eficiente de transmitir información que tu cuerpo puede estar vivo y mantenerse así. En nuestro cuerpo una conflagración de señales se transmiten a mayor velocidad que la de la luz en una dinámica aparentemente caótica pero que mantiene la coherencia de un sistema integral. Nuestro mismo ADN parece comunicarse entre sí, transmitir la información de nuestro cuerpo de forma ”telepática”, es decir entrelazada cuánticamente. Dentro de nuestro cuerpo se da permanentemente lo que Einstein llamaba “spooky action at a distance”, el fantasma de la conexión cósmica que espantaba al físico alemán.

La física y la biología cuántica actual muestran que el cuerpo es también un sistema cuántico macroscópico. Se suponía que, aunque estamos compuestos integramente por estas partículas o quantums, los sistemas cuánticos solo existían en níveles submicroscópicos, donde los quantums están en un nivel de coherenecia en el que pueden sincronizarse entre sí.  Pero nuevas teorías muestran que es posible que redes de quantums específicamente organizadas –en las que las partículas están entrelazadas- sean suficientemente robustas para mantener una coherencia cuántica a dimensiones macroscópicas y en temperaturas ordinarias.
Ervin Lazlo nos dice que cuando las computadoras cuánticas sean finalmente desarrolladas podremos acercarnos por primera vez a simular el procesamiento de información del cerebro humano. Las computadoras cuánticas teóricamente pueden procesar información en estados de entrelazaminto y de superposición –en 0s y 1s a la vez, como el gato de Shrödinger vivo y muerto-.

Con sus funciones de sistema cuántico, nuestro cerebro puede recibir información no solo de los sentidos sino directamente del mundo con el que está entrelazado –conectado de manera no-local. Esto es una teoría para explicar, evidentemente, los procesos conocidos como extrasensoriales o paranormales, el psiquismo –clarividencia, telepatía, etc.- y el chamanismo –generalmente ligado a la sanación y a la comunicación gnóstica con las plantas y los animales. Como conectarte a la computadora de alguien más vía Bluetooth.

Lazlo nos dice que la percepción cuántica del mundo es tan real como la percepción sensorial ordinaria:

“Todas las coas en el tiempo-espacio emiten ondas, y estas ondas interactúan con las ondas producidas por otras cosas. Crean patrones de interferencia de ondas. Las ondas de presión en el aire y las ondas eléctricas y electromagnéticas en el espectro EM disminuyen con la distancia y los patrones que producen se limitan a nuestra cercanía inmediata. Sin embargo, las ondas cuánticas (ondas que se propagan en el dominio de la energía virtual casi infinita que llena el espacio cósmico) se mueven instantáneamente sobre cualquier distancia. Estos tipos de patrones de interferencia constituyen hologramas cuánticos, los cuales están entrelazados –están conectados instantáneamente-.  Como resultado, la información de un holograma cuántico puede ser transferida a cualquier otro holograma cuántico. De esta forma un sistema que puede leer la información de un holograma tiene acceso a la información que contienen todos los hologramas. Nuestro cerebro decodificador de resonancias cuánticas puede en principio capturar la información de cualquier cosa y de todo lo que crea una onda de interferencia cuántica en el universo”.
Aquí es donde las cosas se ponen interesantes, Lazlo incorpora la teoría del brillante físico David Bohm de la Totalidad Implicada, y los experimentos del neurofísico Karl Pribram, que concluye que el cerebro almacena la información de forma holográfica, con su propia teoría de los campos informativos, que llama campos Akashicos, de una forma que podría explicar las experiencias místicas con rigor científico. Abundan ejemplos en el arte y en la filosofía de lo que dice Lazlo, básicamente la posibilidad de percibir en una onda de interferencia la información del universo entero, lo que Borges llamó el Aleph, o en términos aún más pop, la letra de la canción de George Harrison “Inner Light”: “Without going  out of my door, I can know all things on Earth, Without looking out of my window, I can know all the Ways of Heaven”.

La cruz de la cuestión aquí es como activar esta percepción, esta resonancia de fase cuántica conjugada, entendiendo que todas las cosas están formadas por hologramas cuánticos, lo cual permite un entrelazamiento y ergo un summo bonum de conciencia cósmica. No es necesario salir de tu cuarto para conocer Andromeda. Pero para capturar esta información nuestro cerebro debe tener la receptividad correspondiente.  Lazlo nos dice que los científicos empiezan a entender como esta receptividad  holocuántica puede implementarse en el cerebro.

“Parece que a nivel cuántico las señales están siendo recibidas por microestructuras en el  citoesqueleto de nuestro cerebro (el citoesqueleto es una estructura basada en proteínas que mantiene la integridad de las células vivas, incluyendo las neuronas). Las neuronas en el cerebro están organizadas en una red de microtúbulos de tamaño microscópico pero de número astronómico. Hay como 1 x 1018 microtúbulos  y solo 1 x 1011 neuronas (aunque de todas formas hay más neuronas que estrellas en la galaxia). Tienen filamentos de solo 5 a 6 nanómetros de diámetro, se creer que nuestra red de microtúbulos es capaz de capturar, procesar y transmitir información.

“Los físicos Roger Penrose y el neurofisiólogo Stuart Hameroff sostienen que la conciencia emerge de estos elementos a níveles cuánticos  del citoesqueleto del cerebro. La red  de microtúbulos  podría ser responsable de la receptividad cuántica del cerebero, recibr, transformar, e interpretar información basándose en la resonancia de fase conjugada.

“… Tenemos lo que el neurocientífico Ede Frecska y el antropólogo Luis Eduardo Luna llaman modo “perceptual-simbólico-cognitivo”, basado en la información envíada por nuestros sentidos corporales y también tenemos el modo “directo-intuitivo-nolocal”, implementado por la receptividad cuántica de las micoestructuras de nuestro cerebro”.
La aportación de Lazlo va en el sentido de la teoría dominante hoy en la física cuántica de que fundamentalmente el universo está constituido de información, en su nivel más básico esta es la sustancia primordial del universo. Desde aquellas discusiones entre los filósofos pre-socráticos sobre sí el elemento primordial del universo era el agua, el aire, el fuego, la tierra, el éter o pleroma, etc., hasta el átomo y el quantum: una cantidad discreta de energía (la misma constante de Planck)… la forma más elegante de entender este bloque mínimo fundacional del que todo está compuesto es información; potencial inconmensurable de representarse como algo mensurable.

Lazlo dice  que “en la última concepción de la física el universo no está constituido de materia y espacio, está constituido de energía e información. La energía existe en forma de patrones de onda y propagaciones de onda en el vació cuántico que forma el espacio; en sus varias manifestaciones, la energía es el hardware del universo; el software es la información. El universo no es un un ensamble de bits de materia inerte moviéndose pasivamente en el espacio vacío: es un todo coherente y dinámico. La energía que constituye el hardware está siempre totalmente informada. Esta informado por lo que David Bohm llamaba el orden implicado y los físicos ahora llaman el vacío cuántico o campo de punto-cero (también llamado espacio-tiempo físico, campo universal o nuéter). Esta es la in-formación que estructura el mundo físico, la información que percibimos como las leyes de la naturalez. Sin la información las ondas de energía y los patrones del universo serían tan aleatorios y desestructurados como el comportamiento de una computadora sin su software. Pero el universo no es aleatorio ni desestructurado; es precisamente informado. Si fuera mínimamente menos precisamente informado, los sistemas complejos no habrían surgido,  y no estaríamos aquí para preguntarnos como este altamente improbable desarrollo llego a ser.

Ervin Lazlo, el físico húngaro, que también es pianista, ha tenido la valentía de entrar en zonas tabú para la física mainstream; su trabajo es una de los más sólidos modelos para explicar la conciencia y los alcances de la misma. Según Lazlo las experiencias místicas, “océanicas” en la terminología de Freud, pueden ser explicadas a través del entrelazamiento cuántico con el campo Akashico de la información. Es decir que, según Lazlo, el cerebro humano  en estados de conciencia alterada (meditación, oración, por sustancias psicodélicas) es capaz  de acceder a toda la información del universo que existe en cada cosa de este holograma tiempoespacial del vacío cuántico. Al conectarnos con el campo informativo, estaríamos conectándonos con la inteligencia que permea el universo. Exámenes electroencefalográficos en meditadores expertos y sanadores muestran que logran emitir un patron de ondas distinto (alfa y theta con picos de beta) del grueso de la población y sincronizar ambos hemísferios cerebrales.

En la medida que desarrollemos nuestra biocomputadora cuántica estaríamos ampliando esta capacidad de procesar la información, cuyo límite sería sólo el universo entero, entrelazado, la mente en el cielo, las estrellas adentro.

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EL UNIVERSO PODRÍA SER UN HOLOGRAMA GIGANTE

Nuestro mundo podría ser la proyección holográfica en 3D de fenómenos cuánticos bidimensionales que ocurren en el horizonte cosmológico del universo.

La posibilidad de que la realidad que experimentamos no sea más que un holograma proyectado desde el horizonte del universo podría resultar difícil de aceptar para muchos de nosotros que nos consideramos seres “reales” y que percibimos el mundo como algo tiene existencia autónoma e inmediata. Resulta difícil de creer que hoy desayunaste panqueques de frambuesa debido a algo que sucedió en el horizonte cosmólogico del universo… y, sin embargo, una de las explicaciones más plausibles de la cosmología cuántica actual para resolver el proplema principal de la física, conciliar la teoría de la relatividad con la mecánica cuántica, es,  junto con la teoría de las supercuerdas, la teoría del principio holográfico.

Los hologramas que encontramos en tarjetas de crédito o billetes están contenidos en películas de plástico bidimensional. Cuando luz se refleja en ellos, se recrea la apariencia de una imagen en 3D. Al principio de la década de los 90, Leonard Susskind y el  nobel Gerard Hoof’t propusieron que el mismo principio podría aplicarse a todo el universo. Nuestra experiencia cotidiana  tridimensional en sí misma podría ser una proyección holográfica de algo que está sucediendo en una distante superficie bidimensional.

La idea de Susskind y  Hooft nació del descubrimiento del físico Stephen Hawking de la radiación que lleva su nombre. Hawking mostró que los agujeros negros emiten una radiación lenta que eventualmente hace que desaprezcan. Es decir, emiten información, y sin embargo, la información en el universo no debería de destruirse. Esto es conocido como la “paradoja de la información de los agujeros negros”.

El físico Jacob Bekenstein descubrió que la entropía -lo que es igual al contenido de información- de un agujero negro es proporcional al área de la superficie de su horizonte de sucesos (la frontera del tiempo-espacio de algo que puede afectar nuestro universo).  Se ha demostrado que ondas cuánticas en la superficie del horizonte de sucesos de un agujero negro, que sería como la superficie de un holograma, pueden codificar la información adentro del agujero negro, así que la información no desaparece cuando éste desaparece. Esto muestra que toda la información en 3D de una estrella puede estar codificada en la superficie de un agujero negro subsecuente.
Aún más significativo podría ser lo propuesto por el físico Craig Hogan del Fermilab. En los últimos años el GEO600, un detector de 600 metros en Hannover, Alemania, ha estado buscando ondas gravitacionales producidas por objetos astronómicos  superdensos como estrellas de neutrones y agujeros negros. El GEO600 no ha logrado descubrir estas ondas gravitacionales, pero inadvertidamente podría haber hecho uno de los más importantes decsubrimientos científicos de nuestra época.

Por meses los miembros del equipo del experimento del GEO600 habían estado intentando explicar un misterioso ruido detectado. Esto hasta que llegó Hogan, quien incluso había predicho la existencia de este “ruido”. Según Hogan, el GEO600 se había topado con el limite fundamental del tiempo espacio, el punto en el que el tiempo espacio deja de comportarse como el continuum suave y fluído descrito por Einstein y en cambio se disuelve en granos, de la misma forma que una fotografía se disuelve en puntos si se hace un zoom profundo. Es decir, el universo, al límite, se pixelea.

Estaríamos viendo justamente los puntos, q-bits o píxeles, de la información proyectada que se percibe tridimensionalmente como la realidad tiempo-espacial del mundo. Esto sería la longitud de Planck, la escala mínima de la materia, la cual todavía no ha sido probada (es posible que no haya un fin al tamaño de una partícula, ésta podría ser infinitamente pequeña). La longitud de Planck es igual a 1.6 x 10-35 y está dada por el tiempo que tardaría un fotón en cruzar la distancia de la misma longitud de Planck. Es justamente la entrada al dominio  de los fenómenos cuánticos, donde muchas de las leyes macroscópicas dejan de tener sentido.

“Podríamos tener nuestra primera indicación de cómo el tiempo-espacio emerge de la teoría cuántica”, dice Hogan. Es decir el tiempo espacio, geométricamente equivalente al contenido de información del universo, podría ser la proyección holográfica de q-bits o unidades de Planck.

Una posibilidad de como se realiza esta proyección holográfica a la distancia es que nuestro universo sea no-local o que la emergencia de los estados físicos que experimentamos ocurra através de procesos de entrelzamiento cuántico. Una de las implicaciones no discutidas por los físicos de esta teorías es que de ser verdad esto podría significar que vivimos dentro de un mundo de realidad virtual.

LA TOTALIDAD IMPLICADA Y EL PARADIGMA HOLOGRÁFICO DE DAVID BOHM

Aunque la teoría de David Bohm no tiene que ver precisamente con el principio holográfico expuesto anteriormente, Bohm fue el primero en utilizar la metáfora del holograma para describir la naturaleza del universo e intentar conciliar la realitividad con la mecánica cuántica.  Bohm, quien al final de su vida vio su trabajo como físico reflejado en la filosofía oriental, se basa en el principio de que el universo que percibimos se explica, o se desenvuelve, de una totalidad implicada de infinita energía e infinito potencial.  Bohm concebía la totalidad implicada como un mar de energía inconmensurable, basándose en el cálculo de la energía del punto cero el cual muestra que existe más energía en un centímetro cúbico de espacio ‘vacío’ que en toda la masa del universo. Y que en realidad la materia no es una substancia condensada sino una forma de energía difusa que emerge de este mar de energía.

Bohm intentó mostrar que  la totalidad de la información del universo estaba en cada parte del universo, de la misma forma que una imagen codificada en un holograma se proyecta en su integridad no obstante  que el holograma sea dividido, solo que lo hace en menor definición. Algo similar ha formulado el físico Ervin Lazlo en su teoría del Campo Akashico.

“El Orden Explicado es el más débil de los sistemas de energía, resuena con y es una expresión de un orden de energía infinitamente más poderoso, llamado el Orden Implicado. Es el precursor del Explicado, la visión similar a un sueño o la presentación ideal de lo que se convertirá en un objeto físico. El Orden Implicado implica dentro de sí todos los universos físicos…” (Will Keepin sobre David Bohm).

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¿DESAPARECE EL TIEMPO?

Nuevas evidencias sugieren que la dimensión del tiempo se está, literalmente, diluyendo de nuestro universo; al final todo quedaría suspendido, como una fotografía instantánea, para la eternidad

Científicos ya contaban con las medidas de la luz provenientes de lejanas explosiones astrales, datos que sugerían una expansión acelerada de nuestro universo y cuya velocidad se intensifica conforme pasan los años. Frente a este fenómeno los investigadores han asumido la presencia de una fuerza antigravitacional que actúa sobre la galaxias, separándolas, y han llamado a esta fuerza energía oscura.

Pero ahora, los profesores de la Universidad del país Vasco, en Bilbao, y la Universidad de Salamanca, José Senovilla, Marc Mars y Raúl Vera, han propuesto una sutil pero permanente disolución del tiempo en un sendero que se enfila a la metamística desaparición de esta dimensión, ante lo cual el universo se contraería en una especie de big bang espejeado. De algún modo esta teoría representa una alternativa frente a la energía oscura.

Básicamente, el equipo encabezado por Senovilla, plantea que de hecho la misteriosa energía oscura no existe, o al menos no es lo que suponemos. Más bien se trata de un juego de ilusión dimensional, en el que realmente hemos observado el universo a través de “un espejo retrovisor” en una especie de truco lúdico que nos ha jugado a lo largo de la historia. Y en este sentido, lo que históricamente hemos percibido como la expansión del universo acelerado, en verdad es el gradual detenimiento del tiempo. Y a pesar de que dentro de una vida humana este proceso es difícilmente percibible, lo cierto es que a escala macrocósmica el tiempo esta, fácticamente, deteniéndose.

La propuesta de estos investigadores, publicada en la revista Physical Review D, enfatiza en que esta aceleración que se percibe es entendible ya que se genera por el efecto del tiempo diluyéndose. “No decimos que la expansión del universo es una mera ilusión. Lo que creemos que es una ilusión es la aceleración de esta expansión, es decir la posibilidad de que la aceleración esta intensificándose”, afirma Senovilla.
En síntesis esta, para algunos, desquiciante teoría se basa en una variante particular de la teoría de las supercuerdas, axioma de la ciencia cuántica, que nos dice que el universo esta confinado a una membrana que flota en un espacio hiperdimensional conocido como la “cubeta”. En billones de años estas dos dimensiones se fundirían y con ello el tiempo desaparecería.

“Entonces todo se quedará congelado, como la súbita fotografía de un instante que permanecerá eternamente” concluye Senovilla.

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LA INFORMACIÓN FLUYE DEL PASADO AL PRESENTE Y DEL FUTURO AL PRESENTE

¿Qué quiero decir con que la información se desplaza del pasado al presente y del futuro al presente? Me estoy remitiendo a una imagen que se refiere al paso del tiempo como a un río. Nosotros fluimos a lo largo de ese río siempre en una dirección que viene del pasado y se precipita hacia el futuro. Pero nada nos impide pensar que el río transcurre desde el futuro hasta el pasado mientras nosotros estamos sentados en una barca intentando mantener nuestra posición contra la corriente del tiempo. Contemplando el paisaje que se abre ante nosotros, vemos restos de naufragios y deshechos a la deriva; es posible incluso que veamos plasar flotando una botella, y que al alcanzarla y sacarla del agua descubramos en su interior un papel con un mensaje: “Saludos del siglo veintidós”.

La mejor hipótesis, según la física cuántica, es aquella en la cual la información fluye en las dos direcciones simultáneamente. El río del tiempo cuenta con dos cursos a contracorriente. La información, proveniente del futuro y del pasado, influye en el presente. Así que son dos las botellas que recogemos cada vez que acercamos las manos al río, no una. Y descubrimos dos mensajes en su interior.

Sin embargo, se trata de botellas extrañas, porque no existen realmente hasta que acercamos nuestras manos al río. Si pudiéramos “ver” lo que el río en efecto contiene, veríamos un incontable número de botellas fantasma, que fluyen desde el nacimiento del río hacia las montañas de información futura que nos indican las condiciones climáticas que nos aguardan más adelante. Esas botellas a contracorriente solo se hacen reales en nuestras manos. Cuando acercamos las manos a ese río, una botella del pasado y otra del futuro se funden en una botella, y cual genio mágico saliendo de la botella, instantáneamente aparece un mensaje.

En el mensaje se explica la situación del momento presente. También cuenta con un mapa orientador que dice o delinea lo que ha sido el pasado y lo que será el futuro.

Desgraciadamente, el mensaje no puede tomarse al pie de la letra, como una verdad absoluta. Es apenas una verdad probable; una probabilidad concerniente tanto al pasado como al futuro. Únicamente el momento presente de la experiencia es seguro.

Y a pesar de todo lo extraña que pueda parecer esta imagen, resulta estar más cercana a la verdad de lo que podamos creer.

FRED ALAN WOLF              Universos Paralelos