LA INFORMACIÓN FLUYE DEL PASADO AL PRESENTE Y DEL FUTURO AL PRESENTE

¿Qué quiero decir con que la información se desplaza del pasado al presente y del futuro al presente? Me estoy remitiendo a una imagen que se refiere al paso del tiempo como a un río. Nosotros fluimos a lo largo de ese río siempre en una dirección que viene del pasado y se precipita hacia el futuro. Pero nada nos impide pensar que el río transcurre desde el futuro hasta el pasado mientras nosotros estamos sentados en una barca intentando mantener nuestra posición contra la corriente del tiempo. Contemplando el paisaje que se abre ante nosotros, vemos restos de naufragios y deshechos a la deriva; es posible incluso que veamos plasar flotando una botella, y que al alcanzarla y sacarla del agua descubramos en su interior un papel con un mensaje: “Saludos del siglo veintidós”.

La mejor hipótesis, según la física cuántica, es aquella en la cual la información fluye en las dos direcciones simultáneamente. El río del tiempo cuenta con dos cursos a contracorriente. La información, proveniente del futuro y del pasado, influye en el presente. Así que son dos las botellas que recogemos cada vez que acercamos las manos al río, no una. Y descubrimos dos mensajes en su interior.

Sin embargo, se trata de botellas extrañas, porque no existen realmente hasta que acercamos nuestras manos al río. Si pudiéramos “ver” lo que el río en efecto contiene, veríamos un incontable número de botellas fantasma, que fluyen desde el nacimiento del río hacia las montañas de información futura que nos indican las condiciones climáticas que nos aguardan más adelante. Esas botellas a contracorriente solo se hacen reales en nuestras manos. Cuando acercamos las manos a ese río, una botella del pasado y otra del futuro se funden en una botella, y cual genio mágico saliendo de la botella, instantáneamente aparece un mensaje.

En el mensaje se explica la situación del momento presente. También cuenta con un mapa orientador que dice o delinea lo que ha sido el pasado y lo que será el futuro.

Desgraciadamente, el mensaje no puede tomarse al pie de la letra, como una verdad absoluta. Es apenas una verdad probable; una probabilidad concerniente tanto al pasado como al futuro. Únicamente el momento presente de la experiencia es seguro.

Y a pesar de todo lo extraña que pueda parecer esta imagen, resulta estar más cercana a la verdad de lo que podamos creer.

FRED ALAN WOLF              Universos Paralelos

EL PRINCIPIO DEL TIEMPO Y LA FÍSICA CUÁNTICA

Aplicar la física cuántica al principio del tiempo introduce toda la serie de extrañezas cuánticas que actualmente pululan en el mundo científico. En particular, como no se presupuso la presencia de ningún observador al principio del tiempo para elegir las propiedades observables de la materia, tenemos que aceptar la posibilidad de que todos los universos paralelos posibles también surgieran cuando nuestro universo hizo su aparición.

Con o sin el observador, esos otros universos necesitan estabilizarse ellos mismos, del mismo modo que las burbujas que suben a la superficie de un líquido forman una capa flotante y estable de espuma en dicha superficie. Esa estabilidad está relacionada con la estabilidad de un átomo ordinario tal y como lo indica la mecánica cuántica.

Un átomo está compuesto por partículas subatómicas llamadas electrones. Debemos contar, en la imagen cuántica, con muchas localizaciones paralelas posibles para cada electrón de un átomo para que de esa forma el átomo exista en una pauta estable con una energía mínima. Cada localización es una posibilidad para cada electrón. En ese estado de energía mínima, denominado estado fundamental  (“ground state”), el átomo posee una bien definida energía mínima, pero sus electrones carecen de localizaciones bien definidas. Para mantener la estabilidad en un átomo, los electrones no deben tener localizaciones bien definidas. Por tanto, el átomo solamente puede existir si sus electrones se encuentran en localizaciones paralelas de mundos fantasmales, cada electrón ocupando de alguna manera solamente una posición en un mundo dado, pero ocupando un número infinito de posiciones en un número infinito de mundos paralelos vecinos, todo al mismo tiempo. En cierto sentido, podríamos imaginarlos como una capa de electrones paralelos flotando en un océano de posibilidades.

La analogía va aún más lejos. Dichas capas de burbujas adicionales no solo no existen en un solo universo, sino que existen en universos paralelos, universos que es posible alcanzar desde nuestro universo mediante un procedimiento que se conoce como efecto túnel cuántico (“quantum tunneling”). En tal proceso un electrón es capaz de desaparecer repentinamente de nuestro universo y aparecer en otro. Y si esa idea es válida, una buena parte de lo que conocemos hoy como fenómenos psíquicos, estados alterados de la conciencia, canalizaciones de seres conscientes, espíritus, apariciones espectrales, platillos volantes, y otros fenómenos inexplicables podrían ser explicados como información que procede, que se canaliza, desde los universos paralelos.

FRED ALAN WOLF       Universos Paralelos

EL SURGIMIENTO DE LA CONCIENCIA

Creo que la conciencia no tiene sitio alguno en el universo de la física clásica. No tiene nada que hacer en un universo que funciona como una maquinaria. Si hubiera conciencia en un mundo como ese, sería un producto derivado de la materialidad, impávida ante la totalidad de las cosas: un mero fenómeno emergente que no tiene un significado distinto al que tiene una roca a la deriva.
La física cuántica parece decirnos que aquello que elegimos observar altera, e incluso crea, lo que observamos . De modo que en una visión cuántica del mundo, tenemos alternativas, algo que yo veo como sinónimo de la conciencia. Dicho de otra manera: para que haya conciencia tiene que haber alternativas.
Pero, ¿cómo puede la elección, las alternativas, hacerse manifiesta? Para ello ha de existir la mente. En otras palabras: es intrínsecamente coherente que haya alternativas si existe la mente, de manera que las alternativas existen en la mente. La mente, y así lo creo, existe como una forma de energía transitoria en los universos paralelos. El universo que percibimos se constituye de una amalgama de estas intermitencias transitorias de energía. Las pautas crean la mente igual que crean la materia. Ambas cosas, la existencia de la materia y la percepción de esta, son la misma cosa.
Así es como la mente de cualquier ser sensible que sea capaz de percibir una realidad está capacitada para llegar a los universos paralelos y de cumplir con la tarea de elegir esa realidad.
Todo esto oculta una trampa sutil. Una vez elegida una alternativa, el que elige, como en el ejemplo del conejo en el sombrero y el bebé en el agua, está atrapado por la alternativa elegida. El que elige tiene que entrar, hacerse uno con el universo elegido. Este pensamiento me molesta, me hace sentir remordimientos. Si lo anterior es cierto, ¿tenemos realmente alguna alternativa? Si cada vez que elijo, todos mis yoes paralelos están eligiendo al mismo tiempo, en ese caso, ¿existe una verdadera elección? Si cualquier elección significa todas las elecciones, entonces puede que la variedad de alternativas no sea nada más que otra ilusión. El libre albedrío no existe, porque los resultados de la alternativa que sea elegida siempre se manifiestan. Puede que seamos máquinas después de todo, aunque existiendo en más dimensiones de las que somos conscientes en cualquier universo particular. Le pido al lector que tenga en cuenta esa posibilidad.

FRED ALAN WOLF   Universos Paralelos

CUÁNTICO LIBROS: EL UNIVERSO HOLOGRÁFICO- Michael Talbot

mtalbotEn la película La guerra de las galaxias, la aventura de Luke Skywalker empieza cuando surge una luz del robot R2-D2 y proyecta una imagen tridimensional en miniatura de la princesa Leia. Luke contempla embelesado cómo la escultura fantasmal de luz suplica a alguien llamado Obi-wan Kenobi que acuda en ayuda de la princesa. La imagen es un holograma, una imagen tridimensional realizada con ayuda del láser, y se requiere una magia tecnológica extraordinaria para hacer imágenes como ésa. Pero lo más increíble es que algunos científicos están empezando a creer que el universo mismo es una especie de holograma gigante, una ilusión espléndidamente detallada ni más ni menos real que
la imagen de la princesa Leia que impulsa a Luke a iniciar su búsqueda.
Por decirlo de otra manera: hay indicios que sugieren que nuestro mundo y todo lo que contiene, desde los copos de nieve hasta los arces y
desde las estrellas fugaces a los electrones en órbita, también son imágenes fantasmales solamente, proyecciones de un nivel de realidad tan alejado del nuestro que está literalmente más allá del espacio y del tiempo.
Los artífices principales de esta asombrosa idea son dos de los pensadores más eminentes del mundo: David Bohm, físico de la Universidad de Londres, protegido de Einstein y uno de los físicos teóricos más respetados, y Karl Pribram, un neurofisiólogo de la Universidad de Standford, autor del texto clásico de neurofisiología Languages of the Brain (Lenguajes del cerebro). Lo intrigante es que Bohm y Pribram llegaron a sus conclusiones respectivas de manera independiente, mientras trabajaban desde dos direcciones muy diferentes. Bohm sólo se convenció de la naturaleza holográfica del universo tras años de insatisfacción con la incapacidad de las teorías clásicas para explicar los fenómenos que encontraba en la física cuántica. Pribram se convenció por el fracaso de las teorías clásicas del cerebro para explicar varios enigmas neurofisiológicos.
Sin embargo, una vez que formaron sus opiniones, Bohm y Pribram se dieron cuenta enseguida de que el modelo holográfico explicaba también otros muchos misterios, entre los que se cuentan la aparente incapacidad de cualquier teoría, por exhaustiva que fuera, para explicar todos los fenómenos de la naturaleza; la capacidad de los individuos que sólo oyen por un oído para determinar la dirección de la que proviene el sonido; y nuestra capacidad para reconocer la cara de alguien a quien no hemos visto en muchos años, aunque haya cambiado considerablemente desde entonces.
Pero lo más asombroso del modelo holográfico era que de repente hacía que cobrara sentido una amplia gama de fenómenos tan difíciles de entender que habían sido encuadrados por lo general fuera del ámbito de la interpretación científica. Entre ellos figuran la telepatía, la precognición, el sentimiento místico de unidad con el universo y hasta la psicoquinesia o la capacidad de la mente para mover objetos físicos sin que nadie los toque.
En efecto, el grupo de científicos, cada vez más numeroso, que llegó a abrazar el modelo holográfico, enseguida vio que ayudaba a explicar prácticamente todas las experiencias paranormales y místicas; en la última media docena de años ha seguido impulsando a muchos investigadores y ha arrojado luz sobre un conjunto creciente de fenómenos anteriormente inexplicables. Por ejemplo: En 1980, un psicólogo de la Universidad de Connecticut, el doctor Kenneth Ring, planteó que el modelo holográfico podía explicar las experiencias cercanas a la muerte. El doctor Ring, presidente de la Internacional Association for Near-Death Studies, cree que tales experiencias, así como la muerte misma, en realidad no son más que el cambio de la consciencia de la persona de un nivel del holograma de la realidad a otro.
En 1985, el doctor Stanislav Grof, director de investigación psiquiátrica
en el Maryland Psychiatric Research Center y profesor colaborador de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, publicó un libro en el que llegaba a la conclusión de que los odelos existentes de neurofisiología cerebral eran inadecuados y que sólo el modelo holográfico podía explicar cosas tales como las experiencias arquetípicas, los encuentros con el inconsciente colectivo y otros fenómenos inusuales que se experimentan en los estados alterados de consciencia.
En la reunión anual de 1987 de la Asociación para el Estudio de los Sueños que se celebró en Washington D.C., el físico Fred Alan Wolf dio una charla en la que aseguraba que el modelo holográfico explica los sueños lúcidos (sueños inusualmente vívidos en los que la persona que los tiene se da cuenta de que está despierta). Wolf cree que esos sueños son en realidad visitas a realidades paralelas y que el modelo holográfico permitirá desarrollar finalmente una «física de la consciencia» que nos capacitará para empezar a explorar a fondo los niveles de existencia de esas otras dimensiones.
En su libro titulado Sincronicidad: puente entre mente y materia, de 1987, el doctor F. David Peat, físico de la Universidad Queen’s de Canadá,
afirmaba que se puede explicar la sincronicidad (coincidencia tan inusual y tan significativa psicológicamente hablando que no parece ser sólo fruto del azar) con el modelo holográfico. En su opinión, coincidencias como ésas son realmente «fallos en el tejido de la realidad» y revelan que los procesos del pensamiento están conectados con el mundo físico mucho más íntimamente de lo que se ha sospechado hasta ahora.
Estos apuntes son sólo una muestra de las ideas sugerentes que inducen a la reflexión que analizaremos en el presente libro. Muchas son extraordinariamente polémicas. En efecto, el modelo holográfico en sí es un tema muy debatido y la mayoría de los científicos no lo acepta bajo ningún concepto. Sin embargo, y como veremos, lo apoyan muchos pensadores importantes y admirables que creen que puede ser la imagen más precisa de la realidad que tenemos hasta la fecha.
El modelo holográfico también ha recibido un respaldo espectacular por parte de no pocos experimentos. En el campo de la neurofisiología, numerosos estudios han corroborado varias predicciones de Pribram sobre la naturaleza holográfica de la memoria y de la percepción. De manera similar, un experimento famoso realizado en 1982 por un equipo de investigación dirigido por el físico Alain Aspect en el Institute of Theoretical and Applied Optics de París, demostró que la red de partículas subatómicas que compone el universo físico, el verdadero tejido de la propia realidad, posee lo que parece ser una innegable propiedad holográfica.
También discutiremos sus conclusiones en este libro.

Además de las pruebas experimentales, hay varias cosas que confieren autoridad a la hipótesis holográfica. Quizá los factores más importantes sean el carácter y los logros de los dos hombres que dieron origen a la idea. Al comienzo de sus carreras y antes de que el modelo holográfico fuera siquiera un destello en sus pensamientos, ambos acumularon triunfos que habrían llevado a la mayoría de los investigadores a dormirse en los laureles el resto de sus vidas académicas. En la década de 1940, Pribram hizo un trabajo pionero sobre el sistema límbico, una zona del cerebro que tiene que ver con las emociones y la conducta.
Y también se considera un hito la obra de Bohm del decenio de 1950 sobre la física de los plasmas.
Pero más significativo todavía es que ambos se hayan distinguido también de otra manera. Es una manera que rara vez pueden reclamar para sí los hombres y mujeres más brillantes, porque no se mide meramente por la inteligencia, ni por el talento siquiera. Se mide por el coraje, por la tremenda resolución que supone mantener las propias convicciones, incluso frente a una oposición sobrecogedora. Cuando estaba estudiando, Bohm hizo trabajos con Robert Oppenheimer para el obtener el doctorado. Después, en 1951, cuando Oppenheimer cayó bajo la peligrosa mirada escrutadora del Comité de Actividades  Antiamericanas del senador Joseph McCarthy, llamaron a Bohm para que testificara en su contra y él se negó. A resultas de aquello, perdió su trabajo en Princeton y nunca volvió a dar clase en Estados Unidos; se trasladó en primer lugar a Brasil y después a Londres.
Al comienzo de su carrera, Pribram se enfrentó con una prueba de temple parecida. En 1935, un neurólogo portugués llamado Egas Moniz ideó lo que creía que era un tratamiento perfecto para las enfermedades mentales. Descubrió que perforando el cráneo de un individuo con un instrumento quirúrgico y separando la corteza prefrontal del resto del cerebro podía hacer que los pacientes más problemáticos se volvieran dóciles.
Llamó al procedimiento lobotomía prefrontal, el cual, en la década de 1940, se había convertido en una técnica médica tan popular que Moniz recibió el premio Nobel. En los años cincuenta el procedimiento conservaba su popularidad y, al igual que las escuchas de McCarthy, se convirtió en una herramienta para acabar con las personas indeseables, culturalmente hablando. Su utilización con esa finalidad estaba tan aceptada que el cirujano Walter Freeman, que abogaba abiertamente en favor del procedimiento en Estados Unidos, escribió sin avergonzarse que las lobotomías «hacían ciudadanos americanos buenos» de los inadaptados de la sociedad, los «esquizofrénicos, homosexuales y radicales».
En esa época apareció en escena Pribram. Pero, a diferencia de muchos de sus colegas, él creía que no estaba bien manipular el cerebro de otra persona tan temerariamente. Sus convicciones eran tan profundas que, mientras trabajaba como un joven neurocirujano en Jacksonville (Florida), se opuso a los criterios médicos aceptados de la época y se negó a permitir que se realizaran lobotomías en la sala que estaba bajo su supervisión. Posteriormente, mantuvo en Yale esa misma postura controvertida, y sus opiniones, radicales en aquel entonces, casi le hicieron perder su trabajo.
El compromiso de Bohm y Pribram para mantener aquello en lo que creían, sin importarles las consecuencias, es evidente también en lo que se refiere al modelo holográfico. Como veremos, exponer su nada desdeñable reputación apoyando una idea tan polémica no es el camino más fácil que podía haber tomado cada uno de ellos. Tanto el valor como la visión que ambos demostraron en el pasado da importancia nuevamente a la idea holográfica.
Por último, otro indicio favorable al modelo holográfico es lo paranormal
mismo. No se trata de un asunto menor, porque en las últimas décadas se ha acumulado un extraordinario conjunto de pruebas que sugiere que nuestra interpretación actual de la realidad, la imagen sólida y confortable del mundo de palos y piedras que aprendimos todos en las clases de ciencias del instituto, es una imagen equivocada. Como ninguno de los modelos científicos clásicos puede explicar los descubrimientos paranormales, la ciencia en general prescinde de ellos. No obstante, el volumen de indicios acumulados ha llegado a un punto que hace que la situación sea insostenible.
Por poner un solo ejemplo, en 1987 el físico Robert G. Jahn y la psicóloga
clínica Brenda J. Dunne, ambos de la Universidad de Princeton, anunciaron que, tras una década de experimentación rigurosa en el Princeton Engineering Anomalies Research Laboratory, habían acumulado datos inequívocos de que la mente puede interaccionar físicamente con la realidad física. Más en concreto, Jahn y Dunne averiguaron que los seres humanos son capaces de influir en el funcionamiento de cierta clase de máquinas simplemente con la concentración mental. Era un descubrimiento asombroso que no tenía explicación con arreglo a la imagen habitual de la realidad. Sin embargo, se puede explicar de acuerdo con la idea holográfica. Y a la inversa, los acontecimientos paranormales, como no se pueden explicar según nuestra interpretación científica actual, piden a gritos una forma nueva de contemplar el universo, un paradigma científico nuevo. Este libro, además de mostrar cómo puede explicar el modelo holográfico lo paranormal, examinará también cómo los indicios cada vez más numerosos en favor de lo paranormal parecen necesitar a su vez la existencia de dicho modelo.
El hecho de que nuestra visión científica actual no pueda explicar lo paranormal es sólo una de las razones que justifica que siga siendo un tema tan controvertido. Otra de esas razones es que muchas veces es muy difícil captar con precisión el funcionamiento psíquico en el laboratorio, lo cual ha llevado a muchos científicos a concluir que por lo tanto no existe.
En el presente libro discutiremos también esa dificultad aparente. Una razón todavía más importante es que la ciencia, contrariamente a lo que muchos de nosotros hemos llegado a creer, no está libre de prejuicios. Lo aprendí por vez primera hace unos cuantos años, cuando pregunté a un conocido físico su opinión sobre un experimento parapsicológico en concreto. El físico (que tenía fama de escéptico en cuanto se refería a los fenómenos paranormales) me miró y con gran autoridad afirmó que los resultados no revelaban «pruebas de funcionamiento psíquico alguno sea cual fuere». Yo no había visto aún los resultados, pero como respetaba la inteligencia del físico y su reputación, acepté su juicio sin cuestionarlo. Posteriormente, cuando examiné los resultados por mí mismo, me quedé
pasmado al descubrir que el experimento había arrojado indicios muy sorprendentes de capacidad psíquica. Me di cuenta entonces de que hasta los científicos famosos pueden tener actitudes parciales y puntos flacos. Desgraciadamente es una situación que se da con frecuencia en la investigación de lo paranormal. En un artículo reciente publicado en American Psychologist, el psicólogo de Yale Irving L. Child examinaba el
tratamiento que la comunidad científica establecida había dado a una serie muy conocida de experimentos PES con el sueño, llevados a cabo en el Centro Médico Maimónides de Brooklyn, Nueva York. Apesar de que los experimentos habían revelado datos espectaculares en apoyo de la PES (percepción extrasensorial), Child averiguó que la comunidad científica había prescindido del trabajo casi por completo. Ymás penoso aún fue el descubrimiento de que el puñado de publicaciones científicas que se habían tomado la molestia de comentar los experimentos, había «tergiversado » la investigación tan gravemente que su importancia quedó completamente oscurecida.
¿Cómo es posible? Una razón es que la ciencia no es siempre tan objetiva como nos gustaría creer. Miramos a los científicos con un cierto temor reverencial y cuando nos dicen algo estamos convencidos de que tiene que ser verdad. Olvidamos que son humanos simplemente y están sujetos a los mismos prejuicios religiosos, filosóficos y culturales que el resto de nosotros. Es una pena porque, como pondrá de manifiesto el libro, hay una gran cantidad de indicios que demuestran que el universo abarca bastante más de lo que permite nuestra cosmovisión actual.
Ahora bien, ¿por qué la ciencia opone tanta resistencia a lo paranormal en particular? Esta cuestión es más difícil. Según el doctor Bernie S. Siegel, cirujano de Yale y autor del libro, éxito de ventas, Amor, medicina milagrosa, al comentar la resistencia que encontraron sus opiniones poco ortodoxas sobre la salud, se debe a que la gente es adicta a sus creencias.
En su opinión, por eso hay personas que se comportan como los adictos cuando intentas cambiar sus creencias.
Parece que la observación de Siegel encierra una gran verdad, que tal vez es ése el motivo de que muchas de las revelaciones y los avances más importantes de la civilización fueran recibidos, en un principio, con un rechazo apasionado. Somos adictos a nuestras creencias y actuamos como adictos cuando alguien intenta arrancarnos el opio poderoso de nuestros dogmas. Y como la ciencia occidental ha dedicado varios siglos a no creer en lo paranormal, no va a renunciar a su adicción a la ligera. Soy un hombre afortunado. Siempre he sabido que en el mundo había algo más que lo que se acepta generalmente. Crecí en una familia de psíquicos y, desde una temprana edad, experimenté de primera mano muchos de los fenómenos de los que hablaremos en el libro. En alguna ocasión, relataré unas cuantas experiencias propias, cuando sea pertinente en relación con el tema que se esté tratando. Aunque sólo pueden contemplarse como pruebas anecdóticas, a mí me han proporcionado una prueba totalmente convincente de que vivimos en un universo que sólo acabamos de empezar a comprender; pero las incluyo por la información que ofrecen.

Finalmente, teniendo en cuenta que el concepto holográfico todavía es una idea en ciernes y un mosaico de muchas opiniones e indicios distintos, algunos han argüido que no debería ser llamado modelo o teoría hasta que los divergentes puntos de vista se integren en un todo unificado.
Como consecuencia, algunos investigadores se refieren a esos pensamientos como el paradigma holográfico. Otros prefieren llamarlo analogía holográfica, metáfora holográfica, etcétera. En este libro he empleado todas estas expresiones, en aras de la diversidad, además de modelo holográfico y teoría holográfica; sin embargo, con eso no pretendo dar a entender que la idea holográfica haya adquirido la categoría de modelo o teoría, en el sentido estricto del término.
En esta misma línea es importante observar que Bohm y Pribram, si bien son los creadores de la idea holográfica, no abrazan todas las opiniones y conclusiones presentadas en el presente libro. Más bien se trata de una obra que no mira únicamente a las teorías de Bohm y Pribram, sino también a las ideas y conclusiones de numerosos investigadores que han sido influidos por el modelo holográfico y que lo han interpretado a su manera, una manera controvertida algunas veces.
Alo largo del libro trato asimismo varias ideas de física cuántica, la rama de la física que estudia las partículas subatómicas (electrones, protones, etcétera). Como he escrito sobre este tema anteriormente, soy consciente de que a la gente le intimida la expresión «física cuántica» y temen no ser capaces de entender los conceptos. Mi experiencia me dice que hasta aquellos que no saben nada de matemáticas pueden entender el tipo de ideas de física que se tocan en este libro. Ni siquiera se precisa tener conocimientos previos de ciencias. Lo único que se necesita es una mente abierta, si por casualidad ojeas una página y ves un término científico que no conoces. He tratado de reducir esa clase de términos al mínimo, y cuando era necesario utilizar alguno, siempre lo explico antes de continuar con el texto.
Así que no te asustes. Una vez que hayas superado el «miedo al agua», creo que te verás nadando entre las ideas extrañas y fascinantes de la física cuántica, con mucha más facilidad de lo que piensas. Estoy seguro de que descubrirás que reflexionar sobre algunas de esas ideas puede incluso cambiar tu forma de ver el mundo. De hecho, espero que las ideas
que contienen los capítulos que vienen a continuación cambien tu forma
de ver el mundo. Con ese deseo humilde presento este libro.

MICHAEL TALBOT

www.palmyralibros.com

CINE CUÁNTICO: ¿Y TÚ QUÉ SABES?

ytuquesabesUna película documental de inesperado éxito hace unos años, trató de acercar al común de los mortales las dudas y probabilidades que parece ofrecer la Física Cuántica. La película trata de cuestionar la realidad que vivimos, entendiéndola como una percepción del mundo, una manera de ver o mirar conformada por ideas, creencias y sentimientos de cada uno. Por tanto, según este filme el propio sujeto puede conformar o alterar la realidad.

La película sigue los pasos de una mujer que busca sentido, -con encuentros casuales y fenómenos inexplicables-, a su vida recurriendo a expertos de diferentes campos como física, neurología, psiquiatría, filosofía, medicina, biología o teología. Alguno (David Albert) de estos expertos parece que luego han renegado de su aparición en la cinta por considerar sus declaraciones incompletas y sesgadas. Para los interesados en las teorías de Fred Alan Wolf o Joe Dispenza.

Sinopsis:

¿Qué es la realidad? ¿Cómo la percibimos? ¿Podemos modificarla a través de la mente? ¿Qué o quién es Dios? ¿Y nosotros…? 14 destacadas personalidades del mundo de la ciencia y la espiritualidad intentan dar respuestas a éstas y a otras preguntas para abrir nuevos caminos a nuevas posibilidades.

 ¿Y TÚ QUE SABES? (What in the Bleep do you Know?)

Año: 2006    Duración: 110 minutos

Reparto:
Marlee Matlin (Hijos de un Dios Menor), Elaine Hendrix (Superstar), Robert Bailey Jr. (Dragonfly, La Sombra de la Libélula), Barry Newman

Directores: William Arntz, Betsy Chasse, Mark Vicente.

ESTADO DE CONCIENCIA CHAMÁNICO

Cuando el chamán conduce una ceremonia de sanación se superponen los mundos mítico y temporal. Los chamanes verán espíritus de familiares muertos, espíritus de plantas y tendrán visiones del pasado y del futuro en una suerte de estado hipnagógico. Serán capaces de mantener dicho estado de conciencia durante mucho tiempo. La mayoría son capaces de hacerlo utilizando las plantas alucinógenas como sus “guías”; sin embargo, no todos las necesitan.

Pero me parece que las plantas son vitales para una curación seria en nuestro mundo occidental. Aunque tal vez me vea en aprietos al sugerirlo, creo que el mundo occidental debe empezar a tener un punto de vista más tolerante con respecto a las substancias sagradas y productoras de visiones, en particular cuando dichas sustancias se toman bajo la guía de un chamán; una persona con conocimientos sobre el mundo de las plantas.

No puedo siquiera concebir la ingestión de ayahuasca como algo recreativo. Sería peligroso hacerlo. Pero creo que dicha substancia puede ser utilizada por la profesión médica, con la participación de Ayahuasqueros, para sanar muchas enfermedades, mentales/corporales graves. (…)

Dejad que explique porque creo que la ayahuasca puede servir para este propósito, recordando alguna de las observaciones sobre mi mismo cuando la tomé, y de las que hablé con el Dr. Cabieses en Lima.

Recordé las fotografías que tomé en el Perú. Me gusta hacer tomas panorámicas, que dan como resultado una foto superpuesta a la siguiente cuando están en la mesa. Ahí está la vista completa, pero la elección de lo que quiero ver y recordar es mía. Para hacer una serie de tomas del horizonte del cielo sobre el Machu Picchu, uno debe elegir lo que quiere registrar. La conciencia normal es como elfotógrafo que dispara escenas seleccionadas para ser recordadas. Con la conciencia normal solo se ilumina una escena a la vez.

Con la ayahuasca se ilumina todo el cielo del inconsciente a la vez, como si el fotógrafo poseyera una omnicámara capaz de registrar la imagen global del cielo de golpe. No simplemente una escena detrás de otra, sino de golpe, ahora y para siempre.

Considera el campo total de tu conciencia como el cielo hemisférico. Veo la percepción de la conciencia normal como si contemplara todo a través de unos omniobjetivos, que a medida que pasa el tiempo se ensucian y rayan. El que se hagan borrosos se debe a que estos omniobjetos se cubren de una gran costra. Dicha costra tapa y excluye todas las cosas de la vista, excepto un pequeño fragmento de luz.

Bajo los efectos de la ayahuasca, la costra, de repente, se disuelve y puedo ver todo de golpe. La psique herida se ve expuesta a los vientos de la ayahuasca, y por unos instantes, mi conciencia se ilumina. Pero luego la costra vuelve a formarse, haciendo lo que hacen todas las costras; proteger e impedir que el mundo externo infecte las heridas que todos sufrimos en los encuentros con nosotros mismos y con los demás.

Todavía recuerdo lo que me enseñó el exponerme al viento: ya no tenía necesidad de protegerme de la herida reviviendo una y otra vez el dolor de las experiencias pasadas, mientras andaba por la vida hacia nuevas situaciones. Ahora iba con los ojos abiertos y sin el antifaz de la protección de la costra. Ahora ya no actuaba de igual modo. No re-creaba mi vida con los antiguos patrones. En mi inconsciente había vuelto a nacer.

Pero eliminar la costra es doloroso. Verme como soy es doloroso. Todos vivimos en el seno de nuestras ilusiones sobre nuestro propio dominio de la vida. Incluso si este dominio fracasa, somos maestros a la hora de encontrar excusas para dicho fracaso. Si somos racionales frente a una falta, argumentaremos una y otra vez en el pozo de nuestra desesperación, olvidando lo que los vientos nos han traído: dolor y visión.

Ahora, al recordar dichos sentimientos, veía como la liana visionaria me había ayudado a ver mi propia psique bajo una nueva luz. Creo que cualquiera que sufra, como los adictos a las drogas y guerreros recuperados, experimentará un sentido similar de su propio destino y recuperación al emprender un viaje chamánico. Será capaz de volver a conectar los acontecimientos de su vida de un modo nuevo y cargado de más sentido. Si ello sucede, la causa subyacente de su enfermedad saldrá a la superficie, y al ser consciente de ella, la enfermedad del paciente desaparecerá.

Resumiendo, el estado chamánico de conciencia, tal como lo ponen a nuestro alcance la ayahuasca u otros medios de inducir una conciencia chamánica, permite a la persona verse a si misma bajo una luz mítica. Dicha visión proporciona un sentido de la compasión, una conexión con toda la vida: una nueva razón de existir. Pero para lograr esta comprensión hemos de dotar de más sentido a la vida física.

Fred Alan Wolf               La Búsqueda del Águila 

MITOS Y VISIONES CHAMÁNICOS

artehuichol1El mundo chamánico, normalmente, es un “tercer mundo”, uno, en ocasiones, primitivo y pobre. Se trata de un mundo en que los objetos de la tecnología occidental están ausentes o tienen muy poco sentido. Provenimos del mundo de la tecnología. Nosotros necesitamos un cambio de creencias. La introspección clave consiste en ampliar nuestro sistema de creencias más allá de las típicas cuatro paredes, un suelo y un techo, y el reloj del abuelo en la esquina. Hemos de empezar a darnos cuenta de que existe un mundo completo, un mundo real que está más allá del espacio y del tiempo tal como hoy lo conocemos.

Este mundo incluye las experiencias más ricas que puede tener el ser. Se trata del mundo mítico, tal vez el mundo de los arquetipos e ideales, tal como los vio Platón. Algunos investigadores ahora lo llaman “mundo imaginario”. Llamémosle como lo llamemos, ciertamente es un mundo que yo, como físico, he de considerar en mi propia cosmología, aunque en ocasiones quizá de un modo limitado.

Por ejemplo, no hemos visto nunca un electrón, pero creemos en su existencia. No tenemos idea de que aspecto tiene. Si tratamos de describirlo en términos de objetos familiares, su comportamiento es extraño. Nuestra imagen de él está solo en nuestras mentes, y, además, con dicha imagen conformamos una visión de como está construido todo el universo. En este sentido, los físicos, al hacer modelos del mundo invisible, penetramos en el mundo imaginario. Mi investigación sobre el mundo chamánico sugiere que podemos ir mucho más lejos en el mundo imaginario.

La sanación es un proceso misterioso. Mi modelo basado en la transferencia de energía vibratoria es solo un modelo. Puede estar equivocado. Nadie sabe realmente como sana el cuerpo.¿Cómo hace una célula de la superficie de mi pulgar para sanar un corte? No lo sabemos. Pero puede hacerlo. Los chamanes parecen sanar en términos de presencia espiritual. Este es su arquetipo. El físico cuántico espera ver el proceso de sanación en términos de ondas de probabilidad cuánticas. Tal vez son modos complementarios de ver lo mismo. Creo que son uno y lo mismo.

Si somos capaces de ver que son lo mismo, podremos encontrar un modelo adecuado para la sanación basado en arquetipos o elementos míticos, de modo parecido a como el físico descubre un modelo adecuado para la materia en términos de átomos. Ningún arquetipo puede casar perfectamente con una situación. De un modo muy semejante, ningún modelo del átomo casa con ninguna percepción clásica de un objeto solido. Los átomos no son cosas, como nos recordó hace mucho Heisenberg. Tampoco lo son los arquetipos. Pero creemos en los átomos y los consideramos cosas. Los arquetipos deben de considerarse de un modo semejante.

Veo al chamán que penetra en un mundo mítico, para sanar a un paciente, de un modo muy parecido al físico que entra en un laboratorio. Ambos lo hacen con el fin de entrar en un estado de conciencia acorde con sus tareas.

Fred Alan Wolf

Recogido de La Busqueda del Águila

Más de F.A.Wolf en Estado de Conciencia Chamánico

AMOR Y ENERGÍA SEXUAL PARA LA SANACIÓN

sexualYa he explicado que el odio y el amor son formas de energía vibratoria. Los fotones, las partículas de luz, actúan como el amor, un deseo de unirse en un mismo estado. Los electrones, las partículas de materia, actúan como el odio, un deseo de separación. La energía sexual es la danza entre los dos. Somos un compuesto de un cuerpo electrónico y uno fotónico. Para sanar, un chamán que actúe como sanador, inducirá una condición de resonancia en la luz del cuerpo fotónico. Las partículas de luz tienden a actuar de forma inclusiva y penetran en el mismo estado de resonancia. Ahora llegaba a la conclusión de que el cuerpo de luz que hay dentro de cada uno de nosotros es el lugar en que se produce la resonancia.

Haciendo un símil, al separar el cuerpo electrónico del fotónico, tendríamos tres cuerpos, no dos. Habría el cuerpo electrónico, el cuerpo fotónico, y el cuerpo que existe entre los dos. A éste le podemos llamar el cuerpo cuántico de conciencia. Era capaz de funcionar como chamán sanador en el seno de cada uno de nosotros.  El cuerpo electrónico tiene que ver con la supervivencia y es capaz de destrucción. El odio y la separación son sus dominios. Se trataba del ámbito del brujo. Cuando el brujo lanzaba un maleficio, sólo afectaba al cuerpo electrónico. Por tanto, una acción de un brujo es más potente sobre aquellos que se sienten poco amados y poco sexuales.

El curandero actúa para sanar, y actúa en el cuerpo de luz; el cuerpo fotónico. Cuanto más se acepta una persona a sí misma como cuerpo de luz, más amorosa es, y mayor es la acción del sanador.

El chamán actúa en el cuerpo cuántico. Orquesta la danza entre fotones y electrones. El cuerpo lo siente como energía sexual. Resumiendo, veo al amor como curandero, al odio como brujo, y al sexo como chamán.

Los chamanes son comunicadores, y el amor una energía de comunicación. “Enamorarse” le permite a uno sentirse comunicado con todo el universo. en un sentido mítico, los chamanes eran recordatorios de que todos estamos conectados. Somos, en un sentido muy real, una conciencia. Los chamanes eran conscientes de su conexión con todo el universo. Pero nosotros, que vivimos en el mundo occidental, no siempre somos conscientes de esta conexión. A veces se nos tiene que engañar para que creamos que esto es verdad.

Fred Alan Wolf    Recogido de La Búsqueda del Águila
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LOS CHAMANES VEN UN UNIVERSO VIBRATORIO

La realidad subyacente que manejan los chamanes es vibratoria. Se enfrentan a un mundo de vibraciones, ciclos y círculos, no a líneas rectas. La clave para entender su mundo era darse cuenta de que se trataba de un mundo vibratorio, un mundo de cantos sagrados, canciones, y percusiones rítmicas; un mundo diseñado para modificar la conciencia del paciente, que conseguía que éste sanara al sacar la mente fuera de su conciencia normal despierta y llevarlo al mundo del mito.

El punto principal era reconocer como se producía la sanación en términos de un sencillo modelo físico de vibración. Creo que los chamanes son capaces de producir en sus propios cuerpos y/o en sus sistemas nerviosos ciertas vibraciones que son capaces de absorber la enfermedad de un paciente.

(…) El chamán debe tomar la enfermedad del paciente para poder sanarlo. ¿Cómo se hace? Creo que la enfermedad se encuentra en los patrones vibratorios del cuerpo. El patrón vibratorio de una persona enferma contiene en su seno, literalmente, vibraciones enfermas. Puede tratarse de frecuencias o amplitudes adulteradas. Si involucran al sistema nervioso, pueden ser patrones vibratorios que se superponen a los impulsos nerviosos.

Para absorber estas vibraciones adulteradas, el chamán debe ser capaz de tomar la vibración de la persona enferma. Se trataba de una simple interacción de resonancia. El chamán y el paciente eran capaces de intercambiar energía. Los chamanes sabían como introducir esta vibraciones en sí mismos. Pero un paciente enfermo no. Puesto que la vibración de un chamán es fuerte y está determinada, de algún modo debe ajustar la vibración de la persona enferma para que resuene con la suya. Luego tomará la energía negativa de éste.

Pero para que esto suceda, el paciente debe pasar por una iniciación que le permita producir una vibración similar en su propio cuerpo. Los chamanes sanan entonces absorbiendo la enfermedad a través de la interacción de resonancia con el paciente. El chamán poseía la frecuencia sanadora. El paciente, al someterse al ritual, aprendía como estar en fase y frecuencia con el chamán y por lo tanto transferirle su enfermedad.

Puesto que la transferencia de energía exige una resonancia entre el paciente y el chamán, los chamanes eran vulnerables frente a los demás. Normalmente los chamanes que dirigen ceremonias absorben la enfermedad del paciente y luego la eliminan, por la orina, las heces, escupiendo, vomitando, etc. Sin embargo, si el paciente envía una vibración que coge desprevenido al chamán, éste, en especial si es vulnerable frente a alguna enfermedad, puede ponerse muy enfermo(…)

(..)había tres clases de sanadores mágicos: curanderos, chamanes y brujos. Los curanderos trabajaban con magia blanca: curaban utilizando hierbas, cantos y otras técnicas. Los brujos sólo trabajaban con magia negra: enviaban maleficios. Los chamanes trabajaban en ambos ámbitos; sanaban y podían producir enfermedades, incluso la muerte.

En consecuencia, la energía vibratoria transferida de la enfermedad podía ir en cualquier dirección. Se trataba de una calle de dos direcciones que comunicaba al chamán con el paciente.

En la mejor de las situaciones, la conexión de resonancia entre el chamán y el paciente, que permitía la transferencia de energía, era sentida por el paciente como energía amorosa.

Fred Alan Wolf

Extraído de La Búsqueda del Águila
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EL PODER DE LOS CHAMANES

artehuicholLos chamanes al parecer nacen, no se hacen. Los chamanes son sensibles a la tierra, y potencian esta sensibilidad utilizando, en sus rituales de sanación, plantas sagradas.

Paul Deveraux me confirmó que la geomancia demostraba la sensibilidad de las personas a un lugar. Recordareis mi especulación de que los chamanes eran probablemente aquellos individuos más sensibles a las energías anómalas de sus entornos.

Aún más, para mi era evidente que la gran diferencia entre la religión moderna y el chamanismo era el lugar en que se situaba a Dios. Todos los chamanes sienten los grandes poderes en términos de espíritus de la tierra y de espíritus celestiales. Recordad que Jamie Sans y Doug White convocaban a dichos espíritus de las cuatro direcciones, el cielo arriba, la tierra abajo, y en el caso de Jamie, el espíritu interno. Pero siendo un físico, lo que más me interesaba era mi descubrimiento de que el poder de los chamanes podía provenir de una radiación anómala encontrada en los lugares sagrados de todo el mundo, y de la presencia de plantas que modificaban la mente, y que parecían estar conectadas con los lugares de estos emplazamientos sagrados.

Los chamanes de Brighton me lo clarificaron. Señalaron que los distintos trucos utilizados por los chamanes tenían un poder limitado y funcionaban mejor en sus países de origen. Richard Duffon decía: “Somos organismos humanos nacidos en un fragmento particular de la tierra. Comemos de dicha tierra. Nuestras madres se han alimentado de ella. Somos lo que nuestras madres comieron y lo que fueron nuestros abuelos.” Los chamanes, estén donde estén, siguen siendo sensibles a las vibraciones propias de sus tierras.

Estoy convencido de que el poder de los chamanes está en la energía vibratoria, y de que dicha vibración está conectada a los patrones vibratorios del propio país del chamán.

Fred Alan Wolf

Recogido de La Búsqueda del Águila

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