CUANDO SE PUEDE HABLAR CON LOS MUERTOS

El cementerio de Wandsworth, en Londres HERRY LAWFORD / FLICKR

JOSÉ CERVERA   ¿Cuánto estaría dispuesto a pagar por charlar con sus seres queridos difuntos? Por desasosegante que resulte la oportunidad, está ya casi disponible. Como algo salido de las pesadillas de un guionista de Black Mirror , varias empresas desarrollan sistemas que permiten chatear con los muertos.

No es ciencia ficción, aunque pueda parecer una distopía; y está muy lejos de
ofrecernos copias en metal y plástico de nuestros finados. Pero crear un sistema
que nos proporcione la vívida sensación de estar conversando con una persona,
aunque haya fallecido, no sólo es posible sino que resulta relativamente sencillo.
Bienvenidos al nuevo mundo de la necrotertulia mediada por la tecnología, un
negocio con fascinantes raíces filosóficas y no pocos quebraderos de cabeza
futuros.
Todo lo vivo muere. Es una verdad indiscutible que nos hace iguales a todos. Los
humanos, seres dotados de memoria y de imaginación, sufrimos cuando esto le
ocurre a algún ser querido porque somos capaces de recordar cuando estaba
vivo y de imaginar lo que podría ser si lo siguiese estando. Durante milenios hemos tratado con reverencia a nuestros muertos, distinguiendo sus cuerpos del resto de los cadáveres del reino animal: es probable que ya en la Sima de los Huesos de Atapuerca, hace medio millón de años, algunos de nuestros antepasados separasen los cuerpos de los suyos; y desde entonces hemos cavado tumbas, erigido estelas y monumentos y diseñado elaboradas ceremonias funerarias.
En las películas de Hollywood aparecen a menudo tópicos que cualquier cultura
reconoce: el marido, esposa o hijo que habla con la lápida de su ser querido
fallecido o el de la carta que el agonizante deja como medio de comunicación
más allá de la tumba. Desde siempre hemos honrado a los muertos y hemos
imaginado hablar con ellos. Lo que pasa es que hasta ahora no había tecnología
para hacerlo.

El chatbot que permite hablar con los muertos en la serie de televisión ‘Black mirror’

Hablando con los muertos

Entra Replika, creada por la treintañera rusa Eugenia Kuyda a partir de un experimento personal. En 2015 un simple accidente de tráfico en Moscú acabó con la vida de su amigo Roman Mazurenko, su mentor de fascinante personalidad y estrella de la movida tecnoemprendedora rusa. Kuyda –por entonces trabajaba en una startup en San Francisco dedicada al uso de chatbots como asistentes educativos– sufrió la pérdida y pronto descubrió que echaba de menos las largas conversaciones con Mazurenko vía mensajes de texto.
Siendo esto Silicon Valley a principios del siglo XXI, la emprendedora rusa
decidió que este problema se podía resolver con tecnología. Utilizando todos los
mensajes que guardaba de su amigo, Kuyda entrenó una red neuronal de tal
modo que pudo crear un chatbot capaz de mantener una conversación que
responde, razona y bromea como el difunto Roman Mazurenko. Según la
leyenda de la compañía y de acuerdo con su carácter, una de las primeras frases
del bot-mazurenko fue: “ Tienes en tus manos uno de los rompecabezas más
interesantes del mundo: resuélvelo”.
No es el único proyecto. El programador y periodista James Vlahos cuenta en el
número de agosto de Wired su construcción de un ‘Papá-bot’ a partir de los
recuerdos grabados y archivados por su padre en los últimos meses de una
enfermedad terminal. Y si se conocen dos es probable que existan decenas de
otros bots en construcción, en startups en fase furtiva, esperando para salir al
mercado. Los casos conocidos, de hecho, tienen cierto aire de globos sonda o
pruebas de concepto; si la reacción es positiva, la oferta aumentará.

iTerna, lápidas digitales para cementerios YOUTUBE

El avance es mucho más significativo de lo que parece porque se trata de los primeros y muy imperfectos ejemplos de otro tópico de la ciencia ficción: la persona convertida en software que vive dentro de un ordenador. Un ser humano en forma de simulación informática capaz de reaccionar como lo haría el original a cualquier situación que se le presente; un programa cuyas respuestas sean indistinguibles de las que daría la persona en la que se basa.
Alimentados de conversaciones en mensajes de texto o de grabaciones de recuerdos, los actuales ejemplos no pueden ser más que pálidas versiones, ecos
remotos del original. Por muy avanzada que sea la Inteligencia Artificial que los
impulsa estos primeros chatbots son muy limitados debido a los pobres datos
que los alimentan.

¿Serán personas o máquinas?

Pero esto cambiará en el futuro: los mismos sistemas que se pueden usar para conectar un cerebro a un ordenador podrán algún día, “leer” el estado completo
de un encéfalo y grabarlo para que sirva de base a una IA. En teoría esto podría
producir un facsímil informático de una persona: un programa con todos los
recuerdos y conexiones que hacen de esa persona alguien diferente que fuera
capaz de responder a cualquier pregunta o cualquier situación exactamente
como el original.
Para entonces tendremos un problema; o mejor dicho, varios. ¿Será esa copia o
simulación una persona viva, con derechos y obligaciones legales o será
esclavizable? ¿Qué pasa si el original no desaparece y disponemos de múltiples
versiones? ¿Podemos enfrentarnos a un futuro en el que ciertas personalidades
son en la práctica inmortales? En el fondo, versiones de una pregunta
fundamental: ¿es un programa informático que reacciona como una persona
concreta, a su vez, una persona? Los juristas del futuro inmediato van a tener trabajo.

Memorial a los judíos asesinados durante el Holocausto en Berlín (Alemania) YOUTUBE

Por el momento lo que tenemos es una startup con un producto inquietante en el mercado: la posibilidad de construir versiones truncadas de nuestros seres queridos a partir de su presencia digital con las que poder mantener conversaciones de texto. Una especie de monumento digital a la personalidad de un difunto, quizá poco más que un paso adelante respecto a las lápidas digitales que ya conocemos. Pero que abre otras posibilidades que invitan al desasosiego. Abundan las probabilidades de que algo salga mal, porque en este
caso mezclamos sentimientos con máquinas, dos categorías que no se llevan
demasiado bien.
Puede que en el futuro acabemos charlando con normalidad con personalidades
electrónicas, vivas o muertas, unas o múltiples, sin problemas ni consecuencias
desagradables. Aunque para ello deberíamos pasar por encima de la instintiva
reacción de desazón que nos provoca la idea y empezar a tomar en serio este tipo
de proyectos, para pensar en cómo prepararnos. Porque hablar con los muertos
ya no es ciencia ficción.

JOSÉ CERVERA      Eldiario.es

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EL MILLONARIO RUSO QUE QUIERE TRANSFERIR SU CEREBRO A UNA COMPUTADORA

El millonario ruso Dmitry Itskov quiere evitar el destino de toda la humanidad: la muerte.
El millonario ruso Dmitry Itskov quiere evitar el destino de toda la humanidad: la muerte.

“En los siguientes 30 años me aseguraré de que todos nosotros podamos vivir para siempre”, promete Dmitry Itskov.
Suena descabellado, pero no hay lugar para la duda en el discurso de este millonario ruso de 35 años y hablar suave, quien dejó el mundo de los negocios para dedicarse “a algo más útil para la humanidad”.
“Estoy 100% seguro de que pasará. De lo contrario, no lo hubiera puesto en marcha”, dice tajante al periodista de la BBC Tristan Quinn.
Se refiere a su empresa, que tiene como objetivo transferir un cerebro humano a una computadora para poder revertir el inevitable futuro de cada uno de nosotros y volvernos inmortales.

Subir el cerebro a una computadora, ese es el plan de Dmitry Itskov.
Subir el cerebro a una computadora, ese es el plan de Dmitry Itskov.

¿Pero es esto posible? ¿Se puede “subir” un cerebro a una computadora?
Itskov no tiene demasiado tiempo para averiguarlo.
“Si no existe una tecnología para la inmortalidad, en 35 años estaré muerto”, se lamenta.
Sueño infantil

La muerte es ineludible, al menos a día de hoy, porque a medida que envejecemos las células de nuestro cuerpo pierden la capacidad de repararse.
Esto nos hace vulnerables ante enfermedades cardiovasculares y otras condiciones relacionadas con la edad que terminarán matando a dos tercios de todos nosotros.
Así que Itskov ha puesto parte de su fortuna al servicio de un audaz plan para eludir el envejecimiento.
Quiere usar la ciencia más vanguardista para destapar los secretos del cerebro humano y trasladar la mente de un individuo a una computadora, liberándola de los límites biológicos de su cuerpo.

Antes que nada, los científicos deben descubrir cómo funciona el cerebro
Antes que nada, los científicos deben descubrir cómo funciona el cerebro

“Mi fin último es transferir la personalidad de una persona a un cuerpo completamente nuevo”, explica.
Sueña con ello desde que era niño, en la Unión Soviética de la década de 1980.
“Mi mayor sueño era ser cosmonauta, volar en el espacio exterior”, cuenta.
Fue por una novela de ciencia ficción que dejó en él una huella duradera.
“El héroe tomaba una píldora de la inmortalidad y terminaba volando sobre la órbita de la Tierra. Recuerdo haberme preguntado a mí mismo qué podría hacer si fuera inmortal”.
Pero, ¿hay algo más que ciencia ficción en su plan?

“Un visionario”

El doctor Randal Koene, el director científico de 2045, la iniciativa de Itskov, se ríe ante la sugerencia de que el ruso podría haber perdido contacto con la realidad.
“Toda evidencia señala que es posible en teoría. Extremadamente difícil, pero posible”, dice el neurocientífico que trabajó como investigador en el Centro para la Memoria y el Cerebro de la Universidad de Boston, Estados Unidos.
Así que se podría decir que alguien como él es un visionario, no un loco, porque eso implica que lo que estás pensando es imposible y no es el caso“, añade.

Para poder "subir" la mente a una computadora, antes es necesario saber cómo descargarla, señalan los expertos.
Para poder “subir” la mente a una computadora, antes es necesario saber cómo descargarla, señalan los expertos.

La posibilidad teórica a la que se refiere Randal está relacionada con el modo en el que trabaja nuestro cerebro y que aún la neurociencia no ha podido explicar.
Nuestros cerebros están hechos de unas 86.000 millones de neuronas, unas células interconectadas y especializadas en la recepción de estímulos y en la conducción del impulso nervioso (en forma de potencial de acción) entre ellas.
Ese impulso se propaga por nuestro cerebro a modo de olas.
Pero cómo se genera la mente en ese músculo que alberga nuestro cráneo es un misterio como ningún otro para la ciencia, señala el neurobiólogo Rafael Yuste, de la Universidad de Columbia, en EE.UU.
El reto es, precisamente, averiguar cómo se llega de ese sustrato físico de células interconectadas del órgano a nuestro mundo mental, a nuestros pensamientos, la memoria, los sentimientos”, explica.

Mapa de conexiones

Para desentrañar el funcionamiento relativo a ello, varios neurocientíficos están abordando el cerebro como si fuera un ordenador.
Según esta analogía, el cerebro convierte las entradas de información, los datos sensoriales, en respuestas, en nuestro comportamiento. Y lo hace por medio de la computación.
Y ese es el punto de inicio de la teoría de la transferencia de cerebros a computadoras.
Si se pudiera mapear ese proceso, tal vez se podría copiar el cerebro a una computadora junto con la mente individual a la que da lugar.

El doctor Hayworth cree que la clave de este plan es establecer el conectoma, el mapa de las complejas conexiones de las neuronas del cerebro.
El doctor Hayworth cree que la clave de este plan es establecer el conectoma, el mapa de las complejas conexiones de las neuronas del cerebro.

Esa es la visión del doctor Ken Hayworth, un neurocientífico que durante el día estudia cerebros de ratón en el Centro de Investigación Janelia del Instituto Médico Howard Hughes en Virginia, EE.UU., y por la noche se enfrenta al problema de cómo transferir su propia mente a una computadora.
Hayworth cree que la clave para ello es establecer el conectoma, el mapa de las complejas conexiones de las neuronas del cerebro.
Y es que, según el experto, es esa red de conexiones la que codifica toda la información que hace que seamos quienes somos.
Aunque eso es algo que aún no se ha comprobado.
“De la misma manera que mi computadora es solo el conjunto de ceros y unos de mi disco duro, y que no me importa lo que pase siempre y cuando esos ceros y unos lleguen a la siguiente computadora, así debería ser conmigo mismo”, dice.
“No me importa si mi conectoma se implementa en un cuerpo físico o en un simulador informático que controla un cuerpo robótico”, añade.

“Una conversación en un idioma extranjero”

Pero el científico es realista.
“Estamos muy lejos de poder establecer cómo es un conectoma humano”, reconoce.
“Para ponerlo en perspectiva: representar el cerebro completo de una mosca nos tomaría aproximadamente uno o dos años. Así que mapear un cerebro humano entero con la tecnología actual es simplemente imposible”, dice.
Y es ahí donde los científicos se encuentran con otro reto teórico.
Incluso si pudiéramos crear el diagrama del cableado de un cerebro humano, para poder transferir la mente a una computadora también tendríamos que leer la actividad constante de cada una de las neuronas.

"Queremos medir cada pico (de actividad) de todas las neuronas de forma simultánea, algo que muchos creen imposible", dice el doctor Yuste.
“Queremos medir cada pico (de actividad) de todas las neuronas de forma simultánea, algo que muchos creen imposible”, dice el doctor Yuste.

Pero para ello Itskov podría obtener algo de apoyo inesperado, dice Yuste, quien ayudó a llevar a cabo el proyecto de investigación neurocientífica más grande del mundo, la llamada Brain Initiative (Iniciativa del cerebro).
Como parte de este programa estadounidense de US$6.000 millones y cuyo objetivo es descubrir misterios del cerebro como el que da lugar al Alzheimer, Yuste espera que con el tiempo se logre representar la constante interacción de las neuronas en el cerebro.
“Queremos medir cada pico (de actividad) de todas las neuronas de forma simultánea, algo que muchos creen imposible”, señala.
Para un estudio aún sin publicar, por primera vez Yuste ha podido hacer el mapa de los hipnóticos destellos eléctricos que componen la actividad de casi todas las neuronas— varios miles de ellas— de uno de los sistemas nerviosos más sencillos, el de un invertebrado llamado hidra.
“Fue muy excitante”, recuerda. Pero “a día de hoy simplemente no podemos decir qué significan esos patrones. Así que es como escuchar una conversación en una lengua extranjera que no entiendes”.

“Codificar la intuición, la belleza, el amor”

En 15 años Yuste espera poder representar e interpretar la actividad de todas las neuronas de la corteza cerebral de un ratón.
Pero su objetivo final es hacerlo con un cerebro humano.
“Si el cerebro fuera una computadora digital y si quisieras subir la mente a ella, antes tendrías que ser capaz de descifrarla o bajarla. Así que creo que la Brain Initiative es un paso necesario para que la transferencia (de la mente a una computadora) pueda llevarse a cabo”, asegura.
Sin embargo, hay quien argumenta que la dinámica complejidad del cerebro, la misma de la que emerge la condición humana, es imposible de replicar.
“No puedes codificar la intuición. No puedes codificar la belleza estética. No puedes codificar el amor o el odio“, dice Miguel Nicolelis, un neurocientífico de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, EE.UU.

"No puedes codificar la intuición. No puedes codificar la belleza estética. No puedes codificar el amor o el odio", dice Miguel Nicolelis.
“No puedes codificar la intuición. No puedes codificar la belleza estética. No puedes codificar el amor o el odio”, dice Miguel Nicolelis.

Nicolelis está desarrollando un exoesqueleto controlado por la mente para ayudar a los que sufrieron parálisis a volver a caminar.
“No hay manera de que algún día podamos ver el cerebro humano reducido a un medio digital. Es simplemente imposible reducir tal complejidad a un proceso algorítmico”.
Yuste también está lejos de tener la certeza de que el cerebro trabaja como una computadora y que podría ser copiada a un cerebro.
Pero como los neurocientíficos aún no pueden explicar de forma exacta cómo el cerebro da lugar a cada uno de nosotros, ni tampoco pueden probar que transferir la mente a una computadora es imposible, el experto cree que la sociedad debería empezar a considerar las consecuencias que tendría que Itskov tuviera éxito con su plan.
“El camino que, gracias a las nuevas tecnologías neurológicas, nos llevaría a entender el cerebro es el mismo que nos llevaría, en teoría, a la posibilidad de trasferir la mente a una computadora”, dice Yuste.
“Los científicos que están investigando estos métodos tienen la responsabilidad de pensar más allá”, sentencia.

Cuestión ética

Sin embargo, la transferencia mental podría abrir la puerta a un mundo lleno de riesgos.
“Si pudieras replicar la mente y transferirla a un material distinto, en principio podrías clonar mentes“, explica Yuste.
“Y esos son temas complicados porque tienen que ver con la definición de qué es una persona”.
Pero Itskov es más optimista: “Te contestaré a la cuestión ética con la respuesta que me dio su santidad el Dalai Lama cuando lo visité en 2013. Su punto era que puedes hacer cualquier cosa si tu motivación es ayudar a la gente”.

Los expertos advierten que la transferencia del cerebro abriría la puerta a un mundo lleno de riesgos.
Los expertos advierten que la transferencia del cerebro abriría la puerta a un mundo lleno de riesgos.

Para Yuste, quien forma parte del panel de ética del Brain Initiative, eso no es suficiente: “La transferencia del cerebro la pondría en la lista de temas que deben ser discutidas con cuidado y sobre las que hay que reflexionar”.
Pero mientras, Itskov ya está planeando su vida sin fin: “En los siguientes siglos me veo teniendo varios cuerpos, o en algún otro lugar en el espacio, en un holograma, con mi consciencia pasando de uno al otro”.
Se calcula que 107.000 millones de personas han muerto hasta la fecha.
A medida que nuestra comprensión del cerebro avance en las próximas décadas quedará claro si Itskov es realmente el visionario trascendental que dice ser, o simplemente el último soñador de sueños imposibles.

BBC
14 marzo 2016

RECUERDOS INMORTALES

ri1Cómo guardar tus recuerdos para siempre y ser “inmortal”

La tarde antes de morir, mi abuela –Bobby, como la llamaban sus amigos- le envió una carta a uno de los viejos amigos de su esposo, ya fallecido. En el sobre incluyó algunas fotografías de mi abuelo y su amigo jugando cuando eran niños. “Debes tenerlas”, le escribió. Le pedía, pero quizás también le suplicaba, que no dejara que estas cosas se perdieran u olvidaran cuando, como ocurrió pocas horas después, se quedara dormida para siempre en su sillón favorito.
La esperanza de que nos recuerden después de que nos vayamos es, a la vez, elemental y universal. Desde que hicieron sus primeros rayones en las paredes de las cavernas, los seres humanos han buscado frustrar el desvanecimiento final del recuerdo.
ri0Hoy almacenamos nuestras memorias en los enigmáticos servidores de internet. Hay la cronología de Facebook que registra los momentos más significativos de nuestra vida, la cuenta de Instagram en la que guardamos nuestros retratos, la bandeja de entrada de Gmail que documenta nuestras conversaciones y el canal de YouTube que transmite cómo nos movemos, hablamos o cantamos. Coleccionamos y conservamos nuestros recuerdos en forma mucho más exhaustiva que antes, intentado asir en cada caso una cierta forma de inmortalidad.
¿Es suficiente? ¿Qué pasa si dejamos de guardar algo crucial?
¡Cuánto mejor sería guardarlo todo! No sólo los pensamientos escritos y los momentos de la vida capturados por la cámara, pero la mente entera: las relaciones amorosas y las rupturas y decepciones, los momentos de triunfo y de vergüenza, las mentiras que dijimos y las verdades que aprendimos.

ri2Si pudieras conservar tu mente como guardas información en el disco duro de tu computadora, ¿lo harías?
Ya hay ingenieros trabajando en la tecnología que permitirá crear copias completas de nuestra mente y de los recuerdos que persistan después de nuestros cuerpos sean enterrados o cremados.
Si tienen éxito, esta tecnología promete tener profundas, y quizás inquietantes consecuencias para la forma en que vivimos, las personas que amamos y cómo morimos.

Copia al carbón

La abuela de Aaron Sunshine, de la ciudad de San Francisco (EE.UU.), también murió recientemente.
“Una cosa que me impresionó fue lo poco que quedó de ella”, me dice Sunshine, de 30 años. “Sólo hay unas cuantas posesiones. Tengo una vieja camiseta que me pongo en casa. Está su herencia, pero sólo es dinero sin rostro”.
Su muerte lo inspiró a registrarse con Eterni.me, un servicio de internet que pretende asegurarse de que los recuerdos de una persona se conserven vía online después de su muerte.

ri4Funciona así: en vida, autorizas al servicio a tener acceso a tus cuentas de Twitter, Facebook y correo electrónico; a subir fotos, datos de localización y hasta grabaciones hechas con Google Glass de cosas que has visto.
Los datos son recopilados, filtrados y analizados antes de que ser transferidos a un avatar de inteligencia artificial que trata de emular tu apariencia y personalidad. El avatar aprende más de ti a medida en que interactúas con él, con el objeto de mejorar su reflejo de ti con el tiempo.
“Se trata de crear un legado interactivo, una forma de evitar ser olvidado completamente en el futuro”, dice Marius Ursache, uno de los creadores de Eterni.me.
“Tus tátara nietos usarán esto en vez de un buscador o una cronología para acceder a información acerca de ti, desde fotos de eventos familiares hasta tus opiniones sobre ciertos temas, pasando por canciones que escribiste y nunca diste a conocer”.

ri6Para Sunshine, la idea de que poder interactuar con un avatar-legado de su abuela que refleje su personalidad y sus valores es reconfortante, pero aunque Ursache tiene grandes planes para el servicio de Eterni.me (“podría ser una biblioteca virtual de la humanidad”, dice), la tecnología todavía está en pañales.
El emprendedor ya ha recibido muchos mensajes de pacientes terminales que quieren saber cuándo estará disponible el servicio y si pueden “grabarse” a sí mismos de esta manera antes de morir. “Es difícil responderles, porque podría tomar años lograr que la tecnología llegue a un nivel que la haga utilizable y ofrezca valor verdadero”, dice.
Sin embargo, es optimista. “No me queda duda de que alguien será capaz de crear buenas simulaciones de la personalidad de la gente que sean capaces de mantener una conversación de manera satisfactoria”, dice. “Esto podría cambiar nuestra relación con la muerte, poniendo algo de ruido donde antes había sólo silencio”.
Es posible, supongo. ¿Pero qué pasa si la compañía quiebra? Si los servidores se apagan, la gente que se aloja en ellos sufriría una segunda muerte.

ri7Aún más, cualquier simulación de una persona sólo puede ser aproximada. Y, como todo el que tenga una cuenta en Facebook sabe, el acto de registrar nuestra vida en redes sociales es un proceso selectivo. Los detalles pueden manipularse, los énfasis pueden alterarse, relaciones enteras pueden ser borradas.

Memoria fotográfica

¿Y qué tal si, en vez de elegir y descartar lo que queremos capturar en formato digital, fuera posible registrar la totalidad del contenido de la mente?
Esto no es cosa de ciencia ficción ni la aspiración de un minúsculo grupo de científicos irracionalmente ambiciosos.
Teóricamente, el proceso requeriría de tres avances fundamentales. Primero, los científicos deben descubrir cómo preservar, sin destruir, el cerebro de una persona después de muerta. Luego, el contenido preservado del cerebro debe ser analizado y capturado. Finalmente, esa captura debe ser recreada en un cerebro humano simulado.
El trabajo en la creación de un cerebro artificial en el que se pueda hacer una copia de respaldo de los recuerdos humanos está muy extendido.
El MIT dicta un curso en la ciencia emergente de los “connectomics”, que busca crear un mapa completo de las conexiones del cerebro humano.
El proyecto Brain (“Cerebro”) de Estados Unidos está trabajando en cómo registrar la actividad cerebral generada por millones de neuronas, mientras que el proyecto del mismo nombre de la Unión Europea trata de construir modelos integrados de esa actividad.

ri3El progreso ha sido lento, pero sostenido. “Ahora somos capaces de tomar muestras pequeñas de tejido cerebral y mapearlas en 3D. Podemos hacer simulaciones del tamaño del cerebro de un ratón en supercomputadoras, aunque no hemos logrado la conectividad total todavía”, dice Anders Sandberg, del Future of Humanity Institute de la Universidad de Oxford.
El dinero necesario para el desarrollo del área parece asegurado. Google ha invertido en forma importante en la emulación cerebral, a través de su Google Brain.
En 2011, un empresario ruso, Dmitry Itskov, fundó la “Iniciativa 2045”, así nombrada por la predicción de Kurzweil de que el año 2045 marcaría el punto en el que seríamos capaces de guardar una copia de nuestro cerebro en la nube. Mientras que el resultado de gran parte de este trabajo es, hasta ahora, secreto, está claro que hay un esfuerzo en marcha.
El neurocientífico Randal Koene, director de la Iniciativa 2045, insiste en que la posibilidad de crear una réplica funcional del cerebro humano está al alcance.
“El desarrollo de prótesis neurales demuestra ya que es posible (replicar) las funciones de la mente”, dice.
Ted Berger, profesor del Centro de Neuroingeniería de la Universidad de Southern California logró crear una prótesis funcional del hipocampo.
En 2011, una prueba de viabilidad para una prótesis de hipocampo fue aplicada con éxito en ratas vivas, y en 2012 la prótesis fue probada con el mismo resultado en primates no humanos. Berger y su equipo se proponen probarla en seres humanos este año.

Basurero de la memoria

Emular un cerebro humano es una cosa, pero crear un registro digital de los recuerdos de una persona es un desafío completamente diferente.

Sandberg responde con cinismo al preguntársele si este proceso simplista es viable. “Los recuerdos no se guardan como archivos en una computadora, creando índices en los que se pueden hacer búsquedas”, dice. De hecho, nuestras creencias y prejuicios, que cambian con el tiempo, les dan forma.
También está el pequeño problema de cómo extraer los recuerdos de una persona sin dañar el cerebro. “Todos los métodos que existen para escanear el tejido neural con la resolución requerida son invasivos, y sospecho que será muy difícil lograrlo sin hacerlo pedazos”, dice Sandberg.
Sin embargo, el especialista cree que subir digitalmente un recuerdo específico de una persona podría ser posible, siempre que pudiera hacerse “funcionar” el cerebro simulado en su totalidad.
¿Qué significaría para nuestro modo de vida que se logre preservar la mente humana?
Algunos creen que podría acarrear algunos beneficios imprevistos, como la posibilidad de estudiar cómo pensamos. Y sin embargo, hay una serie de implicaciones morales y éticas muy particulares que debemos considerar.
Definir los límites de la privacidad de una persona ya es un problema en 2015. Para un cerebro emulado, la privacidad y la propiedad de los datos se vuelve aún más complicado.

“Las emulaciones son vulnerables y pueden ser objeto de serias violaciones de la privacidad y la integridad”, dice Sandberg. A manera de ejemplo, sugiere que los legisladores podrían tener que considerar si debería ser posible llamar a “declarar” a los recuerdos ante los tribunales.
¿La posibilidad de guardar secretos es un derecho humano?

Leyes de propiedad

Estas preguntas sin respuesta están comenzando a tocar asuntos más fundamentales sobre lo que significa ser humano.

¿Podría un cerebro emulado considerarse humano? Y si es así, ¿la humanidad reside en los recuerdos o en el equipo –hardware- en el que funciona el cerebro simulado?
Y si la respuesta es lo último, está la cuestión de quién es dueño del equipo: ¿el individuo, una corporación o el Estado? Si una mente creada como respaldo de otra requiere cierto tipo de programas para funcionar (un hipotético Google Brain, por ejemplo), la propiedad del software podría formar parte de la ecuación.
Saber que tu cerebro puede quedar registrado por completo también podría llevarte a comportarte de forma diferente durante tu vida.
“Tendría el mismo efecto que saber que tus acciones van a ser registradas por una cámara de televisión”, dice Sandberg. “A algunas personas esto las lleva a cumplir con las normas sociales, en otras produce el deseo de rebelarse. Pensar que nuestro cerebro puede ser recreado como una emulación es equivalente a esperar una vida extra, post humana”.
Pero más allá de estas implicaciones innegablemente profundas y complicadas, está la cuestión de si se trata de algo que alguno de nosotros quiere en realidad.
Los seremos humanos deseamos conservar nuestros recuerdos (y algunas veces, olvidarlos), porque nos dicen quiénes somos.

Si los perdemos, dejamos de saber quiénes éramos, cuál era el significado de todo. Pero al mismo tiempo, alteramos nuestros recuerdos con el fin de crear una narrativa de nuestra vida que nos funcione en un momento determinado.
Registrarlo todo con igual peso e importancia podría no ser útil, ni para nosotros ni para quienes vengan después de nosotros.
Le pregunto a Sunshine por qué quiere que su vida quede registrada de esta manera. “Para ser honesto, no estoy muy seguro”, dice. “Una parte de mí quiere construir monumentos a mí mismo. Pero otra parte de mí quiere desaparecer completamente”.
Quizás eso sea cierto para todos nosotros: tenemos el deseo de que nos recuerden, pero sólo aquello de nosotros que esperamos sea recordado. El resto puede descartarse.

SIMON PARKIN

VIVIREMOS DE NUEVO

Curioso corto sobre el proceso de criogenización del cliente, -o paciente según ellos-, número cien del Cryonics Institute. Aunque está en inglés creo que es interesante echarle una mirada quizás un tanto desmitificadora, porque si bien este tema de la criogenia nos evoca tal vez sueños de ciencia ficción, en este documental aparece más como un almacenamiento de mercancía, y hasta cutre.

RAZONES POR LAS QUE DEBERÍA TRANSFERIRSE A UN ORDENADOR

ku-xlargeTodavía estamos a décadas, -si no siglos-, de ser capaces de transferir una mente a un superordenador. Es una fantástica perspectiva de futuro que hace a algunas personas increíblemene aprensivas. Pero una vida digital tiene beneficios considerables. He aquí por qué usted debería considerar seriamente la transferencia.

Como he señalado antes, la transferencia no es un hecho; hay muchas cuestiones conceptuales, tecnológicas, éticas y de seguridad por superar. Sin embargo, para los propósitos de esta explicación, vamos a suponer que las cargas o transferencias digitales de mentes, con el tiempo serán posibles, ya sea a partir de la exploración y la cartografía del cerebro, seccionamiento cerebral en serie, imágenes cerebrales, o por algún proceso desconocido.

De hecho, es una posibilidad de la que vale la pena hablar. Muchos científicos creíbles, filósofos y futurólogos creen que no hay nada inherentemente intratable sobre el proceso. El cerebro humano, -un sustrato aparente independiente de la máquina de Turing-, se adhiere a las leyes de la física en un universo material. Con el tiempo, vamos a ser capaces de crear un modelo del  mismo utilizando material no biológico , e incluso convertir, o transferir cerebros analógicos existentes a otros digitales.

Así, suponiendo que vivirá lo suficiente para ver, -y reunir el valor para dar el salto paradigmático del espacio carnal al ciberespacio-, esto es lo que podría esperar:

El fin de las funciones biológicas básicas

Una vez que estés viviendo como un flujo de unos y ceros usted nunca tendrá que preocuparse por el olor corporal, ir al baño, o tener que lavarse los dientes. Usted no tendrá que dormir o tener relaciones sexuales, -a menos que, por supuesto, se programe a sí mismo de tal manera que quiera y necesita  hacer estas cosas (lo llaman una elección estética purista).

Al mismo tiempo, no tendrá que preocuparse por el aumento de los niveles de colesterol, los trastornos relacionados con la edad, y huesos rotos. Pero tendrá que preocuparse de los virus (aunque serán de un tipo radicalmente diferente), piratas informáticos y el acceso sin trabas a la capacidad de procesamiento.

Vida radicalmente extendida

El final de una vida humana biológica orgánica ofrecerá la posibilidad de un uno indefinidamente largo. Para muchos, la inmortalidad virtual será el atractivo principal de la transferencia. En tanto que la supercomputadora en la que resida sea segura y fiable (por ejemplo, la planificación de un éxodo del sistema solar, cuando el Sol entre en su agonía de muerte), usted debería ser capaz de vivir hasta que el universo colapse en el Big Rip – algo que no debería suceder en otros 22 millones de años.

Creación de copias de seguridad

Hablé con el futurista John Smart acerca de esto. Él es alguien que ha fomentado el desarrollo de las tecnologías necesarias para la preservación y sublimación del cerebro. Con ese fin, es el vicepresidente de la Fundación Cerebro-Preservación, un grupo de investigación sin fines de lucro que trabaja para evaluar, -y premiar-, varias estrategias de preservación.

Smart dice que es una buena idea crear una transferencia como una copia de seguridad para su yo biológico mientras usted todavía está vivo.

“Estamos realmente infravalorando el valor de esto”, dijo a io9. “Con la imagen por resonancia magnética a escala molecular, lo que puede ser posible para las grandes muestras de tejido en unas pocas décadas, y que funciona hoy para unos pocos nanómetros cúbicos, las personas podrían hacer autoescaneados no destructivos (transferencia) de sus cerebros mientras están vivos, a mediados y finales del siglo 21.”

Smart dice que si el tuviera una copia de seguridad así archivada, sería mucho más zen que su propia muerte biológica.

“Podría ver unos completamente nuevos movimientos filosóficos surgiendo alrededor de esto”, dice. “¿Ejecutaría su transferencia como gemelo asesor mientras esté vivo? ¿O sólo lo guardará como copia de seguridad, para arrancarla cada vez que usted decide dejar la vida biológica, por cualquier razón personal? Yo creo que la gente va a querer ambas opciones, y ambas opciones serán elegidas regularmente”.

Realización de prácticamente ilimitadas copias de sí mismo

MADOXEn relación con la idea anterior, también podríamos crear toda una armada de nosotros mismos para cualquier propósito.

“La capacidad de hacer un número arbitrario de copias de sí mismo, para trabajar en problemas difíciles, o probar diferentes elecciones de la vida personal, y reintegrarlas más tarde, o no, como prefiera, será una nueva gran libertad de las transferencia,” dice Smart. “Esto ya sucede cuando razonamos con nosotros mismos. Estamos ejecutando varias copias de mentalidad. Y hay que tener cuidado con eso, ya que a veces puede conducir a un trastorno disociativo de la personalidad cuando se combina con grandes traumas, pero en general, múltiples modos de pensar de las personas, y varias instancias del yo, probablemente será una nueva gran capacidad y libertad”.

Smart señala al ejemplo ficticio de Jamie Madrox, también conocido como el Hombre Múltiple, el superhéroe de cómic que puede crear, y luego reabsorber  a los “incautos” de sí mismo, con todos sus recuerdos y experiencias.

Incremento radical de velocidad

ku-xlarge (1)Aparte de una indefinida vida útil, este puede ser uno de los aspectos más dulces de la transferencia. Vivir en una supercomputadora sería como el Efecto Bala de Neo o pequeños animales que perciben el mundo en cámara lenta con respecto a los seres humanos. Viviendo en un superordenador, podríamos pensar más, hacer más cosas, y la experiementar más en comparación con organismos wetware que funcionan en “tiempo real”. Y lo mejor de todo, esto aumentará significativamente la cantidad de tiempo relativo que podemos tener en el universo antes del frenazo en seco.

“Creo que el potencial de aumento de la velocidad es la razón central por la que la transferencia es el siguiente paso natural para liderar la inteligencia en la Tierra”, dice Smart. “Parece que estamos entrando de cabeza hacia un virtual y físico “espacio interior”.

Huellas globales radicalmente reducidas

La transferencia también medioambientalmente sostenible, algo que podría ayudarnos a abordar nuestra constante creciente población, sobre todo en consideración de la radical extensión de vida radical a nivel biológico. De hecho, la transferencia de nuestras mentes a un sustrato digital puede ser en realidad una cuestión de necesidad. Claro, necesitaremos poderosas supercomputadoras para ejecutar los miles de millones, -si no billones-, de experiencias digitales individuales, pero los requisitos de energía relativamente bajos y reducidos niveles de emisiones de combustibles fósiles simplemente no  pueden compararse a la carga que imponemos en el planeta con nuestra civilización corpórea.

Aumento de Inteligencia

También será más fácil en cuanto a mejorar nuestra inteligencia cuando seamos puramente digitales. Tratar de aumentar el poder cognitivo de un cerebro biológico es prohibitivamente difícil y peligroso. Una mente digital, por otra parte, sería flexible, robusta, y fácil de reparar. Mentes virtuales aumentadas podrían tener un mayor coeficiente intelectual, memoria mejorada, y mayor capacidad de atención. Sin embargo, tendremos que ser muy cuidadosos al seguir este camino, ya que podría dar lugar a una transferencia excesiva, fuera de control o incluso llevar a la locura.

Diseñador de Psicologías

Las transferencias también nos permitirán diseñar y asumir variadas modalidades psicológicas alternativas. La experiencia humana es actualmente dominada por el estándar evolutivo que denominamos no autista, aunque existen valores atípicos a lo largo del espectro autista y otros de los llamados “trastornos psicológicos”. Estos marcos de procesamiento cognitivo personalizados permitirán individuos transferidos para alterar selectivamente las formas específicas y únicas en las que absorban, analicen y perciban el mundo, lo que permitirá la variación de la subjetividad, el compromiso social, la estética y los prejuicios. Estos marcos también podrían cambiarse sobre la marcha, lo que permitirá transferencias para cambiar sus marcos, dependiendo del contexto. O simplemente para probar y sentir como otra persona.

Control emocional mejorado

Algo relacionado con lo anterior, las personas transferidas también podrán monitorizar, regular, y seleccionar el estado de su bienestar subjetivo y el estado emocional subjetivo, incluyendo los niveles de felicidad.

Las transferencias podrían incumplir el espectro normal de las emociones humanas, u optar por operar dentro de una banda predeterminada de  variabilidad emocional, incluyendo, más conceptualmente, la introducción de nuevas emociones. Mecanismos de seguridad podrían ser incorporados para evitar que una persona entre en una espiral depresiva debilitante, -o un estado de felicidad perpetua-, a menos que eso sea precisamente lo que la transferencia esté buscando.

Una mente colmena

La posibilidad de vincular mentes biológicas para crear una especie de telepatía tecnológicamente mejorada o teclepatía, es probable que sea posible. Pero, como he señalado antes, va a ser extremadamente difícil y complicado. Un problema fundamental será la de traducir las señales, o pensamientos, de una manera sensata de tal manera que cada persona en el enlace superior tenga la misma representación mental de un objeto o concepto determinado. Este problema de traducción podría superarse mediante el desarrollo de protocolos de comunicación cerebro a cerebro estándar, o mediante el desarrollo de software innato de traducción. Y, por supuesto, porque todas las mentes están en el mismo equipo, el establecimiento de enlaces de comunicación será sencillo.

Jugando con la física alternativa

Obviamente, las transferencias serán capaces de vivir en cualquier número de entornos de realidad virtual . Estos mundos digitales serán como versiones trucadas y totalmente inmersivas de Second Life o World of Warcraft. Pero ¿por qué limitarnos a la física del universo conocido cuando podemos retocarlo de varias maneras? Las transferencias podrían añadir o quitar dimensiones físicas, bajar el efecto de la gravedad, aumentar la velocidad de la luz, y alterar los efectos del electromagnetismo. Todas las apuestas están cerradas en términos de lo que es posible y el tipo de experiencias que podrían tener. En comparación, la vida en el mundo analógico parece dolorosamente limitada y restringida.

Descargando a un organismo externo

Sólo porque se ha transferido a un superordenador no significa que tenga que estar allí. Las personas siempre tendrán la opción de descargarse a sí mismos en un cuerpo robótico o cyborg, incluso si es sólo temporalmente. Pero según lo retratado en el clásico de ciencia ficción de Greg Egan, Diáspora, estas empresas fuera de la supercomputadora hogar tendrán con un gran inconveniente, uno que está estrechamente relacionado con el tema de la velocidad de procesamiento: Cada momento que una persona pasa en el mundo real, analógico será equivalente a meses o incluso años en el mundo virtual. Posteriormente, tendrá que tener cuidado con la cantidad de tiempo que pasa fuera de la red.

Viaje espacial interestelar

Como el futurista Giulio Prisco ha señalado, es probable que tenga más sentido enviar astronautas transferidos a misiones interestelares. Escribe:

“El alto costo de una misión espacial tripulada proviene de la necesidad de garantizar la supervivencia y la seguridad de los seres humanos a bordo, y la necesidad de viajar a velocidades extremadamente altas para asegurar que se hace dentro del curso de una vida humana. Una forma de superar esto es prescindir de los cuerpos “wetware” de la tripulación, y enviar sólo sus mentes a las estrellas, -su “software”- transferidos a circuitos avanzados, aumentados por los subsistemas de Inteligencia Artificial en el sistema de procesamiento de la nave…. Una e- tripulación, -una tripulación de humanos transferidos implementados en circuitos electrónicos de estado sólido-, no requerirá aire, agua, alimentos, atención médica, o protección contra la radiación, y puede ser capaz de soportar una aceleración extrema. Por lo tanto el tamaño y el peso de la nave espacial se reducirá drásticamente.”

GEORGE DVORSKY

LA NAVE DEL TIEMPO

timeship1En las suaves colinas de Comfort, Texas, al noroeste de San Antonio, existe un proyecto que es uno de los secretos científicos mejor guardados, aunque en realidad no es un secreto. Sobre una propiedad de más de 200 hectáreas, descansan las esperanzas y los sueños de los creadores de Timeship, La Nave del Tiempo.

La Nave del Tiempo ha sido apodada el “Fort Knox” de la crioconservación. Es una estructura diseñada para convertirse en el primer biobanco para el almacenamiento a largo plazo, incluyendo órganos y tejidos para trasplante, materiales de apoyo a la fertilidad, tejidos para la medicina regenerativa-ADN, incluyendo el ADN de especies cercanas a la extinción y organismos enteros de mamíferos, también los seres humanos después de la muerte legal para la cual todos los procedimientos médicos han fracasado. Puede que este proyecto constituya un testimonio de la búsqueda del hombre de su propia inmortalidad.

rh741-41Stephen Valentine es el creador y arquitecto del proyecto, que ha diseñado para proteger su contenido de diversas amenazas naturales y humanas.

Stephen Valentine es un arquitecto de renombre mundial que antes de La Nave del Tiempo ha trabajado en numerosos proyectos en diversos países del mundo.A finales de los noventa contactó con él Saul Kent, de la Fundación Stasis, que quería un edificio para soportar el paso del tiempo y funcionar de forma continua durante al menos 100 años, algo que ningún edificio hasta la fecha ha logrado. Lo llamaron la Nave del Tiempo.

timeship4Según Valentine La Nave del Tiempo era parte de un plan integral para conquistar el envejecimiento y la muerte. Percibió desde el principio que estas ideas eran sumamente optimistas y dependientes de las tecnologías del futuro. Ahora destacados científicos predicen que este siglo se le conocerá como el Siglo de la Inmortalidad.

En 2007 se concedió una patente para el sistema de enfriamiento avanzado llamado  TCV, o de temperatura controlada por unidades de volumen, diseñado para complementar la vitrificación. Es el método más avanzado hasta la fecha para permitir el enfriamiento con controles de temperatura precisos, para reducir la incidencia de fractura durante el proceso de criopreservación.
timeship5Un plan maestro integral para la construcción de la Nave del Tiempo y sus instalaciones de apoyo están ahora en curso y deberá ser completado en 2014.

Los planes para un edificio de investigación criogénica avanzada, TCV, se desarrollarán el próximo año.

“Nuestros planes incluyen la criopreservación del ADN de los seres humanos y especies animales en peligro de extinción. Vamos a servir como un centro de investigación importante para la criopreservación de órganos para trasplante, incluyendo los órganos de bioingeniería para los que hay actualmente no ningún método real de almacenamiento, y por supuesto, miles de pacientes humanos que deseen viajar al futuro.  La instalación hace uso de la geometría sagrada para incluir temas simbólicos de nacimiento y renacimiento, como lo demuestra la historia. Creo que cualquier persona que tiene este edificio debe experimentar estos conceptos visceralmente. El edificio, con algunas instalaciones bajo tierra, y costará alrededor de 375 millones de dólares. Gran parte del pensamiento y la planificación ha ido a su seguridad, tanto de las amenazas naturales y artificiales. La propiedad también incluye un lugar para los huéspedes para alojarse cuando se visita, así como instalaciones para conferencias. También habrá tierra dentro del parque de investigación para otras empresas de biotecnología.
La Nave del Tiempo será un consumidor de energía muy eficiente, utilizando la energía renovable alternativa para su carga y el resto en una red de dos fuentes de energía independientes. Estas fuentes de energía alternativas pueden incluir dispositivos geomagmáticos para conseguir electricidad a partir del calor del suelo, así como las células fotovoltaicas para recoger la energía solar. En caso de emergencia grave habría energía mediante nitrógeno líquido (LN 2 ) para que pueda seguir funcionando durante meses.
timeship7Elegimos este lugar en 2007 por muchas razones. La región de San Antonio es muy acogedora y abierta a la idea de atraer a una comunidad científica similar a la región de Silicon Valley en California. El área está relativamente libre de posibles desastres naturales que pueden hacer a otras áreas menos adecuadas. También está cerca de los dos aeropuertos principales, para facilitar el transporte rápido de los pacientes y los órganos para la criopreservación. Se encuentra a cincuenta millas de un área metropolitana en un lugar que sería atractivo para los investigadores y otros profesionales para vivir.”

En la propia página web afirman:

timeship2La Nave del Tiempo será un centro de investigación pionero para extender indefinidamente la vida humana saludable, así como la instalación más segura y tecnológicamente avanzada del mundo para el almacenamiento materiales biológicos de criopreservados, incluyendo el ADN, órganos para trasplante, y pacientes humanos.  La investigación en la Nave del Tiempo abordará todos los aspectos de la extensión de la vida, desde el uso de suplementos nutricionales que pueden retardar el envejecimiento, a la investigación básica en el nivel genético que permitirá a la población que envejece cada vez más a una larga extensión más sana y de calidad de la vida. También se investigará sobre la criopreservación de la medicina de trasplantes de órganos. La investigación también incluirá la vitrificación, la reanimación de los órganos criopreservados y organismos enteros, y el desarrollo de la nanomedicina (la rama médica de la nanotecnología). El sitio de la Nave del Tiempo incluirá un centro de conferencias y laboratorios de investigación adicionales y otras instalaciones. El almacenamiento a largo plazo en la Nave del Tiempo se constituirá de materiales biológicos criopreservados, incluyendo:

Organos humanos para trasplantes
ADN de especies casi extintas
ADN humano individual y “árbol genealógico”
Células madre autodonadas (por ejemplo, derivan de cordones umbilicales) para facilitar la futura generación de tejidos y órganos para el trasplante
Las células progenitoras para la medicina regenerativa
Materiales para apoyar la fertilidad
Organismos mamíferos enteros, incluidos los seres humanos

Parte de las investigaciones ahora en marcha que se continuarán en los laboratorios del edificio de la Nave del Tiempo son:

Vitrificación
La congelación materiales biológicos a la superbaja temperatura del nitrógeno líquido (-320 º. F.) para una futura reanimación se ha utilizado durante décadas. Sin embargo, este proceso ha implicado la formación de cristales de hielo que están dañando a los tejidos. Los recientes avances en la investigación han hecho posible la vitrificación de órganos humanos, en la que los tejidos se convierten en un sólido similar al vidrio, sin la formación de cristales de hielo. El resultado es la preservación indefinida a temperaturas cercanas a las del nitrógeno líquido reduciendo en gran medida los daños a los tejidos.

Banco de Organos
Esta investigación de vitrificación pronto hará posible un banco de órganos humanos a largo plazo, tales como riñones, corazón e  hígado para trasplantes. Asimismo dará lugar a un banco de una amplia variedad de partes del cuerpo también para trasplantes. Este desarrollo tendrá un papel importante en la salvación de la vida de millones de personas.

Conservación de Especies en Peligro
Creación y mantenimiento de un “Zoo genético’ -un archivo ultraseguro global de la estructura genética de todas las especies animales y vegetales que en la actualidad están cercanos a la extinción. Se estima que 40.000 especies se extinguen cada año y la Nave del Tiempo ayudaría a mantener un registro de esta vida que desaparece. Esto permitiría una biblioteca para las generaciones futuras tengan acceso a las muestras de ADN para ser utilizadas en la investigación científica de la medicina y el desarrollo de productos farmacéuticos.

Control del Envejecimiento mediante la ingeniería genética
Avances recientes están dando lugar a la identificación de los genes implicados en el envejecimiento y la prolongación de la vida. La manipulación de estos genes y las proteínas que generan conducirá al desarrollo de nuevas terapias radicales para frenar y revertir el proceso de envejecimiento en los seres humanos. La Nave del Tiempo contará con este tipo de investigación de vanguardia de la ingeniería genética.

Reanimación del Paciente
La investigación sobre todos los  complejos pasos necesarios para llevar pacientes criopreservados de vuelta a la salud y a la juventud. Esto incluye a los pacientes actualmente suspendidos con las tecnologías más antiguas, y los que ahora entran en suspensión con las nuevas tecnologías de vitrificación. Entre las tecnologías que se necesitarán para revivir este tipo de pacientes con éxito estarán nuevos tratamientos para enfermedades mortales, para el control del envejecimiento humano, para la regeneración y reparación de tejidos dañados.
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Nanotecnología
Los pacientes actualmente en criopreservación han sufrido daños por los cristales de hielo. Los pacientes vitrificados en el futuro van a sufrir mucho menos, será más fácil de reparar el daño, pero todavía han sufrido los daños de las enfermedades y el envejecimiento. Antes de reanimar a los pacientes, ambos tipos de daño deben ser reparados. Se prevé que la reparación de los pacientes gravemente dañados se realice a través de la nanotecnología, la creación de pequeñas máquinas que irán  a través del cuerpo del paciente y repararán daños a nivel celular. La nanotecnología también se aplicará en todas las áreas de fabricación, incluyendo computadoras, automóviles y casas. La Nave del Tiempo se centrará en las aplicaciones médicas de la nanotecnología.

Para más información: Timeship

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LA MENTE EN EL ORDENADOR

En el futuro podrás cargar tu mente a una computadora y vivir para siempre en un paraíso virtual

La neurociencia coquetea con la posibilidad de transferir una mente, con toda su identidad personal, a una máquina y se huelga en los beneficios ecológicos y en las delicias perceptuales que esto podría traer, pero ¿cuales son las verdaderas implicaciones de este paso prometeico?
 
Hace algunos años, justo después del pánico geek de Y2K, leí un artículo en la revista Time que abordaba el eterno enigma del fin del universo. El artículo,  How Will The Universe End? (With A Bang or A Whimper?) (una versión reducida puede consultarse en línea) hacía referencia a la  dualidad entre el fuego y el hielo, la gravedad o la expansión como posibles detonadores del desenlace de nuestro universo –una disyuntiva que T.S. Elliot resolviera en su poema The Hollow Man diciendo: “This is the way the world ends/Not with a bang but a whimper” (Así es como el mundo acaba/No con una explosión sino con un gemido). Para algunos cosmólogos Elliot en este verso había mostrado un profundo sentido de los misterios universales: el universo no acabaría con un Big Crunch, una explosión provocada por el triunfo de la gravedad, sino con un whimper, un largo quejido, eco del quebranto de la materia en perpetua expansión. Pero antes de que la inflación indetenible del universo hiciera imposible la formación de moléculas y organismos complejos, planteaba el artículo, la conciencia podría tal vez sobrevivir de manera incorpórea. O quizás incluso evolucionar a punto en el que esta inteligencia, ya habiendo trascendido los límites ordinarios de la materia, podría alterar las leyes de la física.
 
En los últimos años hemos visto el surgimiento de la neurociencia como una de las ramas más innovadoras y dominantes de la ciencia humana. Sus logros aunados al avance de la tecnología informática han hecho que una serie de pensadores tecnoptimistas desarrollen los conceptos rectores del transhumanismo, la disciplina que básicamente considera que en un futuro cercano el hombre se fusionará con las máquinas y esto, más que un evento apocalíptico y deshumanizador, será algo positivo, incluso la llave para trascender la enfermedad, el dolor y hasta la muerte. Este tecno-coqueteo con la inmortalidad para algunos detractores entreabre una Caja de Pandora, amaga robar el fuego de Prometeo e invoca al engendro del Dr. Frankenstein. La forma principal en la que los transhumanistas imaginan la conquista de la muerte, es cargando la mente o la conciencia humana a un dispositivo de hardware cuyos componentes puedan ser reemplazados permanentemente, de esta forma eludiendo la guadaña del tiempo. El término que se usa es “mind uploading” e incluso “universal mind uploading”.
 
Aunque personalmente confieso que en un principio esta alternativa para acceder a las promesas de la religión –una tierra prometida digital, literalmente una utopía– me parecía una aberración del espíritu humano, el camino del materialismo recalcitrante que busca forzar la entrada a las dimensiones etéreas, creo que es importante examinar este camino tecnológico al paraíso con la menor cantidad de prejuicios y entender el raciocinio detrás de esta hipotética empresa. Y una de la razones que de alguna manera justifican este impulso de la mente humana a descorporizarse para seguir existiendo, es que el universo material, el de una vida individual y el de una vida universal, tiende a desintegrarse y eventualmente dejará de proveer un soporte, una matriz para la evolución de la vida como la conocemos. El cristiano decidirá portarse bien y arrepentirse para lograr la vida eterna, el transhumanista decidirá probablemente tomar cartas en el asunto y crear una máquina donde pueda depositar su conciencia — o aquello que la religión ha llamado alma. Decía Terence Mckenna, amoralmente: “No son los buenos los que van al cielo, sino los inteligentes”. Con esto no queremos decir que el camino del transhumanismo es el camino acertado, si acaso al tener a la ciencia de su lado es el camino dominante. Es cierto también que la ciencia y la tecnología amenazan con destruir esta misma matriz de vida que sueñan con trascender y del otro lado yace el camino de la magia y de la alquimia, que operan a través del cuerpo, no a pesar de.
 
Regresando al tema del uploading de mentes, vemos por qué según muchos de los líderes en el campo de la neurociencia, de la cibernética y futurólogos en general, consideran plausible que crucemos en nuestras vidas este hito –y aunque no suceda en 2050, como se predice, sino en 2150 de cualquier forma el hecho es trascendental e insoslayable.
 
Michael Anissimov escribe en la revista H Plus un provocador artículo sobre los beneficios de subir una mente a una computadora. Esto bajo los supuestos de que el funcionalismo esté en lo correcto, es decir, que la conciencia sea un producto de nuestro cerebro, cuya enorme complejidad basada en proteínas podría ser copiada exactamente pero sobre una base de silicio. El cerebro humano, apodado bicoumputadotra humana por el Dr. John Lilly, contiene alrededor de 100 mil millones de neuronas, cada una vinculada individualmente con otras neuronas a través de axones y déndritas. Las señales y ligamentos de estas conexiones son transmitidas a través de una serie de químicos conocidos como neurotransmisores. Según la neurociencia la mente humana es una propiedad emergente del procesamiento de información de esta red neural. La memoria, el aprendizaje y la misma conciencia son resultados de procesos electroquímicos en el cerebro gobernados por leyes físicas aplicables, nos dice el consenso.
 
Un ejemplo de la viabilidad de copiar de manera funcional esta compleja red neural, es esbozado en el experimento teórico del reemplazo de una porción del cerebro con un chip de silicio. A grandes rasgos: imagina que estás sintiendo un enorme dolor. Ahora imagina que una de tus neuronas es reemplazada por un chip prostético de silicio que tiene exactamente el mismo pefil de recepción y emisión que la neurona que reemplaza.  ¿Sentirías la diferencia? ¿Dejarías de sentir el dolor? Probablemente seguirías sintiendo el mismo dolor sin darte cuenta que ahora estas usando un chip de silicio para transmitir esa sensación generada por una red de neuronas (en la que cada parte existe en función del todo) que es el dolor. Presumiblemente, si se reemplazara cuidadosamente cada una de las neuronas, tu cerebro seguiría funcionando de manera constante con las mismas propiedades mentales, manteniendo las relaciones causales entre cada parte del cerebro, las cuales son responsables de la conciencia.
 
Uno de los pasos conducentes para crear una copia de un cerebro específico, es copiar un cerebro humano con toda su complejidad. Esto lo que el ambicioso Proyecto Blue Brain, encabezado por Henry Makram se ha impuesto lograr. Este esfuerzo de conjurar una inteligencia artificial empieza a rendir futuros, según su creador:
 
Blue Brain empieza a aprender y a recorda cosas. Podemos ver cuando recobra una memoria,y de donde la recobra, podemos rastrear la actividad de cada molécula, cada célula, cada conexión y ver como la memoria se formó… construyendo de una columna neurocortical hasta un neurocórtex entero, las propiedades emergentes etéreas que caracteriza al pensamiento humano, paso a paso, se hacen evidentes.
 
Según Annisimov los beneficios de poder cargar una mente a una computadora o a una red informática son los siguientes:
 
1. Crecimiento económico masivo- Uno de los beneficios de subir una mente a una computadora o a un cuerpo robótico es que casi instantáneamente se acabría con el problema de la pobreza. Por una parte ya no se necesitaría alimento –salvo una constante fuente de energía eléctrica o solar, etc. Y para proveer de la energía necesaria para funcionar en estos entornos psicocibernéticos lógicamente se podría contar con versiones más primitivas de androides capaces de cultivar y generar los requerimientos básicos.  La riqueza además podría ser simulada infinitamente en mundos de realidad virtual indistinguibles de la pre-realidad.
 
Claro que esta prospección esta basada en un supuesto altamente optimista, que la élite que desarrolle esta tecnología busque compartirla abiertamente con el resto de la población y no la use para crear un estado totalitario, muy similar a The Matrix.
 
2. Aumento de la Inteligencia- “Observando flujos de información en los cerebros humanos cargados, muchos detalles de la cognición humana se dilucidarán y podrán ser aumentados. Correr algoritmos de compresión estándar en estas mente  podría probar ser más eficiente  que la selección natural ciega, y al generar espacio extra de almacenamiento se podría introducir nuevos módulos de procesamiento de información con cualidades adicionales. Colectivamente estos módulos darían lugar a una mayor inteligencia”. Esto es lo que dice Annisimov, sin embargo quizás deberíamos de considerar el factor de la inteligencia emocional y que tal vez éste esté ligado a nuestra experiencia unitaria con un cuerpo, a sentir  de manera holística con todas las partes de nuestro organismo para así tomar decisiones e integrar experiencias conscientes. Aunque, claramente, los transhumanistas nos contestarían que esta percepción corporal unida a la inteligencia emocional puede ser igualmente simulada: y aunque estuvieramos en una caja de cuarzo y silicio podríamos estar sintiendo el viento más suti soplando en nuestra piel.
 
3. Mayor bienestar subjetivo- Más allá de que en muchos casos la felicidad o nuestro nivel de tranquilidad, paz y empatía son el resultado de nuestras experiencias y nuestra capacidad de procesarlas y orientarlas hacia un fin deseado, es innnegable que existe cierta propensión neuroquímica a ciertos estados mentales (hay personas que, por ejemplo, no generan naturalmente los niveles de serotonina que necesitan para estar medianamente felices). Esto fácilmente podría ser arreglado. Annisimov incluso señala, con un dejo hedonista, que los bajones naturales, neuro-crestas y neuro-valles, que atravesamos naturalmente podrían ser reingeniados para que desaparezcan completamente (¿Un Mundo Feliz?). Y en el caso del bienestar que proveen las experiencias, haber vivido algo que cambió radicalmente tu forma de ser, estas también podrían ser simuladas. Un frío paraíso de tweaks y chips.
 
4. Beneficios ecológicos — La misma tecnología que amenaza con acabar con el ecosistema podría ser la solución. Al pasar la mayor parte del tiempo conectados a una red mundial informática, consumiremos menos energía, espacio y recursos naturales que bajo un cuerpo humano convencional. Nuestra comida sería deliciosa aunque virtual; virtual pero visceralmente experimentada. Sobre la nostalgia del mundo real-natural, Annisimov dice: “Podríamos de todas formas experimentar este ambiente a través de feeds en vivo de la biósfera insertados en una esquina de nuestros mundos expansivos virtuales o incluso interactuar directamente con una muy ligera  huella de carbono”.
 

 5) Escapar de las limitantes causadas por las leyes de la física-  En un ambiente virtual totalmente inmersivo, el programador tendría control  de todo lo que percibe y experimenta. Una caja de creación de realidades se haría posible a un bit rate y a una resolución tan alta o más de la que puede acceder actualmente el cerebro humano –incluso los estados de percepción alterada provocados por el uso de drogas psicodélicos podrían ser mimetizados con toda su complejidad fractal y sofisticación. Podrás copular con tus sueños más desaforados en el cielo de la información.
 
6. Conexión más íntima con otras personas- A diferencia de lo que se podría pensar, según Annisimov, esta tecnología proveería de experiencias de conexión humana más nítidas y vívidas. Conectados a una neurored de interacción telepersonal podríamos literalmente sentir lo que una persona siente, experimentaríamos telepatía global electrónica (si lo desearamos) y otras formas de intercambio de información emocional. Aquel deseo ferviente y siempre escurridizo de una pareja enamorada, de sentir lo que su amante siente cuando la mira, o incluso de ser una sola persona, podría ser simulado.
 
7. Tiempos de vida indefinidos- Si nos convertimos en software podemos tener siempre un respaldo que puede ser restaurado. La muerte es fundamentalmente lo que impide el desarrollo de nuestra conciencia individual a niveles superiores, en tanto a que la continuidad de aprendizaje de una vida se corta –y una persona que nace de nuevo en el mundo, aunque se avastece de la conciencia colectiva, tiende a cometer los mismos errores y deja de percibir patrones que se forman solamente en plazos de larga duración. Podríamos convertirnos en impecables observadores del drama cósmico y entender, a través del artificio de la mente humana, la mente divina.
 
Delirante, Annisimov imagina una civilización galáctica de mentes digitales. Considerando que se podrían crear, utilizando solo la materia de la Tierra, hasta un trillón de mentes digitales, podríamos poblar todas las estrellas del universo. ¿Aunque como saber que una forma de mente incorpórea no ha hecho esto ya?
 
No hay duda que las posibilidades del mind uploading son fascinantes, pero como suele ser el caso con los transhumanistas, son demasiado optimistas. Por una parte se asume que el paso de un ambiente orgánico, que la biología a amaestrado por miles de millones de años, a un entorno de máquina no generará ningún trauma: que nuestra conciencia iterada en el hardware se adaptará perfectamemente a este nuevo soporte, acaso deleitada por los nuevos placeeres sensoriales a los que tendrá acceso sin tener que moverse un ápice. Y la neurociencia toma la dimensión de un demiurgo: todo puede ser corregido moviendo una conexión aquí, o insertando un chip allá.
 
Por otro lado tenemos la posibilidad también teorizada (por ejemplo, la Mente Esparcida) de que la conciencia no sea un epifenómeno del cerebro y de la materia biológica, sino una red de relaciones con el mundo, sutilmente equilibrada para que el espíritu (el fantasma en la máquina) pueda percibir el mundo y percibirse a sí mismo haciéndolo. O la misma versión de la conciencia que encontramos en el pensamiento oriental, que a grandes rasgos señala que la conciencia origina a la materia para experimentarse a sí misma –y no al revés. Aunque esto indicaría en cierta forma que un pedazo de hardware ciertamente podría ser el vehículo la conciencia — ya lo es, puesto que la conciencia está diseminada por todo el universo-; podría también significar que en la transición a la copia podríamos perder nuestra conciencia individual. Si el simulacro de nuestra conciencia mantiene nuestra conciencia individual con toda su historia personal, ¿acaso esto no significa que ya vivíamos en un simulacro previamente, que el cuerpo ya es un vehículo de realidad virtual? En ese laberinto de autorreflexión dejaría de existir la realidad. ¿Somos copias de copias de copias, así hasta el infinito? ¿Como saber que en este momento el original no está conectado a un soporte de hardware en una especie de incubadora cibernética imaginando que tiene un cuerpo humano a través del cual percibe un mundo extraño, hermoso y atemorizante?
 
Surgen innumerables cuestiones y dudas existenciales sobre esta posibilidad de existir más allá de nuestros cuerpos, emebebidos en entornos digitales.  Pero una duda es fundamental e inesquivable, ¿acaso no podríamos lograr esos mismos paraísos artificiales, burlar la muerte, aumentar nuestra inteligencia, creaer nuevas realidades, desde nuestro entorno biológico, usando nuestro cuerpo como nave?  No buscó reducir este tema al dualismo falsamente tajante entre naturaleza y tecnología –después de todo la tecnología es también parte de la matriz de la Tierra, es natural; o  de otra forma, después de todo la materia orgánica, y nosotros mismos, somos artificios de un programador interestelar– sólo considero que el otro camino también merecería ser explorado: puesto que tal vez sea una función del cuerpo que ha conjurado la evolución (o la propia divinidad) para nosotros: trascenderlo, pero usándolo como catapulta del espíritu y no como un viejo saco obsoleto.

ALEPH DE POURTALES                   PijamaSurf

“LOS SUSTITUTOS”, LA CIENCIA FICCIÓN QUE UNA EMPRESA RUSA QUIERE HACER REALIDAD

La ciencia rusa está a cuatro pasos de un robot antropoide inmortal

Científicos rusos están en el camino hacia la creación de sustitutos robóticos de personas que nos harían inmortales

Un mundo en el que los dobles robóticos combinan la solidez de las máquinas con la elegancia y belleza del cuerpo humano, está cada vez más cerca. Al menos así lo creen los ingenieros e investigadores del proyecto ‘Rusia 2024’.
 La empresa rusa Neurobotics está desarrollando un robot que con el tiempo no solo podrá actuar en lugar de una persona, sino convertirse en un nuevo cuerpo humano mucho menos vulnerable que el biológico.
 
El ‘padre’, el empresario ruso Dmitri Itskov, prevé cuatro etapas de la creación del sustituto de la persona: desde un robot humanoide controlable a distancia hasta un avatar-holograma.
 
“Viviremos en otro cuerpo, pero nos acostumbraremos porque nuestra personalidad seguirá siendo la misma; con una diferencia: evolucionará en un cuerpo que ofrecerá muchas más posibilidades. Seremos inmortales”, dice Itskov. En la lista de interesados en obtener su réplica, ya figura el nombre de una estrella de Hollywood, el actor Steven Seagal.
 
De ser un éxito, el proyecto cambiaría drásticamente la sociedad. “Veo un problema en este nuevo tipo de sociedad y es el de la comunicación. El hombre se comportará de manera diferente cuando se encuentre ante un robot. No actuará igual que ante otro humano”, sostiene el sociólogo Ígor Obraztsov.
 
Pero los ingenieros de ‘Rusia 2024’ se muestran más optimistas. “No creo que las personas desaparezcan y está claro que seguirán teniendo hijos, pero los más mayores dispondrán de una alternativa para prolongar su vida: podrán usar un cuerpo artificial”, explica el director de Neurobotics, Vladímir Kónyshev.
 
De hecho, la tecnología de crear robots de aspecto muy natural ya existe. Lo comprueba el ‘geminoide’ del profesor japonés de Osaka, Hiroshi Ishiguro. En una ocasión el científico sentó su doble artificial en una cafetería y el 50% de los clientes ni siquiera notó la presencia del androide.
 
Al superar el reto de imitar el aspecto físico de las personas, los científicos se preguntan qué pasará con el ‘interior’, aunque no lo ven como un gran problema. “Los japoneses siempre hemos creído que el alma puede existir en cualquier elemento. Así que no tenemos ninguna duda en que un robot pueda tener alma”, considera el profesor Ishiguro.

 
 

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Russia Today

FARMACOINMORTALIDAD: PÍLDORAS PARA VIVIR MÁS DE 100 AÑOS

¿Inmortalidad fármica? El profesor Nir Bazirlai revela que en dos años estarán disponibles en el mercado píldoras que nos garantizarán vivir más de cien años

La búsqueda de la inmortalidad es un reto que ha inspirado múltiples avances científicos y tecnológicos a lo largo de la historia humana. Desde la mítica piedra filosofal de los alquimistas, que además de transmutar el metal en oro extendía la vida de sus portadores, hasta rutinas de tecno salud como las empleadas por Ray Kurzweil, el ser humano ha buscado hackear su condición mortal.

Entre los diversos logros en materia de tecno salud que se han acuñado en décadas recientes las expectativas promedio de vida se han extendido a niveles inéditos. Sin embargo, aún resulta enigmático para la ciencia occidental el comprobar que las personas más longevas, quizá como casos aislados y no como estándares, habitan en condiciones rurales, lejos del maremagnum de estímulos y técnicas consideradas como de mayor desarrollo. Es decir, existen casos en pequeños poblados de Japón, la India, o México, en donde la longevidad de algunos de sus habitantes supera la de aquellos que tienen acceso a los “mejores” tratamientos, sofisticadas dietas, y modernos hospitales.

Ahora toca el turno de entrar a cámara, en el largo film de la búsqueda inmortal, a una gama de píldoras desarrolladas por diferentes laboratorios bioquímicos, que aparentemente garantizarán el sobrepaso de los cien años de vida. De acuerdo con Nir Bazirlai, de la Albert Einstein College of Medicine en Nueva York, la producción de estas píldoras se encuentra en una etapa de perfeccionamiento y en tan sólo dos años, curiosamente durante el mítico 2012, invadirán los mercados farmacéuticos de las principales capitales del mundo como parte de una fase de prueba abierta.pero el objetivo de estas pídoras, combinadas con un cierto regímen de saludables hábitos, no es únicamente la lonjevidad sino alcanzarla en forma óptima y acompañada de una franca calidad de vida “estoy viendo gente de cien años que no sólo han alcanzado esa edad sino que se encuentran en gran forma” afirma Bazirlai.

“Las farmacéuticas están enfocadas en el desarrollo de estas píldoras y muy probablemente estarán siendo ya probadas para 2012” concluyó Bazirlai frente a colegas científicos durante un evento en Londres.

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EL FUTURO SEGÚN RAY KURZWEIL: EN 20 AÑOS SEREMOS INMORTALES

Prostitución intergálactica, sexo holográfico, nanobots que harán el trabajo de nuestras células, órganos artificiales: al acercarse la Singularidad seremos ciberdioses que trascienden la muerte

La piedra filosofal será digital, la fuente de la eternal juventud será un robot más chico que un grano de arena. Esto es lo que cree el futurista más reconocido del mundo, Ray Kurzweil, líder en la investigación de la inteligencia artificial. Según Kurzweil el hombre será inmortal en tan sólo 20 años.

Ray Kurzweil predijo con años de anticipación el internet inalámbrico y su creciente ubicuidad. También predijo el crecimiento explosivo del P2P, el peer to peer, o red informática entre iguales, la cual permite compartir archivos de forma legal. Predijo la implementación de chips tridimensionales en algunas computadoras para el año 2009, y este año IBM ha anunciado que ha desarrollado la tecnología y planea empezar a utilizar éstos chips en sus supercomputadoras y en sus comunicaciones inalámbricas.

En la década de los 80 Kurzweil predijo que a principios del siglo 21 la gente ciega iba a poder leer “cualquier cosa en cualquier lugar”, con sólo utilizar un dispositivo portátil. En el 2002 acotó la fecha al año 2008. Durante la Feria Mundial de Ciencia, Kurzweil presentó un aparato del tamaño de un teléfono celular, el cual, al ser apuntado sobre cualquier texto, es capaz de leerlo en voz alta sin ningún problema.

Kurzweil anteriormente había inventado el “Kurzweil Reader”, el cual permitía hacer la misma tarea pero era del tamaño de una lavadora(la mejor forma de predecir el futuro es crearlo).

Kurzweil, también en los 80, predijo que una computadora sería campeona mundial de ajedrez para el año 1998. La computadora “Azul Profundo” ganó el título en 1997 (algunos piensan que las predicciones de Kurzweil son tenebrosamente precisas tal vez porque tiene acesso a información clasificada de los llamados black-ops o los más paranoícos: porque es un extraterrestre).

Kurzweil escribió para el diario británico The Sun:

“Yo y otros científicos creemos que en 20 años tendremos los medios para reprogramar el software ‘de la edad de piedra’ de nuestros cuerpos para que podamos detener y revertir el envejecimiento. Entonces la nanotecnología nos permitirá vivir para siempre”

Curiosamente esto es algo que las medusas Turritopsis Nutricula parecen ya haber logrado sin tener nociones avanzadas de tecnología.

“Al final los nanobots reemplazaran nuestras células sanguíneas y harán su trabajo con mucha mayor eficiencia”.

“En 25 años podremos hacer un sprint olímpico por 15 minutos sin tomar un respiro, o bucear por horas sin oxígeno”.

Seremos según Kurzweil,  una especie de Super Usain Bolts robots o  delfines humanos (probablemente con la alegría de los cetáceos sintetizada electrónicamente)..

“Víctimas de ataques al corazón –que no hayan tomado ventaja de los ampliamente disponibles corazones biónicos- conducirán calmadamente al doctor por una operación menor mientras sus hemobots los mantienen con vida”.

“Si quieres entrar en modo de realidad virtual, nanobots apagarán las señales cerebrales y nos llevarán a donde queramos. El sexo virtual será lugar común. Y en nuestras vidas diarias figuras holográficas aparecerán de la nada para explicarnos lo que está sucediendo”.

“Así que podemos esperar un mundo donde los humanos se convertiran en cyborgs, con órganos y extremidades artificiales”.

¿Soñaremos entonces con ovejas eléctricas?

En una carta escrita por Ray, titulada “Conoce tu Futuro”, parte del concepto de su proyecto conjunto con Google, la Universidad de la Singularidad, el provocativo futurista  hace alusiones a la posibilidad de desarrollar como proyecto empresarial una red de prostitución transplanetaria con spas eróticos para extraterrestres:

“Nuestros profesores retarán a tu mente y te invitarán a que te cuestiones no sólo preguntas cómo ¿Habrá vida en otros planetas? Sino también si estos seres tienen agujeros sexuales y como sería posible monetizar este fenómeno.”

Además, la extraña misiva incluía algunas provocativas invitaciones del estilo:

“Muy pronto alguien – probablemente tú – desarrollará una tecnología que revolucionará al universo mismo. La primera vez que tuve una verdadera visión entrepeneur fue durante una sesión de masaje shiatzu al interior de una cámara de gravedad cero”
El mundo según Kurzweil evolucionará bajo el grial de la tecnología:  para el año 2020 ya tendremos computadoras incorporadas a nuestro cerebro y en 2029 estaremos construyendo máquinas con la misma inteligencia que nosotros.

De esta forma las computadoras aprobaran la prueba de Turing, la cua fue diseñada para corroborar la existencia de inteligencia en una máquina. La prueba se basa en que un juez situado en una habitación diferente a la de una máquina y a la de un ser humano siempre es capaz de distinguir, a través de una serie de preguntas (en cuyas respuestas es permitido mentir), quién es la máquina y quién el ser humano. En el caso de que no fuera capaz de distinguir la diferencia, se podría considerar que la máquina es inteligente.

Y entonces, cuando ya sean obsoletas cosas como la realidad virtual (como en la película “Días Extraños”) y las experiencias transpersonales (como en la película “¿Cómo ser John Malkovich?”) llegará la Singularidad. En el año 2045 las máquinas superaran completamente al ser humano entrando en una era de auto-actualización y auto-mejora constante, disparando a la estratosfera la evolución. Sin embargo, no sucederá como en la cinta “Terminator 2”, donde las máquinas destruyen al hombre, pues nosotros seremos ellas y ellas nosotros, indisociablemente unidos por un hipervínculo ciber-humano.

Será entonces, según las proyecciones más lejanas (y tal vez desaforadas) de Kurzweil la era de la post-biología (o del transhumanismo) donde la muerte se habrá superado. Lo que seguirá será una especie de paraíso de la tecno-inteligencia. Para el año 2099 se habrán creado computadoras planetarias (algo similar a la Noósfera, de Teilhard de Chardin, pero dentro del materialismo) y en algún punto intermedio los hombres-máquinas lograran descargar su conciencia a una gigantesca supercomputadora, para así trascender y existir por la eternidad.

Tal vez esto sea posible, pero habría que pensarlo bien ¿si escogemos el camino de la hipetecnología como método evolutivo, no estaremos dejando de lado el camino de la autotransformación biólogica, de que nuestros cuerpos sean las naves y no las naves los cuerpos, un camino que posiblemente también nos pueda llevar a la inmortalidad?

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