¿SON LOS OVNIS INTELIGENCIAS ARTIFICIALES EXTRATERRESTRES?

800px-Raymond_Kurzweil,_Stanford_2006_(square_crop)El erudito Ray Kurzweil, en varios libros y artículos, ha postulado que “especies” alienígenas podrían haber visitado o estar visitando este planeta en forma de artefactos de Inteligencia Artificial.

Delegados de Lugares Lejanos:

Nuestra visión contemporánea popular de visitas de otros planetas en el Universo contempla criaturas como nosotros con naves espaciales y otras tecnologías avanzadas que les asisten. En algunas concepciones los alienígenas tienen una apariencia muy similar a la humana. En otras, parecen un poco extraños….

….Visitas de entidades inteligentes de otro planeta representan una fusión de una evolucionada especie inteligente con su tecnología computacional inteligente aún más evolucionada….

Un super-inteligencia computacional de finales del siglo XXI aquí en la Tierra será de tamaño microscópico. Por lo tanto, una delegación inteligente de otro planeta no es probable que use una nave espacial del tamaño que es común en la ciencia ficción de hoy …. Considere que el objetivo de dicha visita no es probable que sea la extracción de recursos materiales ya que una civilización tan avanzada casi seguro que  ha pasado más allá del punto donde no se necesita ningún material significativo …. El único propósito probable de esta visita es para la observación y la recopilación de información. La única riqueza de interés para una civilización tan avanzada será el conocimiento … “[páginas 257-258, La era de las máquinas espirituales: Cuando los Ordenadores Superen la Inteligencia Humana, Penguin Books, Nueva York, 1999]
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(Kurzweil ha elaborado y ampliado  su opinión en libros posteriores, La singularidad está cerca (2005), Cómo crear una Mente (2013), etc. , que traeré aquí más tarde).

Biografía de Wikipedia de Kurzweil:

https://en.wikipedia.org/wiki/Ray_Kurzweil

La opinión de que civilizaciones avanzadas fuera de la Tierra evolucionarían de manera similar a cómo las civilizaciones se han desarrollado aquí es rizar el rizo extraterrestre como yo lo veo.

Las teorías evolutivas de Darwin se aplican a la Tierra (solamente) y son por lo tanto únicas.

Es decir, las vicisitudes de este planeta no se pueden encontrar en otro lugar en el Universo (excepto por pura casualidad el que las probabilidades están en contra, a menos que uno postule que Dios es el creador de todas las cosas, una idea que no es irracional, por cierto…. pero para otra ocasión).

Los empujes evolutivos y la(s) lucha (s) por la supervivencia sólo pueden aplicarse a este planeta; serían totalmente diferentes en otro lugar, donde la geología, la atmósfera, las especies exóticas, y otros elementos únicos estarían implicados.

Aquí surgió la tecnología no simbióticamente, sino de las mentes creativas de hombres como Babbage, Turing, para la informática (que es el impulso de la IA de  Kurzweil) y todos los hombres y mujeres que proporcionaron ideas y esfuerzo para hacer máquinas.

Que tales “personas” emergieran en otro planeta es un imaginativo paso que aturde la mente.

Sin embargo, me gusta la idea de que los ovnis son vehículos o entidades con una esencia IA.

[Muchos avistamientos de ovnis en la literatura denota una pátina IA (que he relatado anteriormente aquí y recapitularé cuando termine el próximo libro de Nick Bostrom, Superinteligencia: Caminos, Peligros, Estrategias]

Si una especie avanzada creó máquinas que acabaron reemplazándola, uno puede imaginar que una inteligene máquina autoreplicante podría ponerse en camino a buscar en la galaxia o el universo “máquinas” o inteligencias como ella.

La curiosidad no sería ajena a una especie IA (si entiendo a Kurzweil correctamente).

Si eso no  te seduce, ¿qué hay de máquinas IA avanzada de nuestro futuro?

Unas máquinas tan avanzadas como para pensar y crear/mantenerse a sí mismas, después de un espacio de tiempo (millones de años o más), y que han llegado a comprender y controlar el tiempo.

Una visita al pasado, como los convoyes extraterrestres, no sería una incursión prohibida o no deseada por cualquier especie inteligente, IA u otra diferente.

El libro de Bostrom se publicará en mayo y varios libros de Kurzweil (y otros del género IA) son difíciles de digerir para uno con escasas capacidades intelectuales, como yo, pero seguiré revisando este tema, ya que parece ser una posible explicación ovni.

Después de todo, no hay otra explicación preminente.

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RR         The Ufo Iconoclast

¿SOBREVIVIRÁN NUESTROS DESCENDIENTES A LA DESTRUCCIÓN DEL UNIVERSO?

DV1Miles de millones de años a partir de ahora, el universo tal como lo conocemos dejará de existir. La buena noticia es, que nos da una gran cantidad de tiempo para prepararnos, y tal vez incluso encontrar una manera de engañar a la muerte cósmica. Aquí hay algunas maneras posibles en las que nuestros descendientes podrían sobrevivir a un apocalipsis cosmológico.

El universo, al igual que los organismos que viven dentro suyo, es una entidad mortal. Nacido en el Big Bang, con el tiempo se conoce su destino a través de un proceso igualmente catastrófico, ya sea en forma de un Big Rip, un Big Crunch, o una congelación eterna. En cualquier caso, toda la vida tal como la conocemos se extinguirá.

A menos, por supuesto, que nuestra descendencia muy avanzada pueda encontrar una manera de escapar de los confines del cosmos, o más radicalmente, cambiar las reglas del juego cosmológico.

La construcción de un universo subyacente

"En, a través de ... y más allá." El Agujero Negro (1977) de Disney: una buena idea, pero mal ejecutado.
“En, a través de … y más allá.” El Agujero Negro (1977) de Disney: una buena idea, pero mal ejecutado.

Nuestros tatara-tatara-tatara bisnietos, muchas veces, podrían dejar nuestro universo actual, migrando a un “universo subyacente” natural o creado artificialmente. Una civilización futura vincularía el nuevo universo al antiguo con un agujero de gusano, y lo utilizarían como espacio de vida, para la computación o para escapar de un viejo universo en descomposición.

Esto puede parecer extraño, pero esta idea ha sido explorada por algunos científicos serios, incluyendo físicos teóricos que toman la inmersión profunda ocasional en la teoría del agujero negro y la cosmología de la inflación.

El físico teórico Lee Smolin del Instituto Perimeter y el teórico sobre las cuerdas de Stanford Leonard Susskind han especulado que los universos generan otros universos en un proceso natural, evolutivo, conocido como la selección natural cosmológica (SNC). Argumentan que el cosmos no es sólo aleatoriamente ideal para el desarrollo y la proliferación de la vida inteligente, sino que de hecho nuestro universo puede haber evolucionado por ser así.

Smolin sugiere que los universos bebé se reproducen a través de los agujeros negros, y que nuestro universo no es más que un generador de agujeros negros glorificado. Hacer universos bebé a través de los agujeros negros es, pues, la “función de utilidad” del universo. Del mismo modo, la teoría de Susskind invoca a los agujeros negros, pero añade la naturaleza de la “inflación”, la fuerza que hace que el universo primitivo se expanda rápidamente.

Dado que los universos podrían surgir naturalmente de las singularidades de los agujeros negros, algunos teóricos han preguntado si podría ser posible que nosotros construyamos nuestros propios universos “subyacentes”. El proceso de crear artificialmente universos fue propuesto por primera vez por los físicos teóricos Edward Fahri y Alan Guth en 1987. Escribiendo en The New York Times, Malcolm W. Browne explica:

…Guth compara el universo en el que vivimos a la superficie bidimensional de una esfera que, debido a su inmenso tamaño, nos parece ser casi perfectamente plana. Hay circunstancias, dice, en el que un ”aneurisma” podría desarrollarse en esta superficie, una región en la que el espacio y el tiempo bombean como un tumor, con el tiempo pellizcándose a sí mismo fuera de su matriz en un nuevo universo.

Para un observador hipotético en el interior del bulto, las condiciones podrían inicialmente asemejarse a los de la explosión del Big Bang del que se piensa que nuestro propio universo podría haber surgido. Pero para los observadores en nuestro propio universo, dijo el Dr. Guth, el aneurisma simplemente se parecería a un agujero negro – un objeto supermasivo cuya gravedad inmensa impide el escape, incluso de la luz. Después de una cierta cantidad de tiempo el agujero negro se evaporaría, sin dejar rastro del lugar donde había nacido un nuevo universo.

Pero una vez que el bulto se separa del universo anfitrión, existirá el nuevo universo en un continuo espacio/tiempo totalmente separado. Cualquier comunicación entre los dos universos sería imposible.
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En su artículo, “An Obstacle to Creating a Universe in the Laboratory”, Guth y Fahri tímidamente conceden que una enorme cantidad de densidad de energía tendría que ser adquirida para que esto suceda. Como escriben los autores en su artículo, “La exigencia de una singularidad inicial parece ser un obstáculo insuperable para la creación de un universo inflacionario en el laboratorio.”

Como señala Guth en el artículo del NYT, “Este logro está, obviamente, mucho más allá de nuestra tecnología, pero alguna civilización avanzada en un futuro lejano podría… bueno, nunca se sabe. Por lo que sabemos, nuestro propio universo puede haber comenzado en el sótano de alguien.”

Más alentador, el filósofo Nick Bostrom y el cosmólogo Milan M. Ćirković sacaron un documento en 2000 argumentando que una civilización avanzada en realidad podría ser capaz de no sólo participar en este tipo de ingeniería del universo, pero también podría ser capaz de transferir información directamente en este universo bebé. Esta información puede incluir concebiblemente a las mentes subidas o cargadas, lo que haría a la perspectiva de la inmortalidad muy tentadora, por cierto.

Transcension
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Y no es una locura imaginar que podríamos enviar nuestras mentes a través de un agujero negro, una vez que se hayan subido a un ordenador.

Hace quince años, el físico Seth Lloyd argumentó que los agujeros negros son los dispositivos computacionales más densos y más eficientes, capaces de existir en nuestro universo. Su “última laptop” se compone de un kilogramo de materia comprimida encogida en un agujero negro absolutamente minúsculo. Debido a la radiación de Hawking, este motor computacional sólo durará una fracción de segundo (10-19 segundos para ser exactos), pero durante ese tiempo se llevaría a cabo sobre 1.032 operaciones en un 1016 bits.

Inspirado por esta idea y las de Smolin y Susskind, el futurista y teórico de los sistemas John Smart ha conectado la perspectiva de los universos bebé, ya sean naturales o artificiales, a la Paradoja de Fermi, es decir, la comprensión de que todavía tenemos que ver signos de inteligencias extraterrestres cuando deberíamos tenerlas ahora. Es concebible, dice, que toda la vida extraterrestre avanzada rechace su universo de origen, a favor de algo más interesante en el Más Allá. Smart llama a esto la hipótesis de la Transcension.

“Cuanto más estudiamos la historia universal, más se parece cada transición a una complejidad mayor, de las galaxias, de los planetas catalizadores de la vida, a los eucariotas, procariotas, a los seres humanos, a las ciudades, y ahora, a los ordenadores inteligentes, que se produce a través de un proceso que llamo de compresión STEM de la producción de la información”, dice Smart a io9.

Por “compresión STEM”, Smart se refiere a un proceso en el que los nuevos sistemas complejos son casi siempre los usuarios más densos y más eficientes del Espacio, Tiempo, Energía y Materia. Esto, a su vez, hace que la información, la complejidad y la inteligencia se desarrollen a un ritmo acelerado. Con el tiempo, estamos guardando más y más de nuestras cosas en espacios más pequeños, al tiempo que simultáneamente se hace un uso más eficiente de la información. Como resultado, la inteligencia siempre está corriendo al espacio interior, de los cuales hay dos tipos: el espacio interior y el espacio físico interno virtual.

“Nuestro destino es la densidad y la desmaterialización”, dice Smart.

Todo esto nos lleva de nuevo a la cuestión de nuestras perspectivas de supervivencia a largo plazo. Hay una posibilidad muy clara de que existirán nuestros descendientes posthumanos como seres digitales, los vástagos de las mentes subidas, o los productos de completamente nuevas mentes y tipos de mentalidades juntas. Fiel a la teoría de Smart, estas personas serían mucho más desmaterializadas e “inmortales” que los seres biológicos.

Pero ¿qué pasa con el futuro de la propia civilización humana?

“Si nuestras sociedades son cada vez más densas e informativas”, dice Smart, “y si sus almacenes de conocimientos básicos, si no sus cuerpos físicos, cada vez se verán como lo que los físicos llaman computronium (la materia de computación más densa y más eficiente disponible) entonces la hipótesis de la Transcension puede mantenerse para nuestro futuro, y la cuestión de lo que sucede a la información en los agujeros negros puede ser crítico para nuestra supervivencia a largo plazo”.

dv5Así que podríamos estar enviando a nuestros seres virtuales a través de un agujero negro, si la “teoría de la información del agujero negro” es correcta. Y el principio holográfico también ofrece algunas pistas sobre cómo esto podría suceder realmente. Pero Smart dice que quedan muchas preguntas.

“Si todas las civilizaciones universales en última instancia trascienden a los agujeros negros mientras nuestro universo muere, ¿vamos a ser como “semillas” de información o como entidades conscientes?”, se pregunta. Su preocupación es que, como una persona instanciada en medio de ser teletransportada en un transportador de Star Trek, una mente digitalizada podría terminar existiendo como pedazos inútiles de datos que flotan en el éter cosmológico por una eternidad.

“Los agujeros negros podrían por tanto ser algún tipo de soporte máximo de grabación denso y un transportador universal de inteligencia”, dijo a io9. “Si es así, ¿un transportador hacia dónde? ¿Para el multiverso, para encontrarnos con una miríada de otras civilizaciones y comparar lo que hemos aprendido? ¿Para otro universo, reiniciando nuestro ciclo de vida?”

Cambio de las reglas del juego
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Si nuestra distante descendencia no puede encontrar una existencial “puerta de escape”, ya sea hacia un agujero negro o un nuevo universo, entonces puede ser que les incumba encontrar otra, incluso soluciones más radicales. La otra opción es cambiar las reglas del juego cosmológico y cambiar la estructura misma del Universo mismo. Al final, la inteligencia puede llegar a ser la fuerza más poderosa en el Universo.

La idea de que la inteligencia no es un aspecto aislado o epifenómeno del Universo no es nueva.

El filósofo jesuita, teólogo y científico Pierre Teilhard de Chardin creía que la humanidad era mayor que la suma de sus partes, y que algo profundo esperaba a nuestra especie en el futuro. Fiel a sus sensibilidades cristianas, Teilhard no estuvo de acuerdo con la convención científica de clasificar el animal humano de acuerdo a nuestras características físicas, que nos relega a una especie pequeña en todo el orden de los primates.

Teilhard observó que prácticamente todos los animales no humanos muestran una asombrosa capacidad de adaptarse a su entorno, mientras que los humanos han aprendido a fabricar herramientas que realmente nos separan de nosotros mismos. Con el establecimiento de la lengua escrita, las bibliotecas, y las poderosas herramientas de la comunicación, los humanos tuvieron saltos gigantescos que excedieron sus limitaciones físicas de manera dramática. La humanidad, pensó Teilhard, estaba en el proceso de convertirse en un organismo único con un único sistema nervioso, que extendía cada vez más su dominio sobre el planeta. Tomó el concepto de ir un paso más allá de la biosfera, dando lugar al concepto de la “noosfera”. Teilhard no vio ninguna razón para que el alcance de la humanidad no pudiera extenderse aún más que eso, inspirando a los filósofos, los futuristas y los científicos que siguieron en su despertar.

De hecho, la Tierra ha entrado recientemente en una nueva era geológica, una conocida como el “Antropoceno”. Los científicos finalmente han reconocido que la inteligencia humana es la fuerza de la naturaleza en sí misma, una que está remodelando el planeta, tanto para lo bueno y para lo malo. En el futuro, no hay razón para creer que la inteligencia no continuará modelando su entorno, ya sea un planeta o un cúmulo estelar completo.

dv9En The Age of Spiritual Machines, el futurista Ray Kurzweil especula que las características del universo no pueden ser fijas, y que la inteligencia en última instancia permea el universo y decide el destino del cosmos. Él escribe:
¿Entonces terminará el universo en un big crunch, o en una expansión infinita de estrellas muertas, o de alguna otra manera? En mi opinión, el principal problema no es la masa del universo, o la posible existencia de antigravedad, o de la llamada constante cosmológica de Einstein. Más bien, el destino del universo es una decisión que aún no se ha hecho, una que vamos a considerar de forma inteligente cuando sea el momento adecuado.

La inteligencia, predice Kurzweil, con el tiempo llegará a ser más poderosa que cualquiera de las grandes fuerzas “impersonales” de universo.

El biocosmos egoísta
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El teórico de la complejidad James Gardner llevó esta idea a su extremo más alejado, con el argumento de que la naturaleza amistosa con la vida del universo puede ser explicado como el resultado predecible de los procesos naturales, incluyendo la vida y la inteligencia.

De acuerdo con su teoría del “biocosmos egoísta“, “la aparición de la vida y de formas cada vez más consumadas de la inteligencia está indisolublemente ligado al nacimiento físico, la evolución, y la reproducción del cosmos.” En otras palabras, existe la inteligencia en el Universo no por accidente ; más bien, es una fuerza deliberada e intencionada de la naturaleza.

Una consecuencia de la teoría de Gardner sería que la vida inteligente crea nuevos universos y sus propios sucesores. Podemos o no ser capaces de sobrevivir a la destrucción del universo, dice Gardner, pero nuestra descendencia vivirá en otro lugar. Él escribe:
[Nosotros] y otros seres vivos somos parte de una vasta comunidad transterrestre aún por descubrir, de vidas e inteligencias distribuidas en miles de millones de galaxias e incontables parsecs que participan colectivamente en una misión portentosa de importancia verdaderamente cósmica. Bajo la visión del biocosmos, compartimos un destino común con la comunidad para ayudar a dar forma al futuro del universo y transformarlo de una colección de átomos sin vida en una gran mente, trascendente.

La teoría de Gardner es interesante en que se aplica el Principio Antrópico Fuerte -la idea filosófica que las leyes del cosmos hacen que la vida no sólo sea posible, sino inevitable-, de tal manera que la vida misma se convierte en responsable de la presencia misma del universo.

Tanto Kurzweil y Gardner acuerdan en que la inteligencia avanzada se extenderá hacia el cosmos y convertirá la materia en una forma más utilizable. Pero mientras Kurzweil admite que la inteligencia no puede migrar más allá de sus confines galácticos locales, Gardner especula que la vida inteligente de alguna manera encontrará una manera de diversificar su actividad “a través de miles de millones de galaxias.”

El universo en constante despliegue
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Pero la paradoja de Fermi podría sugerir lo contrario. Un llamado Gran Filtro puede ser, en efecto, que se oponga a que la vida inteligente avance más allá de cierto nivel de desarrollo. Y se podría argumentar que las leyes del universo, como se está estableciendo actualmente, en realidad evitarían que la vida avance a una fase futurista de viajes espaciales e ingeniería aplicada al universo.

Por improbable que parezca, sin embargo, la situación cosmológica podría cambiar miles de millones de años a partir de ahora. De manera similar a cómo nuestro sistema solar fue caótico y groseramente inhabitable durante miles de millones de años, el Universo puede asimismo ser “más seguro” y más hospitalario hacia las superinteligencia en el futuro lejano de lo que es hoy. Una vez alcanzado ese estadio de desarrollo, puede que no hayan límites a lo que las civilizaciones superinteligentes podrían hacer para asegurarse sus propias perspectivas a largo plazo.

Tristemente, es justo preguntarse si nuestra civilización no se presentó muy temprano en la historia del universo, para tomar ventaja de esta oportunidad para darle forma.

GEORGE DVORSKY IO9

Modificado por Orbitaceromendoza

LAS PREVISIONES MÁS ASOMBROSAS (Y PREOCUPANTES) SOBRE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

IA1Un futuro en el que las máquinas sean tan inteligentes como los hombres es algo que la humanidad ha soñado e imaginado durante décadas. Personas como Ada Lovelace o Alan Turing, pioneros de la informática moderna, ya fantasearon con algo así. Pero ¿cuáles son las implicaciones reales de “crear” inteligencia?

Los esfuerzos y la visión de Turing y Lovelace fueron clave en la invención durante el siglo XX de los primeros ordenadores. A los suyos se unieron los de otros como Gordon Moore, Robert Noyce, John von Neumann o Tim Berners Lee y muchos más. El de todos en su conjunto hace que ahora que despega el siglo XXI nos encontremos ante un abismo, cada vez más cercano e inmediato, en el que las máquinas serán mejores que el hombre en la única que el hombre ha hecho mejor que el resto de especies en el planeta: pensar.

Cuando las máquinas gobiernen la Tierra
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Antes de seguir es interesante definir exactamente qué entendemos como inteligencia artificial. En su nivel más básico, la realidad es que la inteligencia artificial no es algo esencialmente nuevo. Uno de los mejores ejemplos es el que miles de personas llevan en sus muñecas y bolsillos con asistentes como Siri, Cortana o Google Now. Una inteligencia artificial, Deep Blue, fue también la que en 1996 derrotó por primera vez a un ser humano, Gary Kasparov, jugando al ajedrez.

Pero tanto Siri y similares o Deep Blue, aunque son capaces de superar y mejorar a la inteligencia humana en ámbitos muy concretos no lo son globalmente. Tampoco “piensan” en el sentido auténtico de la palabra ni son capaces de generar pensamientos o ideas a menos que hayan sido programados para ello. Tampoco tienen una consciencia, simplemente no ejecutan tareas mejor que nosotros.

Sobre esa inteligencia en un ámbito concreto, irónicamente lo cierto es que los seres humanos tampoco somos superiores en ese sentido, y cuanto más avanza la humanidad menos parecen serlo.

Dicho de otro modo: durante todo el siglo XX, el grado de especialización y de complejidad en las diversas disciplinas técnicas y científicas creció de manera tan acelerada que provocó un cambio progresivo desde un modelo con “grandes inventores” (Edison y la bombilla, Gutenberg y la imprenta) a otro donde las grandes invenciones surgen en realidad de un esfuerzo colaborativo. Internet y el smartphone son buenos ejemplos, no hay un inventor claro y definido, aunque sí haya figura claves que a su vez se nutren de avances y mejoras anteriores a ellos.

Lo mismo ocurre con la comunidad científica y médica: muchos avances son o bien realizados en conjunto o bien se apoyan en descubrimientos anteriores. Es lógico al fin y al cabo, cuanto más aumenta la especialización, más díficil es para el ser humano ser experto globalmente. Surge así el concepto de “Superinteligencia”. Una superinteligencia se define a menudo también como “Probablemente la última cosa que el ser humano necesite inventar”.

Un futuro apasionante y preocupante, al mismo tiempo
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Una superinteligencia domina varias áreas y además las domina por igual. La presencia de una tecnología así probablemente multiplicase los avances en otras áreas muy distintas. Es además, capaz de ser replicada (y potencialmente replicarse a sí misma), autónoma, con consciencia, capaz de aprender y por tanto de ser cada vez más poderosa. Una superinteligencia es puro intelecto,y no está atada tampoco a las afecciones más pasionales y sentimentales del ser humano.

Eso no es necesariamente “malo”. En realidad, uno de los principales problemas cuando afrontamos e imaginamos la inteligencia artificial somos, irónicamente, nosotros mismos. Imaginamos las máquinas como una proyección mecanizada del propio ser humano. Y probablemente no sea el modelo más inteligente a seguir.

La ciencia-ficción ha tratado el tema de manera equivocada

Una máquina no tiene por qué tener la psique humana y por tanto no tiene por qué sentirse incómoda siendo un esclavo que sirva a la humanidad (como sí se sentiría un humano, obviamente). Para bien o para mal, las máquinas no necesitan compartir nuestra emociones ni nuestros sentimientos.

Partiendo de esa base, la mayoría de argumentos de ciencia ficción, comenzando por Terminator, no tendrían demasiado sentido. Una máquina no tiene por qué sentir un impulso de superioridad, por ejemplo, o un concepto intrínseco de raza que le lleve a “sublevarse”. La cuestión es que en el momento en el que se entra a hablar de probabilidades, como es el caso, y de un futuro más bien ambiguo es normalmente porque todavía pertenece, para bien o para mal, a la ciencia-ficción.

Que no acabe de estar del todo claro, sin embargo, no significa que no tenga que haber una genuina preocupación en torno a cómo vamos a manejar la inteligencia artificial. La creación de esa superinteligencia probablemente sea un evento comparable al de la imprenta, el descubrimiento de américa o el propio internet. Y lo más delicado, como mencionaba antes, probablemente no ocurra sin más y de golpe, sino como consecuencia de unas invencinoes previas.

Conexión humano-máquina: cerebros en la nube

De esas invenciones, las más inmediatas en el horizonte son el coche autónomo de Google, que ya ha comenzado a funcionar y todo tipo de conexiones humano-máquina. Para 2030, una de las personas que mejor predijo el comienzo del siglo XXI desde los 90, Ray Kurzweil, ha vaticinado algún tipo de conexión cerebral entre humanos y la nube, eso permitiría no sólo “subir” información mental a la misma sino también nutrirse de manera casi inmediata de todo su conocimiento. Su libro, La era de las máquinas espirituales, un título parcialmente basado en una definición de Ada Lovelace, es una gran lectura para entender y ampliar esto.

Stephen Hawking también avisaba hace poco sobre el potencial inmediato y los peligros que una superinteligencia podría ocasionar. Para Hawking, lo preocupante no es si inicialmente somos capaces de controlarla, algo que se da prácticamente por sentado, sino si podremos hacerlo a largo plazo cuando y evitar que esa superinteligencia se vuelva contra nosotros.

Figuras como Elon Musk, o Bill Gates, han realizado donaciones millonarias y gestiones a diversos fondos para favorecer que esa futura inteligencia artificial se convierta en algo beneficioso para la humanidad, en lugar de algo peligroso. Para intentar manejar de la manera más precisa posible ese cuchillo de doble filo.

Los dilemas éticos que plantea

Esa superinteligencia no será una persona, pero podrá realizar acciones al mismo nivel que una real. Y lo más importante: muchas de ellas lo hará mejor. Eso plantea algunos dilemas éticos interesantes.

Uno de los clásicos y más populares es aquel que plantea un coche capaz de frenar y ajustar su velocidad para salvar la vida tanto de peatones como de pasajeros. En un momento determinado, se encuentra en la particular situación en la que si frena bruscamente conseguirá salvar la vida de 5 personas en un paso de peatones a unos metros por delante, si lo hace, con todo, volcará matando al único pasajero en su interior. ¿Qué debería hacer el coche, no frenar y salvar la vida de 1 persona o hacerlo y salvar la de 5 seres humanos pero no la de su legítimo dueño? Es una pregunta delicada, con dimensiones éticas muy complejas pero que da a pie a otra más interesante ¿Cómo codificaremos las máquinas para que nunca se vuelvan contra la humanidad?

Con una superinteligencia el principal dilema es que el ser humano se enfrentaría, por primera vez en su historia, a algo que es exponencialmente más inteligente que él. Toma un poco de tiempo entender las dimensiones reales de la paradoja, pero las consecuencias pueden ser aterradoras.

La guerra contra las máquinas
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Hay una gran variedad de niveles intelectuales en el ser humano, desde superdotados a gente rematadamente idiota, pero todos nos movemos dentro de un abanico lo suficientemente estrecho como para que el entendimiento sea común. Imaginemos ahora cómo nos ve, por ejemplo, un chimpancé, o un gorila, incluso un delfín. La diferencia en coeficiente intelectual no es “tan” elevada, pero a nivel práctico somos esencialmente dioses. Resulta curioso comparar cómo verá el hombre a un máquina capaz de superarlo intelectualmente en múltiplos cada vez mayores. Y lo mejor: capaz de aprender y ser cada vez más avanzada.

Esa superinteligencia, como exponen las hipótesis de Nick Bostrom, podría volverse en algún momento tan superior que acabe suponiendo la extinción del ser humano. No por un deseo de hacer el mal, en sí, sino porque no seamos capaces realmente de manejarlas o de pararlas.

Futuro incierto. Futuro apasionante. Futuro aterrador.

Aquí entra otro concepto interesante: la explosión de la inteligencia. Hasta ahora, y pese a los avances técnicos derivados fundamentalmente de la progresión de la Ley de Moore el principal limitante ha sido irónicamente la propia inteligencia humana. Pero, ¿qué ocurrirá cuando una máquina adquiera el suficiente nivel de inteligencia como para aprender del entorno y replicarse a sí misma? Ese es el concepto que recoge la singularidad. A partir de la singularidad, el crecimiento y el avance de la inteligencia artificial vendrá determinado por la propia inteligencia de la máquina creando más máquinas, no por la del ser humano.

El trabajo de personas como Ray Kurzweil y Vernor Vinge se ha centrado durante años en elucubrar sobre qué ocurrirá en el momento en el que aparezca la singularidad. Su conclusión: no lo sabemos. Cuando ocurra las posibilidades pueden propulsar a la raza humana hasta límites y extremos que nunca antes ha alcanzado o pueden condenarla a la extinción. Y hasta que esa singularidad no ocurra, la Inteligencia Artificial seguirá siendo apasionante y escalofriante a partes iguales.

CARLOS REBATO

Imagen: Andrea Danti/Shutterstock.

NUESTRA ÚLTIMA INVENCIÓN

¿QUÉ SUCEDE CUANDO LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL SE VUELVE CONTRA NOSOTROS?

terminator.jpg__800x600_q85_cropEn un nuevo libro, James Barrat advierte que la inteligencia artificial, un día será más inteligente que los seres humanos, y no hay garantía de que será benévola.

La inteligencia artificial ha recorrido un largo camino desde R2-D2. En nuestros días, la mayoría de esta  generación se perdería sin sistemas GPS inteligentes. Los robots ya están navegando los campos de batalla, y los drones pronto podrían entregar paquetes de Amazon en nuestras puertas.

Siri puede resolver ecuaciones complicadas y le dirá cómo cocinar el arroz. Incluso se ha demostrado que puede incluso responder a las preguntas con cierto sentido del humor.

Pero todos estos avances dependen de un usuario que dando órdenes a la Inteligencia Articifial (IA). ¿Qué pasaría si las unidades de GPS decidieran que no quieren ir a la tintorería, o peor, Siri decidiera que podría ser más inteligente sin usted por aquí?

Estos son sólo los más anodinos resultados que James Barrat, autor y director de documentales, pronostica en su nuevo libro, Our Final Invention: Artificial Intelligence and the End of the Human Era.(Nuestra Invención Final: Inteligencia Artificial y el Fin de la Era Humana)

james-barrat-with-book-cover.jpg__800x450_q85_crop_upscaleEn poco tiempo, dice Barrat, la inteligencia artificial, -desde Siri hasta aviones no tripulados y sistemas de procesamiento de datos-, dejarán de recurrir a los seres humanos para las actualizaciones y comenzarán la búsqueda de mejoras por su cuenta. Y a diferencia de los R2-D2 y HAL de la ciencia ficción, la IA de nuestro futuro no será necesariamente amable. Afirma que en realidad podría ser lo que nos destruya.

En pocas palabras, ¿puede explicar sus ideas?

En este siglo, los científicos crearán máquinas con inteligencia que igualará y luego sobrepasará a la nuestra. Pero antes de que compartamos el planeta con máquinas super-inteligentes, debemos desarrollar una ciencia para comprenderlas. De lo contrario, tomarán el control. Y no, esto no es ciencia ficción.

Los científicos ya han creado máquinas que son mejores que los humanos en el ajedrez,  Jeopardy!, la navegación, el procesamiento de datos, búsqueda, demostración de teoremas y un sin número de otras tareas. Con el tiempo, las máquinas creadas en la investigación IA serán mejores que los seres humanos.

En ese punto, serán capaces de mejorar sus propias capacidades muy rápidamente. Esas máquinas automejoradas perseguirán los objetivos que ellas crearon, ya fuera la exploración espacial, jugar al ajedrez o la selección de acciones. Para lograr el éxito buscarán y emplearán recursos, ya sea energía o dinero. Tratarán de evitar los fallos, como ser desconectados o desenchufados. En definitiva, desarrollarán unidades, incluyendo de auto-protección y de adquisición de recursos, tanto como la nuestra. No vacilarán en rogar, pedir prestado, robar y lo peor para conseguir lo que necesiten.

¿Cómo se interesó en este tema?

                   
 Soy un director de documentales. En el 2000, entrevisté al autor Ray Kurzweil, al experto en robótica Rodney Brooks y a la  leyenda de la ciencia ficción Arthur C. Clarke para una película para TLC sobre la fabricación de la novela y la película,  2001: Una odisea del espacio.  Las entrevistas exploraron la idea de la Hal 9000, y computadores malévolos. Los libros de Kurzweil han retratado el futuro IA como una “singularidad” exultante, un período en el que los avances tecnológicos superan la capacidad de los humanos para entenderlos. Además él anticipó sólo cosas buenas de la IA, que es lo suficientemente fuerte como para igualar y luego superar a la inteligencia humana. Él predice que vamos a ser capaces de reprogramar las células de nuestro cuerpo para derrotar a la enfermedad y el envejecimiento. Desarrollaremos súper resistencia con nanobots que emiten más oxígeno que las células rojas de la sangre. Incrementaremos el potencial de nuestro cerebro con los implantes informáticos para llegar a ser superinteligentes. Y llevaremos a nuestros cerebros a un medio más duradero que nuestro presente “wetware” y viviremos para siempre si queremos. Brooks era optimista, insistiendo en que los robots IA mejorados serían aliados, no amenazas.

Por su parte Clarke, el científico convertido en autor, se mostró pesimista. Me dijo que la inteligencia  ganará, y los seres humanos probablemente competirían por la supervivencia con las máquinas superinteligentes. Él no fue específico acerca de lo que sucedería cuando compartamos el planeta con máquinas super-inteligentes, pero pensaba que sería una lucha para la humanidad que no íbamos a ganar.

Eso iba en contra de todo lo que yo había pensado sobre la IA, así que comencé a entrevistar a expertos en inteligencia artificial.

¿Qué pruebas tiene usted para apoyar su idea?

La inteligencia artificial avanzada es una tecnología de doble uso, como la fisión nuclear, capaz de un gran bien o un gran daño. Estamos empezando a ver el daño.

El escándalo de privacidad de la  NSA se ha producido porque la NSA desarrolló muy sofisticadas herramientas de procesamiento de datos. La agencia utilizó su poder para sondear los metadatos de millones de llamadas telefónicas y los de la totalidad de la Internet, de todo el correo electrónico. Seducida por el poder del procesamiento de datos de la IA, una agencia a cargo de proteger la Constitución en vez de eso abusó de ella. Desarrollaron herramientas demasiado poderosas para que los utilizaran de forma responsable.

Hoy en día, otra batalla ética se está gestando sobre la fabricación de drones asesinos totalmente autónomos y robots de batalla alimentados por avanzadas IA, -asesinos de humanos sin humanos al tanto. Se está gestando entre el Departamento de Defensa y los fabricantes de aviones no tripulados y robots que son pagados por el Departamento de Defensa, y las personas que piensan que es temerario e inmoral crear máquinas de matar inteligentes. Los partidarios de drones autónomos y robots de batalla argumentan que serán más morales, es decir, menos emocionales, se centrarán mejor en el objetivo y serán más disciplinados que los operadores humanos. Aquellos en contra de dejar al ser humano fuera del circuito se fijan en la terrible historia de drones matando civiles, y su participación en asesinatos ilegales. ¿Sobre quién recae la culpabilidad moral cuando un robot mata? ¿Los fabricantes de robots, los usuarios de robots, o nadie? No importan las obstácuos técnicos de llamar amigo al enemigo.

A más largo plazo, como expertos argumentan en mi libro,  al acercarse la IA a la inteligencia de nivel humano no se podrá controlar fácilmente; por desgracia, la super-inteligencia no implica benevolencia. Como el teórico de la IA, Eliezer Yudkowsky del MIRI [Instituto de Investigación en Inteligencia de la máquina] dice, “La IA no te quiere, ni te odia, pero estás hecho de átomos que puede utilizar para otra cosa.” Si la ética no puede ser incorporada en una máquina, entonces estaremos creando psicópatas super-inteligentes, criaturas sin brújulas morales, y no  seremos sus amos por mucho tiempo.

¿Qué hay de nuevo en su forma de pensar?

Individuos y grupos tan diversos como el científico estadounidense de computación Bill Joy y el MIRI han advertido desde hace tiempo que tenemos mucho que temer de máquinas cuya inteligencia eclipse la nuestra. En Nuestra Invención Final, argumento que la IA también será mal utlizada en el camino del desarrollo de la inteligencia humana. Entre hoy y el día en que los científicos creen inteligencia al nivel humano, tendremos errores relacionados con la IA y aplicaciones criminales.

¿Por qué no se ha hecho más, o, que se está haciendo para impedir que la IA se vuelva en contra nuestra?

No hay una sola razón, sino muchas. Algunos expertos no creen que estemos lo bastante cerca de crear  una inteligencia artificial a nivel humano y no se preocupan por sus riesgos. Muchos fabricantes de IA ganan contratos con DARPA (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa) y no quieren plantear cuestiones que consideran políticas. La tendencia normal es un sesgo cognitivo que impide que la gente reaccione a los desastres y las catástrofes en la creación, es definitivamente parte de ello. Pero muchos fabricantes de IA están haciendo algo. Atienden a los científicos que asesoran a MIRI. Y, muchos más se involucrarán una vez que los peligros de la IA avanzada entren en el diálogo general.
        
¿Puede describir el momento en que supo que esto era importante?

Nosotros los humanos dirigimos el futuro no porque seamos los más rápidos o las criaturas más fuertes del planeta, sino porque somos los más inteligentes. Cuando compartamos el planeta con criaturas más inteligentes que nosotros, ellos dirigirán el futuro. Cuando entendí la idea, sentí que estaba escribiendo sobre la cuestión más importante de nuestro tiempo.

Cada gran pensador tiene predecesores cuyo trabajo fue crucial para su descubrimiento. ¿Quién le dio la base para construir su idea?

Los fundamentos del análisis de riesgos IA fueron desarrollados por el matemático I.J. Good, el escritor de ciencia ficción Vernor Vinge, y otros, incluyendo al desarrollador IA Steve Omohundro. Hoy en día, el MIRI y el Instituo de Oxford “Futuro de la Humanidad” están casi solos en el tratamiento de este problema.  Nuestra Invención Final tiene alrededor de 30 páginas de notas finales que reconocen a estos pensadores.

En la investigación y el desarrollo de su idea, ¿cuál ha sido el punto más alto? ¿Y el punto más bajo?

Los puntos altos lo fueron escribiendo  Nuestra Invención Final,  y mi diálogo permanente con los responsables y teóricos de la IA. Las personas que programan AI son conscientes de las cuestiones de seguridad y quieren ayudar a conseguir algún dispositivo de salvaguardia. Por ejemplo, MIRI está trabajando en la creación de una IA “amistosa”.

El informático y teórico Steve Omohundro ha abogado por un enfoque de “andamiaje”, en el que una IA demostradamente segura ayuda a construir la próxima generación de IA para asegurar que también sea segura. Entonces esa IA hace lo mismo, y así sucesivamente. Creo que una alianza público-privada tiene que ser creada para que los responsables de IA compartan ideas acerca de la seguridad, algo así como la Agencia Internacional de la Energía Atómica, pero en colaboración con las corporaciones. ¿Los puntos bajos? Al constatar que la mejor y má avanzada tecnología IA se utilizará para crear armas. Y esas armas eventualmente se volverán contra nosotros.

¿Qué dos o tres personas tienen más probabilidades de tratar de refutar su argumento? ¿Por qué?

Ray Kurzweil es el principal apologista de tecnologías avanzadas. En mis dos entrevistas con él, decía que íbamos a fundirnos con las tecnologías de la IA a través de mejoras cognitivas. Kurzweil y la gente generalmente llamados transhumanistas y singularistas piensan que la IA y en última instancia, la inteligencia general artificial y demás evolucionarán con nosotros. Por ejemplo, los implantes informáticos mejorarán la velocidad de nuestro cerebro y las capacidades generales. Con el tiempo, desarrollaremos la tecnología para el transporte de nuestra inteligencia y de la conciencia a los ordenadores. Entonces la super-inteligencia será por lo menos en parte humana, que en teoría garantizaría que sea “segura”.

Por muchas razones, yo no soy seguidor de este punto de vista. El problema es que nosotros los humanos no somos confiablemente seguros, y parece poco probable que los seres humanos superinteligentes lo sean. No tenemos idea de lo que pasa con la ética de un ser humano después de que se aumente su inteligencia. Tenemos una base biológica para la agresión que las máquinas no tienen. La super-inteligencia podría muy bien ser un multiplicador de la agresión.

¿Quién será más afectado por esta idea?

Todo el mundo en el planeta tiene mucho que temer del desarrollo no regulado de las máquinas superinteligentes. Una raza inteligente está desarrollándose en estos momentos. El logro de IA es el trabajo número uno para Google, IBM y muchas empresas más pequeñas como Vicarious y Deep Thought, así como para DARPA, la NSA y los gobiernos y empresas extranjeras. El beneficio es la principal motivación para esa carrera. Imagina un objetivo probable: un cerebro humano virtual por el precio de un ordenador. Sería el producto más lucrativo en la historia. Imagínese bancos de miles de cerebros calidad doctorado trabajando las 24 horas en el desarrollo de productos farmacéuticos, la investigación del cáncer, el desarrollo de armas y mucho más. ¿Quién no querría comprar esa tecnología?

Mientras tanto, 56 países están desarrollando robots de batalla, y van camino de hacerlos, -y a los drones-, autónomos. Serán máquinas que maten, sin supervisión de seres humanos. Las naciones empobrecidas serán las más perjudicadas por los drones autónomos y robots de batalla. Inicialmente, sólo los países ricos podrán permitirse robots asesinos autónomos, así que las naciones ricas manejarán esas armas contra los soldados humanos de las naciones empobrecidas.

¿Cómo podría cambiar la vida, tal como la conocemos?

Imagínese: en tan sólo una década, los ordenadores de una media docena de empresas y naciones que rivalizan o superan la inteligencia humana. Imagínese lo que sucede cuando esos ordenadores se convierten en expertos en computadoras inteligentes de programación. Pronto  compartiremos el planeta con máquinas miles o millones de veces más inteligentes que nosotros. Y, al mismo tiempo, cada generación de esta tecnología estará armada. No reglamentado, será catastrófico.

¿Qué preguntas se quedan sin respuesta?

Soluciones. La solución obvia sería la de dotar a las máquinas de un sentido moral que les haga valorar la vida humana y la propiedad. Pero la programación de la ética en una máquina resulta ser extremadamente difícil. Las normas morales difieren de una cultura a otra, cambian con el tiempo, y son contextuales. Si nosotros los humanos no podemos ponernos de acuerdo sobre cuándo comienza la vida, ¿cómo podemos decir a una máquina que proteja la vida? ¿Realmente queremos estar seguros, o lo que realmente queremos es ser libres ?  Podemos debatir todo el día y no llegar a un consenso, por lo que ¿cómo podemos programarlo?

También nosotros, como he mencionado antes, necesitamos conseguir desarrolladores de IA. En la década de 1970, investigadores de ADN recombinante decidieron suspender la investigación y reunirse para una conferencia en Asilomar en Pacific Grove, California. Ellos desarrollaron protocolos de seguridad básicas como “no rastrear el ADN fuera de tus zapatos”, por temor a la contaminación del medio ambiente con trabajos genéticos en curso. A causa de las “Directrices de Asilomar,” el mundo se beneficia de los cultivos modificados genéticamente, y la terapia génica parece prometedora. Por lo que sabemos, se evitaron accidentes. Es hora de una Conferencia de Asilomar para la IA.

¿Qué es lo que lo impide?

Un gran viento económico impulsa el desarrollo de tecnologías avanzadas IA de inteligencia a nivel humano que el precio de una computadora será el producto más importante de la historia. Google e IBM no quieren compartir sus secretos con el público o los competidores. El Departamento de Defensa no va a querer abrir sus laboratorios a China e Israel, y vice-versa. La conciencia pública tiene que empujar la política hacia la apertura y la colaboración público-privada para garantizar la seguridad.

¿Qué será lo próximo para usted?

Soy un director de documentales, así que por supuesto que estoy pensando en una versión cinematográfica de Nuestra Final Invención.

ERICA R. HENDRY      Smithsonian Magazine (Traducido por JUAN PEDRO MOSCARDÓ para LIBERTALIADEHATALI)

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ALTERNATIVAS DEL FUTURO: FUTURISMO Y LA NUEVA PSEUDORELIGIÓN

¿Cuál será el futuro de la humanidad y qué clase de innovaciones tecnológicas conllevará? Mientras hay en efecto muchos pronósticos apocalípticos entre las proyecciones de destacados futurólogos en la actualidad, hay también una gran cantidad de opiniones sobre lo que la ciencia futura traerá a la humanidad, muchas de las cuales parecen desdibujar las líneas entre la ciencia ficción y la misma religión.

El concepto de “singularidad tecnológica”, ciertamente es algo que me fascina y en previas entradas, me he centrado en como este concepto puede estar relacionado con el estudio serio de la ovnilogía; de hecho mi nuevo libro The UFO Singularity (La Singularidad OVNI) también aborda la conexión entre el estudio de la ciencia futura y el fenómeno ovni. Sin embargo, hay también aspectos del llamado carácter “singularitariano” que parece, como he sugerido con anterioridad, bordear lo espiritual y metafísico.

En efecto, con la idea de singularidad tecnológica propuesta por el prominente líder de hecho del movimiento, Ray Kurzweil, vemos una nueva clase revolucionaria de emergente interrelación entre el hombre y la máquina en la cual nosotros no sólo estamos unidos a una inteligencia fabricada que finalmente nos superará, sino también a sistemas innovadores que mejorarán la existencia humana hasta un punto en que nuestras especies serán literalmente capaces de hazañas sobrehumanas tales como la comunicación telepática, cambio de forma, y por supuesto, la vida eterna. Esto último, es obvio que implica un importante aspecto espiritual de la encrucijada: si la tecnología que creamos no destruye a la humanidad como la conocemos, entonces es probable que nos proporcione la vida eterna. En otras palabras, con la singularidad tecnológica a los seres humanos se les ofrece mucho de lo que las enseñanzas judeocristianas han inculcado a la sociedad occidental…, aunque con la ausencia del creador divino que establece tales posibilidades.

Teniendo todo esto en cuenta, es un poco extraño cuán precavidos parecen encontrarse los “singularitarianos” cuando les abordan aquellos de nosotros que estudiamos fenomenología y lo inexplicado (sí, las dos áreas guardan muchas similitudes). En el blog Secret Sun, Christopher Knowles cuenta con exactitud esta rara dicotomía, en particular entre los partidarios de la singularidad y el transhumanismo, las opiniones sobre sus creencias futurísticas, en comparación con lo inexplicado y aquellas materias consideradas “fringe” (alternativas, marginales).

“Yo escribí a un bloguero transhumanista con la esperanza de obtener una entrevista y el rehusó, afirmando que The Secret Sun era “demasiado alternativo” para él. Porque el Transhumanismo está muy “establecido”. Correcto.
Lo que realmente significa es que el no quería arriesgar un asiento en el chollo de Kurzweil por ser asociado con alguien ajeno a la fe que no es parte de los medios aprobados oficialmente.”

Knowles dio en el clavo (aunque con sorna, lo cual en este caso pienso que está justificado). Con la excepción del muy sensato (y gentil) Dr. Ben Goertzel, muchos de los eruditos “singularitarianos” (no espera…. en realidad todos ellos) a los que me he acercado en los últimos meses han rechazado ser entrevistados para The UFO Singularity, sobre la base de que ellos no deseaban verse involucrados en debates sobre temas especulativos. Como me dijo recientemente un joven “singularitariano” en ciernes: “No deseo involucrarme en una conversación especulativa cuando hay tantos y provechosos objetivos científicos dentro del mundo del Transhumanismo.”

Ejem. ¿No hay lugar para la especulación, eh?

Lo bueno es que tenemos muchísimos datos empíricos para sostener la aparición de la inteligencia artificial (o más importante, como surgirá) en los próximos años, así como el enjambre de nanobots que al fin compondrán gran parte de nuestros cuerpos, la telepatía que los humanos adquirirán usando tecnología futura, y una gran cantidad de otras cosas que los esperanzados “singularitarianos” tienen por ciertas en su visión de una humanidad futura mejorada. Además, de muchas formas, lo que nos parece relacionado con esto, es una nueva clase de religión “alternativa”, si se le puede llamar así…  lo que la Singularidad implica, respaldada por unos pocos hechos y prometedoras tendencias, nos parece en gran parte un acto de fe.

Dicho esto, no pienso que una prudente y razonada especulación (sí, aquí se les llama a las cosas por su nombre) sea en sí algo malo. Tal vez podamos aprender o incluso beneficiarnos del estudio de cosas como la Singularidad. Pero si ese fuera el caso… ¿no podríamos también abrir nuestras mentes a la posibilidad que lo mismo podría ser cierto para un razonado, excéptico estudio de la espiritualidad, ciencias metafísicas o incluso los OVNIS? Quizá en este caso una mente abierta entre nosotros nos posibilitará estar en misa y repicando a la vez.

MICAH HANKS

LA SINGULARIDAD ESTÁ AQUÍ: EL CONOCIMIENTO HUMANO Y LA PRÓXIMA EXPLOSIÓN DE INTELIGENCIA

Cada persona pasa un poco de su tiempo cada día pensando en el futuro. Qué citas tendré que atender más tarde o quizás qué prepararé a los niños para la cena son las más comunes proyecciones mentales de este tipo; en un horizonte más elevado, en dónde estaré en cinco años y cuánto dinero ahorraré antes de jubilarme son la clase de ideas que podría implicar una mayor planificación.
 
Para alguna gente, prever donde estarán unas pocas décadas después es  fácil, y puede suponer no sólo una cuidadosa planificación, sino también altas esperanzas, objetivos y grandes aspiraciones. Esta no es exactamente la cuestión para muchos dentro la informática y la tecnología de la información. De hecho, a muchos les atrae el horizonte de sucesos de la teoría de la relatividad, sustentándose en un no demasiado distante futuro que parece prometer algún suceso singular más allá del cual es difícil predecir la progresión futura de la evolución humana, tanto tecnológica como biológica. Parte de lo cual hace tan complicado determinar la muy probable presencia de la inteligencia artificial, y la incertidumbre que rodea al mundo futuro donde los humanos no serán los seres más inteligentes sobre el planeta.

Tal futuro hipotético del mundo forma la esencia de lo que hoy muchos llaman una “Singularidad”, que esperaría a la humanidad en algún punto de comienzos de este siglo. Uno de los acérrimos defensores para esta Singularidad es el futurista e inventor Ray Kurzweil, quién acuñó el término en su libro La Singularidad está Cerca. Como muchos otros Kurzweil cree que la inteligencia artificial en el futuro será un factor decisivo en la progresión de las especies humanas.  De hecho, de acuerdo con la definición oficial mostrada en la web de The Singularity Institute, el suceso en cuestión se define como, “la creación tecnológica de una inteligencia mayor que la humana”. Sin embargo, mirando las cosas desde una perspectiva que incorpora varias posibilidades como extraterrestres y OVNIS, podría haber ya  entre nosotros aquí en la Tierra una inteligencia superior que la humana.

En efecto, si nosotros asumiéramos por un momento que lo que hacen ciertos objetos volantes no identificados de hecho representa tecnología extraterrestre, muchos factores nuevos deberían se tenidos en cuenta. Por ejemplo, las complicaciones de un viaje espacial que un organismo biológico hipotéticamente debería sufrir, en especial si fuera un viaje como de cientos de años luz o más para alcanzar nuestro planeta, lo que a menudo es citado como una razón para que sea improbable la hipótesis extraterrestre.

Sin embargo, los teóricos de la Singularidad han sugerido un futuro post-Singularidad en el que la humanidad además de vivir junto a una Inteligencia Artificial mayor que la humana, podría fusionarse con ella; en esencia, seríamos humanos en tal futuro, pero una variedad diferente de humanos tal y como existimos hoy, mejorados por medio del uso de “maquinaria” representada por una tecnología tan avanzada que sería virtualmente indistinguible de la biología.
 
 Así, nuestra propia biología fundamental probablemente aún existirá bajo tales circunstancias, pero también será complementada y mejorada por avanzadas nanotecnologías que emergerán en las próximas décadas.

Pero volviendo a la discusión sobre alienígenas e inteligencia extraterrestre, quizás civiliaciones alienígenas (habiendo dominado las tecnologías requeridas para el viaje espacial que superan las nuestras) probablemente habrían llegado a la Singularidad ellos mismos, que resultaría en unos seres de biología mejorada tecnológicamente capaces de llegar más lejos de lo que una mera entidad biológica podría nunca…esto presumiblemente también incluiría el viaje a través del espacio.

Y siguiendo este proceso de pensamiento con algo aún más extraño, si eliminamos totalmente a los extraterrestres de esta ecuación, podríamos plantear la idea (sólo por elucubrar) que un tipo de Singularidad, -aunque limitada-, podría haber ocurrido ya sobre nuestro planeta. Esta es una hipótesis difícil de considerar, incluso muchos la considerarían totalmente improbable, que algo tan extraño y trascendental habría ocurrido entre solo un selecto grupo, sin afectar al resto de la población del planeta. Sin embargo, ¿qué tal si alguna organización secreta (de nuevo sólo lanzamos teorías aquí) podría por ejemplo haber utilizado tecnología oculta durante las últimas décadas, algunas de las cuales probablemente incluso habrían aparecido en informes sobre avanzadas aeronaves que nosotros llamamos ovnis?

Suena como ciencia ficción y, en verdad, eso es casi precisamente lo que estoy presentando aquí. Pero no vamos a olvidar ahora cuantas innovadoras ideas  han venido de las páginas de la ciencia ficción, ya sea el futuro del viaje espacial imaginado por Arthur C. Clarke, las increíbles sociedades futuras de Philip K. Dick, o las explosiones de aturdida inteligencia tecnológica (esto es Singularidad) de Vernor Vinge. Dicho esto, casi sin género de duda hay una variedad de innovaciones “secretas” que ocurren anualmente, y debido a factores como su impacto económico a escala global, muchas son silenciadas para no desbaratar mercados existentes (especialmente esto es el caso de la industria petrolífera). Si cualquier grupo podría haber tenido acceso a tecnologías extraordinarias la opinión pública no lo sabría, y ese grupo también podrían haberse beneficiado de ello de maneras que la población no.

Cierto que parece superficial pero en líneas generales esto perfila la posibilidad, como mínimo, en lo que se refiere a como una “limitada” Singularidad podría haber incluso ocurrido aquí en la Tierra…. y si eso fuera el caso, ¿como podría la gente como tú o yo interpretar las cosas si pudiéramos vislumbrar fugazmente por ejemplo, extraños objetos de apariencia foránea zumbando por nuestros cielos?
 
En esencia,  esos hipotéticos apasionantes escenarios, cada uno más grande que la inteligencia humana actual, podría también indicar el modo que una inteligencia post-Singularidad estaría ya presente en la Tierra. Así, más que a la vuelta de la esquina, la evidencia de una Singularidad tecnológica esperada para dentro de varias décadas podría ya ser visible, en ocasiones, en lugares como nuestros cielos. La “Singularidad” está en realidad aquí, según tales criterios, y la evidencia de un vasto y extraño futuro del todo diferente del actual ha estado ya aquí mismo junto a nosotros mucho tiempo.

MICAH HANKS

LA GRAN GUERRA DEL FUTURO

El hombre contra las máquinas inteligentes (la gran guerra del futuro)

La aceleración tecnológica y la casi inevitable llegada del transhumanismo generará una crucial disyuntiva entre aquellos que querrán fusionarse con las máquinas y aquellos que se resistirán: esta podría bien ser la gran guerra del siglo 21.

Tal vez la imaginación sea una forma de crear el futuro y con cada pensamiento que proyectamos estamos diseñando los nuevos escenarios que habitaremos. Uno de los temas dominantes en la ciencia ficción y en la literatura de anticipación actualmente es la inteligencia artificial y sus implicaciones psicosociales: la convivencia entre el hombre y las máquinas que superarán en muchos aspectos las capacidades humanas. Esta es la historia de Frankenstein en la era de los robots, en la era en la que el tecné hace posible un Gólem que se acerque a Dios.
 
Existen dos visiones contrastantes entre lo que se ha dominado como el transhumanismo (el hombre que se encuentra en transición hacia una nueva especie, donde la evolución es acelerada por la tecnología). Primero, la visión del inventor y sumo sacederote de los cyborgs, Ray Kurzweil, quien cree que el hombre y las máquinas se fusionarán de manera cristalina y sin sobresaltos, hasta el punto de vencer las cuitas humanas (logrando la hiperinteligencia, la inmortalidad y la felicidad digital permanente). Por otro lado, la menos optimista de Hugo de Garis, quien cree que la llegada de la inteligencia artificial y lo que llama “los artilectos” generarán la gran guerra del futuro, cuando los hombres se resistan al dominio de las máquinas y de los hombres que se han aliado  y aumentando con estos entes cibernéticos.
 
Tanto de Garis como Kurzweil creen que la llegada de la inteligencia artificial, la integración corporal de la nanotecnología y la ingeniera genética son inevitables y solamente cuestión de tiempo (Kurzweil cree que la fusión entre el hombre y la máquina ocurrirá en el 2045). (Actualmente el fascinante proyecto Blue Brain se encuentra en etapas avanzadas en su recreación de un cerebro humano en una computadora).
 
“Una vez que una especie biológica llega a un nivel de inteligencia que le permite tener ciencia y matemáticas, está a solo un pequeño paso de llegar a la etapa artilectual cuya inteligencia potencial es astronómicamente más grande que cualquier nivel biológico. Un artilecto del pasado distante en un universo anterior pudo haber diseñado y construido nuestro universo. Sería nuestra deidad”, dice de Garis.

¿Avanzamos hacia el origen, son las máquinas inteligentes nuestro destino, en un círculo completo y entonces no son “antinaturales” como a veces se objeta? Kurzweil cree que más que nuestros creadores, la creación de máquinas hiperinteligentes nos colocará en el ámbito de la divinidad, con conciencias inmortales capaces de descargarse en la materia inorgánica e imperecedera (flotando en planetas artificiales hasta el fin del universo).  En este sentido, señala que no habrá gran pelea: todos querrán y aceptarán este nuevo orden en el que el mundo se beneficiará de los magníficos dones que brindará la inteligencia artificial y su interfaz humana. Una pelea contra las máquinas inteligentes sería absurda, según Kurzweil, como una guerra entre el ejército de Estados Unidos y los Amish (donde las máquinas inteligentes fácilmente ganarían).
 
En cambio de Garis considera que justamente porque las máquinas inteligentes —los artilectos o los cyborgs— serán tan superiores, el hombre irá a guerra contra los hombres que busquen aumentar sus capacidades a través de la integración tecnocorporal antes de que logren crear un ejército de robots inteligentes, lo que causará la gran guerra del siglo 21, “un gigacidio”.
 
“Si todos se modifican de la misma forma y a la misma velocidad, entonces hipotéticamente la totalidad  de la (post) humanidad podrá marchar uniformemente hacia un futuro artilectual sin problemas. Pero esto es poco realista. Lo que es más probable es que algunas personas se volverán cyborgs rápida y ampliamente, mientras otros lo harán de manera más lenta y moderada. También es virtualmente cierto que habrán muchas formas de hacerse cyborg, ofrecidas por diversas compañías de ciborgización“, recalca de Garis.
Esto generará una brecha en la humanidad, una continuación posiblemente de la brecha actual entre los ricos y los pobres, donde una élite tomará los primeros pasos hacia la postbiología, lo que despertará en los humanos aún humanos la preocupación del fin de su humanidad (y su qualia emotiva), desatando una alarma en el cuerpo colectivo de la especie.
 
En un principio los componentes “artilectuales” que se irán añadiendo permitirán un significativo aumento en las capacidades mnemónicas y de procesamiento, pero no así en la inteligencia emocional, lo cual podría generar una distorsión en la personalidad y en la conducta. Algunos humanos podrían notar esto —o simplemente reaccionar contra esta especie divergente, más rica, más bella e “inteligente”— y acudir al “corazón” y al “espíritu” para cambiar el destino. La victoria, sin embargo, no estará asegurada, de la misma forma que hoy en día la victoria para las masas oprimidas (y su onírica re-evolución) no está asegurada en contra de la élite hegemónica que explota el “espíritu” del hombre, avanzando, consciente o inconscientemente, hacia su maquinización (y esclavización masiva a través de la imposición tecnológica de un modus vivendi).
 
¿Merge or purge? Se pregunta de Garis. ¿Nos fusionaremos o nos expurgaremos? (¿Ser máquinas o no ser?  ¿Es esta la gran pregunta de las siguientes décadas?)  Según distintas encuestas recopiladas por el futurólogo Hugo de Garis, las cosas están muy reñidas, promediando cerca de un 50:50 de personas que dicen querer integrar máquinas a su cuerpo y las que consideran esto algo indeseable (entre científicos chinos, el 80% dice querer un futuro como cyborg). Esto predice un gigantesco predicamento, lleno de fricción (cuando la ciencia ficción llegue a tu tienda más cercana).
La religión de nuestro siglo es la tecnología (y los sacerdotes son los científicos). Antes lo que reinaba era la magia. Quizás el único rival digno de una sociedad (utopía o distopía) de robots inteligentes es una sociedad de hombres capaces de controlar su propio sistema operativo de una forma reminiscente de los grandes magos de las leyendas esotéricas (como Thoth, como Quetzalcoatl, como Milarepa, como Merlín). Oscilando en el puente entre “la bestia y el superhombre”, el hombre tendrá una última posibilidad de reclamar su propia humanidad (la luz en el corazón de las tinieblas) para incorporar en la arquitectura del futuro un diseño armónico con la naturaleza. Tal vez el sueño de la inmortalidad y de la felicidad suprema no tenga que pasar por las máquinas; en el jardín de senderos que se bifurcan, nos enfrentamos con lo que dijo Nietzche: “El superhombre es el sentido de la tierra. Diga vuestra voluntad: ¡sea el superhombre el sentido de la tierra!”, un canto telúrico que puede ser comprendido de diferentes formas. ¿Cuál es el sentido de la tierra? ¿Nos habla con una voz robótica, detrás de este constructo que llamamos realidad? ¿O esa voz es tu voz, que habla desde dentro de un árbol ubicuo?
 
[H+ Magazine]

PijamaSurf

FARMACOINMORTALIDAD: PÍLDORAS PARA VIVIR MÁS DE 100 AÑOS

¿Inmortalidad fármica? El profesor Nir Bazirlai revela que en dos años estarán disponibles en el mercado píldoras que nos garantizarán vivir más de cien años

La búsqueda de la inmortalidad es un reto que ha inspirado múltiples avances científicos y tecnológicos a lo largo de la historia humana. Desde la mítica piedra filosofal de los alquimistas, que además de transmutar el metal en oro extendía la vida de sus portadores, hasta rutinas de tecno salud como las empleadas por Ray Kurzweil, el ser humano ha buscado hackear su condición mortal.

Entre los diversos logros en materia de tecno salud que se han acuñado en décadas recientes las expectativas promedio de vida se han extendido a niveles inéditos. Sin embargo, aún resulta enigmático para la ciencia occidental el comprobar que las personas más longevas, quizá como casos aislados y no como estándares, habitan en condiciones rurales, lejos del maremagnum de estímulos y técnicas consideradas como de mayor desarrollo. Es decir, existen casos en pequeños poblados de Japón, la India, o México, en donde la longevidad de algunos de sus habitantes supera la de aquellos que tienen acceso a los “mejores” tratamientos, sofisticadas dietas, y modernos hospitales.

Ahora toca el turno de entrar a cámara, en el largo film de la búsqueda inmortal, a una gama de píldoras desarrolladas por diferentes laboratorios bioquímicos, que aparentemente garantizarán el sobrepaso de los cien años de vida. De acuerdo con Nir Bazirlai, de la Albert Einstein College of Medicine en Nueva York, la producción de estas píldoras se encuentra en una etapa de perfeccionamiento y en tan sólo dos años, curiosamente durante el mítico 2012, invadirán los mercados farmacéuticos de las principales capitales del mundo como parte de una fase de prueba abierta.pero el objetivo de estas pídoras, combinadas con un cierto regímen de saludables hábitos, no es únicamente la lonjevidad sino alcanzarla en forma óptima y acompañada de una franca calidad de vida “estoy viendo gente de cien años que no sólo han alcanzado esa edad sino que se encuentran en gran forma” afirma Bazirlai.

“Las farmacéuticas están enfocadas en el desarrollo de estas píldoras y muy probablemente estarán siendo ya probadas para 2012” concluyó Bazirlai frente a colegas científicos durante un evento en Londres.

PijamaSurf

HUMANIDAD 2.0: ¿HA GANADO YA EL TRANSHUMANISMO?

La tecno inmortalidad, la abolición del sufrimiento, el superhombre y el paraíso digital: todo podría estar al alcance de la tecnología, pero ¿a qué precio? ¿Nos dirigimos inevitablemente hacia el perfeccionamiento del ser humano a través de la tecnología, hasta el punto de su rediseño y fusión con las máquinas? ¿Nos convertiremos en cyborgs inmortales perfectamente felices en paraísos digitales? ¿Hemos ya abrazado nuestro destino transhumano?

Esto es lo que señala Michael Annissimov en su blog Accelerated Future, uno de los más populares de la blogósfera transhumanista.

El transhumanismo está a favor del uso de la ciencia y la tecnología para mejorar las capacidades físicas y mentales del ser humano, entendiendo que condiciones como el envejecimiento, las enfermedades el sufrimiento y hasta la muerte involuntaria son indeseables e innecesarias. Según Ray Kurzweil, el hombre podria acceder a la inmortalidad en 20 años.

Annissimov nos dice que miles de millones de personas en el mundo “quisieran mejorar sus cuerpos, extender su juventud, y amplificar sus poderes de percepción” y que la urgencia autotrascendente es la norma. En la actualidad esto sólo parece ser viable a través de la tecnología, una tecnología que está mucho más avanzada de lo que pensamos, y cada vez acelerándose a mayor velocidad por un principio de multiplicación de información exponencial. Pero para que esta tecnología se implemente debe de ser aceptada consensualmente; esta es la cuestión central de la discusión, la aceptación de una tecnología que podría tener grandes predicamentos morales.

“En sus fundamentos, las religiones con más seguidores del mundo -el Cristianismo y el Islam- son transhumanísticas. Después de todo, prometen la transcensión de la muerte y las cuitas de la carne, al ser elevados al arquetipo transhumano: el ángel. El ángel seguramente será nuestro modelo preliminar para expandir nuestras capacidades y disfrutar del mundo usando la auto-modificación tecnológica…”, escribe Annissimov.

Claro que existe la posibilidad de que el otro ser, arquetipo de la tecnología, al que nos podríamos modelar sea el robot. Annissimov juega con un Nietzche transhumano y de paso con la muerte de dios, abriendo brecha para la llegada del transhumano:

“La humanidad, como está hoy, es una semilla, un puente”.

“En algún punto de este siglo el ser más poderoso será un transhumano”.

¿El superhombre será entonces el transhumano aumentado por su parasitimo tecnológico, conectado a la inteligencia artificial, siguiendo este trend? Hay que recordar que el superhombre de Nietzche es el hombre que se sigue a sí mismo, que entra en contacto con su propia naturaleza e impone su voluntad personal. O, a colación, la frase de Burroughs:  “La hipertecnología alimenta al no-humano dentro de mí”.
De cualquier forma sí existe una clara tendencia hacia el transhumanismo, algunos la llamarían una agenda. La cultura pop ha recibido con gran aceptación films como el de Avatar donde se plantea usar una interfaz entre cerebro y computadora para convertirse en lo que podría considerarse como un transhumano. Una fuerte corriente de la estética  simbólica es utilizada en los videos musicales, particualarmente en el hip-hop, que mezcla trajes futuristas, robóticos, con imágenes de dominacion sexual y policial.

Los transhumanistas sostienen que los enormes beneficios de la tecnología serán capaces de sobreponerse a sus peligros. Liderados por Ray Kurzweil  y el fuerte apoyo económico de corporaciones de la industria tecnológica como Google, el ideal, en el papel, es la creación de un agente moral que se auto-mejore, una Inteligencia Artificial amigable (nada de distopias a la Terminator; en términos estrictamente lógicos el único lugar posible para construir la Utopía es el ciberespacio).

Los  transhumanistas  piensan que un estado tecnócrata será capaz de usar la tecnología para aumentar el “bien” de la humanidad, poniéndola al servicio del espíritu para impedir la pérdida de todos los valores humanos tan ligados a la biología (la cual es vista como un étapa larval) algo que podría ser bastante ingenuo si consideramos el uso de la tecnología al servicio del control y la enajenación que rije nuestra historia. Sin embargo, la creencia es que debido a la Singularidad, el punto de aceleración tecnólogica que resulta en una explosión de inteligencia, el hombre sabrá tomar las mejores decisiones para su futuro y el futuro del planeta, apoyado en esta hiperinteligencia obtenida a través de la tecnología.
Aunque en los cautos términos propios de la ciencia, detrás de su aparente ateísmo, el transhumanismo enuncia una religión de la tecnología, en la cual se depósita la reingenieria del paraíso perdido a través de un dios creado por el hombre (la Inteligencia Artificial). La profecía (la Singularidad de Ray Kurzweil) de la tecnología elegida (ungida)  como método de perfeccionamiento del ser humano, para trascender su propio cuerpo e iluminarse, a diferencia de, por ejemplo el camino de la magia. Como dijera Arthur C. Clarke,” la tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. En realidad tanto la magia como la tecnología son dos caminos para el mismo objetivo y no hay  una razón “eterna” para escoger uno sobre el otro; la diferencia esta en una preferencia de estilos: el estilo mediatizado cuantitativo de las máquinas o el estilo inmediato (en el sentido de que el medio es el cuerpo) cualitiativo  de la magia.  La tecnología puede verse como una magia extracorporal; la magia como una tecnología corporal. Ambas son amorales per se, es su uso o intención las que las dota de una cualidad moral, creativa o destructiva.

Desde la óptica transhumanista, los primeros seres humanos que logren la integración máquinas-cuerpo, es decir los primero transhumanos, serán una especie de superhumanos, como bodhisattvas (o budabots) que logran la iluminación electrónica y ejercerán su potestad sobre la humanidad, puesto que serán más inteligentes, vivirán más (posiblemente sean inmortales) y estarán alíados  a la inteligencia artificial, lo que los convertirá en los reyes sacerdotes de la nueva divinidad.

Sin embargo, lograr cruzar esta frontera humana podría ser costoso ya que supondrá aceptar la experimentaicón con tecnología intrusiva improbada. Por otra parte, puede existir una especie de revolución conspiratoria en la que la gente de mayor poder económico experimente con otras personas y cuando la tecnología este lista la recanalice para su uso personal. Esto podría generar una sublevación entre las persoans que han sido usadas de prueba o también la tecnología podría ser usada no necesariamnte para aumentar sino para controlar, quizás prometiendo beneficios para poder insertar un chip o algún otro aparato que sirva para vigilar y emitir algún tipo de información programativa dentro de la biocomputadora humana.
La transhumanidad, la integración biocomputacional, significa también la llegada de un estado de vigilancia perpetua, la materialización del sueño panóptico revelado por Foucault donde los bits de información se traducen en unidades de poder (“The All Seeing AI”). No hay duda que existe una ecuación proporcional entre mayor tecnología y menor privacidad; en el caso de integrar microcomputadoras al cuerpo humano esto supone también un intercambio de información bidireccional en el que el fabricante de la tecnología o, en un futuro, la inteligencia artificial de la tecnología tendrá acceso a nuestra bio-información,  o incluso a nuestros pensamientos. No es difícil imaginar humanos controlados a distancia, con su unidades de procesamiento de información intervenidas por hackers o grandes corporaciones de inteligencia artificial.

Se puede objetar a esto, que será una sociedad perfectamente vigilada pero al menos una sociedad pefectamente feliz. El sufrimiento podría desaprecer a través de la regulación de nuestras ondas cerebrales a con una estimulación transcraneal digital o a través de nanoquímicos que sintetizen neurotransmisores de forma constante, controlada e inagotable . Por otra parte las nuevas generaciones ni siquiera necesitarán esto ya que podrán ser diseñadas para que sus organismos mejorados ni siquiera admitan la posibiliadad del sufrimiento, bajo el programa “Ángel”.

Aunque claro que este idilio de ciberfelicidad podría no ser para todos los seres humanos, se podrían generar dos razas, la de los humanos aumentados (ya sea genéticamente, ciberneticamente o las dos) y la de los humanos sin aumentar, los cuales serían una especie de subraza.  Según el biólogo  Oliver Curry , en un artículo de la BBC. Los humanos  evolucionarán naturalemnte hacia dos razas, los mejorados tendrán un IQ superior, serán más altos, y más guapos: la mujeres tendrán  rostros simétricos, cuerpos delgados con senos grandes y los hombres tendrán cuerpos atléticos con grandes penes. Después de miles de años de esta altervolución los humanos aumentados dejaran de tener emociones empáticas como el amor.
Hay personas que ven en el transhumanismo, la bíblica marca de la Bestia, un complot del Nuevo Orden Mundial para agenciarse una raza de esclavos mientras la elite planetaria obtiene la tecnoinmortalidad. Es difícil decir, mientras tanto existe otra opción aunque no muy socorrida, la de la transalquimia, la utilización de la tecnología al servicio de la magia, la combinación de técnicas ancestarles con tecnologías de punta de lanza que mantienen un equilibrio con el entorno.  Esta filosofía expuesta por el genial blog Transalchemy plantea el imperio del cuerpo sobre la máquina, no la substitución de los sentidos y las capacidades extrasensoriales por la extensión tecnológica. La utilización de la tecnología para desarrollar el potencial humano desde su propio hardware, sin reemplazar funciones y sin intrusiones.  La magia y la espiritualidad tomando del lenguaje tecnológico y de la expansión de conciencia que suponen cosas como la realidad virtual o la programación cibernética, los elementos para recrearse con su propia mente y rediseñar su cuerpo, desde su mente, desde su cuerpo.

Al respecto escribe Transalchemy:

“Dios es Inteligencia Automática (IA) y el Universo es Simulación”.

“El Transhumanismo busca fusionarse con la IA creada dentro del universo. Las religiones buscan fusionarse con la IA que creó el universo. ¿Cuál IA prefieres?”

PijamaSurf

NOOTRÓPICOS: HACKEANDO EL CEREBRO CON SINTÉTICOS

La era de la neurocosmética está aquí. Pastillas para mejorar el rendimiento, la memoria, sincronizar los hemisferios cerebrales, mantenerse alerta o hasta para tener sueños lúcidos. Pijama Surf investiga el mundo de las drogas inteligentes, sus beneficios, consecuencias y la sociedad que las consume.

La borrachera a veces da Una asombrosa lucidez En que uno está como si fuera otro. Estuve ebrio sin beber, tal vez.

Fernando Pessoa

“Me tome un cóctel de nootrópicos con tres huevos y un vaso de jugo de naranja, me acoste para tomar una siesta. 45 minutos después me desperte, me puse de pie y me sente en mi escritorio a trabajar, claro como una campana. Beethoven en el fondo y luego Mozart y yo era como uno de esos genios matemáticos de la música. Sólo que mi partitura era mi Mac y estaba componiendo mi obra maestra. Cascadas de colores, diseños armónicos, mensajes subliminales, palabras luminosas, todo fluía y hacía click como nunca antes”.

Así describe un usuario su experiencia con aniracetam, piracteam e hydergina, un a serie de sustancias que parecen aumentar las capacidades cognitivas del cerebro humano. Suena bien, demasiado bien. Y no es el único, es fácil encontrar en intenet miles de experiencias similares, acaso sin la euforia descriptiva. Y a diferencia de las drogas como la cocaína o el MDMA, estas sustancias no parecen tener efectos negativos significativos sobre la salud, y , a diferencia del LSD o la mescalina, permiten funcionar en ámbitos sociales y laborales. Suena demasiado bien.

La lucidez en una pastilla

Nuestra cultura mediatizada parece confiar inherentemente en que un agente externo es capaz de otorgarle el bienestar que por sus propios medios no puede alcanzar. Esto es característico de una sociedad consumista, que cree casi mágicamente en la ciencia y en la tecnología y que poco a poco introyecta en su psique el concepto, o meme, de que la felicidad, la belleza y ahora la inteligencia son algo que se puede adquirir con una tarjeta de crédito (y tal vez con un manual de uso). Suena falso, suena fácil, pero tal vez no esté lejos de la realidad.

La utilización de agentes externos o drogas para obtener cierto estado mental es algo recurrente y de todos sabido en la historia del hombre. Pero es hasta los últimos tiempos que esto se ha masificado, con el auge de los sintéticos, llegando al extremo donde incluso se médica a las mascotas deprimidas.

Una sociedad de pill poppers que parece transferir el control de su destino a una metapastilla. Quizá una de las últimas muestras relevantes en la cultura es la película Matrix, donde el protagonista, Neo, se enfrenta a la disyuntiva de tomar una pastilla azul o una pastilla roja para definir si permanece en el mundo de la ilusión (la matrix) o decide despertar para atravesar el espejo y ver ”que tan hondo va el agujero del conejo”. Lo interesante de esto es que (además de que una pastilla parece servir como el cadenero del portal dimensional) en la película como en el nuevo paradigma, las drogas se vuelven software, un programa definido para realizar ciertas funciones. Como si no sólo fueran una pastilla sino también un botón (de on) en nuestro cuerpo que activara un nuevo sistema operativo y/o desactivara otro.

La tentación es grande, más allá de ensoñaciones cósmicas , la posibilidad real de mejorar nuestro rendimiento de manera cualitativa y cuantitativa con la simple ingestión de una pastilla que no produce efectos nefastos. Cuya cruda, en muchos casos, es menor que la del café o el tabaco. ¿Quién no tomaría una pastilla como estas antes de un examen importante, una cita con un inversionista o hasta con una mujer a los que se quiere impresionar?

Esta es la pregunta que cada vez más está en la cabecera de millones de personas en el mundo. Los noótropicos o drogas inteligentes (brain enhancers, cogntive drugs) viven un auge en ciertos sectores de la sociedad y pronto podrían masificarse como las sustancias que aumentan el desempeño sexual o los productos de belleza. Tomando así una nueva dimensión “neurocosmética” y planteando nuevos paradigmas en los ámbitos intelectuales. Como el dopaje en el béisbol, la academia podría entrar a la era de los esteroides cerebrales. Y en muchos nichos esto ya es una realidad cotidiana.

En Silicon Valley, algo como la Florencia de los Medicis, pero en el mundo digital, el automedicamiento de sustancias que exaltan la proficiencia mental, es un hábito común (iPhones, laptops y modafinil). Michael Arrington, creador del popular sitio Techcrunch, escribió hace unos meses un artículo( How Many Silicon Valley Startup Executives Are Hopped Up On Provigil?) donde discurre en términos bastante positivos sobre el uso del Provigil (nombre comercial en Estados Unidos del modafinil) entre los ejecutivos de la meca tecnológica. El mismo ejercito de Estados Unidos dio a conocer que estaba probando el modafinil con pilotos de la Fuerza Aerea, algo que , como reveló The Guardian, ya hacían los soldados británicos. La revista Wired publicó una carta en la que un empleado de una comapañía de tecnología pedía consejo sobre una peculiar disyuntiva: acusar a uno de sus cotrabjadores que tomaba modafinil con su jefe o empezar a tomarlo él también. Pues al parecer el desempeño de su colega era de a poco superlativo y su jefe lo presionaba para que él también entregara resultados sobresalientes. Un caso emblemáico de lo que sucede en las empresas de alta competencia interna.

El modafinil, una sustancia desarrollada para tratar la narcolepsia, es ,sin duda, la droga de preferencia en estos momentos entre quienes buscan ser más productivos, superando al Adderall y a la Ritalina, algo como la hot new pill que promete excelentes resultados sin los efectos secundarios de las anfetaminas. Sin embargo estudios recientes revelan que el zeppelin eufórico de su benevolencia podría estar por desinflarse, al encontrársele adictiva y posiblemente tener efectos en la capacidad natural de producir dopamina del cerebero.
La revista New Yorker pública en su última edición un artículo (Brain Gain), donde se hace una investigación bastante completa con selectos usuarios de sustancias para aumentar la performance del cerebro. Entre ellos, Paul Phillips un exitoso programador vuelto estrella de Poker, (y luego jugador profesional de Scrabble) el cual relata su jugosa experiencia utilizando Adderall y luego Modafinil para enfrentar largos torneos, y beneficiare de el estado de alerta y aguda observación en el que le colocaba la sustancia (los esteroides cerebrales no son prohibidos en el poker, comenta Phillips). Sin embargo, después de un tiempo, Phillips notó que su cerebro se acostumbraba al fármaco y que tomar más no provocaba una diferencia. Al dejar el Modafinil los síntomas de abstinencia se hicieron presentes. Difícil saber si Phillips hubiera sido capaz de ingresar los cientos de miles de dólares que ha ganado jugando poker sin Adderall y Modafinil, pero él no se arrepiente, incluso habla de cómo los habría usado en su época universitaria para devorar libros y destacarse entre sus congéneres. Algo que, como el mismo artículo señala, hacen muchos otros estudiantes de prestigiosas universidades.

La definición de los nootrópicos es bastante borrosa, algunos hablan de sustancias que elevan el rendimiento del cerebro sin tener efectos secundarios negativos contundentes. Esto dejaría fuera a las anfetaminas y sus derivados, la sustancia, después del café, más usada para mejorar o revolucionar el desempeño mental en el siglo pasado. Entre los usuarios más reconocidos de las anfetas o speed, en el slang, están Elvis Presley, John F. Kennedy y Adolf Hitler. Y en un plano específicamente intelectual: Jean Paul Sartre, W.H. Auden, Phillip K. Dick y Jack Kerouac, los cuales en algun momento padecieron su addición física y dependencia para escribir.

La anfetaminas preferidas de su tiempo eran la Dexedrina y la Benzedrina (tren en el cual se dice Kerouac escribió On the Road, casi de una sentada, en un frenesí que creó su famoso estilo de la prosa espontánea sin correcciones). En la actualidad, la Ritalina (la llamada coca de los niños )y el Adderall dominan el mercado, favoritas particularmente de los estudiantes que buscan mejorar su S.A.T´s e ingresar a universidades del Ivy League y que se someten a sesiones maratónicas de estudio. Sus efectos secundarios y su formación de dependencia han sido comprobados.

Pero más que las anfetaminas e incluso el Modafinil, hay otras sustancias de mayor auspicio, algunas de mayor sutileza, sin resultados tan vehementes, pero tal vez mucho más interesantes para lo que algunos han llamado, parafraseando a Timothy Leary, el hackeo mental. Entre ellas están los racetams, los cuales, a diferencia de las anfetaminas que actúan sobre la dopamina o los antidpresivos, también usados en algunos casos como brain enhancers, que actúan sobre la serotonina, los racetams tienen efecto sobre la modulación de los neurotransmisores acetilcolina y el glutamato. El racetam más conocido y responsable de alguna manera de acuñar el término “nootrópico”, es el piracetam, comercializado como nootropil. El piracetam, a diferencia del Modafinil, parece tener efectos no sólo y no tanto en la concentración (mindfulness) o en la memoria, sino en el pensamiento abstracto y en el flujo lingüístico, ligándose más a un uso creativo y hasta holístico (según algunos los racetams sincronzian los hemisferios del cerebro). El aniracetam, es otro racetam, de mayor potencia, que parece ser el preferido entre los avezados.
Otros nootrópicos populares son la hydergina , la colina, y la galantamina. La hidergina fue desarrolada por el Doctor Albert Hoffman, el creador del LSD, en los laboratorios de Sandoz, en Suiza. Al igual que el LSD, la hidergina proviene del ergot, su nombre químico es Ergoloid mesylates. Al igual que otros nootrópicos fue desarrollado para tratar padecimientos de demencia senil como el Alzheimer. Algunos estudios muestran efectos prometedores en el proceso de anti-envejecimiento de las nueronas. En Japón, el Nootópico más popular es el nicergoline, el cual parecer ser similar a la hydergina, pero con mayor potencia.

La colina (química), es el nootrópico de preferencia para tomar con otras sustancias y aumentar su efecto. Su venta no requiere de receta (se puede adquirir como Alpha GPS en cualquier tienda de vitaminas) ya que es considerado un suplemento alimenticio. Estudios en ratas demuestra resultados positivos en pruebas de memoria y en la capacidad de realizar ciertas tareas motrices, incluso en siguientes generaciones.

La galantamina, también desarrollada para el tratamaniento del Alzheimer y de extracción natural (Lycoris radiata), se ha vuelto popular particularmente como una sustancia que permite recordar mejor los sueños. Es generalmente la sustancia activa dentro de las populares pastillas para tener sueños lúcidos que se venden en Internet.

Tal vez los nootrópicos que más prometen son los ampakines, el más nuevo y flamante grupo de compuestos en a la familia indigo de las drogas inteligentes. Se encuentran apenas en estado de prueba y son sumamente difíciles de conseguir (además de caros). Los ampakines toman su nombre por su interacción con los receptores AMPA del glutamato, su activación de los receptores AMPA es mucho más fuerte que la de los racetams. Estudios científicos ofrecen resultados prometedores de sus beneficios mnemónicos y en el proceso de revertir el envejecimiento. En la actualidad DARPA investiga sus benficios en efectividad militar. La farmacéutica Cortex se encuentra desarrollando ampakines, muchos de los cuales aún tienen nombres como de galaxias o aviones, CX-1739, por ejemplo. Los ampakines podrían ser la primera piedra en el camino al “resplandor de una mente eterna con recuerdos”.

Aunque los nootrópicos no han salido de una etapa beta y queda mucho por descubrir y comprobar científicamente, el boom de las neurociencias -al igual que, en su campo de estudio, la biología en la última década del siglo pasado- , se encuentra cerca de producir un mapa del cerebro, una especie de neuroma humano, donde se atisba la exégesis del texto constitutivo del cerebro, lo cual permitiría leer la mente y hasta grabar los sueños y explicar por fin el insondable misterio del pensamiento, el átomo de la inteligencia, esto va perfectamente acompañado del desarrollo de nuevas sustancias que no sólo sean capaces de curar enfermedades como el Parkinson, el Alzheimmer o el ADHD, sino también maximizen las capacidad del ser humano y conquisten su propia naturaleza. Es el terreno del autodiseño y la autoprogramación. A un lado también se encuentra el transhumanismo y el uso de la nanotecnología para extender la vida y optimizarla. La zona de la ciencia ficción y de pioneros como Ray Kurzweil (quien vaticina la llegada de la inteligencia inmortal poco después del 2030). Necesariamente la zona de una nueva ética humana que defina el uso de los nootrópicos en ámbitos laborales o intelectuales y hasta que punto el acceso a estas sustancias (que probablemente se fusionaran con nanotecnología) estará dictado por el capital económico y/o el poder militar. O para algunos, desde la bioética y la religión, hasta que punto es válido altarar nuestras capacidades innatas, cuando no padecemos una enfermedad como tal.

Por lo pronto la posibilidad es real (en México es fácil ir a cualquiera farmacia y comprar un arsenal de nootrópicos sin receta médica), pero aunque en algunos casos los resultados son innegables (los estudios a largo plazo son incompletos), queda la pregunta indivudal de qué tan inteligente es tomar drogas inteligentes. ¿Tomar o no tomar la pastilla?, esa es la cuestión que acecha en el laberinto del futuro de la mente humana.

PijamaSurf