SETI, o SAC: ¿DEBERÍA LA BÚSQUEDA DE INTELIGENCIA EXTRATERRESTRE SER UNA BÚSQUEDA DE CONCIENCIA EXTRATERRESTRE?

GREG            A finales del año pasado, el legendario ufólogo Jacques Vallée subió a su sitio web un artículo bastante extraordinario, con poca fanfarria.

¿Qué me hace describirlo de esa manera? La asombrosa fusión de la base de conocimientos de los coautores, y los temas que discute en relación con las futuras estrategias de SETI.

En primer lugar, los tres autores del artículo:

El propio Jacques Vallée, un erudito conocido sobre todo por su estatus en el campo de la ufología, pero que también tiene títulos superiores en astrofísica e informática, es un novelista galardonado, un capitalista de riesgo, y contribuyó a los fundamentos de Internet a través de su trabajo para la ARPANET.

Federico Faggin – físico, ingeniero, empresario e inventor, quizás más conocido por diseñar el primer microprocesador comercial, el Intel 4004.

Garry Nolan – un renombrado profesor de microbiología e inmunología de la Universidad de Stanford (director del “Laboratorio Nolan”). Nolan estuvo en las noticias el año pasado por su investigación de la ‘momia alienígena‘ de Atacama (y también se rumorea que es el seudónimo de ‘James’ en el American Cosmic de Diana Walsh Pasulka).

¿En cuanto a los temas (del artículo)? Aunque el título del trabajo – “Hacia una investigación multidisciplinaria SETI” (PDF) – podría sonar como una llamada genérica para que los astrónomos trabajen con académicos en otros campos, en la realidad los autores están sugiriendo que el SETI considere las ideas de campos que incluyen la parapsicología, la investigación de la conciencia, las anomalías y la ovnilogía.

Como se puede imaginar, probablemente no es lo que la mayoría de la gente en SETI -conocida por alinearse con organizaciones escépticas- desearía ver. Pero aparentemente, al menos algunos dentro de SETI lo hacen: en Twitter, Garry Nolan explicó que el documento fue escrito originalmente a petición de alguien de SETI, pero cuando se hizo obvio que se perdería entre las propuestas “convencionales”, el trío puso fin a su participación.

Había alguien en seti (no ese tipo de Milquetoast SSh) que quería nuestras ideas sobre la mesa. Pero la mesa estaba llena de mediocridad, así que decidimos que teníamos mejores cosas que hacer que tratar de hablar con los monos para que bajaran de los árboles y de las cuevas…. 🤣😇

– Garry P. Nolan (@GarryPNolan) 2 de mayo de 2019

Afortunadamente, aunque se retiraron del proyecto, Vallée puso el artículo en su sitio para que todos nosotros lo leyéramos. Entonces, ¿qué tiene que decir?

Comienza recapitulando los orígenes del SETI en la ‘Ecuación de Drake‘, y el fracaso de la organización en encontrar evidencia de inteligencia extraterrestre en décadas posteriores.

En este trabajo, sacamos lecciones de la no detección de tales señales electromagnéticas reconocibles a pesar de más de medio siglo de esfuerzo sostenido. Proponemos ampliar el alcance de los parámetros de la ecuación de Drake aprovechando hechos recientemente descubiertos sobre formas de vida, conciencia y modos potenciales de comunicación que los fundadores de SETI no tenían a su disposición en las primeras décadas. También apoyamos el concepto de una búsqueda EM ampliada en entornos menos ruidosos.

El documento examina tres áreas en las que los conceptos centrales de SETI podrían ser reevaluados o reconsiderados:

 

 

1. Una ecuación de Drake revisada y las expectativas de la inteligencia extraterrestre

Vallée, Faggin y Nolan plantean dos cuestiones en relación con la revisión de la ecuación de Drake: la primera, en lugar de buscar las condiciones de la vida tal como la conocemos, “y de la inteligencia directamente derivada de dicha vida”, “¿no podríamos plantear el problema en la forma de “una búsqueda de la conciencia”?

Si asumimos que la conciencia no siempre puede estar unida a un cuerpo en el sentido material, biológico, tal como lo entendemos actualmente, ¿cómo podrían revisarse los parámetros de la ecuación de Drake?

En segundo lugar, el trío señala que “cada avance en los sistemas de comunicación de largo alcance de la humanidad ha tenido una corta vida media (fuegos, telégrafo, teléfono, ondas de radio, ondas de fibra óptica y ondas de terahercios, por nombrar sólo algunos)”. Y mientras que las ondas electromagnéticas pueden ser el medio principal de las comunicaciones humanas actuales, “es ‘lento‘ a distancias interplanetarias y quizás discutible a escala cósmica – en donde una civilización puede trascender el entendimiento o desaparecer en los marcos de tiempo entre ‘Hola’ y ‘Sí, ¿quién llama?'”. Como tal, se preguntan, ¿debería SETI estar considerando cómo las civilizaciones alienígenas avanzadas podrían haber trascendido las ondas EM como un modo de comunicación?

Radioseñales en las actuales redes informáticas (o de fibra óptica) no habrían sido detectadas con los mejores equipos electrónicos en los años 60, así que ¿qué dice eso de una civilización verdaderamente avanzada que podría ser 10 años de miles o millones de años más antigua que la nuestra? ¿Existen formas novedosas de “señal” que podríamos monitorear estudiando otras propiedades físicas por las cuales se sabe que el universo opera actualmente? ¿Es el electromagnetismo la única forma de comunicación? ¿Hemos considerado los enfoques de señalización cuántica entre nuestras modalidades de señalización?

2. La biología moderna y la IA avanzada sugieren que se necesitan extensiones del modelo

El primer punto planteado por Vallée, Faggin y Nolan no es una crítica novedosa al SETI y a cómo debería quizás ampliar su horizonte cuando se trata de considerar métodos avanzados de comunicación. Pero su segundo punto comienza a dirigirse a áreas mucho más heréticas.

Comienza en un territorio razonablemente ortodoxo, señalando que “en el momento en que se inició el modelo SETI, la definición científica común de vida era estrecha. Algunas formas de vida en la Tierra aún no habían sido descubiertas, como las archaea, los extremófilos que sobreviven en condiciones durísimas cerca de los volcanes submarinos, o las algas que prosperan en el hielo”.

Estos ejemplos por sí solos, señalan, sugieren que las criaturas podrían evolucionar en condiciones muy diferentes a las anticipadas por la Ecuación de Drake. Pero luego, añadiendo ideas relacionadas con el progreso de la IA y la ‘evolución post-biológica‘, sugieren que el modelo “podría incluso incluir civilizaciones que han transferido su conciencia y su capacidad de comunicarse con sustratos físicos tales como plasmas o sistemas de estado sólido capaces de operar a temperaturas, presiones y otras condiciones ambientales muy por encima y por debajo de los rangos permisibles para la vida basada en el carbono”.

Como tal, dicen, el SETI no debería centrarse sólo en estrellas con “sistemas habitables”, ya que todas partes podrían ser habitables para formas de vida avanzadas: “En tal forma podrían haber emigrado lejos de su estrella “natal” y una búsqueda clásica no los encontraría. Nos centramos en las estrellas – pero ¿se están ignorando los vastos alcances del espacio intergaláctico o los volúmenes entre los Super-Cúmulos?”

Y luego, el trío se dirige al territorio que probablemente hizo palidecer a unos pocos rostros dentro de SETI….

En este punto, se están estudiando nuevos modelos para la evolución de la conciencia y la materia que sugieren nuevas posibilidades de interpretar la naturaleza de la realidad y que están en contradicción con una visión materialista del mundo. Esto incluye la posibilidad de otras formas de comunicación o contacto con inteligencias extraterrestres que son consideradas “ciencia ficción” por la ciencia convencional, pero que tienen una historia extraordinaria de evidencia anecdótica. Estamos hablando de todo, desde telepatía, empatía, visión remota y experiencias fuera del cuerpo que pueden estar apuntando hacia canales de comunicación más allá de lo que las ondas electromagnéticas pueden revelar.

…Las proteínas en nuestro cerebro que forman nuestras neuronas se encuentran en una mezcla cuántica donde la información se transfiere de maneras aún insondables. ¿Son esas proteínas y productos biológicos completamente ciegos a todas las formas de información que pasan a través de ellos?

Como he dicho, ¡es un documento extraordinario!

3. Las señales anómalas proporcionan una oportunidad para probar nuevas hipótesis

El tercer punto planteado por el trío habría hecho que personas como Seth Shostak hubieran tenido que sudar la gota gorda al leer la propuesta, mientras se adentra en ese territorio prohibido del SETI, las tierras salvajes de la ovnilogía.

El artículo señala que “una civilización experimentada en la comunicación entre especies tendría que adaptar la comunicación a cada nueva especie que espera contactar, o podría tener un modo común para tal interacción”, y plantea la pregunta: “Entonces, ¿qué es lo que realmente constituye una señal?”

¿Una posible respuesta? OVNIs.

En los últimos 60 años se han hecho progresos en el estudio de los objetos anómalos de los que se ha informado en la atmósfera y fuera de ella por observadores competentes, tanto civiles como militares, en todos los países. Aunque el tema ha sido controvertido, se han formado varios grupos serios para examinar y analizar las observaciones del público y los archivos especiales de los informes de aviación. Estas observaciones pueden no ser directamente relevantes para la “detección” de una inteligencia no humana, pero proporcionan un banco de pruebas preparado para la mejora de la metodología y su extensión a formas de conciencia que podrían haber viajado ya a nuestro sistema solar. Muchas observaciones astronómicas intrigantes, pero confiables, de los siglos XVIII y XIX tienden a confirmar esta posibilidad.

Si eliminamos una señal potencialmente fuerte de la mesa de consideración, es decir, algo que de alguna manera está señalando “directamente” a nuestra conciencia hoy en día, ¿estamos cegándonos a la señal “wow” que hemos estado buscando? ¿Hemos definido la solución de manera tan estrecha que cuando llama a nuestra puerta nos negamos a ver lo que es?

O: “¿Es la aparición de una anomalía claramente no terrestre en el cielo una señal?”

El artículo continúa explicando:

Los físicos actuales argumentan ahora y razonablemente las realidades cuánticas, los conceptos multiverso, los impulsos “warp”, el universo como una simulación…. sin embargo, la ecuación de Drake (y SETI) quita estas consideraciones de la mesa. Si hay más de un universo, cada uno con diferentes líneas de tiempo y potencialmente diferentes reglas de la física, ¿podrían ser capaces de avisarnos a un nivel subconsciente, mientras que todavía no hemos aprendido a entender lo que estamos recibiendo?

Y para los valientes científicos de SETI que llegaron al final del documento, concluyen explicando por qué sienten que es importante “pensar fuera de la caja” cuando se trata de las direcciones futuras de SETI. “No hace mucho tiempo que los aviones, los viajes a la luna e incluso la energía nuclear eran considerados ridículos”, dice el trío. “¿Sacan las pruebas de la mesa si no pueden ser explicadas, o si no encajan en un modelo preconcebido?”

Como tal, le imploran al investigador del SETI de mente abierta, vale la pena considerar ideas que la mayoría descarta de plano.

“Está bien tener modelos y la navaja de Occam. Pero no son verdades universales, y la historia demuestra que el descubrimiento ocurre cuando no se ignoran las anomalías”.

Leed: “Hacia una investigación multidisciplinaria SETI” (PDF)

GREG                  DailyGrail

EL NUEVO PASATIEMPO DE LOS SUPER RICOS: CAZAR EXTRATERRESTRES

KEITH A. SPENCER     La búsqueda de señales de radio alienígenas es financiada en gran parte por multimillonarios. ¿Es una buena idea?

En la era de los barones ladrones, el símbolo de estatus más importante para los súper ricos era tener el nombre de uno en una biblioteca o universidad, a lo Andrew Carnegie, John D. Rockefeller o Andrew W. Mellon. Hoy en día, ese símbolo de estatus, -al menos para cierto segmento de la élite de Silicon Valley-, es un radiotelescopio. El Instituto SETI, acrónimo de “Search for Extraterrestrial Intelligence” (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), es la principal organización internacional encargada de explorar los cielos en busca de señales potenciales de civilizaciones extraterrestres. En la actualidad, el Instituto SETI está financiado en gran medida por donantes individuales – y la lista de donantes principales se lee como un quién es quién de la riqueza tecnológica. Entre los mayores contribuyentes del Instituto SETI: luminarias multimillonarias como William Hewlett y David Packard, homónimos de la Corporación Hewlett-Packard; Gordon Moore, cofundador de Intel; Paul Allen, cofundador de Microsoft; y Yuri Milner, el capitalista de riesgo nacido en Rusia metido en muchos negocios de Silicon Valley. Aparte de que todos son multimillonarios, todos los mencionados anteriormente trabajan o trabajaron de alguna forma en tecnología.

La búsqueda de E.T. no siempre fue una empresa privada. Cuando los astrónomos se dieron cuenta por primera vez de que las ondas de radio podían utilizarse para la comunicación interestelar, muchos gobiernos e investigadores académicos se interesaron en la posibilidad de buscar señales extraterrestres. Después de todo, la búsqueda de ondas de radio es un proceso relativamente barato y fácil; sólo tienes que apuntar tus radiotelescopios hacia el cielo y escuchar. Frank Drake, ahora profesor emérito de astronomía en la Universidad de California, Santa Cruz, inició la primera búsqueda SETI cuando, en 1960, apuntó a dos estrellas cercanas con una antena del Observatorio Nacional de Radioastronomía.

Durante un tiempo, el gobierno federal, a través de la NASA, financió esfuerzos para escuchar las señales potenciales de los extraterrestres. Sin embargo, en 1993, el senador de Nevada Richard Bryan introdujo una enmienda en un proyecto de ley de asignaciones de la NASA que despojó a los esfuerzos del SETI de la NASA de cualquier financiación, a pesar de sus minúsculos costos en comparación con el presupuesto general de la NASA. La búsqueda más extensa de esfuerzos de inteligencia extraterrestre se trasladó a un modelo de financiación privada basado en la donación; así nació el Instituto SETI, una organización sin fines de lucro.

No es una coincidencia que la privatización de la búsqueda de inteligencia extraterrestre ocurriera en el mismo momento en que las economías occidentales estaban adoptando reformas económicas neoliberales, vendiendo amplias franjas del estado de bienestar social a intereses privados, contratando a otros, y confiando en fundaciones privadas para cumplir con tareas que anteriormente habían sido del dominio del gobierno: cosas como proporcionar vivienda, comida y refugio a los ciudadanos; subvenciones para la educación superior; financiación de las artes y las ciencias, etc. “La era del gran gobierno ha terminado“, declaró el presidente Clinton en su discurso sobre el Estado de la Unión de 1996, tomando prestada una calumnia (“gran gobierno“) que la derecha había inventado para tratar de emponzoñar la noción de que cualquier forma de gobierno podría ser cualquier cosa menos hinchada e intratable.

El neoliberalismo es un sistema global de poder minoritario, saqueo de naciones y expolio del medio ambiente… un sistema hegemónico de intensa explotación de la mayoría“, escribieron Alfredo Saad-Filho y Deborah Johnston en “Neoliberalismo: Una Mirada Crítica“. En la medida en que las políticas neoliberales otorgan “poder minoritario” a un pequeño grupo de élites, el neoliberalismo es esencialmente una forma suave de autoritarismo, en la medida en que dichas políticas toman los aparatos democráticos del Estado y los ponen en manos privadas, o los asignan a tecnócratas inexpugnables. Esta es quizás la razón por la que la industria de la tecnología, con su tendencia a menudo ridiculizada de comprimir todas las cuestiones sociales en “problemas” y “soluciones” excesivamente simplificados, encaja tan bien con la mentalidad neoliberal: todo el ethos de Silicon Valley es dejar que los expertos técnicos apliquen sus trucos y soluciones a la vida cotidiana, en sus propios términos monetizados.

¿Qué tiene que ver toda esta charla sobre el neoliberalismo con los alienígenas? Resulta que la historia del SETI y del Instituto SETI es realmente una historia de economía, específicamente del neoliberalismo. Porque no sólo la búsqueda de E.T. está en manos privadas, sino que aquellos que creen en su misión, y aquellos que buscan extraterrestres, les han otorgado propiedades extrañas que reflejan más la era en la que vivimos que cualquier principio cósmico “universal” de la sociología.

Echa un vistazo a Silicon Valley y encontrarás todo tipo de tecnólogos que están convencidos de que tienen una idea bastante clara de cómo serán los extraterrestres una vez que los conozcamos. En 2015, un grupo de científicos y directores generales, entre ellos Elon Musk, firmaron una carta de advertencia contra los intentos teóricos de enviar mensajes a los extraterrestres; en ella, escribieron sobre su preocupación de que “debido a que recientemente (en términos cósmicos) hemos alcanzado una capacidad de comunicación interestelar, es probable que otras civilizaciones comunicativas que encontremos sean millones de años más avanzadas que nosotros“.

Las proyecciones sobre las intenciones de los alienígenas también aparecen en las páginas de prestigiosas revistas científicas, incluyendo Nature, que publicó un editorial en 2006 sobre su temor de que un alienígena reciba un mensaje humano que pueda “revelar algún defecto peculiar en nuestro maquillaje psicológico que los especialistas en ‘operaciones encubiertas’ alienígenas podrían empezar a buscar formas de explotar“. Oye, eso suena como la trama de “Half-Life”.

George Basalla, un historiador que ha escrito extensamente sobre la historia de SETI, cree que los creyentes de SETI son más parecidos a los seguidores religiosos que a los científicos. Cita las formas en que los científicos del SETI son incapaces de evitar transponer la civilización humana, la cultura y las costumbres a los teóricos alienígenas, un pecado que nubla su capacidad para buscar E.T. en primer lugar. “A pesar de los esfuerzos de los científicos del SETI para evitar las trampas del antropomorfismo, duplican la vida terrestre y la civilización en planetas distantes, creando una sucesión de mundos extraterrestres que reflejan los suyos“, escribe Basalla. Continúa: “Los investigadores de SETI tienden a transferir la vida y la cultura terrestre al resto del universo porque operan más allá de los límites de su conocimiento y competencia cuando discuten la universalidad de la ciencia y las matemáticas, la evolución biológica y cultural, la idea de progreso, la naturaleza de la tecnología y el significado de la civilización“.

La propiedad transitiva de la arrogancia

La arrogancia de los científicos que transponen la cultura humana, la civilización, las creencias y la biología en su búsqueda de inteligencia extraterrestre tiene un extraño espejo en los multimillonarios de Silicon Valley que donan a esta tentativa. Cualquiera que haya pasado tiempo en Silicon Valley es consciente de la vanidad de la tecnocracia de élite que gobierna el valle, con su creencia pseudoautoritaria en la creación de una sociedad libre de democracia dirigida, administrada y operada por tecnócratas. Y mientras que las fundaciones privadas de las élites tecnológicas, -desde la Fundación Bill y Melinda Gates hasta la Iniciativa Chan-Zuckerberg-, hablan de este objetivo de rehacer el mundo en sus propios términos inexplicables, ocasionalmente alguien lo dice en voz alta, como cuando el capitalista de riesgo y cofundador de PayPal Peter Thiel escribió: “Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles“.

Llamémoslo chovinismo STEM (de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés, nota del traductor), tal vez. Es una tendencia que es bastante perceptible en las decisiones empresariales del mundo de la tecnología. Obsérvese: la transformación de Facebook en una especie de pseudo-nación estatal, y sus garantías públicas de que hará todo lo posible para mantener intacta la integridad de nuestras democracias, lo cual, como señaló astutamente Max Read, es aterrador escuchar proveniente de una corporación. O el distópico Soylent, un sustituto alimenticio en polvo diseñado para solucionar el “problema” de comer eliminando por completo los placeres de la comida; o en la competencia desesperada entre las mayores compañías de tecnología para automatizar los coches y así eliminar a todos los conductores humanos; o en la saga de la tan malvada “Bodega”, un nuevo intento de automatizar y eliminar las tiendas de esquina dirigidas por personas…. Podría continuar. En cualquier caso, el extraño culto de Silicon Valley cree profundamente que son los tipos más inteligentes de la sala, y que el mundo debería ser gobernado por sus reglas.

Este tipo de mentalidad se extiende hasta los esfuerzos filantrópicos de Silicon Valley, que a menudo se basan en fantasías tecno utópicas sobre cómo funciona el mundo. El director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, tuvo una vez la arrogancia de creer que él solo sabía cómo arreglar las escuelas públicas de Newark, a pesar de no tener experiencia educativa; Zuckerberg donó 100 millones de dólares en el intento pero sin resultado alguno. Demasiado para el gobierno de los tecnócratas.

Así que volvamos al SETI y al Instituto SETI. Todos los multimillonarios llegan a un punto en el que su dinero ya no les compra poder ni felicidad; muchos multimillonarios recurren a la filantropía para amortiguar aún más su legado y su ego, ya que aunque nadie puede lograr la inmortalidad práctica, dotar una biblioteca, universidad o edificio es lo más cercano que pudiera  llegar a tener nuestro nombre para siempre.

El siguiente paso para los tecnócratas super-ricos, entonces, es tener su nombre en lo que puede ser el evento más importante en la historia de la humanidad: la búsqueda para afirmar que no estamos solos en el universo. En la actualidad, gran parte de la infraestructura del Instituto SETI es nombrada por y para sus donantes: está el Allen Telescope Array, nombrado en honor a Paul Allen; y la Breakthrough Prize Foundation de Yuri Milner, su donación de $100 millones para proyectos del SETI. Si una señal es realmente descubierta en virtud de uno de estos esfuerzos, el donante multimillonario indudablemente se convertirá en una especie de icono durante los próximos mil años, todo por tener el privilegio de gastar el dinero que hizo de la mano de obra de otros para pagar a otras personas para que construyeran un telescopio (o financiaran un programa de subvenciones) con su nombre en él.

En una era en la que nuestra cultura se obsesiona con las vidas y creencias de los CEOs y billonarios, y muchos los ven como nuestros salvadores, parece imprudente promover nuestra adulación. Después de todo, nos metimos en nuestro lío político trumpiano creyendo que los que son ricos son inteligentes, y viceversa; sin embargo, los verdaderos talentos de los ricos tienden a evitar los impuestos y a presionar a los políticos para que hagan cosas para aumentar sus ganancias.

Independientemente de si usted piensa que las señales alienígenas están a la vuelta de la esquina o no, la privatización del Instituto SETI es un triste reflejo de la tendencia de las instituciones que actúan en el interés público a ser llevadas al reino del donante privado. Por ahora, el Instituto SETI vive en la intersección de un diagrama de Venn: un círculo lee “la arrogancia de los technorati“, el otro círculo “nuestro momento económico”. Si hay extraterrestres ahí fuera leyendo, me disculpo de antemano por los bichos raros que dirigen nuestro extraño planeta.

KEITH A. SPENCER  (28/11/17)        Alternet        [Traducido por JUAN PEDRO MOSCARDÓ para LibertaliadeHatali]   Fuente original:  Salon

POR QUÉ SI RECIBIMOS UN MENSAJE EXTRATERRESTRE LO MÁS PRUDENTE ES DESTRUIRLO SIN SIQUIERA LEERLO

CARLOS ZAHUMENSZKY  Para unos, la idea de una inteligencia extraterrestre poniéndose en contacto con los seres humanos es un sueño. Para otros es una pesadilla. Un nuevo estudio analiza los supuestos en caso de que ese contacto se hiciera realidad y su recomendación es extraña: no deberíamos ni leer el mensaje.
El estudio en cuestión lleva por título Comunicación Interestelar: Descontaminar el mensaje es imposible y es obra del astrónomo Michael Hipke, del Observatorio Sonneberg en Alemania, y de John G. Learned, profesor del Grupo de Física de Alta Energía en la Universidad de Hawai.
Hipke y Learned han estudiado los intentos del SETI de captar señales de supuestas civilizaciones extraterrestres y ponen el acento en un detalle: nadie, ni siquiera los científicos del SETI, están convencidos de que una inteligencia extraterrestre tenga buenas intenciones solo por el hecho de ser más avanzada. Learned explica a Universe Today:

No hay ninguna razón lógica para asumir que una civilización alienígena será benevolente sabia y amable solo por su dilatada experiencia como civilización.
De hecho, creo que es mucho más ilustrativa la analogía de nuestra propia historia. ¿Hay alguna civilización a la que le haya ido bien después de encontrarse con otra civilización tecnológicamente avanzada? Siempre hay una primera vez, pero a menudo pienso en la saga Alien como una noción mucho más creíble.

¿Y si nos envían el ADN codificado de esto?

Cuando el mensaje es el arma

La idea de que nuestro encuentro con una civilización avanzada sea fatal para la especie humana no es nueva, pero de ahí a temer el propio mensaje hay un trecho. ¿Por qué Hipke y Learned recomiendan no escuchar ninguna transmisión o incluso destruirla sin ni siquiera tratar de entenderla?
La razón está en la teoría de la relatividad especial. Según nuestra concepción del universo (la única que tenemos con base científica por ahora) es imposible viajar más rápido que la luz. Si a ello añadimos el increíble tamaño del cosmos, sencillamente es absurdo montar una flota estelar para conquistar la Tierra. Costaría demasiado y se tardaría demasiado en llegar.
Es mucho más práctico destruir la humanidad con un mensaje…
La naturaleza de este mensaje solo puede imaginarse, pero si lo pensamos bien cualquier cosa puede ser dañina. Un simple aviso (aunque sea mentira) que diga “Vuestro Sol va a explotar dentro de una semana” desataría una explosión de pánico global tan espectacular que tendríamos suerte si no destruimos nuestra propia civilización antes de que se cumpla el plazo.
La idea de un concepto filosófico o cultural destruyendo una civilización no es tan descabellada. Los historiadores siguen debatiendo si la aparición de la Biblia fue a la postre la causa de la destrucción del imperio romano.
Si nos vamos a supuestos menos filosóficos, una transmisión puede usarse para codificar información que sea letal en sí misma. Datos que se reconstruyan formando un virus informático o una inteligencia artificial capaz de crecer en nuestras redes de información, instrucciones para crear un arma biológica disfrazadas de regalo. El guión de películas como Species no es ninguna locura si consideramos el uso de un mensaje como arma.

El problema de la contención

El problema de fondo es que hoy en día es imposible que un mensaje de ese tipo sea acallado o destruido. Sí, pese a lo que puedan creer los conspiranoicos, si el SETI recibe un mensaje extraterrestre es imposible ocultarlo a la población. La Declaración de Principios Concernientes a Actividades de Detección de Inteligencia Extraterrestre es un documento aprobado, revisado y suscrito por la Academia Internacional de Astronáutica. Ese documento establece que si alguien descubre una comunicación de índole extraterrestre debe almacenar el contenido de esa comunicación y transmitirlo a otros científicos por cualquier medio a su alcance. En realidad bastaría con que lo suba a Reddit y espere a que los usuarios lo descarguen.
Es una buena noticia si trabajamos con la hipótesis de que el mensaje es benevolente, pero si el mensaje es un arma sencillamente no podremos contenerla. Estamos acabados antes de empezar.
Hipke y Learned no tienen una solución a este problema de contención. Incluso aunque el mensaje estuviera cifrado, sería imposible encerrarlo en un entorno controlado. Las redes descentralizadas se encargarían de descifrar el código (y desencadenar sus hipotéticas consecuencias) tan rápido como un superordenador. Sobre todo teniendo en cuenta la naturaleza del mensaje. Si algún día recibimos una transmisión de origen extraterrestre va a ser un día histórico. Simplemente aún nos sabemos si para bien o para mal. [Arxiv vía Universe TodayGIZMODO

VIDA AVANZADA PUEDE EXISTIR EN UNA FORMA QUE ESTÁ MÁS ALLA DE LA MATERIA

6a00d8341bf7f753ef01b7c92277f4970b-800wiEl astrofísico Paul Davies de la Arizona State University sugiere que la tecnología avanzada ni siquiera puede ser de materia. Que podría no tener un tamaño o forma fija; no tienen fronteras bien definidas. Es dinámica en todas las escalas de espacio y tiempo. O, por el contrario, no parece hacer nada en absoluto que podamos discernir. No consiste en cosas discretas, separadas; sino más bien en un sistema, o una sutil correlación de alto nivel de las cosas.

¿Son la materia y la información, pregunta Davies, todo lo que hay? Quinientos años atrás, escribió Davies, “el concepto mismo de un dispositivo que manipula la información o el software habría sido incomprensible“. ¿Podría haber un nivel aún más alto, aún fuera de toda experiencia humana, que organiza los electrones? Si es así, este tercer nivel “nunca se manifestaría a través de observaciones hechas a nivel informativo, y menos aún a nivel de la materia.”

Debemos estar abiertos a la posibilidad distinta de que una tecnología alienígena avanzada de mil millones de años pueda operar en el tercer o quizás un cuarto o quinto nivel, todos los cuales son totalmente incomprensibles para la mente humana en nuestro estado actual de evolución.

Susan Schneider, de la Universidad de Pennsylvania, parece estar de acuerdo. Ella es uno de los pocos pensadores-fuera del reino de la ciencia ficción que han considerado la noción de que la inteligencia artificial ya está ahí fuera, y lo ha estado por eones.

Su estudio, Alien Minds, pregunta: “¿Cómo piensan los extraterrestres inteligentes? ¿Tendrían experiencias conscientes?, ¿sentiría de una cierta manera por ser un extraterrestre?”

Aunque somos conscientes de que nuestra cultura es antropomorfa, Schneider imagina que su sugerencia de que los extraterrestres son superordenadores nos pueda parecer extravagante. Entonces, ¿cuál es su razón de ser para la visión de que la mayoría de las civilizaciones alienígenas inteligentes tendrán miembros que son inteligencia artificial superinteligente?

Schneider presenta tres observaciones que apoyan su conclusión para la existencia de la superinteligencia extraterrestre.

La primera es “la observación de la ventana corta“: Una vez que una sociedad crea la tecnología que podría ponerla en contacto con el cosmos, está a sólo unos cientos de años de cambiar su propio paradigma de la biología a la IA (inteligencia artificial). Esta “ventana corta” hace que sea más probable que los alienígenas que encontremos sean postbiológicos.

La observación de la ventana corta está apoyada por la evolución cultural humana, al menos hasta el momento. Nuestras primeras señales de radio datan sólo de ciento veinte años, y la exploración espacial tiene sólo cincuenta años, pero ya estamos inmersos en la tecnología digital.

El segundo argumento de Schneider es “la mayor edad de las civilizaciones alienígenas“. Los partidarios de SETI han concluido a menudo que las civilizaciones extraterrestres serían mucho más antiguas que las nuestras “… todas las líneas de evidencia convergen en la conclusión de que la edad máxima de la inteligencia extraterrestre sería de miles de millones de años, específicamente de 1.700 millones a 8.000 millones años.”

Si las civilizaciones son millones o miles de millones de años más viejas que nosotras, muchas serían mucho más inteligentes que nosotros. Según nuestros estándares, muchas serían superinteligentes. Somos bebés galácticos.

¿Pero serían formas de IA, así como formas de superinteligencia? Schneider dice, sí. Incluso si fueran biológicas, simplemente teniendo mejoras biológicas del cerebro, su superinteligencia sería alcanzada por medios artificiales, y podríamos considerarlas como “inteligencia artificial“.

Pero ella sospecha algo más extraño que esto: que no estarán basadas ​​en el carbono. Subirla (uploading) permite a una criatura acercarla a la inmortalidad, permite reinicios (reboots), y le permite sobrevivir bajo una variedad de condiciones que las formas de vida basadas en carbono no pueden. Además, el silicio parece ser un mejor medio para procesar la información que el propio cerebro. Las neuronas alcanzan una velocidad pico de unos 200 Hz, que es siete órdenes de magnitud más lenta que los microprocesadores actuales.

http://www.dailygalaxy.com/my_weblog/2017/09/-the-alien-observatory-advanced-life-may-exist-in-a-form-thats-beyond-matter.html

Modificado por orbitaceromendoza

VIDA EXTRATERRESTRE POSTBIOLÓGICA

pb1Vida avanzada extraterrestre: “puede tener mil millones de años, con tecnología más allá de la materia”

“Creo que es muy probable -de hecho, inevitable- que la inteligencia biológica sea sólo un fenómeno transitorio… Si alguna vez encontramos inteligencia extraterrestre, creo que es muy probable que sea postbiológica en la naturaleza”, escribe Paul Davies de la Universidad Estatal de Arizona en The Eerie Silence. Expertos de renombre mundial desde el físico Sir Martin Rees de la Universidad de Cambridge hasta el astrobiólogo Davies han preguntado que si tuviéramos que encontrar a una tecnología alienígena muy superior a la nuestra, aun estaríamos dándonos cuenta de lo que era. Una tecnología de un millón o más años antes de la nuestra parecería milagrosa.

pb3De hecho, Davies sugiere en The Eerie Silence, que la tecnología avanzada podría incluso no estar hecha de materia. Podría no tener tamaño fijo o forma; ni tener límites bien definidos. Ser dinámica en todas las escalas de espacio y tiempo. O, por el contrario, parecer que haga nada en todo lo que podamos discernir. No consiste en cosas discretas, separadas; sino que es un sistema, o una correlación sutil de nivel superior de las cosas.

¿Son materia e información, pregunta Davies, todo lo que hay? Hace quinientos años, escribe Davies: “el concepto mismo de un dispositivo de manipulación de la información, o software, habría sido incomprensible. ¿Podría haber un nivel aún más alto, hasta ahora fuera de toda experiencia humana, que organice los electrones? Si es así este “tercer nivel” nunca se manifestará a través de observaciones hechas a nivel informativo, y menos aún a nivel de la materia.

Debemos estar abiertos a la posibilidad real de que la tecnología avanzada extraterrestre de mil millones de años de edad pueda operar en el tercer, o tal vez incluso un cuarto o quinto nivel -todos los cuales son totalmente incomprensibles para la mente humana en nuestro estado actual de la evolución en 2012.”

Susan Schneider, de la Universidad de Pensilvania parece estar de acuerdo. Ella es una de los pocos pensadores -fuera del reino de la ciencia ficción- que han considerado la idea de que la inteligencia artificial ya está ahí, y lo ha estado durante eones.

pb4Su estudio reciente, Alien Minds, pregunta “¿Cómo pensarían las inteligencias extraterrestres? ¿Tendrían experiencias conscientes? ¿Sentirían una cierta manera de ser un extraterrestre?” Saber que no estamos solos en el universo sería una realización profunda, y ponernos en contacto con una civilización extraterrestre podría producir sorprendentes innovaciones tecnológicas y conocimientos culturales.

Schneider se pregunta: ¿cómo podrían pensar los extraterrestres? Y, ¿serían conscientes? No creo que la mayoría de las civilizaciones extraterrestres avanzadas serían biológicas, dice Schneider. Las civilizaciones más sofisticadas serán formas postbiológicas de inteligencia artificial o superinteligencia extraterrestre.

Los programas de Búsqueda de Inteligencias Extraterrestres (SETI) han estado buscando vida biológica. Nuestra cultura ha representado siempre a los extraterrestres como criaturas humanoides con pequeñas barbillas puntiagudas, ojos enormes y grandes cabezas, al parecer, albergando cerebros que son más grandes que los nuestros. Paradigmáticamente, son “pequeños hombres verdes.” Si bien somos conscientes de que nuestra cultura es antropomorfisante, Schneider imagina que su sugerencia de que los extraterrestres son supercomputadoras nos puede golpear muy duro. Entonces, ¿cuál es su justificación de la opinión de que las civilizaciones extraterrestres más inteligentes tendrán miembros que son inteligencias artificiales (IA) superinteligentes?

La presentación de Schneider ofrece tres observaciones que, en conjunto, apoyan la conclusión de la existencia de superinteligencia alienígena.

La primera es “la corta ventana de observación”: Una vez que una sociedad crea la tecnología que podría ponerlos en contacto con el cosmos, están sólo a unos pocos cientos de años lejos de cambiar su propio paradigma de la biología a la IA. Esta “ventana corta” hace que sea más probable que los extraterrestres que nos encontremos sean postbiológicos.

La corta ventana de observación es apoyada por la evolución cultural humana, al menos hasta el momento. Nuestras primeras señales de radio se remontan sólo a alrededor de ciento veinte años, y la exploración espacial está a sólo unos cincuenta años de edad, pero ya estamos inmersos en la tecnología digital.

pb2El segundo argumento de Schneider es “la mayor edad de las civilizaciones extraterrestres.” Los defensores de SETI a menudo han llegado a la conclusión de que las civilizaciones extraterrestres serían mucho más antiguas que la nuestra …todas las líneas de evidencia convergen en la conclusión de que la edad máxima de una inteligencia extraterrestre sería de miles de millones de años, en concreto [esta] oscila desde 1,7 mil millones hasta 8000 millones de años.

Si las civilizaciones son millones o miles de millones de años más antiguas que nosotros, muchas serían mucho más inteligentes que nosotros. Para nuestros estándares, muchas serían superinteligentes. Somos bebés galácticos.

¿Pero serían formas de IA, así como formas de superinteligencias? Schneider dice, sí. Incluso si fueran biológicas, por el mero hecho de tener mejoras cerebrales biológicas, su superinteligencia se alcanzaría por medios artificiales, y podríamos considerarlas como siendo “inteligencias artificiales”.

Pero ella sospecha algo más fuerte que esto: que no van a estar basadas en el carbono. La subida de información permite que una criatura esté cerca de la inmortalidad, permite reinicios, y le permite sobrevivir bajo una variedad de condiciones que las formas de vida basadas en el carbono no pueden hacerlo. Además, el silicio parece ser un mejor medio para el procesamiento de la información que el cerebro mismo. Las neuronas alcanzan una velocidad pico de aproximadamente 200 Hz, que es siete órdenes de magnitud más lento que los microprocesadores actuales.

http://www.dailygalaxy.com/my_weblog/2015/12/advanced-alien-life-may-be-a-billion-years-old-and-exist-with-technology-beyond-matter-weekend-featu.html

Modificado por orbitaceromendoza

¿ESTAMOS ENVIANDO LOS MENSAJES ADECUADOS A LOS EXTRATERRESTRES?

Fue en el siglo XX cuando la humanidad empezó a transmitir concienzudamente al espacio.
Fue en el siglo XX cuando la humanidad empezó a transmitir concienzudamente al espacio.

Tras décadas enviando sonidos e imágenes al espacio todavía no hemos obtenido respuesta. ¿Estamos haciendo algo mal?

La artista Carrie Paterson lleva mucho tiempo soñando con mandar mensajes más allá de nuestro planeta y su idea es darle a estos una nueva dimensión: la del olor. Si les hiciésemos llegar fórmulas de distintos componentes químicos aromáticos, dice Paterson, los extraterrestres podrían reconstruir ciertos elementos que les permitirían definir la vida en la Tierra: el olor de las heces o de la sangre de animales, esencias de flores o frutas, o el olor de la gasolina, por ejemplo.De esta manera, la vida inteligente en otros planetas que tenga la capacidad de ver o escuchar como nosotros podría explorar el género humano a través de sus olores, uno de los más primitivos y ubicuos de todos los sentidos. La idea de Paterson es la última de una serie de intentos de hallar vida inteligente fuera de nuestro Sistema Solar.

Hace cuarenta años, el radiotelescopio Arecibo en Puerto Rico envió un mensaje al espacio, y desde la invención de la televisión y la radio, se podría decir que esta clase de envíos al espacio ha sido constante. Sin embargo, en años recientes astrónomos, artistas, lingüistas y antropólogos se han ido poniendo de acuerdo en que crear mensajes comprensibles para alienígenas es más complicado de lo que parecía. Hace pocos días, Paterson y otros especialistas en el tema se reunieron en una conferencia sobre comunicación en el Cosmos, organizada por el SETI, el programa de búsqueda de vida inteligente más allá de la Tierra.

¿Error de traducción?

Han pasado 40 años desde que el radiotelescopio Arecibo en Puerto Rico envió un mensaje al espacio.
Han pasado 40 años desde que el radiotelescopio Arecibo en Puerto Rico envió un mensaje al espacio.

Siempre hemos querido enviar mensajes sobre la humanidad más allá de nuestro planeta. Según Albert Harrison, psicólogo espacial, los primeros intentos serios para contactar con vida fuera de la Tierra ocurrieron hace dos siglos. En el siglo XIX el matemático Carl Gauss propuso cortar árboles en hileras en un bosque y rellenar el espacio con trigo, cuenta Harrison en uno de sus libros. “El contraste entre los colores formaría un triángulo gigante y tres cuadrados conocido como la figura de Pitágoras, que podría ser vista desde la Luna o Marte”, asegura Harrison.

Este mensaje fue llevado a las estrellas por la nave Pioneer.
Este mensaje fue llevado a las estrellas por la nave Pioneer.

Pero fue en el siglo XX cuando la humanidad empezó a transmitir concienzudamente al espacio. El mensaje enviado por el telescopio Arecibo, que estaba formado por 1.679 bits digitales, nos parecería simpático hoy, y se vería como una versión vieja de un videojuego. Y aun así es posible que este tipo de mensajes resulten ser incomprensibles para los alienígenas.

Tecnología anticuada

Para ser escuchados, los discos de oro a bordo del Voyager necesitan que alguien entienda cómo usar un reproductor de discos.
Para ser escuchados, los discos de oro a bordo del Voyager necesitan que alguien entienda cómo usar un reproductor de discos.

El requerimiento básico para entender el mensaje enviado por la sonda Voyager hace 35 años es un reproductor de discos. Extraterrestres que los puedan reproducir a 16 y 2/3 revoluciones por minuto oirán saludos en 55 idiomas. ¿Pero cuánta gente en la Tierra tiene hoy día reproductores de discos? ¿Qué pasaría si los alienígenas con los que nos intentamos comunicar fuesen muy distintos a nosotros, tanto física como mentalmente? Supongamos que un humano que pueda hablar en alienígena quiere explicar a alguien que no es de nuestro planeta el concepto de la reproducción sexual: ¿tendría alguna posibilidad de ser comprendido?, se preguntan los expertos. Aparentemente, compartir un mismo contexto es esencial para la comprensión.

¿Listos para una respuesta?

Los alienígenas de Independence Day no vinieron en son de paz
Los alienígenas de Independence Day no vinieron en son de paz

Aunque hayamos estado enviando mensajes no hemos preparado al planeta para lo que pudiese pasar si obtuviésemos respuesta: el primer contacto causaría probablemente pánico. Podríamos pensar que la respuesta se debe a un deseo de dominación galáctica, o peor, que son pacíficos cuando en realidad no lo son. Si tenemos en cuenta lo fácil que es tener un malentendido en una comunicación con un humano a través de un email, entonces podemos darnos una idea de la dimensión de un malentendido interestelar. Y aunque la respuesta llegue tal como esperábamos, los choques culturales son siempre posibles.

Mensaje atemporal

Entonces, ¿cuál es la mejor manera de comunicarse? Eso todavía está por verse. A lo mejor es a través del olor, o de otras técnicas que todavía no hemos descubierto.

Claramente, crear un mensaje que sea atemporal, que no esté culturalmente condicionado y que sea universalmente comprensible es una verdadera hazaña. Pero para empezar, ser honestos sobre quiénes somos es importante si lo que queremos es establecer un diálogo con extraterrestres que dure siglos, dice Douglas Vakoch, director de composición de mensajes interestelares en el SETI. “No intentemos ocultar nuestros defectos”, pide Vakoch. “El mensaje que mandemos a otro mundo tiene que ser claro: somos una civilización joven, en nuestra adolescencia tecnológica. Tenemos muchos problemas aquí en la Tierra y ni siquiera estamos seguros de si estaremos aquí cuando llegue la respuesta”. “Pero, a pesar de todo, también tenemos esperanza: especialmente en nosotros mismos”.
Al final, lo que importa, dice Paterson, es que reparen en quién envió el mensaje, en aquellos que quieren decir “aquí hay algunas cosas importantes, nuestro ADN, matemáticas y física. Y aquí está también nuestro deseo de decir: soy como tú, pero también diferente”.

TRACEY LOGAN
BBC Future

¿CÓMO CAMBIARÍA LA HUMANIDAD SI SUPIÉRAMOS QUE LOS ALIENÍGENAS EXISTEN?

IOAún tenemos que descubrir alguna señal de una civilización extraterrestre, una posibilidad que literalmente podría cambiar de la noche a la mañana. Si esto ocurriera, nuestro sentido de nosotros mismos y de nuestro lugar en el cosmos sería perturbado para siempre. Incluso podría cambiar el curso de la historia humana. ¿O no?

La semana pasada(*publicado originalmente el 14/2/14, n. T.), Seth Shostak, de SETI, afirmó que detectaremos una civilización alienígena en 2040. Personalmente, no creo que esto vaya a suceder (por razones que puedo esclarecer en un futuro post – pero la Paradoja de Fermi indudablemente es un factor,así  como el problema de la recepción de señales de radio coherentes a través de distancias estelares). Pero me hizo preguntarme: ¿Cómo, en todo caso, cambiaría la trayectoria del desarrollo de una civilización si tuviera definitiva prueba de que extraterrestres inteligentes (ETI) fueran reales?

Encontrar a un mundo parecido al nuestro

Mientras pensaba en esto, asumí un escenario con tres elementos básicos.

En primer lugar, que la humanidad tendría este descubrimiento histórico dentro de los próximos años. En segundo lugar, que nosotros de hecho no hemos contactado con otra civilización (sólo la recepción, por ejemplo, de una transmisión de radio – algo así como una señal de Lucy que nos de pistas de su existencia). Y en tercer lugar, que la ETI en cuestión estaría más o menos al mismo nivel de desarrollo tecnológico que nosotros (por lo que no estarían mucho más avanzados que nosotros; sin embargo, si la señal proviniera de una distancia extrema, como cientos o miles de años luz de distancia, estos extraterrestres probablemente serían muy avanzados. O podrían haber desaparecido del todo, víctimas de su propia autodestrucción).

Lancé esta pregunta a mi amigo y colega Milan Cirkovic. Él es un investigador asociado en el Observatorio Astronómico de Belgrado y un destacado experto en SETI.

“Bueno, esa es una pregunta muy práctica, ¿no?” , respondió. “Debido a que la gente ha estado esperando algo así desde 1960 cuando se puso en marcha SETI, -en realidad no han estado esperando encontrar supercivilizaciones de mil millones de años de edad ni sólo algunas estúpidas bacterias.”

De hecho, la filosofía subyacente de SETI en el transcurso de sus 50 años de historia ha sido que probablemente vamos a detectar una civilización más o menos igual a la nuestra,- para bien o para mal. Y sin duda, en retrospectiva, se comenzó a buscar “para mal” cuando se desvanecieron las esperanzas de un éxito temprano. Frank Drake y sus colegas pensaron que encontrarían señales de ETI con bastante rapidez, pero resultó no ser el caso (aunque el eco de Drake todavía se puede escuchar en el injustificado optimismo de contacto de Seth Shostak.

“Enormes Implicaciones”

“Algunas personas argumentaron que una simple señal no significaría mucho para la humanidad”, añadió Cirkovic, “pero creo que Carl Sagan, como de costumbre, tuvo una buena respuesta a esto.”

En concreto, Sagan dijo que la comprensión misma de que no somos los únicos en el universo tendría enormes implicaciones para todos aquellos campos en los que el antropocentrismo reina.

“Lo que quiere decir, supongo, la mitad de todas las ciencias y cerca del 99% del otro discurso, no científico”, dijo Cirkovic.

Sagan también creía que la detección de una señal podría reavivar el entusiasmo por el espacio en general, tanto en términos de investigación y, finalmente, la colonización del espacio.

“Este último punto era bastante clarividente, en realidad, porque en el momento en que dijo esto no había mucho entusiasmo al respecto y era mucho menos visible y evidente de lo que es hoy”, agregó.

Sin duda esto probablemente generaría una tremenda excitación y entusiasmo por la exploración espacial. Además de expandirnos en el espacio, se añadiría un impulso para llegar a su encuentro.

Al mismo tiempo, sin embargo, algunos de los presentes en la Tierra podrían contra-argumentar que debemos permanecer en casa y ocultarnos de civilizaciones potencialmente peligrosas (ah, pero ¿y si todo el mundo hiciera esto? ). Irónicamente, algunos incluso podrían argüir que deberíamos reforzar de manera significativa nuestras tecnología militares y espaciales para afrontar las potenciales amenazas alienígenas.

Trayectorias de desarrollo

En respuesta a mi pregunta sobre la detección de la ETI que afecta a la trayectoria de desarrollo de las civilizaciones, Cirkovic respondió que los dos puntos de Sagan se pueden generalizar a cualquier civilización en sus primeras etapas de desarrollo.

Él cree que la superación de los prejuicios de especie, junto con un interés constante e interacción con el medio cósmico, debe ser deseable para cualquier actor (incluso lejanamente) racional en cualquier lugar. Pero Cirkovic dice que puede haber excepciones, -como las especies que surgen de ambientes radicalmente diferentes, por ejemplo, las atmósferas de planetas jovianos. Tales especies probablemente tendrían una falta de interés en el espacio circundante, que sería invisible para ellos prácticamente el 99% del tiempo.

Así que si Sagan está en lo cierto, la detección de una civilización alienígena en este momento de nuestra historia probablemente sería una buena cosa. Además de fomentar la ciencia y el desarrollo tecnológico, nos motivaría para explorar y colonizar el espacio. Y quién sabe, incluso podría instigar cambios culturales y políticos significativos (incluyendo la aparición de partidos políticos, tanto en apoyo y en contra de todo esto). Incluso podría dar lugar a nuevas religiones, o eliminarlas por completo.

Otra posibilidad es que nada cambiara. La vida en la Tierra seguiría como de costumbre, la gente trabajando para pagar sus cuentas y mantener un techo sobre sus cabezas. Podría haber una especie de desapego a todo el asunto, lo que conduce a una cierta incertidumbre.

Sin embargo, al mismo tiempo, podría dar lugar a la histeria y paranoia. Lo que es peor, y en una retorcida ironía, la detección de una civilización igual a la nuestra (o cualquier tipo de vida menos avanzada que la nuestra, para el caso) podría utilizarse para alimentar la Hipótesis del Gran Filtro de la Paradoja de Fermi. Según Nick Bostrom de Oxford, esto sería un fuerte indicio de que nos espera la destrucción en el (probablemente) cercano futuro, -un filtro que afecta a todas las civilizaciones en nuestro nivel tecnológico actual(o similar). La razón, dice Bostrom, es que, en ausencia de un Gran Filtro, la galaxia debería estar colmada de super-avanzadas ETI en este instante. Lo cual es claramente incierto.

Uff. La estúpida Paradoja de Fermi siempre interponiéndose en el camino de nuestros planes futuros.

GEORGE DVORSKY (14/2/2014) [Traducido por JUAN PEDRO MOSCARDÓ para LIBERTALIADEHATALI]

SIETE MANERAS DE CAZAR ALIENÍGENAS

dreamstime_s_18445115-640x420La búsqueda de extraterrestres no es fácil. Estamos seguros de que esta afirmación es verdadera. El Instituto SETI ha pasado los últimos 50 años buscando signos y señales de alienígenas en la zona de Goldilocks [Ricitos de Oro] (regiones del espacio aptas para la vida humana), y no han encontrado nada, excepto la apócrifa señal WOW, que nunca se repitió.
Ahora, una pandilla de astrofísicos y exobiólogos, entre ellos el preeminente autor Paul Davies, sugiere que ampliemos y diversifiquemos nuestra búsqueda. Esto es lo que está sobre la mesa:

SETT – BÚSQUEDA DE MEGAESTRUCTURAS ALIENÍGENAS

La búsqueda de tecnología extraterrestre es una relativamente nueva, pero muy prometedora, aventura científica. Las civilizaciones alienígenas de tipo II o III de Kardashev invariablemente dejarían evidencia de su existencia, aun cuando florecieran y murieran miles de millones de años atrás. Esta evidencia podría venir en forma de una esfera Dyson, una matriz artificial en órbita de paneles de energía solar que rodea a una estrella. Podríamos estar hablando de un Cerebro Matrioska, una serie de capas esféricas, -como la muñeca rusa-, que se comporta como un motor estelar de Clase B. Un antigua nave espacial normal y corriente es otra posibilidad.

El problema con estos objetos es que probablemente estarían tan lejos en el espacio que sería difícil determinar su existencia. Los astrofísicos dicen que estarían buscando una huella inequívoca de residuos de calor infrarrojo en estrellas lejanas.

EL TELESCOPIO COLOSSUS Y LA DETECCIÓN DE EXOPLANETAS

colossus-alien-hunting-telescopeEl telescopio más increíble jamás construido se podría acabar en cinco años, con un coste de mil millones de dólares. El Colossus va a hacer algo que ningún telescopio ha intentado nunca: ver realmente ciudades alienígenas. Su espejo primario de unos 77 metros (más de dos veces el tamaño de sus predecesores) será capaz de ver los exoplanetas que se hallen  tan lejos como 60 a 70 años luz de la Tierra. ¡Eso es aproximadamente 4.11494987 × 10 14 millas de distancia!

El Colossus también será capaz de buscar el rastro de gases sintéticos, como los clorofluorocarbonos, en las atmósferas de planetas similares a la Tierra. En otras palabras, van a ser capaces de mirar a un planeta y determinar si sus emisiones son el resultado de los volcanes o del detritus industrial.

LA BIOSFERA SOMBRA

shadow-sphereUn tema controvertido en la bioquímica, la teoría de la “biosfera sombra”, propone que los agentes microbianos u otros organismos alienígenas pueden vivir ya entre nosotros. No nos damos cuenta de ellos porque son radicalmente diferentes a nosotros en un nivel molecular. Ellos pueden estar compuestos de arsénico o de otra sustancia por completo distinta. Uno puede extrapolar a partir de esta teoría un escenario aún más extravagante en el que la vida extraterrestre inteligente vive entre nosotros en una biosfera sombra.

CÓDIGO ALIENÍGENA EN NUESTRO ADN

Paul Davies apoya lo que se conoce popularmente como bio-SETI, -un tema cubierto en el webcast de Ghost Diaries con el ufólogo Micah Hanks-, que busca mensajes extraterrestres incrustados en nuestro ADN. Si la idea de la panspermia es cierta y la vida humana se originó en otra parte del universo, es concebible que nuestros creadores utilizaran el genoma humano como portador de mensajes.

SEÑALES DE TECNOLOGÍA NUCLEAR ALIENÍGENA

El elemento plutonio-244 sólo aparece en pequeñas cantidades en la Tierra, con una vida media de 80 millones de años. El descubrimiento de una cantidad sustancial puede indicar tecnología nuclear extraterrestre.

ALIENÍGENAS DE PLASMA

Otra nueva teoría es la idea de que formaciones de plasma podrían ser una forma de inteligencia extraterrestre. FANI(fenómenos aéreos no identificados) plasmoides es el nombre dado a un concepto que no podría ser más especulativo. Los plasmoides pueden volar en formación y organizarse a sí mismos en patrones geométricos y podrían ayudar a explicar algunos de los más enigmáticos casos OVNI.

CHAT CON ET VIA ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO

“Supercomputadoras cuánticas” es un eslogan popular en este momento, pero todavía no tenemos un prototipo que haya sido evaluado por auténticos físicos cuánticos. No obstante, muchos tecnólogos creen que en el futuro utilizaremos el entrelazamiento cuántico para la computación avanzada. Cuando lo hagamos, podríamos hallar que la comunicación con seres de otro sistema estelar o galaxia se lograría mejor notas adhesivas cuánticas.

THEGHOSTDIARIES (14/8/2013)             [Traducido por Juan Pedro Moscardó para LIBERTALIADEHATALI]

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RUINAS DISTANTES (ARQUEOLOGÍA ESTELAR)

Keck-telescopesLos científicos solían escanear los cielos en busca de mensajes de civilizaciones extraterrestres. Ahora buscan sus ruinas.

‘Cuando los arqueólogos interestelares inclinan sus telescopios hacia el cielo, están mirando dentro de la profunda historia del cosmos, pero para encontrar una civilización más avanzada que la nuestra, tienen que inclinar su imaginación hacia el futuro’.

¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad! dice la ruinosa estatua de Ozymandias en el desierto de la imaginación de Shelley. El soneto de Shelley a menudo se interpreta como una seria advertencia de que las obras humanas son pasajeras, pero cuando lo leí de niño me encendió un sentido aventurero, me sugirió un pasado maravillosamente misterioso debajo de mi familiar barrio residencial. Cuando era niño, yo estaba obsesionado con la arqueología, el intento de comprender el pasado a través de enigmáticos restos. Pasé muchas tardes desenterrando oscuras  manchas de la tierra del Medio Oeste, mientras buscaba piezas de las culturas indias de la región de los densos bosques del Mississippi. Nunca hallé una ciudad perdida, pero de vez en cuando conseguía una punta de flecha que haría especular sobre su dueño y cómo se perdió. A través de la arqueología, llegué a ver paisajes como superficies temporales que ocultaban una profunda historia. El mundo se enriqueció con textos ocultos.

Las obsesiones infantiles a menudo persisten en la edad adulta, incluso si no son inmediatamente reconocibles. En estos días me encuentro mirando la majestuosa hebra de la Vía Láctea, preguntándome si sus estrellas podrían albergar monumentos tan evocadores como los que se encuentran en el Valle de los Reyes de Egipto. Las ciencias naturales nos dicen que el tiempo es profundo, y que civilizaciones podrían haber surgido mucho antes de que se formara la Tierra. Hoy en día, un pequeño grupo de arqueólogos interestelares busca evidencias de esas civilizaciones. Están seducidos por la posibilidad de que el universo no sea sólo un lugar de nacimiento de culturas extraterrestres, sino también de sus necrópolis.

Usamos la palabra “arqueología” para describir este esfuerzo, porque mirar hacia el espacio profundo nos lleva a profundizar en el pasado. Los fotones que chocan con los detectores de nuestros telescopios tardan en llegar: la luz de Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano, tiene 4,3 años cuando llega. Alcanza una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, pero tiene que cruzar 40000000000000 kilometros para llegar aquí. Excava poco a poco en el suelo y presionas a través de las capas acumuladas por el viento, la lluvia, la construcción y las inundaciones. Escarba en lo hondo del cielo, más allá de las estrellas locales como Alfa Centauri, y empuja el reloj con la misma inexorabilidad. Epsilon Eridani, otra estrella cercana, se ve como lo fue hace más de 10 años. La luz de la fascinante Gliese 667C, una enana roja con tres planetas en su zona habitable, tarda 22 años para hacer el viaje.

En el esquema cósmico de las cosas, se trata de distancias triviales. Nuestro mundo verde y azul rodea su estrella unos 27.000 años luz del centro galáctico. El resplandor que vemos en el núcleo de la Vía Láctea comenzó su viaje hacia nosotros en un momento en que los cazadores prehistóricos estaban persiguiendo mamuts través las capas de hielo de Europa. La galaxia en sí abarca 100.000 años luz, y su equivalente más cercano, el gran disco de Andrómeda, está a 2,5 millones de años luz de distancia. Lo vemos como se veía cuando los ancestros de la humanidad caminaron por la sabana africana. Cuando los arqueólogos interestelares inclinan sus telescopios hacia el cielo, ellos están mirando a la historia profunda del cosmos, pero para encontrar una civilización más avanzada que la nuestra, tienen que inclinar su imaginación hacia el futuro. Tienen que trazar un destino plausible para la humanidad y, a continuación, ir en busca de ella en el pasado cósmico.

La arqueología convencional nos ha mostrado lo difícil que es hacer conjeturas acerca de las civilizaciones a través del tiempo. En el siglo XIX, la excavación de Hisarlik, el sitio en Turquía que ahora pensamos es el lugar de la antigua Troya, se elevó a la imaginación europea a través de la obra de Heinrich Schliemann. La leyenda cuenta que el millonario aficionado envió un cable en el que prematuramente proclamó: “He mirado el rostro de Agamenón”. No está claro que realmente usara esas palabras, pero sí sabemos el trabajo de Schliemann hechizó los salones de Europa, un continente que estaba enamorado de los misterios de un pasado profundamente romántico.

Pero Schliemann era apenas un científico profesional. Él había hecho su fortuna como comerciante de añil, agente de exportación y especulador de productos básicos antes de sucumbir a una creciente pasión por todo lo micénico. Cuando llegó a Hisarlik, él y su equipo excavaron sin advertirlo directamente a través de la capa que ahora se cree que fue la Troya de Homero, comprometiendo gran parte de ese estrato para su posterior investigación, mientras que el descubrimiento de objetos decorativos de entre 300 y 500 años antes, los objetos que la mujer de Schliemann, una Helena a la moda victoriana, llevaba cuando salía por la ciudad.

Si podemos malinterpretar tan fácilmente nuestro propio pasado, ¿cómo no podremos interpretar erróneamente los artefactos de una verdadera cultura alienígena? Uno sólo puede preguntarse si un Schliemann de hoy en día, armado con telescopio o radares, y cargado de miles de suposiciones, no cometería tal vez un error similar ante un enigmático hallazgo interestelar. Los arqueólogos interestelares están buscando pruebas de ingeniería en escalas que empequeñecen la nuestra. Ellos suponen que las civilizaciones finalmente construirán tecnologías capaces de aprovechar complentamente las fuentes de energía de las estrellas. Se basan en los primeros trabajos del astrónomo soviético Nikolai Kardashev, quien, en 1964, se dedicó a la categorización de estas civilizaciones futuristas. Su esquema, llamado Escala Kardashev, dispone de tres tipos, y hasta ahora la humanidad ni siquiera llega al Tipo I, una civilización que pueda controlar los recursos energéticos de todo el planeta. Una cultura de Tipo II puede aprovechar todos los recursos de su estrella local, y de Tipo III puede aprovechar la energía de una galaxia entera. Por supuesto, no podemos saber si existe una civilización distinta de la nuestra, pero la escala de Kardashev nos ofrece una manera de abordar el problema de la detección: nos hace pensar en qué tipo de huellas podrían dejar atrás estas civilizaciones avanzadas.

Imaginar la ingeniería de antiguos extraterrestres es un trabajo difícil, incluso temerario. Los primeros intentos de hacerlo tendían a centrarse en las estructuras más grandes imaginables. El científico Richard Carrigan(ex-Fermilab), uno de los pioneros de la arqueología interestelar, ha sido durante mucho tiempo un franco defensor de la búsqueda de esferas de Dyson, una tecnología propuesta por Freeman Dyson en 1960. Dyson predijo que las civilizaciones buscadoras de energía rodearían a sus estrellas cercanas con una cascarón tecnológico, o un enjambre de naves espaciales, a fin de captar su energía. Una esfera con el radio de la órbita de la Tierra tendría un área de superficie interior 100 millones de veces más grande que el área de la superficie de nuestro planeta. En 1966, Carl Sagan sugirió que esas esferas podrían ser detectables, pero advirtió de que serían difíciles de distinguir de los objetos naturales que emitieran una firma infrarroja similar. Décadas más tarde, Carrigan diría a New Scientist que quería intentarlo de todos modos, que él “quería hacerlo como el Museo Británico, ir y buscar artefactos.”

Fiel a su palabra, Carrigan ha llevado a cabo una serie de búsquedas de esferas de Dyson, después de un trabajo anterior de los astrónomos rusos Vyacheslav Ivanovich Slysh y M.Y. Timofeev. El IRAS*, el rastreo de Carrigan, un estudio del cielo infrarrojo que se remonta a la década de 1980, en busca de distintas firmas infrarrojas calculadas para esta tecnología puramente teórica. Más recientemente, el conocido cazador de exoplanetas Geoff Marcy de Berkeley, comenzó a estudiar 1.000 sistemas de estrellas de la Vía Láctea en busca de evidencias de grandes estructuras, pendiente de alteraciones visibles en los niveles de luz alrededor de su estrella madre como el tránsito de tecno-estructuras entre su estrella y la Tierra. En Penn State, Jason Wright y sus colegas Mateo Povich y Steinn Sigurðsson están impulsando la búsqueda de esferas de Dyson más profundamente en la galaxia, e incluso más allá, mediante el examen de los datos infrarrojos de los telescopios espaciales WISE** y Spitzer***. El grupo de Wright está también en busca de “burbujas de Fermi”, zonas de una galaxia que muestran emisiones infrarrojas más altas que el resto, lo que podría ser una señal de que una civilización se está transformando gradualmente una galaxia, ya que se abre camino a través de ella. M51, la galaxia Remolino, ofrece un buen campo para el estudio, ya que rota de forma que la vemos de frente.

Ninguna de las actuales búsquedas de arqueología interestelar será fácil de confirmar, suponiendo que encuentren algo notable, porque abundan explicaciones naturales para este tipo de fenómenos. Por un lado, las galaxias espirales ya contienen huecos que pueden simular la propagación de una civilización. La galaxia VIRGOHI21 es un buen ejemplo. En longitudes de onda ópticas, es lo suficientemente oscura para sugerir que podría ser una candidata para una ingeniería de estilo Dyson. Pero HI21 también se explica por los efectos de la llamada “destrucción de marea”, un proceso natural que puede producir el mismo rastro. Las huellas de esferas Dyson son más difíciles aún: pueden ser nada más que estrellas envueltas en nubes de polvo. Los resultados positivos presentados por los arqueólogos interestelares necesitarán un montón de escrutinio.

Los pensadores más profundos de este campo están empezando a preguntarse si podrían haber otras formas de buscar. Milan Ćirković, del Observatorio Astronómico de Belgrado, ha sugerido que vayamos tras los grandes objetos artificiales en órbita de tránsito. Él dice que debemos buscar algo así como enormes colonias en el espacio una vez defendidas por Gerard O’Neill, estructuras que podrían estar involucradas en operaciones industriales a gran escala, como podrían ser hornos de antimateria. Si es así, su existencia podría ser confirmada por la detección de rastros inusuales de rayos gamma. Ingenieros extraterrestres podrían incluso manipular su propia estrella central. En 1957, Fritz Zwicky propuso que las civilizaciones podían disparar pastillas de combustible en sus estrellas locales, para mover sus sistemas solares a nuevos lugares, especialmente cuando surgieran peligros interestelares. Cuarenta años más tarde, el físico Leonid Shkadov sugirió que grandes espejos esféricos pueden ser construidos para lograr lo mismo, creando un efecto de retroalimentación de la radiación de la estrella, que permitiría a sus creadores controlar la trayectoria de la estrella a través de la galaxia.

Los arqueólogos interestelares se ven obligados a preguntarse que estructuras de este estilo podrían aparecer a una distancia de miles o decenas de miles de años luz. Afortunadamente, pueden jugar con diferentes huellas, porque ya hemos rastreado un vasto tesoro de datos estelares. Con información detallada sobre miles de millones de sistemas almacenados en nuestros servidores, y el poder de procesamiento cuyo crecimiento no muestra signos de desaceleración, podemos afinar nuestros algoritmos para buscar rastros de tránsito que podrían señalar proyectos de ingeniería de una inmensa escala. En la era de grandes volúmenes de datos, es posible que la evidencia de una civilización extraterrestre ya se esconda en nuestros archivos.

Nuestras búsquedas pueden incluso reportar un sepulcro galáctico, un monumento destinado a registrar para la posteridad las maravillas de una civilización agonizante. Luc Arnold de la Universidad Aix-Marsella ha sugerido que las civilizaciones distantes podrían utilizar deliberadamente objetos del tamaño de planetas como signos celestes, sabiendo que su huella podría ser fácilmente detectada por los astrónomos alienígenas. Tales objetos podrían ser el acto final de una civilización agónica, dejándolos como legado a las culturas sobrevivientes. El astrónomo Charles Lineweaver ha señalado que la mayoría de los mundos de la clase terrestre de nuestra galaxia son dos mil millones años más antiguos que la Tierra. ¿Cuántas civilizaciones han florecido y muerto durante ese tiempo?

Por supuesto, la búsqueda de los restos de estas civilizaciones necesita no detenerse en rastros inusuales rastros lumínicos. Además de la energía, una antigua cultura espacial necesitaría grandes cantidades de materia prima para construir sus estructuras. Trabajando con Martin Elvis del Harvard Smithsonian Center for Astrophysics, el astrónomo Duncan Forgan ha investigado la posibilidad de que los discos de polvo alrededor de otras estrellas podrían mostrar signos de la minería a gran escala de asteroides. Restos de roca y hielo se concentran en nuestro propio sistema solar a diferentes distancias, desde los asteroides del cinturón principal entre Marte y Júpiter en el cinturón de Kuiper y la Nube de Oort aún más distante. Y ahora tenemos la evidencia inequívoca de similares discos de escombros alrededor de estrellas como Vega y Fomalhaut Beta Pictoris.

La minería de asteroides podría aparecer en nuestros telescopios como desequilibrios químicos en estos discos. Si viéramos una fuerte disminución de elementos como el hierro y el níquel, o elementos raros, como el platino y el paladio, podrían indicar operaciones mineras extraterrestres. Las dinámicas del disco de escombros en sí mismo se verán afectadas, ya que los objetos más grandes se descompondrían para uso industrial. La producción de polvo a través del proceso minero también podría causar inusuales gradientes de temperatura. En la actualidad no tenemos el equipo para hacer estas mediciones, pero los futuros observatorios espaciales podrían hacerlo.

¿Y qué hay de las estrellas anómalas, como las “rezagadas azules’ que parecen mucho más jóvenes que las estrellas a su alrededor? Los astrónomos están desconcertados por ellas porque los cúmulos globulares, -ciudades antiguas de estrellas que se asientan en un halo esférico alrededor de la Vía Láctea-, allí fue donde se identificaron por primera “rezagadas azules”, las cuales se cree que contienen estrellas que se formaron al mismo tiempo. Ahora estamos encontrando “rezagadas azules” en el propio bulbo galáctico, otro lugar inusual para las estrellas más jóvenes ya que la formación de la mayoría de estrellas se ha detenido. Las estrellas azules gigantes que vemos brillar deberían haber estallado en supernova miles de millones de años atrás.

Hay muchas teorías que intentan explicar el fenómeno “rezagada azul”, pero sólo una implica a la arqueología interestelar. Martin Beech, un astrónomo de la Universidad de Regina, en Saskatchewan, ha sugerido que consideremos a las “rezagadas azules” candidatas para el seguimiento del SETI(Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre). Hay escenarios en los que se podría imaginar que una civilización lo suficientemente avanzada decidiera ajustar el proceso de envejecimiento de su propia estrella. Bombeando el suficiente hidrógeno de la carcasa de nuevo al núcleo interno de una estrella, se  podría prolongar su vida útil, preservando así una cultura que viviera en los alrededores. Beech piensa que las “rezagadas azules” podrían señalar una civilización del tipo II de Kardashev tratando de preservar su hábitat.

Todas estas búsquedas nos hace ponernos en la mente de seres sobre los que no sabemos absolutamente nada. El físico David Deutsch ha señalado esto como un problema para todo tipo de predicciones, no sólo las relacionadas con SETI. De acuerdo con Deutsch, podemos distinguir entre ‘profecía’ y ‘predicción’; así profecía es la discusión de lo que no es cognoscible, mientras que predicción juega con las conclusiones que se basan en una buena explicación del universo. Como han demostrado pronosticadores desde Thomas Malthus hasta el Club de Roma, podemos ser capaces de identificar los posibles problemas en el presente y extrapolarlos al futuro, pero no podemos saber qué conocimientos vamos a adquirir en el futuro para manejar estos problemas. Por esto la era no científica logró imaginar su sucesor. Los científicos de finales del siglo XIX lo descubrieron de primera mano, cuando se enfrentaron a la aparición de la teoría cuántica y la relatividad a principios de los años 20. Ambas teorías planteaban preguntas que los anteriores teóricos no hubieran podido siquiera formular.

En el contexto de la arqueología interestelar, el problema es que no tenemos análogos en nuestra experiencia de lo que las culturas avanzadas podrían crear. La paciencia es el lema de los esfuerzos exitosos, la misma paciencia que los sucesores de Heinrich Schliemann han utilizado para dominar el arte de buscar entre los escombros, con la excavación cuidadosa y delicada pincelada barriendo el suelo para descubrir la forma de un artefacto fragmentado. Los arqueólogos interestelares tienen la tarea de buscar entre gigabytes de datos en vez las capas de suelo, pero el principio es el mismo. En un trabajo reciente con Robert Bradbury y George Dvorsky, Milan Ćirković ofrece un paradigma para un nuevo SETI, que incluiría no sólo búsquedas como éstas, sino una amplia gama de “futuros estudios” que abarque cómo una inteligencia post-biológica podría surgir y darse a conocer, con o sin intención.

Este enfoque requiere arqueólogos interestelares que amplien su ámbito para incluir el estudio de las ciencias de la computación, la vida artificial, la biología evolutiva, la filosofía de la mente y de la evolución de la ciencia de la astrobiología. Una búsqueda exitosa de macro-ingeniería nos desafiaría a reimaginar nuestra posición en el cosmos, confrontándonos con estructuras que pueden identificar una cultura viva, u otra mucho tiempo muerta. En este sentido, los arqueólogos interestelares son como los pueblos anglosajones y celtas que habitaban Gran Bretaña tras el fin de la ocupación romana. Ellos se encontraron viviendo en medio de la ingeniería que estaba más allá de sus propias capacidades, una experiencia inquietante que se abrió camino en poemas anglosajones como ‘La ruina‘:

Maravilloso es este muro de piedra; roto por el destino, los castillos están resquebrajados; la obra de los gigantes se desmorona. Han caído los techos, en ruinas están las torres, sueltos, inútiles, socavados por el tiempo. El apretón de la tierra, el firme apretón del sepulcro, sujeta a sus construcciones y dueños; están perdidos. Hasta ahora cien generaciones de hombres han muerto. Esta pared, gris liquen y manchada de rojo, incólume bajo las tempestades, ha sobrevivido reino tras reino…hasta que el fuerte destino los derribó.
(de la traducción de Jorge Luis Borges, N.D.T.)

Versos como estos infunden nuestro pasado de grandeza, mientras que satura a sus artefactos con la pátina de la rica experiencia humana compartida. Sirve como un tejido conectivo entre las culturas. Pero tal historia colectiva no puede iluminar los descubrimientos de nuestros arqueólogos interestelares. Hallar monumentos de civilizaciones más avanzadas que la nuestra nos retaría a situarnos en un contexto totalmente desconocido, como advenedizos cósmicos que de repente pueden aspirar a una larga vida. Si nos encontramos con una ciudad perdida en el cielo, podría disparar nuestra imaginación. Nos podría dar motivo para pensar que vamos a sobrevivir a las amenazas existenciales como las armas nucleares o el terrorismo biológico. Un Hisarlik interestelar nos diría que algunas civilizaciones sobreviven a estos peligros y aprenderíamos a aprovechar las inmensas energías para crecer. En lugar de la desesperación, podríamos contemplar sus poderosas obras y regocijarnos en lo que podemos llegar a ser.

10/09/2013

PAUL GISTER

Traducido por Juan Pedro Moscardó para LIBERTALIADEHATALI

*El IRAS (Infrared Astronomical Satellite) fue un observatorio espacial que realizó un escaneo completo del cielo a longitudes de onda infrarrojas.

**El Wide-Field Infrared Survey Explorer (WISE) es un telescopio espacial lanzado el 14 de diciembre del 2009 destinado a estudiar la Radiación infrarroja con un telescopio de 40 cm de diámetro. Las imágenes del telescopio serán como mínimo 1000 veces más precisas que los anteriores telescopios infrarrojos, tales como el IRAS.

***El Telescopio Espacial Spitzer es el mejor telescopio infrarrojo, permitiendo a los astrónomos continuar con los descubrimientos realizados por el IRAS.

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“SI ALGUNA VEZ HALLAMOS UNA INTELIGENCIA EXTRATERRESTRE LO MÁS PROBABLE ES QUE SEA POSTBIOLÓGICA”

iaaliDurante una época de cambio climático dramático hace 200.000 años, el Homo sapiens (hombre moderno) evolucionó en África. Varios destacados científicos se preguntan: ¿Está la especie humana entrando en un nuevo punto de inflexión evolutivo, postbiológico? Paul Davies, físico teórico nacido en Gran Bretaña, cosmólogo, astrobiólogo y Director del Centro de Más allá sobre Conceptos Fundamentales de la Ciencia y Co-Director de la Iniciativa de Cosmología en la Universidad Estatal de Arizona, dice que los extraterrestres que exploren el universo serán perfeccionadas máquinas de Inteligencia Artificial. No sólo son las máquinas más capaces de soportar la exposición prolongada a las condiciones del espacio, sino que tienen el potencial para desarrollar la inteligencia más allá de la capacidad del cerebro humano.

eeriedavies“Creo que es muy probable, -de hecho inevitable-, que la inteligencia biológica sea sólo un fenómeno transitorio, una fase pasajera en la evolución del universo”, escribe Davies escribe en The Eerie Silence (El Inquietante Silencio). “Si alguna vez nos encontramos con una inteligencia extraterrestre, creo que es abrumadoramente probable que sea de naturaleza postbiológica.”

En la búsqueda actual de vida extraterrestre avanzada los expertos de SETI afirman que las probabilidades favorecen detectar Inteligencia Artificial alienígena lugar de la vida biológica, porque para los extraterrestre el tiempo entre el desarrollo de la tecnología de radio y la inteligencia artificial habrá sido breve.

“Si se construye una máquina con la capacidad intelectual de un ser humano, entonces en el plazo de 5 años, su sucesor es más inteligente que el conjunto de toda la humanidad”, dice Seth Shostak , astrónomo jefe de SETI. “Una vez que una sociedad inventa la tecnología que podría ponerlos en contacto con el cosmos, pasan a lo sumo, unos pocos cientos de años en cambiar su propio paradigma de conciencia sobre la inteligencia artificial”.

Las máquinas extraterrestres serían infinitamente más inteligentes y duraderas que la inteligencia biológica que los creó. Máquinas inteligentes serían inmortales y no tendrían que existir en las “zonas Goldilocks” (Zonas de habitabilidad galáctica. Alejadas de las fuentes intensas de radiación, sobre todo del violento centro galáctico y de las regiones activas de formación estelar, presentan las condiciones más favorables para la aparición y posterior desarrollo de la vida en un entorno planetario adecuado. [LIBERTALIADEHATALI via wikipedia]) en las que se centran las búsquedas actuales de SETI. Una IA podría auto-dirigir su propia evolución, cada “actualización” se crearía con la suma total del conocimiento de su predecesor precargado.

iaalo“Creo que podríamos pasar por lo menos un pequeño porcentaje de nuestro tiempo … buscando en las direcciones que quizás no sean las más atractivas en términos de inteligencia biológica, sino tal vez donde estén las máquinas inteligentes.” Shostak piensa que SETI debería considerar ampliar su búsqueda a la energía, -y la materia- en las inmediaciones de las estrellas gigantes, agujeros negros y estrellas de neutrones.

Antes del año 2020, los científicos esperan lanzar robots espaciales inteligentes que se aventurarán a explorar el universo para nosotros.

“La exploración robótica probablemente siempre será siempre pionera para la exploración humana del espacio”, dice Wolfgang Fink, físico e investigador de Caltech. “Todavía no hemos conseguido poner un ser humano en Marte, sino que hay un robot ahora. En ese sentido, es mucho más fácil enviar un explorador robótico. Cuando puedes sacar al humano fuera del bucle, es que se está volviendo muy emocionante. ”

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