EJÉRCITOS DE MUERTOS Y VIAJES AL OTRO MUNDO

Hace miles de años, en el seno de los bosques que por entonces cubrían una buena parte de Europa, algunos viajeros se encontraban con ciertas entidades que, a lo peor, requerían de ellos la carne y la sangre de los sacrificios…
Imaginemos que avanzamos por un camino del bosque durante esas horas en las cuales la oscuridad se hace más intensa, más espesa, más silenciosa.
 
En ese momento en que todas las criaturas entran en sus fases de sueño profundo, durante el cual permanecen inmóviles, muy cerca de la Muerte y del Más allá.
 
Solamente velan las alimañas cazadoras, al acecho de sus presas. El camino apenas se distingue entre las masas de vegetación y marchamos con cuidado de no introducir el pie en algún agujero invisible o de no tropezar con árboles y rocas que surgen aquí y allá.
 
De pronto, se hace un gran silencio. La Naturaleza parece expectante. Algunos girones de niebla vagan suspendidos entre las ramas bajas. Si aguzamos el oído, comenzaremos a percibir un rumor que poco a poco se va acercando a nosotros.
 
Al fondo del camino, una gran masa oscura parece moverse, primero muy despacio y luego cada vez con más premura. No tardamos en descubrir con sorpresa que se trata de una gran multitud a caballo que se nos aproxima.
 
Nos hacemos a un lado mientras el corazón comienza a desbocársenos en el pecho. Allí ocurre algo muy raro ¿Quiénes son esos jinetes que caminan al paso y que producen un sordo rugido, apenas perceptible, pero que parece llenar el universo entero?
 
Lo más curioso es la constancia de los testimonios en lo que se refiere al sonido: es como un trueno de nivel audible muy bajo, pero de una gran intensidad, que parece percibido más por el espíritu anhelante y atemorizado, que con los sentidos materiales. Parece como que llegara al testigo desde otra dimensión, del vano de una puerta acabada de abrir entre dos mundos…
 
Tal vez, alguna de las figuras que parecen encabezar aquella procesión espectral, se detenga junto a nosotros y nos hable. Para nuestro espanto y horror, la figura irá señalando con su mano a determinadas sombras que pasan cerca y entre las que reconocemos -si el miedo nos lo permite- los rostros de algunos amigos, familiares o conocidos que, recientemente, han pasado la Gran Frontera de la Muerte.
 
Entonces sabemos ya que nos encontramos ante una horda de fantasmas. En cualquier pueblo o aldea de la vieja Europa no dudarían en llamarla por su nombre: la Tropa de Odinn, Mesnie Hellequin, Wüttendes Heer, el Ejército furioso o la Cacería Salvaje… Y no se trata sólo de viejas leyendas. Existen gentes que, en nuestros días, refieren encuentros semejantes, ocurridos en lo más profundo de los bosques…
 
Continúa en EJERCITOS DE MUERTOS Y VIAJES AL OTRO MUNDO de José Luis Cardero.
 

JOSÉ LUIS CARDERO

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