COMBUSTIÓN ESPONTÁNEA EN IRLANDA

Causa de muerte: combustión espontánea

El cadáver apareció carbonizado cerca de una estufa, pero el fuego encendido en esta no fue la causa de la muerte. La conclusión forense causó sorpresa: combustión humana espontánea.

La víctima de lo que se considera como el primer caso de su tipo registrado en Irlanda era un hombre de 76 años de edad llamado Michael Faherty, quien murió en su casa en Clareview Park, Ballybane, Galway, el 22 de diciembre de 2010.

 La causa de su muerte intrigó a los especialistas hasta que finalmente un médico forense, Ciaran McLoughlin, dictaminó combustión espontánea.

McLoughlin explicó que en 25 años de práctica profesional nunca había visto un caso similar.

“El incendio fue investigado de forma exhaustiva. Mi conclusión es que corresponde a la categoría de combustión humana espontánea, para la que no existe una explicación adecuada”, añadió.

El fenómeno es descrito como la incineración de personas vivas sin una fuente externa de ignición aparente.

Y aunque, según la prensa británica, se han reportado unos 200.000 supuestos casos en todo el mundo en los últimos 300 años, la mayor parte de ellos no han sido verdaderamente investigados.

Por lo tanto, persiste cierto grado de escepticismo.

Los casos modernos en general se han reportado cuando los investigadores policiales y los bomberos han encontrado cadáveres quemados, pero no muebles u otros objetos cercanos al cuerpo, como ocurrió en el caso de Michael Faherty

El cuerpo humano está formado sobre todo de agua, y sus únicos componentes que se queman fácilmente son el tejido graso y el gas metano, por lo que las posibilidades de la combustión espontánea parecen remotas.

Pero los partidarios de la teoría han ofrecido explicaciones tan variadas como el alcoholismo, la intervención divina, la obesidad y la electricidad estática.

Sin causas aparentes

Al examinar la casa de Faherty, los expertos forenses encontraron un fuego en la estufa de la sala de estar pero ninguna causa que explicara suicidio o asesinato.

Se descartó la presencia de sustancias inflamables o de que alguna persona haya entrado en la vivienda.

Aunque en un inicio la policía selló la propiedad temiendo que se tratara de un crimen, lo único que se encontró fue el cuerpo carbonizado, así como el techo quemado encima del cadáver y el fragmento del suelo donde estaba tendido.

El doctor McLoughlin dijo que había consultado libros de texto médicos y llevado a cabo otras investigaciones en un intento de encontrar una explicación al fenómeno.

Al final determinó que su veredicto de combustión espontánea es el más adecuado. La familia del fallecido está de acuerdo con el fallo aunque lamenta la ausencia de explicaciones concluyentes.

BBCNews

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EL ENIGMA DE LA LLANURA DE LAS JARRAS

En las tierras altas del norte de Laos, en la llanura de Xieng Khouang se hallan diseminadas miles de enormes jarras de piedra, en lo que constituye uno de los mayores enigmas arqueológicos de Asia, a veces denominado, -con exageración, creo yo-. el Stonehenge del sureste asiático.

Los arqueólogos atribuyen estas jarras, -datan entre 1500 a 2000 años-, a la cultura que habitó esta región pero cuya forma de vida aún permanece casi totalmente desconocida, aunque teorizan que las jarras se usaron como urnas funerarias o como almacenamiento de comida, es decir, aún no tienen ni idea de su finalidad.

Durante la Guerra de Vietnam, la zona fue escenario de batallas y bombardeos entre las tropas norteamericanas y el Pathet Lao, un grupo laosiano afín al Vietcong, por lo que en la actualidad algunas zonas donde se hallan las jarras son bastante peligrosas, plagadas de trincheras, cráteres, y bombas sin explotar.

Las jarras están hechas de roca sedimentaria, usualmente piedra arenisca, aunque también ha sido usado en menor medida el granito, el conglomerado o el coral calcificado. Son angulares o redondeadas y algunas tienen discos que podrían ser sus tapas. Pesan de 1 a 6 toneladas y miden de 1 a 3 metros de altura. Las jarras están dispuestas en racimo. El mayor de ellos esta a 15 km. del pueblo de Phonsovan, conocido como la Zona 1. Cubre un área de 25 hectáreas y en ella hay 334 jarras de distintos tamaños. Las jarras en la actualidad descansan junto a miles de bombas sin explotar que quedaron tras la Guerra de Vietnam en los años 60.  Durante tal contienda, la zona fue escenario de batallas y bombardeos entre las tropas norteamericanas y el Pathet Lao, un grupo laosiano afín al Vietcong. La gran cantidad de bombas sin explotar del área impide a los visitantes ir a una zona que no sean la Zona 1, 2 o 3. El resto de zonas son consideradas demasiado peligrosas.

 

LA CONCIENCIA: UN NUEVO PARADIGMA EN LA BÚSQUEDA DE SERES EXTRATERRESTRES

La búsqueda de vida extraterrestre bajo el paradigma de la biología basada en el carbono descuida la posibilidad de que existan conciencias extraterrestres radicalmente distintas a nuestros preceptos, conciencias que podrían distribuirse por todo el universo de manera incorpórea.

Desde hace algunas décadas, particularmente por los esfuerzos de Carl Sagan, uno de los temas más populares de la divulgación científica es la búsqueda de vida extraterrestre. Todo los días numerosos medios de comunicación reportan sobre los últimos descubrimientos en la exploración del cosmos, desde el estudio de bacterias en meteoros, agua en la superficie de Marte o el más reciente exoplaneta que podría albergar vida. La NASA y el Instituto Seti, entre otras organizaciones, gastan millones de dólares en esta importante tarea que ejerce una profunda y vital reflexión sobre nuestro lugar en el universo.
 
Casi todos los esfuerzos de búsqueda de inteligencia extraterrestre están formulados desde una perspectiva biológica y desde el paradigma antropomórfico de que la vida debe de estar basada en el carbono —ya que nosotros, la supuesta punta de lanza del universo, y toda la vida de nuestro planeta, evolucionamos con base en este elemento. Consideramos entonces que el desarrollo de la conciencia es el resultado de la complicación de la materia, un subproducto de la selección natural, embebido en un soporte de moléculas de carbono. Y entonces buscar inteligencia o conciencia fuera del planeta equivale a buscar planetas donde se podrían desarrollar seres orgánicos basados en el carbono, similares a nosotros.
 
Además de esta tendencia, que ha sido denominada chauvinismo de carbono, también existe la limitante que se ha seguido al suponer que los extraterrestres, de existir, intentarían comunicarse con nosotros por medio de ondas de radio, o que monitoreando las ondas de radio en el espacio podríamos detectar su presencia. Al respecto Terence Mckenna escribió: «Buscar expectantes una señal de radio de una fuente extraterrestre es probablemente una presunción limitada a nuestra cultura, tal como buscar una buen restaurante italiano en la galaxia».
 
Algunos científicos consideran que la vida podría formarse a partir de diferentes elementos, tales como el silicio o el hierro. El profesor de la Universidad Glasgow, Lee Bronin, se encuentra trabajando en construir células inorgánicas que sean capaces de autorreplicarse, bajo su teoría de  que “la vida” (aunque esta palabra cobra un nuevo significado) podría darse a partir de otro tipo de elementos.
 
El astrofísico Victor J. Stenger va más lejos y  cree que es un “chauvinismo molecular” pensar que  la moléculas son completamente necesarias para la generación de vida en el universo. Núcleos atómicos podrían bastar en un universo tan desconocido como el nuestro.
 
La tecnofilosofía del transhumanismo no solo cree factible y cercana la creación de inteligencia artificial, sino que plantea la posibilidad de que en un futuro podamos descargar nuestra conciencia en un objeto, de la misma forma que se puede subir un software a una computadora. Esto nos lleva a la evidente pregunta de si en apenas miles de años de evolución el ser humano se acerca a un estadio donde esto ya se puede imaginar con cierta base teórica, y por lo tanto seguramente realizar (tal es el poder de la imaginación),  entonces, ¿qué podría ser de una civilización que haya tenido millones de años para evolucionar? ¿Acaso no habrían entrado al ámbito de la postbiología y podrían descargar su conciencia en un satélite computarizado o incluso dismeninarla por todo un planeta o una galaxia entera? Recurriendo a la multicitada frase de Arthur C. Clarke, “La tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”, una magia tal que fusiona la conciencia con el tecné.
 
¿No sería entonces razonable pensar que podrían existir extraterrestres inorgánicos, inteligencias cósmicas de formas que van más allá de lo que podemos ver en la Tierra y de lo que nuestra mente refleja en el universo?
 
Tanto Arthur C. Clarke como Stanley Kubrick pensaban esto y por eso hicieron del monolito negro un símbolo de una inteligencia extraterrestre de la forma más abstracta posible (una inteligencia puramente geométrica o tal vez una supercomputadora inteligente extraterrestre).
 
“Tales inteligencias cósmicas, creciendo en conocimiento por eones, estarían tan distantes del hombre como nosotros estamos de las hormigas. Podrían estar en comunicación telepática instantánea a lo largo del universo, podrían haber logrado la maestría total sobre la materia y de esta forma se podrían transportar instantáneamente a través de billones de años luz de espacio; en su última fase podrían abandonar la forma física y existir como una consciencia incorpórea inmortal en todo el universo”, dijo Kubrick en una entrevista sobre 2001: Una Odisea en el Espacio.
 
Incluso más fascinante que la gran posibilidad de que existan extraterrestres altamente evolucionados capaces de trascender la biología como la conocemos, es que la conciencia sea un fenómeno fundamental intrínseco al universo. Uno de los campos más vanguardistas de la física estudia la posibilidad de que la conciencia sea un fenómeno íntimamente cuántico, surgiendo de estados de entrelazamiento y de coherencia cuántica.
 
El científico húngaro Ervin Lazlo explica que “en la última concepción de la física el universo no está constituido de materia y espacio, está constituido de energía e información. La energía existe en forma de patrones de onda y propagaciones de onda en el vacío cuántico que forma el espacio; en sus varias manifestaciones, la energía es el hardware del universo; el software es la información”.
 
Bajo la concepción de un universo fundamentalmente informático no es del todo difícil concebir que la conciencia sea lo que genera la materia (ese maia) y no al revés, de la misma forma que la información genética programa tu cuerpo a su existencia. Esto es lo que distintas tradiciones religiosas y esotéricas han dicho por miles de años. En el budismo existe una profunda identidad entre el vacío y la conciencia (absoluta); el hinduismo sugiere que el universo no es más que el sueño de Brahma y por lo tanto todo esto no es más que mente;  en el gnosticismo se manifiesta que el universo es la emanación del Logos; la cábala también concibe al mundo como creado a partir del lenguaje, de tal manera que la palabra es previa y más esencial que el polvo, es el verdadero polvo adánico.
 
La información, el lenguaje y la memoria están indisociablemente ligadas a la conciencia. Y tanto la información  como el lenguaje y la memoria no dependen necesariamente de un cuerpo orgánico para existir —en todo caso usan vehículos orgánicos para replicarse. El biólogo Rupert Sheldrake ha formulado una fascinante teoría de campos morfogenéticos en la que señala que la memoria existe distribuida en la naturaleza a la manera de un campo (como la gravedad) y como tal va más allá de los cuerpos que supuestamente contienen una memoria. Los organismos, según Sheldrake, sintonizan esta memoria particular a una especie —en este sentido la memoria es parte del espacio, de manera similar al concepto de Akasha en el hinudismo: un registro holográfico de todo el universo.
 
Todo esto para plantear la hipótesis de que la conciencia puede manifestarse de formas que trascienden nuestra habitual vinculación de conciencia-cerebro (materia). Por siglos las religiones han sostenido supuestas comunicaciones con seres divinos, incorpóreos, y por milenios las culturas chamánicas han sostenido comunicarse con entelequias, númenes, fuerzas de la naturaleza, elementales, ancestros o espíritus que revelan información que difícilmente podrían obtener ellos mismos. Algunas de estas culturas chamánicas o indígenas sostienen en su cosmogonía que algunas de la conciencias con las que se comunican provienen del espacio. Tal es el famoso caso de los Dogon, una tribu africana que, sin entrar en contacto con la ciencia occidental, descubrió que el sistema de Sirio era un sistema estelar binario. Los Dogons señalan que esta información les fue revelada por unos seres acuáticos provenientes de Sirio.
 
Aunque entramos, por un momento, a un terreno que se aleja del método científico, y que no podemos constatar si un mensaje es verdaderamente de origen astral o solamente una autoproyección cósmica del cerebro humano, consideremos por un momento la posibilidad de que conciencias extraterrestres puedan comunicarse con el hombre. Tanto Aleister Crowley como George Gurdjieff, Timothy Leary, Robert Anton Wilson y Phillip K. Dick, en algún momento de sus vidas, creyeron o al menos imaginaron estar en contacto telepático con inteligencias extraterrestres justamente de la estrella de Sirio (esto es algo que relata Robert Anton Wilson en su libro Cosmic Trigger).  En su perihelio gnóstico, Phillip K. Dick incluso conjuró en VALIS una deidad informática siriana que programa, como un simulacro, nuestra realidad.
 
Curiosamente varias culturas clásicas en la historia humana, como la egipcia, la griega y la maya, relacionaron a sus dioses con estrellas y planetas del sistema solar. Esto tiene un carácter eminentemente simbólico, astrológico, pero en algunos casos se llegó a jugar con la literalidad. Tal es el caso de los numerosos semidioses o reyes que al morir se convierten en estrellas (como si la iluminación, la trascendencia, fuera “graduarse” de la Tierra para ascender a la conciencia astral).
 

En su libro The Physics of Angels, escrito junto con Matthew Fox, Ruper Sheldrake indaga la posibilidad de que los cuerpos celestes puedan tener conciencia de sí mismos (algo que permea todas las tradiciones religiosas autóctonas: que la Tierra es un ser consciente, la Madre Tierra).
 
«La segunda pregunta que viene a la mente es: bueno, si el universo está vivo, si los sistemas solares y las galaxias y los planetas están vivos, ¿también están conscientes? ¿O están vivos pero no tienen conciencia, de la misma forma que tal vez una bacteria puede estar viva pero no tiene conciencia? ¿Y el tipo de vida que puede existir en el cosmos tiene más conciencia que nosotros, o asumimos que es mucho menos conciente que nosotros? ¿Somos los seres más concientes que existen en el universo? La respuesta común de la ciencia es que sí. Yo creo que esa es una presunción muy poco probable. Así que si llegamos a la idea de muchas formas distintas de conciencia, si la galaxia tiene vida y conciencia, entonces debería de tener una conciencia mucho mayor que la nuestra —mayor en extensión, mayor en sus implicaciones y poder y mayor en la expansión de su actividad. Esto desde el punto de vista de la ciencia es una idea ridícula, porque la ciencia ha erradicado la conciencia de cualquier otro lugar en el universo que no sea el cerebro humano», dice Sheldrake.
 
Aunque expulsado y confinado por la comunidad científica mainstream, Sheldrake tiene una impecable formación académica (egresado de Cambridge), de ahí que se atreva a tocar un tema que evidentemente supera la capacidad (y la apertura) que tiene la ciencia moderna, enramando explorativamente esta hipótesis con los postulados del más esotérico gnosticismo. Según la filosofía gnóstica, existen una serie de seres superiores llamados arcones, cada uno de los cuales es una inteligencia rectora de un planeta (Sofía, la sabiduría, en el caso de la Tierra). Los arcones, de manera similar a los ángeles (aunque con un lado oscuro, ya qu según algunas versiones son como arquitectos de la matrix-prisión de realidad donde servimos como alimento), sirven al demiurgo y regulan un sistema estelar.
 
En su magnifica novela The Three Stigmata of Plamer Eldritch, el gnóstico Phillip K. Dick escribe en voz de una inteligencia extraterrestre:
 
«Lo que quiero decir es que me convertiré en todas las personas del planeta […]. Seré todos los colonos mientras arriban y empiezan a vivir aquí. Guiaré su civilización. Es más: seré su civilización».
 
Estamos buscando vida extraterrestre, pero, ¿por qué no buscar conciencias extraterrestres y superconciencias aquí en la Tierra?  El mensaje cósmico del espacio podría ser el Logos del Sol, el lenguaje de fotones de nuestra estrella, algunos códigos saturnales o, por qué no, unas cálidas radiaciones venusinas.  Y por supuesto la inteligencia íntima, la con-ciencia compartida de la Tierra —la voz azul de nuestros huesos— de la cual quizás solo seamos (todos) una especie de prótesis avatárica. Sí, estamos conscientes de que esto es una forma de neopaganismo seudocientífico que mezcla diversos conceptos para formular una hipótesis que se apoya más en la imaginación (aunque también en la intuición) que en las “verdades comprobables”, pero, ¿por qué autolimitarnos en nuestro llamado de la radical otredad cósmica, la entidad eterna buscada por todos desde el principio del tiempo? Y he aquí la teoría del nuevo paradigma de búsqueda extraterrestre: esa búsqueda debe de hacerse en nuestra propia conciencia. Porque si la conciencia es un fenómeno cuántico, inmanente y ubicuo en el universo, entonces nuestra conciencia está entrelazada a la conciencia astral de seres extraterrestres —que quizás no necesariamente sean divinos amigos, sino todo lo contrario, algunos podrían ser predadores de nuestra conciencia dentro de la pirámide evolutiva (y entonces conocerlos sería vital para nuestra libertad).
 
«Ya que en realidad el universo está compuesto de información, entonces puede decirse que la información nos salvará», dice K. Dick en VALIS, donde también añade: «La “salvación” a través de la gnosis —anamnesis (la pérdida de la amnesia), mejor dicho— aunque tiene un significado individual para cada uno de nosotros —un salto cuántico de percepción, identidad, cognición, entendimiento, experiencia de mundo y de ser, incluyendo la inmortalidad— tiene mayor significado para el sistema como un todo, ya que estas memorias  son datos valiosos que se necesitan para su funcionamiento general».
 
La ferviente posibilidad de que todo el universo sea un ser consciente del cual somos parte indivisible llevando a cabo una especie de misión informática para su código a través de nuestras experiencias —las cuales  lo alimentan— es sin duda, bajo el entendimiento de la espiritualidad moderna, uno de los más resonantes vislumbres articulados por diferentes personas desde diferentes ópticas. En cierta forma no seríamos nosotros los que experimentamos algo, sería la experiencia (el universo mismo en su infinito ser) la que nos experimenta (el universo experimenta a sí mismo desde la diversidad en un juego de rol).
 
Quizás la clave, como señala K.Dick y como antes cifró Platón, sea la memoria, recordar quiénes somos. Acceder a nuestro ADN a plenitud o a los registros de nuestro espíritu, quizás sea una forma de encontrar también esa otredad cósmica que ansiosamente buscamos, intuyendo que en su espejo podremos observar una pieza ausente de nuestra esencia. El amor y el pavor por el alien posiblemente sean manifestaciones de una importante transformación en ciernes. La Conciencia que nada en sí misma y se hace más grande al descubrir que está compuesta por un arcoíris galáctico de entidades.

PijamaSurf

LOS MISTERIOS DEL MONOLITO SUMERGIDO DE YONAGUNI

Según la arqueología tradicional, la llamada “civilización” tuvo origen en Mesopotamia y en Egipto, hace aproximadamente 3000 años antes de Cristo. La concepción histórica clásica hace coincidir la aparición de la civilización con el inicio de la Historia, o bien, con el comienzo de la escritura.
 Antes de eso, según los historiadores “académicos”, había sólo un conglomerado de tribus, escasamente identificadas, que pertenecían oficialmente al neolítico. La Historia oficial también asevera que estas tribus no practicaban la agricultura, no observaban las estrellas y no conocían la escritura. En efecto, de repente, alrededor del 3000 a.C., surgieron civilizaciones casi simultáneamente en Mesopotamia y en Egipto (y, después de pocos años, también en Caral, Perú; en el valle del Indo y en China).
 A esta teoría tradicional se opusieron otras en los últimos años, las cuales consideran la hipótesis de que el nacimiento de las civilizaciones sobre la Tierra es mucho más antiguo.
 Los sostenedores de estas teorías piensan que antes del acontecimiento hoy llamado “diluvio universal”, casi mundialmente reconocido como un período de trastornos y catástrofes de excepcional escala, que se sitúa del 12.000 al 9000 a.C. y que coincidió con el fin de la glaciación de Wisconsin-Würm, se desarrollaron civilizaciones antediluvianas en varias zonas del planeta, las cuales quizá no sólo mantenían contacto entre ellas por vía marítima, sino que también conocieron la agricultura y alcanzaron importantes resultados en lo que concierne a la astronomía y las matemáticas.
 Estas teorías de las civilizaciones antediluvianas están basadas en fuentes escritas y en hallazgos arqueológicos. Las primeras son abundantes, aunque las más conocidas son la Lista Real Sumeria, la Biblia (Génesis), los Manuscritos del Mar Muerto y la Historia de Babilonia de Beroso.
Todas ellas narran sobre reyes legendarios que gobernaron durante períodos larguísimos, el primero de los cuales tuvo que haber sido Alulim, rey de Eridu, quien, según Beroso, gobernó a partir de 432.000 (1) años antes de su tiempo. Además, hay otras fuentes, como por ejemplo el Papiro de Turín o la Piedra de Palermo, de las cuales se deduce que no sólo en el área mesopotámica, sino también a lo largo del valle del Nilo, gobernaron numerosos reyes en tiempos antediluvianos.
 Naturalmente, los historiadores tradicionales negaron la veracidad y precisión de estos textos, reduciéndolos a leyendas.
 Como durante el extenso período glacial (de 110 a 11 milenios atrás) el nivel de los mares era más bajo del actual hasta 160 metros (según algunos climatólogos, hasta 200 metros), se puede proponer que probables civilizaciones ante-diluvianas se desarrollaron en lugares costeros que hoy están completamente sumergidos bajo las aguas marinas.
 Existen evidencias o restos arqueológicos de civilizaciones desaparecidas bajo los mares. Los más importantes son: los muros de Bimini, las ciudades sumergidas de Canopus y Herakleion en la costa egipcia de Aboukir, los hallazgos arqueológicos en los lechos marinos frente a la ciudad de Alejandría de Egipto, las evidencias arqueológicas descubiertas en las costas hindúes, frente a Khambhat y Bet Dwarka, y el Monolito de Yonaguni, enigmático monumento sumergido y descubierto en 1987 por el buzo Kihachiro Aratake, el cual se encuentra cerca a las costas de la isla de Yonaguni, perteneciente a las islas Ryukyu, que corresponden al Japón, si bien son relativamente cercanas a la isla de Taiwán.
 Se trata de un paralelepípedo de roca, de unos 150 metros de largo y 40 metros de ancho. Su altura, respecto al lecho, es de aproximadamente 27 metros. La cima del monumento se encuentra a 5 metros bajo el nivel del mar.
 Los investigadores que estudiaron el monumento, particularmente el especialista japonés Masaaki Kimura, sostienen que la inmensa roca sumergida fue modificada por el hombre en tiempos remotísimos por motivos ceremoniales.
En efecto, se ven bloques cuadrados, rampas, escalinatas, espacios destinados a ofrendas votivas y otras extrañas formaciones líticas, como la llamada “tortuga”, “la piscina triangular”, un muro divisorio de unos 10 metros de longitud, el “tótem”, una columna de alrededor 7 metros de altura.
 Según Masaaki Kimura, quienes modificaron el monolito de Yonaguni, haciéndolo muy similar a un zigurat mesopotámico, debieron haberlo efectuado antes del fin de la era glacial, cuando el nivel de los mares era mucho más bajo del actual. Kimura también afirma que los autores de la obra pudieron haber sido los llamados “hombres de Minatogawa”, de quienes fueron hallados restos en la isla de Yonaguni que se remontan a hace 18.000 años. Cabe notar que los restos humanos más antiguos de las islas Ryukyu fueron encontrados en Okinawa y que se remontan a hace 32.000 años.
 Si bien el Monolito de Yonaguni sigue siendo, para muchos escépticos, no más que una formación natural, no hay duda de que sus formas cuadradas y regulares hacen pensar que se trata, por lo menos, de una enorme roca modificada por el hombre por motivos ceremoniales, como es el caso de Quenco, un altar ceremonial situado cerca a Sacsayhuamán, en Cusco, Perú.
 Sólo ulteriores estudios y excavaciones en las cercanías de las Estructuras de Yonaguni podrán arrojar luz sobre su verdadera naturaleza. En efecto, hasta ahora no se han descubierto restos de carbón fósil, cerámica u otros residuos de origen humano que puedan ser sometidos a la prueba de carbono 14, como en cambio sí sucedió en Khambhat, India.
 
YURI LEVERATTO
 Copyright 2011
 
Se puede reproducir este artículo indicando claramente el nombre del autor y citando la fuente http://www.yurileveratto.com/
 
Bibliografia: estudios del profesor Masaaki Kimura, Japon.
 
Copyright de las fotos: Morien institute de Masaaki Kimura.
 Copyright of the pictures: Morien institute of Mr. Masaaki Kimura
 
(1) El valor 432.000 es muy importante en numerología. De hecho, es un múltiplo de 4320, el tiempo, en años, necesario para que el Sol surja durante los equinoccios teniendo al fondo dos constelaciones distintas

 

                  

EL PENTÁGONO ESPERA NUEVAS CATÁSTROFES NATURALES

Nuevos desastres comparables por sus efectos a los atentados del 11 de septiembre de 2011 castigarán en el futuro próximo a Estados Unidos, pero esta vez en forma de catástrofes naturales. Esta alarmante predicción fue hecha por Paus Stockton, secretario adjunto de Defensa Interior de EE. UU.
 
El experto denomina este tipo de eventos ‘catástrofes complejas’ e indica que pueden tener efecto dominó y conllevar cambios políticos y sociales, informa la revista ‘Newsweek’.
 
Stockton intenta prever las formas de enfrentarse a este tipo de desastres, que pueden cambiar drásticamente las vidas de millones de estadounidenses. Sus modelos contemplan desastres que pueden matar a decenas de miles de personas, minar la economía nacional y abrir una enorme brecha en la seguridad nacional. Y el ‘terrorista’ responsable de todas estas atrocidades podría ser la Naturaleza.
 
Los expertos no dudan de que siniestros más devastadores que el huracán Katrina se producirán sin falta. El calentamiento global y la elevación del nivel del océano mundial ya generan huracanes más potentes y tormentas más peligrosas. Lo peor es que las regiones que son vulnerables a estos desastres naturales están densamente pobladas debido a la migración a las grandes ciudades situadas a las costas oceánicas, explican los especialistas.
 
Para el territorio de EE. UU. existen predicciones aún más sombrías que el terremoto que se produjo en marzo en Japón y que provocó un tsunami y la avería de una planta nuclear.
 
Hace cien años se registró una serie de grandes seísmos en la zona al norte de la ciudad de Memphis, alrededor de Nueva Madrid, estado de Misuri, que se sintieron hasta en la costa este del país. Sin embargo, el desastre no provocó numerosas víctimas porque en aquel enonces la zona estaba poco poblada. Los científicos estadounidenses han calculado que si un terremoto de 7,7 grados se produjera ahora en el mismo lugar, hasta 86.000 personas podrían resultar muertas o heridas, los daños económicos alcanzarían los 300.000 millones de dólares, resultarían afectadas 15 centrales nucleares y los trabajos de rescate requererían 42.000 efectivos, lo que significa que haría falta emplear al Ejército.
 
Sin embargo, con toda la experiencia adquirida por los norteamericanos tras el 11-S y en las operaciones llevadas a cabo durante la última década, la actividad de los militares en Estados Unidos, incluso para salvar vidas, despertaría recelos, indica el autor del artículo.

RTNews

¿QUÉ SON LOS “CROP CIRCLES”?

Durante miles de años, el ser humano se ha enfrentado a enigmas y misterios sin una respuesta clara que ofrecerse a sí mismo; siempre inmerso en un mundo que le supera, y que a cada día que pasa, se muestra más insólito y complejo. Todas las culturas, en todas las épocas, se han enfrentado al mundo de lo desconocido de una u otra manera, desde los egipcios a los mayas, desde los griegos hasta los persas. Hasta nuestra época, en el siglo XXI.
A día de hoy, el fenómeno de los círculos del maíz es el mayor desafío al que la ciencia se haya enfrentado nunca, con respecto a la conciencia y al descubrimiento de nuestro lugar en el universo. Los hechos que vamos a exponer en este reportaje, se han ido presentando anualmente desde finales de los años 70 y principios de los 80. Ocurre durante los meses de verano, coincidiendo siempre con la época de máximo esplendor de la cosecha de los cereales de maíz. De la noche a la mañana, literalmente, en Inglaterra comenzaron a reportarse unas extrañas marcas en los campos de cultivo en las poblaciones cercanas a los monumentos megalíticos circulares de Stonehenge, Avebury y Sillbury Hill, en el sur del país. Eran círculos dibujados sobre el terreno, con las plantas plegadas, que aparecían durante la noche en condiciones extremas y que mostraban una gran perfección en su trazo cuando se veían desde el aire.
Los diseños, siguen apareciendo año tras año ante la falta de interés de los medios de comunicación, que ignoran la importancia de los hechos. Estos hechos no son identificados por la sociedad como analizables, porque no existe un seguimiento informativo en torno a este tema. No hay un protocolo dentro del periodismo de hoy en día para tratar este asunto, porque es la propia sociedad la que realiza una negativa “a priori” del tema. Los OVNIS, y el misterio desafían los fundamentos de nuestra mentalidad. Aun así, estas figuras representan la primera vía de comunicación visual abierta y pública de la inteligencia que se esconde tras el fenómeno de los OVNIS; su trascendencia apela a cada uno de los seres humanos de este planeta, dada la intención de llamar nuestra atención, y de hacerlo además a través de las matemáticas, a través de un lenguaje universal que expone un conocimiento científico extenso y profundo. Esta forma de comunicarse se funde con nuestra modernidad, con nuestra evolución, con lo que busca la ciencia desde hace siglos, y con lo que somos. Pero sobre todo, con nuestro propio concepto del espacio y el tiempo. Su geometría, tamaño, y sobre todo, la imposible exactitud de las figuras, engloban desde sistemas matemáticos, astronómicos, químicos, y genéticos, hasta figuras ilustrativas con un mensaje implícito o decodificable. Lo que más llama la atención a simple vista, es que están realizados según unos cánones matemáticos exactos, que junto con su tamaño, nos llevan a la contemplación de la más pasmosa armonía. Un mundo imposible, que es posible.
 
Investigando la química de las plantas:

 

La investigación de estas figuras se inicia cuando un agricultor, normalmente a primera hora de la mañana, reporta a las autoridades que durante la noche y sin dejar ningún tipo de huellas en su propiedad, se ha realizado una modificación anormal en una parte de sus terrenos. Cuando se llega a la zona, el primer detalle que se puede apreciar es la extraña forma que presentan las espigas de maíz. Su tallo está doblado pero no está roto.
 

 “Algo” ha conseguido doblarlo sin dañar a la planta. Los análisis realizados en los 90 por el doctor William Levengood de la facultad de Biofísica de Michigan afirman que existen una serie de patrones en el fenómeno, y que se repetían en la mayoría de las espigas situadas dentro de los círculos del maíz. Los nódulos de los tallos que estaban dentro del círculo presentaban una longitud mayor que los nódulos de los tallos que estaban fuera de él. Y ese hecho, dado que las plantas analizadas eran de la misma especie, y que no había ninguna condición ambiental ni de terreno, que produjesen tal alteración por sí mismos, sólo ofrece una única conclusión: la alteración de la planta se realiza artificialmente, a nivel bioquímico alterando las condiciones iniciales y normales del desarrollo vegetal natural. Levengood reportó la formación de cavidades de diámetros muy pequeños con restos de sabia y hierro condensado. La sabia del tallo había sido expuesta durante un corto espacio de tiempo a una temperatura muy alta, de radiación, y, como consecuencia, esa sabia se había evaporado.
 

Al modificarse la temperatura y la presión del interior de la planta, se produce un fenómeno de evaporación: se forma un frente de vapor de sabia que asciende y busca una salida por toda la longitud del tallo. Esto, debido a la tensión que recorre el tallo, forma nuevos nódulos y alarga los que ya existen. Por tanto, la carga por centímetro cuadrado a la que se somete la planta durante la formación del “crop circle” es altísima, pero lo cierto es que la modificación no daña para siempre a la espiga de maíz. Las modificaciones nunca llegan a la altura límite del tallo, a partir de la cual la planta se daña, deja de crecer, y muere. Tras el círculo, las plantas seguirán creciendo y no se verán afectadas. A la inteligencia que está detrás del fenómeno no se le escapó el detalle de respetar el valor límite vital sobre el tallo en el que escribe su mensaje. Con respecto a la formación de micro-esferas de óxidos de hierro fundido sobre los nódulos y los agujeros, se determinó que era debido a la fusión del hierro presente en la sabia (con una concentración del 12 %). Su geometría esférica indica que la energía que afecta a las plantas es orientada magnéticamente, y de hecho, se han detectado emisiones de microondas de baja frecuencia dentro de los círculos. Cabe destacar las investigaciones del ingeniero e investigador inglés Colin Andrews, experto en el estudio delas figuras. Andrews afirma que existe un incremento en el campo magnético de los terrenos situados dentro del círculo con respecto a los que se sitúan fuera.

 Todo esto nos indica la extraordinaria tecnología que sería necesaria para modificar el terreno para realizar los dibujos. Nos referimos a energía calorífica y magnética, donde el fraude es imposible de realizar por aficionados o bromistas. Resulta especialmente curioso comprobar todo esto con la fotografía de las moscas que quedan petrificadas en las plantas en las que aparecen los círculos. Su análisis posterior indica que en su interior las moscas están literalmente hervidas, pero por fuera su aspecto es normal. Una característica identificable con la energía de la radiación.
 

El nexo con los OVNIS :

A largo de estos años, multitud de testigos han reportado avistamientos de objetos de aspecto luminoso antes o durante las formaciones de los círculos en los campos ingleses. Éstos, presentan aceleraciones extremas, giros en ángulos de 90º que desafían nuestras leyes aeronáuticas, y sobre todo, comportamientos inteligentes. En ocasiones se ha podido hasta grabar la interacción de uno de estos objetos con el terreno donde ha aparecido el círculo posteriormente. Las fotografías pertenecen a videos grabados por aficionados que no se han podido demostrar como fraudulentos, y que fundamentan su autenticidad con la posterior visión de la misma figura desde las alturas.
Viajemos ahora en el tiempo, hasta el año 1974. En aquel entonces la situación de la NASA era difícil de asimilarpor la opinión pública americana. Vietnam y la NASA se beneficiaban de grandes partidas de presupuestos mientras que el paro y la inflación amenazaban el estilo de vida dela clase media americana.
Carl Sagan y Frank Drake, dos de los mas conocidos astrónomos de todos los tiempos, decidieron usar la nueva antena construida en Arecibo(Puerto Rico) para transmitir por radio un mensaje de comunicación hacia otras civilizaciones. La respuesta era esperada para dentro de 50.000 años, dada la gran distancia de ida y vuelta a recorrer por la señal emitida y la señal de respuesta. El mensaje encriptado enviado el 16de noviembre de 1974, estaba formado por 1679 cifras, constando sólo de unos y ceros. Un número de cifras (bits), con la característica de ser producto de dos números primos: 23 y 73.
¿Por qué 1679? Si existía una civilización capaz de recibir y comprender la señal, sin duda sabría que 1679 es producto de 23 y73. La clave del mensaje es que 23y 73 son exactamente el número de filas y columnas del cajetín. Al organizarlo en 23 columnas y 73filas quedaba un mensaje en forma de rectángulo, con los datos más importantes que resumen quiénes somos los seres humanos. La distancia al cúmulo de estrellasM13 y la velocidad de transmisión a través de la frecuencia del hidrógeno, hacía imposible que cualquier civilización recibiese la señal en un corto espacio de tiempo…a no ser que esa civilización pudiese recibir la transmisión desde mucho mas cerca de lo que Drake, Sagan, y toda la humanidad pudiesen imaginar…

Llamando a la tierra. Y lo que nadie se pensaba que ocurriría, ocurrió. El 13 de agosto del año 2000 apareció una extraña figura cerca del radiotelescopio de Chilbolton, en Inglaterra. Su geometría matemática era de tipo fractal, y no se parecía a ninguna otra figura aparecida en años anteriores. Tenía la peculiaridad de haberse presentado en terrenos que pertenecían al ejército británico, con lo que quedaba rápidamente descartada la intrusión de bromistas o aficionados.
No fue hasta el año siguiente, 2001, cuando todo encajó. Otra vez a principios de agosto, y otra vez en la zona del radiotelescopio de Chilbolton, aparecieron estas dos extrañas figuras; ninguna tenía parangón con lo anteriormente visto. Eran figurativas, ilustrativas. Por tanto eran específicas. Nos encontramos ante la respuesta de la inteligencia que realiza los círculos del maíz a la señal emitida desde Arecibo en 1974.
La segunda figura representaba exactamente el mismo cajetín enviado por los científicos Frank Drake y Carl Sagan en 1974, con las modificaciones que tendría una respuesta del mismo tipo, indicando los datos de otra civilización:
 
 Conclusión:

No es posible que un hecho de la magnitud que estamos relatando, sea realizado por manos humanas sin romper ni una sola espiga de maíz y sin un solo error de cálculo en figuras de más de 300 metros de diámetro, dominando comunicaciones en lenguaje binario sobre temas genéticos y matemáticos. Si eso está claro, entonces, ¿cómo es posible que ante tal demostración de poder y de deseo de comunicación, la opinión pública no tenga en cuenta estos hechos, no pida explicaciones a los gobiernos y no pida más estudios científicos del tema? Quizá el hecho de que la casualidad en el tema de los OVNIS no exista, nos pueda guiar a una respuesta. Si existe un plan de concienciación, en primer lugar habrá un periodo de tiempo en el que una civilización contacte con otra de una manera progresiva, y suave, para no alterar su funcionamiento, ni sus sistemas de valores de una manera radical. Posiblemente la inteligencia que está detrás del fenómeno, sabe que los humanos podríamos entrar en un estado de miedo ante una revelación de tal calibre, y suplan conlleva una llamada de atención progresiva al fenómeno. Esto se demuestra con que, cada día son más los avistamientos auténticos de OVNIS alrededor del mundo, y cada año son más los países en los que va apareciendo el fenómeno de los círculos del maíz. El fenómeno crece, pero nuestra conciencia aún no alcanza al fenómeno.
 
Sólo el tiempo nos dirá si seremos nosotros los que nos acerquemos al fenómeno, o será el fenómeno el que se acerque cada vez más a nosotros. Realmente el hombre envió el mensaje de Arecibo, pensando en que nunca llegaría una respuesta. Pero si la civilización que respondió estuviese mucho más cerca de lo que nos pensábamos, es lógico pensar que contestasen a nuestro grito al universo. ¡Estamos aquí! Gritó nuestro radiotelescopio. Con la seguridad de los confiados. Pero ahora que la respuesta está aquí, el hombre tiene miedo, no lo acepta, y loes conde y lo manipula. La vieja historia de la humanidad pero, esta vez, con un vestido espacial.
 
VICENTE FUENTES 

 Ufópolis (www.ufopolis.net)
 

LA ESTRELLA “IMPOSIBLE”

Una vez más la naturaleza desafía a la arrogancia humana…LIBERTALIADEHATALI

Descubren una estrella que “nunca debió existir”

Un equipo de astrónomos europeos ha utilizado el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés) en el Cerro Paranal (Chile), para localizar a una estrella en la Vía Láctea que, a juicio de los expertos, “nunca debió existir”.

   Los científicos descubrieron que esta estrella se compone casi totalmente de hidrógeno y helio, con cantidades muy pequeñas de otros elementos químicos. En su opinión, se trata de una “inusual composición” que además la coloca en la “zona prohibida” de una teoría de formación estelar ampliamente aceptada, lo que implica que esta estrella es prácticamente imposible.

   Los resultados de este hallazgo aparecen en la edición de este jueves de la revista ‘Nature’. En concreto, se muestra a una “tenue estrella” en la Constelación de Leo, llamada ‘SDSS J102915+172927’ — los números se refieren a la posición del objeto en el cielo–, que ha resultado ser la que posee la menor cantidad de elementos más pesados que el helio (lo que los astrónomos llaman “metales”) de todas las estrellas estudiadas hasta ahora.

“LA ZONA PROHIBIDA”

   Tiene una masa más pequeña que la del Sol y probablemente tiene más de 13 mil millones de años. “Una teoría ampliamente aceptada predice que las estrellas de este tipo, con poca masa y cantidades extremadamente bajas de metales, no debiera existir, porque las nubes de material en donde se formaron nunca podrían haberse condensado”, explica la autora del trabajo y experta de la Universidad de Heidelberg alemana, Elisabetta Caffau, y del Observatorio astronómico de Paris.

   “Fue sorprendente encontrar por primera vez una estrella en esta ‘zona prohibida’, y esto significa que tendrán que revisarse algunos de los modelos de formación estelar”, ha agregado.

   El equipo, que analizó las propiedades de la estrella usando los instrumentos X-shooter y UVES del VLT, pudo medir la abundancia de los diversos elementos químicos presentes en la estrella. Así lograron determinar que la proporción de metales en ‘SDSS J102915+172927’ es más de 20.000 veces más pequeña que la del Sol.

UNA LUZ TENUE

   “La estrella es tenue y tan pobre en metales que sólo pudimos detectar la huella de un elementos más pesados que el helio –calcio– en nuestras primeras observaciones”, dijo el supervisor del trabajo del Observatorio de París, Piercarlo Bonifacio.

   Es más, ha asegurado que tuvieron que pedir tiempo adicional de telescopio al director general de ESO para estudiar la luz de la estrella en mayor detalle y durante un tiempo de exposición prolongado, para tratar de encontrar otros metales”.

   Los cosmólogos creen que los elementos químicos más ligeros, como el hidrógeno o el helio por ejemplo, se crearon poco después del Big Bang, junto con algo de litio, mientras que casi todos los demás elementos se formaron posteriormente al interior de las estrellas.

   Las explosiones de supernova fueron las responsables de esparcir este material estelar hacia el medio interestelar, volviéndolo más rico en metales. Nuevas estrellas se formaron a partir de este medio enriquecido, las que posee una mayor cantidad de metales en su composición que las estrellas más viejas.

   Por lo tanto, la proporción de metales en una estrella nos indica cuántos años tiene. “La estrella que estudiamos es extremadamente pobres en metales, lo que significa que es muy primitiva. Podría ser una de las estrellas más antiguas que se ha encontrado”, añade Lorenzo Monaco otro integrante del equipo que realizó el estudio.

RELACIÓN CON EL BIG BANG

   Una estrella tan antigua debiera tener una composición similar a la del Universo poco después del Big Bang, con un poco más de metales en su interior. Sin embargo el equipo encontró que la proporción de litio en la estrella es al menos cincuenta veces menor del esperado en el material producido por el Big Bang.

   “Es un misterio cómo el litio que se formó justo después del origen del Universo fue destruido en esta estrella”, agregó Bonifacio. Los investigadores también señalan que esta inusual estrella probablemente no es única. “Hemos identificado varias estrellas candidatas que podrían tener niveles de metales similares o incluso inferiores a los de SDSS J102915+172927. Ahora estamos planeando observarlas con el VLT para ver si se confirman”, concluye Caffau.

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